N/A: No me puedo creer la de reviews que tiene la historia con sólo tres capítulos ¡mil gracias a todos! Ahorita respondo reviews:
Usuario865: Siempre un placer leer tu review. Respeto a lo del padre, lo puse por una frase que Sam dice en I Lost My Mind; da a entender que no sabe quién es. Y lo de la madre, a mí Pam siempre me pareció algo fría… Tal vez lo exagere algo, no sé xD pero a mí me gustó como quedo, así que lo dejé estar… Además, yo quería que Sam se quedara en casa de Carly, pensé que si su madre no la echara de casa, tendría que quedarse con ella y no me gusta así Bueno, cada persona tiene gustos distintos, y también yo, a lo mejor, al final de la historia, escribo un "reencuentro" o algo así entre Sam y su madre.
carla: Ya jaja Spencer siempre estuvo loco, por eso me encanta el personaje jaja. Gracias por dejar review.
monica: Me alegra que te guste la historia :) Intento siempre cuidar la ortografía y hacerlo lo mejor que puedo, gracias.
sofi: ¡Gracias! Me alegró leer tu review.
maca: Si, lo sé, ahora creo que me dedicaré principalmente a este, me gusta tanto escribirlo... Como siempre, intento actualizar tan rápido como puedo, ahora que falta bastante para los exámenes finales y que ya hice estos, tendré más tiempo libre :D ¡Gracias por el review
camilap: ¡Muchas gracias! Ojalá tengas razón :) Muchas gracias por dejar review.
Stelee Mellark: Lo siento :( No se me ocurrió otra palabra, ya sé que suena feo… Gracias por el review.
mai: Por suerte terminé con mis exámenes, falta bastante para los finales y estoy más relajada y con ganitas de escribir… Gracias por tu comprensión, ya sabes que actualizo lo más rápido que puedo. Gracias por dejar review.
carla: Gracias, me alegra que te gustara el cap. Amo leer tus review.
lucas: ¡Ya la sigo! :) Disfruta de este nuevo capítulo
ICarly no me pertenece…
Narra Carly
¡Por fin, sábado! Creo que esta ha sido la peor semana de instituto. Sam sigue sin ir, y Freddie se ha saltado las clases para cuidarla… Suena extraño ¿verdad? Sí, a mí también me pareció raro que Freddie se saltara las clases, pero últimamente Sam está muy mal, no para de vomitar y casi no puede comer. Bueno, comer sí puede, y, comer sí come. Mucho. Y eso la hace vomitar. Aún que Freddie procura que coma comidas suaves, ella siempre acaba pillando algún trozo de jamón. Además, Sam también ayuda a Spence con las esculturas, aunque se cansa rápido, y se va a ver la televisión con la excusa de que "no puede hacer esfuerzos".
Una novedad es que ahora que Marissa sabe lo de bebé, ayuda a Freddie a cuidar de Sam: Os juro que escucho los gritos desde mi habitación. La madre de Freddie se enfada muy fácilmente, y eso a Sam le viene de perlas: Dos palabras y basta para que Marissa explote.
Es tan sencillo como que Sam le diga algo como: "Yo hago lo que yo quiero", "Usted no me manda, y si no me quiero tomar las asquerosas pastillas no me las tomo" ¡Oh! y, su favorita: "Váyase a la mierda, querida suegra".
Aunque tampoco todo es tan malo: La Señora Benson le ha concertado a Sam su primera cita con el ginecólogo, dentro de unos días. ¡Qué ganas tengo de ver a mi sobrinito! Espero que Sam y Freddie me dejen ir…
Y hablando de Sam y Freddie… Aquí llegan, peleándose de nuevo.
- ¡Sam! ¡Sam! ¡Ven aquí!- Le gritaba el moreno con cara de desesperado, mientras su novia se dirigía al frigorífico.
La ojiazul se dio la vuelta para mirar a Freddie; si las miradas matasen, esta sin duda lo haría.
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios quieres ahora?! ¡¿Es que no puedo ni comer tranquila?!- Gritó ella furiosa.
El moreno se acercó con precaución a la rubia y le tendió dos pequeñas pastillitas.
