Advertencias: Ligero contenido homoerotico explicito.

Aclaraciones: Eros es el único OC, todos los demás personajes presentes le pertenecen a Dreamworks y yo solo los uso con fines homosensuales :')


Mucho tiempo perdido

El viaje de regreso a Berk no pudo ser más aburrido. En todo el trayecto Hiccup no podía evitar voltear a donde Jack volaba cerca de ellos, buscando algún contacto visual que le diera una pista sobre cómo se sentía su amigo pero solo obtenía la sonrisa burlona del arquero que era tan alabado como el albino por sus habilidades en el aire y los otros se robaban su atención con más de un comentario nada modesto o preguntas sobre los poderes que tenían.

—Wow, nunca creí verte así.

Hiccup tuvo que bajar un poco la velocidad del vuelo para quedar a la altura de Astrid y no tener que gritar para ser escuchado.

— ¿A qué te refieres con "así"?

— ¿En serio? Solo mírate. Todo impaciente por llegar a Berk.

—No estoy impaciente.

—Molesto porque no te prestan atención.

—Ni siquiera estoy molesto— aunque no sabía si quería convencerse a sí mismo, lo dijo con el mayor aplomo que podía en ese momento. Estaba tan concentrado en no demostrar lo obvio que no tuvo tiempo a reparar en la mirada rápida que Jack le dirigía mientras hablaba con Astrid. —Solo estoy cansado, allá no pude ni siquiera sentarme bien, y la refacción que tengo puesta no es cómoda como la otra.

—Buen punto ¿qué le paso a la otra?

—Tenemos que apurar el paso.

Astrid parecía tener más comentarios, pero no soltó ni uno más. De todos, ella era la más cercana a Hiccup y le sobraba conocimiento de lo importante que esa búsqueda había significado para su amigo en los últimos cinco años que habían pasado.

Apuro un poco a su dragón, lo suficiente para estar a la altura del furia nocturna que parecía estar aún enojado con los tres individuos que lo dejaron excluido de su encuentro tan emotivo.

—Me alegra que lo hayas encontrado.

El castaño sonrió con una mezcla de nostalgia, alegría y tristeza sin contestar de inmediato, pero si lo suficientemente alto para ella lo escuchara.

—Si, a mi también.

De ahí en más, los únicos a cargo de la conversación eran los gemelos que no dejaban de contarle sus hazañas a Eros, Patapez alegaba sobre la importancia que el conocimiento tenía durante las misiones y Patán sobre su fuerza que superaba al mismo Hiccup en batalla.

No eran los temas favoritos de Hiccup, pero a la falta de privacidad e imaginación, no pudo contribuir a la conversación ni tocar los temas que le interesaba tratar con Jack en ese momento.

Después podrían hablar con más calma y saber, con exactitud, cuando fue que el albino obtuvo ese brillo amenazador al momento de estar en un campo de batalla.

Su entrenamiento, su modo de actuar y su creciente distancia que ponía entre ellos con cada isla que los acercaba más a su hogar.

No lo diría nunca en voz alta, pero tenía miedo.

Hiccup tenía miedo.

—Y vuola~ hemos llegado, queridos campesinos— Brutacio bajo de su dragón tan dramático como siempre. Guiando a sus dos invitados en dirección al hogar del castaño, despidiéndose más de fuerza que de gana por obra de Astrid y Patapez que le daban señas e indirectas de que era hora de irse y ambos tuvieron que llevarse a rastras a los gemelos y Patán para darles un momento de paz.

Un incomodo y frágil momento de paz que Hiccup no sabía cómo continuar para no decir algo que lo arruinara o dejara a Jack la posibilidad de dormir en el bosque en lugar de quedarse con él.

— ¡Genial! Hace mucho que no vengo ¿hicieron remodelaciones?

Ni siquiera se dieron cuenta de la intromisión que Eros había hecho en la casa. Algo que le permitió explorar al menos media sala y no lo dejo con la curiosidad saciada cuando intento subir al segundo piso mientras Jack lo alcanzaba y le jalaba el pie con su cayado.

—Espera ahí, pequeño ratón de alacena. ¿Quién te dio permiso a subir?

