Hola a todos! He aquí con el cuarto capitulo, espero que les guste y disfruten leyendo así como yo escribiéndolo. Nos leemos mas abajo jejeje
Capitulo IV: Es hora de hacer algo
- ¡Hola Helga! ¿Cómo estás? ¿Tan temprano en la escuela? -Dice el chico deteniendo a la rubia.
-Ah… hola Lorenzo. -Contesto con poco ánimo. -Estoy bien pues, ¿por qué no lo estaría? Me aburrí de tomar el autobús así que me vengo temprano, caminando.
-Entiendo, ¿vas a los casilleros?
-Si. – Dijo de forma brusca.
-Yo igual, tengo que ir por unas cosas que olvide, ¿importa si te acompaño?
-Me da lo mismo. -Le respondió cortante.
Ambos ingresaron finalmente al pasillo donde se extendían muchos casilleros, Helga se detuvo al percatarse de la presencia de Wolfgang, sintió una mezcla de intimidación con rabia. Lorenzo capto la situación tensa que estaba viviendo la rubia en ese momento.
-Lo que faltaba…- Pensaba Wolfgang haciéndose de apoco a un lado del casillero de la rubia. -tenía que aparecerse este…
Helga al ver que se movió, se dio valor y camino hasta su casillero.
- ¿Qué pasa Wolfgang? -Le pregunto Lorenzo. - ¿esperas a alguien acaso? -Se había acercado hasta su casillero, el cual estaba al lado del de ella.
- ¿Eh? - Dijo Helga. - ¿Tu casillero está al lado del mío?
El pelinegro soltó una risa y asintió con la cabeza. -Así parece. –
-Eso no te importa. -Respondió cortante Wolfgang mientras miraba de reojo a la rubia.
-Bien yo tome lo que venía a buscar así que me voy al salón. -Helga cargaba unos cuadernos mientras cerraba su casillero.
-Ahí nos vemos…- Le dijo Lorenzo mientras la veía marcharse. Espero un momento y luego fijo su mirada en Wolfgang.
- ¿Qué me miras? ¿Te gusto acaso? – Soltó de forma despectiva. -Mejor me largo al salón…
-Se lo que le hiciste a Helga, no te hagas el loco…- Decidió decir finalmente. Wolfgang se quedó blanco.
-No sé de qué me hablas…- Respondió mostrando un rostro intranquilo. Se dio media vuelta y comenzó a caminar rápido. -Debió contarle. – Pensaba.
- ¡Mejor déjala tranquila! - Le grito, antes de que pudiera perderse. Wolfgang escucho y se detuvo soltando una risa.
-Te aprovechas porque decidiste salir de tu cueva y te pusiste a practicar defensa personal.
-Claro…- Respondió. -Eso supongo que ya lo entendiste.
-Pero eso no cambia el hecho de que eres un perdedor aburrido, con una vida apestosa. - Continuo.
Lorenzo soltó una risa. -No sé cómo dices eso después de tener que rogar a los profesores que no te hiciera repetir el año…- Wolfgang cambio su expresión a una molesta y avergonzada. -Pero eso no va al caso, solo te lo diré de forma calmada una sola vez. -Advirtió.
-No te preocupes, ni siquiera vale la pena… Tengo mejores cosas que hacer. -Se despidió con la mano y continuo su camino. El pelinegro soltó un pesado suspiro y se fue al salón…
La jornada escolar comenzó, cada alumno se acomodó en su asiento y sacaba lo necesario para la clase, a la orden del profesor.
Helga se encontraba en su puesto totalmente distraída, balanceando el lápiz entre sus dedos.
- ¿Estas lista ahora? -Le susurro Phoebe mientras el profesor se encontraba de espaldas dando la clase.
Helga levanto los hombros confundida. - ¿De qué hablas? -Le contesto en susurro.
