Capitulo 4

Blaine observaba al hombre instalar el aire acondicionado, le hablaba sobre el lugar, y la lluvia que cayó esa noche, durante la noche se habían abierto las aguas de los cielos y por cuatro horas diluvio, Blaine se levanto para ver su auto que tenia estacionado dentro de la propiedad y aunque había un cerco de madera al rededor de la casa, el agua corría como río, mas por la calle, y Blaine tenía la sensación que su auto terminaría flotando.

-Se puso feo anoche.- dijo Blaine.

Kurt solo miraba sentado en la sala, decidieron poner el aire allí para que refrigerara la habitación también.

-Sí, el agua inundó la plaza, ese es el problema aquí.- el hombre señalo la calle deteniéndose en su trabajo. -todas las calles tienen caída hacia el centro del pueblo, y éste tiene caída hacia el mar, pero con las tormentas se llena la plaza de agua, e inunda las calles, hoy nos salvamos pero en las tormentas fuertes tengo que poner un reten en la puerta de la ferretería para que el agua no entre, hace dos años, el mar subió y entro un metro de agua en todos los locales, yo vivo del otro lado, a la entrada y en mi casa no he tenido problemas pero es impresionante como se inunda.-

-Sabía que había algo, la casa estaba a un precio muy bajo para lo que es, estaba amueblaba e impecable.- dijo Blaine mirando a Kurt.

-Mmmmh...pues...sé que no me incumbe, pero somos pocos en el pueblo, y seremos vecinos, sé que en algún momento se enteraran...verán...- dijo el hombre pensativo. -aquí vivía una familia antes, eran amigos míos, del pueblo, cuando mi abuelo llego aquí eran cinco familias dispersas, es por eso es que no tienen vecinos...aquí vivían los Torner.-

-Sí, oímos ese apellido.- comento Blaine mirándolo atento al igual que su novio.

-Si, pues, ellos crecieron aquí al igual que todos nosotros, Ed Torner se caso con Mary, y tuvieron un hijo, Lohan...- el hombre suspiro pesado ante el recuerdo. -hace como diez años el joven falleció, en los riscos que están al norte, ni Ed, ni Mary lo superaron, pero Ed enloqueció, estaba extraño, aquí había otra casa, antigua, rodeada de arboles, era grande...una noche mi esposa Loraine me dijo que se veía fuego hacia este lado, me subí al auto y me encontré con el desastre...varios nos acercamos, pero no pudimos hacer nada, Ed...Ed había prendido fuego la casa, no quedo nada, ni los árboles...cuando llegaron los bomberos solo quedaron las cenizas, luego descubrimos, con terror, que había matado a Mary y él estaba vivo cuando incendio la casa...fue una tragedia para todos...sus familiares pusieron el terreno en venta pero cada vez que alguien venia a verlo para comprarlo, se topaban con algún metido que contaba la historia y nadie quería comprarla, hasta que la inmobiliaria hizo esta casa hace unos años, se ve que a la distancia pudieron venderla, de hecho, nadie aquí sabia que seguía en venta y que ya la habían comprado.-

Blaine trago duro, entre el asombro y el desconcierto, Kurt tenía los ojos como platos y evidentemente nervioso.

-Pero es muy bueno que una familia nueva comience su vida aquí, desde las cenizas, desde cero, es un buen presagio, ustedes tendrán un buen futuro, parece que fuera lo contrario, ya lo sé, pero creo que el destino los trajo aquí por algo, siempre hay un para que, no solo un porque.- dijo el hombre con una sonrisa amable.

Blaine se quedo mirándolo, pensando en sus palabras, pensando en cómo salieron de Chicago y la vida que tuvieron desde niños ambos, y luego de jóvenes, tal vez la vida les éste dando ese giro y la oportunidad de comenzar desde las cenizas. Miro a Kurt que estaba nervioso.

-Mmmh...vaya historia, ahora entiendo porque estaban asombrados de que compráramos las casa, y que la mujer que me la vendió estuviera tan feliz.- comento Blaine. -pero es cierto, mi novio y yo buscamos una vida mejor, más tranquilos, Chicago ya no tenía mucho para nosotros...- dijo Blaine mirando a su novio. -incluso una familia.-

Kurt sonrió de lado, más animado.

