PVO BELLA

Aun que no queria admitirlo, en el fondo Alice y Rosalie tenían razón, me estaba arriesgando a perder el empleo con el que había soñado desde que tenia uso de razón simplemente por no querer hacerme unas fotos con el estúpido de Edward Cullen y eso no lo podía permitir, pero antes debía aclarar con el una serie de cosas sobre su vida.

-Todos fuera de mi despacho - Les conteste, todos se quedaron mirándome seriamente pero tenia que mantener la calma, no quería que estuviera presentes en la conversación. Mis dos amigas y el manager de Edward salieron de mi despacho y por fin nos quedamos solos, el se sentó en el sofá mirándome fijamente, debía de buscar las palabras correctas para afrontárle. - Edward, se en lo que has estado metido desde hace un tiempo - le hable con calma y el me miró con los ojos abiertos como platos.

-¿Has estado investigando sobre mi vida? - Me preguntó alterandose y andando hacia mi.

-Te recuerdo que trabajo en una revista, es decir, en la prensa, llámalo como quieras pero mi trabajo es estar informada de la vida de todos los famosos, modelos, actores y demás gente de este mundillo - Le conteste sin perder la calma.

-Si, claro y entonces ¿estos papeles de detrás del cojín, que son? - Me preguntó tirándolos sobre mi escritorio. Mierda los había visto, joder Bella eres mas tonta.

-Bueno, si - Le confirmé lo que el ya sabia - No tenia ni idea de quien eras y decidí buscar información sobre ti - El iba a contestarme - Edward, por favor siéntate lo que quiero hablar contigo nos beneficia a los dos - Le comenté, el me miro dudoso y se sentó en una de las silla que había frente a mi mesa.

-Habla - me demando controlando su mal humor

-Como ya he dicho se por lo que has pasado, pero no lo voy a publicar no soy un buitre, no soy como acabas de pensar que soy - el me miro sorprendido - esa no es mi forma de hacer las cosas, no se el motivo que te impulso a meterte en eso y no lo quiero saber, solo quiero asegurarme que antes de trabajar con mi revista ya no estas metido en eso. Como comprenderás todo el mundo que lo sepa lo va a relacionar y se nos va a acusar a ti por hacer el reportaje y a mi por dejar publicarlo, por ese mismo motivo tenemos que ir los dos en la misma dirección. - El me miraba atento y procesaba mis palabras - Edward, tu no me caes bien a mi y yo a ti tampoco lo hago - el sonrió con sorna y decidí pasarlo por alto, no quería perder los estribos - Por eso te propongo una tregua.

-Osea que no vas a publicar las miserias por las que acabo de pasar y encima me ofreces un tregua? - yo asentí con la cabeza - que clase de tregua? - me pregunto sospechando que fuera una trampa

-Espero que esto no te suba el ego mas de lo que ya lo tienes - le dije con pesar - pero todos sabemos que eres guapo y atraes al publico - el me devolvió una sonrisa torcida y joder que sonrisa, embrujaba a cualquiera, ahora entendía su extenso currículum de conquistas amorosas. Espera, yo acabo de decir eso?. Si Bella, asúmelo Edward Anthony Cullen tiene un polvo. No joder, cállate asquerosa jodebella. - Mi tregua es la siguiente, yo no suelto ni una palabra de tu pasado y tu a cambio vas a firmar un contrato permanente con la revista, que solo podremos romper de mutuo acuerdo, si no es así a pesar de que no es mi estilo publicare dos paginas enteras con tus miserias y créeme saldrás en la portada en tu peor momento - Le hablé claro y el no paraba de sonreír.

-Esta bien, acepto la tregua, pero ahora voy a añadir yo algo mas - Me dijo con esa media sonrisa suya, y yo le mire con desconfianza - no te enamoraras de mi - yo le mire con la boca abierta, como estaba diciendo, yo enamorada de el? - es que, no me gustan las culonas - y con eso y un guiño saló de mis

despacho dejándome ahí, sin poder responder nada del shock, pero que descarado, ni que fuera tan guapo o estuviera tan bueno, o su sonrisa fuera la mejor de todo Manhattan.

Al rato entraron mis amigas y yo ya había guardado secretamente todos los folios donde estaría la ruina de Edward si se atrevía a romper nuestro contrato.

-Vaya veo que no solo has entrado en razón, sino que también le has ofrecido empleo a largo plazo - Dijo Rosalie sentándose en el sofá acompañada de Alice

-Bueno, es Edward Cullen no? El vende y eso no lo puedo negar - Les dije mirando mi ordenador - Hablando de negar, son ya las 8 y hoy toca cena - las mire con diversión en los ojos.

