Hola!

No pude actualizar antes por no tener internet, ahora ese problema se acabó! espero poder actualizar una vez a la semana, ya tengo varios capítulos escritos y la inspiración no me ha fallado hasta ahora, algo que agradezco muuucho.

Muchas gracias también por la buena onda de siempre y por dejar tan lindos comentarios! son geniales!

Como siempre esta actualización tiene varios destinatarios, a Ed-Wiz que volvió a las pistas y sé que su vuela pluma anda a toda máquina! Hurra por él que ya tendremos sus actualizaciones! También a Mar, a mi colega, que hoy cumple añitos y lo debe estar pasando genial con Matt (Recuerda que sólo es prestado) También a Ginalore por la buena onda de siempre y como te prometí acá estoy dejando un capítulo nuevo! A Gadi y a las locas que hacen mis días felices, mi enfermedad la hacen más amena en éstos días y siempre SIEMPRE me entregan su cariño (Sin mí no sabrían vivir)

También a Natalia, Chunchis... este año no ha sido enteramente azul, pero no necesitamos victorias para seguir amando y alentando a la U, porque en las buenas la queremos y en las malas amamos esa insignia que tantas alegrías nos ha dado, ha no decaer y alentar hasta el final!

A mi Chuky! CHUKY! debo decir que por fin nos conocimos y "Santiasco" como ella le dice ardió jajaja fue un agrado que me conocieras, que visitaras mi casa, que tosieras durante toda la película ajjajajaja! te quiero loca, gracias por todo!

Y a la yegua mayor... que pronto está por lanzar nueva historia, Sí, Anatripotter está por lanzar nueva historia! Espero que lo hagas pronto, porque de esa cabecita te sale humo! Ahora está escribiendo CAC y casi no me pesca por el whatsapp! no la presiono porque está haciendo la obra del mes! te quiero yegua!

Y a todos que pasan a leer mis locuras también les agradezco!

Espero les guste!


Capítulo 4: ¡Tu belleza me ha dejado ciego… literalmente!

Mientras más lo pensaba las dudas se disipaban, el recuerdo era más nítido, el sabor de la victoria era más embriagante y la dicha más evidente ¡Logró calentar a Harry Potter! Porque esa erección que había vislumbrado aquel sábado por la noche no era más que la consecuencia de su baile "Levanta pollas" como lo había catalogado Hermione "¡Hurra"!

Esa noche había ganado la guerra, estaba segura. Después de centenares de batallas por fin había conseguido dar con el punto débil de su contrincante y poder alzarse victoriosa. Ahora como sabía cuál era el talón de Aquiles de su peor enemigo pretendía seguir jugando y divertirse en pos de la venganza estancada durante... ¿Cuántos años de odio mutuo eran? ¡Ah claro! desde que nacieron.

Esa era la razón por la cual quería persistir, él había mostrado interés en ella y Ginny no iba a desperdiciar el entusiasmo de Harry. Aún podía recordar su aturdimiento mientras la veía bailar, contonearse como si la música y ella fueran sólo una cosa, como si de pronto la pasión que antes sólo demostrara por su carrera no hubiese existido nunca y la música vibrara en sus venas y barboteara en sus sensuales contoneos cómo el único objetivo de su vida.

Sonrió y bebió un poco de su café matutino mientras esperaba dentro de treinta minutos más a su tercer paciente. Desde el domingo hasta hoy viernes tenía cinco llamadas perdidas de Harry, algo inusual. Y siete llamadas de Oliver, algo usual, pensó mientras se acomodaba las gafas sin montura. De manera brusca e imprevista se abrió la puerta de su consulta mostrando la regordeta figura de una enfermera.

— Tenemos un caso grave en el pabellón, sanadora Weasley.

— Hábleme de ello por favor, Burke — Pidió Ginny mientras se levantaba de la silla.

— Tenemos un caso de urgencia, tiempo estimado de llegada cinco minutos. Auror en misión. Herida de bala con probable perforación de la aorta. Colapsó dos veces cuando sus compañeros intentaban trasladarlo hasta el hospital, sanadora. — Decía la enfermera Burke mientras salían de la consulta para internarse por un pasillo largo que conectaba con los pabellones.

— ¿Nombre? — La enfermera Burke miró la ficha del paciente.

— Harry Potter — Ginny se giró hacia la enfermera de forma violenta, boquiabierta y asustada.

— ¿Qué pasó?

— Fue un tiroteo, presumo que estaban en una misión muggle, al menos las armas y la herida lo son sanadora Weasley. Supongo que al ser misión muggle una varita no fue la causa de su herida y ya ha perdido mucha sangre.

