Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, corresponden a Naoko Takeuchi, la historia es mía

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El Error Que Cometí

Por CrimsonMizzle

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Le había dado una fuerte bofetada en su mejilla izquierda y salió corriendo, él no iba a permitir que "esa" le hubiera faltado el respeto y mucho menos que le arruinara la vida más adelante como lo habían hecho con su hermano. No se iba aquedar de brazos cruzados y salió corriendo tras ella.

—¡DETENTE! —gritó con autoridad.

—¡No pienso hacerlo!, no quiero saber nada de ti, entiéndelo te odio ¡TE ODIO! déjame en paz —gritó con todas sus fuerzas, pero en ningún momento volteó a mirarlo, solo seguía corriendo lo más rápido que podía mientras las lágrimas quedaban suspendidas en el aire.

Pero el no la dejaría escapar tan fácilmente. Alcanzó a tomar su brazo y lo presionó fuertemente haciéndola girar bruscamente hacia él.

—¡SUELTAME! —trató de zafarse pero el ejerció más presión— por favor déjame tranquila.

—No, yo quiero eso —señaló el vientre de la joven, con un dedo.

—Para ¿qué lo quieres?, ¿para lastimarlo? tú no quieres a mi bebé, entonces ¿por qué quieres quedarte con él? —preguntó apenas balbuceando… su dolor era tan grande que le costaba respirar.

—Ni sueñes que lo quiero para mi… sería lo último que haría en la vida —su expresión era de total desagrado al hablar del pequeño— quedarme con un niño que ni siquiera sé si es mío ¡olvídalo!… lo voy a dar en adopción —Serena sintió como la sangre comenzaba a hervir en sus venas… juraba que lo mataría.

—¡JAMAS! ¡OYEME BIEN! ¡JAMAS, TE DARE A MI HIJO! MALDITO DESGRACIADO INFELIZ —empuñó la mano libre y lo golpeó fuertemente en un ojo, trató de soltarse pero no pudo.

Darien sin soltarle, se llevó la mano libre hasta el ojo golpeado refregándolo para recuperar bien la visibilidad.

—¡Idiota! —ofendió por el fuerte golpe recibido— si no me lo entregas por las buenas, ¡LO HARAS POR LAS MALAS! —gritó perdiendo toda pizca de cordura que le quedaba hasta ese momento— pero ese niño ¡no va a destruir mi vida! —comenzó a jalara contra su voluntad, hasta el carro que estaba estacionado enfrente.

Cuando iban en la mitad del paso peatonal Serena comenzó a gritar nuevamente, no quería ir a ningún lugar con aquel hombre… le tenía miedo, temía que pudiera hacerle algo a su bebito.

—¡SUELTAME! —rogó en aquel grito.

—¡CALLATE! —la jaló más bruscamente.

—¡NO QUIERO! NO QUIERO IR CONTIGO, ¡DEJAME!

—No te voy a soltar hasta que desistas quedarte con ese bebé… vas a firmar los papeles para darlo en adopción apenas nazca

—¡NO LO HARE!

—¡LO HARAS Y PUNTO! —Serena logró zafarse del agarre en un descuido del moreno y corrió en sentido contrario, pero él la siguió.

Ninguno se dio cuenta que el semáforo había cambiado de color, lo único que vio fue a Serena ser impactada por un carro, y lanzada varios metros más allá. El sonido de la joven azotándose la cabeza en el pavimento retumbó por todo el lugar… desde que recibió el impacto no se oyó un grito, un gemido, nada… cuando cayó al suelo tampoco se movió…

Trató de gritar su nombre, pero la voz no le salió… el nudo en la garganta se lo impidió. Quiso correr hasta ella, pero no pudo de pronto fue consciente miro hacia abajo y se dio cuenta que de la cintura hacia abajo estaba atrapado entre el frente de un carro y la puerta de otro, vio como brotaba la sangre a la altura de su abdomen, el distintivo del mercedes que lo había golpeado había incrustado una punta en este, se sintió débil y fatigado, se desplomó en el lugar, con la vista poco a poco perdiendo la visibilidad trató de enfocar donde estaba Serena, pero no la reconoció… ¿su cabello no estaba?… su cabellera rubia ¿por qué ahora era roja?… luego todo fue oscuridad.

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—¡SERENAAAAAAAAAAA! —fue el grito desgarrador que dio al despertarse. Se sentó en la cama, sintió un agudo dolor en su abdomen, se miró y tenía un vendaje.

