Hey Arnold! Fan Fic

Ni la muerte nos podrá separar

La serie de Hey Arnold le pertenece a Craig Bartlett. Todos los derechos reservados.

Este fan fiction transcurre luego de los últimos episodios de la serie y la misma película.

NO APTO PARA MENORES DE 9 AÑOS.

Posee temas a penas fuertes y trágicos, lo que puede herir la sensibilidad de algunos.

Mi objetivo es hacerlos llorar con este fic, espero que lo logre.

Capítulo 4: Ahora o nunca

Etapa 4: Velorio

_ ¿Dónde estoy? ¿quién soy yo? _

El escenario estaba vacío y completamente oscuro y silencioso, no hubo respuestas ni ecos.

_ Es cierto… yo soy Arnold Shortman, me nombraron Arnold porque ese era el nombre de mi abuelo materno. _

Hubo una pausa de 5 segundos.

_ Tengo 9 años, y vivo en la ciudad de Hilwood en Sunset Arms, una casa de huéspedes, propiedad de mis abuelos paternos. Viví con ellos durante toda mi vida y sólo con ellos durante 8 años. Mis padres Miles y Stella, son unos importantes científicos y biólogos que han realizado todo tipo de misiones en la selva de San Lorenzo, ellos se retiraron del Sunset Arms cuando tenía 1 año, jamás regresaron. _

Hubo otra pausa, sólo que esta era larga y de 15 segundos.

_ Realmente extraño a mis padres, no sé cómo he hecho hasta ahora para vivir sin ellos. Jamás creí que nunca más volvería a verlos desde ese entonces, estaba seguro que volverían pronto… pero aunque lo hagan… yo ya no estaré aquí. Porque ya no existo… he desaparecido por la faz de la Tierra, ya no puedo moverme, no puedo abrir los ojos, no puedo ver, pero puedo escuchar. _

Un extraño ruido similar a un sollozo, y una pausa de 10 segundos.

_ Escucho… escucho… muchas personas lejanas, muchas voces conocidas… ¿dónde están? ¿en dónde estoy yo? _

_ Es una desgracia que me será imposible superar… _

Y se escucha un ruido de nariz luego de un llanto.

_ Esa voz… yo la conozco… es el abuelo, mi abuelo Phil Shortman, y él no se encuentra bien, nadie lo está… porque ellos están allá afuera, y yo aquí adentro. _

Otra pausa de 15 segundos.

_ Quisiera poder hablarles, poder decirles, que yo me encuentro muy bien, no he estado más tranquilo que hasta hoy en día, todo es tan relajante, tan silencioso… pero tan solitario… no quiero hacer sufrir a mis seres queridos con mi partida. Yo también los extrañaré a todos, pero no quiero que lloren por mí… eso me hace sentir miserable _

Otro ruido extraño en el escenario oscuro.

_ Quisiera regresar, abrazarlos, y decirles cuánto los quiero a todos mis amigos, mis familiares, pero no puedo. He perdido la única oportunidad que la vida me ha dado, y no la he aprovechado, sino que la he echado por el drenaje, o mejor dicho… por el precipicio. _

Pausa de 5 segundos.

_ Parece mentira que haya sucedido tan rápido… pero finalmente aquí estoy, rígido y estático con deseos de marchar a aquello que le llaman, el paraíso… porque ya no puedo regresar… _

_ ¡Oh Arnold! ¡Mi pobre nieto! _

_ Abuela… ¡no llores por favor! Si lloras, querré llorar yo también… no quiero verte mal abuela… o mejor dicho oírte mal… _

Pausa de 7 segundos.

_ Sigo escuchando voces lejanas… parece que provienen de una lejana habitación cerrada, pero cerca de mí no se encuentra nadie… no puedo escuchar a nadie hablar, susurrar o respirar _

Pausa de 3 segundos.

_ Quiero saber dónde estoy… y cómo estoy… y en dónde están todos. Quiero ir a donde pertenezco… o a menos que este sea… el lugar que pertenezco… _

Un ruido similar a una forzada inspiración de aire por boca se escuchó, y luego una pausa de 6 segundos.

_ Estoy arrepentido… de todo… _

_ ¿¡Qué dijo doctora Bliss! ¿Que Helga no vendrá? _

La que había preguntado con tanta preocupación había sido Phoebe, que había visto entrar recientemente a la doctora Bliss.

_ Pues no la he podido convencer… y parece que no vendrá… _ dijo lamentada.

Phoebe se encontraba junto a sus compañeros de clase, Harold, Stinky, Sid, Eugene, Rhonda, Nadine y Sheena. Los demás por lo que parecía o no habían llegado o no habían sido vistos por la chica.

_ ¡Qué lástima…! _ dijo Phoebe muy apenada y derramó una pequeña lágrima.

Y luego se escucha un fuerte llanto, que provenía de una compañera.

_ ¡Arnold era muy buen amigo! ¿¡Por qué tuvo que morir así tan injustamente! _ gritó de llanto Sheena, la alta y delgada muchacha que siempre mostraba ser tan feliz y optimista, hoy no se encontraba de aquella forma.

_ Tranquila Sheena _ le decía Nadine intentando consolarla con unas pequeñas palmadas.

_ ¿Quiénes son los que están allá afuera? _

_ Muchachos, nunca voy a poder a hacer una nueva broma _ dijo Sid cabizbajo _ a Arnold nunca le gustó que hiciéramos bromas o cosas incorrectas, y creo que lo mejor será que a partir de ahora no las volvamos a hacer. _

_ Sí _ dijeron Harold y Stinky.

_ Por respeto hacia él _ dijo Stinky deprimentemente _ es uno de los favores que le cumpliremos _

_ Pero Arnold merece más que eso… _ dijo tristemente Harold _ nunca vamos a poder complacerlo ¡porque nunca le hemos brindado nada a cambio! _

Y largó a llorar.

_ Creo que esa voz me es conocida… ¿acaso siguen llorando por mí? _

_ Tranquilo Harold _

Eugene se acercó para abrazar a Harold y calmarlo un poco.

El ambiente se hizo silencioso cuando aparecieron algunos hombres de traje, se acercaron a una puerta corrediza de madera y la dejaron entreabierta.

Phil y Gertie estaban más cerca de dicha puerta, la cual guiaba a otra habitación.

Phil miraba con temor dicha habitación, la cual no era oscura o lúgubre, sino que era luminosa y llena de velas, flores y una enorme cruz cristiana al fondo de la pared de dicha habitación.

Gertie sostuvo la mano de Phil y los dos ancianos entraron a la habitación cerrando un poco la puerta corrediza.

Todos los presentes que estaban en la otra habitación, los huéspedes del Sunset Arms, el señor Simmons, la doctora Bliss, los niños presentes y algunos de sus respectivos padres (de hecho muy pocos de ellos), miraron tensos y tristes a la pareja entrar por la habitación.

Gertie y Phil ya sabían lo que era esa habitación, su experiencia y edad demostraba que no era la primera vez que asistían a un lugar como aquel.

Además de todas las flores, entre ellos helechos, lirios, entre otros y la enorme cruz, en el medio de la habitación había una alta mesa, sobre ella, el ataúd de madera de algarrobo abierto, con la tapa con el ángel de metal hacia un lado de la habitación.

El interior del cajón decorado con varias flores que se encontraban en la misma habitación, y al extremo angosto una sábana gastada y algo agujereada en algunos lugares.

Phil y Gertie se acercaron lentamente sosteniendo sus manos, uniéndose unos a los otros para mirar exactamente el otro extremo del cajón.

Ahí mismo se encontraba Arnold… recostado, aparentemente relajado, su expresión en el rostro parecía ser de seriedad o vacío, la boca parecía estar levemente torcida, como si estuviera haciendo un extraño gesto. Estaba vestido con un traje negro que llevaba una flor salmón a un costado. Su piel se encontraba sumamente pálida, como si lo hubiesen embarrado con tiza de pizarra, pues no era extraño luego de pasar tantas horas… en ese estado… en aquella palabra tan difícil de mencionar, tan difícil de aceptar.

