Y el viernes llegó, tras una larga semana de castigo, el merecido premio. Los Ángeles, California, chicas en bikini y patines. Minúsculos bikinis. Ni que mencionar que las clases se les hicieron eternas.
Y finalmente el último cambio de clase. Ese era su momento, Kirk y Chris fueron aminorando el paso hasta que tras girar en un pasillo desaparecieron. Kirk agarró el trozo arrugado de papel y empezó a leer en voz alta. Y tras pronunciar la última palabra, aparecieron sentados en el paseo marítimo de Venice Beach.
Los dos chicos estaban encantados, se quedaron sentados un buen rato viendo las chicas pasar. Después Kirk alquiló un par de tablas y estuvieran haciendo surf, durante horas. Los chicos realmente estaban pasando un día grandioso. Cuando empezó a oscurecer uno de los surfistas les habló de una fiesta en la playa de Malibú, que prometía ser antológica. Así que se quitaron los trajes, devolvieron las tablas e hicieron dedo hasta Malibú. Y si aquella fiesta era magnífica. Chicas guapas, chicas aún más guapas, chicas que cortan la respiración y más chicas en bikini. También había música en directo, barra libre y una barbacoa, pero Chris y Kirk estaban aun en shock con tanta chica bonita.
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Era viernes y Paige iba muy liada con su trabajo en la asociación, por lo que habló con Leo y Leo no puso ningún problema en recoger a Chris de la escuela a las cinco. Los últimos días, tras la charla con su hijo, Chris se había comportado de una forma más decente, distaba mucho aún de ser un comportamiento aceptable, pero Leo sabía que Roma no se construyó en un día. Además la siguiente semana Chris estaría de vacaciones y quería aprovechar para pasar más tiempo con Wyatt y con él, así que había decidido llevarse a Piper y sus chicos todo el fin de semana a una cabaña en medio de la naturaleza, en una especie de vacaciones familiares. Piper y Wyatt ya llevaban allí todo el día. Y a Wyatt le encantaba gatear por la hierba, el ruidito de los pájaros y el murmullo del arrollo. Piper estaba muy estresada con todo el trabajo del pub, de las embrujadas, la casa y los niños y estaba disfrutando de su fin de semana en familia.
Menuda sorpresa se llevó Leo tras dejar a su esposa y a Wyatt para ir a recoger a Chris a la escuela y ver como todos los compañeros de su hijo salían del aula deseándose buenas vacaciones, menos su hijo.
- ¿Cómo que no lo habéis visto en la última clase? (Leo preguntaba indignado a unos compañeros de Chris?
- No, señor. (uno de los chicos le contestó un poco incómodo. Era normal que Chris se saltara alguna que otra clase) Estaba en transfiguraciones, pero cuando fuimos al laboratorio, ni Kirk ni él aparecieron.
- ¿Y ya está? No avisasteis a algún profesor.
- Señor, pensamos que se estaban saltando la clase, no es como si (y otro chico le dio un codazo para que se callará. Chris no era muy popular, pero delatar a un compañero es algo que siempre está mal visto). No señor, no pensamos (dijo finalmente el chico)
- Por lo que veo, no es la primera vez (dijo Leo llevándose la mano a la sienes, le estaba entrando una migraña de órdago. Se produjo un incómodo silencio entre los chicos).
- Señor, seguro que ya está en casa (dijo una chica)
- Más le vale (dijo entre dientes) Bueno, gracias (Pero Leo en vez de orbitar a casa fue hasta el despacho de Gideon)
- ¿Leo? ¿A qué se debe el honor? (dijo sonrientemente mientras le indicaba que tomara asiento)
- Chris (dijo muy secamente).
- ¡oh, vaya! (poniéndose serio) ¿De qué se trata?
- Pues, se trata que hoy he venido a recogerlo y no estaba. No le han visto desde el último cambio de clase.
- Bueno, hoy empiezan las vacaciones de primavera y (intentando quitarle hierro al asunto)
- Gideon, sé que no es la primera vez, debiste decírnoslo a Piper o a mí.
- Leo, a partir de cuarto grado, la asistencia a las clases no es obligatoria. Es más, no queremos que los chicos vengan a las clases forzados, deben venir porque realmente desean profundizar más sobre sus poderes y
- Ahórrate eso Gideon, conozco bien la política de la escuela. Pero debiste informarnos que Chris no estaba asistiendo a sus clases. Cuando lo traemos aquí confiamos que está aquí, a salvo.
