Suspira apesadumbrada contemplando su reflejo en el espejo de cuerpo entero recargado en la pared.
"Al final no le puedo decir que Tsuruga-san que ya no quiero el papel de Setsu, después de todo ni siquiera tengo una justificación razonable. Mi motivo es muy poco profesional, además tampoco puedo decírselo"; piensa la chica de excéntrico vestir gótico, "Me pregunto si acaso... Tsuruga-san ya habrá declarado sus sentimientos a esa chica...".
¡¿EH?!
Se da un golpe en la frente.
"No debo pensar en ello, no me incumbe. Es su vida personal después de todo".
Estira su brazo hasta alcanzar con la palma el vidrio que devuelve su reflejo.
Recuerda que cuando pequeña solía realizar ese movimiento, engañarse a sí misma y fingir que hay un 'otro yo' que comparte sus aflicciones, uniendo su palma con la de ella. Se sentía menos sola, aunque, ahora que lo piensa bien podría clasificarse de penoso y patético, pero en aquel entonces, cuando era una niña llorona, una niña demasiado pequeña como para conocer el rechazo y soledad que bien conocía, era lo que bastaba para sentirse en compañía.
Y ahora, ...¿Por qué vuelve a sentirse de ese modo? ¿Por qué si ya no está sola como en aquel entonces?
Tiene a la pareja del Darumaya que son como padres para ella. Cuenta con Moko-san, Momose-san, y en general, con varias personas con las que ha trabajado y con las que simpatiza. También con Tsuruga Ren. Sí, quizás sea gracias a este último por el que siente semejante pesar anidado en el pecho.
Tal vez, porque en el fondo sabe que esa chica a la que Ren ama le corresponde, y seguramente entablarán una relación amorosa, y seguro Ren tendrá menos tiempo para ella. ¡Claro!, ¿Por qué compartiría con ella si tiene a una novia bonita e inteligente, coqueta y talentosa, dispuesta a ofrecerle amor? ...
Entonces ya no podrá visitarle siempre que lo desee porque estará ELLA ahí.
Tampoco podrá llamarle cuando requiera un consejo y cuando no sepa construir un personaje porque ELLA podría mirarla con malos ojos.
...Y poco a poco se irá haciendo a un lado, hasta que la distancia entre ambos será abismal y sin darse cuenta, habrá perdido para siempre la oportunidad de recibir sus sonrisas gentiles, su expresión preocupada, su voz modulada, sus modales caballerosos, su faceta más oscura, su falsa sonrisa radiante, sus comentarios sarcásticos, sus regaños mortales, la abrumadora sensación de sentirse apreciada.
No recibirá un obsequio de cumpleaños de él el año que viene, no sentirá la necesidad dulce de prepararle un presente para el día de San Valentin.
¡No...!
Las lágrimas fluyen por sus mejillas libremente, arruinando el maquillaje en el que esa mujer de baja estatura puso tanto esmero. Pero no lo puede evitar...
Se le contrae el corazón. Es imparable. Las lágrimas fluyen una otras otra.
La sola idea de que él se aleje, la angustia.
Llaman a la puerta. Jelly se asoma dejando una oración hasta la mitad.
Corre a auxiliarla, a preguntarle por qué llora.
Kyoko no responde, en vano se seca las lágrimas porque vuelven a fluir más.
¡Es inevitable, TODO es inevitable!
Siente cómo aquella mujer de apariencia adolescente la abraza, entonces encorvándose un poco, apoya su rostro en su hombro y llora desconsolada, gimiendo, sollozando, maldiciendo... sí, maldiciendo a su estúpido corazón masoquista y a su propia debilidad...
Está perdida, completamente perdida.
Camina despacio, aún cuando sabe que va con una hora y media de atraso.
Jelly volvió a maquillarla mientras la intentaba animar con anécdotas y chismes que oía muy lejanos. Sabiéndose grosera, sonreía y reía a ratos cuando la advertía divertida, pero realmente no prestaba atención.
Llega hasta el cuarto que comparte su 'Nii-san', donde seguro le espera preocupado porque todavía no llega. Después de todo, es su hermano mayor y "debe actuar"preocupado.
Respira hondo sin atreverse todavía a llamar.
Sabe que debiera abandonar ese trabajo. Permanecer a su lado sólo profundizará sus sentimientos y ya definitivamente no habrá escapatoria. El dolor será mas duro de afrontar y el sentimiento de soledad que la embargará en un futuro cercano, cuando Tsuruga Ren ya no tenga tiempo para ella, será insoportable.
Tal vez... debiera inventar alguna excusa, pero ninguna le resulta creíble, tal vez debiera...
La puerta se abre rompiendo de tajo el hilo de sus pensamientos.
Ahí está con su característica aura terrorífica, su ropas oscuras rasgadas y su expresión neutra.
-Setsu, ¿Piensas entrar o quedarte de pie mirando la puerta es mas interesante para ti? - le dice sujetando la puerta.
Cierra los ojos unos segundos, y al abrirlos esboza una sonrisa ambigua y entrecierra la mirada de modo peligroso.
-Nii-san... - le dice, ingresando sin más, pasando delante de él.
Cain cierra la puerta de un portazo y la encara arrugando el ceño.
-¿Se puede saber donde andabas?
La chica le mira divertida.
-Andaba por ahí... El tiempo transcurre rápido cuando te diviertes -y dándole la espalda se encamina a su cama.
-¿Y donde estabas tan divertida, Setsu? - insiste sin quitar la vista de ella.
