Sí, así es... Aquí está el cuarto capítulo de esta historia que resulta extraña y un tanto cómica. Como bien sabemos, a partir de aquí empieza la gran aventura de las protagonistas en Hokkaido, y ustedes, lectores, serán testigos de ello.

Una cálida bienvenida

El autobús que estaba transportando a las diez chicas iba a un paso constante pero lento en su ruta hacia la escuela en la que ellas se encontrarían durante los próximos días. Debido a ese avance tan gradual, la mayoría de ellas estaban bastante aburridas, si hasta Kyouko había agotado sus ideas de conversación, cosa que Yui había creído imposible hasta ese día.

─ ¿Creen que haya alguna excursión a la playa mientras estemos aquí? ─ pregunta Sakurako con interés, aunque Himawari era la única que parecía tomarla en cuenta.

─ ¿Lo dices enserio? Tal vez no estemos en invierno, pero aquí hace un frío que dejaría tieso a cualquiera. No creo que lleguemos a estar aquí hasta el verano, por lo que no es probable que vayamos a la playa.

─ ¿Y cómo puedes estar segura? ─ Sakurako empieza con sus berrinches ─ Y pensar que me traje mi bañador...

─ Lo que podremos encontrar sería una o varias termas, pero por ahora mejor olvidemos la playa.

Himawari se limita a suspirar pesadamente y se acomoda en su asiento. Como Sakurako estaba sentada del lado de la ventana, pues Himawari poca opción tenía de mirar lo que había afuera.

El paisaje se notaba más frío y con más presencia de nieve a medida que iban avanzando. Chitose en un momento tuvo la sensación de haber visto caer un copo de nieve, aunque eso prefirió dejarlo para sí misma, puesto que nadie más tuvo la oportunidad de verlo. Chizuru, que estaba sentada justo detrás de ella, babeaba al forzar mentalmente la imagen de Chitose y Ayano en un momento bastante íntimo y romántico, cosa que en la realidad no pasaba, por más que ambas amigas estuvieran sentadas juntas.

─ Me pregunto si podré hacer encurtidos en nuestro nuevo lugar de residencia ─ dice Chitose a mitad de su conversación con Ayano.

─ Supongo que sí. Por lo menos debe haber algún supermercado cerca para que compres lo que necesitas ─ le responde Ayano tranquilamente.

─ Sí, tienes razón.


Nueva escuela

El sitio al que habían llegado las chicas resultaba tan extraño como elegante. En medio de una nieve que parecía ser perpetua y con jóvenes vestidos como scouts (con todos los detalles pertinentes por el frío), la escuela ya daba la impresión de ser una buena opción para pasar las próximas semanas, pero las chicas apenas tuvieron la oportunidad de dar unos cuantos pasos al frente cuando escuchan unos gritos autoritarios, y una mujer con un porte imponente se hace presente.

─ ¡Firme todo el mundo! Con que ustedes son las mugrosas que vienen de Takaoka a hacerme el trabajo más difícil, ¿no? ─ la mujer miraba con un gesto duro, casi cruel, a las recién llegadas ─ ¡No se crean que por ser nuevas voy a tener piedad de ustedes! ¡Aquí hay una serie de valores inculcados a los alumnos, y si ustedes no se acoplan adecuadamente, pues yo misma las voy a acoplar como sea, así que mejor váyanse adaptando desde ahora...!

La mayoría de las recién llegadas no entendían lo que estaba pasando. Esa mujer que hablaba como oficial de escuela militar había aparecido de pronto, imponiéndoles una serie de reglas que ni se molestaba en detallarles. Akari, Chinatsu y Sakurako estaban especialmente confundidas, no logrando comprender una sola palabra de lo que les estaban diciendo.