Comenzó a visualizar el cuarto lentamente, las paredes blancas, la ropa de cama, ese aroma tan peculiar… no había duda estaba en un hospital. Presionó el botón de emergencia y rápidamente apareció una enfermera.

—Señor Chiba, me alegra que haya despertado. Voy a buscar al médico inmediatamente.

—No, espere —cerró los ojos e inhaló profundamente— ¿tuve un accidente verdad?

—Sí, pero no fue nada grave afortunadamente —le arregló las almohadas— tuvo suerte… lástima que no se pueda decir lo mismo de… —guardó silencio— lo siento, estaba divagando de otra paciente.

—Había una joven, en el lugar —apenas balbuceó— ¿cómo está ella? —la enfermera negó con la cabeza.

—Hubieron muchos heridos… pero solo una paciente está con riesgo vital —fue lo único que respondió— voy por el doctor —salió de la habitación.

—Serena —susurró.

Minuto más tarde entraba por la puerta un señor un poco canoso de cabello desordenado, ojos azules, que no se distinguían muy bien por los lentes que usaba, representaba unos 55 años aproximadamente y su bata blanca delataba que era médico… aunque más que médico parecía científico loco por su expresión y sus gafas.

—Buenas tardes soy el doctor Artemis Moon, me alegra que haya despertado joven… no queremos perder uno de los nuestros —sonrió.

—Eh… —Darien estaba un poco desconcertado.

—Sé que estudias medicina y que te especializarás en cirugía —Darien asintió con la cabeza— veo que viviste una experiencia de morirse, tuviste suerte de solo recibir esa pequeña herida —señaló su abdomen— el accidente fue bastante grande… muchos carros… muchos heridos… mucha sangre… parecía película de horror —Darien lo miraba con ojos sumamente abiertos— por eso digo que viviste una experiencia de morirse, pero si hubieras muerto no estarías hablando conmigo ahora muchacho, o yo estaría loco por estar hablando con un cadáver.

(Quién mierda es este matasanos) —pensó el moreno con mucho temor a que fuera a revisarlo, o mejor dicho que fuera a cometer alguna barbaridad.

—Doctor —su voz se volvió insegura— en el accidente había una joven… una niña —corrigió— una linda niña rubia.

—Mmm… la única niña que hubo en el accidente, fue una jovencita que estaba embarazada.

—¿Estaba? ¿Quiere decir que perdió el bebé? —preguntó con curiosidad.

—No soy su médico de cabecera… pero supongo que sí… en el estado que llegó imposible que sobreviviera la criatura… es más, incluso que ella misma sobreviva. ¿Acaso usted la conoce? —el moreno asintió con la cabeza.

—Es compañera de la preparatoria de mi novia… ex novia —corrigió y suspiró.

—Lo siento… bueno debo irme, solo quería saber cómo estaba mi paciente. Me alegro tenerte de regreso con nosotros… ya hay demasiados muertos en los cementerios… para que sigan sumando adherentes —se despidió con una seña y salió.

—Yo no quería que las cosas fueran así… no quería —murmuró para sí mismo.

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Una semana había pasado, hoy le daban el alta a Darien, estaba feliz. Su hermana se había ofrecido ir a buscarlo y llevárselo con ella unos días a su casa en Osaka. Ya estaba preparado esperando a su hermana. De pronto sintió la necesidad de ver a Serena por última vez en su vida. Sabía que había perdido el bebé producto del golpe y si ella sobrevivía ya no habría lazo alguno que los uniera. Pidió discretamente información a una enfermera, sabía que con una simple sonrisa podía hacer cantar hasta la Reina Isabel, le señaló que se encontraba en la UCI del hospital, dadas las indicaciones se dirigió hasta allá.

La miró a través del cristal, pero decidió ir más allá en el más absoluto silencio y sin que nadie lo viese entró a la habitación. Se impresionó cuando la vio, estaba conectada a un sinfín de máquinas, respirador artificial, suero, sangre, monitor de latidos —sus ojos se cristalizaron— su cabello… a su mente vino la imagen cuando antes de desmayarse lo vio todo ensangrentado. Toda ella estaba hecha un completo desastre… coincidió con la opinión del médico, era imposible que el bebé hubiera sobrevivido… y era muy posible que ella tampoco lograra hacerlo.

—Nunca quise que las cosas llegaran a este punto… perdóname… pero es mejor así —se inclinó hasta su frente y la besó— ¡Adiós Serena! —salió de la habitación. Para su desgracia afuera se encontró con Seiya.

