El abrazo de Poseidón
Tommy había perdido la noción del tiempo, los días y las noches en el Perla Negra no se contaban de la misma manera que en Port Royal. El pequeño había pasado el peor momento de su joven vida cuando descubrió con terror que era prisionero junto con su hermana de un barco maldito a merced de una tripulación condenada por su ambición.
El tesoro maldito de Cortés había sido la causa de todos sus males y lo peor es que ahora no podían escapar de ahí, solo esperaba pronto viniera alguien a rescatarlos.
Por su parte Victoria había descubierto que la moza Turner no era otra más que la hermosa Elizabeth Swann, también ella la había puesto al tanto de que Barbossa y sus hombres estaban malditos y buscaban con desesperación la última pieza de oro azteca para liberarse de la tortura que su ambición les había ocasionado.
Ellas también esperaban las rescataran pero en silencio planeaban alguna forma de poder escapar… Sabían que cuando llegaran a la Isla de la Muerte estarían perdidos, tal vez hasta Barbossa intentara matarlos antes de llegar. Tenían que encontrar la forma de escapar ¿pero cómo? Era lo que se preguntaban, no encontraban una solución.
Si escapaban ellas, los piratas matarían a Tommy, si Thomas intentaba escapar ellas corrían peligro, no, era un arma de dos filos y lo peor es que no podían quedarse más tiempo…
…
Después de los problemas que habían tenido con el Interceptor, James Norrington y sus hombres no tuvieron más opción que tomar al Audaz para perseguir a los piratas, y también a William Turner y a Sparrow.
El joven Comodoro no podía dejar de pensar en el peligro que corría su amada Elizabeth, al igual que el haber hecho la promesa a Liam de que sus hermanos menores regresarían con bien a casa.
Señor, aun no tenemos noticias de Sparrow o de Turner- llamó desde la puerta Gillette.
James asintió con la cabeza sin retirar su atención de las cartas marítimas que revisaba en su camarote.
Te rescataremos Elizabeth… lo prometo- se dijo en silencio.
…
Will y Jack se habían hecho de una nueva tripulación en Tortuga y ahora si seguían con buen viento alcanzarían a Barbossa antes de que llegaran a la Isla de la Muerte, ambos hombres valientes desconocían que los niños Collingwood fueran también en el Perla Negra, para ellos lo más importante era rescatar a Elizabeth… bueno, al menos para uno de ellos era lo más importante.
….
Esa noche la oportunidad de escapar se hizo presente, una terrible tormenta se desató haciendo que los piratas se movieran de un lado para otro según las ordenes de Barbossa.
Hasta el mismo Ragetti tuvo que dejar de cuidar la puerta del camarote que ocupaban la moza Turner y la niña Collingwood para arrear las velas junto con el resto de la tripulación.
¡Es nuestra oportunidad!- gritó Elizabeth corriendo hacia la puerta.
Victoria la siguió olvidando sus zapatos debajo de la cama.
…
La tormenta era peor de lo que imaginaban, el agua salada golpeaba con tanta fuerza que hasta los hombres más fuertes de la tripulación eran derribados por el vaivén del viento y del mar. Elizabeth tuvo que jalar hacia ella a Victoria cuando la pequeña estuvo a punto de ser azotada por las olas, por su parte Tommy había sido puesto a amarrar todos los toneles que se encontraban en cubierta sin saber de los planes de su hermana, el pequeño no la había visto desde que habían sido separados por Barbossa.
¡Cuidado!- gritó de pronto la voz de Victoria.
Tommy giro la cabeza hacia donde provenía la voz de su hermana, a tiempo pudo entender la señal de peligro que le daba, la cuerda de los toneles se había roto y ahora los barriles corrían hacia él, de un salto logró ponerse fuera de peligro evitando ser derribado y arrojado al mar.
¡Eh, allá abajo!- gritó un pirata desde el nido de cuervo.
Elizabeth y Victoria habían sido descubiertas. Barbossa rugió algo que fue acallado por la tormenta, sin esperar a que los piratas se acercaran a ellos la joven Swann tomo por las muñecasa los pequeños y se lanzó a correr hacia el lado contrario de la cubierta. No tendrían oportunidad de intentar a uno de los botes y mucho menos poder hacerlo a la mar, lo único que pensó la joven fue en ponerlos a salvo y de una sola intención lanzó a los niños fuera de borda.
El grito de horror de Tommy y de Victoria no fue escuchado por nadie en el barco pirata. El mar se los había tragado tan pronto que ni siquiera Elizabeth que se había asomado por la borda para ver si estaban a salvo pudo verlos, no paso ni un minuto cuando también ella fue sujetada por los piratas y regresada a su camarote.
El capitán Barbossa no estaba preocupado por el destino de los niños, para él solamente eran una carga que llevar a la Isla de la Muerte así que su desaparición en el mar no era motivo para molestarse.
