No estas disgustada,no estas asustada. Quieres venir justo aquí-decía la voz del hombre en su cabeza
Kagome sentía la atracción de aquella voz. La atraía mas y mas. Hacia que estuviese quieta y que no tuviese miedo, que olvidara a su madre. Pero entonces vio los ojos rojos del hombre, estaban "hambrientos". De repente recordó lo que era lo que el quería hacerle.
¡A MI NO!
Se libero violentamente de la voz y volvió a salir disparada en dirección al faldón de la tienda.
Esta vez consigo salir del todo. Se arrojo directamente a la brecha en la estructura par comenzar a trepar. Pensaba de un modo muy distinto al que había pensado jamas. La Kagome que había visto caer a su madre, estaba enserada en una pequeña habitación dentro de ella, llorando, y era una Kagome nueva la que paso desesperadamente por la abertura en la habitación acolchada , una Kagome espabilada, que sabia que no serbia de nada llorar y gritar, porque ya no quedaba nadie que se preocupe. Mama no podía salvarla, así que tenia que salvarse sola.
Sintió que una mano le tomaba el tobillo, casi con fuerza suficiente para triturarle los huesos. Tiro violentamente, intentando arrastrarla hacia atrás, a través de la abertura, pero Kagome lanzo patadas con todas sus fuerzas y luego se retorció de modo que se le salio el calcetín y consiguió introducir la pierna dentro de la habitación acolchada.
¡Regresa! ¡Tienes que regresar ahora mismo!
La voz era como la de un maestro;era difícil no hacerle caso. Pero Kagome gateaba ya al interior del tubo de plástico que tenia delante y avanzaba mas deprisa de lo que lo había echo antes, lastimándose las rodillas mientras se impulsaba con los pies desnudos.
No obstante, cuando paso junto a la primera ventana con forma de ojo de buey, vio un rostro que la observaba desde fuera. Golpeo el plástico cuando ella siguió avanzando.
El miedo chasqueo en ella como un cinturón e hizo que gateara mas a prisa mientras seguían los golpes en el tubo.
El estaba ahora debajo de ella. Siguiendo su avance. Kagome paso junto a otra ventana y miro hacia abajo, y pudo verle la larga cabellera obscura brillando a la luz del sol, y su pálido rostro mirándola.
Y sus ojos.
Baja - Dijo la voz, y ya no era severa, sino dulce - Baja e iremos a buscar un helado ¿que clase de helado te gusta?
Kagome comprendió que era así como el hombre había conseguido que Sota entrara en la tienda, y no interrumpió ni un instante su gatear.
FELIZ NAVIDAD ¡!
Gracias a InuxKagyTeki y a Chicken Taisho que fueron los primeros (y únicos por ahora) reviews :)