Con paso presuroso las dos mujeres caminaron por el pasillo hasta llegar a la sala de urgencias. El equipo que constaba de tres enfermeros más estaba esperando a la sanadora Weasley. Harry estaba inconsciente sobre la camilla, una de las enfermeras cortaba la ropa de Harry para dejar vía libre la herida en el pecho donde había una especia de riachuelillo de sangre.

Ginny se lavó las manos y se puso unos guantes quirúrgicos. Miró los resultados de los rayos X que le habían practicado a Harry. Iba a ser una operación difícil, la herida era muy profunda y la bala seguía albergada en la cavidad torácica del cuerpo pálido de Harry.

— ¿Cómo procederá?

— Hacer una cirugía muggle implica tiempo, algo que no está a nuestro favor.

— Le pusimos dos intravenosas con suero. La presión arterial es de sesenta sobre cuarenta y está bajando rápidamente. El ritmo cardíaco está en ciento cuarenta. La respiración es de cuarenta. Esta intubado oralmente. Sufrió fibrilación ventricular de camino hacia aquí. El ritmo sinusal es de ciento treinta — Decía el anestesista mirando a Ginny.

— Bien señores, procederemos con magia. Será una operación complicada y dado a la pérdida de sangre también intervendremos con rapidez — Demandó Ginny mirando a Harry sintiendo la adrenalina que implicaba salvar una vida, haría todo lo que estaba en sus manos para mantenerlo vivo, no había espacio en su cabeza para alojar alguna idea que permitiera perderlo. Su corazón se aceleró cuando tomó la varita y comenzó a intervenir en la herida — Sutura — Susurró, Burke dejó un par pinzas en la mano de Ginny mientras la pelirroja seguía precediendo con la varita sin apartar la vista de la herida — El pericardio está taponado por una herida de bala en el ventrículo derecho, la sangre se está filtrando a la bolsa del pericardio…

— ¡Está comprimiendo el corazón y compromete su función causando que bombee desastrosamente! — Decía otra enfermera mirando a Ginny preocupada.

— No lo perderemos — Sentenció Ginny alzando la vista mirando a su equipo de trabajo con determinación.

— La presión arterial es de sesenta sobre cuarenta y está descendiendo rápidamente, cincuenta sobre cuarenta...

— ¡Mierda no! — Dijo bruscamente, mirando la cara de Harry — Ni siquiera se te ocurra pensar en dejarme idiota — Decía ella volviendo su atención a la herida —. Si te me mueres me voy a enfadar mucho, ¿Con quién más discutiría Potter?

— Está fibrilando otra vez— Decía la enfermera.

— ¡Lo perdemos!

— ¡Cabrón ignorante no pienses en dejarme!

*Lechuza&Alcohólico*

Lily y James estaban en la salita de espera desesperados sin tener noticias de su hijo. Hace casi una hora que habían llegado, sólo unos pocos minutos después de saber qué había sucedido con Harry. Lily lloraba angustiada en el pecho de su marido y él intentaba consolarla cuando vio a otra pelirroja entrar en la salita con un aspecto insondable y angustiado. James cerró los ojos y temió lo peor.

— Lily, James — La pelirroja mayor se giró al escuchar la voz de Ginny.

— Dime qué está pasando, Ginny — Lloró desesperada — Sólo sé que mi hijo está gravemente herido.

— Harry llegó con una herida de bala en la aorta, cerca del corazón — Decía Ginny con unos análisis en las manos — Estaba grave, fue una cirugía muy complicada, pero logramos estabilizarlo — Explicó con la voz quebrada y Lily se lanzó a sus brazos y lloró.

— No sabes cómo te agradezco todo lo que haces, cielo — Lloraba la mujer completamente aliviada. Ginny miró a James y él sonrió vocalizando un "Gracias" que no pudo decir con palabras visiblemente emocionado.

— No tienes que agradecer nada Lils, es mi trabajo — Sonrió. Lily la miró a los ojos y asintió.

— James y yo te lo agradecemos profundamente cielo, salvaste a nuestro único hijo — Ginny sonrió. Miró los papeles que sostenía.

— Debo volver, hay otros aurores que necesitan asistencia. Harry aún no puede recibir visitas, quiero que esté completamente tranquilo y cuando despierte les avisaré. Si prefieren pueden ir a casa y esperar allí o de caso contrario...

— ¡Lily! — Exclamó una voz tras sus espaldas, Ginny sonrió a la pareja.

— O de caso contrario esperar aquí junto a mis padres — Añadió la sanadora cuando sus padres llegaron hasta ellos preocupados — Harry está bien — Les sonrió mientras sus padres la miraban estupefactos — En cuanto vuelva a examinar a Harry le pediré a una enfermera que les dé un pormenorizado informe de la salud de nuestro auror — Sonrió y se alejó de ellos. Molly miró a Lily aún impactada por lo que había visto.

— ¿Te diste cuenta...? — Musitó Molly.

