4
En el mundo real, la casa Krueger lucia vacía, triste y solitaria. Bruce fue allí, junto con Maggie. Entraron y se encontraron con Freddy en el sótano, atrapado dentro de una jaula previamente preparada para él.
-Hola, Kathryn – la saludó el asesino, sonriendo – Cuanto tiempo sin verte… Estas más grande.
Maggie lo miró en silencio. Se volvió hacia su compañero.
-¿Y ahora?
-Ahora, lo matamos.
Freddy se echó a reír a carcajadas.
-¡Oh, por favor! ¡Otra vez no! Otro intento de asesinarme. Con este, ya van… - hizo memoria - ¿Nueve, diez? He perdido la cuenta, realmente, de las veces que lo han intentado.
-Ya sabes el dicho: "Si a la primera no camina, inténtalo de nuevo" – Bruce tomó un bidón de gasolina. Empapó a Freddy con él.
-¡Por favor, Williams! Esto es absurdo – se quejó el asesino - ¡Es reiterativo! El publico quiere ver algo nuevo – sonrió.
-Hay otro dicho al respecto: "Los éxitos no se tocan" – Bruce terminó su trabajo y sacó un encendedor de su bolsillo - ¿Tus ultimas palabras?
-Besame el culo.
-En tus sueños, idiota.
Se disponía a dejar caer el encendedor prendido sobre el combustible, cuando un cuchillazo le dio directo en la espalda, perforándole el pulmón. Se desplomó lleno de dolor en el piso y contempló cómo Maggie lo miraba, seria.
-¿Qué… que…? – murmuró, sorprendido.
-Lo siento. No puedo dejar que lo hagas – dijo ella – Es mi padre.
Bruce quería decir algo, razonar con ella, tratar de entender por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo, pero Maggie no lo dejó. Le clavó el cuchillo otra vez, en esta ocasión, en el corazón, matándolo.
Freddy estalló en carcajadas. Miró a su hija con orgullo.
-Con que al fin la larvita se transformó en mariposa – dijo – Estuviste estupenda, cariño.
Maggie lo miró, inexpresiva.
-Esto no tenia que acabar así. Se supone que iba a morir en tus manos. ¡Se supone que ibas a matarlo!
-Se me escapó – se disculpó Krueger – Perdón. Ya estoy algo viejo, je.
-Justamente, ese es el problema – ella se le acercó. Lo miró, con desdén – Francamente hablando, me aburres, papá. Te has oxidado. ¡Ya no puedes mostrarte blando! ¡Por Dios! ¡Eras el terror de Springwood! ¿Qué te pasó?
-Totalmente de acuerdo, princesa – Freddy asintió - ¿Podrías sacarme de aquí? Me siento incomodo en esta celda…
Maggie negó con la cabeza.
-Estamos en un nuevo siglo, papá, uno donde el horror se ha vuelto mas realista, mas refinado. No podemos mostrarnos blandos, ni misericordiosos.
Maggie caminó hasta el cadáver de Bruce. Se agachó y tomó el encendedor tirado.
-Hay que aceptar la verdad – dijo – Así como yo terminé de aceptar ser hija de quien soy… así como yo acepté no negar más mi naturaleza, tú debes aceptar la realidad. Tu tiempo ya pasó.
-¿De que rayos estas hablando? – Freddy la vio prender el encendedor. Sonreía, maniática – Kathryn, ¡suéltame en este instante!
-Lo siento mucho, papi. Es hora de que vuelvas al infierno. Me estorbas con mis propios crímenes.
Soltó el encendedor. El combustible explotó en llamas crudas, las cuales avanzaron sobre Krueger y lo devoraron.
-¡Kathryn! – gritó, mientras el fuego lo consumía - ¡AAAAAAHH! ¡Hija de putaaaaaaaaaaaa!
-Soy hija tuya. ¿Qué esperabas? – Maggie se encaminó fuera del sótano, que ya se incendiaba – "De tal palo, tal astilla". ¡Chau!
Los gritos de Krueger resonaron, atroces. Explotó en un mar de fuego furioso. Los tres demonios del infierno que le daban su poder salieron despedidos de su cuerpo, libres.
