Los personajes son de mi amada señora Meyer! -Dios como la admiro. La historia es completamente de mi autoría
Aclaración! en algunos Reviews, vi que alguien no entendio los parentescos. Rose es la hermana de Edward, Emmett es el mejor amigo de Edward y obviamente novio de Rose, Alice es la mejor amiga tanto de Edward como de Bella y ya sabemos quien es Jasper en esta historia
y ahora sin más les dejo con mi fic!
Quiero sentir que te he olvidado El precio que tiene el amor - María Jimena Pereira
Quiero borrarte de mis labios
por mas que lo intente y trate de odiarte
no puedo olvidarme de ti
Capitulo 4
Preguntas y respuestas
Edward POV
-Papito podfin wolviste! – dijo lleno de jubilo
Me sentía realmente aturdido por la situación. Por un lado sabía que ese niño estaba equivocado al creerme su padre, pero por otro lado sentí el anhelo de tener un hijo propio, de ser padre, de que otra personita dependiera de mi en un 100%.
Volví a ver nuevamente al pequeño que me miraba como si me conociera de toda su corta vida, el brillo de sus ojos denotaba que estaba un poco sorprendido aún, pero que se sentía enormemente feliz de que su "papá" estuviera con él. Me comencé a sentir realmente mal por romper su fantasía, devolviéndolo a la realidad para decirle que estaba equivocado, tendría que tener mucho tacto para poder llevar a cabo mi cometido.
-Hola campeón… ¿cómo te sientes? – mire a los ojos del niño, mientras acariciaba su cabecita, estremeciéndome por el enorme parecido con ella
-Miem – pensó un poco - ¿ciedto que tú edes mi papi? – dijo abrazándome efusivamente nuevamente
-Lo siento pequeño – en mi pecho se alojo una pequeña punzada de dolor por estar diciéndole la verdad – pero yo no soy tú papá – acaricie tiernamente su cabeza, tratando de hacerle comprender su error lo mas suavemente posible – debo de parecerme mucho a él, pero no lo soy
-Nop… tú edes mi papi – repitió muy seguro
-Soy el Doctor Cullen, tú niñera me llamó – dije resignado
-Sí! – chilló – tú edes mi papi Ewad – repitió lleno de dicha – abu es dice que me padesco a ti
Esa declaración me dejo completa y absolutamente en shock… ¿Cómo sabía que me llamo Edward?, definitivamente debe de ser una broma de muy mal gusto y muy macabra de parte de mis amigo, porque en realidad no podía ser posible que este niño fuera mi hijo, pues que la única persona con la que he estado ha sido con…
Aún en shock comencé a fijarme detalladamente en el pequeño viendo que sus ojos y el color de su cabello eran completamente diferente a los mios, pero los rasgos de su carita eran completamente igual a los de mi familia, labios color carmin, pómulos pronunciados sin perder sus rasgos de niñez, el color de su piel, el desorden de su cabello, su sonrisa de lado. Definitivamente es un Cullen, pero no cualquier Cullen, él tiene que ser mi hijo… pero ¿sería Bella su madre?. Solo pensar en aquello hizo que la punzada de dolor que sentía en mi pecho fuera reemplazada por la dicha de tener un hijo con el amor de mi vida.
'Un momento Edward, si Bella es supuestamente la madre de aquel niño y yo su padre, ¿no tendría que haberlo sabido desde mucho tiempo?' muy bien pensado conciencia. Toda la dicha que sentía fue reemplazada por una ira que no conocía en mí, pensar que nadie me dijo que tenía un hermoso niño, haberme perdido tanto tiempo el verlo crecer, más aún el pensar que mi propia familia conocía a este niño y no habían tenido la amabilidad de decirle por lo menos "Edward ¿sabes? Tienes un hijo y es precioso".
Dios todo esto es demasiado confuso, demasiada información y emociones para mi en un solo día. Tenía muchísimas preguntas en mi cabeza y necesitaba las respuestas ahora mismo. Estaba apunto de levantarme e ir a buscar a mi madre cuando recordé que un pequeño cuerpo estaba aferrado al mio y se sentía tan bien sentir el calor de su pequeño cuerpo que no pude evitar abrazarlo fuertemente – sin causarle daño – sintiendo que se puede esfumar en cualquier momento como un dulce sueño del que no quisiera despertar. Él feliz porque su "papá" lo estuviera abrazando comenzó a reír y fue el sonido más hermoso que he escuchado en el mundo, bueno el segundo más hermoso ya que el primero es la dulce risa de mi Bella.