— Gracias por venir, Lily y yo estábamos desesperados — Suspiró James — Ginny es una gran sanadora, Harry estará en deuda para siempre.

— Ronald nos avisó hace unos minutos — Dijo Arthur, Lily miraba ceñuda a Molly.

— ¿Qué pasa? — Preguntó mirando a su amiga confundida — Harry está bien, Ginny nos dijo...

— La escuché y es un alivio saber que nuestro Harry está bien, pero ¿Nadie se fijó en ella?

— ¡Claro! Se veía agotada...

— ¡Merlín Lily!

— ¿Qué?

— Tenía los ojos pintados — Puntualizó Arthur.

— ¡Maquillada Arthur! — Le corrigió su mujer — Era un maquillaje suave, su cabello estaba atado en un moño juvenil, mi hija se veía preciosa — Explicó Molly.

— Nuestra hija es preciosa — Rezongó Arthur.

— Claro que sí, pero nunca había exteriorizado su belleza — Decía Molly.

— ¡No reparé en ese detalle!

— ¡Es lógico, estabas preocupada por tu hijo!

— Quiero ver a Ginny — Protestó Lily como una niña caprichosa.

— Cariño, no empieces ahora — Susurró James.

*Lechuza&Alcohólico*

— La enfermera Burke me informó que habías tenido una actuación soberbia en el quirófano — Decía Oliver mirando a Ginny, ella sonrió mientras miraba los avances del estado de Harry.

— ¿Cómo siguen los otros pacientes? Imagino que tú te hiciste cargo.

— ¡Claro jefa! — Sonrió — Todo está bien, le administramos sedantes, pociones regenerativas, Harry era el caso más grave. Vi el informe y te luciste pequeña — Ella arqueó una ceja y luego sonrió.

— ¿Nuestros pacientes están suficientemente bien cómo para no pasar la noche en este hospital? — Oliver asintió.

— Sólo tú paciente, Ginevra — Respondió. La miró unos segundos nervioso, y luego carraspeó — Me preguntaba si... — Ginny por fin alzó la vista y miró a Oliver.

— ¿Qué pasa Oliver? — A la pelirroja le causaba ternura ver el rubor en las mejillas de Oliver, era un joven adorable y él la había visto antes de su cambio. Había notado que existía, incluso con sus faldas largas y holgadas Oliver decía que ella era preciosa.

— Me preguntaba si... hoy quizás... te gustaría cenar conmigo — Preguntó él.

Una voz llamó su atención, una voz que se escuchaba bastante lejana. Intentó abrir los ojos, pero los párpados pesaban mucho. Sentía dolor en todo su cuerpo, pero poco a poco su cuerpo iba respondiendo a las demandas que daba su cerebro... la voz...

Me parece una idea estupenda Oliver, pero quisiera estar disponible si ocurre algún contratiempo con Harry — Oliver asintió cabizbajo.

— ¿Segura? — Sonrió tímidamente — Harry no quedará solo, hay muchas enfermeras de turno que pueden lidiar con cualquier tipo de problema que él pueda afrontar, cielo — Harry frunció el ceño, la voz... sabía quién era.

— Estoy segura que no soy imprescindible en este lugar Oliver...

— No es lo que quise decir — Se apresuró en decir el joven y Ginny sonrió.

— Claro que lo sé, pero preferiría pasar la noche en el hospital y poder cuidar de Harry y de otros pacientes que me necesiten — Insistió ella y Oliver se enamoró más. Se acercó a ella y le acarició el rostro.

— ¿Carne asada con ensaladas y zumo de mango en tu consulta? — Ginny rió y asintió.

— Me parece perfecto — Oliver suspiró y Harry frunció el ceño, en ese momento le podría dar un ataque al corazón y su médico de cabecera estaba concentrada en concertar una cita. El tipo tenía una cara de idiota perdedor mientras observaba a su sanadora y ella sonreía... Que idiotez. Quería que Oliver se fuera y los dejara solos. Quería que su sanadora se ocupara de él. Ahora.

— En una hora en su consulta sanadora Weasley — Ginny aún sonreía cuando Oliver salió de la habitación de Harry, y el auror lo pudo ver claramente, para eso no necesitaba las gafas. Las gafas... cerró los ojos rápidamente, para luego abrirlos de manera pausada, parpadeando varias veces.

— ¡Harry! — Exclamó Ginny al ver a su paciente abrir los ojos desorientado.

— ¿Lechuza, eres tú? — Preguntó él con dificultad mientras tosía.

— ¡Merlín alcohólico! — Ella se acercó y puso ambas manos en el rostro pálido de Harry — Necesito que te calmes y abras tus ojos, necesito ver tus pupilas...

— Lechuza, espera...

— Tranquilo, seré cuidadosa...

