JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS


-¿Por qué te saco Malfoy de esa manera tan tosca, Herms?- le preguntó Ron a Hermione en cuanto ella volvió de la poco común hora de patrulla que había tenido junto al Slytherin.

-No lo sé Ron, me refiero a que teníamos que patrullar y eso; de todas maneras fue muy rudo- se limitó a contestar la aludida, omitiendo magistralmente lo que había sucedido en el otro compartimiento.

-Bah, como ese idiota te vuelva a tratar de esa manera le lanzo un mocomurcielago- amenazó Ginny enfadada.

-No creo que sea necesario, me refiero a que dudo que me vuelva a tocar un pelo- la voz de la castaña sonaba un poco apesadumbrada.

-Suenas como si te gustara- gruño Ron

-Vamos Ronald, no seas tonto- respondió ella enfurruñada.

Después de esa pequeña discusión, no volvieron a hablarse en todo el trayecto, de hecho ese silencio se quebró solo cuando Ginny y ella se fueron a otro compartimiento a cambiarse con el uniforme del colegio.

-Bueno, estamos solas así que ahora suéltalo todo, Hermy, ¿Qué pasó con Malfoy?- preguntó la pelirroja apenas cerraron la puerta.

La aludida puso los ojos en blanco y resopló, solo Merlín sabía cómo detestaba que la llamaran Hermy, Herms, y aun mas detestaba que la llamaran Mione, por otro lado dudo si contarle o no a Ginny la conversación que había tenido con Malfoy; al final decidió que si podía confiar en ella, al fin y al cabo eran amigas. Convencida de este hecho le contó todo a la pelirroja, omitiendo las partes de la legeremancia, la oclumancia y que la había agredido un poco. Diez minutos después, la chica la miraba con el gesto totalmente cambiado e incrédulo.

-¿eso hizo?-le pegunto aun sin poder creerle -¿Hicieron toda la patrulla tomados de la mano?

-No, no estábamos tomados de la mano, Gin, no sé qué fue lo que pasó pero no me soltó la muñeca…fue doloroso-se defendió Hermione.

-¡Por Merlín!, si antes no quería ni acercarse a ti y ahora se pasa una hora entera tocándote de la muñeca, algo debió haber cambiado...quizás le gustas-le dijo en tono bastante sugerente

-¿Gustarle? ¿Yo? ¡Por Morgana!-exclamo la castaña bastante divertida.

-Piénsalo, si es que de la noche a la mañana está tan interesado en ti, quizás sea porque le atraes-comentó Ginny.

-Enloqueciste, él me desprecia; soy todo lo que un Malfoy odia: Griffindor, sangresucia… ¿Cómo puedes siquiera pensar en que le gusto?-ahora Hermione estaba molesta.

La pelirroja solo sonrió y se levantó de hombros.

Hermione no regresó al compartimiento con sus amigos, sino que decidió quedarse sola leyendo su libro favorito, Historia de Hogwarts. Como le sucedía cada vez que leía, perdió la noción del tiempo y no se dio cuenta de que el tren ya había llegado a la estación de Hogsmeade. Rápidamente guardo el libro en su bolsa de cuentas y se dispuso a salir del tren para, con suerte alcanzar el último carruaje, pero se dio cuenta de que ya no había nadie en la estación y que el tren estaba a punto de volver a partir.

-Rayos-masculló entre dientes, completamente exasperada. Al parecer todos se habian ido hace ya un buen rato y ella no se había percatado.

-¿Qué haces aquí, Granger?-una voz chillona a su espalda le indicó que no estaba sola, se giró y se encontró cara a cara con Pansy Parkinson saliendo del tren, tomando de la mano a una niña rubia bastante pequeña.

-Me distraje- se limitó a responder la Griffindor-Y tú Parkinson, ¿Qué haces aquí?

-Pansy- le corrigió la pelinegra-y si me quedé fue porque me encontré a esta niña dormida en uno de los compartimientos. Al perecer está enferma.

Hermione pasó la mirada de la niña rubia a la joven prefecta; definitivamente tenía que estar enferma por los ojos rojos y el rostro de malestar.

-¿Cuál es tu nombre?-le preguntó la castaña a la niña.

-Rebecca Hathaway, primero-contestó con una vocecilla quebrada.

-Bien Rebecca, ¿Por qué no bajaste cuando tocaron las campanas?- le preguntó Pansy interesada.