Así que pensando rápidamente habían muchas preguntas que este pequeño podría responderme, así que lo separe de mi sentándolo en mi regazo para no perder más el tiempo con tontas divagaciones.
-Haber pequeño campeón ¿cómo te llamas? – frunció su pequeño ceño, como si algo le molestase
-Tu debedias sabedlo, edes mi papá – dijo visiblemente molesto
No sabía como salir de esta situación. ¡Maldita familia que me oculto esto por años!
-Esto, claro que se tú nombre campeón pero me gustaría que tu mismo me lo dijeras
Me miró como si meditara mis palabras por un momento, después se extendió por su rostro una sonrisa de lado – que claramente era igual a la mia – mirándome como si comprendiera algo
-Mamí me dijo que se te odvidaban as cosas – ¿de verdad le dijeron eso? – me damo Ewad Yaco Cuen San – dijo señalándose con un dedo
¿Cullen Swan? .Dios!!! dentro de mi estaba que brincaba de felicidad, él era mi hijo, nuestro hijo, mio y de la mujer que aún amaba con locura y desesperación. Con aquella revelación olvide mi enfado hacía ella, hacía mi familia y mis amigos, porque tenía frente a mi un pequeño milagro que me estaba devolviendo la alegría que me fue arrebatada por tanto tiempo.
-Pedo a mi mami y a abu Es y a abu Re les gusta decidme Eddi – MI hijo estaba molesto ¿Eddie? Ese sobrenombre es horrible, no permitiré que a mi campeón le digan de esa forma – mami dice que a ti no te bustaba que te dijegan así
-No campeón - Dije estremeciéndome – no me gusta que me digan así, a Emmett se le ocurrió ese horrible apodo y jamás he podido sacármelo
-SIIIII – chilló – tió oso no deja de decidme así y no me busta – puso un tierno puchero
-No te preocupes campeón, tú papá – que bien sonaba eso – no dejará que nadie te diga así
Se veía tan feliz que volvío a abrazarme fuertemente, pero este abrazo fue distinto, porque ahora tenía casi la absoluta certeza de que este pequeño era mi hijo.
-Papí ¿mami sade que etas aquí? – realmente se veía muy preocupado
-No, no lo sabe – como una rama que esta en el bosque me golpeó la dura verdad ¿en verdad Bella sería su mamá? Y si solo era una ilusión maravillosa… porque debía reconocer que había miles de Swan y Cullen en el país o en el mundo y esto sea una mera coincidencia del destino – porque es una sorpresa, si llega tú mamá no tienes que decirle nada – asintió – ahora tengo una duda campeón… ¿Comó es tú mami?
-Es muy wonita, tiene su pelito laaaargo – hizo un gesto con la mano para dimensionar el largo del cabello – es del mismo color del mio, y sus ojitos tamien son coo los míos – estaba feliz con su descripción
-¿cómo se llama? – y ese era un momento bastante duro para mi, si no era ella la madre de este pequeño mi pequeño mundo feliz se vería completamente destrozado
- ¿mi mami? – asentí – se dama Bea May San
Según lo que pude traducir, es que se la madre de este niño se llama Bella Marie Swan… mi Bella. Sentí un gran nudo en la garganta y lentamente la vista se me volvió borrosa, supe que las lágrimas habían caído de mis ojos cuando una pequeña mano comenzó a secarla de mis mejillas
-No lloes papí – dijo tiernamente y luego me beso en la mejilla – mami siempde me da un beso cuado toy tiste
-No estoy triste – me miro confundido – estoy muy feliz por estar contigo campeón
Su sonrisa no tenía ni tiene precio en este mundo. Pero más pronto de lo que hubiese querido sonó la cerradura de la casa.
-Jane – gritó una voz desesperada desde el primer piso – Maldición!
Mi corazón comenzó a latir desesperadamente al reconocer la dulce melodía de esa voz, su voz. De pronto me sentí aturdido, sin poder moverme, respirando agitadamente. Mi corazón comenzó a latir como si quisiera salirse de mi pecho, esa siempre era una de las reacciones reflejas que sentía al estar cerca de Bella.