-Emmm...por eso era el carro de bebé?.- pregunto curioso el hombre.

-Si, voy a ser papá pronto, seremos padres...- se corrigió Blaine mirando a Kurt.

-Pues es el lugar ideal para que crezca un niño, lejos de los peligros de las grandes ciudades.-

El hombre les sonrió amable y siguió con su trabajo.

Blaine le sonrió a su novio quien tenía un brillo especial en sus ojos y una sonrisa tierna.

Blaine deseaba eso, una vida nueva junto a Kurt y tal vez ese bebé que él no esperaba, podría ayudar para asentarlos allí.

El hombre siguió con su trabajo, hablando de todo un poco, era la primera persona que entraba a su casa, y precia muy agradable, no tenía esa mirada prejuiciosa sobre ellos, a pesar que es un hombre mayor y de pueblo, parecía aceptarlos.

-Bien, a ver cómo funciona.- dijo el hombre encendiendo el aparato.

Este comenzó a funcionar emanando una suave brisa tibia, y cuando cambio la numeración del visor, una brisa fría inundo la sala.

-Deben tener las ventas cerradas, y las puertas, no debe llegarle el calor de la cocina cuando está encendida...intenten tener bien cerradas los vidrios.- dijo el hombre mirándolos a ambos. -si cambian la numeración, también da calor.- y les mostró el control remoto indicándoles como se usaba.

Blaine presto mucha atención, Kurt miraba el control y el aparato, nunca habían usado algo así, tampoco nunca habían tenido en lugar propio para llamar hogar pero de apoco esa palabra resonaba cada mas entre ellos.

Blaine le pago al hombre y este se retiro, Kurt miro a su novio y se recostó en el sillón, Blaine se quito los zapatos y subió sobre el cuerpo de su amado.

-Ya tenemos aire.- dijo Blaine sonriendo y besando los labios de Kurt.

-Si, se siente bien.- respondió éste abrazándolo.

-Podemos quedarnos a dormir aquí?.- preguntó Blaine.

Kurt sonrió, y beso nuevamente a su novio.

Entre caricias y besos suaves terminaron haciendo el amor en el sillón. Kurt adoraba eso, adoraba sentirse a gusto en un lugar, Blaine le repetía una y otra vez que esa era su casa, y él deseaba tanto tener algo así, que en ocasiones fantaseaba con quedarse allí, y que sus días nunca terminaran.

Esa tarde salieron a caminar por la playa, habían comprado sandalias pero caminaron descalzos por la orilla del mar, sintiendo las cosquillas del agua acariciando sus pies, iban tomados de la mano, como solían hacerlo junto al río en Chicago, y como por esa zona nunca había gente, podían caminar tranquilos, llegaron a los riscos, a una zona empedrada y Blaine recordó la historia que le contó el ferretero.

-Kurt?...crees que podamos empezar de nuevo, una nueva vida, aquí?.- se animo a preguntar Blaine.

Su novio lo miro atento y sonrió de lado.

-Podemos intentarlo.- dijo Blaine mirándolo casi como una súplica.

Kurt asintió con la cabeza, sonriendo.

Blaine lo beso, y sintió que poco a poco las cosas comenzaban a salir como él deseaba.

...

Blaine salía del mercado luego de comprar comida, Kurt estaba mirando las plantas del local de Carol, habían pasado varias semanas desde que llegaron y ya era habitual el cruce con algunos vecinos, pero un sujeto que llevaba un carro repleto de artesanías llamo su atención. Era un sujeto extraño, con rastas hasta la cintura, sonriendo como si fuera el mejor día de su vida, se detuvo junto a él y trabo el carro para que no se deslizara, Blaine noto los colgantes, anillos y demás baratijas que el muchacho llevaba allí.

-Hola extraño!.- saludo sonriente. -me llamo Zeus.-

-Hola...- dijo Blaine mirándolo con desconfianza.