- Sam, por favor te lo pido, tómate las pastillas- Le suplicó Freddie desesperado.
Sam se le quedó mirando seriamente unos segundos; cogió las pastillas y se las tiró a Freddie a la cara, dándole con una de ellas en un ojo. Después, se acostó en mi sofá.
- ¡Sam! ¡¿Por qué has hecho eso?!- Exclamó el pobre Freddie, mientras se frotaba el ojo.
La rubia se levantó a mirarlo:
- ¡Porque me obligaste a tomar las estúpidas pastillas!- Gritó ella enfadada, mientras le arrojaba a su pareja mi mando de la televisión.
Éste estuvo a punto de impactar en la cabeza de Freddie, pero, en el último segundo, el moreno logró esquivarlo; haciendo que el objeto cayera unos metros a su izquierda, rompiéndose en mil pedazos.
-¡Sam!- Gritamos Freddie y yo al unísono.
Ella pasó de nosotros y continúo viendo la televisión; mientras, Freddie y yo recogíamos lo que quedaba de mi mando.
Narra Freddie
Sam y yo estábamos en el sofá viendo tranquilamente la televisión; Carly tuvo que irse arriba a estudiar, mencionó algo de un examen de historia, o algo por el estilo.
- ¡Ajá, estás aquí, demonio de Puckett!- Exclamó mi madre, que acababa de entrar por la puerta.
Sam gruñó.
- Si, usted está ahí y yo aquí, ¡Bien, ya sabemos dónde estamos todos! ¿Contenta?- Dijo ella con tono de burla.
Mi madre respiró varias veces, intentando calmarse, ya que, como siempre, Sam trataba de fastidiarla.
- Te dije que hoy tenías la cita con el ginecólogo- Le recordó mamá entre dientes.
¿Cómo? ¿Ginecólogo? A mí nadie me cuenta nada…
- ¡Y yo a usted le dije que no quería ir al estúpido médico!- Replicó Sam.
La cara de mi madre comenzaba a ponerse roja; esto acabaría mal.
- Pero tienes que ir, hoy se cumplen las seis semanas de embarazo-
- ¡No voy a ir!-
-Samantha Puckett, ve ahora mismo por el abrigo, nos vamos al ginecólogo ¡ya!- Ordenó mi madre-
- Sammy, ¿Por qué no me dijiste que hoy tenías que ir al ginecólogo?- Pregunté.
Ella suspiró pesadamente.
- Porque no quería ir…
Me limité a rodar los ojos y continúe hablando.
- Sam, venga, por favor por mí…- Traté de convencerla. Sabía que no iba a funcionar, es la persona más cabezota que he conocido en mi vida, pero tenía que intentarlo- Además, ¿no tienes ganas de beber al bebé?
La cara de Sam se relajó y mostró una pequeña sonrisa.
- ¿Me harán una ecografía?- Preguntó ella.
Mi madre hizo una mueca de exasperación.
- ¡Pues claro, tontita!- Respondió como si fuese lo más obvio del mundo.
Sam (sorprendentemente) ignoró su comentario, se puso en pie y dijo:
- Esta bien, vamos-
Abrí la puerta, y entonces Carly apareció escaleras abajo:
- ¡Esperad, esperad: Voy con vosotros, quiero ver a mí sobrinito!- Exclamó ella mientras corría hacia nosotros.
Sí, es una verdadera cotilla, pero estamos tan acostumbrados que ya no nos importó.
- ¿Y esta de donde ha salido?- Murmuró Sam.
- ¿Y eso que más da? ¡Vamos, vamos, apura Sam, vámonos!- Decía la morena mientras tiraba de la rubia hacia el ascensor.
- ¡Ay, Carly, para me haces daño!- Se quejaba Sam- Suelta, suelta, sé ir yo solita.
La castaña no hizo caso de los lamentos de su amiga, ambas se metieron en el ascensor; mi madre y yo bajamos las escaleras.
Narra Sam
El trayecto fue muy corto, llegamos al hospital en pocos minutos. Era un edificio grande, con muchas ventanas. Las paredes eran blancas y lisas; la puerta principal era amplia, y por ella entraba mucha, mucha, gente.
