Ciao!

No es si es necesario la aclaración que haré a continuación porque esto es un fanfiction, y como tal no tiene porque adaptarse a la perfección a la historia original. Pero para que no haya dudas diré a mis queridos lectores que parte de los hechos son como ocurren realmente, ya que no me gusta salir demasiado de la trama, pero otra parte son producto de mi invención, y de como me hubiera gustado a mi que hubiera quedado.

Agradecería

mucho cualquier comentario.

Espero que os guste!


"Que me duche y vaya a su habitación... Siempre la misma historia... Squalo di merda haz eso, Squalo di merda haz lo otro... Tsk... Parece un niño mimado al que le conceden todos sus caprichos... VOOOI ¡pero que digo! YO soy el primer idiota que lo hago. La culpa siempre ha sido y es mía por hacerle caso, por decir a todo que sí como un puñetero esclavo..."

Hablando consigo mismo, Squalo se duchaba para quitarse la abundante sangre seca de la familia rival que había masacrado hace una hora. Profiriendo calumnias contra su jefe y contra su propia fuerza de voluntad buscaba algo que ponerse para subir a hablar con él. Eligió unos jeans y una camiseta de manga larga negra con capucha, pero mientras se ponía esta última prenda se la quitó recordando que Xanxus le dijo un día que estaba horrible con ella.

"¿PERO QUÉ ESTOY HACIENDO? si no le gusta a ese mierdoso que no mire"

Volvió a meter los brazos por las mangas, pero cuando iba a pasarla por el cuello se la quitó otra vez con un gruñido de rabia y se puso otra gris de manga larga también, pero sin capucha.

Con las manos en los bolsillos y dando zancadas llegó hasta el ascensor y entró en la suite que Xanxus había dejado abierta para él.

"VOOOI ¡maldito jefe! ¿Dónde es...?... ¿Q-qué...haces?"

Miró estupefacto a su jefe. Xanxus estaba sentado en el sofá vistiendo uno de esos carísimos trajes que únicamente solía ponerse para fiestas y reuniones con otras familias importantes de mafiosos. El jefe le miró con un bufido y mientras recorría su atuendo de arriba abajo le dijo:

"¿Con esas pintas piensas ir a cenar al mejor restaurante de Tokyo?"

"¿Q - QUÉ? P-pero no me has d-dicho que..."

"Deja de tartamudear como un imbécil ¿te pongo nervioso?"

"VOOOI ¡no me pones nervioso, maldito egocéntrico! Es solo que... Ahora me cambio... Tsk... Stupido boss"


"Es solo que no me esperaba que me llevarías a cenar al mejor restaurante de Tokyo" Es lo que quise decirle, pero decidí no hacerlo. Estaba claro que no era una cita, pero aún así no podía dejar de sentirme extraño, mi dedicación a la espada no me había dejado tiempo para relaciones de ningún tipo y tampoco quise nunca involucrarme con nadie porque no sentía necesidad de hacerlo. Así que, esa noche me sentía como debe sentirse una colegiala en su primera cita: Me sudaba la mano, mi corazón no se tomaba ningún puñetero descanso y mis movimientos eran torpes y... y el maldito traje estaba arrugado. Llamé al servicio de habitaciones y en menos de 10 minutos alguien que le tenía aprecio a su familia me lo dejó impecable, salvando así sus vidas, no es que yo fuera matando gente gratis, pero si mi ropa no estaba perfecta me matarían a mí.. . Respiré hondo y llamé a su puerta, él salió mirándome detalladamente y cuando me dio su visto bueno nos metimos en la limousine que, por cierto, ya tenía limpia la mancha.


"No vuelvas a manchar mi coche"

"VOOOI MALDITO eso no era mío" su cara se sonrojó mientras desviaba su mirada hacia la ventana.

"Tienes razón, la próxima vez me correré en tu boca"

"P-PERO..." ya estaba acostumbrándose a que las palabras le fallaran ante sus novedosos comentarios obscenos así que se limitó a callarse y olvidar el tema. Después de un momento de silencio decidió preguntarle el motivo de la cena.

"Oye... ¿por qué vamos a cenar allí?"