-Bueno…- Dijo un poco molesta. - ¿hiciste lo último que ibas a hacer antes de empezar el plan para olvidar a ya sabes quién?
Helga fijo la mirada en su cuaderno unos instantes, recordando todo lo que había sucedido en tan pocos días. También su mente le recordaba, aunque no quisiera, que su amado ya era de alguien más… - ¡Sí! - Le dijo convencida.
- ¡Bien! -Celebro la pelinegra. -Después del ensayo, iremos a tu casa a deshacernos de cualquier cosa que te recuerde a él.
-Eh… -Helga miro a la chica con una risa insegura. -Phoebe no puede ver todo lo que tengo de Arnold… ¡Qué vergüenza! – Pensaba mientras recordaba el altar, los diarios, mechones de pelos, y así un sinfín de cosas que había "coleccionado" de Arnold.
- ¿Pasa algo? -Pregunto al ver que ella no soltaba palabra.
-Yo… creo que es mejor que lo haga sola…
- ¿Segura? ¿Pero, de verdad lo harás? No te veo muy segura, Hel.
- ¡Si! Te lo prometo. -Intentó mostrar la mayor seguridad posible para que Phoebe no le insistiera en el tema, porque segura no estaba para nada… años de recuerdos a la basura ¿así de repente?
Phoebe se percató e intuyo un poco lo que sucedía con la rubia. -Helga… si me necesitas, solo llámame y voy corriendo a tu casa, no es necesario que tires todo de una vez, anda de a poco, solo que es necesario para poder comenzar. - Le dijo amable. Ella lo devolvió el gesto con una sonrisa.
…
Así paso tranquilamente el día para la rubia, al menos no se sentía tan martirizada con lo de Arnold, tal vez ya solo estaba asumiendo la situación, aunque olvidar todo aun le parecía imposible.
Llego la hora de salida, y como acordaron (algunos no) se quedaron en el salón para hacer el primer ensayo, hasta ahí llego a tranquilidad de Helga.
- ¡Vamos Helga! Es tu papel y debes hacerlo. -intentaba animarla Sheena.
- ¡No! Me niego rotundamente. – Contesto, hundida en su silla sin pretender moverse.
- ¡Ay, Helga! No puedo creerlo, terminemos con esto rápido, tengo que ir de compras con una prima, ella es muy recatada y puntual. ¡Me matara si llego un minuto tarde! -Agrego Rhonda.
-Acaso ¿me ves preocupada por eso, princesa? -Respondió amurrada.
- ¡Yo tengo hambre! -Reclamaba Harold.
-Vamos Helga -Se acercó Lorenzo intentando convencerla. -es solo una obra, solo interpretaras un papel, eso no cambiara lo que eres. -Dijo soltando una risa.
-Eso lo sé, pero es que el papel que me toco es muy ridículo…
-Bueno, mi papel tampoco es muy serio que digamos, así es la obra.
Helga se quedó callada un rato, extrañamente se sonrojo cuando el pelinegro le hablo, ¿Por qué? Ella no tenía ni la más remota idea, tal vez solo se avergonzó… Se levantó de su asiento de forma brusca.
-Está bien…- Dijo finalmente tomando el libreto. Todos se sintieron aliviados y contentos, aunque a la vez preocupados por el retraso.
- ¡Comencemos ya! -Grito Sheena abriendo y leyendo el libreto. -Bien, la primera escena esta Catalina en la casa barriendo y entra Federico. Se supone que ustedes son recién casados. Ya Helga, comienza con tu línea.
-Cómo es que me piden que lea esto… - Balbuceo la rubia. Soltó un suspiro y comenzó. – Ay Fede, seremos tan felices y bla, bla, bla…- Dijo de forma rápida y desganada.
-Lee bien Helga, te falto decir; y comeremos tantas perdices. -Le reclamo Sheena.
-Solo es el ensayo ¿Si? Con esto es suficiente por ahora.
Sheena solo soltó un suspiro y señalo al pelinegro para que continuara.