─ ...ya sus nombres están en nuestras listas, así que más les vale no convertirse en manzanas podridas en nuestra escuela ¡Sus novatadas no serán excusa! Cualquier falta que ustedes cometan será castigada con el mismo rigor con que se castiga a cualquier alumno regular de esta escuela. Ahora empecemos nuestra pequeña aventura con unas diez vueltas por todo el jardín de esta escuela, y empezarán ahora.

─ ¿Quéee? ─ reacciona Sakurako ─ Pero no estamos uniformadas ni nada...

─ ¡Dije que empezarán ahora! ¡CORRAN YA, NENITAS!

De pronto aquellas buenas sensaciones de estar en un lugar nuevo para estudiar se habían esfumado. Esa mujer, sea quien sea, había derribado aquella imagen inicial con mayor rapidez de la que ésta se había formado en la mente de todas. Ni siquiera tuvieron la oportunidad de soltar su equipaje, pues nadie se había ofrecido a llevarlo o cuidarlo, además que aquella mujer les ordenó correr cargando con sus cosas. Esa mujer tenía una actitud pésima, indudablemente, y encima las iba siguiendo mientras estaban dando aquellas infernales vueltas.

─ ¿Qué significa esto? ¿Qué clase de comité de bienvenida es esta? ─ se queja Kyouko.

─ ¡Cierren la boca! ¡Las quiero corriendo hasta que den todas las vueltas! ─ dice la mujer con voz tronante, causando miedo en todas ─ Si una sola de ustedes se queda rezagada, pues todas tendrán que dar veinte vueltas.

─ ¿Quéeee? ─ se queja Sakurako, pues ya en la cuarta vuelta empezaba a mostrar signos claros de agotamiento ─ ¿En qué parte de estos jardines tienen el paredón de fusilamiento? Estoy segura de que tienen uno.

─ ¡Cierra la boca y corre, enana!

No entendían cuál era el problema de esa mujer para estarlas sometiendo a ejercicio fuerte cuando apenas estaban llegando. Estaban seguras que tenía algo fallando en su cabeza, pero ninguna de ellas se atrevió a decir nada.


Una hora después

No entendían cómo, pero había logrado, todas juntas, completar todas aquellas vueltas infernales que les había sido impuestas, y ahora aprovechaban que podían descansar. Algunos alumnos de aquella escuela se las quedaban mirando, y algunos daban la impresión de sentir lástima por ellas, aunque todavía no tuvieran claro el porqué de ello. A todas les dolían las piernas y los brazos debido a la carga que debieron llevar mientras corrían cuales dementes, y esa imponente mujer mostraba una indolencia digna de escándalo.

─ Espero que les haya agradado dar estas pequeñas vueltas, porque todos los días van a tener que dar quince vueltas a los jardines de la escuela, justo como hacen todos los demás.

─ ¿Quince vueltas? ─ ahora quien se queja es Chinatsu ─ ¿Por qué? ¿No podemos tener al menos un proceso de adecuamiento o algo?

─ Eso es para princesitas, y a ninguna de ustedes le veo la tiara ─ responde la mujer con una amabilidad amargamente fingida ─. Bienvenidas a mi escuela, la gran escuela EVIL para la formación de hombres y mujeres de verdad, basándome en los principios de que el cuerpo sólo sirve de algo si está bien capacitado, y basándome igualmente en que desde aquí cada una de ustedes descenderá de ese mundo de fantasías, nubes y unicornios en que vivían para aterrizar en una realidad en que todo lo que los rodea es horrible, hostil y decepcionante ¿Querían una escuela normal para pasarlo bien y hacer amigos con los cuales divertirse? Pues se joden todas ustedes. Bienvenidas al mundo real. Me presento: Mi nombre es Shiroko, directora y profesora de educación física. Estoy segura de que bajo mi tutela conseguirán convertirse en mujeres de verdad.

─ ¿A qué viene eso de "convertirnos en mujeres de verdad"? ─ cuestiona Ayano.

