4.- Buscando un culpable.
Holanda
El teléfono sonó en casa de Jacob; Beth contestó algo preocupada al reconocer quien llamaba. "Hola Elsa, lo siento, aun no hay noticias... ¿quiéres venir a tomar un café?"
"No, puedo, aun tengo un par de clases antes de ir a casa; solo quería saber si había alguna novedad. Gracias de todas formas"
"Si hay alguna noticia te avisaré Elsa, no te preocupes debe estar bien."
"Si... gracias, y no dejes de avisarme lo que sea" Ambas se despidieron antes de colgar; mientras Beth solo negaba con la cabeza, Elsa tomaba aire para dirigirse al edificio donde tenía su curso; no tenía animos pero se estaba forzando a seguir con todas sus actividades como sin nada pasara, porque estaba segura que todo estaría bien pronto.
El viento hacía ondear su corto cabello rizado y castaño; sus ojos verdes denotaban su preocupación. Conocía a Hyoga desde hacía casi 4 años y le preocupaba su ausencia. Lo amaba, y estaba segura que él la amaba también. Habían sostenido una relación mas o menos formal hacía ya varios años. El no parecía estar interesado en el matrimonio, a ella no le importaba, así eran felices los dos, sin ataduras, sin compromisos, se contentaban con estar juntos un día a la vez. Todo en la vida de Hyoga era un misterio, ella estaba convencida que lo era inclusive para él mismo. Había algo en su mirada que le decía que aunque estuviera con ella, en realidad no le pertenecía, y ella vivía con miedo de despertar un día y encontrarse con que había desaparecido. Justo como ahora que tenía 3 días sin noticias suyas. Las lágrimas quisieron acudir a sus ojos, pero las rechazo. Su piel pálida se sonrojó un poco por el esfuerzo y apresuró el paso para que el viento la refrescara.
¿A dónde habría ido? Jacob estaba aterrado, y más después de recibir una llamada de St Johns sobre una fuga. Cuando se enteró, estuvo a punto de ir a aquel lugar a buscarle, pero sabía que no lo encontraría en los alrededores así que sería inútil. Además no sabría que hacer si lo encontraba. Si se había ido de ahí sin decirle nada, sería por algo y no estaba segura si quería averiguar qué era.
Tras terminar su trabajo, Elsa llegó a su casa mas cansada que de costumbre. Su mirada se paseó por las fotografías que había sobre la chimenea la mayoría eran de Hyoga y ella, le parecían como si hubieran sido tomadas hacía siglos. Ni siquiera la del verano pasado en la que se veían ambos recargados en la baranda de un puente lleno de flores, le parecía reciente. El la abrazaba por los hombros y ambos sonreían; observándolas pensaba en lo poco que sabía sobre el hombre con el que había estado viviendo durante tantos años. Nunca le había importado su pasado, pero ahora temía por el futuro y algo le decía que ambos estaban muy relacionados.
Recelosa se dirigió a la habitación y sacó del armario una pequeña caja de cartón. Hyoga la había guardado ahí hacía años y nunca la sacaba y aunque nunca le había pedido a ella que no lo hiciera, ella prefería no hacerlo, pero ahora tal vez pudiera darle una pista de a dónde había ido. La abrió con cuidado. Dentro había un rosario. Era una joya muy hermosa, de oro y con una piedra - tal vez un rubí - en el centro del crucifijo. A su lado había también un par de campanillas unidas por un hilo rojo, bajo ellas habían algunas fotografías. Una cabaña en medio de la nieve, seguramente la propiedad que había vendido cuando se mudó a Holanda, le había hablado de ella alguna vez; otra era de un grupo de personas, por el tinte de la foto, parecía haber sido tomada ya unos años atrás; Hyoga se veía tan joven, estaba al lado de un chico de cabello negro azulado, mas alto que el y con cara de pocos amigos, al otro lado un joven de cabello castaño, japonés sin duda, y otro más de largo cabello negro había también un niño de cabello rojizo en la foto, parecía muy incómodo. Lo sostenía por los hombros una mujer de cabello verde y enormes ojos del mismo color. Por los rostros de todos, no parecían estar celebrando nada, de hecho, ahora que se fijaba mejor, todos vestían de negro... ¿Algún funeral? Probablemente. El lugar en donde estaban parecía soleado y cálido, definitivamente no era Siberia. ¿Hyoga habría ido con alguna de aquellas personas? Tal vez con la mujer... no, no quería pensar esas cosas. Guardó todo en la caja y la dejó en su lugar, no quería ver mas, al menos no en ese momento. Esperaría un poco más.