—Hiccup ¿verdad que si? ¿Verdad que no me dijiste "no puedes subir"?

—Bueno, no lo dije pero-

— ¿Lo ves? El me dio permiso, voy a estar arriba, ustedes pueden hablar mientras tanto, no se congelen ni hagan nada que yo no apruebe. Adiós.

Ambos chicos se quedaron congelados al pie de la escalera, intercambiando un rápido vistazo antes de recorrer la sala para calmar los nervios que volvían a crecer como una plaga inmortal en su interior.

—Entonces...Eros es algo así como la divinidad del amor o algo por el estilo.

Hiccup puso los ojos en blanco al no poder decir algo más inteligente.

—Sí, aunque no se si se merezca el titulo. Lo único que ha unido son dos escarabajos— a pesar de ser algo obvio, Jack respondió sin importarle los nervios que la privacidad les había despertado a ambos. —Yo no lo consideraría graduado.

—Es mejor rompiendo la tensión que nosotros dos.

—Eso es cierto.

De nuevo el silencio y la risa que sus palabras les sacaron murió a los pocos segundos. Jack no recordaba que fuera tan difícil hablar con Hiccup, al contrario, le resultaba fácil, entretenido y reconfortante. Todo lo contrario a lo que pasaba en ese momento.

—Entonces... ¿ahora si puedes dormir?

El vikingo casi maldice al ver la expresión que la pregunta provoco en su compañero. No tuvo tiempo de corregir su error cuando él ya le respondía de forma seca e incluso algo cortante.

—No, y me gustaría no hacerlo. Gracias.

El tercer silencio de la noche fue el límite que Hiccup pudo aguantar. Apenas cálculo que habían pasado más de cinco minutos cuando dirigió sus pasos a la salida.

—Bueno, tengo que ir a hablar con mi padre. Mientras pueden acomodarse en la casa, Toothless se queda con ustedes y pues...vuelvo en un rato.

De mucha ayuda no fue que Jack ni siquiera lo volteara a ver cuando cerró la puerta. Por fin lo había encontrado y no se sentía como un verdadero ganador, necesitaría un buen trago de leche de Yak para quitarse el sabor acido y amargo que se le revolvía en la garganta y lo desconcentraba de lo importante: hablar con su padre.

Jack se quedo unos segundos en la sala, escuchando los bufidos del dragón que lo veía con reproche aún molesto por la exclusión pero sin prestarle tanta atención a causa del cansancio.

—Lo siento, creo que te preocuparon para nada ¿verdad? — interpreto sus gruñidos como un "si, no vuelvan a hacerlo" y esta vez sus palabras no iban para el dragón, si no para el cabeza hueca que debía estar en el segundo piso. — ¿Feliz ahora o no es lo que esperabas?— se quedo a la espera de una respuesta, pero el silencio lo alerto tanto como para subir a verificar que el castaño no tuviera una flecha clavada en el cuello por culpa de su frustración.

Podía encontrarlo haciendo un berrinche, aplicando la ley del silencio o incluso fingiendo que estaba ciego y no lo veía, pero con lo que no contaba era encontrar a Eros rodeado de papeles con varias letras en estos. Cada uno con tinta llenando el pergamino en montones cocidos por tela y agrupados en pequeñas montañas que su compañero clasificaba de una manera que desconocía.

— ¿Qué estás haciendo?

—Pues...creo que estoy investigando. Creo— respondió no muy seguro al mismo tiempo que dejaba un puño de papeles de su lado izquierdo y las del lado derecho las acercaba más a ellos —Jack ¿puedes preguntarle a Hiccup que son estas cosas o que dicen?

Al nombrado no le atrajo la idea de sacar un tema como ese después de los incómodos momentos que recién habían tenido, pero no por ello tiro la idea.

— ¿Por qué? Quizá es parte de la investigación que dijo, esa donde busco cuentos en otros lados ¿no crees? — Eros negó con la cabeza — ¿Y tu como estas tan seguro de que no es así?