Lo que sí parecía seguir siendo como antes, era que Arnold, aunque permaneciera quieto y recostado sobre el cajón, llevaba puesta su muy querida e inseparable gorra azul, sus abuelos habían aceptado que ese es uno de sus más grandes tesoros, y que lo mejor sería que fuera enterrado junto a él.

_ Hola chaparrito _ dijo Phil con una dulce y triste sonrisa, que inmediatamente provocó que soltara una revoltosa lágrima.

_ Abuelo… _

_ Aquí estoy con tu querida abuela, Shortman. _

Gertie lloraba con fuerza, pero sabía que no podía quedarse callada y darle sus últimas palabras a su nieto, aunque no podían ser respondidas.

_ ¡Voy a extrañar tu presencia Tex! El rancho rezará por ti mi querido vaquero ¡todos tenemos fe en ti! _

_ Gracias abuela… yo también te extrañaré mucho. No tienes idea de cuánto. _

Gertie abrazó a su marido sosteniendo un pañuelo para secarse las lágrimas.

_ No llores abuela por favor… _

_ Arnold, queremos que sepas que tú has sido lo mejor que tu abuela y yo hemos tenido pequeño _ dijo Phil con nostalgia.

Inevitablemente largó a llorar con fuerza.

_ No abuelo ¿tú también? _

_ Estaremos aquí contigo Arnold, ahora y siempre _ dijo Phil apoyándole una mano sobre su rostro.

_ ¡Qué cálida es tu mano abuelo! Te quiero mucho… los quiero mucho abuelos. _

Phil y Gertie permanecieron en silencio y se retiraron de la habitación de una forma muy silenciosa.

Todos los demás invitados observaron a la pareja con tristeza y tensión, en especial los niños de la escuela.

_ Allá debe estar Arnold… _ dijo Phoebe repentina pero delicadamente.

Hubo un silencio por parte de los niños, se quedaron mirando a Phoebe y luego hacia la puerta corrediza.

En ella inmediatamente, entró el señor Simmons.

Todos los niños se sorprendieron por un instante.

Simmons entró inmediatamente y se acercó a Arnold, antes de articular alguna palabra largó a llorar al ver el impactante aspecto e imagen del niño.

_ ¿Quién está llorando? _

_ Lo siento mucho Arnold… _ dijo el hombre débilmente _ ¡pero no puedo seguir llorando así! _

_ ¿Señor Simmons? _

_ Tu partida me duele Arnold, me hiere mucho, como cualquier partida de todos mis queridos alumnos. _ añadió _ pero tú siempre fuiste alguien… especial… más allá de lo que signifique esta habitual palabra. Todos han sido como los hijos que nunca tuve, pero siempre hubo alguien a quien yo hubiese deseado que mis hijos siguieran su ejemplo, y se eras tú Arnold. _

_ ¿Yo? Creo que está siendo algo exagerado… _

_ Los niños y yo agradecemos muchísimo todo lo que has hecho por nosotros, junto a nosotros, y cuando hablo de todos, me refiero a todos Arnold… _

_ ¿De qué está hablando? _

_ También agradezco mucho que hayas sido un alumno verdaderamente ejemplar, uno de los mejores que he tenido. _

Simmons sostuvo la mano de Arnold.

_ Gracias Señor Simmons… yo también lo extrañaré. _

Simmons se retiró de la habitación muy triste.

_ ¡Cielos! No creí que todos fueran capaces de llorar hasta el cansancio por mí… puedo entenderlo de mis abuelos… de mis amigos… aunque quizás no de todos… aunque el señor Simmons diga que todos agradecen lo que yo he hecho por ellos ¿pero quiénes son "todos"? _

Simmons salió de la habitación y se encontró en la sala con el resto.

_ ¿Señor Simmons? _

La doctora Bliss apareció frente a él.

_ Ah doctora Bliss… _

Antes que Simmons dijera algo, la doctora se le adelantó:

_ No pude convencer a Helga, parece que no vendrá _

Simmons puso una expresión de absoluta tristeza y desilusión.

_ Es una verdadera lástima… _ decía.

_ ¿Señor Simmons? _

Phoebe y los demás se acercaron al profesor y al a doctora.

_ H-hola niños… _ dijo con algo de temor.

_ Señor Simmons _ dijo Rhonda _ en esa habitación… _

_ Está Arnold… sí _ respondió antes de tiempo.

Todos los niños miraron hacia la habitación y notaron el cuerpo de Arnold sobre el cajón, si bien la perspectiva donde estaban ellos ubicados no proporciona una clara imagen, pero sí era impactante al reconocer un cuerpo sobre el cajón en la habitación.

Rhonda observó con atención, y quedó en estado de shock, y luego de unos segundos sus ojos quedaron llorosos y tapándose la boca inmediatamente y temblando un poco.

_ Es… es… _ decía la chica cada vez con la voz más llorosa y aguda.

Phoebe se acercó para abrazarla mientras esta rompió a llorar.

Los chicos miraron a las dos chicas con mucha pena.

_ Supongo que debe ser muy difícil entrar allá _ dijo Sid algo atemorizado.

_ Pues cuando tuve el velatorio de mis abuelos pude comprobarlo _ dijo Phoebe.

Todos miraron con tensión y miedo a Phoebe cuando dijo eso.

Los niños finalmente se alejaron un poco del lugar de la puerta corrediza porque allí habían entrado los cuatro demás inquilinos del Sunset Arms, por lo que decidieron alejarse un poco del paso y seguir encerrado en su grupo.

Hyunh, Ernie Potts, Oskar y Suzie Kokoshka entraron a la habitación y se ubicaron, los Kokoshka a la izquierda de Arnold y Hyunh y Potts a su derecha.

_ ¿Quiénes están ahí? Presiento que son varias personas y una está de un lado y otra del otro _

_ Arnold, estamos muy tristes por lo sucedido… _

_ ¿Señor Kokoshka? _

_ Siempre te recordaremos como el gran niño que nos acompañó en nuestros tiempos _

_ ¿Señor Potts? ¿Qué hacen aquí? _

_ Eres un niño muy bueno y sé que por eso irás al paraíso querido, todo lo mejor para ti Arnold _

_ Señora Kokoshka… _

_ Eres el niño más solidario que he conocido… nunca olvidaré cuando encontraste a mi hija Mai. Te extrañaré Arnold, nunca, nunca te olvidaremos. _

_ Señor Hyunh… _

Los cuatro residentes del Sunset Arms sostuvieron las manos de Arnold, Ernie y Hyunh la derecha y los Kokoshka la izquierda, justo al lado de donde se encontraba cada uno.

_ Gracias, yo también los quiero y los extrañaré muchísimo _

Los cuatro residentes fueron retirándose muy de a poco, Suzie lloraba fuertemente y Oskar en muy pocas veces se preocupó por hacerle sentir mejor mientras la llevaba a la sala con el resto. Hyunh estaba similar a Suzie y siendo acompañado por Ernie.

_ Creo que sería muy egoísta decir que me pone nervioso que todos lloren por mi partida… sé que me extrañarán… pero al fin y al cabo estoy bien. Sólo me preguntó ¿quiénes más están allá afuera? Estoy seguro que no habrá venido ni la mitad de las visitas… _

Los niños vieron a los residentes del Sunset Arms volver a la sala, todos se miraron a las caras.

_ ¿Y? ¿Vamos a entrar? _ preguntó Sid.

Todos se miraron en silencio hasta que un ruido de puerta interrumpió la escena.

A la sala, acompañada de su padre, apareció Lila vistiendo como todos, prendas negras.

_ Hola Lila… _ saludó débilmente Rhonda.

_ Hola amigos _ dijo de la misma manera.

Escuchar a Lila así de triste no era algo que se viera todos los días, hoy sí que había dejado de ser la Señorita Felicidad.

Hubo un silencio entre el grupo, no sabían específicamente por dónde empezar.

_ ¿Hace mucho que están aquí? _ preguntó Lila para romper el silencio pero sin ánimos.

_ No, a decir verdad creo que hace media hora _ dijo Eugene.

Lila miró la puerta corrediza a unos metros.

_ Arnold está allá ¿verdad? _ preguntó lentamente.