"El jefe de la familia Corso es el que nos encargó el trabajo que has hecho antes. Me ha invitado allí para darme el dinero"

"¿Y... por qué tengo que ir yo?"

"Porque me apetece"

De nuevo comenzó una de esas discusiones infantiles compitiendo por la dignidad y el control, pero como siempre Squalo perdió y aceptó la derrota amargamente quedándose en silencio nuevamente hasta que llegaron al restaurante.

El lujoso establecimiento estaba emplazado en la calle más transitada, donde se podía encontrar todas las boutiques de moda y grandes firmas de la ciudad , la gente cargada de bolsas saturaba las calles de la bulliciosa y sobrepoblada ciudad mientras los dos intentaban hacerse paso para cruzar un semáforo, tarea que les llevó casi cinco minutos.

Cuando por fin lograron entrar les guiaron hasta la mesa donde se encontraba el cliente junto con su esposa, los cuatro se saludaron cordialmente y se sentaron a esperar ser atendidos.

"Gracias por venir Xanxus, es muy importante para mi que hayas aceptado mi invitación. Tu discreción ha sido impecable y" "¿discreción? Pero si ha sido una masacre" pensó Squalo "ya he movido los hilos necesarios para que el caso no pase a ningún organismo gubernamental. Las autoridades locales no quieren saber nada y han decidido archivarlo, aún intento saber por qué"

"Hmmm..." Squalo conocía esa mirada, la que ponía antes de decir alguno de sus narcisistas comentarios, y suspiró negando levemente con la cabeza "¿Quieres saber por qué? yo te lo diré… No quieren involucrarse porque saben que hemos sido nosotros"

"¡¿E-EH?! Pe-pero entonces podrán tomar medidas… no f-fue eso lo q-que acordamos, Xanxus"

"Nadie tomará medidas porque nadie se atreve a meterse con nosotros. Además tú estás limpio, tu nombre no está por ninguna parte"

El hombre de avanzada edad suspiró aliviado mientras su corazón se calmaba.

"Lo siento… no estoy familiarizado con vuestra política de trabajo"

Tras unos momentos de silencio la mujer llamada Marie decidió cambiar de tema para no hablar de asuntos delicados.

"¡Bueno! dejemos de hablar de trabajo en la mesa ¿os parece?... Dígame signor Xanxus ¿no ha podido venir su esposa?"

"Estoy soltero signora"

"Por favor… puede llamarme Marie"

"¿Y usted jóven?" dijo dirigiéndose a Squalo "¿Cuánto hace que trabaja para el signor Xanxus?"

"Más del que una persona con orgullo y dignidad aguantaría"

"Casi veinte años"

"¡Cielos! Deben de tener una buena relación si han sido capaces de trabajar juntos todos esos años. Hay matrimonios que no logran soportarse tanto tiempo"

"Je…" la breve risa de Xanxus y su incitante sonrisa tiñeron de rojo los pómulos del tiburón que se limitó a guardar silencio "No logran aguantarse tanto tiempo porque no saben que necesita la otra persona para querer estar a su lado… Pero yo... sí lo sé"

El tiburón se quedó blanco ante el comentario de su jefe "¿Q-qué pretende?"

"Oh… así que ustedes dos…."

"¡Marie!" su marido la llamó la atención por meterse en la vida privada de alguien tan peligroso como la persona que tenían delante.

Xanxus no contestó manteniendo su expresión fría y Squalo estaba evidenciándose con su cara sonrojada y su visible nerviosismo. El hombre carraspeó e intentó desviar la conversación.

El resto de la velada transcurrió con normalidad, la cena fue exquisita y el vino excelente, así que Xanxus se encontraba agusto de camino al hotel y su humor parecía haber cambiado después de esos días que llevaban de estancia en Japón. Squalo sin embargo seguía confundido por las palabras de su jefe, sin llegar a comprender porque había insinuado a aquella gente que eran algo más que socios. Miraba por la ventana con cara seria y una expresión de enojo que Xanxus encontró fascinante.

"¿Lo squalo está enfadado?"

"Hm"

"¿No te gusta que la gente sepa que eres mío?"