—No sabré leer ninguna palabra importante Jack, pero si hay caracteres de letras que aprendí a distinguir son las de tu nombre— señalo aquel montón de papeles que tenía en su lado derecho, sacando una donde había dibujos de un prado, una silla de montar, anguilas y otros garabatos que fueron una bofetada fuerte para el albino —Y todas estas tienen tu nombre ahí...No creo que me responda a mí, pero quizá a ti sí. Quizá descubrió algo sobre ti y lo anoto aquí.

Jack no lo creía de esa forma pero no lo contradijo. No necesitaba ser un erudito en la lectura o interpretación de garabatos para saber que las paginas donde estaban los dibujos eran de aquellos días en que ambos compartieron el tiempo juntos, jugaron con el dragón, se conocieron, construyeron la silla, la otra mitad de su cola, el nido...todo estaba grabado con carbón en esos trozos de pergamino que iban acompañados de líneas con un montón de letras a las que él no podía encontrarles sentido.

—Le preguntare después.

—Bien. Mientras puedes guardarlos para que no te regañe y decirme que tal les fue en la plática de reconciliación. ¿Abrazos? ¿Besos? ¿Mordidas?

—Comentarios incómodos y silencios todavía peor— respondió a su pregunta conforme recogía los pergaminos y le señalaba el baúl para que lo ayudara a guardarlos

—Fascinante, son más tontos de lo que creí.

—Mira, es...complicado ¿si? El ya no es el mismo que antes, ha cambiado. Ni siquiera es-

— ¿Ya no es amable? — Eros lo cortó antes de que Jack pudiera seguir hablando.

— ¿Qué? No, si lo es pero-

— ¿Odia a los dragones?

—No pero-

— ¿Se concentra en la fuerza y ha dejado a un lado la inteligencia?

Jack frunció el ceño por las constantes preguntas, pero un vistazo rápido a la habitación llena de artefactos y planos fue lo único que necesito para seguir con el interrogatorio que lo dejaba más confundido a cada pregunta.

—No...

— ¿Te abandono?

—No.

— ¿Dudo de ti?

—No ¿por qué?

—No lo sé Jack, intento averiguar en qué ha cambiado para ti o que le ves de diferente. Para mi es el mismo chico baboso que ama a los dragones, es un asco expresándose y si ha evolucionado en algo es en aceptar como se siente hacia ti. Y eso lo digo en serio— frunció el ceño sin apartar sus ojos del albino —Y si, tu eres más fuerte que antes, pero tampoco has cambiado en nada. Creo que los dos se volvieron más tontos y lerdos en eso de expresarse porque piensan en lo último que pasó, deberían solo hablarse de forma natural y ya.

— ¿Y olvidar que ambos tuvimos nuestras preocupaciones estos últimos años?

—Para ti fue un pedazo de eternidad, el gastó una decima parte de su vida buscándote. No cualquier humano hace eso. Ahora deja esas dudas, por la luna. Qué vergüenza pasare si te ven con problemas amorosos cuando me tienes a mí de amigo, hazme un favor y ve a tener una plática decente con el cojo ¿entendiste?

—Eros

— ¡No es una pregunta, es una orden! ¡Vas a salir por esa maldita puerta, le dirás que eres un idiota, que soy un genio que te abrió los ojos y ambos van a besarse de nuevo! Ahora ve ¡ve!

— ¿Podrías dar un consejo que no suene a orden por una vez? — a pesar de la queja que Jack presentaba contra su amigo, no dudo mucho en salir de la casa cuando una flecha cruzo por la habitación y estuvo a punto de darle en la pierna con la punta que parecía una pequeña roca.

Jack no necesitaba hacer muchos cálculos o ser un genio con las fuerzas que regían las armas para saber que un golpe de eso le dormiría la zona a la que él le apuntara.

Avanzó por el pueblo sin voltear atrás, era consciente de su capacidad para volver sobre sus pasos si se replanteaba de nuevo la idea que se dejo meter en la cabeza, aun si eran cosas que él tenía en mente.

Porque no, el no había encontrado muchas diferencias entre el Hiccup que conoció hace unos años al que encontró esa tarde. Era consciente de todas sus virtudes y defectos por haberlos presenciado de primera mano, y entre ellos se encontraba su terquedad y sentido de lo correcto que el juzgaba por cuenta propia.