-Papí ¿ta bien tú? – Eddie estaba mirándome con su ceño fruncido, preocupado
-Sí campeón, estoy bien
De golpe volví a la realidad… ella no podía verme allí, no tenía que saber que estaba allí con nuestro hijo. Necesitaba salir de ahí por lo menos un par de minutos para poder recuperarme de la impresión.
-Campeón ¿Dónde esta el baño? – dije lo más tranquilamente posible
Con su pequeño dedo me indico una puerta blanca en su mismo cuarto. En menos de tres segundos ya estaba dentro del baño, tratando de controlar mi respiración. Los veloces pasos sonaron cada vez más cercanos mientras subían por la escalera, dos pasos más y la puerta de la habitación se abrió de golpe.
-Mami – llamó el pequeño
Se hizo un silencio muy cómodo, donde solamente se sentía una respiración agitada, seguida de unos sollozos que me partieron el corazón en pedazos pequeñitos. Me desgarro con un dolor tan grande que quise salir y protegerla entre mis brazos, decirle que todo iba bien que nuestro hijo estaba bien, sano y a salvo con nosotros, pero sabía que no debía hacerlo, arruinaría todo antes de tener mis respuestas y la oportunidad de formar una familia con ellos.
-Bebe – dijo con voz rota - ¿estás bien?
-Sí mami, toy mien
-¿Qué paso bebe? – dijo con voz más tranquila, mientras sentí que se sentaba en su cama
Con un impulso y probando mi suerte abrí con mucho cuidado y evitando hacer alguna clase de ruido la puerta del baño, asomándome solo un poco.
Y como si fuese un sueño allí estaba tan hermosa como siempre. Estaba sentada de espaldas a mi pero dándome una buena visión de su perfil, su cabello un poco más largo de lo que recordaba caía en cascada por su espalda, sus mejillas estaban rosadas y llenas de lágrimas por el llanto de pensar que algo malo le había pasado al niño, pero algo raro había en su mirada. Ya no estaba ese brillo que siempre la caracterizaba, como si ellos fueran capaces de sonreír por ella, solo quedaba la mirada dulce que siempre tuvo pero con una sobra en ellos que no permitía verlos brillar. A simple vista se podría decir que su cuerpo había cambiado 'Claro que sí genio! Acaso olvidas que estuvo esperando a tu hijo y obviamente tenía que cambiar' y por Dios que lo juro… se veía endemoniadamente hermosa, perfecta… en pocas palabras una diosa de tomo y lomo. Estaba vestida con unos jeans que se ajustaban a esas largas piernas y a sus caderas, y un top color verde oscuro que dejaba apreciar su busto que, sin sonar pervertido, había crecido mucho en estos años y calzaba sus confiables converse. Se podía apreciar a la distancia que no llevaba más maquillaje que solo un poco de brillo labial en esos apetecibles labios que tantas veces había besado hasta saciarme.
-Me callí pod la calera – el pequeño estaba punto de llorar
-¿Estabas corriendo? – dijo Bella muy seria
-Sip – Eddie agacho su cabeza muy arrepentido
-Amor ¿Cuántas veces mami te ha dicho que no debes correr por las escaleras?
-Pedon – su pequeña voz se quebró – no quiedo que te enojes
Bella suspiro y rápidamente lo abrazo, aferrándolo a su pecho. Esa imagen me causo un nudo en la garganta. Era la imagen perfecta.
-Eddie, sabes que eres torpe igual que yo – dijo riéndose – y nunca podría enojarme contigo – sus ojos se llenaron de ternura mientras acariciaba suavemente su espalda – eres a quien mas amo en el mundo entero mi principito.
Un momento ¿principito?, así me decía ella cuando aún estábamos juntos ya que según ella cuando niño me parecía a él (N/A: lo siento el principito es uno de mis libros favoritos y después de meditarlo mucho, Rob cuando niño se parece un poco al principito). Decidí que era hora de hacerme notar, y enfrentar las cosas como un hombre que era.
