Aprendiendo a Sonreír.
Hola chicas perdonen por demorar pero examennes en mi coolegio , me puse mal , citas con el doctor y eensayos de baile en la tarde encima mi compu se malogro pues me dejo abrumada aca les dejo el cap que lo disfruten .capítulo beteado por Bella—Jaze, (betas N&C Recomendaciones: Metáforas para la fantasía.)
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Capítulo 3 Problemas del corazón y la verdad
—Bella necesito que seas muy sincera conmigo, dime ¿tu sufres de desórdenes alimenticios?—preguntó el cobrizo preocupado.
Ver a su novia con los dedos en la garganta vomitando en el excusado del restaurante el día de su aniversario lo había shokeado y las palabras de Bree lo abrumaron.
Su Bella, su pequeña podía sufrir de esas dos temibles enfermedades.
Isabella seguía vomitando, cuando termino se volteó hacia su novio, ella estaba molesta, ¡claro que no estaba enferma! ella solo buscaba la perfección. Eso no la convertía en una enferma, sus amigas Ana y Mía la que querían, ellas nunca dejarían que le pasara algo, ellas solo la ayudaban a ser la novia perfecta para Edward ¿acaso su novio la quería gorda? Porque eso era, una gorda y fea ¿acaso la querría así para que todos se burlaran de ella? Por eso él no le quiere hacer el amor ¡eso era!
Ella lo fulminó con la mirada. Se paró y se limpió la boca, jaló la palanca y miro como el agua y la maldad que estaba en ella se iba por el retrete, se giró llevándose con ella todo lo que le hacía daño a la castaña; la comida enemiga de ella y de Ana y de Mía sus amigas, o eso creía ella.
—Cullen, yo no tengo nada— dijo la castaña enojada, como siempre, siguiendo los consejos de Ana y de Mía
—No sé por qué, pero no te creo— dijo Edward preocupado y dudoso
— ¡Que tu no me creas no me importa!—gritó— No estoy enferma ni nada, si yo estuviera enferma estuviera delgada, y estoy tan gorda como una ballena— gruñó
—Bella ¿quién te dijo eso? —preguntó Edward cauteloso, si le decía "estas delgada amor" ella tal vez se enojaría, su pequeña era muy terca y testaruda.
—Nadie ¡estoy gorda y fea! Pero pronto ya no lo estaré, Ana y Mía me ayudaran a ser perfecta—contestó decidida
— ¿Quiénes son Ana y Mía?— pregunto intrigado, el cobrizo tenía una leve sospecha de que ellas tenían algo que ver con esto.
—Son mis amigas — dijo con simpleza — y a ti no te importa — "princesa escúchame, él te quiere dejar, no te quiere, él te dejará por Tanya, ¿es que no lo ves? Ella es perfecta, delgada y hermosa, mientras que tú eres una ballena" susurró Ana en su cabeza
— ¡Tú no me quieres! ¡Tú quieres estar con Tanya porque es más bonita y delgada! — gritó
—No bella como…— pero Edward no pudo continuar.
—Y antes que me dejes por otra ¡TERMINAMOS! no te quiero volver a ver— lloró Bella parándose y saliendo rápidamente de aquel baño.
Ella salió dejando a un Edward atónito y rígido él la amaba, y ella le había terminado justo el día de su aniversario. Todo porque él se había preocupado por su salud, si él no le hubiera dado importancia al verla vomitar ella seguiría siendo su novia, pero él no permitiría que ella continuara lastimándose, no podía permitir que su castaña estuviera enferma, la ayudaría así ella se opusiera.
El asintió ante su promesa mental, y aunque sabía que había más personas que comían fuera de ese baño, ajenas a toda la situación, él sintió el sonido de su corazón romperse en un millón de pedacitos, y no pudo reprimir el sollozo desgarrador que salió de su garganta pero que provenía desde lo más profundo de su ser. Ese sonido haría llorar hasta al más fuerte de todos. Pues era tan profundo el dolor y la desesperación por la impotencia que lo embargaba. Se quedó ahí por unos minutos.
—Señol ¿está bien? – pregunto la misma niña que le aviso sobre Bella.
—No lo sé— contestó él
— ¿Quiele que llame a mi papi? él es doctol siemple me cula mis helidas —le preguntó la niña en su inocencia.
—Gracias nena, pero me tengo que ir a mi casa—dijo Ed parándose— cuídate preciosa—
—Adiós chico lindo supel modelo— dijo la niña soltando unas risitas y sonrojándose como un lindo tomatito rubio
El cobrizo salió esbozando una pequeña sonrisa por las palabras ocurrentes de la pequeña y partió rumbo a su casa. Sacó su celular de su chaqueta y puso en un mensaje:
"Bella ¿llegaste bien a tu casa? Respóndeme por favor bebé, respeto tu decisión de haber terminado lo nuestro, pero promete que hablaremos mañana ¿sí? Te quiere, Edward que tiene el corazón roto en mil pedacitos." Y lo mandó a su Bella
Al llegar a su casa vio a su herma Alice, iba a subir la escalera que llevaba a las habitaciones, la pequeña Cullen era amiga de Bella, tal vez ella sabe quiénes eran Ana y Mía pensó el cobrizo.