Si, sabía que no era mucha la diferencia, pero aún así le era imposible no tener un pequeño roce de temor a lo que el vikingo pensaría de él.

Su personalidad no tenía muchos cambios, pero Jack pudo distinguir un poco de madurez en el castaño, una característica que él sin duda no tenía.

¿Hiccup pensaría lo mismo de él o solo lo buscaba por ser un buen amigo? Pero de ser así, no lo habría besado apenas se encontraron.

Le parecía tonto pensar en algo que debía ser obvio, ni siquiera tenía claro porque dudaba en ir a esclarecer su comportamiento, pero así era. Sabía que no se pudo portar peor a lo que había hecho hasta ahora.

Pero no sabía por dónde empezar, ni siquiera que era lo que podía o no podía decir o debía decir.

—Todo sería más fácil si pudiéramos escuchar lo que piensa la gente.

Negó no muy convencido de su propia idea, ni siquiera estaba seguro de querer saber lo que Hiccup pensaba de él.

"No es momento para momentos depresivos Jack."

Avanzo hasta quedar frente a la puerta del salón principal donde alguna vez el castaño leyó junto a él sobre dragones en una noche de tormenta. Nunca se lo dijo, pero aquella fue una de las primeras veces en que estando sentados uno al lado del otro pudo sentir su cercanía más que nunca.

Y le había gustado.

Se acercó lo suficiente para empujar la puerta, congelándose por unos segundos valiosos al distinguir dos siluetas dentro del lugar. Al parecer Hiccup no mentía al decir que iba a encontrarse con su padre.

— ¡¿OTRA VEZ CON LO MISMO?!

Y ninguno de los dos vikingos parecía feliz desde el punto en que Jack podía verlos.

—Vamos Hic, ya es casi hora de ir a dormir. Pueden hablar de esto mañana.

Jack no podía reconocer al tercer sujeto que formaba parte de la conversación, quien a su parecer, era la persona más calmada en esa acalorada conversación que parecía en llamas a pesar de no tener ningún dragón adentro.

— ¡No Bocón! No puede esperar porque se los he estado diciendo desde hace años pero nunca me creen

— ¡SUFICIENTE! ¡Lo deje pasar hasta ahora por que acepte que estabas en una maldita etapa Hiccup, pero esto es el colmo! ¡A partir de mañana se enviaran las cartas a los otros clanes, si no quieres unirte con ninguna de las guerreras que tenemos en Berk, yo elegiré a tu prometida personalmente!

— ¡PERO ESO ES RIDICULO, NI SIQUIERA NECESITO ESTAR CON ALGUIEN PARA HACERME CARGO DE LA ALDEA!

— ¡¿AHORA SI QUIERES SER JEFE?!

— ¡NO PERO TU NUNCA ME ESCUCHAS!

— ¡ESTOY HARTO DE TUS CUENTOS SOBRE GENTE INVISIBLE, GUARDIANES Y PESADILLAS! ¡NO EXISTEN HICCUP, PREOCUPATE POR NUESTRA GENTE!

— ¡Ellos son mi gente también!

No tuvo tiempo de sentirse conmovido cuando un crujido sordo y abrupto resonó en el comedor y Bocón decía algo parecido a un "ahí va otra mesa" y los gritos solo aumentaban sin que ninguno diera su brazo a torcer.

—BIEN, O ERES UN JEFE SOLITARIO O ERES UN VIAJERO CASADO PERO YA BASTA DE LLEVARTE A LOS JINETES DE BERK EN TUS ABSURDAS BUSQUEDAS POR ALGO QUE NO EXISTE.

—Perfecto, se pueden quedar todos aquí. Me voy.

Hiccup abrió la puerta de forma abrupta, dando tiempo muerto a su enojo al toparse con Jack y no dando tiempo a ninguno para explicarse cuando ya lo tomaba de la mano y lo guiaba cuesta abajo con el único objetivo de alejarse de su padre y la ira que irradiaba desde el comedor.

Jack quería preguntarle si todo estaba en orden con su padre, pero no quería revelar que había estado escuchando a hurtadillas y eso lo llevo a la opción más cobarde: el silencio.