…
El mar golpeaba con fuerza a ambos Collingwood, Victoria sentía que se ahogaría en cualquier momento, era jalada hacia el fondo del mar sin que pudiera oponerse, sentía que su final había llegado sin que nadie lo supiera cuando la mano de Tommy la jalo hacia arriba una vez más, tosiendo y escupiendo agua la jovencita una vez más estaba a salvo, su hermanito había logrado sujetarse a un barril y le ofrecía la soga rota de otro tonel a la chorreante niña.
Tal vez si tuvieran oportunidad de salvarse y regresar a casa, tal vez solamente habían aplazado un poco más el hundirse para siempre en las frías aguas del inclemente mar…
Como una mala broma del destino los toneles comenzaron a flotar en sentidos contrarios para terror de los niños que luchaban por permanecer juntos, por más que estiraron sus bracitos para alcanzarse no lo lograron, así fue como una vez más esa noche de tormenta ambos Collingwood se separaron sin saber si volverían a verse, si volverían a casa.
Victoria lloraba y gritaba el nombre de Tommy a la nada pero solamente contestaban los rayos y relámpagos mientras la lluvia le azotaba con crueldad el rostro.
Mientras la imagen de su hermana se alejaba en la distancia hasta que solo fue un pequeño punto en la inmensidad del mar, Tommy se aferraba con todas sus fuerzas a la madera del barril suplicando los tiburones no lo devoraran ni a él ni a su hermana y que por obra del cielo llegará Liam en su barco para salvarlos y regresarlos a casa…
…
El Audaz también había sufrido el embiste del mar pero su experimentada tripulación lograron soportarla estoicamente.
No fue hasta que la noche dio paso al día que las aguas se calmaron y les permitió continuar sin peligro su travesía.
¡Señor, encontramos algo!- llamó el joven teniente Theodore Groves.
James no espero más información, al momento salió corriendo de su camarote hasta la cubierta del barco.
Los hombres del rey habían encontrado varios toneles a la deriva y sujeto a uno de ellos una persona inconsciente. Norrington solo distinguió un vestido blanco y pensando que se trataba de su amada Elizabeth se lanzó al mar sin esperar a sus hombres.
Una suerte que fuera un excelente nadador ya que en menos de lo que esperaba alcanzó el tonel.
¡Elizabeth!- gritó solo acercarse.
No, no era Elizabeth Swann, era la pequeña Victoria Collingwood.
¡Victoria!- James logró soltarla de la cuerda para sujetarla con su brazo derecho apoyándola contra su pecho mientras nadaba de regreso al barco.
Los demás marineros le ayudaron a subir.
A un lado, a un lado- ordenó Norrington- Vamos Victoria respira, respira.
El comodoro acercó su cabeza al pecho de la niña.
Vamos, Victoria, vamos Marie…- le susurraba golpeándola levemente en la mejilla para que reaccionara sin dejar de acunarla.
De pronto Victoria escupió el agua que había tragado durante la noche.
La tripulación lanzó exclamaciones de gozo solo ver que la niña lentamente despertaba recuperando el color de sus rosadas mejillas.
¡James!- gritó solo reconocer al comodoro Norrington.
Sin importarle se abrazó como el naufrago que era a su salvador James Norrington, ambos estaban empapados hasta los huesos, Norrington la abrazo fraternalmente mientras ella se desahogaba llorando por todas las penas que había pasado en el Perla Negra, James la dejó llorar hasta que se sintiera mejor, después podría preguntarle que había pasado…
…
Por su parte Jack Sparrow y su tripulación habían sobrevivido a la tormenta y se habían encontrado con un regalo de Poseidón.
Thomas Eliab Collingwood había logrado sobrevivir a su vez a la furia del mar aunque tenía un interesante corte en la mejilla que ardía como el infierno por el agua salada.
¡Vamos, muchacho!- le sonrió Jack Sparrow- un poco de ron te devolverá el color.
¡Jack! ¡Es solo un niño!- le amonestó Will Turner- ¡Los niños no toman ron!
Los niños no, pero los hombres sí- le quitó la botella de ron el señor Gibbs a Jack- aunque nuestro amigo parece ya ser un hombre ¿no es así?
Tommy estaba agotado, pero solo escuchar que ya era considerado un hombre lo hizo sentirse valiente, y más saber que estaba con William Turner, el mejor herrero y espadachín de Port Royal (el niño también lo veía como un héroe)
Pese a que se le doblaban las rodillas, Tommy caminó detrás del señor Gibbs hacia las galeras para dormir un rato, ya después ayudaría a la tripulación de Jack, ya después les diría todo lo que sabía lo poco o lo mucho que había escuchado de la tripulación de piratas en el Perla Negra.
Continuara…
