Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, los personajes originales son obra de Hajime Isayama y son utilizados con el fin de entretener a los lectores con un giro dramático a la historia original, utilizando un ambiente diferente a la historia.
Dedicación: Fanfiction dedicado a Shiro-chan Okumura Rivaille, la persona que hizo posible el comienzo de un largo camino.
—Capitulo 3: Trabajos Predestinados—
POV Eren Jaegёr
— ¿Increíble no?—Exclamó Marco con una sonrisa, el interior parecía más reconfortante.
Habíamos terminado de limpiar la cocina, los pedazos de escombros habían sido sacados del hotel, los cajones y muebles estaban limpios; dentro de ellos se encontraban algunos platos y vasos rescatados del desorden ya limpios y cucharones que aún servían, la madera vieja se amontono en una caja de cartón puesta en un rincón donde no pudiese estorbar, había una gran alacena donde habíamos puesto nuestros ingredientes y utensilios de cocina que más necesitábamos o utilizábamos, a los viejos muebles les quitamos el polvo y les dimos un poco de brillo con un detergente que tenía Armin, quitamos las telarañas que colgaban del techo, las sillas las sacudimos y las acomodamos al centro de la cocina junto a una vieja mesa que encontramos, pero que aún servía, la olla la colocamos en la otra esquina de la cocina, debajo de una de las dos ventanas que tenía la habitación hacía el exterior, el piso había sido barrido y trapeado con detergentes aromatizados.
—No se parece nada a la cocina de antes—Río Jean —Lo sé, valió la pena—Exclamó Armin secando el sudor de su frente —¿Eso quiere decir que ya puedo cocinar?—Preguntó Mikasa, Armin asintió con la cabeza levemente, entre nosotros pusimos la mesa, algo simple en realidad, Mikasa había hecho milagros y había preparado la cena, pronto todos nos encontrábamos en la mesa, cenando o por lo menos, tratando de cenar —Y bien chico nuevo, ¿Cómo piensas cooperar con nosotros para traer dinero diario, eh?—Preguntó Jean, nuevamente las preguntas estúpidas no dejaban de brotar de su cabeza ¿No tenía otro mejor tiempo para hablar de eso? ¡Estábamos comiendo! —Buscaré un trabajo, no es como si hubiera pensado quedarme aquí sin hacer nada—Reclamé.
—Y… dinos, ¿Cómo terminaron en semejante basurero si estaban en una gran casa?—Río Jean, dejando la cuchara en su plato —Fue el gobierno ¿Alguna pregunta estúpida más?—Pregunté a la defensiva, dejé el plato vacío en la mesa, fue una excelente sopa para tener tan pocos recursos —No, por el momento—Exclamó, sujeto el plato con ambas manos y dio un sorbo final al plato para después dejarlo azotar en la mesa —Ah, estoy repleto—Exclamó, pronto los demás dejaron sus platillos en la mesa, entre Jean y yo nos mirábamos fijamente, el con una sonrisa estúpida… y yo, un tanto retante, no lo negaré, ese tipo no era del todo agradable —En fin, ya es hora de dormir así que yo me largo
—Momento, ¿No piensas decirme porque tanto miedo hacía mí?—Preguntó recargando su codo derecho en la mesa y sujetando su cara con su mano, evidentemente quería una respuesta, opte por volver a ver fijamente —Jean, ya pará—Regaño Marco mirándolo un tanto nervioso, sabría que esto no acabaría bien — ¡Oye! Al tipo le calló un esqueleto justo en frente de su rostro y ni se inmutó, yo le toque el hombro y casi muere de un infarto ¡Incluso estaba pálido!—Explicó, e incluso subía su tono de voz en algunos casos — ¿Quieres saberlo? Solo dime ¿Por qué el interés por un tipo como yo?—Pregunté, Jean arqueo una ceja.
—Eres de la familia técnicamente ¿No?—Preguntó, su sonrisa volvió a su estúpida cara —Bien, el viejo nos repetía unas cuantas frases a Mikasa y a mí, una de ellas era tenerle más miedo al vivo que al muerto, el muerto ya está muerto, está enterrado bajo la tierra, ya no está contigo—Suspiré —El vivo seguirá de pie hasta lastimarte…
El silencio se apoderó de la habitación, no eran la gran cosa las viejas frases del viejo… ¿O sí? —Es una buena frase, jamás lo había visto de esa forma…—Agregó Armin levantándose de su silla, levantando cada plato de la mesa para llevarlos al lavabo —No es la gran cosa…—Susurré, levantándome levemente del asiento —En realidad, si lo es…—Apoyó Marco acomodando las sillas, Jean se paró como último y acomodo la silla de Mikasa seguida de la de él —Eren, ¿Vamos a dormir?—Preguntó Mikasa sujetándome del brazo.