-No sabía que ser felices era cuestión de perdices, pero ahora que lo sé, no quedara copetona con copete. Te lo prometo, Cata. -Leyó el pelinegro.
- ¡Fede, que bueno eres! -Grito la rubia, continuando con el libreto, lanzando las palabras y moviéndose de forma burlesca y sarcástica. Algunos no evitaron soltar unas risas. -Te aseguro que no te arrepentirás de haberte casado conmigo. - Continuo con el mismo tono burlesco. -Veras que limpia y reluciente tendré la casa. Y ni te cuento como hago los huevos fritos y el agua hervida…
- ¡Helga! -La regaño Sheena mientras la mayoría reía fuerte. -Dice; "Y ni te cuento lo bien que cocina tu mujercita." Me sacaras canas verdes, de verdad…
Avanzaron lo que más pudieron con la obra, al terminar, comentaron lo que necesitarían para las escenas y los vestuarios.
-Bueno, algo avanzamos…- Dijo Sheena satisfecha. -Pero Helga definitivamente debes ensayar para que te acostumbres a tu personaje. -La rubia no tuvo otra más que resignarse…
Todos estaban preparando sus cosas para irse, Helga fue la primera en correr, se fue lo más rápido posible, sin dejar de pensar en el plan que se había puesto de acuerdo con Phoebe, solo que no se percató de un cuaderno que se le había quedado. Cierto chico pelinegro se dio cuenta de ello.
…
-Bien…- Decía Helga preparándose mentalmente. Abrió la puerta de su armario y vio el sin número de cosas que tenía guardadas de Arnold, sin contar el tan preciado altar. Se lanzó al piso de rodillas y miro en silencio todo. -No soy capaz…- Balbuceo.
- ¡Helga! -La llamo su madre.
- ¿Qué pasa Miriam?
-Te buscan.
- ¿Qué? -Se preguntó extrañada. Bajo rápidamente las escaleras. - ¿Quién es Miriam?
-Te busca un chico muy lindo. -Respondió soltando una risa. - ¿Es tu novio acaso?
- ¡Ja! Por favor no me hagas reír, no tengo novio desde… a ver… -Dijo pensando. -nunca.
-Deberías hacer algo con eso entonces, hija. -Añadió riéndose nuevamente.
-Le separación con Bob te tiene toda alborotada ¿eh? -Le comento la rubia mientras su madre se iba cantando hasta desaparecerse por la cocina. Helga la miro un rato y sonrió pensando en lo cambiada que estaba esa mujer. Volvió en sí y se abrió la puerta para ver quien le buscaba.
- ¿Eh? Hola… -Saludo Lorenzo, estaba parado afuera esperando.
- ¿Lorenzo? Hola, ¿pasa algo? -Pregunto la chica curiosa con la visita del pelinegro.
-Toma…- Extendió su mano, la cual sostenía el cuaderno que había olvidado la rubia. -Se te quedo en el salón.
-Ah… gracias. -Tomo el cuaderno. -Bueno, si eso era… -Dijo preparándose para la despedida.
-Espera…- Le interrumpió. Helga se detuvo y lo miro curiosa esperando a ver que quería. -eh… no… sé si es que ¿quisieras ir por un café o algo?
- ¿Un café? Es que bueno… tengo un par de cosas que hacer. -Le respondió la chica.
-Es que quisiera hablar sobre algo contigo, si puedes claro…
Helga dudo unos instantes, pero sentía interés y curiosidad, ¿sobre qué tema podría hablarle el chico? – Esta bien. -Respondió finalmente…
Fueron hasta una linda cafetería que estaba un poco alejada, la rubia al entrar quedo embobada con la variedad de dulces, tartas y un montón de cosas más que tenía, había una lista tremenda de distintos tipos de café, además de que el lugar era inmenso.