Freddie bajó del coche y me tomó la mano. Tiró de mí hacia el hospital, Marissa y Carly nos seguían. Atravesamos la puerta y nos encontramos un bullicioso pasillo: Enfermeros empujando camillas, los ingresados con sus batas de hospital y… ¡Oh, genial, una enfermera con una aguja! Les tengo un pánico terrible, ¡Odio las malditas agujas! Espero que no intenten encajarme ninguna en el brazo en el ginecólogo…
Cruzamos el amplio pasillo y nos encontramos un pequeño cartel en el que estaban escritas las consultas y su correspondiente planta: Ginecología y obstetricia: segunda planta.
Freddie tomó mi mano y tiró de mí hacia las escaleras.
- ¡No! ¡Por las escaleras no!- Protesté- Estoy cansada, me duelen los pies, cojamos el ascensor.
Freddie rodó los ojos.
- Está bien- Aceptó de mala gana.
Nos metimos en el ascensor, junto con Carly y Marissa. Para mí desgracia, el elevador era de espacio reducido, y yo iba aplastada entre la señora Benson y Freddie. Empezaba a sentir claustrofobia…
El viaje no duró más que unos pocos minutos, y pronto subimos a la segunda planta. Los asientos estaban casi todos ocupados; quedaba solo uno libre. Rápidamente me senté en él, saqué él móvil y revisé mis mensajes. Al poco tiempo, unos horribles gemidos hicieron que levantase la vista del aparato; una mujer embarazada de unos nueve meses, estaba doblada sobre su abultado estómago, con una mueca de dolor. El marido se nos acercó y nos miró con mala cara: Así que él amigo quería que le cediera el sitio a la parturienta…
- Ejem, señorita, podría por favor…
- ¡Oh, lo siento, yo también estoy preñada!- Respondí enfadada al hombre. Eso hizo que todos los de la sala se nos quedasen mirando a Freddie y a mí.
Marissa se colocó enfrente de mí, con cara de pocos amigos.
- Samantha Puckett, haz el favor de….- No pudo terminar la frase ya que una mujer salió de una de las habitaciones y me llamó: ¡Genial! Llegó mi turno.
Me aferré a la silla con todas mis fuerzas: de allí no me movía ni Dios. Freddie y Carly tiraron de mí:
- Vamos, Sam, es tu turno, deja de hacer el bobo y entra- Me decía la morena.
- ¡No! ¡No voy a entrar!- Respondí yo con miedo. Sí, miedo, tenía miedo: miedo a que me pincharan con una horrible aguja; miedo de qué hubiese algún problema en el embarazo; miedo a que la parturienta me robara la silla…
Finalmente Freddie logró cogerme en brazos (no sé de dónde sacó tanta fuerza) y me llevó a la consulta.
Vi como la mujer se apoderaba de mi silla ¡Mí silla, cuánto la echaba de menos! Freddie, esta me la pagas. ¡Por su culpa me robaron la silla!
Narra Freddie
Cuándo estuvimos en la puerta de la consulta, dejé a Sam en el suelo y rápidamente cerré la puerta. Ella me fulminaba con la mirada: Parece que no estaba muy contenta… Y, sí, me daba miedo; le llevó varias cabezas y posiblemente pese el doble que ella, pero me seguía dando miedo cuándo se enfadaba, mucho miedo.
Aparté la vista de mi novia para mirar la estancia: La habitación estaba limpia, ni una sola mancha en las paredes, cristales o suelo. Las paredes eran de color azul claro, casi blanco. Al fondo había una camilla. Frente a nosotros, estaba una mesa blanca, con un ordenador y varios papeles encima; apoyada en el mueble, una mujer de unos treinta años nos miraba y sonreía.
- Soy la doctora Brown- Se presentó mientras nos extendía la mano- Bien… Y tú eres… ¿Samantha Puckett, cierto?-
Sam rodó los ojos.
- Sam- La corrigió ella.
Mi madre gruñó, haciendo reír a la doctora.
- Está bien, Sam- Dijo la doctora- Para comenzar, te haré algunas preguntas ¿vale?- Sam asintió- ¡Bien, empecemos! ¿Qué edad tienes?