—Eh, si… vamos—Aclaré, voltee a ver de reojo a Jean, estaba entre sorprendido y enfadado ¿Por qué? En fin, me dio igual, no le hice ninguna seña y me dirigí afuera de la habitación hasta esperar a que Armin saliera para que nos dirigiera a la habitación —Ya estoy aquí, ellos se quedaran a limpiar los trastes según me dijeron—Armin levantó sus hombros con levedad —Quien sabe si lo harán, en fin, síganme, la habitación esta por aquí—Exclamó dirigiéndose a una puerta frente a nosotros, en cuanto la abrió pudimos observar que eran escalera que dirigían ¿Abajo? — ¿Las camas están abajo?—Preguntó Mikasa, al parecer le tenía más confianza a Armin para hablar que a cualquier otro chico.
—Sí, lamento que no sea lo que ustedes pensaban—Se disculpó con una sonrisa discreta —Está bien, mientras haya un techo para dormir…—Susurró para después entre los tres bajar por las escaleras y observar la habitación, Armin nos mostró las camas a cada uno y nos recostamos en ellas, no era gran cosa pero tampoco era para menospreciar; era una cama de madera con un colchón viejo encima y dos sabanas delgadas, no estaba nada mal a decir verdad, la noche anterior había sido peor.
—Buenas noches—Susurró Armin apagando la luz y recostándose en su cama con rapidez —Buenas noches—Contestamos entre Mikasa y yo, se veía que Armin estaba cansado, pues se había dormido muy pronto —Eren…—Susurró Mikasa minutos después justo a lado mío — ¿Ya te dormiste?—Preguntó, sonreí bajo la oscuridad sin que me pudiese ver —Sí, soy un sonámbulo ¿Qué pasa?—Pregunté riendo con levedad para no despertar a Armin —¿No odiabas las frases que te repetía una y otra vez papá?—Preguntó…
A decir verdad, ya me era fastidioso tener que oír sus frases una y otra vez, regañándome y dándome el mismo discurso de siempre, para después cerrar "con broche de oro" y decirme una de sus viejas frases, sin embargo… nunca dije que no fueran tan malos sus regaños, de hecho… extraño que me siente en una mesa para hablar con tranquilidad, para sentirme; además de aburrido, con apoyo y sabiendo que, sí, alguien tenía los ojos puestos en mi para vigilarme, porque le importaba… sin embargo, eso ya es cosa del pasado. Todo paso a su tiempo. —Odiaba, tiempo pasado, ya duérmete, mañana necesitamos buscar un trabajo—Aclaré, Mikasa no dio respuesta alguna, predije que ya me había obedecido, así que opte por dormirme.
Inglaterra, 9 de Julio de 1885.
—¡Ya me voy, ya es hora!—Grité para después dirigirme a la salida —¡Suerte!—Gritó Marco como último, pronto salí del hotel para dirigirme al nuevo trabajo, ya eran las doce de la mañana y Jean había regresado para avisarme que ya tenía un trabajo, el mismo que él, pero lo tenía, entré a la tienda que correspondía, no era de las mejores, ni de las peores, pero trabajo era trabajo y lo mejor en estas condiciones es aceptarlo —¿Periódicos?—Pregunté, aquel tipo barbón asintió —Deberías de estar agradecido mocoso—Exclamó acompañado de una risa burlona —No, no… pensé que serían más—Aclaré, el viejo me señalo la puerta —Ya puedes empezar—Aclaró, asentí junto a un suspiró.
—Claro…—Me susurré a mí mismo, salí del establecimiento hecho de madera para salir a las calles a vender, iba de parque en parque, buscando alguna persona que comprará alguno de ellos ¡Pero era imposible! Ya todos tenían uno o no leían las noticias… personas incultas ¿Por qué no? Puede estar en pésima calidad y con noticias casi falsas… ¡Pero noticias son noticias! Que injusticia… Ahora sé lo que se siente —Buenas tardes ¿No quisiera comprar un periódico?—Pregunté a un tipo sentado en una de las bancas del parque — ¿Tengo cara de revistero?—Contestó, algunas personas son totalmente ¡Irritantes, insoportables! —No, lo lamento… viejo amargo—Susurré lo último para después seguir caminando refunfuñando, pronto estaba a punto de terminar de recorrer el área, había un quiosco que no había recorrido aún, todavía quedaba una oportunidad.