"No, porque no soy tuyo"

"JA… no gritabas eso antes"

"VOOOI ¡YO NO HE GRITADO ESO! ¿¡Por qué te gusta enfadarme tanto!?"

"¿Has hablado con las escorias?"

"¡S-sí!"

El silencio le comunicó al tiburón que quería que le contara las novedades.

"Parece ser que los mocosos se están entrenando duro. Aunque personalmente creo que ni en un millón de años podrían vencernos"

"Escoria… Hay algo que tienes que hacer..."

El coche llegó al hotel, eran las 2 de la madrugada y en el rostro de Squalo se reflejaba el cansancio y la ira por lo que les había ordenado hacer; el trabajo de esa mañana y la aburrida y vergonzosa cena le habían dejado exhausto. Cuando entraron en el ascensor apretó el botón de su planta y al abrirse las puertas se dispuso a salir, pero su caprichoso jefe le agarró por la muñeca y le volvió a meter dentro del ascensor, el cual siguió subiendo hasta la última planta.

"VOOOI ¿Qué haces? No tengo más ganas de hablar ya hoy… si quieres mandarme algo más humillante aún, que sea mañana"

"¿Quién ha dicho que quiera hablar?"

El tiburón comprendió sus intenciones y con un chasquido de su lengua le siguió sin protestar. Mientras caminaban por el pasillo hacia la suite Xanxus le preguntó:

"¿Ya no te resistes? Parece que por fin has aprendido cual es tu sitio"

"¡¿Cúal es mi sitio?! ¡Deja de tratarme como si fuera una de tus zorras! ¡Yo no… ¿Eh?"

"¡Ciao!"

"¿Qué haces tú aquí, escoria?"

"Siento interrumpir vuestra pelea de amantes… Tenemos que hablar Xanxus"

"No tengo nada que hablar contigo… piérdete" Se dirigió al hombre que tenía vigilando su suite y le dijo "Tú… basura… Quiero un buen motivo"

"E-eh… jefe es que el Señor Carvallone m-me afirmó que usted le e-estaba esperando y…"

"Inútil escoria" en menos de dos segundos el jefe de seguridad de la planta se desplomó al suelo con un alarido de dolor que le llevó a la inconsciencia. Xanxus se giró a mirar al hombre que se encontraba al lado de su víctima y le ascendió dándole su puesto "Tú… Si vuelve a pasar algo así no tendrás la misma suerte"

"S-sí se-señor"

Dino observaba la escena lamentándose por la actitud agresiva del jefe de los Varia mientras le seguía dentro de la suite sin invitación. Al poner los dos pies dentro Xanxus se volvió violentamente apuntándole con el mismo arma que había usado para dejar inconsciente a su guarda.

"HE DICHO QUE TE LARGUES, BASURA TRAIDORA"

"¡Vamos! ¿De verdad crees eso? Yo solo quiero lo mejor para la familia Vongola… y no eres tú, Xanxus"

Squalo dejó de permanecer al margen y se unió a su jefe apuntándole con su espada

"Vaya ¿Tú también Squalo? Veo que los rumores son ciertos"

"VOOOI ¿Qué rumores caballo desbocado?"

"Hmm Tú sabrás… pensé que tenías más personalidad, pero desde que eres el perro de Xanxus parece que no sabes pensar por tí mismo… te está manipulando y moldeando para conseguir sus propios intereses, Squalo, y cuando se canse de tí te tirará a la basura como hace con todo el mundo"

"¿Estás intentando ponerle en mi contra, escoria?" le preguntó Xanxus con una medio sonrisa mientras el tiburón permanecía en silencio con sus dientes apretados y a punto de lanzarse a por él "Eso no va a funcionarte"

"¿Ooooh? Ya lo sé, solo quería que supiera la realidad que le espera"

"¿Solo has venido para intentar llevarte a mi capitán a tu bando de débiles mierdas?" le dijo guardando su arma.

"No, he venido a intentar recuperar a un amigo y a advertirte que vas a perder esta guerra. Estás a tiempo para retirarte y zanjar esta locura"

La mirada de Xanxus se ensombreció mientras le dejaba bien claro su postura.

