¡Hola! Bueno, pues...esto...no tengo mucho ke decir...
En este capitulo hay COSAS IMPORTANTES si es ke son de las personas ke analizan todo, pues sabran a ke me refiero, si son despistados y prefieren descubrir todo al final, pues no jeje.
En fin, los dejo...¡Gracias por los reviews!
Danny Phantom y todos sus personajes no me pertenecen, pero si lo hicieran, (que se vale soñar) Paulina nunca, repito NUNCA hubiera existido.
3.-PERFECTO.
El resto del día en la escuela transcurrió sin pena ni gloria. Justo como Danny recordaba que era su vida antes de ser mitad fantasma. Era como si realmente nada hubiera pasado y Danny se convencía más de ello conforme pasaban las horas.
A la hora de la salida, Danny y sus amigos caminaron hacia sus casas y Jazz iba pegada a ellos como si en cualquier momento algo malévolo fuera a saltar sobre ellos.
−Jazz, de verdad− le dijo Sam un poco molesta. –No tienes que acompañarnos a todas partes. Amity Park no podría ser más aburrida.
− ¿Cómo se si no decías eso mismo del portal Fenton? La seguridad es importante y hasta que no vea que tu y Tucker son lo suficientemente responsables para andar con Danny, no me separare de ustedes− dijo Jazz con determinación.
Sam le respondió con un comentario sarcástico, que por supuesto, Jazz no ignoró. Danny suspiro resignado.
− ¿Ya estás mejor?− le preguntó Tucker en voz baja.
−Oh, sí. Adoro que mi mejor amiga y mi hermana peleen por tonterías− dijo Danny sarcásticamente.
−Hablo de que…no sigues creyendo que eres mitad fantasma y todo eso, ¿verdad? Dime que solo fue un lapso momentáneo de locura.
Danny no supo que contestar. No tenía pruebas de que era un fantasma y en cambio, todo mundo tenía pruebas de que nada había pasado…
−Se que puede alegrarte− dijo Tucker antes de que Danny contestara. –Mientras estuviste en coma, no pudimos avanzar de nivel en nuestro videojuego. ¿Qué te parece continuar esta noche?
−No lo sé, Tucker… tengo demasiadas cosas en que pensar como para jugar videojuegos.
2:00 AM, Laboratorios Fenton…
−Estoy recargando mis niveles de energía, pero es muy poco el combustible que tengo en mi armadura, ¿Qué tal vas tú?
Danny estaba sentado frente a la computadora, con el celular pegado a la oreja y jugaba el videojuego adictivo que tanto les gustaba a él y a Tucker.
− ¡Creo que lo estoy logrando!− dijo la voz de Tucker desde el celular. –Ya casi llego… tengo que cruzar por el portal negro y… ¡Oh, cielos! ¡Me dieron!
Danny estuvo a punto de burlarse, cuando las luces del laboratorio parpadearon haciendo que la conexión entre las dos computadoras se perdiera. Cuando las luces volvieron a la normalidad, la computadora se apago.
−Creo que mis padres debería recordar pagar la luz a tiempo− dijo Danny bostezando. –Pero, en fin. Tal vez es una señal de que debo ir a la cama…
A la mañana siguiente, Danny se encontraba en clase de Lancer, poniéndole más atención a la ventana que daba hacia el jardín que al profesor.
Se estaba quedando dormido cuando una figura roja cruzo el cielo. Fue rápido. Dos segundos, pero Danny estuvo casi seguro que esa figura era igual a…
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una bola de papel que le cayó en la cabeza. Sam le sonreía desde el asiento contiguo. Danny desdoblo el papel.
Si sigues mirando como bobo esa ventana, alguien se dará cuenta.
Danny sonrió.
No interrumpas mis pensamientos personales. Tengo cosas importantes en que pensar.
Le dio el papel a Sam y miró de nuevo por la ventana, pero ya no había ni rastro de lo que hacía unos segundos le había parecido ver.