-No las escuche, me dolía mucho la cabeza después de que unos niños lanzaran humo en mi compartimiento. – explicó. Hermione recordó lo que había sucedido con Ron y Padma. El humo no era solo humo, sino que era Polvo peruano de oscuridad instantánea, obviamente en una cantidad enorme para que Rebecca estuviera mal después de olerlo. -Estoy mareada.

-Bueno, ya deben estar a medio camino-comentó la Slytherin-si nos apresuramos llegaremos al banquete.

No se dijo mas nada y se encaminaron al castillo, Hermione por su parte no cabía en su asombro al notar que la elitista Pansy Parkinson enserio se preocupaba en cumplir su trabajo. En el camino Pansy y Rebecca se pusieron a conversar, así las prefectas se habian enterado de que Rebecca Hathaway era hija de una squib y un muggle, con su abuela materna como única antepasada mágica, que su color favorito era el morado y que ansiaba quedar en Hufflepuff, porque esa era la casa de su abuela.

-Ya estamos cerca, después de este camino de piedra está el castillo, lo veras es hermoso, tiene venta…-decía la pelinegra, pero no pudo terminar de hablar porque la pequeña niña se había detenido de pronto-¿Te sientes bien?-le preguntó Hermione y la niña se precipitó al suelo abruptamente.

Por un instante ambas prefectas se miraron sin saber qué hacer y al momento siguiente, Pansy Parkinson se agachado al lado de Rebecca y le tocó la frente con el dorso de la mano.

-¡Por Salazar!- gritó horrorizada.

-¿Qué pasa Parkinson?- se apresuró a preguntar la castaña que por fin había salido de su ensimismamiento.

-Llámame Pansy- siseo la Slytherin y le lanzó una mirada envenenada.- y esta niña está al borde de la ebullición. Tenemos que llevarla con Madame Pomfrey, ella sabrá que hacer.

Hermione no necesitó explicaciones para saber de qué hablaba la otra muchacha, pero por algún motivo no sabía qué hacer ni que decir. Vio cómo, haciendo gala de una habilidad increíble, la pelinegra y delgadísima Slytherin se cargaba a la espalda a la niña y salía corriendo.

Ella se quedó allí plantada viéndolas desaparecer por la velocidad a la que corría Pansy. Estaba más que sorprendida.

Al final reacciono y siguió a la carrerilla a Pansy, que estaba parada a varios metros de distancia agachada con una mano en su rodilla y respirando agitada.

-Pesa bastante-le dijo la pelinegra.

-Te ayudaré Par… Pansy-se ofreció Hermione que sacó su varita e intento conjurar un encantamiento levitatorio, pero la Slytherin le atajó.

-Ella no es un paquete, Hermione.- le dijo en un tono reprobatorio, la aludida se sorprendió mucho, pero no dijo nada; en cambio entre las dos cargaron a la niña a la espalda de Hermione y continuaron el trayecto caminando más rápido de lo normal.

Cuando divisaron las puertas del castillo se dieron cuenta de que el señor Filch estaba parado al lado de la estatua del cerdo alado que se encontraba en la entrada del colegio. Este se dio cuenta de las dos figuras que se acercaban apresuradamente.

-¿Quién anda ahí?-gritó el celador de forma amenazante.

-Hermione Granger, prefecta de Griffindor y Pansy Parkinson, prefecta de Slytherin-anuncio Pansy.

-Vaya, miren la hora que es, y son las prefectas las que llegan tarde-esta vez no fue Filch quien habló, sino una voz desde la oscuridad que ambas reconocieron como la de Severus Snape.

-Profesor Snape, encontramos a una niña de primero en el tren, se desmayó y está ardiendo en fiebre, por eso tardamos- relató la Slytherin.

Las puertas del castillo se abrieron inmediatamente y snape se acercó a las prefectas.

-Tendrán que seleccionarla después-dijo él en voz baja con un tono de burla en su voz-llévenla a la enfermería y luego vayan al banquete. Ambas prefectas asintieron y comenzaron a caminar hacia la enfermería.- Y señoritas, cincuenta puntos a cada una por su excelente desempeño como prefectas.

Pansy sonrió complacida, pero Hermione estaba estupefacta, por primera vez en los siete años en los que conocía a Severus Snape le otorgaba puntos a Griffindor, y lo hacía más especial que ella los haya ganado.

Definitivamente sería un dia para recordar.


-¿Qué pasó, Herms?-le preguntó Harry cuando ella y Pansy entraron al gran comedor conversando.- ¿Parkinson te hizo algo?