─ En que abandonen toda esperanza de ser felices y tener hogares bonitos con una familia amorosa y todas esas estupideces que les venden por televisión y que al final sólo es decepción, oscuridad y depresión lo que estarán destinadas a recibir. Eso es pura ficción y no tiene ningún sentido. En el tiempo que estén aquí, me aseguraré de drenarles hasta la última gota de esperanza y sentimientos de sus tiernas y frágiles almas, y entonces regresarán a Takaoka en mujeres hechas y derechas, correctas, inexpresivas y que no esperen nada de los demás, que no crean en la amistad, el amor, ni en ninguna otra de esas mentiras baratas.

Esa explicación, fuera de estar tirada de los pelos a un nivel demasiado extremo, también causaba pánico en las chicas. Esa mujer, Shiroko, era una auténtica psicópata. Incluso Chizuru y Rise, con todo lo serias que podían aparentar ser en esa situación, en realidad estaban temblando de miedo. No tenían idea de en qué clase de lugar se habían metido, y ya mismo estaban deseando hablar con Nana para que les diese una explicación.

─ ¿Creen que esa señora nos fuerce a cazar nuestra propia comida? ─ dice Kyouko a las demás.

─ Cierra la boca, Kyouko. Si ella te oye, quizá le termines dando ideas ─ regaña Yui.


En otro lado

Akane y Tomoko estaban abrigadas completamente. El frío era tan intenso que no se permitían tener una sola parte de su cuerpo al descubierto, pero al menos habían conseguido un pequeño y modesto condominio en el que podrían establecerse. Era justo lo que estaba buscando Akane, que quería estar cerca de la nueva escuela de Akari para evaluar cómo le iba con sus nuevos profesores y compañeros. Tomoko por su parte solamente pensaba en que iba a compartir habitación con Akane durante los próximos días. Era como un sueño hecho realidad, si bien Akane no le tenía en cuenta en absoluto.

─ Perfecto. El alquiler es barato, así que tendremos una buena oportunidad para estar aquí durante un tiempo ─ Akane enciende la calefacción para luego quitarse el exceso de abrigos ─. Es raro que haga tanto frío, si ahora mismo ya estamos a mitad de primavera...

─ Supongo que es porque este lugar está muy al norte, y por eso la temperatura no ha subido lo suficiente todavía ─ opina Tomoko mientras sacaba sus materiales para elaborar té ─. Escuché que hay una tienda cercana en la que venden unas variedades locales de té que son rarísimas en cualquier otro lugar del mundo. Voy a intentar buscar esa tienda para confirmarlo, que me gustaría conocer esas variedades.

─ Entonces ve tranquila. Yo solo voy a desempacar algunas cosas ─ dice Akane.

─ Iré. Y por cierto, también escuché que cerca de aquí, entre este condominio y la escuela de allá, hay unas termas que cuentan con muy buenas referencias de parte de quienes las usan. Incluso hay quienes dicen que han estado al borde del divorcio o el suicidio, pero que luego de estar allí durante una hora, se lo han pensado mejor y han cambiado de una manera magnífica su vida.

─ Eso suena bastante bien. Un día de estos podríamos pasarnos por allí. Gracias por la sugerencia, Tomoko.

Tomoko asiente y se va de allí con todo su conjunto abrigador puesto. Akane espera a que la puerta se cerrara para luego sacar de su maleta una serie de piezas para armar un telescopio casero. Así sería capaz de hacer seguimiento a su hermana con mayor facilidad, además que le daría alguna satisfacción a su insano vicio. Sabía que Tomoko tardaría un buen rato por estar haciendo reconocimiento a la zona, por lo que Akane no tenía ninguna prisa. Saborearía de principio a fin el trabajo y los resultados que éste le ofrezca.


