CAPÍTULO 3.- Sentimientos expuestos.

Los separó con un delicado empujón. No sabía por qué había hecho eso Sakura y tampoco sabía si había entendido bien aquellas palabras "me gustas y mucho".

Veía sus ojos color jade destellantes, mirándolo con rubor en sus mejillas y los labios entre abiertos, lanzándole una mirada que desconocía.

La mantenía alejada con sus dos manos sobre los hombros de Sakura, no podía evitar titubear, quería dejarse llevar por aquella sensación y sentimientos, sin embargo estaba mal… ella se iba a casar con su alumno y el amor de su vida, a quien siempre esperó.

El rostro de la pelirosa de pronto cambió a una llena de arrepentimiento,

— Lo lamento —dio un paso hacia atrás— No sé qué me pasó —alcanzó a caminar unos pasos hacia atrás para después sonreírle fingidamente— En verdad me alegra que hayas regresado —después de aquellas palabras se fue.

No pudo decirle nada, las palabras no salían de su boca y su garganta no emitía sonido. Lo había agarrado por sorpresa. Su mano subió la mascarilla color marino hasta tapar completamente la parte baja de su rostro.

Tomaría eso como una despedida, de su amor prohibido… esa joven que pertenecía a otro.

Recogió los víveres del suelo para después entrar a su casa. Tal vez un poco de lectura ayudaría a olvidar todo lo que sucedió.

¡Por Dios! ¡¿Qué había hecho? ¡¿Qué había dicho? En su mente rondaban aquellas aterradoras preguntas, quería que fuese mentira, una simple ilusión como tantas otras. Sin embargo, el palpitar de su corazón, los labios punzantes por aquel beso le decían lo contrario.

Sentía que el mundo se abría en dos partes bajo sus pies para tragarla entera.

¡Ella estaba comprometida! No podía hacerle eso a Sasuke, él no se merecía eso, pero… ¿Qué podía hacer? Cuando estaba junto a Kakashi-sensei sentía cosas que nunca había experimentado.

— "Solo fue un beso" —le repitió a su cabeza.

¿Qué es lo que estaba haciendo? Se cuestionaba, solo hacía estupideces… como aceptaba ser la esposa de alguien más cuando se encontraba perdidamente enamorada… Detuvo en seco su caminar y cavilaciones.

— ¿Enamorada? —susurró para sí misma.

Inesperadamente sintió su cuerpo débil, todas sus fuerzas se iban y terminó por sentarse en una banca cerca de donde estaba, antes de desvanecerse.

Negaba con la cabeza. ¿Hace cuánto sentía eso?

Estaba confundida desde hace más de un año, cuando él le robo ese beso. Lo necesitaba y por más que estaba con Sasuke siempre vería al peligris cada que podía, al principio no se dio cuenta, hasta que se enteró de su partida.

¡Pero que tonta! Tenía que aclarar todo eso. No podía desposarse con una persona a la cual no quería. Había que aclarar la situación.

De pronto una ráfaga de valentía devolvió su brío, caminaba por las calles de Konoha, tratando de llegar rápidamente hasta su casa.

Al llegar ahí se encontró con un portón gigantesco imponiéndose ante ella, era tan pequeña. ¿Qué podía verle a una mocosa como ella? Había tantas mujeres hermosas detrás de él, lo sabía… porque lo había vivido.

Detuvo su mano a unos centímetros de la puerta dubitativa. Quizás él no sienta lo mismo que ella y solo era pura curiosidad aquel beso robado, pero ¿Y si no lo era?

Con insistencia tocó simultáneamente, sin embargo nadie abría.

El retumbante sonido del llamado de la puerta lo desconcentró de su lectura. La verdad era que no quería responder, iba a dejar que siguiera su curso hasta acallarse el sonido. Pero algo dentro de él lo impulsó a levantarse.