Se acomodaron en una de las mesas y no tardaron nada en tomar su orden y luego traer las cosas. Helga pidió un capuchino y un trozo de tarta, Lorenzo un expreso y unas galletas.
-Bueno ¿Qué querías hablar? -Pregunto la chica.
Lorenzo pensó un poco. -Mira, es que hoy en la mañana… antes de que llegaras, escuche a Wolfgang decir unas cosas, te estaba esperando a ti…
Helga quedo helada, de cualquier tema que pudo hablarle hablado, ni se le ocurrió que podría ser ese.
-Lo que pasa… -Continuo Lorenzo al notar el silencio de ella. -es que… ayer vi cuando golpeaste a Wolfgang, más lo que escuche hoy antes de que llegaras… me preocupe un poco, solo eso.
- ¡¿Viste eso?! – Dijo un poco inquieta.
-Si. Iba justo en el auto, luego vi cuando corriste, de hecho, te seguí e intente buscar, pero de distraído no me fije que ibas cruzando la calle…- Dijo un poco avergonzado. -El asunto es que decidí esperar a que llegaras para acompañarte a tu casillero.
Helga estaba callada. -Vio todo…- Pensaba. - ¿De verdad se preocupó así? Vaya, gracias…- Es lo único que supo decir.
-No. -Dijo moviendo la cabeza. -Gracias ¿Por qué?, a lo que iba yo es que, si paso todo esto es por algo. Si te sigue molestando, si quieres obviamente, me dices y yo…
-Tranquilo -Lo interrumpió. – no te preocupes, sabes que yo soy Helga G. Pataki o ¿no? -Soltó una risa.
Lorenzo sonrió. -Claro. Pero yo se lo pesado que puede llegar a ser él.
- ¿Aun sigues traumado? - Pregunto riéndose. -Menos mal que me hiciste caso con eso de aprender defensa personal, aunque yo te había dicho que boxeo, pero bue…
- ¿Y se puede saber que paso? -Decidió preguntar mientras hacía círculos con la cuchara dentro de la taza.
-Te voy a contar, pero si dices algo te mato. -Le advirtió.
-Lo prometo. -Dijo Lorenzo.
Helga dio un suspiro. -Bien hace un tiempo que anda un idiota haciéndose llamar como mi "admirador secreto" -Dijo haciendo comilla con los dedos. -con el cual después de conversar por mensajes y todo, le tomé confianza, hasta cariño, pese a que el idiota nunca me decía quién era, hasta que supe que era Wolfgang.
Lorenzo quedo congelado, se le cayó incluso la cuchara que tenía en una de sus manos. - ¡¿Y por qué estás tan segura de que era él?!- Pregunto algo inquieto.
-Porque ese idiota me estaba esperando en mi casillero el otro día, el mismo me lo dijo.
- ¡¿Qué?!- Balbuceo. -Entiendo… -Dijo mientras recordaba cierto mensaje.
-Por eso acepte salir con él, quería preguntarle cosas, pero el idiota no era otra cosa más que eso, un idiota… y paso otra cosa, que fue el motivo por el cual le di ese golpe… Bloquee su número, y no pienso hablarle nunca más en la vida. - En su rostro marco cierta expresión de decepción. - Eso era, espero que no le vayas a contar a nadie.
-Tranquila. No le diré a nadie, pero ¿te puedo pedir un favor?
- ¿Qué cosa?
-Si te molesta o algo dímelo, solo eso. -Le pidió con una sonrisa amigable y calmada.
Helga se sintió extraña, recién se había dado cuenta que, así como si nada, le conto a Lorenzo lo que le había pasado. Sintió una extraña seguridad y confianza, y para colmo se dio cuenta de que se había sonrojado mientras miraba al chico que estaba sonriente en frente de ella.
-Como sea…- Fue lo único que supo responder.
