Notas de la Autora: Hola lectores de fanfiction he llegado aquí con un nuevo capítulo de "Diario de Amor y Pasiones" sip yo sé que lo han estado esperando y que lo que más quieren es leerlo así que aquí se los dejo ok ;) Por cierto gracias por sus reviews, favoritos, follow y en darle una oportunidad a este fanfic y leerlo, de verdad gracias.

Disclaimer: Big Hero 6 no me pertenece es propiedad de Disney/Marvel.


Capítulo 4. Peleas.

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Hiro: 20 años

Gogo: 24 años

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Gogo entró azotando la puerta del departamento que Hiro y ella compartía ya desde hace 1 año. La pelinegra se metió a la cocina hecha una furia siendo seguida por Hiro.

-¡No entiendo cuál es tú problema! –gritó Hiro a la ojicastaña que se estaba sirviendo un vaso de agua.

-¡No, por supuesto que no lo entiendes! –contestó a gritos también Gogo.

-¡Entonces explícame! –le pidió Hiro desesperado por la actitud de su novia.

-¿¡Qué diablos quieres que te explique!? ¡Mejor explícame tú! –le gritó la pelinegra dejando el vaso con agua a un lado.

-¿Explicar qué, Gogo? –preguntó Hiro sin entender el mal humor de la chica.

-¿¡Por qué esa estúpida siempre está revoloteando a tú alrededor!? –gritó la pelinegra con un énfasis de odio en "esa estúpida".

-Kate es solo una compañera de trabajo y es la secretaria de piso ¡obviamente siempre está por los alrededores! –le contestó Hiro aún más molesto, detestaba pelear por los arranques de celos que Gogo sufría de vez en cuando y que últimamente se estaban haciendo más comunes a causa de aquella chica llamada Kate.

-Si claro los alrededores y dime ¿tú oficina es el único alrededor? ¡Porque a ella no la veo en ningún otro lugar! –gritó Gogo roja de ira.

-Gogo, ella solo está cumpliendo con su trabajo –dijo Hiro tratando de ser razonable.

-¿A si? ¡Y su trabajo incluye estar sentada a tu lado, en tu escritorio, con tu oficina cerrada y riéndose como boba junto contigo! –gritó finalmente Gogo cansada de esa discusión.

-¡Ella no tiene la culpa de que tú seas una petulante insegura de sí misma! –gritó finalmente Hiro haciendo que Gogo se quedara pasmada, Hiro nunca le hablaba así, mucho menos le gritaba. Una lagrima recorrió el rostro de Gogo y detrás de esa otra más, la pelinegra se abrió camino de lado a Hiro y se encerró en su habitación, Hiro fue detrás de ella pero al ver la puerta cerrada el mundo se le vino encima "¿Qué he hecho?" se preguntó el pelinegro acercándose a la puerta.

-¿Gogo? –Preguntó Hiro tocando con los nudillos en la puerta cerrada-, Gogo perdóname, yo no… no estaba pensando, lo lamento.

Nada sucedía, la puerta seguía cerrada y Hiro se sentía cada vez peor.

-Gogo perdóname, no fue mi intención hablarte así –Hiro había empezado a llorar también, le dolía mucho ver a Gogo sufriendo, pero que sufriera por su causa era aún peor-, Gogo por favor abre la puerta.

Hiro empezó a sentir una fuerte presión en el pecho ¿Y si la había lastimado demasiado? ¿Y si ya no tenía remedio? ¿Y si arruino su relación? ¿Y si esto era el fin? ¡NO! Él no podía vivir sin ella, no podía imaginarse un futuro en el que ella no estuviera presente, era demasiado doloroso, la amaba demasiado.

Hiro recargo su espalda en la puerta y comenzó a descender hasta quedar sentado, la presión en el pecho se incrementaba, le costaba respirar, se sentía en un vacío sin fondo.

-Gogo, por favor –suplico Hiro y la puerta se abrió, rápidamente se levantó y vio a la pelinegra parada ahí con el rostro lleno de tristeza y los ojos rojos por su llanto, Hiro la tomo entre sus brazos y empezó a acariciar su cabello-, Gogo lo lamento, fui un idiota.

-No, Hiro yo fui la idiota por reclamarte algo así –dijo Gogo abrazando también a su novio-, tienes razón soy una petulante insegura.

-No es verdad, Gogo, tu eres lo mejor que me pudo haber pasado –dijo Hiro separándose un poco de ella, tomando con ambas manos su rostro y besando las lágrimas que aún salían de sus hermosos ojos cafés, lagrimas que él había provocado, para luego hacer posesión de sus labios en un pasional beso.

-Hiro –murmuro Gogo sobre los labios de su amado.