Sam le devolvió el papel.
¿Cosas importantes? ¿Cómo qué? ¿Pensar en lo "linda" que se ve Paulina con ese acondicionador nuevo que seguramente fue probado cruelmente con animales?
Danny tuvo que aguantar la risa. Ni siquiera había visto a Paulina con ese supuesto acondicionador nuevo. De hecho, ni siquiera había visto a Paulina… ¡Por todos los cielos! ¡A él no le interesaba Paulina!
Era cierto que había estado babeando por ella mucho tiempo, pero eso había sido antes de… antes de darse cuenta de que le gustaba Sam Claro, eso había sido en su "sueño".
No estoy pensando en Paulina.
Sam recibió el papel y lo leyó frunciendo el seño.
¿Entonces? Porque… bueno, no hay otra chica que te guste… ¿o sí?
Danny analizó un poco lo que quería escribir. Él quería decirle a Sam que ella le gustaba y que lo más real de todo su supuesto sueño era que se habían dado cuatro besos… ¡Cuatro! Quería decirle que la única chica que le gustaba era ella, y que se había dado cuenta por todas las aventuras fantasmales que les había tocado vivir…Pero si nada había pasado en realidad, entonces…Sam no pensaba en él más que como su mejor amigo y el hecho de decirle todas esas locuras, arruinaría lo que podía llegar a pasar en un futuro… ¿No?
No, no hay otra chica.
−Chicos, no quiero interrumpir su interesante charla con papelitos, pero…− dijo Tucker desde la puerta. –La clase acabo hace cinco minutos.
Era cierto que salir a almorzar sin que Skullker o algún otro fantasma maniaco le disparara rayos ectoplasmicos era algo bueno. Pero no dejaba de carecer de emoción.
Danny, Sam y Tucker salieron al jardín de la escuela seguidos muy de cerca por Jazz. Se sentaron a almorzar en una mesa despejada, Sam y Jazz se dirigían miradas de disgusto cada cinco segundos, Tucker miraba lo lindas que se veían las porristas desde ahí y Danny…Danny tenía su vista fija en los arboles que rodeaban la escuela.
Tal vez estaba muy nervioso, pero le había parecido ver a alguien observándolo.
−Enseguida vuelvo− les dijo a todos y antes de que Jazz replicara, se encamino hacia los arboles. − ¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
Se sobresalto gracias a un extraño ruido, pero al voltear para atrás vio que no había nadie.
−Muy bien, Fenton… no te pongas paranoico− se dijo a sí mismo.
Recorrió su vista una vez más por los alrededores, y al ver que no había nada, se dirigió a la mesa en la que comían sus amigos y su hermana.
Y fue una lástima que Danny no volteara a ver hacia la copa del árbol más cercano, porque si no, habría visto al traje de batalla de Valery Gray que lo observaba con atención.
−Sujeto identificado: Danny Phantom− decía el traje, que no hablaba con la voz de Valery, si no con una un tanto de computadora, como si fuera una maquina.
Danny salió de la escuela a tiempo y se dirigió a casa con sus amigos y, para disgusto de Sam, con Jazz.
El camino a casa fue tranquilo: los pájaros contaban, las flores estaban más coloridas que nunca, el cielo estaba claro y una ligera brisa golpeaba suavemente sus caras…
En pocas palabras, eso no parecía el Amity Park que a Danny le hubiera gustado.
− ¿No está esto demasiado calmado?− preguntó Danny mirando con disgusto a su alrededor.
− ¿Qué es lo que te sorprende?− preguntó Sam cruzando los brazos. –Está ciudad no podría ser más tranquila. Da asco. A la vida le faltan emociones.
−Si con emociones te refieres a ideas locas sobre meterse en portales fantasmas, entonces me encanta la tranquilidad− comentó Jazz con aire de sabelotodo.
