Las paredes blancas de la habitación me transmitían paz, estaba tendido sobre el colchón, el cual era el único implemento que había en ese lugar.

Los gritos de los demás pacientes me ensordecían los oídos, pero prefería estar aquí, me hacía recordar.

Recordar a mi Alice, esa pequeña y frágil humana de cabello negro y ojos azules, aquella de cabello negro corto y sonrisa inocente. ¡Ja! ¿Frágil?¿Sonrisa inocente?, su mente desvariaba entre la realidad y sus visiones. Por culpa del electroshock a veces olvidaba quien era, o me temía… Olvidaba quien era y donde estaba.

- Mi Alice, te extraño – Susurré, porque a pesar de todo. Yo la amaba, era hermoso verla dormir, porque se entregaba de una manera tan tierna a Morfeo, acariciaba su cabello intentando no despertarla y besaba sus labios para luego desaparecer. Solía acompañarme a la playa, pero se quedaba en silencio como embriagada por el aire fresco. Yo quería que ella me besara, que sintiera el deseo de besarme… Esperé cinco años, hasta que ella cumplió los veinte pero nunca pasó… No podía llorar, pero si sollozar, me aferré a la delgada sabana que cubría el colchón convulsionándome destrozado.

¿Por qué tendría que seguir alimentándome de animales?, Carlisle me suele decir que ellos tienen familia, sentimientos y una vida, y nosotros tenemos alternativas pero… ¿Quién pensó en Alice cuando la mataron, alguno de esos "débiles" humanos siquiera tomaron en cuenta que yo la amaba?

- ¡Maldita sea! – Grité recordando su rostro manchado de sangre, intentaron una lobotomía, en un hospital normal, donde suele ir la gente cuando se enferma porque son "débiles"… Pero algo salió mal, la hemorragia no se detuvo, y Alice no luchó por sobrevivir… Ella no pensó en que me dejaba solo, y eso me lo recordaba mis labios fríos cada noche…

+ Espero les guste, no está muy bueno…Creo