El camino de regreso continuo a ese ritmo, con Hiccup dando pisadas fuertes en el suelo y Jack siguiendo su paso a una altura prudente del suelo. Congelando el césped de vez en cuando para distraer su atención y aguantar el impulso de hablar sin siquiera pensar en que diría. Finalmente dejaron salir un suspiro de resignación y cansancio al volver a la alcoba, saludando a Toothless y buscando a Eros para avisar de su regreso.

—Parece que salió.

Hiccup volvió a romper el silencio lo más calmado que la situación se lo permitió — ¿Te dijo a donde iba?

—No, pero a veces hace eso. Otra cosa que tenemos en común es que no podemos quedarnos quietos.

—Si me di cuenta.

Jack enarcó una ceja sin expresar el peso que la acusación resulto para su estomago. Si, Hiccup estaba enojado.

—Perdón, es solo que...han sido días difíciles— el castaño negó con la cabeza antes de dejarse caer en la orilla de la cama y apoyar su cabeza en sus manos —Semanas difíciles...bueno, días difíciles.

— ¿Años difíciles? — Jack se aventuro a seguir, sonriendo ligeramente al ver que el otro asentía con la cabeza y finalmente ambos se veían directo a los ojos. —Oye, lo siento. Debí salir más a menudo como solía hacerlo.

—No, está bien. Entiendo Jack, Eros dijo que ambos creyeron que estaba muerto, el reacciono un poco mejor que tú aun así.

— ¿Ah si?

—Si, le falló la puntería a propósito y no duro más de dos minutos en atacarme. Pero estoy acostumbrado, Astrid es mi mejor amiga, Patán y los gemelos no son precisamente las personas más amables de aquí.

—Creí que yo y Toothless éramos tus mejores amigos— Sonrió sin dejar pasar ese ambiente agradable que se empezaba a formar entre ambos.

—No te ofendas Jack, pero... — por un momento creyó que Hiccup diría algo como la "fecha de caducidad" o "renovar el contrato de amistad" por el periodo de ausencia, pero el color rojo que pintaba la cara del vikingo fue una pista para encaminarlo un poco a lo que diría. —...no sé muy bien cuando deje de considerarte un amigo.

Ahora Jack podía sentir el calor en su cuerpo. Eso y una sonrisa que no pudo esconder al reparar en los mismos gestos que el menor aún conservaba, el movimiento con sus manos, con sus hombros...

Eros tenía razón, nada había cambiado.

—Creo que necesitas explicarte mejor.

— ¿Lo necesito hacer?

—Tú eres el inteligente, sorpréndeme.

—Bien...Intentare decírtelo de una forma que hasta tu lo entiendas Jack. Yo voy inteligente, pero también soy un idiota. Soy mitad inteligente, mitad idiota ¿no?

—Supongo— El solo le dio la razón para ver a donde quería llegar el castaño con esa explicación tan infantil que parecía costarle trabajo decir.

—Tú eres divertido, pero eres un idiota. Eres mitad divertido, mitad idiota.

— ¿y?

Tentó más su suerte, creyéndose victorioso cuando el otro se puso de pie y dejo sus labios a pocos centímetros de los suyos. Era la tercera vez que lo tenía tan cerca desde que se reencontraron y sin embargo, en la privacidad de su habitación y la poca iluminación de la noche, la impaciencia crecía con cada respiración que Hiccup pegaba contra él.

—Que me gustaría que fuéramos un idiota completo Jack.

La espera termino cuando una carcajada se escapo de sus labios. Jack rodeo su cuello para aumentar el contacto, desconectando su mente de su cuerpo e ignorando el momento en que su cayado abandono sus manos para darle vía libre a las hebras chocolatosas que se resbalaban de sus dedos.

Ni siquiera fue consciente del momento en que las manos de Hiccup rodearon su cintura y la distancia entre ambos fue nula. Una sensación nueva de cosquilleo, hormigueo y agua hirviendo se extendió por todo su cuerpo, no recordaba que Hiccup le provocara ese tipo de reacciones, no esperaba que sus torpes besos ahora parecían exigirle atención y demandarle esfuerzo de un modo que a Jack lo dejaba sin aliento, algo que tampoco sabía que tenía.

