Las cosas continuaban tensas entre Caspian y Peter. Y es que nadie le quitaba de la cabeza a Peter que Caspian actuaba como si se creyera el rey de Narnia, y eso obviamente no le agradaba en absoluto, sobre todo porque él y sus hermanos eran los verdaderos reyes de Narnia, y la gente de Caspian había sido intrusa que destruyó esas hermosas tierras.

Susan intentaba hacer entrar en razón a su hermano mayor, pero este era demasiado terco, además Edmund le apoyaba en esta idea, y ambos pensando lo mismo... Era difícil hacerles cambiar de opinión. Incluso Salieri estaba de parte de ellos, pero no se portaba mezquina con el príncipe de los Telmarinos, pero eso cambió una noche...

Caspian rondaba el lugar en donde una ocasión la Bruja Blanca acabó con la vida de Aslan y donde había resucitado. Caminaba alrededor cuando justo en el centro de dos columnas de rocas, se empezó a formar un ligera capa de hielo y una figura se empezaba a reflejar y hablarle.

-¿Quién eres?- preguntó el príncipe acercándose cada vez más.

-Soy quien puede ayudarte a cobrar venganza querido Caspian- dijo la mujer teniéndolo frente a ella. Parecía estar encerrada en medio de esa capa de hielo.-Si es lo que quieres, necesito un juramento tuyo... y un poco de tu sangre.-

Caspian se sentía cada vez más atraído por las promesas de aquella mujer, asintió sin decir palabra alguna y entonces dos figuras cubieras con capuchas negras aparecieron y empezaron a trazar un círculo en la tierra hasta que llegaron junto a Caspian, una de ellas, con cara de buitre tomó la mano del príncipe y le clavó un puñal haciendo que saliera un poco de sangre.

-Ahora príncipe... Acércate a mi y toma mi mano, después todo acabará y habrás saciado tu sed de venganza pero debes liberarme primero.-

Caspian caminó cada vez acercándose más a la mujer de blanco, se sentía como hipnotizado y aunque en un momento quiso detenerse no pudo hacerlo.

-Solo un poco más príncipe...- le susurraba la Bruja Blanca.

-¡Alto!- gritó una voz femenina, detrás del hielo alcanzaba a distinguir a la Reyna Oriental.-¡Caspian reacciona!- pero este seguía avanzando, entonces el hielo se quebró ante un alarido que la Bruja emitió. Salieri había lanzado una de sus flechas y había destruído el hechizo de la Bruja en Caspian.

Edmund y Peter entraron haciéndose cargo de las dos criaturas al servicio de la Bruja Blanca, destruyéndolos finalmente.

-¡¿Es que tú estás loco o qué que te pasa?!- le gritó el mayor de los Pevensie.

Susan y Lucy entraban sin saber que estaba ocurriendo. Salieri se interpuso entre Peter y Caspian.

-Espera, esta vez es mi turno.- dijo firmemente y con tono autoritario, Peter retrocedió junto a Edmund y las chicas.-Parece que aun no haz entendido algunas cosas Caspian... Y deberías de empezar a meterte en la cabeza algunas, por ejemplo, que casi nos arruinas a todos y a lo poco que queda de Narnia haciendo un pacto con ¡La Bruja Blanca! y además, que te quede bien claro, tú no eres el Rey, tú no tienes poder alguno sobre Narnia y su gente... Eso les corresponde a ellos ¡Entiéndelo de una vez joder!- le gritó molesta.

Caspian estaba con la cabeza cabizbaja escuchando el regaño de Salieri, mientras que los Pevensie estaban sorprendidos jamás habían visto así a la Reyna en el tiempo que tenían de conocerla, parecía que iba a devorar a Caspian de un bocado, y sorprendentemente el muchacho era incapaz de objetar sus puntos.

-¿Quedó claro Caspian?- él solo asintió pero esto solo hizo que Salieri se molestara más.-Te pregunté algo, espero que contestes con una simple palabra...- le dijo.

-Sí, quedó claro Reyna.- dijo sin verla a los ojos.

-Marchate de mi vista Caspian.- dijo mostrando los colmillos. El aludido hizo caso, mientras Susan iba detrás de él pero fue detenida por Salieri.- Susan déjalo solo.- Ésta se detuvo inmediatamente.- Debe pensar bien antes de hacer las cosas, si no nunca será capaz de ser un buen Rey para su pueblo.-

Salieri se encontraba sobre un montón de rocas, era de noche y no había nube alguna en el cielo, se apreciaban totalmente las estrellas y la luna era llena y se veía enorme.

-Edmund sé que estás ahí...- el Justo salió de entre los arbustos y se acercó a Salieri que aún veía hacia el cielo.-¿Pasa algo?-

-Pues nada, como ya sabes, Susan de parte de Caspian y Lucy intentando hacer una especie de tregua entre ambas partes...-

-Susan está cegada por lo que siente por Caspian...- dijo tranquilamente. Edmund se quedó boquiabierto, ¿su hermana enamorada de Caspian?-No me digas que no te habías dado cuenta, eres distraído realmente Edmund.- dijo riendo. Su risa era tan angelical, la imagen que mostraba ahora no tenía nada que ver con la que había visto hacia unas horas en el Altozano de Aslan.

-No te rías... Tengo otras cosas de que preocuparme que del amor.- dijo en tono de fastidio. Salieri cambió su expresión abruptamente.

-¿No te interesa?.- dijo bajando de las rocas y empezando a alejarse de Edmund a paso lento.

No entendía porque se había comportado así, tal vez Saliera era de esas chicas que soñaban con conocer a su hombre ideal y todas esas cursilerías. Aunque no eran tan cierto que no le importara, eso habría dicho hace un tiempo pero ya no era así...

-¡Salieri espera!- le alcanzó rápidamente.

-¿Qué quieres?- le cuestionó con una fría mirada.-No me interesa hablar con alguien a quien no le interesa uno de los sentimientos más puros y nobles que pueden existir.- Y siguió caminando.

-No me dejaste explicarme bien.- dijo plantándose frente a ella.-No me interesa el amor, en este caso lo que involucra a Susan, si es feliz eso basta...Sí me interesa... - hizo una pausa.- El amor.- finalizó bajito y con la mirada agachada.

Salieri sonrió tiernamente.

-No me esperaba menos de ti.- Vió sus ojos y nuevamente tenían ese brillo que tanto amaba... Un momento ¿Amaba el brillo de los ojos de Salieri?