4. La fiebre del amor

Debido a una noche inesperadamente fría, una epidemia de fiebre había estallado en Ponyville, provocando que algunos habitantes cayeran enfermos. Por suerte, según los médicos, era una fiebre suave que pasaría si los enfermos descansaban y tomaban la medicina que habían repartido a los afectados. Entre esos afectados también estaba Twilight, quien además se encontraba tan mal que Spike solo no podía cuidarla, asi que acabó pidiéndole ayuda a los demás para asistirla en sus necesidades. Pronto llegaron todos a la biblioteca, donde se encontraron con Spike.

- Hola a todos- dijo este- Twilight está en su cama y…

Pero no pudo terminar su frase, ya que un congestionado "¿Qué hacéis todos aquí?" interrumpió su explicación. Ante ellos estaba una enferma Twilight envuelta en una manta cual capullo de lombriz y sólo mostrando su cara para poder respirar. Todos se quedaron de piedra ante tal imagen, sorprendidos por verla así.

- ¿Cuándo ha bajado?- musitó para ella misma Applejack.

- Twilight, no deberías estar fuera de tu cama- le dijo Hope- Venga, vuelve y…

Pero de pronto la mencionada unicornio alzó sus patas delanteras hacia adelante.

- Hope- dijo- Dame un abrazo.

La declaración sorprendió a todos, Hope el que más. No era típico de ella que hiciera peticiones tan directas y menos en voz alta.

- ¿Perdón?- contestó finalmente el rubio.

- Dame un abrazo.

- ¿Y eso?

- Porque tengo frío y quiero que me calientes. Porfa.

Las palabras de Twilight eran cada vez más directas y a Hope le era imposible no sonrojarse. Pero disimuló su vergüenza y cogió en brazos a la pony para llevarla a la cama. Esta se agarró de su cuello, sonriendo alegremente y frotando su cara contra su hombro.

- Ah, soy tan feliz- dijo- Me gusta más que me cargues como una princesa. Pero ¿me darás un abrazo cuando lleguemos a mi cama?

- Tranquila, Twilight- el rubio se esforzaba por disimular su sonrojo lo mejor posible- Ahora necesitas descansar.

- Si… Eres tan tierno, Hope…

Ya en la cama, Hope bajó despacio por la escalera para no despertarla y cuando ya estaba abajo del todo corrió a reunirse con los demás en la cocina.

- ¡¿Qué fue eso?!- preguntó el pony humano.

- Ni idea- respondió Spike- Lleva así desde que le dió la fiebre. Tardé dos minutos en poder acostarla bien porque no paraba de repetirme que me quería mucho.

- Que raro.

- No lo parece para ti- masculló molesta Fluttershy para sus adentros, aunque Hope pudo sentir un escalofrío de miedo recorrerle la médula espinal.

- Creo que sé lo que le pasa- dijo Rarity- tengo entendido que la fiebre pasajera para los unicornios tiene ciertos efectos secundarios: actúan de manera rara y tienden a ser extremadamente cariñosos e hipersensibles.

- Como un borracho- dijo Hope.

- Más o menos, sí. Pero menos fuerte y sin olores desagradables. Se debe a que su magia también enferma y enloquece, haciendo que se vuelvan un poco idos mientras dure la fiebre.

- Entonces ¿Vamos a tener que soportarla así todo el día y toda la noche?- preguntó Spike.

- Eso parece.

- Fantástico ¿Y ahora qué hacemos?

- Tener paciencia, supongo.

El concepto de "tener paciencia" iba a ser difícil para algunos en la biblioteca, sobre todo para Hope, quien se esforzaba por evitar a Twilight. Se ocupaba de las tareas básicas del hogar: limpiar, reordenar los libros, lavar la ropa y cocinar. Sobretodo cocinar. La dieta de Twilight era realmente especial ya que estaba enferma, y hope tenía mucha experiencia en este campo al llevar a cuestas unas cuantas fiebres encima. Fue justo cuando estaba cocinando un caldo de verduras para su amiga que esta apareció por detrás de él envuelta nuevamente en su manta.