Sam se mordió el labio, seguramente tratando de no contestarle a Jazz cosas que nadie quería escuchar.
− ¡Oh, por Dios!− dijo Jazz de repente mirando hacia un edificio. − ¡Es A.G. Martín!
− ¿Quién?− preguntó Tucker confundido.
− ¿Qué acaso no leen? ¡Es la mejor escritora de psicología contemporánea que existe! Ella escribió mi libro favorito: "Tu siempre tienes la razón". ¡Y está en una firma de libros! ¡Oh, no puedo creerlo!
−Pues será mejor que vayas− dijo Tucker sonriendo.
−Si, no quieres perdértelo− dijo Sam de la misma manera.
− ¡Esperen aquí!− dijo Jazz emocionada y se fue corriendo hacia el edificio en el que había visto a la escritora.
−Creí que nunca se iría− dijo Sam aliviada.
−Lo sé− comentó Danny. –Jazz a veces puede ser tan…
Pero algo no dejo que Danny terminara su oración. Arriba, en los cielos, volando a toda velocidad, había una figura rojiza que brillaba con el sol.
− ¡Es el traje de Valery!− exclamó Danny y comenzó a correr, tratando de seguirlo.
− ¿Qué cosa dijo?− preguntó Tucker.
−Ni idea− dijo Sam e inevitablemente, ambos corrieron para seguir a su amigo.
Los tres chicos corrían a todo lo que les daban las piernas por las calles de la ciudad.
Danny estaba seguro que era la armadura de Valery la que volaba por encima de su cabeza, pero… ¿Por qué? Si todo había sido un sueño suyo…
−En ocasiones como esta, si necesito volar− murmuró Danny mientras daba la vuelta en una esquina, tratando de no perder de vista a la armadura.
− ¿Podrías decirme que es lo que perseguimos?− le grito Sam detrás de él.
− ¡No sé si lo han notado!− grito Tucker con dificultad. − ¡Pero yo no tengo mucha condición física!
Pero de pronto, la armadura dio vuelta a la derecha, guiando a Danny y a sus amigos hasta un callejón sin salida. El traje de Valery se perdió en el cielo y Danny le dio una patada a un cubo de basura.
− ¡Diablos! ¡Se escapo!
− ¿Qué se escapo?− preguntó Sam malhumorada, aunque no tenía ni una gota de sudor en el rostro.
−Con esto… con esto hice el ejercicio…− decía Tucker agitado. –De toda una semana…
− ¡Era la armadura de Valery! ¡Estoy seguro! ¡La vi!
− ¿Armadura? ¿Qué armadura?
− ¡La que se consiguió después de que el perro fantasma arruinara su vida! Bueno, no era esa… ¡Era la nueva! ¡La última! Technus la modifico para que pudiera acabar conmigo más fácilmente… ¡Sirve para eliminar fantasmas!
− ¡Oh, no! ¿De nuevo con eso?− preguntó Sam frunciendo el seño.
− ¡No miento!− grito Danny. –Sé que piensan que soñé todo eso, y tal vez sea cierto, pero, entonces… ¿Cómo explican eso?
−Diré que tal vez fue un OVNI, o un avión rojo fuera de control… O uno de esos juguetes a control remoto que venden a dos por uno en el mercado−dijo Tucker. –No es que yo sepa a cuanto los venden, claro… es solo que…
−Sea lo que sea, te aseguro que no era nada relacionado con fantasmas, Danny− determinó Sam
−Pero, es que…
−Lo dijeron en clase de psicología− dijo Tucker. –Hay veces en que tu vida no es como la quieres y por medio del subconsciente, imaginas que es de otra forma.
− ¿Desde cuándo pones atención en psicología?− preguntó Danny arqueando las cejas.
−Desde que tengo a tu hermana con nosotros todo el día.
−Solo deja de imaginarte cosas, ¿si?− dijo Sam un poco preocupada.