-Si te hubiese pasado algo hijo, mami se moriría de pena – eso de verdad dolió – tú papá no esta con nosotros cariño y sabes cuanto lo extraño, pero si tú no estas, de verdad estaría muy, muy triste - ¿ella me extraña? – así que ahora prométeme que tendrás más cuidado donde caminas. No quiero perderte
Salí completamente de mi escondite, ella aun estaba de espaldas a mi, pero mi hijo tenía su cabeza apoyada sobre su hombro izquierdo mientras abrazaba a Bella, se veían tan tiernos así. Cuando Eddie se dio cuenta de mi presencia, me miro con duda en sus ojitos, como si preguntase ¿papi, puedo decirle a mami que estas aquí?. Esa era una buena idea, que la inocencia de un niño pudiera llevarnos al anhelado reencuentro por lo menos de mi parte. Mire nuevamente a mi hijo y asentí, produciendo que sonriera de lado.
-¿Dónde esta el abuelo Carlisle amor? – pregunto ella
-No ta
-¿Cómo que no esta hijo?, ¿dónde esta Jane? – estaba comenzando a molestarse – no me digas que te dejaron tanto tiempo solito
-nop, no taba solo – dijo mirándome un momento – y el abu Car no vino
- ¿ah? – pensó un poco – vino otro medico – él asintió - ¿Quién era?
-Mi papi! – chilló lleno de felicidad
Bella se paralizo y dejo de respirar, en un principio me preocupó por que no estaba reaccionando, hasta que comenzó a respirar agitadamente
-Hijo – su voz sonaba triste – sabes que tú papá esta viajando amor, cuando tenga tiempo vendrá a vernos. Sabes que no todos los hombres que vengan a casa o que veas en la calle son tú papá.
-nop, mi papi tuvo cuidadome – sonaba realmente convencido
-Edward Jacob - suspiro - ¿quién vino a cuidarte si no fue tu abuelo o Jane?
Sabía que el momento de la verdad había llegado.
-Yo – dije en voz baja
Como si fuera en cámara lenta, Bella se volvió a verme con sus ojos llenos de lágrimas. En su rostro se reflejaba el shock producido por la impresión.
-Edward – susurró
Sus profundos y hermosos ojos se encontraron con los mios, provocando que por mi cuerpo pasaran miles de descargas eléctricas, las mariposas en mi estomago me hacían sentir que tenía quince años nuevamente, pero eso no importó porque para mi lo único que importaba es que estaba nuevamente con el amor de mi vida. Mi Bella
Bella POV
Después de la llamada de Jane, manejé a toda velocidad por las calles que me llevaban a casa, pero Dios no estaba de mi parte. El tráfico estaba imposible, cada semáforo que se cruzaba en mi camino estaba en rojo, pareciera que el viaje a casa era cada vez más largo o quizás mi angustia hacia que viera todo más lento a mi alrededor. Después de media hora de camino por fin llegue a casa, llamé a Jane pero nadie me contesto, así que corrí hacia la cocina, la sala y al patio trasero, solo para encontrarme que la casa estaba completamente sola. Seguramente tuvieron que llevar a mi hijo al hospital.
Oh. Por. Dios! Eso no podía ser, mi hijo al igual que yo odia los hospitales y como mínimo Jane o Carlisle deberían haberme avisado que lo llevarían allí. Con todo el pánico que sentía subí corriendo las escaleras – si mi hijo me viera me reprocharía el porque no lo dejo correr – dando un despliegue de gracilidad sin salir a relucir mi torpeza. Rápidamente visualice la puerta azul de su cuarto y entre violentamente, solo encontrándome con mi pequeño que me miraba sorprendido.
Al verlo el alivio lleno mi angustiada alma. Lo recorrí con la mirada buscando alguna señal de lo que pudiese haberle pasado, pero nada encontré en mi examen rápido. Me quede parada cerca de la puerta mientras comenzaba a sollozar, no podía moverme de mi lugar, pero esa sonrisa suya hizo que acortara la distancia entre su pequeño cuerpo y el mio. Prácticamente corrí a su lado. Estaba sentado en su cama estirando sus brazos para que pudiese cargarlo y abrazarlo, sin pensarlo mucho lo levante de su cama en mis brazos y lo abracé como si la vida se me fuese en ello, después de llenarlo de besos en toda su carita, lo senté de nuevo en su cama, sentándome a su lado. Ahora más tranquila podía comenzar a averiguar que paso.