— ¡Hey duende!— la saludó algo triste, sin la característica voz que él usaba para referirse a ella.
— ¡Eddie! — Saludo su hermana con un chillido deteniéndose en el cuarto escalón— ¿cómo te fue en tu cita con Bella hermanito? — preguntó emocionada dando saltitos.
El cobrizo hizo una mueca disgustada, ¿Qué cómo le había ido? Horrible, atroz traumatizante. Él iba emocionado, con el corazón dando brinquitos ¿Y como regresó? con el corazón destrozado, tanto que no escuchaba los latidos que deberían estar presentes, se sentía muerto en vida. Su hermana al notar sus ojos tristes supo de inmediato que algo estaba mal.
— ¿Que paso Edward? — preguntó preocupada
— ¡Fue horrible! ella terminó conmigo — confesó abrazándola, él sentía como si su cuerpo se desmoronara, le contó todo mientras lagrimas caían por sus mejillas — Alice ¿sabes quienes son Ana y mía?
—No, no lo sé, que yo recuerde no conozco a nadie con esos nombres—le contestó confundida— con respecto a lo que me contaste, ten le paciencia, tal vez esté en su días, ya sabes que a veces nos sentimos que nadie nos quiere— dijo Alice dramatizando— habla con ella mañana, y me tengo que ir a dormir porque realmente tengo sueño, ¡hasta luego hermanito! Y ya no llores ¿sí? Mañana seguro que se reconcilian ¡te quiero mucho!— le dijo y después le dio un beso en la mejilla, le limpio las lágrimas y se fue dejándolo al pie de la escalera. Permaneció ahí algunos minutos hasta que escuchó los pasos de alguien bajar los escalones.
—Hijo escuché sin querer la conversación con tu hermana, y le has preguntado por Ana y Mía ¿es correcto?—pregunto su padre Carlisle Alfred Cullen uno de los mejores doctores de todo estados unidos, él asintió sin saber a donde quería llegar su padre— también escuché que Bella ha bajado mucho de peso ¿es eso verdad? —preguntó visiblemente preocupado
—Si — contesto un Edward confundido.
—Hijo, te diré que significa Ana y Mía en términos médicos, Ana es la abreviación de anorexia nerviosa y Mía es la de la bulimia, con lo que has dicho de Bella, y aunque no puedo asegurarte nada ahora, puede que ella padezca de esos trastornos—
—Si papá lo miso dijo Bree un día que Bella se desmayó en plena clase de gimnasia y la llevé a la enfermería —conto Edward a su padre
— ¿Y el profesor avisó a sus padres?— preguntó Carlisle
—No papá, el profesor solo dijo que no me preocupara, que era cosa de nada— comentó apretando los dientes al recordar ese momento.
— ¡¿Cómo es posible que haya dicho eso?! Mañana mismo hablaré con el director —exclamó su padre indignado.
—Gracias papá, y ahora te dejo, no me siento muy bien que digamos — conto el muchacho
— ¿Quieres que te de una pastilla para que descanses? — preguntó
—No papá para el dolor del corazón no hay pastilla que cure, solo Bella puede curar mi lastimado corazón—contestó y subió a su cuarto.
Su padre vio como subía las escaleras y suspiró él sabía muy bien los sentimientos que profesaba su hijo hacia Isabella Swan, y en un momento se comparó así mismo y al amor que ellos sienten con el que él mismo vivía con su esposa Esme. Él sabía que Bella y Edward estaban destinados a ser felices, pero primeo tendrían que lidiar con los problemas que estaban presentes. La felicidad nunca había sido gratis y fácil de conseguir y así como él y su esposa tuvieron que lidiar con sus problemas de jóvenes, ahora su hijo tendría que luchar sus propias batallas, y aunque la situación era diferente, siempre se reducía a una palabra: obstáculos. Pues el problema que ellos tuvieron que afrontar era que los padres de ambos no aceptaban que se amaban, y menos aún los de Esme que por ser su única hija, y con 16 años saliera embarazada de su primer hijo, Edward ahora tenía que luchar contra la enfermedad de su novia para ser felices, tanto como él lo era con su esposa.
Edward entro a su habitación y con las palabras de su padre en la mente fue directamente a la computadora y busco información sobre Ana y Mía.
¿Cómo identificar a alguien que sufre de Ana y Mía?
Anorexia (Ana)
se vuelve muy flaca, débil o escuálida
se obsesiona con los alimentos, el control de la alimentación y el control del peso
se pesa de manera repetida
controla las porciones de alimentos cuidadosamente
sólo come determinados alimentos, evita los lácteos, la carne, el trigo, etc. (muchas personas alérgicas a determinados alimentos o los vegetarianos evitan algunos alimentos);
hace ejercicio de manera excesiva
se siente gorda y en ocasiones lo hace saber
se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos involucrados
quizás esté deprimida, letárgica (sin energías) y sienta mucho frío.
