Día ocho.

Han pasado varios días más, pero yo no he tenido fuerzas ni para encender el portátil. No he podido más. Batman se movió. Las dos cuerdas se soltaron, pero el autobús no se salió en ningún momento de su carril; Batman llegó rápidamente al asiento del conductor y lo frenó. El autobús no estaba colgando; las cuerdas lo retenían, pero el acelerados estaba pisado y el vehículo se dirigía directamente hacia la frágil baranda del puente. Sin embargo Batman, de nuevo el héroe de Gotham, lo salvó.

A mi costa.

Cuando caí, pensé que estaba a punto de morir y recé todo lo que me sabía; pero no llegué a tocar el agua. Caí en una lona y resbalé hasta el suelo de cemento donde me esperaba Joker. Me agarró y se marchó conmigo por un oscuro callejón aledaño; son dejar de reírse.

Día nueve.

No para de enseñarme grabaciones; imágenes de las noticias. Mi supuesto funeral; no han encontrado mi cuerpo pero todos piensan que estoy muerta. Bueno, quizá sea mejor así. De este modo, no tendrán que preocuparse más por mí…

Pero ¿cómo lo sabía?, era lo que me preguntaba todo el rato ¿cómo lo había sabido? Porque estaba claro que (si bien podía no saber quién era Batman) sí sabía que yo le importaba… y mucho.

Un día entró en la habitación diciendo:

-Está cabreado… muuuuuuuuyyy cabreado… y triste… no deja de lamentarse por haberte perdido…

-¿Cómo lo sabes?

-He interceptado una carta a tu madre –dijo divertido sacando un sobre abierto de su bolsillo- en ella, el temible Batman se disculpa por no haberte salvado, se echa las culpas de que hayas muerto.

-Pero entonces yo ya… -el miedo comenzó a atenazarme de nuevo el cuerpo- … yo ya no te sirvo de nada…

-Oh… es verdad –concedió acercándose a mí mientras sacaba el cuchillo. ¿Por qué demonios habría hablado? A veces se me iba demasiado la lengua- sin embargo, sí me sirves, claro que sí. Le dejaré que piense que estás muerta durante un par de meses… y luego, le demostraré que sigues viva… ja, ja, ja… y seguirá el juego…

-¿Te divierte ver sufrir a la gente?

-Sí –respondió en seguida.

-¿Por qué? –ya me había envalentonado y ya no iba a dejar de preguntar, mi curiosidad era demasiado grande- ¿qué te ha llevado a esto? ¿qué te pasó para que te hayas convertido en lo que eres ahora?

Al punto me arrepentí de mis palabras; Joker se había quedado serio; no sabía qué efecto tendrían esas preguntas sobre él, eso me asustaba. Había hablado demasiado; y tampoco estaba segura de querer conocer la respuesta a todo aquello.

Demasiado tarde.

-No lo sé –contestó después de pensárselo un momento. No sé por qué me gusta, pero el sufrimiento ajeno me gusta, disfruto con ello. Tampoco sé qué me ha llevado a esto… y en cuanto a cómo me he convertido en lo que soy ahora –continuó acorralándome de nuevo contra la pared- ¿de veras quieres oír mi historia?

Asentí con la cabeza, mi curiosidad era más fuerte que mi miedo.

-Pues tampoco lo recuerdo- dicho eso, se marchó dejándome más perpleja de lo que lo estaba antes de sus respuestas.

¿No lo recordaba? ¿O no quería recordarlo? ¿O simplemente sí lo recordaba pero no le daba la gana decirlo? Era un misterio. Un psicópata que no recordaba por qué lo era. Un hombre con una inteligencia innata al que le divertía el sufrimiento. Lo causaba por puro placer, no era para él más que un simple juego…

Día diez.

Hoy me he armado de nuevo de valor y le he hecho otra pregunta: La respuesta me ha dejado helada.

-¿Qué sientes cuando matas a una persona?

-Nada –respondió Joker sin dudarlo.

-¿Nada? –no me lo podía creer.

-Nada –repitió- no siento absolutamente nada.

-¿No… ni… ni siquiera te divierte matar?

-No.

Vaya; hoy no estaba muy hablador.

-Pero…

-Pero nada –me interrumpió perdiendo de pronto la paciencia- no siento nada, ni me gusta ni me disgusta; si tengo que matar a alguien simplemente lo hago pero no siento nada, ninguna emoción, ni una sola, me es completamente indiferente…

Había avanzado hasta acorralarme de nuevo contra la pared. Tenía la diosa manía de sacar el cuchillo cada vez que hablábamos (fuera del tema que fuese) y ponerlo cerca de mi cara. Pero aquella vez había perdido los nervios de verdad.

-Na… da… -repitió mirándome a los ojos; hacía varios días que no notaba aquel terror frío- esto rompe todos tus esquemas ¿verdad, psicóloga? No concuerda…

-Al contrario… -me animé a contestarlo- al contrario… las cosas empiezan a encajar…

-¿Y cómo es eso? –su cuchillo y su cara se acercaron más; tanto que noté su frío aliento sobre mi cara… todo en él era frío… estaba tan aterrorizada que no sabía si podría hablar, pero parecía que Joker no me dejaría en paz si no hablaba.

-Ya sé por qué infundes tanto terror en la gente… -al ver que no decía nada, que no movía un solo músculo, continué- …hay gente que mata, pero no le gusta; luego están los que disfrutan matando, esos son peores… pero peores aún son aquellos que matan fríamente, sin distinción, sin mostrar un solo remordimiento… ni un solo síntoma de alegría… los que al matar, simplemente, se sienten indiferentes… ésos son los más peligrosos… los más temidos…

-Vaya… -murmuró- me halagas…

Y me soltó y se marchó. Me había librado un día más; seguía viva y sin sonrisa permanente… sin embargo, no sabía cuánto tiempo más podría durar…


Ciertamente, no es de las mejores historias que he escrito. No me llega a gustar del todo, no sé si estoy consiguiendo plasmar bien lo que realmente quiero poner... y tengo tantas ideas en la cabeza que no consigo que me dé tiempo a escribirlas todas... se me quedan muchas atrás y ya no encajan... en fin, los críticos sois vosotros, por favor dejadme reviews, ayudadme a mejorar...