-¿Si? –contestó el pelinegro también en un suspiro.

-Llévame a la cama –dijo Gogo paseando sus manos por el cabello negro azabache de su novio. Hiro tomo las piernas de Gogo y las levanto haciendo que estas se enredaran en su cintura y cargándola hasta su cama donde la deposito con cariño mientras se besaban.

Gogo empezó a desabotonar la camisa de Hiro con lentitud mientras él dejaba marcas de sus besos en el cuello de su pelinegra, pronto la camisa de Hiro estaba en el olvido al igual que la playera interior. Hiro empezó a quitarle la blusa a Gogo y se detuvo a ver su torso solo cubierto por el sostén, admirando el cuerpo de su novia y deslizando las yemas de los dedos por la su estómago haciendo que a Gogo se le erizara la piel.

Ambos comenzaron a besarse con intensidad mientras Hiro se deshacía del sostén blanco de Gogo y comenzaba a estrujar su pecho izquierdo provocándole gemidos cortos y concisos a la ojicastaña, mientras que ella paseaba sus manos por toda la espalda de Hiro hasta llegar al borde del pantalón el cual ya empezaba a sentirse de más entre los dos, con sus hábiles manos de ingeniera Gogo desabrocho los pantalones de Hiro, mientras que el pelinegro, sin quedarse atrás, se deshacía de los pantalones de la pelinegra dejándola solo con sus pantis.

Pronto solo había una prenda cubriéndolos a ambos, Hiro empezó a simular la penetración con su creciente bulto provocando que Gogo mojara sus bragas y haciéndole enrojecer sus lindas mejillas.

-Te ves adorable –le dijo Hiro besándole la punta de la nariz.

-Eres un bruto –le contestó Gogo desviando su cara tratando de esconder sus mejillas sonrojadas a lo que Hiro le sonrío tiernamente presionando sus labios con los de ella.

-¿Me amas, Leiko? –preguntó Hiro viéndola directo a los ojos, Gogo le regreso la mirada, rara vez usaba su verdadero nombre, solo en ocasiones muy especiales o cuando hablaba muy enserio, ante esto, con toda la sinceridad del mundo, le contestó.

-Te amo más que a mi propia vida, Hiro Hamada –Hiro sonrió de forma angelical, cómo si le hubieran quitado un gran peso de encima, beso la frente de su novia y luego su nariz y luego sus labios, mientras lentamente deslizaba su mano hacía las caderas de Gogo y empezaba a quitar la única prenda que le quedaba a la pelinegra, al igual que Gogo hacia lo mismo con los boxers de Hiro.

Estando ya ambos desnudos Hiro entrelazo su mano con la de Gogo, como siempre lo hacían, y la penetro haciéndola gritar de placer. Él pelinegro empezó lento haciendo todo dulcemente y acariciando el rostro de Gogo con su mano libre mientras que ella acariciaba el pecho de Hiro llevando su mano poco a poco hasta el cabello desenmarañado del joven. Sus gemidos resonaban en la habitación haciéndolo todo irremediablemente pasional, la velocidad en el acto iba en aumento, ambos buscaban la forma de liberar todo en aquel acto de amor y pasión.

Cada terminación nerviosa estaba al máximo de sensaciones, cada vello corporal estaba erizado, cada gota de sudor que recorría el cuerpo de los pelinegros y cada jadeo era una prueba contundente de que había un infierno de lujuria en lo que hacían, cada gritó de pasión era el sonido de dos almas que estaban ansiosas por estar unidas en ese acto carnal y cada gemido era la resonancia del disfrute en cada movimiento que hacían, ya sea las estocadas de Hiro o las contracciones de las paredes de Gogo.

Gogo abrazó sus piernas a la cintura de Hiro haciendo que el placer se intensificara y haciéndola gritar con más volumen, de no ser porque Hiro sabía que ella realmente lo estaba disfrutando él hubiera pensado que estaba sufriendo, pues podría apostar que sus cuerdas vocales estallarían a cada gemido de tal audición.

A la pelinegra le excitaba escuchar los gemidos de Hiro tan roncos y llenos de deseo por ella, realmente le gustaban, tanto que una que otra vez cuando estaba sola los recordaba en su mente y los usaba como relajante o estimulante en los arduos días de trabajo.

Hiro y Gogo estaban en la recta final. Sus pulsos cardíacos estaban elevados, sus cuerpos emanaban el calor de una antorcha, sus rostros estaban rojos por la evidente estimulación de la sangre y sus cuerpos estaban cubiertos por finas capas de sudor que aperlaban su piel al contacto de la luz, finalmente Hiro penetro a Gogo y soltó todo su esperma mientras que llegaba al orgasmo y Gogo, igual que Hiro, dio un último gemido producido por su inevitable llegada al éxtasis.