Hermione escondió su molestia al oír el sobrenombre que tanto odiaba y se dedicó a contarles a sus amigos lo que había pasado con la niña que ahora estaba en la enfermería.

-Y bueno, ¿de qué me perdí?- preguntó cuándo terminó su relato.

-McGonagall es la nueva directora, Alecto Carrow dará estudios Muggles, ahora es una materia obligatoria, Snape sigue en Defensa Contra las Artes Oscuras, y ¡Tonks es la nueva profesora de transformaciones, y es nuestra nueva jefa de casa!- le informó Ron emocionado.

Hermione volteó a ver la mesa de profesores y efectivamente allí estaba sentada, con su hermoso rostro en forma de corazón y el cabello de color verde lima en una trenza floja a un lado de la cabeza, al darse cuenta de la mirada de Hermione, Tonks le dedicó una sonrisa radiante, que la Griffindor interpretó como un saludo. Fue cuando se dio cuenta de la presencia de una bruja vestida de negro sentada al lado de Tonks. La sangre se le heló en las venas y ahogó un chillido.

Si había algo de lo que Hermione se sentía orgullosa era de su memoria prodigiosa y si esta no le fallaba, esa mujer era la misma a la que había aturdido en el ataque al castillo el año pasado, esa mujer era una mortifaga que ahora estaba metida en el castillo. Una loba con piel de oveja.


Draco vio a su amiga sentarse a su frente, pero no necesitó preguntar para saber qué era lo que había sucedido, simplemente rebuscó un poco en su mente y ya estaba informado.

-¿Qué miras, Draco?-oyó en su cabeza la voz de Pansy. Eso no era ni Legeremencia ni Oclumancia, era magia mas oscura y tenebrosa, pero ya estaba acostumbrado a ella, al fin y al cabo, Pansy, Theo, Blaise, Crabbe, Goyle, Millicent, Daphne, y él habian recibido la misma preparación en artes oscuras desde que tenían uso de razón, ese era el motivo de que pudiera usar la oclumancia desde que estaba en cuarto año, de que Crabbe y Goyle hayan podido pasar los seis años pasados con notas aceptables, de que Pansy y Daphne siempre estén enteradas de todo lo que ocurría en el castillo en el mismo momento en el que sucedía. Dominio de la mente, mucha concentración, eso era todo.

-Nada- respondió con la mente y dio por finalizado el corto intercambio de pensamientos.

Usó la oclumancia y sacó a su compañera de su cabeza. Se puso a pasear la mirada por todo el gran comedor, hasta que finalmente se detuvo su vista en la nueva profesora de estudios muggles.

Alecto Carrow. Traidora.

Flashback.

-Draco, hijo, el señor tenebroso ha solicitado hablar contigo- le dijo su madre detrás de la puerta después de tocarla un par de veces.

-Gracias Madre, voy ahora- respondió Draco con su habitual voz carente de emociones. Salió en silencio de su habitación y se puso a caminar hasta el estudio donde se hallaba el Lord. Apenas llegó a la puerta, oyó la gélida voz de Voldemort que le ordenaba entrar.

-Mi señor- dijo Draco a modo de saludo.

-Siéntate –le ordenó. Draco tomó asiento en la silla que habia ocupado la última vez.-Draco, mañana volverás a Hogwarts, y debo darte mis últimas instrucciones con respecto a la tarea que te he encomendado. Me ha llegado la información de que Alecto Carrow va a enseñar en el colegio.

-yo también lo he escuchado, mi señor- respondió el rubio.

-Cuidate de ella, es una traidora

-Pero, pensé que ella era una de las nuestras- replicó Draco sorprendido.

-Después de que apresaron a su hermano, fue a contarle a la Orden del Fenix que planeaba mandarte a hacer algo importante en el castillo, y ahora esa estúpida va a intentar sonsacarte información de todas las maneras posibles. Debes poner en practica tus lecciones de oclumancia, y si es necesario, tendras que deshacerte de esa escoria, ¿te he quedado claro?- el mago oscuro hablaba de una manera tan amenazante que a Draco no le quedo duda alguna de que en esa misión, o salía exitoso o moriría, por eso no dudo al responder.

-por supuesto, mi lord.


Lamento el haberme ausentado tanto tiempo pero sucede que estaba muy ocupada y que ahora estoy subiend un capitulo q escribí en la madrugada porque sigo sin tener tiempo.

espero no tardarme tanto la proxima.

DeinoO