_ Sí _ dijo Rhonda con miedo _ la verdad que me da algo de escalofríos ese lugar _

_ ¡Rhonda! ¿Cómo puedes decir eso de Arnold? _ preguntó Harold disgustado.

_ No me refiero a Arnold, sino al ambiente _ respondió de forma agresiva.

_ Por favor ¡no peleen! _ pidió Lila _ además… Rhonda tiene razón… no es un ambiente cómodo… _

Todos miraron a Lila con curiosidad pero ella sólo mantenía la mirada baja.

Se volvió a escuchar un ruido de puerta, había venido toda la familia Johanssen, incluyendo al destacado Gerald, quien se encontraba totalmente desanimado.

Phoebe se le acercó.

_ Gerald… _ dijo tímidamente.

_ Hola Phoebe _ dijo con una apacible sonrisa aunque triste mirada.

Gerald hizo una pausa al notar que al lado de su gran amiga no se encontraba cierta chica rubia que llamaba mucho la atención su simple presencia.

_ ¿Dónde está Helga? _ preguntó.

Phoebe entristeció.

_ La doctora Bliss me dijo que no vendría. _

_ ¡Vaya que se ha pasado de terca! _ dijo Gerald molesto.

_ ¡Gerald por favor! _ suplicó Phoebe.

_ Está bien Phoebe… _ dijo rendido el moreno.

Una mano se posa sobre el hombro de Gerald, él se dio vuelta eran sus padres.

_ Quédate un momento cuidando a tu hermana, tu padre, tu hermano y yo iremos a ver a Arnold y despedirnos de él _ dijo la señora Johanssen.

Timberly tímidamente se quedó al lado de Gerald abrazando su peluche del dinosaurio Willie, mientras que Martin, Jamie O. y la señora Johanssen pasaron a la habitación.

_ Hola Arnold… _ dijo Martin.

_ No logro reconocer aquella voz… _

_ Arnold, somos los padres de Gerald… _

_ ¿¡Los padres de Gerald! Entonces ¿¡están aquí! Pero… _

_ Y yo… _

_ ¿Jamie O.? _

_ Arnold, estamos muy tristes por tu partida, no sabes cuánto lo lamentamos, estamos muy, muy tristes… _ dijo Martin.

_ Lamentamos mucho que ya no estarás con nosotros, eres una gran persona, y muy importante para nuestro hijo Gerald… _

_ Gerald… _

_ Cuida a mi hermano menor Arnold… desde donde estés, trata que sea feliz, y no sufra mucho por tu ausencia, ayúdalo a seguir sólo. _

_ Gerald se cuidará muy bien sólo, tengo fe en ello, pero por supuesto que haré mi esfuerzo porque sea feliz mi mejor amigo. _

_ Te queremos mucho Arnold, buena suerte _ dijo la señora Johanssen y se retiró de la habitación junto a su esposo y su hijo mayor.

_ Adiós… muchas gracias y yo también los quiero _

La familia Johanssen, también volvió y Timberly corrió a abrazar tristemente a sus papás.

_ Todo está bien hija _ dijo la señora Johanssen.

_ ¿Arnold va a estar bien en el cielo mami? _ preguntó la niña de voz dulce y triste.

La señora Johanssen no dijo nada y sólo abrazó a su hija para contenerla.

Phoebe y Gerald miraron la escena muy tristes.

La familia Johanssen se acercó a Gerald.

_ Hijo, nos iremos a casa, pasaremos por ti en una o dos horas. Despídete cuando puedas. _ dijo Martin.

_ Sí papá… _ dijo cabizbajo el moreno.

El resto de la familia se retiró dejando a Gerald mirando fijamente al suelo y a Phoebe a penas abrazándolo un poco.

_ ¿Quieres ir a visitar a Arnold? _ preguntó Phoebe. _ si lo necesitas te acompaño… _

Gerald miró a Phoebe sin decir nada.

_ No, iré sólo… debo ir sólo. _

Phoebe asintió tímidamente con la cabeza.

Gerald estaba alejándose para ir a la habitación cuando otro ruido de puerta interrumpió.

Habían llegado Curly, Iggy y Lorenzo con sus padres y/o madres, se despidieron de ellos y se acercaron al grupo de sus compañeros.

Gerald se quedó quieto viéndolos cómo se unió al resto del grupo.

_ Hola muchachos… _ dijo Eugene tristemente.

Todos permanecieron en silencio y Gerald se acercó a ellos.

_ Iré a visitar a Arnold… _ dijo Iggy.

_ Yo te acompaño _ dijo Lorenzo. _ también quiero hacerlo. _

Los demás compañeros vieron cómo los otros dos se retiraron valientemente hacia la habitación.

_ Son muy valientes… _ se dijo Lila en voz baja.

Iggy y Lorenzo entraron lentamente y cerraron la puerta corrediza. Ellos notaron el cuerpo de Arnold y se acercaron a él. Iggy a su derecha y Lorenzo a su izquierda.

_ Hola Arnold… _

_ ¡Iggy! _

_ Estamos muy dolidos con tu partida, en verdad lo sentimos mucho Arnold _

_ Lorenzo… _

_ Gracias por todo amigo Arnold. _ dijo Iggy tristemente.

_ Gracias Iggy, gracias Lorenzo. _

_ Cuídate mucho Arnold _ dijo Lorenzo.

_ Gracias muchachos, ustedes también cuídense. _

Iggy y Lorenzo se retiraron de la habitación y luego cerraron la puerta corrediza.

_ ¿Y? _ preguntó Rhonda.

_ Bueno… él está ahí, no es una imagen muy… feliz, pero sería bueno que lo fueran a ver _ dijo Lorenzo.

Todos se miraron.

_ De acuerdo, iré yo _ dijo Eugene con valentía y seriedad.

_ ¡Yo te acompañaré Eugene! _ dijo Sheena.

Sheena sostuvo el brazo de Eugene y juntos entraron a la habitación.

Todos sus compañeros miraron bastante quietos y tensos la situación.

Eugene y Sheena se acercaron a Arnold lentamente, Sheena se ubicó a la izquierda y Eugene a la derecha de Arnold.

_ Arnold… soy yo, Eugene… y estoy con Sheena. _

_ ¡Eugene! ¡Sheena! Me alegra verlos… o escucharlos… _

_ Arnold… te queríamos contar que Eugene y yo finalmente somos novios… _ dijo la chica con timidez y una dulce sonrisa.

_ ¡Eso es fantástico chicos! Me alegro muchísimo por los dos y los felicito _

_ Estamos muy tristes que no estés aquí con nosotros para compartir la noticia _ dijo Eugene.

_ No se preocupen, les deseo mucha felicidad a los dos _

_ Arnold vamos a extrañarte mucho _ dijo Sheena.

_ ¡Nunca voy a olvidar esos maravillosos días con los que hemos pasado! Siempre esforzándote para que yo sea feliz a pesar de la torpeza y mala suerte que tengo siempre _

_ Eugene… _

_ Vamos a extrañarte mucho Arnold. _ dijo Sheena.

_ Te deseamos lo mejor _ dijo Eugene.

Y se retiraron de la habitación, en un instante cuando Eugene parecía que iba a tropezar antes de caer Sheena lo ayudó a levantarse.

_ ¡Cielos! ¿Por qué todos tienen que estar tan tristes? Supongo que con el tiempo se les pasará… _

Sheena salió llorando de la habitación y Eugene la recompuso.

_ Ahora iré yo _ dijo Harold.

_ Yo iré contigo Harold _ dijo Stinky.

_ Y yo _ dijo Sid.

_ Yo también los acompaño _ dijo Curly.

Los cuatro chicos entraron juntos a la habitación, dejando a los demás tiesos y quietos con la mirada fija en aquella puerta corrediza.

Stinky y Harold se ubicaron a la izquierda de Arnold mientras que Sid y Curly a su derecha.

Los chicos miraron con silencio hacia el cuerpo del niño.