Unos minutos más tarde, Danny llegó a su casa y justo cuando cerró la puerta, Jazz emitió un grito y se abalanzó sobre él.
− ¡¿Cómo pudiste dejarme ahí?− grito Jazz agitada.
−Lo ciento…yo… es que vi…−tartamudeo Danny, un poco asustado por su hermana mayor.
− ¡Mamá! ¡Danny se merece un año sin mesada!
Danny miró sobre el hombro de Jazz y se dio cuenta que su madre estaba en el sofá de la sala, con los brazos cruzados.
−Ni siquiera tengo una mesada− comentó Danny.
−Jazz, cariño, creo que estás exagerando un poco− dijo Maddie con cuidado.
− ¿Exagerando? ¡Exagerando! ¡No estoy exagerando!− grito Jazz con un ligero tic en el ojo.
−Jazz, deja que yo me encargue, ¿si? Sube a tu habitación y descansa un poco, cielo.
La pelirroja obedeció y subió a su cuarto, aun con el tic en el ojo. Maddie se volvió hacia Danny y su cara se torno severa.
−De verdad lo lamento− dijo Danny. –Pero, no es mi culpa que no se quiera separar de mí ni por un segundo.
−Solo está preocupada por ti, Danny. Quisiera que la hubieras visto cuando estabas en el hospital… oh, pobre Jazz.
− ¿Por qué? ¿Qué hacía?
Súbitamente, Maddie dejo su cara severa y la sustituyo una de confusión.
−Pues yo…no lo recuerdo exactamente, pero…
− ¿No recuerdas que hacían mientras yo estaba en coma?
−Fueron momentos difíciles, cariño. Supongo que simplemente borre esos recuerdos. Ahora, discúlpame pero, hay un estofado en la estufa y me necesita.
Danny suspiro y se sentó en el sofá mientras su madre se iba a la cocina. Unos momentos después, su padre atravesó la puerta que daba al laboratorio.
− ¡Mira, Danny!− exclamó Jack dando unos saltitos. − ¡Creo que ya logre que esta cosa funcione!
Señalo un objeto plateado que traía en las manos: "El traductor Fenton". Según sus padres, ese aparato servía para traducir los sonidos espectrales de los fantasmas en palabras de un ser humano común y corriente.
−Si, genial− dijo Danny sin prestar mucha atención. –Estaré en mi habitación.
Jack miró como su hijo subía por las escaleras, se encogió de hombros y volvió a mirar emocionado su aparato que comenzaba a emitir una luz rojiza.
−Estaré en mi habitación… ¡Ténganme miedo!− dijo el traductor Fenton.
− ¡Estúpida cosa!− dijo Jack de mal humor. –Se supone que debe de traducir los sonidos de los fantasmas y Danny no es un fantasma. Creo que tendré que comenzar otra vez…
Mientras tanto, una silueta oscura trabajaba frente a una enorme computadora. No se podía ver nada del lugar en el que estaba, pues carecía de cualquier luz.
En ese momento, la armadura de Valery entró por una puerta de metal y se detuvo detrás de la silueta.
−Sujeto identificado, señor. Eh encontrado a Danny Phantom− dijo la armadura, con su misma voz como de computadora.
−Perfecto− dijo la silueta. − ¿Qué hay del otro asunto? ¿Ya has localizado al otro "HoFa?
−No hay señales de que ese sujeto use su energía ectoplasmica, señor− contestó la armadura.
−Si, ya me lo imaginaba, pero no dudo en que pronto la encontraremos. ¿Qué hay de la zona fantasma? ¿Está todo normal ahí?
−Defina normal, señor.
− ¿Todos los fantasmas están bajo el mismo efecto?
−Si, mi amo.
− ¿Qué hay de Reloj? ¿No vio nada?
−No, gran señor. El fantasma del tiempo, Reloj, no noto lo que paso.
−Entonces, todo va perfecto.
¡REVIEW PLIS!