-Oh si, esta es nuestra Bells - Se levantaron las dos corriendo para abrazarme, ya sabían que cena significaba fiesta y eso entre nosotras tres era sagrado.
Rosalie y Alice fueron a por sus abrigos, mientras yo terminaba de guardar todas las cosas y me ponía el mio vi una de las ultimas hojas del informe medio escondida entre los cojines del sofá, me acerque y me disponía a tirarla hasta que vi una cara conocida en la hoja. ¡Era mi hermana Tanya!, me deje caer en el sofá y empece a leer el articulo.

"LA NUEVA CONQUISTA DEL MODELO, TANYA SWAN, ¿SERA AMOR VERDADERO?" , la fecha era de hacia unos meses justo cuando Edward comenzó con su mala racha, me quede pensativa, seria mi hermana la causante de las miserias de Edward?, pero y si lo era como lo había hecho? Muchas preguntas empezaron a asaltar mi mente y ese no era el momento de ponerse a investigar asi que guarde la hoja dentro de mi maletín y ya tendría tiempo de indagar en el asunto.

Me reuní con mis amigas en la puerta de la revista, y ahí acordamos que la cena seria en mi casa porque la ultima vez fuera en la de Alice, íbamos por orden alfabético, empezamos con la cena en casa de Alice, después en la mía y luego en la de Rose y así se vuelve a repetir el cambio, para que no siempre sea la misma casa la perjudicada. Quedamos en que a las 10:30 estarían tocando el timbre de mi casa con la comida lista, nos despedimos y cada una se dirigió a su coche.

Cuando llegue a casa eran las 9:45, tenia el tiempo justo para dejar las cosas, escoger la ropa de fiesta y meterme a la ducha, asi que no lo dude un segundo
y eso hice.

Vivía en una casa de dos plantas, la fachada era de tablas de madera nogal con grandes ventanales, vivía un poco alejada de la ciudad y eso me encantaba. Cuando entrabas a la casa las paredes era de colores claros, nada de colores oscuros que hacían mi casa pequeña. Justo al entrar había un espejo con un pequeño mueble donde siempre dejaba las llaves y un pequeño perchero para dejar los abrigos, al seguir el pasillo da a un salón-comedor-cocina, lo único que separa el salón comedor de la cocina es una barra americana donde siempre me siento a tomar el desayuno, en el centro de la cocina hay una isla donde cocino, no soy un desastre pero me apaño bien, para mi sola que más puedo pedir. En el salón hay unas escaleras de la misma madera que la fachada que dan a la segunda planta, ahí hay tres habitaciones las cuales cada una tienen un

baño y vestidor independiente, hay otras escaleras que ya conducen a la buhardilla donde guardo pues todos los trastos y cosas sin utilidad que me regalan o compro por el puro placer de comprar.

Me meto a mi habitación y me siento en mi enorme cama de matrimonio, justo encima de mi cama hay un gran cuadro que consiste en un collage de las diferentes ciudades y países que me vuelven loca, justo enfrente de la cama hay una televisión y unos grandes altavoces a los lados, al lado izquierdo de la habitación hay una pequeña cómoda con el cuarto de baño al lado y en el lado derecho hay un gran ventanal con un balcón. Al lado de la televisión hay una puerta tras la cual se esconde mi maravilloso vestidor, tengo buen gusto pero lo bien ordenado que esta todo es gracias a Alice, ella me enseño como colocar la ropa, los zapatos y los complementos.

Me adrentré en el y me dirigí hacia la sección de los vestidos y empece a mirar hasta que encuentre un vestido negro corto de la palabra de honor con un cinturón dorado debajo del pecho y de un momento a otro vino a mi mente una imagen de mi con ese vestido, unos tacones negros y dorados y un recogido hacia el lado, sonreí para mi y lo descolgué. Corriendo me metí a la ducha, acababa de salir justo cuando tocaron el timbre, putas siempre tan puntuales.

Llame a Rosalie y a Alice, y ninguna me lo cogió, entonces ¿quien coño estaría bajo?, con cuidado de no resbalarme baje las escaleras de madera y llegue a la puerta, y cuando abrí me lleve una sorpresa. Edward Cullen estaba parado en mi puerta, vistiendo una camisa azul eléctrico con unos pantalones vaqueros arreglados y unos zapatos negros de fiesta. Parecía un adonis personificado, iba exactamente igual que mi prototipo de chico, pero Bella que mierdas dices? Edward Cullen te cae mal, lo odias recuerdas? Mas quisieras tu odiar a este bombón querida, te mueres por su cuerpo y su sonrisa. Gracias jodebella.

-¿Sueles recibir a tus visitas así? - Me cuestionó Edward - No me extraña que te hayan dado el puesto de editora jefe tan pronto - no lo aguante y le cerré la puerta en las narices, pero que estúpido era. Ugh, me ponía enferma.


¿Qué os parece el caracter decidido y fuerte de nuestra Bella?

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