Escuela

Las chicas estaban a la espera de que se les asignara una habitación, pues ya estaban enteradas de que habían dormitorios para los estudiantes de esa escuela. Debido a las particularidades que poseía el acuerdo, las estudiantes de Nanamori sólo podrían compartir dormitorio con otra estudiante de Nanamori, y al ser diez chicas, pues la ecuación perfectamente cuadraba. Shiroko en cambio estaba disgustada con aquello, pues realmente prefería tener que asignar a todas en dormitorios diferentes, aisladas unas de otras, a fin de impedir el contacto de unas con otras. Parte de sus métodos de educación consistía en aislar a los amigos para que con el tiempo se desconociesen mutuamente, o por lo menos tuviesen una relación más fría y distante. Era su manera de imponerle a los demás su visión pesimista de la vida.

Pero no tenía esa opción, así que tenía que barajar sus opciones sobre cómo distribuirlas, cuando una profesora llegaba con algunos papeles.

─ Ya están listos los informes de los exámenes hechos durante el mes, directora.

─ Pues genial ─ responde Shiroko sin mirar a la profesora recién llegada.

─ ¿Qué está haciendo?

─ ¿No es obvio? Tengo que asignar a las transferidas por parejas. Si no la puedo separar como quiero, al menos procuraré que las parejas sean lo más disímiles posibles, que se agarren asco entre sí, o por lo menos que les cueste tratar o comunicarse entre sí... Creo que ya tengo la fórmula... Estas vueltas de bienvenida me han servido para ver un poco de cómo se comportan todas ellas, y así tengo una idea de cómo distribuirlas...

Y al final, Shiroko junta a las chicas de Nanamori de la siguiente manera: Yui con Ayano, Chitose con Chinatsu, Himawari con Sakurako y Kyouko con Chizuru. Shiroko no veía aquello como una obra maestra, pero al menos así empezaría a destruir sus corazones y espíritus.

─ Directora, creo que le faltó algo...

─ ¿A qué te refieres?

─ A estas dos de aquí, Akaza y Matsumoto. No les ha asignado un dormitorio.

Shiroko se queda de piedra al darse cuenta de su error. En ningún momento se había dado cuenta de ellas. Ahora que veía los nombres y da un vistazo por la ventana, se da cuenta de que esas dos chicas sí eran parte del grupo. Esas dos daban la impresión de ser capaces de hacerse invisibles e imperceptibles de cualquier otra manera, cosa que a Shiroko incluso le asustó un poco, pero prefirió descartar esa idea. Eran simples adolescentes, no podían ser capaces de tener la inteligencia de espías infiltrados, y quizá sea que simplemente no tienen presencia. Otro detalle es que ninguna de las dos parecía llevarse mal con ninguna, y tampoco tenían una dificultad especial para comunicarse con una respecto a las demás, aunque sí es verdad que daban la impresión de pasar desapercibidas. Eso le pareció interesante, pues si las relegaba juntas, tal vez podría hacer que sus presencias se disminuyan mutuamente, sumado al hecho que no tendrían muchas oportunidades de socializar con las otras, terminando por ser segregadas del grupo. La idea se le hizo tan interesante que ni se pensó reestructurar la distribución y las dejó tal cual, con la inclusión de Akari y Rise en un mismo dormitorio.

─ Envía esto, y también pásale a las nuevas el horario de clases y descanso. Mañana empezamos a encaminarlas por la misma ruta en que se guía a todos los estudiantes de aquí.

─ Entendido directora. Ya mismo lo hago ─ responde la profesora con algo de duda respecto a las intenciones de Shiroko.

Al momento en que la profesora se retira, Shiroko empieza a trabajar con los informes recién traídos, pero nada quitaba de su cabeza la idea de destruir emocionalmente a las transferidas. Sentía que iba a tener un desquite bastante delicioso.

CONTINUARÁ...


Pues así empieza, con una directora que ha perdido el juicio, un lugar tan frío que la nieve prevalece en primavera, y con Akane y Tomoko más cerca de lo que las protagonistas esperan. Y así dejamos el capítulo, espero que les haya gustado, y nos vemos en el siguiente.

Hasta otra