Según la versión de Eddie, estaba corriendo por las escaleras cuando tropezó. Seguramente se golpeo la cabeza, lo que provocó que perdiera el conocimiento; eso era realmente algo típico en mi, y como desafortunadamente mi hijo heredo mi torpeza además de mis ojos y mi color de cabello, tenía que enseñarle a ser más cuidadoso cuando corriera por la casa. Cuando le recordé el porque no debía correr, el me pidió perdón por no hacerme caso y eso de verdad me llenó de ternura, lo abracé y le recordé que solamente éramos el y yo, porque Edward no estaba con nosotros. Me sentía tan mal de mentirle a mi hijo diciéndole que su papá iba a volver, eso lo mantenía feliz, luego me las arreglaría para suplir su ausencia.
Luego de un momento me percaté que no había nadie en casa, así que le pregunté a mi hijo que quien estaba con él, y su respuesta me dejo atónita
-Mi papi!
Se veía tan feliz diciéndome que su papá estaba allí, y eso me provocó un gran nudo en la garganta, llenándome los ojos de lágrimas del dolor que esas dos palabras me estaban causando. Trate de hacerle comprender que Edward no estaba con nosotros y que no a cualquier persona tenía que decirle papá, pero cuando volví a preguntar quien estaba cuidándolo una voz demasiado familiar llamo mi atención
-Yo – una hermosa voz aterciopelada sonó a mis espaldas
No podía ser!, el no podía estar aquí. Lentamente me giré para encarar a la persona a la que más temía ver en este momento, pero allí estaba él tan glorioso y perfecto como siempre.
-Edward – susurré completamente sorprendida
Pareciese que el tiempo si causo estragos en él, porque se veía más perfecto y maravilloso que nunca. Su cabello estaba un poco más largo pero igual de desordenado que siempre, se podía ver a través de su ropa que había ejercitado su cuerpo otorgándole una complexión más fibrosa, su rostro seguí igual de hermoso como siempre (N/A: no creo que sea necesario describir el rostro de Edward, creo que todas nosotras sabemos lo maravilloso que es), y finalmente lo que más me gustaba… sus ojos, con ese color esmeralda tan intenso que muchas veces llegaba a intimidar, pero algo en ellos llamó mi atención. Se veían tan tristes y cansados, como sí hubiese estado sufriendo demasiado tiempo 'si como no'.
Sentí que mi corazón volvía a latir con toda su fuerza, mientras que el rubor desconocido por mucho tiempo volvía a mis mejillas y supe instantáneamente que el seguía siendo el amor de mi vida, la persona que más amaba en el mundo, bueno… la segunda persona que más amaba.
-Bella – susurró el, haciendo que mi nombre sonara como una caricia
-Mida mami, mi papi ta qui!
Mi pequeño me volvió a la realidad tocando mi cara con sus manos. De pronto todo el peso de la situación me golpeo como un mazo. Si Edward estaba aquí, eso quiere decir que conoció a Eddie, o sea que sabe que tiene un hijo, nuestro hijo y que se lo he ocultado por un par de años. Oh. Mierda.!
-Sí amor – dije distraídamente – tú papá esta aquí
-Bella, necesitamos hablar – dijo aun mirándome
-Eddie… he… esto con tú papá vamos a bajar – dije con muy poca confianza – quédate aquí acostadito, en un momento volvemos
Bese su frente y después coloque su película favorita "buscando a nemo" para que no bajara mientras hablaba con Edward. Esta sería una conversación no muy agradable y no quería que él la presenciase
-Papí – llamó mi hijo
-Dime campeón – dijo Edward aún en el marco de la puerta
-Te quedo
Como tantas veces lo soñé, allí estaban mis dos grandes amores. En el rostro de Edward vi que amaba a mi hijo tanto como yo, con apenas haberlo conocido. Edward fue hasta su lado y lo abrazo como si fuese a desaparecer.
-Yo también pequeño, te amo mas que a nada en el mundo
Se separo y beso su frente mientras lo arropaba. Demasiadas noches soñé ver a Edward cuidando y amando a nuestro hijo. Se levantó de la cama, camino hasta llegar a mi lado y su aroma me aturdió, extrañe tanto ese olor.
-Muy bien – dijo con emoción contenida – creo que es hora de que hablemos
Muy bien, creo que merezco que me odien con todo su ser... pero perdoooooon por no actualizar antes
Esta semana comencé la universidad y de verdad no he tenido suficiente tiempo como para escribir todo de un solo tirón. Son las 6:00 am y acabo de terminar el capitulo
así que creo que ahora me dormiré
un beso
Rommita Cullen