—¿Qué haces aquí? —preguntó encolerizado.

—Vine a despedirme de Serena —respondió sin ningún tipo de expresión en su rostro.

—No tienes nada que hacer aquí ¡VETE! —gritó exaltado, no soportaba verlo… siquiera imaginarlo al lado de su bombón.

—¡Eso haré! —dudó en preguntar, pero debía hacerlo— ella per… —no alcanzó a terminar la pregunta.

—Sí, lo perdió por si querías saberlo ¿estás feliz? pues hazlo porque lo perdió ¡POR TU CULPA! espero y estés feliz ¡acabaste con la vida de un inocente! ¡MATASTE A TU PROPIO HIJO! —Darien se tensó y optó por alejarse rápidamente del lugar… no quería oír nada más.

En la mitad del largo pasillo debió detenerse, apoyarse en la pared e hiperventilar unos segundos… se le había dificultado la respiración y bajado la tensión… supuso sería producto de la herida. Aunque en lo más profundo de su corazón sabía que era producto de las palabras de Seiya… pero él no lo iba a reconocer… eso jamás.

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Entró a la habitación, colocó las rosas en un jarrón con agua, tomó la misma silla incómoda de siempre y la situó frente a ella. Tomó su lastimada mano y la acarició, tenía varios rasmillones ya cicatrizados, el otro brazo estaba enyesado completamente, su cabeza cubierta completamente con un vendaje, su hermoso y rubio cabello había desaparecido totalmente.

—Gracias, por mantenerlas con vida —susurraba mientras besaba su mano— bombón tienes que recuperarte, bomboncito te necesita para poder sobrevivir, Luna te necesita para vivir y yo te necesito en mi vida… por favor bombón abre tus hermosos ojos —largó a llorar desconsoladamente, de pronto sintió en su mano unos suaves roces, levantó la vista y encontró la mirada más bella a su parecer, que lo miraban fijamente sin siquiera pestañar.

—¡Bombón!

—Seiya —apenas balbuceo, pero para él fue música a sus oídos— ¿Dónde estoy? —cerró los ojos producto del fuerte dolor de cabeza que la estaba matando.

—En el hospital… su…sufriste un accidente —su cara reflejó sufrimiento.

—¿Dónde está mamá? —trató de incorporarse pero los dolores se lo impidieron, al igual que Seiya.

—¿Mamá? —el moreno frunció el ceño— mamá… Luna… ¿te golpeaste en la cabeza? —preguntó con una leve sonrisa que derritió a Seiya… hacía tanto que no la veía sonreír —sus ojos se cristalizaron y la abrazó suavemente.

—¡Te extrañé tanto bombón!… pensé que nunca te recuperaría —habló sin pensar.

—¿Qué quieres decir? —preguntó intrigada— ¿Qué quisiste decir con eso?

—Bombón —suspiró profundo— tu accidente… fue bastante grave —Serena lo miró incrédula.

—¿Qué tan grave? —preguntó inquieta y Seiya hizo una larga pausa.

—Estuviste dos meses en coma —dijo serio.

—Seiya, sabes que no me gustan estas clases de bromas —reprochó con el tono de voz y Seiya negó con la cabeza.

De pronto Serena recordó su estado y se llevó ambas manos a su vientre ignorando el dolor que le provocaba las agujas del suero. Para su sorpresa se encontró que su barriguita estaba un poco más pronunciada.

—¡MI BEBE! ¿Está bien? —preguntó con preocupación.

—Perfectamente bien —una sonrisa se dibujó en sus labios— ¡es una niña! —reveló y Serena sonrió feliz.

—¡Una niña! —murmuró ilusionada.

—El estuvo aquí… hace meses atrás… y yo le dije que… —bajó su mirada tristemente.

—¿El quién? —frunció el entrecejo.

—Chiba —Serena enarcó una ceja.

—¿Quién es Chiba?

—¡Santo Dios! —Seiya se volteó a mirar a la mujer que venía entrando y Serena sonrió al oír su voz.

—¡MAMA! —gritó alegre. Luna cerró los ojos y dejó rodar lágrimas de alegría al oír aquella palabra… pero no fue en sí por la palabra, fue por como lo dijo… era desde lo más profundo de su alma.