- Leo, informamos cada semana, las notas llegan a casa...(dijo un poco ofendido) cálmate, tiene 15 años, es normal que los chicos de su edad hagan este tipo de cosas. Y tampoco es que no asista nunca a clase
- No me digas que me calme. Estamos hablando de mi hijo, su madre y yo os lo confiamos cada día. Así que no me vengas que son cosas de la edad. Porque eso lo entiendo. Lo que no entiendo es cómo no me has dicho que estaba faltando a clases. ¿Cuántas ha faltado este mes? (Leo estaba furioso, así que Gideon se limitó a sacar el expediente de Chris, que para llevar solo 4 meses escolarizado era bastante abultado) ¿Es ese el expediente de Chris? (Claro que lo era, en la portada ponía Christopher Perry Halliway y su foto, pero Leo estaba abrumado con el grosor del expediente)
- Si, (Gideon no quería entrar en más detalles, así que rápidamente buscó la hoja de asistencias de Chris, y no pudo evitar morderse los labios al verla) Bueno. Este mes ha asistido a todas las clases de empatía (Leo sabía que esas clases la impartía Paige), a todas mis clases (su hijo no era tan idiota como para faltar a las dos clases que impartía Gideon) y a todas las clases de pociones.
- Eso son cuatro ¿y las otras tres? (preguntó irritado Leo)
- bueno... (era estúpido dilatarlo más) a historia y mitos de la magia ha asistido a tres este mes (Leo emitió un ruido gutural pero no dijo nada), a seres mágicos ha asistido a siete (la mandíbula de Leo se tensó aun más) y a demoniología este mes ha asistido a diez. Pero el profesor me ha comentado que tu chico normalmente tiene más conocimientos sobre algunos demonios que él mismo.
- Quiero ver el resto del expediente (alargándole la mano)
- Eso no puede ser, los padres...
- Lo sé, pero también soy fundador de esta escuela, así que quiero ver ese expediente.
- De ser cualquier otro alumno, ni lo dudaría pero Leo, se trata del expediente de tu propio hijo y
- El expediente, Gideon (Gideon lo miró fijamente, esperando que Leo cambiara de opinión, pero Leo se mantuvo firme y Gideon acabó por ceder. Una vez Leo tuvo en su mano el expediente se despidió de Gideon)
- Leo, no seas muy duro con el chico. Es un buen chico.
- Sé que es un buen chico. No es eso lo que me quita el sueño ahora mismo (y orbitó hasta la residencia de las embrujadas para tener una charla muy seria con su hijo)
- ¡Chris! (Leo rugió nada más aparecer en el salón) ¡Chris Perry Halliway! (Leo miró hacía arriba) ¡CHRIS, ABAJO, AHORA! (Pero no obtuvo respuesta) ¡Chris! (Leo orbitó hasta la habitación de Chris) ¿Chris? (Leo recorrió toda la casa en búsqueda de Chris. De repente toda su furia se transformó en angustia)
Leo empezó a entrar en pánico. ¿Y si le había pasado algo su hijo? ¿Y si algún demonio o ángel oscuro o alguno de los muchos enemigos de las embrujadas lo había raptado? o... ni se atrevía a decirlo. Un sudor frío recorrió la espalda de Leo. Intentó serenarse, no tenía sentido perder los nervios, así que intentó tranquilizarse. Solo tenía que buscarlo, Chris es un luz blanca, al fin y al cabo, y él es un anciano, por lo que no debería de tener ningún problema. Leo se concentró y empezó a buscar el más mínimo rastro de la presencia de Chris, pero nada. Entonces cayó en el hecho que al tener blindados los poderes, no había nada que percibir. Leo volvía a estar asustado, y si le había pasado algo, no podía parar de imaginarse todo tipo de desgracias. Estaba desbordado, Chris no era un chico normal. Era medio brujo/ medio luz blanca. Venía del futuro. Era hijo de una de las embrujadas. Tenía la misión de evitar que su hermano se volviera diabólico. Y se había criado en un mundo lleno de demonios y en medio del caos. Gideon se equivocaba, Chris no era un chico más. Desde que atravesará ese portal que lo trajo del futuro, Chris había vivido todo tipo de situaciones peligrosas. Incluso en un par de ocasiones había estado muy cerca de la muerte. Y era eso lo que aterraba a Leo. Chris no era un chico normal que se saltaba una clase para ir a los recreativos con sus amigos. Chris era un chico que se saltaba una clase para ir al inframundo a matar demonios. Y eso era lo que aterraba a Leo, pero sabía que tenía que hacer algo, no podía quedarse ahí, dejándose consumir por la angustia y la ansiedad. Así que se puso en marcha, empezó por el inframundo, fue a los sitios que sabía que Chris solía ir. Pero al cabo de un rato, abandonó la búsqueda, aquello era como buscar una aguja en un pajar. Decidió que era hora de pedir ayuda a las embrujadas. Lo más duro iba a ser decírselo a Piper.
- ¿Piper?