— No, lechuza no entiendes... — Decía Harry atropelladamente dejando sus manos sobre los hombros de Ginny.

— Necesito que me mires a los ojos y te calmes...

— ¡De eso se trata lechuza!

— ¡No me grites alcohólico!

— ¡No veo nada!

— Es lógico, pues no tienes las gafas puestas bruto indómito

— ¡No veo nada, nada nada! — Exclamó él desesperado. Ginny lo observó atónita.

— No puede ser...

— ¡Mierda, sí que lo es! ¡He quedado ciego! — Exclamó en un tono dramático tocándose el rostro desesperado.

— Pero...

— ¡Lo hiciste a propósito!

— ¿Hacer qué?

— ¡Me dejaste ciego y gozaste al hacerlo!

— ¡Noo! Maldición Harry, nunca haría algo así. De hecho no sé por qué tu visión se vio afectada — Decía Ginny mirando a Harry destrozada, desesperada buscando alguna señal que le indicara el porqué de la ceguera de Harry — Haré que te examinen, entonces sabré cuál es el problema y te juro que trabajaré toda la noche para que vuelvas a ver...

— ¿Aunque eso signifique que tu carne asada con ensaladas y tu zumo de mango se vea interrumpido? ¿Qué crees que dirá tu querido Olivercito?

— No importa, es más importante...

— ¿Te sientes bien? Te veo un poco pálida.

— Estoy bien, no te preocu... — Se interrumpió mientras negaba con la cabeza, de pronto miró a Harry y frunció el ceño al verlo sonreír. ¡El idiota le había jugado una grande!

— ¡ERES UN IDIOTA, INSENSATO, IMBÉCIL, INMADURO! — Harry reía pese al dolor que sentía en las costillas y el pecho — ¡Que te den por el culo enfermo de mierda!

— No te enojes, lechu, era una broma...

— ¿Por qué no me sorprende viniendo de ti? — Ironizó dejando sus manos en la cintura.

— Estabas un poco estresada y me pareció oportuno un momento ameno — Sonrió.

— Ameno para ti, borde estúpido.

— Extrañaba los insultos, eres adorable cuando los dices sobre todo cuando yo soy el blanco de ellos.

— Alégrate, eres el único.

— ¿Debo tomar eso como un cumplido? — Ella frunció el ceño, se quitó las gafas y lo miró directamente a los ojos.

— Debes tomar eso como el infeliz engreído que eres — Harry sonrió — Dentro de diez minutos vendrá una enfermera con comida. Lo más probable es que pases una noche horrible con vómitos, dolores... — Harry dejó de sonreír y Ginny lo miró divertida.

— ¿Vómitos?

— Vómitos, ¿Qué pasa gran auror, le temes a unos cuántos vómitos?

— ¡No! — Rió, pero luego carraspeó incómodo — Sólo un poco, desde niño he pensado que me podría ahogar — La espontánea confesión de Harry hizo que él se ruborizara y Ginny sonriera.

— No pasará nada, alguna enfermera te ayudará — Le aseguró mientras caminaba hacia la puerta de la habitación, cuando su mano alcanzó el pomo Harry la llamó y ella se giró.

— Me preguntaba... — Harry se detuvo, estaba comenzando de la misma manera que Oliver. Se horrorizó y carraspeó — La verdad es que quería saber si te gustaría salir conmigo….

— ¿Dónde quieres ir en tu estado? — Preguntó divertida, ella lo miró a los ojos y sonrió — ¿Te refieres a cenar juntos? —preguntó Ginny suspicaz y asustada.

— Pues sí, pero no te preocupes, no voy a comerte a ti sino lo que pidamos —Dijo él sonriendo con picardía — A menos que tú me lo pidas claro. Si me lo pides correctamente puede que hasta me lo piense y si tienes mucha suerte, puede que incluso te diga que sí — Dijo alzando las cejas. Estaba divertido al ver la expresión horrorizada de Ginny — Bueno, esto sería cuando salga de este sitio, cuando mi sanadora particular me de el alta me gustaría invitarla a cenar — Ginny abrió la puerta sonriendo. Si Harry quería que ella entrara en su juego, Ginny lo haría encantada e incluso ganaría.

— Deberías insistirle a tu sanadora cuando ella te de el alta — Él sonrió sorprendido por la respuesta que la pelirroja le dio.

— Cuenta con eso.

— Buenas noches

— Gracias por salvarme la vida Ginny — La miró a los ojos y le gustó ver aquel brillo de diversión que iluminaban los ojos castaños.

— Estoy segura que sabré cobrarme el favor — Ambos sonrieron, pero Harry jamás imaginaría que por la maquiavélica cabeza de Ginny se materializaba el preciado plan, su plan ya estaba en marcha.


Y bien?

Espero sus impresiones!

Cariños para todos!