- Dieciocho-
-¿Cuál fue la fecha de tu última menstruación?-
- Hace seis semanas, más o menos…-
-Bien… ¿A qué edad tuviste tú primera regla?-
- A los doce años-
- ¿Cuándo fue la última vez que mantuviste relaciones sexuales?
- Solo fue una vez… Hace unas seis semanas, por ahí…
- ¿Has tenido abortos o embarazos anteriores?
- ¡Dios, no! ¡¿No me ve un poco joven?!
Brown soltó una pequeña risilla ante la reacción de mí novia. Yo la tomé de la mano y acaricié su pelo, intentando calmarla.
- Y dime, Sam… ¿Tienes alguna alergia o enfermedad?-
Sam se quedó pensativa.
- No, que yo sepa.
- Bien… Y, sobre tu embarazo ¿Cómo te sientes?
- Asustada-
La doctora río de nuevo.
- Se refiere a sí tienes algún malestar, tonta- Le aclaró de mala gana mi madre.
- ¡Ya me cansé! ¡Que alguien la saque de aquí!- Ordenó una muy enfadad Sam.
- Mamá, ¿podrías…?- Dije yo señalando la puerta.
Mi madre gruñó, y maldijo en bajo varias veces al demonio rubio, después se fue.
- Decía que si te encuentras bien: si tienes nauseas, dolores…
- ¡Ah! Sí, nauseas.
-¿Y dolor?
- Me duele a veces un poco el estómago.
Brown escribía en su ordenador las respuestas que Sam le proporcionaba.
- Y la última… Háblame de tu estilo de vida: ¿Bebes, fumas, haces alguna actividad física…?
- Mmm… No bebo o fumo, ni hago deporte.
La doctora terminó de escribir.
- Bien, ahora voy a hacerte un reconocimiento físico- Nos informó la ginecóloga- Acompáñame…
Sam saltó de la silla y siguió a la doctora:
- Necesito que pegues bien la espalda y los pies a la pared, voy a medirte…- Sam siguió sus indicaciones- Ajá… Un metro cincuenta y seis…- Murmuró Brown para sí.
Luego guió a mi rubia hacia una báscula.
- Ahora, tienes que ponerte encima de la pesa- Le indicó la doctora- ¡Vaya…! Solo pesas cuarenta y siete kilos… ¿Tienes algún trastorno alimenticio, comes poco?
Carly yo abrimos los ojos como platos.
- ¿Poco? ¡Es capaz de comerse ocho jamones enteros y seguir con hambre!- Dijo Carly.
- Bien, pues… Deberías intentar llegar a los cincuenta y dos….- Informó la médica.
Sam asintió.
- Ahora mediré tu presión arterial, te ocultaré el corazón y los pulmones, haré un pequeño análisis de tu aparato reproductor y otro de orina, calcularemos la fecha aproximada del parto y programaremos la próxima cita… ¿Vale?
- Vale…- Susurró Sam algo aturdida.
La doctora sonrió.
- Comencemos entonces….
Narra Sam
La doctora estuvo un buen rato inspeccionando todo mi cuerpo… Y cuándo digo "todo" me refiero a absolutamente todo… Cuándo terminó, pregunté:
- ¿Cuándo me harán la ecografía?
La doctora me miró extrañada.
- ¿Ecografía? No, lo siento cielo, la primera ecografía no se realiza hasta la semana doce, es decir: en tu próxima visita-
¿Marissa me había mentido? ¿Marissa se había atrevido a mentirme? ¡Yo la mato!
- Hey, Sammy, tranquila…- Freddie intentaba calmarme.
Empujó mis hombros hacía abajo, obligándome a sentarme en la silla.
- Ok, ahora calcularemos la fecha del parto- La voz de doctora me tranquilizó un poco.
Me hizo varias preguntas, y luego, por fin, nos dijo el día en que nuestro hijo o hija llegaría al mundo: a principios de julio… La espera se me hacía interminable.
N/A: Y termina el cap. ¿Os gustó? Ya sabéis, dejad review, me motiva a escribir.
¡Mil besos a todos!