—Eres todo un romántico— incluso se escuchaba como si acabara de entrenar todo el día y su energía se encontrara por los suelos. Algo que estaba alejado de la realidad

—Tuve muchas rocas para practicar.

Ambos sonrieron por su broma personal, otro detalle que Jack quería sacar a relucir pero algo más robo su atención.

— ¿Estas bien?

—Si, si...Estoy feliz. Estaba enojado, pero estoy feliz ahora. Solo...un poco incomodo.

Ambos mantuvieron sus posiciones, uno más confundido que el otro por la nueva información que acababa de obtener. Repasando la discusión que su amigo tuvo con su padre, la caminata, su plática, el beso, la extraña malformación que tenía en su cuerpo y ahora, lo que parecía una noche de confesiones.

— ¿Por lo que dijo tu padre?

Para su sorpresa, no era ese el caso y la energía con la que el castaño negó con la cabeza, fue una pista gigante de que la cosa no iba por ahí.

— ¿Entonces? ¿Esperas que me la pase toda la noche adivinando?

—Jack— Hiccup seguía debatiéndose en lo que parecía una contienda mental —estoy...tu también... ¿nadie te ha explicado nada sobre eso?

— ¿Sobre qué? — Jack frunció el ceño al considerar que su amigo se estaba burlando de él por el poco conocimiento que aún tenía por las costumbres humanas y eso solo estaba arruinando el momento. — ¿Vas a darme un sermón ahora mismo o me dejaras averiguarlo por mi cuenta?

—Por los dioses...aún si Astrid intenta sacarte información no le digas nada o va a colgarme del palo más alto de Berk.

El albino frunció de nuevo el ceño por el misterio que le estaba dando al asunto. A poco estuvo de zanjar el tema que parecía tan secreto, cuando Hiccup lo tomo con cuidado de la mano y lo guio hasta la cama donde lo invito a sentarse para que ambos fueran capaces de estar sin caerse del inmueble.

—Me refiero a...a esto Jack— Hiccup señalo el lugar donde Jack podía ver la malformación de Hiccup, un extraño bulto entre sus piernas que parecía ser el inicio de una nueva pierna como lo sería el tallo para una flor.

Lo considero algo extraño pues era la primera vez que veía algo así y su sorpresa creció más al darse cuenta que él tenía algo similar debajo de sus pantalones.

—Oh dios... ¡¿Me contagiaste?!

Coló sus manos para asegurarse de que todo se encontrara en su lugar, verificando que el reciente abultamiento no era otro que el de su miembro, una parte de su cuerpo que nunca usaba por la falta de necesidad pero que los guardianes le comentaron servía para que los humanos desecharan sus bebidas. Entonces ¿Por qué la sensación de antes se multiplicaba al menor roce? ¿Por qué aumentaba su temperatura ahora que Hiccup volvía a besarlo y no lo dejaba sacar sus manos del pantalón?

Las preguntas fueron acumulándose en su cabeza con la misma velocidad en que sus cuerpos se iban acomodando mejor en la cama y los suspiros que ambos exhalaban fueron empañando los pensamientos de ambos.

Jack se concentraba sus labios, mordiéndolos con cada descarga eléctrica que el movimiento de su cuerpo lo obligaba a hacer y sus manos recorrían de forma torpe su propia virilidad en contra de su voluntad. Hiccup no dejaba de moverse y Jack no lo lamentaba, sus pensamientos se volvían abstractos con cada roce que sus cuerpos se daban uno contra otro y la música que los suspiros de ambos formaban junto a los chirridos de la cama no lo ayudaban.

Todo lo bueno tenía un fin, lo cual llego más rápido a lo que ambos pudieron desear cuando sus cuerpos se tensaron y la fuerza los abandono al grado de dejarlos tendidos en la cama. Respirando agitados, agotados pero con una sensación de júbilo y éxtasis que ninguna batalla les había dejado hasta el momento.

—Eso...eso fue... — Jack se removió incomodo al caer en la cuenta de que su ropa estaba húmeda, un detalle que el otro ignoro y prefirió ocultar al rodearlo de nuevo de la cintura.

—Si...fue—

—Fue.