Después de un rato Lorenzo fue a dejar hasta a su casa a Helga, por el camino no pararon de conversar, el chico sí que era una enciclopedia andante y por curiosa la chica lo retaba diciéndole distintas palabras raras para que él, le comentara su significado, no pudo hacerlo caer con ninguna.
- ¡Criminal! ¿Dónde guardas tanta información? ¿tienes algún tipo de chip en el cerebro o qué? -El chico solo soltó una risa…
-Llegamos. -Dijo, frenando fuera de la casa.
-Ya, ahí nos vemos. -La chica se bajó del auto, Lorenzo hizo lo mismo para poder despedirla. -Me imagino que ahora tienes compromisos. -Dijo mientras abría la puerta de la casa.
-Imaginas bien. -Respondió rascándose la cabeza.
- Bueno, adiós. -Se despidió y entro muy rápido a su casa.
-Adiós… -Balbuceo el chico.
- ¿Por qué diablos estoy así? - Se decía a si misma Helga cargando su espalda en la puerta. Se sentía un poco agitada y recordó cuando se sonrojo ya en dos ocasiones al estar cerca de Lorenzo. Solo agito su cabeza y se fue a ver televisión un rato.
Lorenzo iba manejando un poco apurado, le echo un vistazo al reloj de su auto. -Voy a llegar muy tarde a la reunión. - Balbuceo un poco preocupado, pero luego soltó una risa. -Así que me bloqueo… ahora entiendo todo. Bueno, al menos esto de la obra podrá ser una excusa para al fin hacer algo respecto a esto. Ahora no me queda opción…- Decía mientras recordaba algo que sucedió;
"En el salón, cada uno estaba tomando un papel para ver qué es lo que haría en la obra. Lorenzo una vez que tomo su papel, lo leyó.
-Así que me tocara ser el ladrón dos, bueno al menos esta obra la conozco bien, así que no tendré mucho problema.
- ¿Catalina? – Pudo escuchar a Helga cerca. - ¿Y quién se supone que es ella?
- ¿A ti también te tocara actuar? -Pregunto Arnold acercándose a Lorenzo.
-Ah… Si ¿Por qué? ¿tú también?
-Sí, este personaje me toco. -Dijo mostrándole el papel, el cual decía Federico. Lorenzo abrió los ojos como platos.
- ¡¿Te puedo pedir un favor?! -Dijo el chico un poco inquieto.
- ¿Eh? Claro, dime. -Respondió el rubio.
- ¿Podemos cambiar de papel, por favor? Antes de que la profesora nos llame para anotarnos. – Pregunto un poco nervioso. -Si es que quieres, obvio… Es que yo conozco bien esta obra y me acomodaría más ese personaje. -Soltó una risa con las mejillas un poco coloradas. -No… ¿se puede?
Arnold lo miro un poco confundido, no por lo que le pidió, sino porque se veía nervioso por algún motivo. -Yo también conozco un poco esta obra. -Comento pensativo. - ¡Esta bien! No hay problema. -Decidió hacer el cambio de papel con el pelinegro.
- ¡Gracias! – Dijo el chico sonriente."
…
Bien, aquí termina este capitulo, espero que les este gustando como va la historia. Muchas gracias a los que se toman el tiempo de leer y también los que se toman el tiempo de dejar su review, lo aprecio muchísimo y me anima a seguir. A mi parecer me gusta bastante Lorenzo aunque hasta ahora se ve muy tímido (hasta ahora... jejejejeje) ¿Que opinan ustedes de él? ¿Creen que debió hacer algo mas con Wolfgang o así como le hizo esta bien? y ¿Ese cambio de papeles que hizo con Arnold?
Un datito; La obra existe en realidad, se llama amor, cacerolas y ladrones, de Griselda Gálmez. Existen vídeos en youtube sobre ella incluso. (Si es que alguien quiere buscarla)
Muchas gracias (nuevamente, lo se) a quienes están siguiendo el fic, espero les este gustando y les guste lo que viene mas adelante!
Saludos y cariños!