Bulimia (Mía)
teme aumentar de peso
está muy insatisfecha con su cuerpo y su peso
inventa excusas para ir al baño inmediatamente después de terminar la comida
quizás sólo coma alimentos dietéticos o con bajo contenido de grasa (excepto cuando se da un atracón)
compra regularmente laxantes y/o diuréticos
pasa la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías
se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos involucrados.
El cobrizo con lagrima en los ojos recordaba los últimos tiempos con su novia, ella tenía todos esos síntomas, pero aún faltaba algo comprobar.
***3 días más tarde***
45 llamadas
30 mensajes
15 whatsApp
10 visitas a su casa
Tenían como resultado no saber nada de su novia, eso al cobrizo lo desesperaba había faltado 3 días a la escuela, lo evitaba eso era obvio. 3 días sin ver a su amor lo hacía sentir como a un hombre sin tomar agua en medio del desierto, la necesitaba locamente como un drogadicto a necesita heroína. Y lo supo ella era su marca de heroína. Sin ella no podía subsistir y tampoco es que quisiera vivir sin ella. Pero él la vería sí o sí. Y eso tenía que pasar ese mismo día. ¡Situaciones extremas merecen medidas extremas! Pensó desesperado midiendo matemáticamente la altura del piso hasta la ventana del cuarto, que él sabía, pertenecía a su Bella.
Uso métodos físicos, trigonométricos y geométricos todo para concluir que se subiría al árbol y saltaría de ahí. Un acto que lo puede llevar a la muerte, bueno máximo a una escayola o fractura. Edward en el nombre de su amor trepo el imponente y grueso árbol para llegar a la ventana de su amor, se paró con cuidado en una rama gruesa y abrió la ventana que como siempre no tenía puesto el seguro y entro al cuarto cayendo y rodando por el piso, se paró con cuidado y observo con cautela todo el cuarto.
Recorrió con la vista la habitación morada en busca de su novia, pero ella no estaba ahí, escuchó el sonido de la ducha y decidió esperarla, vio el león de peluche que él había ganado para ella en una feria de Port Ángeles en su primera salida, ella tenía el león y él la oveja, habían mandado a hacer unas camisetitas para los peluches, en las cuales la del león decía Edward y en la oveja decía Bella
Se sentó en la cama y vio una libreta tirada, la levantó y no pudo evitar ver su contenido, pero se horrorizo después de leer algunos párrafos que ahí estaban plasmados. En la libreta estaba todos los meses, los 6 meses de su noviazgo, pero estos se reducían a sus pesos, cuanto comió al día, cuanto bajo en una semana, en un mes, el tamaño de su busto, de sus caderas. Ella lo tenía todo calculado. Tal y como lo había investigado.
La laptop de Bella empezó a sonar y Edward miro en ella, había una notificación: Ana y Mía princesas hermosas ha publicado en el foro: ¿Cómo vomitar sin ser escuchadas? y ¿qué hacer cuando tienes hambre?
Con eso el cobrizo se dio cuenta por completo que lamentablemente era verdad, su novia sufría de desórdenes alimenticios. La castaña abrió la puerta de su habitación, vistiendo únicamente su bata de la ducha, y vio la libreta en las manos de Edward.
—Edward… ¿Qué haces acá?—preguntó la castaña nerviosa mientras el cobrizo se paró de la cama
—Eres anoréxica y bulímica— sentenció él con los ojos llorosos
— ¿Y qué? Si lo fuera, a ti no te importa— dijo ella alzando la voz.
— ¡Carajo Bella! ¡No me mientas! ¡Sufres de las mierdas de Ana y mía! ¡Por eso te sientes jodidamente gorda cuando no lo estás! – grito exaltado y sin poder contener la rabia que sentía en ese momento, mientras lagrimas caían de sus ojos.
— ¡Entonces si crees que soy una jodida gorda déjame! ¡Y no me busques más! —grito Bella conteniendo las lagrimas
El cobrizo avanzó dando grandes zancadas hasta donde estaba ella y la abrazó, ella trataba de alejarlo pero le era en vano, estaba tan débil que sus esfuerzos no sirvieron de nada
—Yo nunca te dejaré mi amor—afirmó acariciando su cabello, peinándolo con sus manos, pero miro sus manos que ahora tenían una gran mata de cabellos que pertenecían a la castaña, su cabello se caía por su enfermedad, lloró aún más fuerte
— Yo te sacare de esta mierda, no sé como pero lo hare, te lo juro mi amor — prometió él con lágrimas en los ojos y un par de sollozos procedentes de todo el dolor que le causaba el ver a su Bella en ese estado.
Chicas por fin se supo la verdad que opinan de: ed , bella y Carlisle y del capitulo .}se las quiere paula