"¿RETIRARME? ¿Quién te crees que soy? … Ni vas a recuperar a un… "amigo" ni vas a llevarte mi anillo. Los dos son MÍOS"

"jajajaja Xanxus… no cambiarás nunca" miró a Squalo que seguía con su pose amenazante y le dijo "Haz lo que quieras, pero luego… no digas que no te lo advertí"

El cabeza de familia de los Cavallone hizo un gesto a su subordinado y ambos abandonaron la suite y el hotel. El espadachín relajó su postura aunque aún estaba molesto por las palabras de su amigo de la infancia y Xanxus tenía esa expresión letal que indicaba a cualquiera que no se acercara a él, pero Squalo no era cualquiera, y se aproximó por detrás a la silla donde se había sentado y apoyó sus manos en el respaldo, a ambos lados de su cuello.

"¿Es cierto?"

"El que"

"Que me estás usando"

Xanxus se tensó, la ira le recorría las venas y nublaba su visión, solo quería bajar y matar a Dino antes de que pusiera un pie en el coche por haber sembrado esa duda en los sentimientos de su capitán.

"¿Tú crees que sea cierto?"

"No lo sé"

El jefe se levantó violentamente y agarró sus muñecas con fuerza.

"Maldito squalo… Todo el mundo me importa una mierda, me da igual si sufren o si agonizan o si se pudren bajo tierra, no quiero escuchar su opinión ni los putos consejos que quieran darme, y tampoco quiero tenerlos cerca porque siento repugnancia… ¿¡Sigues creyendo que puede ser cierto!?"

Squalo se quedó trastornado y meditando las palabras indirectas de Xanxus, le estaba diciendo claramente que él era la única persona a la que soportaba, él único al que le toleraba estar a su lado sin sentir, como él decía, repugnancia. De hecho se dio cuenta de que él era el único que podía permanecer con vida dentro del aura de furia e ira que envolvía a su jefe mientras hablaban en ese momento y sonrió recordando que esa era su función, el rol que desempeñaba como lluvia pacificadora.

"Lo siento… no debería haberme dejado influenciar como un idiota. No me había dado cuenta de que sin mí no podrías vivir…. VOOOI Le llevaría años al que me sustituyera aprenderse tus caprichos y gilipolleces… Tsk"


Esa sonrisa que se dibujó en su cara aplacó por completo mi ira y la rabia que sentía por las palabras de aquél idiota Cavallone. Nunca le perdonaré el haberme traicionado, me afirmó que estaba en mi bando y que me ayudaría a conseguir las otras mitades de los anillos, pero el estúpido se enamoró del aura infantil e inocente de ese intento de aspirante a jefe de la Mafia y para colmo intentó llevarse a mi tiburón de mi lado.

La escoria tenía razón, no creo que hubiera nadie en el mundo que pudiera llegar a comprender lo que necesito en cada momento, mi lluvia pacificadora es la única que puede salvar a los que me rodean de acabar bajo tierra después de uno de mis ataques de ira…

El mundo está podrido, y yo no tengo más remedio que aguantar los deshechos que manan de sus entrañas, almas putrefactas y seres codiciosos que te muestran la mejor de sus sonrisas, pero que cuando te das la vuelta intentan apuñalarte por la espalda… pero él es distinto, pudo estar sentado en la misma silla que yo pero eligió entregármela y prometerme el ansiado título de Decimo Vongola mientras ponía lo que más quiere a mi disposición, esa espada que ha logrado convertirme en el respetado e importante hombre que soy ahora.

Por eso su mera presencia es como un remanso de paz, porque con él puedo ser yo mismo y relajarme de la tensión que el resto del mundo me provoca, solo a su lado me siento cómodo y no desnudo cuando cuelgo mis corazas de odio y desprecio… por ese motivo… no puedo permitir que nadie se lo lleve de mi lado.


Por fin estábamos en la tan ansiada noche, la noche en la que Lussuria le daría a ese niñato extremo lo que se merecía, pero no fue así, la edad y la experiencia no pudieron contra la juventud y el gran ímpetu de ese chico… claro que tampoco es que Luss estuviera muy concentrado en acabar con él, parecía más bien que quería follárselo en ese ring deslumbrante que desprendía tanto calor. El jefe se cabreó bastante con él, pero acabó tan magullado que decidió que ya había tenido su merecido y lo dejó estar.