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En la actualidad…

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Seis Años… habían pasado desde aquel accidente… seis años desde que no sabía nada de él… seis años desde que no lo recordaba… y seis años creyendo que su hija Serenity, era hija de Seiya… a vista de todo el mundo eran padre e hija, eran dos gotas de aguas… cabello negro, ojos azules… aunque el azul de sus ojos… esa tonalidad tan especial que la caracterizaba, solo lo tenía otra persona en el mundo y era su verdadero padre Darien Chiba. Lo único que la pequeña había heredado de su madre era la piel blanca y tersa, además de sus largas y rizadas pestañas, nada más. Era una niña muy hermosa, tierna, inteligente y educada… pero muy traviesa.

Después de estar dos meses en coma, Serena borró todos los recuerdos de Darien en su mente… el simplemente jamás existió en su vida, así como también bloqueó a su verdadera familia. Desde el día que despertó en aquella cama de hospital ella era Serena Black… hija de Luna Black… novia de Seiya Kou… y madre de su futuro hijo.

El accidente había salido en las noticias y la familia de Serena ni siquiera fue capaz de llamar por teléfono para preguntar por la salud de su hija. Al ver el comportamiento de estos y al descubrir que Serena había perdido la mitad de sus recuerdos, Luna y Seiya hicieron un pacto… de hacerla realmente feliz y crearle un mundo ficticio donde nunca más volviera a sufrir… estaría solamente con las personas qué realmente la amaban y nunca la abandonarían.

Cuando Serena preguntó quién era el padre de su hija, Seiya le inventó que había sido una noche de copas, que ambos habían perdido el juicio y que bomboncito era el hermoso resultado. Desde ese momento Seiya dejó de ser su mejor amigo para convertirse en su novio.

Cuando Serena salió del hospital, Seiya decidió llevársela de la ciudad por un tiempo, no quería que se encontrase con Chiba y que pudiera sufrir un shock nervioso… luego lo pensó mejor y después de conversarlo con Luna, pensaron que lo mejor era sacarla del país por unos meses, claro que volverían antes que diera a luz, para que Luna estuviera presente en el nacimiento de su nieta.

Y así lo hicieron estuvieron viajando por casi tres meses conociendo diversos países del globo terráqueo, cada país que visitaban a Serena se le antojaba quedarse a vivir a ahí… era una verdadera niña pequeña. Ella nunca había salido de Japón y Seiya le estaba mostrando un mundo que él conocía perfectamente, la posición económica de su familia lo hicieron un hombre privilegiado desde pequeño.

Regresaron a Japón cuando Serena estaba de poco más de ocho meses de embarazo y parecía que se hubiera tragado una aceituna, no había engordado prácticamente nada con el embarazo, así como su bebé tampoco era muy grande… cosa que su gineco-obstetra siempre reclamó a Seiya por haber embarazado a una niña, este se escudaba respondiéndole solamente que era un envidioso.

Así fue como Serena, a los 16 años se había convertido en madre de una hermosa niña, para pesar de su familia un 03 de Agosto… al igual que su padre.

Seiya incentivó a Serena a estudiar, optó por psicología… carrera que se le dio bastante bien, era bastante buena en su trabajo, le gustaba y lo principal era que le permitía disponer de su tiempo para poder disfrutar de su tesoro… su hija.

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—¡Serenity Kou!, última vez que te lo voy a repetir... eso no se hace —reprochó molesta.

—Que yo recuerde madre, tú me dijiste que no pegara nunca más, goma de mascar de menta bajo la mesa… pero no me dijiste nada de otros sabores —Serena la miró con los ojos entrecerrados.

—¿Cómo están mis dos bomboncitos? —preguntó el padre de familia que venía llegando del trabajo.

—¡Hola amor! —se acercó y lo besó tiernamente en los labios— la cena estará lista en cinco minutos —informó.

—¡Qué bien!, porque muero de hambre —se inclinó y tomó en brazos a su pequeña.

—Mami me retó —susurró la niña en su oído.

—¿Por qué?

—Porque pegué goma de mascar bajo la mesa nuevamente —colocó boca de pato.

—En qué quedamos la última vez Serenity —fingió molestia.

—Lo sé… pero la que pegué ahora era de sandía, no de menta —Seiya la miró fijamente unos segundos— sin duda eres hija mía… a tu madre nunca se le hubiera ocurrido algo como eso —susurró bajito y ambos rieron.

—¡Te amo papito! —besó la mejilla del moreno.

—¡Y yo a ti mi vida! —la abrazó fuertemente y besó la punta de su nariz— voy a lavar y cambiarme para cenar.