_ Arnold… _

_ Harold eres tú _

_ Somos Harold, Sid, Curly y yo Stinky _

_ ¡Chicos! ¡Qué bueno que están aquí! Me alegra saber de ustedes _

_ Esperemos que tengas un buen pasaje al paraíso Arnold… _ dijo tristemente Sid.

_ Personalmente yo te envidio Arnold, allá tendrás toda la libertad que quieras _ dijo Curly.

_ Este Curly siempre tan alocado… aunque puedo reconocer que tiene razón en algo _

_ ¡Esperemos que en el paraíso encuentres a las chicas más lindas! _ dijo Stinky con entusiasmo.

_ ¡Jamás te olvidaremos Arnold amigo! _

_ Harold… no llores por favor _

_ Te queremos mucho amigo, nunca te olvidaremos _ dijo Stinky.

_ Adios Arnold _ dijo Sid tristemente.

_ Adiós muchachos… los extrañaré mucho yo también _

Y los chicos se retiraron de la habitación y se reunieron con sus compañeros.

_ Creo que es momento que entre yo… _ dijo Rhonda con temor.

_ Yo te acompaño Rhonda _ le dijo Nadine.

Rhonda y Nadine entraron en la habitación. Esta última sostuvo a su mejor amiga y la llevó hacia Arnold.

Ver la imagen de Arnold dejó a la morocha impactada.

_ ¿Quiénes están ahí? _

_ Rhonda… tienes que hacerlo _ le dijo Nadine.

Rhonda se recompuso y se puso a la izquierda de Arnold y Nadine a la derecha.

_ ¿Rhonda? ¿Nadine? _

_ Arnold somos nosotras… _ dijo Rhonda tímidamente.

_ Chicas ¡qué bueno que están aquí! _

_ Te extrañaremos mucho _ dijo Nadine.

_ No queremos que te vayas _ dijo Rhonda muy triste.

_ Lo sé… pero no arreglará con eso… tendré que marchar aunque no quiera, finalmente lo acepté _

_ Gracias por todo Arnold _ dijo Nadine.

_ Por tu gran solidaridad y sabios consejos, extrañaremos al buen Arnold _ dijo Rhonda. _ te queremos mucho Arnold _

_ Gracias chicas, yo también las quiero mucho _

Rhonda largó a llorar.

_ Tranquila Rhonda _ dijo Nadine acercándose a ella y consolándola.

Nadine se llevó a Rhonda de la habitación.

_ Cielos Rhonda… te regalaría una sonrisa sólo para que estés bien… quisiera que todos estuvieran bien _

Las dos chicas llegaron a la sala con los chicos y fue cuando llegaron a escuchar otro ruido de puerta y vieron atentamente quiénes habían llegado.

Brainy apareció al lado de Helga, quien vestía con un vestido negro y llevaba una cartera blanca que parecía llevar varios objetos adentro. Llevaba el cabello suelto, algo no muy visto en ella, la hacía ver diferente.

_ ¡Helga! _ dijo Phoebe de sorpresa y corrió hacia ella.

Rápidamente la pequeña oriental abrazó a su mejor amiga.

_ Vaya creía que no ibas a querer arruinar la ceremonia _ dijo Gerald con un tono sarcástico hacia la rubia.

_ No te creas tan gracioso Geraldo _ dijo Helga tan cortante.

_ No te preocupes… me alegra que hayas decidido venir Helga _ dijo el moreno con una sonrisa.

Y luego miró a Brainy.

_ ¿Viniste con Brainy? _ preguntó Phoebe.

_ Bueno, nos encontramos en la entrada y subió conmigo _ dijo Helga.

Brainy miró hacia la puerta corrediza.

_ ¿Allá está… argjj… Arnold? _ preguntó.

Gerald sólo asintió débilmente mientras que Helga miró a Brainy muy fijamente y con mucha tensión.

_ Iré… a ghjj… verlo _

Y se fue hacia la habitación sólo.

_ Brainy es valiente _ dijo Phoebe.

Gerald miró con seriedad, sabía que él iba a tener que hacer lo mismo. Y Helga también.

Brainy entró a la habitación.

_ ¿Quién está ahí? _

_ Ho…la arghh… Arn-old _

_ ¿Brainy? _

Brainy sacó de su traje un pequeño aerosol que hizo larga un pequeño humo que lo tragó a su boca.

_ Quería… decirte Arnold… _ dijo con algo de agitación, pero evitando que su asma le dificultara hablar _ que todos te vamos a extrañar… aunque seguro que todos ya te lo dijeron… personalmente siempre has sido un chico bueno… muy bueno… siento envidia por ti Arnold… _

_ ¿Envidia? _

_ Aunque la envidia no es sana… por eso prefiero hacer lo mejor para ella… que ella sea feliz… pero será difícil si tú ya no estás Arnold… _

_ ¿Ella? ¿quién es ella? _

_ Helga está muy mal Arnold… ya no sabe qué hacer… _

_ ¡Helga! ¡Oh Dios mío! ¡Me he olvidado completamente de ella! ¡Dios mío! ¿Dónde estará y cómo? _

_ Y yo me siento mal por haber salvado su vida pero no la tuya… creo que me odia… _

_ No Brainy ¡lo que hiciste por Helga fue lo mejor que has podido haber hecho! _

_ Y aún más con decirle que ella me gusta… _

_ ¿¡Qué! ¿¡Qué le dijiste qué! _

_ Sé que no le gusto como tú a ella… y nunca llegaré a tu nivel… sólo quiero que sea feliz Arnold… por eso te pido… desde donde estés… haz feliz a Helga de la mejor manera… _

_ Helga… _

_ Adiós… Arnold… _

_ ¡Espera Brainy! ¡Brainy! ¡Ah qué rayos! ¡Nadie puede escucharme! _

Brainy se había retirado de la habitación, y se fue junto a sus compañeros, se acercó a Helga.

_ Deberías ir… a verlo Helga… _ le dijo.

Helga permaneció seria mirando la puerta corrediza.

Lila miraba con mucha tensión y Phoebe la observó.

_ ¿Quieres entrar Lila? _ le preguntó la oriental.

_ Sí quiero pero… _

_ Te da miedo _ le completó la chica.

_ No es por Arnold… es sólo que… el día que falleció mi mamá… no fue muy lindo recordarlo, y peor aún cuando vi a esos hombres de traje llevarse el cajón. _

_ Te entiendo… _

_ Pero no puedo hacerle esto a Arnold, debo ir con él en sus últimos momentos… _ dijo la pelirroja.

_ Si quieres puedo acompañarte _ le dijo Phoebe sonriéndole.

_ Gracias Phoebe, eres una gran persona. _

Y se fueron juntas hacia la habitación lentamente, Helga miraba la escena con frialdad.

Lila y Phoebe entraron juntas y esta última cerró la puerta, sostuvo a Lila de la mano y la acompañó hacia la izquierda de Arnold lentamente, cuando notó que Lila ya no estaba tan inquieta Phoebe se colocó del lado contrario al niño.

_ Arnold… _

_ Lila… _

_ Arnold soy yo Phoebe, acompañé a Lila para venir a verte… _ hizo una pausa _ estamos felices que finalmente podrás descansar tranquilo y en paz _

_ Gracias Phoebe y gracias Lila, me pone muy feliz escuchar eso _

Pero a pesar de lo que había dicho Phoebe, Lila no demostraba eso, ella lloraba con fuerza.

_ Lila… ¿estás bien? _

_ No queremos que te vayas Arnold… pero ya que no podremos hacer nada… quiero que saludes a mi mamá allá en el cielo, y que le digas que la quiero mucho. _

_ Lo haré Lila, no te preocupes… _

Lila sostuvo la mano de Arnold con fuerza y con la otra intentaba tapar sus lágrimas.

_ Lila… cómo me hubiese gustado que alguna vez funcionara algo entre nosotros… _

Lila seguía llorando y soltó la mano de Arnold para llevarla a su cara.

_ Estarás bien Arnold, espero… _ dijo Phoebe con seguridad.

_ ¿De qué hablas Phoebe? _

Lila se calmó un poco y miró a la chica.

_ ¿Qué sucede Phoebe? _ preguntó Lila.

Phoebe permanecía muy seria mirando el cuerpo de Arnold.