Al día siguiente le tocó el turno al pelota de Levi: como siempre le dedicó de antemano su victoria al jefe y a mi una mirada de superioridad amenazándome con que lograría la aprobación de Xanxus para suplantarme… Si tan solo supiera todo lo que hago yo por él no estaría tan emocionado… El idiota perdió contra el bebé-vaca… bueno, en realidad no perdió, el mocoso Tsuna se interpuso cuando estuvo a punto de acabar con él y destrozó el escenario que habían preparado esas extrañas mujeres para el combate, así que fueron eliminados y tuvieron que entregar ambos anillos.

Xanxus no se había dignado a aparecer antes, pero lo hizo en ese momento con una entrada triunfal que tumbó al enano al instante, se burló de él con su habitual forma de degradar a la gente a la categoría de mierda y le provocó insinuando que habíamos acabado con el noveno. Completó su anillo del cielo y se fue bastante contento, no sin antes avisar a Levi de que si volvía a hacer el ridículo acabaría con él, aunque el lameculos no le dejaría hacerlo, ya que había jurado quitarse él mismo la vida el día que decepcionara a Xanxus.

Después el príncipe empató el combate, pero logró arrancar el anillo de las manos de las manos inertes del niñato prepotente.

Y por fin era mi turno… yo lucharía la siguiente noche contra el mocoso de la katana… estaba deseando tener un combate decente después de tanto tiempo luchando contra escorias.

Llegué a la suite y le informé al jefe de lo que había ocurrido:

"VOOOI Bel ha ganado y mañana es mi turno. A ver si se acaba pronto esta mierda de jueguecito tuyo"

Xanxus se levantó y caminó hacia él, le agarró con fuerza de los brazos y juntó sus frentes:

"¿Tienes alguna queja?"

"Tsk… Suéltame"

"Eres una escoria inútil, y los inútiles siempre pierden"

"No me hace ninguna gracia eso que me has pedido hacer" en su rostro se reflejaba la ira mientras pensaba en lo que su jefe le había ordenado el otro día mientras volvían de la cena en Tokyo.

"Deja de lado esa mierda del honor del espadachín, ya sabes por qué te lo he pedido"

"¡PE-PERO!" Intentó protestar pero su jefe le acalló metiéndole su duro miembro en la boca.

Por fin había llegado la noche de Squalo, y al contrario de como solía comportarse, estaba callado y pensativo, lanzando miradas a Xanxus que los demás no entendían.

"VOOOI MOCOSO DE LA KATANA… ¡Acabemos con esto!"

Su técnica había mejorado escandalosamente, no parecía el mismo mocoso al que tumbé en dos segundos hace 10 días. Las estocadas iban y venían con precisión desde ambos frentes, mi corazón latía con fuerza, estaba tan emocionado de poder tener un combate tan hermoso después de tanto tiempo que olvidé durante unos minutos cuál era el motivo real por el que estaba luchando. Mi espada desgarró su hombro izquierdo, pude sentir el éxtasis de la carne al quebrarse y el olor de la sangre brotando con abundancia multiplicó por tres mi reserva de adrenalina. El mocoso era rápido, pero si él iba a la velocidad del sonido yo iba a la de la luz, mi superioridad era evidente, conocía todos sus movimientos y me anteponía a ellos con la destreza que la experiencia y el talento me proporcionaban.

Con otra imperceptible estocada casi le arranco un ojo mientras observaba como se iba quedando sin energías y yacía en el suelo indefenso. Coloqué mi espada en su cuello sintiendo la placentera sensación que me envuelve cada vez que sesgo una vida… hubiera sido tan fácil acabar con su corta vida en ese instante… pero entonces recordé lo que me había pedido:

Flashback

"Feccia… Hay algo que tienes que hacer..."

"VOOOI ¿Que quieres ahora?"

"Tienes que perder"

"¡¿Q-Q-Q-UÉ!? PE-PERO..."