Con pereza llegó hasta la puerta principal y la abrió. Miró para ambos lados de la acera sin notar a nadie, estaba a punto de cerrar cuando vislumbró la silueta de una mujer que giró su cuerpo en ese instante, por unos momentos se mantuvo estático hasta que comenzó a caminar en dirección suya.

— ¿S-Sakua? ¿Qué haces aquí? —temía lo peor, que fuera a decirle tantas cosas que lo dañaran.

— Vine a aclarar las cosas —pronuncio, cada palabra parecía una eternidad, ¿Aclarar? ¿Cosas? Esto iba mal.

— Dime

— ¿Puedo… pasar? —preguntó dubitativa.

— No creo que sea prudente

— Por favor, es importante —lo miró con esos ojos color jade que tanto amaba y que por consiguiente no podía negarse.

— Pasa —la pelirosa se adentró al hogar de Kakashi, sentándose donde usualmente lo hacía, en el sillón de dos plazas que se encontraba en la sala— ¿Qué es lo que has venido a aclarar?

No contestó, solo subió su mirada a un punto fijo en la pared frente a ella, como si aquella pared tuviera todas las respuestas que necesitaba.

— En verdad lamento mucho lo que ha pasado hasta ahora entre nosotros —comenzó por hablar al no tener respuesta— Por esa razón he decidido alejarme y dejar que seas feliz

— ¿Qué? —rápidamente lo miró desconcertada.

— Mañana por la mañana pediré ser transferido a…

— No —susurró— No te vayas de nuevo… No quiero que te vayas —lo enfrentó con los ojos cristalinos

— Es lo mejor para todos —aseguró.

— Lo que vine a aclararte son mis sentimientos —el silencio los envolvió, Kakashi no tenía idea a donde quería llegar con sus palabras así que simplemente la dejó continuar— Hace rato dije que creía que me gustabas… era mentira

Su corazón fue destrozado con esas simples palabras, no podía decir nada, solo sintió el calor sobre su cuerpo y los brazos rodeando su cuello. ¿Qué pasaba?

— Te amo… —susurró en su oído.

¿Había escuchado bien? Tal vez había comenzado a delirar de tanto sufrimiento y su mente jugaba con aquellas palabras.

— Te amo Hatake Kakashi —repitió en su oído, esta vez un poco más fuerte para que entendiera— Te necesito tanto… aunque me he dado cuenta que tu no sientes lo mismo—Sakura se disponía a irse.

Ágilmente la tomó por el brazo impidiendo que se fuera, con aún el rostro atónito la miró.

— ¿Qué no siento lo mismo? —se levantó de su asiento— Estos meses sufrí más que nunca, sufrí por tu ausencia… Sin regalarme esa sonrisa tan tuya, sin ver a tus preciosos ojos —acarició su mejilla— sin escuchar tu voz… Este sentimiento que me consume todos los días, sabiendo que estás con él ¿Cómo puedes decir que no siento lo mismo? —La pelirosa desvió la mirada, se sentía tan torpe y tonta— Te amo más que a mi propia vida, iba a renunciar a ti y dejar que fueras feliz con Sasuke… pero ahora… después de oír que me correspondes, no estoy dispuesto

— Ka-Kakashi…

— Así que desde ahora lucharé por ti —acarició su mejilla— ¿Estás dispuesta a todo? —preguntó, tenía que estar seguro, se echaría de enemigo, no solo a Sasuke sino a la Ley, todo dependía de su respuesta.

No quería meter en problemas a Kakashi, sin embargo quien podía robarle toda la felicidad y gozo que estaba sintiendo en esos momentos. No podía renunciar al amor y no lo haría.

— Lo estoy

Quitó por completo su máscara, Sakura contemplaba su rostro mientras lo acariciaba sutilmente, delineando sus labios nunca vistos, para después acapararlos con los propios.

En ese momento sus pensamientos solo se centraban en el otro, correspondiendo todas las caricias y besos llenos pasional euforia.

Esa noche se pertenecieron el uno al otro por primera vez.