_ Tengo la sensación que Arnold está escuchando todo lo que estamos diciendo. _

_ Pues no te equivocas Phoebe… tu intelecto cada vez me sorprende más _

_ ¿Tú crees? _ preguntó Lila.

_ No lo sé Lila… _ dijo tensamente Phoebe _ algo me dice que parece ser consciente de lo que sucede aquí, puede escucharnos… _

_ ¡Phoebe! ¿¡Tú crees que…! _

Phoebe permaneció en silencio y entristeció.

_ ¿Sabes Lila? _ preguntó la niña mirándola con tristeza _ será mejor que no digamos nada, nada es seguro… no vayas a decirle a nadie sobre esto… _

_ Sí tienes razón… guardaremos el secreto… _ dijo Lila tristemente.

_ No les digas a sus abuelos, tampoco a los huéspedes, ni a los chicos, no le digas nada Gerald… _

_ Sí lo entiendo perfectamente Phoebe… _

_ Ni mucho menos a Helga… _

_ Helga… _

Lila asintió.

_ Gracias por todo Arnold _ dijo y se fue junto con Phoebe.

_ ¿Qué habrán querido decir? No entiendo… ¿qué es ese secreto que tienen que guardar en especial a Gerald y a Helga? _

Lila y Phoebe salieron de la habitación.

_ De acuerdo ahora iré yo _ dijo seriamente Gerald y entró rápidamente hacia la habitación cerrando la puerta, y fue tan rápido que Helga se sorprendió con sólo verlo.

_ Realmente no entiendo lo que sucede aquí… _

_ ¿Arnold? _

_ ¡Gerald! ¡amigo! ¡q-qué bueno que estés aquí Gerald! Quisiera iniciar nuestro saludo secreto ahora… _

_ Esto para mí ha sido lo más difícil que he tenido que afrontar… no sé qué voy a hacer sin mi mejor amigo… nunca volveré a encontrar otro… _

_ ¡No seas tonto Gerald! Seguro que encontrarás un nuevo amigo ¡y seguramente mejor que yo! _

_ Jamás olvidaré los buenos y los malos momentos amigo mío _ dijo llorando profundamente _ eres el mejor amigo que un chico puede tener, siempre te recordaré Arnold _

Gerald se acercó a abrazar a su amigo.

_ Gracias Gerald… tú también serás mi gran y mejor amigo, siempre estaremos juntos _

Gerald se puso derecho y al lado de Arnold.

_ Iré a visitarte más tarde, aún hay más personas que quieren hablar contigo _

_ ¿En serio? _

_ Adiós amigo mío _

_ Adiós Gerald… _

Gerald se retiró de la habitación con lágrimas en los ojos, lo que hizo que Phoebe corriera hacia él para consolarlo y llevarlo a un lugar más relajado.

Phil y Gertie notaron al pequeño moreno y miraron deprimidos hacia el suelo.

La doctora Bliss se acercó a Helga.

_ Helga ¡no sabía que ibas a venir! _

_ Sí, creo que ni yo tampoco doctora… _ dijo la chica.

_ ¿Irás a ver a Arnold? _

La chica guardó silencio.

_ No tienes que hacerlo ahora, hazlo cuando puedas, él estará aquí hasta mañana a las 11 de la mañana. _

Helga sólo permaneció en silencio dejando que la doctora se alejara de ella y quedara pensativa.

Pero distrajo sus pensamientos cuando vio a varios conocidos entrar y salir de la habitación donde se encontraba Arnold, tales como el señor Green, la señora Vitello, el chico del pórtico, Mickey Kaline, Rex Smithe Higgins y su hijo, Dino Spumoni, ¡el señor Bailey! Y hasta el heladero Willie. También se vieron algunas presencias quizás como claras, como Torvald, Joey, Park, Robert y Peapod, hasta juraron encontrar al Niño Chocolate por algún lado en busca de su golosina adictiva.

_ Parece que han venido muchos… _ dijo Rhonda.

_ Sí… _ dijo Helga en forma cortante.

Una mano se posa sobre el hombro izquierdo de Helga a su espalda.

_ ¿Disculpa? _

Helga se dio vuelta para ver quién era y se sorprendió con sólo verla.

_ ¿¡Qué rayos haces TÚ aquí! _ preguntó poniéndose las manos sobre la cintura.

Todos sus compañeros miraron hacia la persona que Helga había gritado.

Pues no la reconocieron, porque se trataba de Summer, la chica que Arnold había conocido en la playa, venía acompañada de su novio Sandy, sólo Helga sabía perfectamente qué clase de persona era ella.

_ Pues vengo a visitar a Arnold… _ dijo seriamente la rubia.

Sandy sólo permaneció en silencio.

_ ¡Ajá sí cómo no! Espero que vayas a disculparte por lo que has hecho tramposa _ amenazó Helga.

_ Pues no tienes que decirme nada a mí mocosa _ reprochó _ realmente es una lástima que haya muerto tu novio… _

_ ¿¡Qué dijiste! _ gritó Helga al borde de la furia.

Helga no sabía si estaba enojada porque Summer dijo que Arnold era su novio o porque le resaltó que su amado estaba muerto.

Todos los chicos compañeros de Helga comentaban entre ellos con susurros como "¿de qué estará hablando?", "¿quién es ella?", "¿qué me perdí?".

_ Será mejor que guardes respeto muñeca… _ amenazó Helga.

_ Pues… _ iba a responder.

_ Mejor vamos a ver a Arnold, Summer _ dijo Sandy interrumpiéndola.

_ Sí, vayan _ dijo Helga delicadamente pero furiosa. _ ¡espero que te disculpes! _

Sandy trató de llevarse lejos a Summer mientras esta la miraba de una forma asesina.

_ ¡Aprovechadora! _ dijo Helga con repudio.

Todos sus compañeros miraron a Helga.

Summer se separó bruscamente de Sandy, iba a ir a la habitación, pero chocó bruscamente con Patty que salía de la misma.

_ ¡Fíjate por dónde vas Gorila! _ dijo Summer furiosa.

Patty frunció el ceño y agarró violentamente el brazo de Summer.

_ ¿Qué fue lo que dijiste? _ preguntó amenazante.

El pleito llamó la atención de todos los presentes en la sala.

_ ¿¡Qué está pasando allá afuera! _

_ Si vuelves a decir otra palabra, te haré añicos en este instante _ amenazó Patty.

Sandy quedó petrificado ante la niña tan grande.

_ ¡Pues inténtalo! _ amenazó Summer.

_ Bien, tú lo pediste _

Patty iba a agitar su puño contra Summer hasta que:

_ ¡Oigan ya! _

Helga se puso en el medio de las dos separándolas.

_ ¡No se pongan a pelear aquí! _ ordenó Helga molesta.

_ Es la voz de Helga… _

_ Helga, mejor vete, no puedo dejar que esta persona me insulte… _ dijo Patty.

_ ¡Pues empieza a acostumbrarte elefante! _ dijo Summer apuntándola con un dedo.

Cuando las dos iban a enfrentarse, Helga las detiene nuevamente de forma brusca.

_ ¡Les dije que se detuvieran! _

Las dos rivales se sorprendieron por la posición de Helga.

_ ¡Este no es lugar para esas cosas! ¿Dónde está su respeto por Arnold? _

Los chicos de la escuela sonrieron al escuchar eso, en especial Phoebe.

_ No me extraña que tú no lo tengas Summer… _ dijo Helga indiferente _ y Patty, aunque me daría gran placer ver la cara aplastada de este monstruo _ señaló a Summer _ este no es el momento ni el lugar para hacerlo… ¿entiendes? _

Patty se avergonzó por el hecho ya que Helga tenía razón.

_ Y tú Summer _ dijo Helga, la agarró bruscamente y la llevó dentro de la habitación _ discúlpate y despídete adecuadamente, no quiero verte por aquí… _

El rostro de Helga no mostraba para nada felicidad ni paciencia, Summer apacible fue hacia la habitación para ver a Arnold, Sandy la acompañó.

Helga se fue con sus compañeros.

_ Estuviste muy bien Helga _ dijo Phoebe.