Rieron por la falta de palabras, era obvio que ambos lo disfrutaron, que era vergonzoso decirlo en voz alta y que posiblemente se repetiría cuando encontraran la oportunidad de hacerlo como los besos furtivos a los que ambos le encontraron un gusto adictivo.

—... ¿Por qué no le puedo decir a Astrid de esto?

—Va a matarme por ser un impulsivo.

—No te preocupes, no creo que Eros la deje si se entere.

Ambos consideraron la idea por unos segundos antes de volver a la seriedad que las malas noticias representaban si actuaban de esa manera.

—Nadie debe saber de esto.

—Nadie.

—Aún.

— ¿Quieres que mis amigos se enteren primero o que sea después de los guardianes?

—Decidamos eso después ¿tienes agua tibia para quitarme lo que sea que tengo en el pantalón?

—Si, puedo ayudarte con eso.

Jack enarcó una ceja sin dejar de sonreír por las cosquillas que la respiración del contrario le causaba.

— ¿Estas coqueteando conmigo?

— ¿Si digo que si seguiría contando?

—No, di que no. Yo soy el encargado de eso y no me importa que seas mayor que yo físicamente ¿entendiste, pecas?

Que le respondiera con otro beso en lugar que un "si" directo lo dejo en un aprieto que Jack tendría que resolver a partir de ese momento. No dejaría que Hiccup le arrebatara su cómodo lugar a cargo de tomar la delantera en el contacto físico.

Podía llevar ventaja, pero Jack recuperaría terreno perdido ahora que más personas podían verlo y la observación dejaba de ser su único medio para obtener información.

—Bien, voy por agua y un cambio de ropa para ti.

Antes de que Hiccup dejara la habitación, el espíritu no desaprovecho el ambiente tan relajado para señalar la pila de papeles que su curioso amigo se molesto en descubrir.

—Por cierto ¿esos son los libros con leyendas que nos decías?

—No, esos... — la respuesta divago por un instante en que la duda se mostro en las facciones del vikingo y este rápidamente cambiaba de parecer en torno a lo que iba a decir —quiero decir, si. Si, todo es de los pueblos e islas y eso, claro. ¿Qué más sería si no? Tu...ya vuelvo.

Jack no discutió más. No se veía arruinando el momento por la mentira tan asquerosa y mal hecha que Hiccup había hecho y le quedaba mucho tiempo para retomar el tema cuando la oportunidad se le presentara.

"Tengo mucho tiempo"

Repetirse eso conforme esperaba al castaño le saco una de las sonrisas más grandes que guardo durante esos cinco años.

A la mañana siguiente todos los esperaban con una sonrisa que solo significaban malas noticias para cualquiera que se encontrara relacionado con los gemelos o Patán.

Y como siempre, no hubo tiempo para el silencio apenas llegaron a la mesa donde los jinetes los estaban esperando con Eros hablando sobre movimientos especiales y su arco favorito.

—Vaya, vaya. Miren quien decidió aparecerse.

Jack pensó responder con algo sarcástico, pero la sonrisa satisfecha y eufórica que Eros tenía en la cara sumada a el ceño fruncido de Astrid, no lo dejaban con muchas opciones inteligentes que lo llevaran a una vía segura de conversar ahí.

—Si, es normal que venga a comer aquí. Vengo todos los días— a pesar de que las sonrisas de sus amigos eran obvias, Hiccup fingió no darse cuenta. Para bien o para mal, eso solo divirtió más a los otros.

—Oh, no lo se. Creimos que te irías a comer a otro lado— continuo Brutacio sin dejar de sonreír.

—Con alguien más— secundo su hermana.

—A comer algo más— Patán se unió a la burla que el castaño seguía evadiendo de una forma que a Jack le sorprendía. Era notable el grado de paciencia que había desarrollado para no sentirse presionado a pesar de tener a tres vikingos buscando información que podía terminar en sus para fines de chantaje.

—O a alguien más— Eros pronuncio la última opción que saco carcajadas de los tres vikingos y casi fue el culpable de que Hiccup se ahogara con el reciente vaso de agua que acababa de llevarse a la boca —¿Qué? Solo era una-

—Eros— Jack lo regaño a pesar de que una pequeña parte de él se sentía feliz de no recibir las miradas desaprobatorias, preocupadas o de lastima que los guardianes les habían dirigido antes de que partieran de la isla.