Creo que debí de empezar por los quioscos antes, vendí buena parte de los periódicos, pero aún quedaban varios, mis manos me dolían a más no poder, tenía hambre, sed y cansancio, mucho cansancio. Decidí tomar asiento en una de las banquetas dejando los periódicos aún lado mío, me desparrame en el asiento, cerrando los ojos y relajándome para poder descansar, pero mi descanso se vio interrumpido —¿Puedo sentarme a lado tuyo?—Preguntó una voz femenina enfrente mío, abrí los ojos de reojo, se veía que era de la alta sociedad, así que me apresuré a levantarme, sentarme y cargar los periódicos en mis piernas —Claro—Exclamé, seguido acto aquella señora se sentó a lado mío.
— ¿No es un bonito día chico?—Río, se veía que estaba muy feliz —Lo es, ciertamente—Apoye mirando el cielo, el clima no era caliente ni frío, era perfecto —No creo que seas un chico de clase baja—Aclaró volteándome a ver al igual que yo a ella, tenía anteojos elegantes, una coleta alta con dos mechones sueltos, un vestido de color rojizo, guantes blancos y una sombrilla muy elegante —¿Por qué lo dice?—Pregunté arqueando una ceja, mirándola fijamente —Te he visto en otra parte, yo lo sé—Aclaró, después soltó una pequeña risa, tal vez sabía que era hijo de Grisha Jaegёr —¿Estas descansando?—Preguntó retomando conversación entre nosotros, asentí con la cabeza —Es un poco difícil cargar los periódicos por cada parque a la redonda—Aclaré.
—Me imagino… ¿Cómo te llamas chico?—Preguntó —Eren—Respondí, era una señora extraña, casi nunca se miraba una señora de clase alta con uno de "clase baja" —Bien Eren, yo soy Hanji Zoe, apoyó a la empresa Smith Frigs y estoy esperando a su empresario ¿Lo conoces?—Preguntó, no entiendo ¿Por qué me dice todo esto como si me conociera, como si fuera amigo suyo? —Lamentablemente no—Esa señora era extremadamente rara —Ah, que lastima, pensé que lo pudiste haber visto por ahí—Explicó —No creo que tarde demasiado, la puntualidad es una disciplina necesaria para cerrar cualquier trato, en especial entre empresas tan grandes, como la de usted—Aclaré retomando mi vista al suelo, la señora "Hanji" río —Veo que tienes mucha educación Eren, deberías de…
— ¿Hanji Zoe?—Preguntaron, recordaba escuchar esa voz hace un tiempo… levante mi mirada para ver a cierto sujeto frente a la señorita Hanji —Así es, ¿Con quién tengo el gusto de encontrarme?—Preguntó con cortesía, me recordaba mucho a mi madre, aquel tipo tomo la mano de la señorita para darle un delicado beso en ella —Soy Erwin Smith, estoy a sus servicios y vengo a cerrar el trato que hace algunos días empezamos—Aclaró, semejante gente tan hipócrita ¡Yo reconocía a ese tipo! Era aquel tipo amargado del parque ¡Ese tipejo!
— ¿Quién es… ese chico? ¿Acaso la acompaña?—Preguntó volteándome a ver, lo miré con cierta ironía —Es un amiguito mío, me lo encontré a medio camino y nos hemos sentado a conversar para esperarlo ¿Hay algún problema?—Preguntó Hanji en mi defensa —Claro que no—Resopló —Incluso, lo invito a acompañarnos ¿No quieres venir, chico?—Preguntó, me levanté de mi asiento junto a los periódicos —Lo lamento, no puedo ir, tengo una cuota que cumplir para el día de hoy, fue un gusto encontrarme con usted señorita Hanji, hasta luego señor Smith—Me despedí para después apresurarme a irme acomodando los periódicos en mis brazos, gente tan hipócrita como ese hombre no puede haber.
—Momento ¿Una cuota? Vamos muchacho, mira, compraré todos tus periódicos, nos acompañas a nuestra pequeña charla y al final del día te acompaño a pagarle a tu jefe ¿Te parece?— ¡Maldición! Ese tipo era inteligente, sabía que un chico con necesidad no se podía negar al dinero, era lo primordial, tendría que aceptar, así ahorraría parte del trabajo… qué más da, solo espero que la hipocresía no se apegue a mí en el transcurso del día —Está bien, aceptó…