_ Sí… _ dijo cortante _ tengo que ir al baño. _

Y se retiró de la sala hacia el baño.

Pasaron más y más invitados, Connie y María, los Wittenberg y su hijo Tucker, el señor Leichliter, el crítico de arte de la escuela, y hasta pareció haberse visto al Director Wartz por allí. Aparecieron la señorita Felter y su esposo Arnold, Harvey, el cartero de la ciudad, Sammy y Alan Redmond y hasta había aparecido Jimmy Kafka, el mejor amigo de Phil, para tratar de contenerlo y hacerle compañía, pero había algo que estaba faltando, algo muy importante.

_ Helga, sería bueno que fueras a ver a Arnold _ aconsejó Phoebe.

_ No lo sé Phoebe… _

_ Si tienes timidez o miedo de entrar allí te acompaño, te esperaré lo que necesites _

_ ¡No! Es decir… no Phoebe _ dijo la chica _ tengo que estar totalmente sola con él ¿recuerdas? Tengo mucho que comentar. _

_ ¿Y por qué no lo haces? Es decir… pronto vendrán tus padres a buscarte. _

Al escuchar eso Helga se deprime.

_ Supongo que podré verlo mañana por la mañana _ dijo Helga.

_ Bueno podrías… pero sería bueno que hoy también lo veas _

Helga sólo permaneció en silencio y cabizbaja, hasta que escuchó gritar a unas voces.

_ ¡Por favor! ¡Tiene que dejarnos pasar! _ gritó una voz masculina, fornida.

_ La sala está algo colapsada, esperen un momento hasta que los invitados decidan salir _ dijo una voz masculina, esta vez más seria, pertenecía a uno de los vigilantes del velorio.

_ ¡No me interesa! _ gritó desesperada una voz femenina al borde del llanto y la locura _ ¡déjenos pasar! _

_ ¡No puedo hacer eso! _ insistió la otra voz.

_ ¡ES MI HIJO! _ gritó la voz femenina.

Phil y Gertie escucharon todo y se quedaron totalmente pasmados, sabían quiénes estaban allá.

Helga que había escuchado la última frase parecía que se le iba a paralizar el corazón.

Cuando la puerta finalmente se abrió violentamente, aparecieron ellos, Miles y Stella.

Phil y Gertie corrieron hacia ellos para abrazarlos.

_ ¡Son los padres de Arnold! _ dijeron Gerald y Helga al mismo tiempo, lo que sorprendió al resto de sus compañeros.

_ Mamá, papá… _ decía Miles mientras abrazaba a sus padres.

Phil miró hacia el suelo preocupado.

_ Sabía que ustedes vendrían _ dijo Gertie con una triste sonrisa.

_ ¡Es cierto! _ dijo Phil asombrado _ ¿cómo llegaron? _

_ Bueno… _ iba a decir Miles cuando apareció delante de los ancianos otro hombre.

_ ¡Eduardo! _ dijo Phil asombrado.

_ Hola Phil, Gertie, lamento muchísimo lo sucedido _ dijo lastimosamente.

_ Eduardo, Miles y yo paramos en una ciudad, necesitábamos unas reservas para nuestra investigación _ comentó Stella _ y ya saben… transmitieron la noticia y vinimos inmediatamente hasta aquí _

Stella no lo soportó y rompió a llorar sobre el pecho de su esposo, quien le tendió la mano para contenerla.

Phil y Gertie abrieron paso y dejaron a la pareja yéndose hacia la habitación. Todos los demás le abrieron el paso, notando que ellos eran los desconocidos pero muy importantes padres de Arnold.

Helga miró atentamente a la pareja entrando hacia la habitación.

Miles y Stella se acercaron con mucho sigilo hacia el cajón, Stella por un momento parecía no querer ver, pero Miles trató de llevarla.

Él se puso a la derecha de Arnold y Stella a la izquierda.

_ Esto es nuestra culpa Miles… _ dijo lamentada Stella.

_ ¿Miles? _

_ Si no nos hubiéramos ido por tanto tiempo… _

_ ¿Quiénes son? No reconozco sus voces… Miles ¿¡qué ese no es el nombre de mi padre! _

_ Arnold, lo sentimos mucho hijo _ dijo Miles.

_ Mamá… papá… ¡s-son ustedes! ¡Qué feliz me siento! Ahora sí podré marchar feliz. _

_ No sé qué voy a hacer sin ti hijo… _ dijo Stella al borde del llanto.

_ No mamá ¡no cometas una locura! Yo estoy bien, y más que ustedes están aquí _

_ Te amamos mucho hijo _ dijo Miles.

Miles y Stella abrazaron juntos a su hijo.

_ Yo también los amo mamá y papá _

Se pusieron de pie frente a su hijo.

_ Volveremos a visitarte hijo, todavía hay muchos invitados que quieren verte, nosotros nos quedaremos aquí hasta el final _ dijo Miles.

_ Quería quedarme más tiempo con ustedes… pero entiendo a los demás, seguramente muchos tienen que trabajar mañana temprano. _

Miles y Stella se retiraron de la habitación, Phil y Gertie fueron en su compañía.

Helga se quedó mirando el triste cuadro familiar.

_ ¡Vamos Helga! ¡Es sólo un momento! _ insistió Phoebe.

_ ¡Ahora no Phoebe! _ dijo Helga entre dientes y molesta.

_ ¿Por qué eres tan testaruda? _ preguntó tristemente.

Helga no dijo nada y sólo se alejó de la sala hacia el baño.

Pues Phoebe no siguió insistiendo más, habían pasado varios minutos. Ya se habían retirado muchos de la sala, perfectamente permanecían solamente, Phil, Gertie, Miles, Stella, Phoebe, Gerald, Brainy y Helga, pues era lógico que los 4 adultos iban a permanecer allí toda la noche hasta que dieran las 11 de la mañana para llevar el cajón al cementerio.

_ Ya es muy tarde… _ dijo Phoebe mirando su reloj de pulsera. _ supongo que dentro de muy poco llegarán nuestros padres _

Helga estaba cabizbaja mirando fijamente hacia el suelo hasta que un ruido de puerta interrumpió sus pensamientos.

_ ¿Helga? _ preguntó Miriam. _ ¿dónde estás Helga? _

Escuchar la voz de Miriam hizo que a Helga le hirviera la sangre. Había desaprovechado su oportunidad para despedirse de Arnold.

_ Ah ahí estás jovencita _ dijo Bob acercándose a Helga junto a su esposa y su hermana mayor. _ es hora de volver a casa, mañana es día de trabajo _

Helga no hizo ni una mueca y miró molesta a sus padres.

Sus compañeros miraron algo silenciosos, pero Phoebe fue la que decidió hablar.

_ Señor Pataki… Helga aún no ha tenido tiempo de despedirse de Arnold… _

Helga volteó a ver a Phoebe arqueando la ceja y con una expresión irónica.

_ ¿No? _ preguntó Bob algo molesto. _ ¡entonces despídete ya y rápido jovencita! _

_ No puedo hacerlo rápido Bob… _ dijo secamente Helga.

Bob iba a contestar, pero Olga fue la que decidió hablar.

_ Podemos volver mañana por la mañana hermanita, yo puedo llevarte _ le dijo.

Helga permaneció unos segundos en silencio y miró fijamente hacia su familia.

_ No… me quedaré aquí hasta que se hagan las 11 _

La respuesta sorprendió a la familia como también a sus compañeros.

_ ¿¡Acaso estás demente! _ preguntó Bob molesto.

_ Hermanita… ¿cómo dormirás? Mejor vuelve a casa. _

_ ¡No! ¡Me quedaré aquí! ¡Ya lo he decidido! _ dijo la chica y alzó más la voz _ ¡me quedaré aquí hasta que se lleven a Arnold! _

Miles y Stella miraron hacia el lugar donde transcurría la escena.

_ ¡Oh! ¡Pobre Eleonor! _ dijo Gertie lastimosamente.

_ ¿Papá? ¿Quién es ella? _ preguntó Miles.

_ Mmm… es una larga historia hijo… _ dijo el anciano.

