Capítulo 4
Era medio día, acababan de almorzar, el plazo de los tres días ya se había cumplido y Edward, un poco nervioso, se preparaba para que su nuevo Automail fuera conectado a sus nervios.
-Por favor, relájate… - Intentaba calmar al rubio, dándose cuenta de su estado de nerviosismo… Bueno… ¿Quién no estaría nervioso? Si fuera yo, ya me hubiera escapado por la ventana. – ¿…Estás…Listo….?
- … - Edward se concentró en respirar profundamente, luego abriendo sus dorados y nerviosos ojos, dirigiéndose a las mecánicas, quienes sostenían su nueva pierna y su nuevo brazo, respectivamente.- E-Estoy listo. – Dicho esto, con un toque de nerviosismo, comenzaron a conectar los nervios a los automails. – ¡Tsk! – Dijo Edward, apretando los dientes. Esa sensación escalofriante que recorría por su cuerpo no le agradaba para nada.
- Ya conectamos tus nervios, ahora tendrás que tener al menos medio año de recuperación… - Dijo Winry. Al no tener respuesta del joven, decidió formular otra pregunta. - ¿Te…Te sientes bien?
- …Se siente…Extraño… - Decía moviendo su nuevo brazo y su pierna, sintiéndose extrañado y aliviado de volver a tenerlos. En eso, dejaron pasar a su hermano menor.
- ¡Hermano! –Corrió a abrazarle. – ¡Me alegro de que recuperes tu brazo y tu pierna! –Se volteó hacia donde estaban Winry y su madre- ¡Muchas gracias!
- No es nada… - Decía Yukino.
– Es solo nuestro trabajo… - Agregó Winry.
- No, muchas gracias. –Sonríe amablemente Edward, lo que sonroja un poco a la chica, no es la primera vez en tres días que le había sonreír, pero es la primera vez que lo ve sonriendo naturalmente- Ustedes han mejorado mucho mi calidad de vida, en mi estado anterior no podía ni escribir siquiera… Se los agradezco mucho. – Sonrió, sorprendiendo a la joven mecánica. Aquellos ojos dorados, aquellos ojos que solo le reflejaban angustia, preocupación y tristeza, ahora le mostraban, llenos de vida, alegría. Una alegría tan inmensa, que son solo mirar sus ojos, uno se sentiría extrañamente feliz, si tener razón alguna para hacerlo. Winry, sin soportar más rompió en llanto y corrió hacia su habitación. Edward al ver su reacción se disculpó nerviosamente, la madre de Winry sólo respondió:
- Ella es muy sensible, está muy feliz de que estés bien – Sonrió. Edward solo asintió, cuando al parecer, se le ocurrió una idea.
-Al, ¿Tenías clases de artes marciales, cierto? – Sonrió a su hermano. Su sonrisa era una de sus grandes virtudes. Podía reflejar muchas cosas, lo que la gente consideraba como un gran don, aunque el dueño de este solo creyera que es una expresión común.
- Si… - Contestó Al – Pero hace mucho que no practico…
-¿Qué tal si vuelves a practicar hoy? – Sonrió, lo que hizo que su pequeño hermano también lo hiciera. Enseguida miraron a su nueva mecánica, con una cara de "¿Podemos? ¿Podemos?".
- Claro, claro, pueden ir. –Suspiró riendo ella.
- ¡Muchas gracias! – Dicho esto, el adolecente y su pequeño hermano corrieron por la casa hasta llegar al patio trasero.
Comenzaron con una lucha cuerpo a cuerpo, en la que Edward tenía una gran desventaja, en una parte por sus nuevos Automail, y otra porque no igualaba la habilidad de su pequeño hermano. No sentía envidia de su hermano, si no que se enorgullecía. Al parecer los malos pensamientos estaban fuera de la cabeza de ese quinceañero.
- No hay duda… Es igual a él… La cara, el cabello, los ojos… - Pensaba Yukino, observando por la ventana a los dos hermanos.
- Mamá. –Dijo Winry, llegando hasta donde estaba su madre, sin obtener respuesta. – ¿Mamá? – Repitió, obteniendo el mismo resultado- ¡Mamá! – Gritó fastidiada, lo que sacó a su madre de su mente.
- Ah, hija, estas aquí… - Dijo, asustada.
- Mamá, ¿Por qué vigilas a Ed y a Al?... Pero más importante, ¿Crees que debamos dejarlos hacer eso tan pronto?- Cuestionó preocupada.
- Tranquila, de seguro que le ayudará a recuperase. – Le sonríe a su hija, quien aún así sigue un poco preocupada.
- Igual deberías tener más cuidado con él, hace poco que le instalamos los Automails…
Luego de decir esto, la chica se dirigió al comedor, mientras sujetaba en una coleta su rubio cabello. Entrando ya en éste, observó desconforme la mesa.
-Jo… Ese chico otra vez dejó la leche… -Cierra sus azules ojos, desconforme- Si sigue así, nunca crecerá…
-Hija, ¿Estás aquí? – Entra su madre a la sala, donde su hija la intercepta poniéndole una botella de leche llena enfrente.
-Ed volvió a dejar la leche, igual que ayer y el día anterior.
- Realmente es igual a él –Ríe su madre, lo que Winry no entiende.
- ¿Igual a quien? – Pregunta confundida, a lo que su madre se percata de lo que acaba de decir.
-A Na-Nadie... – Dicho esto salió de la sala, donde quedó su hija, desconforme y confundida.
- No entendí… -Dice la joven, quedándose parada en medio del comedor con cara pensativa.- Bah, da igual.
Afuera, Ed y Al siguen entrenando, Edward embarrado y Al un poco menos, Yukino viéndolos desde el marco de la puerta observa que se va acercando una figura extraña, lo que la preocupa.
- ¿Quién es él? – Murmura mientras mira preocupada la extraña figura, en un comienzo parece un vecino de la localidad, lo que la alivia.
Luego de un rato en que la "figura" caminaba lentamente acercándose a los hermanos, comienza a cambiar de forma, con un cabello desordenado y ropa muy extraña, Ed, la sentir su presencia, voltea, como si hubiera tenido un mal presentimiento.
- ¿Quién eres? –Pregunta seco y desafiante- ¿Cuál es tu nombre?
- No tengo nombre – Dice, con voz tranquila – Me llaman Envy –Sonríe Sádico.
- oOoOoOo -
Tarán! Este es el capítulo de este mes, diría, ya que no escribo mucho, problemas de inspiración. ._. Espero que les haya gustado el cap… Eso :3
Bye
Un Kiss
Ori-Chan