Ambos se quedaron en esa posición tratando de controlar todo el mundo de sensaciones que acababan de experimentar, Hiro se recostó en la cama y cubrió a Gogo con las sabanas mientras la acercaba a él, ella se dejó envolver entre el brazo y el cuerpo de su novio mientras que Hiro buscaba algo con la otra mano en la pequeña cajonera al lado de la cama.

-¿Qué haces Hiro? –preguntó Gogo recorriendo con su dedo índice el pecho de Hiro despreocupadamente.

-Te debo una explicación –dijo el pelinegro sacando de la cajonera una pequeña cajita morada, una que Gogo reconocía muy bien pues ella se la había dado.

-¿Es la misma que te di cuando cumpliste 18? –preguntó Gogo sorprendida de que aún la guardara.

-La misma, ¿recuerdas lo que había dentro? –le contestó Hiro sonriéndole mientras notaba como las mejillas de Gogo enrojecían.

-Claro que lo recuerdo –le contestó Gogo, Hiro se sentó en la cama solo cubierto parcialmente por la sabana y tomando a Gogo para que ella se sentara sobre sus pierna de frente a él. La pelinegra estaba confundida ¿Qué explicación quería darle?

-Le pedí a Kate que me ayudara con ideas de cómo podría entregarte esto -empezó a hablar Hiro notando como la mención de aquel nombre provocaba una mueca de disgusto en la ojicastaña-, la verdad sus ideas eran muy triviales pero era agradable tener a alguien con quien hablar de esto siendo que era un secreto.

-¿Un secreto? –le reclamo Gogo cruzándose de brazos.

-Sip un secreto, pero dadas las circunstancias y en vista de que no puedo vivir con el miedo de perderte, creo que no hay mejor momento que ahora –dijo el pelinegro dándole la cajita a Gogo-, ábrela.

Gogo la abrió y vio una nota como la que ella había dejado hacía tiempo atrás pero con unas palabras distintas, la chica ahogo un grito y se cubrió la boca con la mano.

-Leiko Tomago, eres la persona más testaruda, ambiciosa, ruda, celosa e insufrible que haya conocido alguna vez pero también eres irremediablemente increíble, hermosa, dedicada, leal, protectora, considerada, fuerte y la única persona con la que quiero pasar el resto de mi vida y más, he tratado de imaginarme un futuro sin ti y no puedo, he intentado vivir sin tu risa, sin tus arranques de celos, sin tus hermosos ojos cafés y sin tú presencia, pero es inútil, soy tuyo, no puedo pertenecerle a alguien más. Eres todo lo que necesito y todo lo que quiero. –Gogo se había quedado muda del asombro, Hiro tomó sus manos y beso sus nudillos para luego volver a hablar-, Leiko, ¿Quieres ser mi esposa?

Gogo puso sus dos manos en el rostro de Hiro y con un susurro respondió la única palabra que marcarían su futuro con Hiro.

-Si –Gogo beso a Hiro con todo el amor que le profesaba, al separarse juntaron sus frentes y empezaron a reír, Hiro tomó el anillo plateado, con un diamante en él, al lado de la nota dentro de la cajita morada que decía ¿Serias mí esposa? y se lo coloco a Gogo.

Pronto ambos comenzaron a besarse de nuevo cada vez con más pasión y frenesí, Hiro tumbo a su ahora prometida en la cama y se posiciono sobre ella.

Esa sería una noche ocupada.


Notas de la Autora: ¡Se van a casar mi pequeños tórtolos! ok se que me puse algo melosa pero es inevitable estos dos juntos me encantan, así que díganme que les pareció este cap ¿Les encantó? ¿Les gustó? ¿Más o menos? ¿A la basura? ¡Cuéntenme que quiero saber!

AlesiLeon1009: Cuándo a Hiro se le suben las hormonas se le suben con ganas hahahah gracias por tu saludo esponjoso ¡es tan tierno! *u*

Phoenix-bird-blu: Sip el pobre de Hiro tendrá que ingeniarselas para no empezar a fantasear con Gogo cuando este cerca de ella hahaha las desventajas de ser un puberto.

Snow Heaven: Gracias por amar mi fic espero que también disfrutes este capítulo ;)

Ruzu Sinsajo Mellark: Baymax es un amor a veces no sabe lo que dice es muy inapropiado hahahaha, y sobre la palabra "coito" ni idea de si esta popular a mi solo se me vino a la cabeza.

Coca cola zero: Gracias por leer mi historia espero este capítulo también te guste :D

Thanatos k663: So much tanks for read my story and for your review, I hope you enjoy this chapter too ;)

Okay creo que eso es todo, nos leemos luego bye.