Helga permaneció cruzada de brazos frente a sus padres con una expresión de suma seriedad.

_ ¡Al diablo! ¡has lo que quieras! _ dijo Bob.

_ Pero papi… hermanita… _ decía Olga.

_ Ve Olga, no me pasará nada, estaré aquí, tengo dinero y puedo comprarme algo en la cafetería de aquí. Sólo por hoy ¿está bien? _ dijo más tranquila.

_ De acuerdo… _ dijo Olga al fin.

Y la familia Pataki se retiró de la sala hacia su casa, dejando a Helga con una sonrisa de triunfo y a sus compañeros pasmados.

_ ¡Cielos Helga! ¡Es increíble cómo has convencido a tus padres! Y además te quedarás aquí toda la noche _ dijo Phoebe asombrada.

_ Pues si es así yo también me quedaré toda la noche _ dijo Gerald con seriedad.

_ ¡Pero Gerald! _ dijo Phoebe preocupada _ tú estás sin dormir desde hace dos días Gerald iba a contestar, pero Helga se le adelantó.

_ ¿No has dormido nada ayer Geraldo? ¡Mejor vuelve a tu casa y descansa! Podrás venir por la mañana _ dijo Helga algo inquieta.

_ Mira Pataki… no eres nadie para darme órdenes… _ dijo Gerald bastante molesto.

_ Lo estoy haciendo por tu salud tonto _ objetó la rubia.

Tanto Brainy como Phoebe estaban inquietos y atemorizados por la discusión, la cual fue interrumpida por un ruido de puerta.

Los niños voltearon a notar, primero aparecieron los padres de Phoebe, seguido de los de Gerald, ya sin sus hermanos.

_ ¡Mamá! ¡Papá! _ dijo Phoebe acercándose a sus padres.

_ ¿Todo en orden Phoebe? _ preguntó Reba.

Phoebe sólo asintió ante la respuesta de su madre.

_ Gerald… hijo… debemos irnos _ dijo la señora Johanssen.

Gerald se acercó a sus padres con una expresión indiferente.

_ No mamá… me quedaré aquí hasta que sean las 11 _ dijo Gerald con tranquilidad.

_ ¡Pero hijo! _ dijo Martin muy preocupado _ no has dormido nada estos días, mejor vuelve a casa, vendremos mañana por la mañana muy temprano _

_ ¡No mamá! Me quedaré aquí _ insistió el chico.

_ ¡Gerald por favor! ¿Por qué no vuelves y descansas en tu casa? No te hará bien al cuerpo ni a tu mente _ dijo Phoebe muy preocupada sosteniendo el brazo de Gerald.

_ No Phoebe… me quedaré aquí y acompañaré a Arnold. _ dijo secamente.

Los señores Johanssen miraron muy preocupados al moreno al igual que los Heyerdahl.

Helga se acercó muy molesta a la pareja a interrumpir el momento.

_ ¡Será mejor que vuelvas a tu casa Geraldo! Todos están preocupados por ti si no lo habías notado. _ dijo la chica en un tono amenazante.

_ No me asustan tus amenazas Pataki, no voy a obedecer ni una sola palabra _ contestó.

_ ¡Vuelve a tu casa a dormir Geraldo o sino…! _

_ ¿¡O sino qué Pataki! _

Helga no dijo nada y tironeó de la oreja del chico, logrando que su familia se inquietara un poco.

_ ¡Helga! _ dijo Phoebe preocupada.

_ Descuida Phoebe… no le sucederá nada malo _ dijo la rubia y se acercó a Gerald _ tú y yo vamos a hablar seriamente _

_ ¡Suéltame Helga! _ imploró el moreno.

Helga se llevó a Gerald a otra habitación más oculta cerca de la sala, y ahí cerró la puerta, dejando a Phoebe, su familia y la familia Johanssen bastante tensos.

_ ¡Escúchame bien Cabeza de Cepillo! ¡Volverás a tu casa y dejarás de preocupar a tu familia y a mi amiga! _

_ ¡Pues si piensas que te quedarás satisfactoriamente al lado de mi amigo toda la noche teniéndolo para ti sola estarás muy equivocada! _

_ ¡Oy! ¡Sí que eres tonto Geraldo! ¡A mí no me interesa que te quedes conmigo aquí toda la noche! _

_ ¿Entonces qué? _

_ ¡Que estás preocupando a Phoebe tonto! _ explotó.

Gerald se quedó pasmado.

_ Llevas varias horas sin dormir y no sólo preocupas a tu familia. Phoebe también lo está, y no me gusta ver a mi amiga preocupada _

_ Pues… yo voy a estar bien, Phoebe no debería preocuparse tanto por cosas pequeñas _ dijo tratando de ganar la discusión.

_ Ja, ja, ja ¡pero sin embargo lo hace! ¡lo hizo! ¡y lo hará! _

_ ¿De qué estás hablando? _ preguntó confundido.

_ ¡Vamos Geraldo! ¿Tú crees que soy tonta o qué? _ preguntó con tono sarcástico _ sé muy bien lo que hay entre tú y Phoebe, sé lo que sienten el uno por el otro, sé que ustedes son la perfecta relación que yo no pude tener con Arnold. _

Gerald se quedó pasmado.

_ ¡Así que me harás el favor de volver con tus padres! ¡Irás a tu casa y dormirás! Despreocuparás a Phoebe y a su familia y te quedarás al lado de mi amiga ¡porque si sigues lastimándola de esa manera! ¡juro que voy a molerte a golpes! _ dijo mostrando su puño derecho.

Gerald se quedó helado, Helga nunca se le había dirigido así, y estaba más sorprendido por lo que Helga le había dicho, en verdad tenía razón, estaba preocupando a sus padres, y mucho más a Phoebe.

_ ¿Y? ¿qué vas a hacer? _ preguntó la rubia algo impaciente.

_ Pues tienes razón Helga… _ dijo apacible y con la cabeza gacha _ volveré a casa, y vendré mañana temprano… _

_ Seguro que Arnold lo apreciará _ dijo Helga sonriéndole _ me alegra que hagas lo correcto Gerald _

Helga y Gerald salieron de la otra habitación, lo que sorprendió a la familia Johanssen. Gerald se acercó a sus padres.

_ Volveré a casa… _ dijo el moreno.

Los padres de Gerald sonrieron y Phoebe se asombró y miró a Helga, ella sólo le contestó con una confidente sonrisa.

_ Entonces volvamos a casa hijo… _ dijo Martin alegremente.

_ Pero aún no tengo sueño… y de hecho, tengo algo de hambre _ dijo el moreno.

A Phoebe se le ocurrió una idea.

_ Pues yo tampoco he comido ¿mamá? ¿papá? ¿Podemos salir juntos a comer y luego regresar a casa? _ preguntó.

Gerald sonrió.

_ Me gusta la idea de Phoebe, ¿podemos mamá y papá? _ preguntó Gerald a sus padres.

Ellos sonrieron.

_ Por supuesto _ dijo Martin.

Gerald apoyó su mano sobre la espalda de Phoebe y le sonrió.

Los dos chicos y sus padres se retiraron juntos de la sala dejando solos a Helga y a Brainy.

_ Así es como debe ser _ dijo Helga de brazos cruzados y con una confiable sonrisa y luego suspiró _ hacen buena pareja. _

Y luego miró seriamente a Brainy, quien seguía con su clásica sonrisa.

_ ¿Y qué hay de ti Brainy? ¿No vendrán tus padres? _ le preguntó.

_ Yo… me quedaré aquí… _ dijo el chico.

Helga se sorprendió.

_ No será por mí ¿cierto? _ preguntó desconfiadamente apoyando sus brazos sobre su cintura.

_ Pues… ghhj… no. Cuando vine arghhj… decidí… quedarme _ contestó.

_ Ah ya veo, lo decidiste antes que yo… _ dijo Helga mirando hacia otro lado y con un leve sonrojo.

Y luego empezó a caminar, Brainy la iba siguiendo.

_ Hiciste… bien _ dijo el chico.

_ ¿Ah? _ preguntó Helga confundida.