- En el baño. Con Wyatt. (Leo fue hacia el baño, Piper estaba bañando a Wyatt, que no paraba de reír) Hola, mi amor. Si qué habéis tardado. Ya empezaba a preocuparme (dijo Piper sonriéndole, pero al ver la cara de su marido, en seguida supo que algo no iba bien) ¿Qué pasa? (preguntó preocupada mientras secaba a Wyatt)
- Cariño (Leo no sabía como decírselo) mmmm cuando he ido ha recoger a Chris a la escuela mmm Chris no estaba.
- ¿No estaba? ¿Se ha vuelto a saltar la última clase? (Piper no le dejó contestar) ¡Este niño, me va a matar a disgustos! ¡Chris! ¡Chris, ven aquí ahora mismo! (Piper gritó pensando que su hijo estaba en el salón)
- Piper, no está.
- Supongo que se acabó el fin de semana en familia (dijo un poco triste) Bueno ¿Por cuánto lo has castigado?
- Piper, no se dónde está, no ha regresado de la escuela y como tiene sus poderes blindados no puedo encontrarlo (Leo intentaba no sonar asustado, pero Piper sabía que lo estaba).
- OK, nos vamos. No hay motivo para ponerse histéricos. Seguro que estará con sus amigos haciendo el manta por ahí. ¿Has probado a llamar a Kirk?
- ¿Kirk? (Leo no tenía ni idea de quién era ese Kirk)
- Si, pásame el teléfono, está en mi bolso (Leo le dio el teléfono a su esposa) Kirk es un amigo de la escuela, tu hijo y él, suelen salir después de clases. Tengo su número en la agenda, de una vez que me llamó (Piper marcó el número de Kirk, mientras Piper esperaba que Kirk descolgara, Leo pensó que ni siquiera sabía el nombre del mejor amigo de su hijo, era un padre deplorable). ¡Mierda! Lo tiene apagado. Vamos a llamar a Page y a Phoebe, con el péndulo lo encontraremos, orbítanos a casa (agarrando a Wyatt y el bolso).
- Voy a por tus hermanas, ahora vuelvo.
- Yo dejaré a Wyatt en el parquecito y prepararé todo (dándole un beso). Leo, no será nada ya verás (lo dijo para calmar a su marido y a ella misma. Leo le devolvió el beso a Piper y desapareció).
Leo regresó unos minutos más tarde con sus cuñadas. No tardaron en ponerse en marcha y las tres hermanas se pusieron con el péndulo en búsqueda de Chris. Leo se dio cuenta que las embrujadas permanecían muy serenas, a pesar que ya llevaban un buen rato, sin obtener ningún resultado.
- No hay manera, ni rastro de Chris (dijo Phoebe).
- OK gracias chicas (dijo Piper, mirando a sus hermanas para que les dejaran solos)
- Leo, estará por ahí, divirtiéndose, ya verás que en unas horas entrará sigilosamente por esa puerta con las zapatillas en la mano.
- Piper, no lo habéis encontrado con el poder de tres, sé que algo malo le ha pasado. Sé que después de hablar con él no haría la tontería de (pero Piper lo interrumpió)
- Leo, hace tiempo que intento decírtelo, pero tú no escuchas, tu hijo, nuestro hijo, (corrigió rápidamente) suele hacer cosas como estas bastante a menudo. Fue, precisamente, por llegar una hora y media más tarde de su toque de queda que tuvimos aquella pelea. Mira, si te quedas más tranquilo le pediré a Gideon que lo busque. Pero estoy segura que solo está por ahí pasándoselo bien.
- Voy a hablar con Gideon. Y después de encontrar a Chris quiero que me expliques mejor eso de que nuestro hijo suele desaparecer sin decir a nadie donde está y cuando regresará.
- Tiene 15 años es una edad difícil. Si lo presionamos mucho se irá.
- Exacto, tiene 15 años, y va por la vida como sino tuviera gente que se preocupara por él y le quisiera.
- Leo (dijo Piper intentando calmarlo), mi amor, Chris ha pasado por mucho, y bueno le cuesta adaptarse a tener una familia, no lo hace a drede.
- Espero que tengas razón y yo esté equivocado. En serio, cariño, no hay nada que desee más en estos momentos, pero no estaré tranquilo hasta que sepa que mi hijo pequeño está bien. Me voy a ver si Gideon puede ayudarme.
- Muy bien, si regresa te llamó (Piper lo miró con ternura).
- ¿Cómo lo haces?
- ¿El qué?
- Me refiero a no volverte loca.
- Práctica. Y para cuando Wyatt llegue a la adolescencia ya tendré un master en esto de sufrir por la incertidumbre.
- ¡Oh, no! Ya te digo yo ahora, que Wyatt no va a comportarse así, a partir de mañana mismo desayunaremos todos los días juntos y pasaré más tiempo con vosotros. Esto se acaba aquí y ahora (y Leo desapareció en busca de Gideon, convencido que Chris estaba en algún tipo de apuro y que el tiempo jugaba en su contra).