"¡Cállate! y escucha… Hay algo que nadie más puede saber, por eso tienes que ser tú quien lo haga"

Fin Flashback

Perder… Yo nunca había perdido… Me había ordenado que tirara mi orgullo... ¡mi nombre! a la mierda, que lo pisoteara y escupiera encima, pero no pude negárselo, su plan tenía sentido y parecía infalible. Un día juré entregarle mi espada, mi vida, le dije que un día se alegraría de tenerme como aliado y, tal y como le aseguré esa mañana desayunando… ese día había llegado definitivamente, sin más interrupciones ni dilaciones.

Miré a Xanxus, y este asintió una sola vez con la cabeza, cerré los ojos rebajando mi nivel de adrenalina y mi furia y le di la oportunidad al mocoso para recuperarse haciendo tiempo con amenazas y estúpidos insultos.

"VOOOI ¡Mocoso de la Katana! Ha sido muy fácil acabar con tu vida. Voy a disfrutar clavando mi espada en tu gaznate" apretó levemente la punta afilada viendo como asomaba una gota de sangre mientras escuchaba los gritos de protesta de sus amigos "Tal vez si no fueras tan débil aún estaríamos luchando… VOOOOI ¡No deberías usar la katana al revés… es un insulto hacia el que lucha contigo, mocoso!"

Después de unas cuantas frases más se levantó con dificultad y decidió realizar una posición secreta que yo no conocía del Shigure Souen... Él lo llamó "mirroring rain". Me percaté de sus intenciones y me anticipé una vez más a su movimiento siendo plenamente consciente de que la espada de mi mano artificial no le golpearía a él sino a un reflejo proyectado sobre la enorme cascada de agua que levantó con su Katana. Decidí acabar con esa farsa quedándome quieto, sentí como la espada de Yamamoto me golpeaba con fuerza y caí al agua sin aliento y sin mover ni un solo músculo para intentar disminuir la agresividad de ese impacto.

Jadeaba de impotencia, las lágrimas amargas, que no saladas, rodaban a su antojo mientras cumplía la voluntad del cielo supremo y escuchaba como el mocoso de la katana se regodeaba triunfante diciendo a sus amigos que me había ganado. También escuché a Xanxus gritar la mierda de basura que era por haber perdido… el maldito se lo estaba pasando en grande mientras yo fingía una derrota por él, seguro que estaba duro con solo mirar mi cuerpo destrozado en el agua.

Pero unos brazos me alzaron, el niñato no quería que muriera, quería salvarme aún sabiendo que a lo mejor también él era devorado por el tiburón que habían soltado esas zorras… ¿Un tiburón?... me reí con las pocas fuerzas que aún impulsaban el motor de mi cuerpo al escuchar el nombre del animal que iba a acabar con mi vida, demasiada coincidencia, pensé. Sospechaba que Xanxus sabía algo que no me había contado, algo importante de su plan que por alguna razón yo no llegaba a entender ni comprender y que él no quería contarme.

Le pedí al niño que me soltara, mi código de honor me prohibía aceptar actos de clemencia incluso cuando la derrota no era tal, pero él no escuchaba y estaba obcecado en sacarme de allí.

Miré a Xanxus y entonces sonreí… el maldito jefe estaba preocupado, nadie más que yo conocía todas sus expresiones y risas y vi como me miraba aterrado por dentro, suplicándome con sus ojos que sobreviviera, pero decidí no hacerle caso está vez… Saqué un último atisbo de fuerza para empujar al mocoso y lanzarme al agua y pude ver sus fauces abiertas de par en par mientras el asesino nadaba con insaciable gula a toda velocidad, sentí sus colmillos sobre mi carne y el crujir de mis huesos mientras me arrastraba al fondo, pero a pesar del insoportable dolor sonreí… la risa nerviosa que Xanxus intentaba simular pareciendo indiferente, frío y cruel penetraba en mis oídos como una droga que anulaba cualquiera de mis múltiples dolencias, acabando por fin con mi remordimiento y mi humillación.

Mi espíritu estaba en paz y cerré los ojos dejando que la oscuridad me envolviera… Squalo divorato da squalo… Ironia del destino.


Squalo divorato da squalo… Ironia del destino: el tiburón devorado por tiburones