_ Cuando le dijiste a… Gerald… arghhj que descansara _

_ ¡Estaba preocupando a mi amiga Phoebe! No podía seguir así _ dijo acelerada.

Los dos se detuvieron en un balcón de barrotes negros, cerca de la habitación donde Helga se encerró con Gerald, tenía una simple vista al cielo azul y las estrellas.

_ Eres una… buena arghh… persona _

_ Sí, sí, lo que tú digas Brainy… _ dijo tratando de ignorarlo.

_ Quizás… recibas arghjj algo a… cambio… _ dijo sonriendo.

Helga arqueó la ceja.

_ ¿Algo a cambio? _ preguntó confundida _ ¿algo como qué? _

Helga lo miró con seriedad, pero Brainy seguía manteniendo su sonrisa.

_ ¿Un beso tuyo acaso? _ preguntó en broma.

Brainy borró su sonrisa y se vio algo asustado.

_ ¡Está bien! ¡está bien! No fue mi intención _ dijo la chica algo avergonzada y le apoyó una mano sobre el hombro como forma de consuelo.

Luego de unos segundos la quitó y apoyó su cabeza sobre ellos.

_ Es creo que es muy extraño que una persona se sienta atraída por mí, es algo que no puedo comprender _ dijo con melancolía mirando hacia el fondo de donde llevaba aquel balcón.

Hubo un silencio y Brainy sólo se quedó mirándola.

_ Tú… eres una persona… aghhjj muy sensible… y muy profunda. Me di cuenta… aghjj… cuando tú… hacías esos monólogos agjj… para Arnold. _

_ Sí, y tú siempre aparecías al terminarlos _ dijo con una sonrisa sarcástica y divertida.

Brainy rió.

_ Discúlpame por todas las veces te que golpeé, Brainy _ dijo ya más seriamente.

Brainy se sorprendió.

_ A… mí me agjj… agrada… _ dijo sonriendo.

Helga lo miró arqueando una ceja.

_ Eres extraño _ dijo secamente y con una irónica expresión.

Brainy y Helga se miraron a las caras un momento y al instante rieron juntos.

_ ¡Cielos Brainy! Tu compañía creo que me está haciendo pasar bien la noche _ dijo la chica sonriendo y secándose una lagrimita que había salido cuando estaba riendo.

Brainy sólo mantuvo su sonrisa mirando hacia la rubia.

_ Tengo que estar bien si voy a despedirme para siempre de Arnold _ dijo sonriendo tristemente mirando a las estrellas y luego su mirada se torna llorosa y se dice en un susurro _ Arnold… _

Brainy entristeció al ver a Helga así.

_ Disculpa… _ dijo la chica intentando limpiar sus lágrimas _ no creo que te agrade que hable de él todo el tiempo de esa manera… _

_ Pues… sería egoísta si dijera que sí… _ dijo el chico _ argjj… pero no es así… además… Arnold ya no está… aggjjj y es natural que te preocupes por él… y que llores por él. _

_ Sí Brainy, pero ¡ya está! Él ahora está en un lugar mejor. _ dijo la chica tratando de recomponerse y limpiar sus lágrimas _ ya no tiene que preocuparse por nada, ni siquiera que lo insulte o le tire bolitas de papel en clase. _

Brainy entristeció aún más al escuchar eso.

_ Y no puedo seguir llorando por él, porque él está allá y yo aquí… es clásica prueba que nunca obtendré su amor… _ dijo tristemente _ ¡qué manera tan cruel de demostrármelo! ¿No crees Brainy? _

Helga estaba sonriendo ante el chico, pero su mirada era totalmente angustiosa y varias lágrimas iban cayendo de los ojos de la chica.

Brainy se impactó ante tal imagen y se apresuró para abrazar a Helga.

Ella se quedó estupefacta ante tal acto y luego de unos segundos le correspondió el abrazo, tratando de descargar todo malestar con la ayuda y el apoyo de su compañero.

Pasados unos minutos de ello, Helga ya estaba mejor y ella y Brainy fueron para la sala de vuelta.

_ Gracias por eso Brainy, estoy mejor _ dijo la chica sonriendo.

Ellos se detuvieron en medio de la sala, a unos metros de la puerta corrediza.

_ Creo que tengo algo de hambre _ dijo Helga _ ¿quieres ir abajo a la cafetería a comer algo? _

Brainy estaba a punto de contestar cuando Phil los interrumpió.

_ ¿Niños? _ preguntó el anciano acercándoseles.

Helga y Brainy lo miraron atentamente.

_ ¿Se quedarán aquí hasta la mañana entonces? _ preguntó.

Helga y Brainy asintieron con la cabeza.

Por fin terminé el capítulo 4, creí que jamás lo haría. La verdad que se me hizo un poco largo, y no llegué hasta la parte que quería, sin embargo, eso no garantiza que pondré 6 capítulos, pero quizás acortaré un poco lo que tenía planeado para el siguiente. Ahora sí, el momento final está por acercarse ¿cuál es ese final que les aseguro que será feliz? Prácticamente no se sabrá nada de aquel final hasta el último momento del capítulo, y no a comienzo de este.

No garantizo tampoco actualizar rápidamente el capítulo 5, esta semana tengo que tratar con las cuatro materias que curso, empezando el martes con una pre-entrega de la materia Morfología, el miércoles por la mañana el parcial de Comunicación, a la noche la pre-entrega de Tipografía y el viernes la entrega del trabajo práctico de Tecnología. No creí que justo tendría todos estos compromisos con las cuatro materias en la misma semana ¡técnicamente se fueron a la mierda! Por eso les pido paciencia, y trataré sólo en las noches en mis últimas 1 o 2 horitas libre escribir la parte final, que estoy más emocionada que ustedes por tenerla ya lista.

Eso es todo, espero que no se pierdan el capítulo final.

Reviews:

Teddyetere: sí, a mí también me impactó ver el ataúd de mi abuelo, y peor aún cuando los hombres de traje del velorio se lo llevaron para transportarlo al cementerio, tal y como lo describió Lila en este capítulo, es una imagen que no se te borra de la mente. Por lo general cuando escribo tragedias que tienen traumas o imágenes impactantes siempre las exagero con situaciones que me pasaron a mí en la vida. Pero bueno a Helga le hice que viera el ataúd justamente para que tuviera esa duda de ir o no ir. Es más que obvio que Phil y Gertie tuvieron que soportar mucho por cuidar del cuerpo de Arnold en su casa, igualmente ellos no están tan afectados como Miles y Stella que son sus padres, que por cierto me encantó hacerlos aparecer, era algo que no podía faltar. Muchas gracias por tu apoyo, yo también espero que me vaya bien en el examen, la semiología no la considero muy fácil.

Tenzou: si te sentías muy mal lógicamente no ibas a poder leer, pero supongo que ya te habrás recuperado. Con respecto a lo que decís, Helga en sí ya es terca e inmadura, y quise resaltarlo un poco, a pesar de lo muy dolida que ella se sienta no es razón para que todos la traten como si fuera la víctima. Y algo similar hice ahora con este capítulo, sólo que fue inverso, esta vez fue Gerald el que actuó inmaduro. Lo de la sandalia se me ocurrió porque Helga aún no le ha dicho a Arnold sobre esa identidad fraude de Cecile en el día de San Valentín, y con eso muchas otras cosas que no han quedado claras. Helga planea contarle todo a Arnold, aunque no reciba respuesta (eso es lo que cree ella jeje) de lo que ha hecho por él, para sentirse más tranquila de que finalmente todo lo ha confesado. Lo de Gerald y Phoebe fue como también un acercamiento de la pareja, porque Phoebe está muy preocupada por él y quiere verlo bien, también por eso se entiende la situación a la que Helga lo impulsó de forma tan violenta. Creo que este fic ya en sí es intenso con todos los capítulos, quizás se van haciendo cada vez más intensos, sobre todo el último, y Helga pareciera que se va recuperando de a poco, notando que en este capítulo se desahogó con Brainy, finalmente en el siguiente como te dije, en el último momento irá a desahogarse con Arnold. Trataré de aprovechar esas horitas de la noche para escribir de a poco el último capítulo.