Rodorio.
"¿Señor Daichi?" Clara tocaba la puerta de la pequeña casa a las afueras del pueblo.
"¿Que desean?" Un hombre de unos treinta años de cabello castaño y lacio y ojos que le hacían juego las recibió. Yaeko pensó que no era mal parecido, claro que no se comparaba con su Jun.
"Buenos días, buscábamos al señor Daichi, ¿es usted?"
"Si, yo soy, ¿en que puedo ayudarlas?"
"Quisiera hablarle sobre Atenea..." Se aventuró Clara esperando ver la reacción del joven.
"¿Atenea? No se de que me habla..."
"¿No reconoce usted esto?" Clara le mostró una fotografía de las guerras galácticas antes que Daichi se diera la vuelta para entrar de nuevo en su casa.
Daichi la miró con algo de asombro y luego miró a Clara y a Yaeko con sospecha. "¿No serán de la policía verdad? ¿Vienen de Japón?"
"No, no somos policías, permítame que me presente, yo soy Clara, soy investigadora en la universidad de Tokio, ella es Yaeko, mi aprendiz."
"¿Investigadora? ¿Qué es lo que investiga?" el hombre preguntó con un dejo de curiosidad entre mucha desconfianza.
"Soy Arqueóloga, pero verá, yo sé sobre el santuario..." Dijo Clara en voz baja. En realidad no sabía nada del santuario, mas que lo había oído mencionar en alguna ocasión que Seiya y los otros visitaron el orfanato, pero había que tratar...
"Pasen." Daichi las llevó adentro y les ofreció algo de tomar. Dió un gran suspiro antes de comenzar a hablar. "El Santuario de Atenea es el lugar donde vive la diosa cada vez que reencarna. Esta cerca de aquí, pero ahora podríamos decir que esta deshabitado.»
"¿la diosa no se encuentra ahí?" Preguntó Clara. '¿La diosa existe?' Se preguntó para sus adentros Yaeko.
"Su ciclo terminó hace varios años..." dijo Daichi con un dejo de tristeza en la voz.
"¿Quiere decir que ha muerto?" preguntó la doctora y recibió un leve asentimiento de cabeza como respuesta.
"¿Ha oído hablar de la fundación Graude?" elaboró Daichi al ver la cara de confusión de las dos mujeres.
"Claro, ¿quien no?" Esta vez fue Yaeko la que respondió, la fundación Graude era una parte de un gran corporativo japonés; si no lo conocías, probablemente era porque vivías en marte o algo.
"¿Recuerda haber oído hablar de la heredera, la señorita Saori Kido?" Daichi miraba su taza de café como haciendo memoria, o quizás es que las memorias eran demasiadas.
"¿Aquella chica que murió hace como 5 años?" La profesora clara tenía idea de haber leído algo de ello en las noticias, ¿no había muerto en el extranjero? "Si, ella precisamente. Era la reencarnación de Atenea." la voz de su interlocutor le interrumpió su hilo de pensamiento. ¿ella había sido Atenea y estaba muerta?