-Por ahí, Nii-san - le sonríe sentándose en el borde de la cama. Llorar resta energías, y ahora se siente mas cansada que nunca. Cansada y triste, quizás también un poco vacía -¿Cenaste ya?
-Te esperaba a ti - le responde Cain, sonriendo de medio lado.
-¿Eso quiero decir que si no hubiera vuelto, tú no cenarías? - le pregunta, para su pesar, volviendo a ponerse de pie para dirigirse a la cocina.
-¿Por qué no regresarías? - se sienta en su sitio de siempre en la mesa- Esta es tu casa después de todo- apoya su rostro en la palma de su mano, mirándola cocinar, moverse de un lado a otro buscando especias o utensilios.
Después de un rato, la chica la pregunta mientras revuelve una olla hirviendo en cuyo fondo arroz y un poco de aceite se cuece.
-Supongo que no te has involucrado en peleas innecesarias, ¿verdad?
-No me moví de aquí, Setsu.
Setsu voltea el rostro y le dedica una sonrisa, una sonrisa que no llega a sus ojos tristes. Cain entrecierra la mirada.
Vuelve a prestar atención a lo que hace en la cocina. Después de un par de minutos oye los pasos de su hermano acercarse de ella. Voltea y el que "¿Qué ocurre?" no alcanza el exterior. Sorprendida, es cogida por la muñeca con firmeza y tirada hacia adelante, hacia el pecho de su hermano, entonces los brazos fuertes de él la acogen en su cálido regazo.
"No... Tampoco quiero que esto desaparezca"; piensa la chica, suspirando brevemente, acomodándose y rodeándolo por la cintura en un abrazo lleno de necesidad.
Se le vuelven a escocer los ojos.
"¡No, otra vez no!"; pero por mas que mantuvo sus ojos abiertos como platos, las lágrimas no tardaron en surcar sus mejillas.
Una mano le acaricia sus cabellos con una sutileza impensada de alguien con la apariencia de él.
...Este afecto...Esta sensación...
Setsu no es alguien que llore. Es por el contrario, una chica indiferente, excepto cuando se trata de su querido hermano. Sí, excepto cuando se trata de él.
Solloza. Él se aparta un poco y ella eleva el rostro. Aquella mirada color miel llorosa, sus mejillas levemente sonrojadas. Luce preciosa, adorable, pero también indefensa y herida ¿Por qué?.
Cain le sonríe con ternura, otra expresión insospechada de un sujeto con una apariencia como esa.
Con ambas manos enmarca el rostro de la chica, y con los pulgares borra sus lágrimas y de paso quita un poco de delineador corrido.
-Lo siento, Niisan- le dice mirándolo fijamente - E-Es que... "Estoy en mis días" y ando sensible, ¿Sabes? - le dice riendo entre dientes. "En mis días, POR DIOS, ¡¿NO SE TE OCURRIÓ OTRA EXCUSA?!";chilla su Kyoko interior, "SETSU NO LLORARÍA POR 'ANDAR SENSIBLE'".
De pronto la sonrisa en el rostro de Cain desaparece. La chica se estremece bajo una mirada furibunda por parte de aquel quién le propinara caricias dulces.
-¿Estás segura que es eso? Si alguien te lastimara tú me lo dirías, ¿verdad?- le dice haciendo presión en sus mejillas.
-Claro, Nii-san- le sonríe entrecerrando la mirada- Tú sabes que para mí lo eres todo, sólo nos tenemos el uno al otro - estira su brazo hasta alcanzar con la yema de sus dedos, sus labios, para llegar luego hasta su mejilla en una suave caricia- Así que si algo le ocurre a mi Nii-san, confío en ser la primera en saberlo también.
-Por supuesto que lo serás -le sonríe volviendo a acariciar sus mejillas con sus pulgares, mirándola de nuevo con la misma ternura.
¡Oh, no! Se le ha vuelto a estremecer el corazón.
Es una mañana calurosa y bastante ajetreada.
BJ ha debido filmar unas cuantas escenas e ir de aquí para allá. Setsuka le seguía de cerca ofreciéndole bebidas heladas cada vez que se presentaba un breve descanso.
Manaka y Murasame debían filmar sus propias escenas aparte, así que por hoy, Cain descansaría de su afecto empalagoso y su abierto odio respectivamente.
-¿Ya está? ¿Esa fue la última, Nii-san? - le pregunta extendiendo una bebida.
El hombre de heridas artificiales y vestuario tenebroso, asiente aceptando la bebida.
-Anduviste de un lado para otro -hace ver Setsu, enfadada -Supongo que ya no dispondrán de mi Nii-san hasta mañana al menos, ¿no?
Da un sorbo a su bebida, traga el dulce líquido helado y mira a su 'hermana' cruzada de brazos y mirándole en espera de una respuesta que le satisfaga.
Ahoga una risita. Le enerva que sea posesiva y celosa, quizás algún día se lo confiese.
-Setsu...
-¿Sí? - le dice enarcando ambas cejas -¿Ocurre algo, Nii-san? ¡No me digas que debes filmar de nuevo! -acaba la frase torciendo los labios.
-¿Recuerdas que hace días cuando nos entretuvimos en el centro comercial y llegamos tarde a la filmación, te dije que algún día tendríamos nuestra cita?
Su hermana le mira agrandando los ojos, sorprendida. Luego entrecierra la mirada como es usual en ella y le sonríe de medio lado.
-¿Oh? ¿Eso quiere decir que tendré una cita con Nii-san?
Él meramente estira el brazo y en una caricia muy típica entre ambos, revuelve sus cabellos.
Continuará...