-Te gustan las artesanías, yo tengo mucha variedad y de calidad.- comento el muchacho con una sonrisa.

-No, no uso nada de eso.- respondió Blaine, miro a Kurt quien seguía escultando plantas.

-Es tu amigo?, a él tal vez le gusten, parece una persona sensible.- dijo mirando a Kurt.

Blaine frunció el seño, que podía saber de Kurt éste sujeto.

-Es mi novio, no mi amigo.- dijo Blaine mirándolo serio.

-Oh!, de verdad?, y no han pensado en casarse, también soy ministro de paz, podría casarlos.- dijo con entusiasmo el jóven.

Blaine sonrió, ese muchacho parecía cualquier cosa menos un ministro.

-Si, claro...ministro...lo tendré en cuenta.-

-Bien, que tengas un buen día, y la mejor energía para ti y para tu novio.- dijo el joven sonriendo e ingreso al mercado.

Blaine se quedo mirando con una sonrisa, Kurt se acerco a él sin haber notado nada.

-Acabo de conocer al hijo de Bob Marley.- comento riendo Blaine a su novio.

Kurt lo miro con las cejas levantadas, no tenía idea de que hablaba, pero observo el carro repleto de baratijas.

Blaine le hizo señas a su novio para volver a su casa.

-Hay que comprar ropa para el bebé.- dijo Kurt de la nada.

-Que?.- pregunto Blaine.

-Ropa para el bebé, hay que vestirlo Blaine.-

Este lo miro un poco molesto, todo lo relacionado con el bebé no le agradaba, pero a Kurt le ilusionaba, así que asintió con la cabeza, dejo las bolsas dentro del auto y caminaron hasta la tienda de ropa.

Kurt eligió la ropa, y varias cosas para el bebé, de colores neutros porque no sabían el sexo del bebé, pero esa misma tarde Grecia los llamo por teléfono para avisarle que le enviaba varias cosas que habían llegado a la pensión a nombre de Blaine y este sabía bien que eran los estudios que se hacia Samantha, aun así no le dijo nada a Kurt y espero a que llegaran al día siguiente el sobre.

-Qué es?.- pregunto Kurt a ver el sobre color blanco.

-Mmmm... no sé.- respondió Blaine. -son los estudios de Samantha.-

Le mostró unos papeles y un dvd que estaba dentro.

-Que tendrá eso?.- preguntó Kurt mirando el dvd.

Blaine negó con la cabeza, no sabía que había dentro pero esperaba que no fuera un mensaje de Samantha.

Kurt fue hasta la habitación que estaba vacía, allí habían dejado las cosas para el bebé y la caja de reproductor de dvd que les habían regalado con la compra del tv y del aire acondicionado.

Llevo la caja a la sala y comenzó a sacar el aparato, Blaine sabía lo que quería hacer su novio y no lo detuvo, mientras leía los papeles que le habían llegado con varios resultados de los exámenes que se había hecho Samantha, pero para él estaba escrito en Chino.

Kurt instalo el reproductor e introdujo el dvd en el, ni bien entendió como usarlo, una imagen negra y con manchones grises aparecieron en la pantalla.

-Está roto?.- pregunto Blaine creyendo que el aparato estaba dañado.

-No...- dijo Kurt y subió el volumen del tv.

Un golpeteo como el aleteo de un ave se oyó en la habitación, Kurt miro con atención la imagen, distinguiendo las diferentes formas.

-Es tu bebé...- dijo emocionado Kurt señalando la pantalla. -ese es tu bebé.-

Blaine se quedo mirando fijo la pantalla, sin reacción alguna, el sonido efectivamente era el corazón del bebé, y esa forma más clara entre sombras negras era el bebé, ahora podía notar sus brazos y piernas, su cabeza, y hasta una mano en su boca.

Sentía una pesadez en su estómago, no sabía si eran nervios o qué, pero por alguna razón se sentía extraño, Kurt miraba la pantalla con su cabeza inclinada a un lado y con una sonrisa grande, él no sentía esa felicidad, más bien miedo, eso era lo que sentía. Miedo.