Yaeko escuchaba, pero era como si no entendiera nada de lo que decían. ¿Saori Kido? Ella era muy joven entonces, pero si conocía la fundación Graude, era dirigida por una mujer italiana de la que nadie sabía mucho más que su nombre Sianna... algo. Mucho se rumoraba sobre como se hizo con la presidencia de la fundación, y la repentina muerte de la heredera Kido le habían hecho blanco de toda clase de chismes y comentarios desde que ella recordaba.
"Entonces... si dice que la diosa ha muerto y que su Santuario está vacío, ¿no existe más su orden?" La profesora escribía todo lo que podía en una pequeña libreta que llevaba consigo. Daichi miró a la mujer inquisitivo, parecía desilusionada, y en realidad no parecía ser una amenaza de ningún tipo, así que se decidió a hablar. "Solo unos pocos caballeros viven hoy en día y son los encargados de prepararlo todo para cuando regrese la diosa..."
"¿Ninguno de ellos será el causante de esas muertes no?" Interrumpió Yaeko, lo que le ganó una mala mirada de parte de la profesora.
"¡Claro que no! Los caballeros de Atenea sólo sirven al bien y a la justicia y serían incapaces de dañara a personas inocentes. No crean nada de lo que les digan en el pueblo al respecto. Todos están mal informados y tienen miedo a lo desconocido, creen que han sido ellos los que han provocado desgracias en la localidad, pero no es así, no ha sido su culpa!" Daichi se dio cuenta que estaba gritando y se detuvo; disculpándose, tomó asiento.
"¿Cree usted que podríamos conocerlos? Me interesaría muchísimo platicar con alguno de ellos." Clara cambió el tema para terminar con el silencio que comenzaba a hacerse embarazoso.
"No es fácil, pero veré si puedo arreglar algo..." Yaeko veía convertidas en realidad sus peores pesadillas mientras la sonrisa de la profesora se hacía más y más amplia.
El Santuario.
"¡¿Qué¡?" El puño de Ikki dejó una profunda marca en el pesado escritorio de madera sobre el que se encontraba leyendo la nota que acababa de recibir de manos de un desafortunado Glauco que solo huyó lejos tan pronto como había podido. Ikki no pareció notarlo y seguía leyendo y gritando en voz alta como si el que había escrito la misiva pudiera oirlo; "¡Como que escapó?! ¿Y Hyoga? Ya veo..." Su mirada adusta se ensombreció un poco más. El ruido que hizo su puñetazo hizo que unos segundos después Jabú y Kiki aparecieran en la puerta de la habitación. "¿Que sucede?" preguntó el primero mientras Kiki se escondía un poco detrás de él, solo por si acaso.
"Es de Jacob... los dos han huido hace unos días..."
"¿Hyoga y Crystal?" Kiki preguntó sorprendido. Ikki le miró como si aquello fuera obvio y no le respondió.
"¡No puede ser! ¿Tu crees que ellos...?" empezó a preguntar Jabú pero se interrumpió antes de terminar. "Yo no sé nada, mas que tenemos que encontrarles y rápido, antes que lo haga alguien más." respondió Ikki dejandose caer en la vieja silla que protestó por el maltrato.
"¿Y qué vamos a hacer?" el pelirrojo preguntó en voz baja. No importaba cuánto se esmerara, siempre terminaba sintiéndose miserable cuando llegaba a ese lugar.
"Buscarlos. Kiki, ¿crees ser capaz de ayudar?" Ikki miró al pelirrojo con enfado.
"Ikki..." La mirada del caballero no permitía reclamaciones y como Kiki no tenía intenciones de provocar una pequeña guerra ahí mismo, se limitó a decir, "Claro que si."
"Bien, Jabú quedas a cargo. Si se presenta cualquier cosa, avísame."
Jabú asintió preocupado. Ikki y Kiki salieron de la habitación rumbo a la entrada al santuario; durante el camino a ahí no se dirigieron la palabra.
"Tu ve al oriente," le dijo una vez que hubieran llegado a las puertas, "Si los encuentras tráelos aquí a toda costa. Se que tienes experiencia en hacer eso..." tras estas palabras, Ikki desapareció dejando a Kiki solo en el lugar.