- ¿Qué estás haciendo?- le preguntó.

- Te estoy preparando algo para comer.

- M-m…

De pronto y sin venir a cuento, Twilight tocó la espalda de Hope con su pata, haciendo que este se sobresaltara tanto que dio un pequeño grito de sorpresa y lanzó el cuchillo por los aires y este se clavó en el techo.

- ¡Ay! ¡¿Quién ha sido el gamberro que ha clavado ese cuchillo?! ¡Porque tengo escamas de dragón, que si no…!

Pero los quejidos de Spike poco significaban para la situación en la que estaba encerrado el rubio.

- ¿Q-Querías algo?

- No… Es sólo… Que por alguna razón tenía ganas de tocarte.

Fuera, Fluttershy observó la escena y estaba tan furiosa que fue capaz de patear un árbol con sus dos patas para desfogarse (seguramente pensando que era el rubio o la unicornio). Y digo una de verdad. Una doble patada de verdad al estilo Applejack cuando cultiva manzanas.

- Ay, mi pobres patitas…

Bueno, tal vez no TAN parecida.

En el interior de la biblioteca, Hope estaba leyendo como loco toda clase de libros. Se leyó toda una estantería y luego siguió con otras tres más.

- Caray, Hope- le dijo Rainbow Dash- ¿Es que tienes un examen o algo?

- No, lo hago para mantener la calma.

- Ah, ya… Te ponen nervioso las chicas ¿eh?

- No, sólo las chicas demasiado cariñosas.

- Oh, entiendo.

Y no sería la última vez que el rubio se releería siete estanterías enteras de libros, puesto que los cariños de Twilight no pararon en todo el día: le pedía que le acariciase la cabeza, que le diera un abrazo, que la arropara y más mimos de distintos tipos (en una ocasión Hope la arropó bien con una manta y salió de la cama para pedirle que volviera a arroparla porque se había destapado). Desesperadas por la constante actividad de Twilight pese a su necesidad de descanso, Rarity le pidió finalmente a Applejack que la atara a la cama, cosa que esta acabó aceptando.

- ¿Así será suficiente?- le preguntó a la unicornio.

- Si, debería serlo. Lo siento, Twilight. Por ahora intenta descansar un poco.

La unicornio parecía realmente cansada, sólo mascullando algunas cosas antes de poder volver a hablar normalmente.

- ¿Dónde está Hope?

- ¿Eh?

De pronto y sobresaltando a Applejack y Rarity, Twilight se levantó y saltó fuera de la biblioteca por la ventana.

- ¡TWILIGHT!- gritaron ambas.

Y ante los ojos incrédulos de Hope, una sonriente Twilight cayó ante él, haciendo que su primera reacción fuera de miedo y que se metiera en la biblioteca, cerrando la puerta. La unicornio violeta pegó la cara al cristal.

- ¿Por qué-?- decía medio llorando- Hope ¿Tú me odias?

La actitud de Twilight hacía que Hope tuviera más miedo por ella que nunca.

- Yo… Te quiero mucho, Hope.

Recordarle al rubio cuanto le quería era algo que le descentraba por completo. Y eso fue una apertura que Twilight aprovechó para tirar la puerta abajo y lanzarse sobre él. El escándalo duró horas mientras Hope huía y los Elementos perseguían a la pony.

Esa noche, Twilight se despertó completamente recuperada ante la aparentemente inexplicable condición de cansancio de sus amigas, motivo de la larga persecución que tuvieron que dar para finalmente acostar a su amiga.

- Que… ¿Qué ha pasado aquí? ¡Hope! ¿Qué ha pasado? ¡Hope!

- Odio las fiebres- dijo el rubio subido a lo alto de la copa del árbol que formaba la biblioteca.