—Esta bien, esta bien. En realidad estaban contándome todo lo que ha pasado, sobre el dragón enorme, Daga, Vaga y otros enemigos a los que se han enfrentado ¡deberías escucharlos Jack! Tienen historias muy buenas, al menos mejor que las nuestras.

—¿Te refieres a Dagur y Viggo? — Hiccup se recupero del reciente incidente sin prestarle atención a la pequeña competencia por el pescado que los dragones empezaban a hacer del otro lado del comedor.

—Si, ellos. Lo único que yo puedo contarles es de islas que visite, pero siempre evitaba ir a donde la gente se encontrara por eso de la época de muerte por guerras, el hambre o el frío. Ya sabes, los reyes de la alegría.

—Ey amigo, no todos pueden ostentar ese titulo. Solo los Thorston tienen el privilegio de ser los reyes de la alegría.

—¿Lo somos? — Brutilda frunció el ceño al no recordar un detalle tan importante en su linaje y esto solo saco un poco de quicio a su gemelo.

—Obviamente esta más marcado en mi que en ti. Nuestra familia es ancestral y tenemos muchas cosas que nos caracterizan, hermana.

—Es una pena que les falte mi fuerza y encanto— Patán levanto sus brazos como quien busca impresionar a su audiencia por sus musculos, cosa que nunca ocurrió y ahora los vikingos se enfrascaban en una discusión más ruidosa que la sostenida por los dragones.

—Hiccup— Astrid dejo a un lado los problemas que estaban teniendo sus amigos, sentándose a un lado del castaño que parecía disfrutar del "agradable" momento ahora que él no era el centro de atención y eso lo dejaba con una comida tranquila y segura. —¿Has hablado con él sobre el libro?

A pesar de que Jack no quería escuchar una conversación que claramente no iba dirigida a él, pudo sentir la mirada de ambos en su nuca y si no volteaba a preguntar a que se refería Astrid, era gracias a que Eros estaba en frente para llamar su atención lo suficiente y distraerlo de sacar su curiosidad a relucir.

—No, ayer fue un poco...complicado sacar el tema a flote.

—Tienes que decirles, a ambos.

—Lo haré, Astrid, solo deja que se relajen un poco. No puedo soltarles algo tan importante de golpe, ya habrá tiempo para eso.

—Hiccup.

Jack se dio cuenta que Eros prestaba la misma atención a la conversación a sus espaldas pese al ruido que los demás hacían en torno a ellos.

—Estaran bien, no es el fin del mundo para ellos. Todo va a salir bien.

—Tu y yo sabemos que es una apuesta del cincuenta por ciento.

—Todos lo vamos a ayudar a que las cosas salgan bien y si no, todo se arregla con un buen golpe en la cabeza.

—¿Crees que estoy...

El ruido aumento al grado que la conversación dejo de ser perceptible para ambos espiritus que no dejaban de ver el alboroto que todos causaban ahora cerca de los dragones.

—¿De qué estarán hablando? — Jack frunció el ceño sin apartar su atención del arquero que seguía jugando con una de sus tantas puntas que cargaba sueltas como arma.

—De mi, como siempre— bromeo antes de acercarse más al albino y hablarle más bajo —Hay un libro, ayer Patapez y Astrid estaban hablando de eso cuando los escuchaba. Es una recopilación de versos donde hay información de los espiritus y seres sobrenaturales y al parecer, no nos va a gustar que dice de nosotros.

—¿Qué decía?

—No lo se Jack, también me gustaría saber eso. Pero...no creo que sea algo grave.

—¿Por qué aún asi nos trajeron?

—Supongo. Lo que si me dijeron, fue que son las hojas que Hiccup tiene en su habitación.

Jack no quería ser egoísta, pero decir que eso no le interesaba lo tacharía de mentiroso.

—¿Qué son?

La sonrisa de Eros se ensancho, como si hubiera aguantado hasta ese momento para decirle lo que más le interesaba a ambos.

—Un diario. Para no olvidar que el tiempo que pasaron juntos fue real.