"Olvídalo Kiki," Jabú que estaba un poco más atrás, trató de consolar al chico que se veía preocupado.
"¿Es que nunca va a perdonarme?" Se lamentó.
"Ikki no es de los que olvidan fácilmente, pero en el fondo sabe que hiciste lo correcto."
"Eso espero..."
Tokio, Japón. Fundación Graude.
Un hombre vestido todo de negro ingresó en las oficinas de la presidencia de la Fundación, un lugar más difícil de acceder que el palacio imperial.
En el amplio y estilizado escritorio de metal que era el centro de atención de la habitación, una mujer leía con detenimiento los informes que tenía delante.
"Señorita... tengo información que podría interesarle."
"¿De qué se trata?" Por solo un instante, la mujer levantó la vista de los papeles. Sus enormes ojos verdes atravesaron a su secretario que algo nervioso se acercó a darle unos papeles.
"Vaya, vaya..." la mujer estudió cuidadosamente la información que leía.
"Y hay más señorita; Crystal ha escapado del sanatorio hace unos días, Hyoga ha desaparecido también."
Esta última noticia logró que la mujer se levantara del escritorio y dirigiera su vista al amplio ventanal que tenía tras de ella. "Ya veo... que preparen todo, visitaré Grecia mañana mismo."
"Como ordene, Señorita." Dijo el secretario antes de salir a toda prisa del lugar.
Shaina miró ausente el hermoso panorama de Tokio que tenía desde su altísima oficina. Después de tantos años regresaría al Santuario, era un sentimiento curioso; estaba tan acostumbrada a su nueva vida que le parecía demasiado raro todo lo relacionado con ese lugar. Nunca terminaría de alegrarse de haber escogido la fundación Graude cuando tuvo la oportunidad...
"Lástima, podrías haber sido la primera matriarca..." Le habían dicho los demás, pero ella se había mantenido firme. Alguno de los presentes tendría que hacerse cargo de la fundación Graude tras la muerte de Saori, única heredera de toda aquella enorme compañía. Parecía que Saori había pensado en todo. Dejó un testamento en que repartía las acciones de la empresa en partes iguales para todos sus caballeros y personas allegadas; las partes de aquellos que habían muerto fueron repartidas entre los restantes. Pero alguno de ellos tendría que hacerse responsable de dirigir la compañía y algo le dijo que ella sería la adecuada para el puesto. El tiempo le dio la razón.
Shaina siempre fue una mujer muy inteligente, muy tenaz y muy severa. Todo esto le llevó a dirigir la organización con mano firme y tomar decisiones con la cabeza fría. Los primeros años habían sido difíciles por ser todo desconocido para ella, pero aprendía rápido y pronto llegó a conocer el negocio mejor que nadie más. Había llevado a la Fundación Graude a niveles insospechados, y además, muchos de los herederos le habían cedido la mayoría de sus acciones por lo que era la accionista mayoritaria y la única capaz de tomar decisiones en la compañía. Sin embargo se cercioraba de que todos estuvieran bien y sobre todo, que se mantuvieran alejados de ella. No quería que se le relacionara con Saori, el Santuario o cualquier cosa semejante. Ya bastantes habladurías tuvo que acallar cuando comenzó a tomar importancia en el mundo de los negocios. Aunque se sentía responsable por todos, al menos en el aspecto económico, no había tenido contacto alguno con ellos desde el día del funeral. Era mejor así.
Comentario de Vega 2019: Y bien, aquí esta el episodio 4 corregido y ¿aumentado? eliminé algunas cosas, sobre todos los diálogos sueltos que ahora me dan tanta tirria y que me gustaban antes XD el misterio se va resolviendo poco a poco, ¿o va aumentando? hay que leer el resto :3 gracias a todos los que han dejado reseñas!