Después de cenar, lavarse los dientes, ponerse el pijama y de leerle la cenicienta, blanca nieves, la bella durmiente, comentar el capítulo de angelina ballerina de ese día, contarle como había sido su día, y prometer llevarla al parque de diversiones el fin de semana se rindió a los brazos de Morfeo. Llegó a la habitación bostezando.

—¿Qué pasó amor?

—Papi se quedó dormido en mi cama… parece un oso hibernando —hizo un puchero y Serena palmeó la cama para que se subiera. La cobijó, apagó la luz y la abrazó.

—Te pareces tanto a tu padre —susurró contemplando embelesada a su hija

Veinte minutos después y cerciorarse que estaba completamente dormida, se levantó en el más absoluto silencio y se dirigió hasta la habitación de su hija. Sonrió al verlo en aquella posición tan incómoda, estaba encogido en la cama de princesas, babeando, rodeado de peluches y muñecas.

Se inclinó y comenzó a mordisquear el lóbulo de su oído, despertó inmediatamente y ella paró de hacerlo.

—¿Por qué te detuviste? —hizo un puchero— ¡estaba rico!

—Porque te quedaste dormido en la cama de nuestra pequeña —Seiya miró su alrededor y recién sintió la incomodidad en su cuerpo. Se levantó rápidamente y abrazó a su novia.

—Te amo bombón —la besó tiernamente y se reflejó en sus ojos, que lo miraban con una mezcla entre amor, pasión y deseo.

Serena lo tomó de la mano llevándolo hasta el dormitorio que compartían hacía seis años ya.

—Shhhhtttt —susurró— llévala a su cama —le guiñó el ojo— Seiya la tomó como si fuera un cristal que se pudiera romper y la llevó hasta su cama, la arropó, le besó la punta de la nariz y se dirigió por su merecido premio.

En la cama lo esperaba Serena con una camisola muy cortita de color negra de satín, al verla Seiya sonrió y se acercó seductoramente.

—¡Quiero otro bebé! —Seiya quedó helado y paralizado.

—¿Qué? —preguntó incrédulo.

—¡Quiero que tengamos otro bebé! —se acercó a él y lo abrazó— Serenity va a cumplir seis años y quiero otro bebito chiquitito —hizo un tierno puchero— otro hijo tuyo y mío —lo besó y lo arrojó a la cama sentándose a horcajadas encima de él —Seiya tragó duro.

—¿Estás segura? —Serena asintió con la cabeza y una sonrisa lujuriosa en sus labios.

—Entonces prepárate bombón, porque está misma noche creamos a bomboncito junior —rodó con ella en la cama quedando él sobre su amada y la amó con deseo, pasión, lujuria… pero sobre todo amor… de igual manera como lo hacía desde años atrás… solo que esta vez había una pequeña diferencia… la amo sin remordimientos, remordimientos que lo atormentaban desde que estaban juntos…

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Al día siguiente, no podía más… no podía concentrase en nada. Decidió recurrir a la única persona en la que podía confiar. Tomó su móvil y marcó su número.

—¡Por favor ven! —rogó mientras pasaba una mano por su cabello y deteniéndola en su frente— te necesito lo antes posible.

—Voy inmediatamente —fue lo único que respondió la mujer al otro lado de la línea y cortó el llamado.

Se acomodó en su silla, echó la cabeza hacia atrás al momento que cerraba sus ojos, segundos más tarde se incorporó y fijó su vista en el portarretrato que estaba en su escritorio.

—¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser así?

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Ese día había tenido muy pocos pacientes, la mayoría había cancelado sus citas y como no. Si había un frío que calaba los huesos y estaba nevando copiosamente, los vehículos prácticamente no podían circular por la ciudad, de hecho el suyo tuvo problemas para hacerlo andar y decidió dejarlo estacionado en su trabajo, caminar hasta la clínica donde trabajaba su novio y regresar con él a su casa.

Entró a la clínica, saludó a todas las enfermeras con las que se topaba, todos en la clínica la conocían, así como a Serenity y eran muy queridas por el personal de aquel lugar. Se sentó a esperar, ya faltaba poco para que terminara la jornada de Seiya, de pronto una revista en la mesita frente a los asientos de espera llamó su atención. Se acercó, le ojeo un momento indiferentemente, consultó su reloj pulsera, al ver que ya era hora se dirigió hasta la consulta de su esposo, supuso que ya estaría arreglándose. De hecho hasta su secretaria ya había desaparecido. Cuando iba a abrir la puerta escuchó a Seiya hablar con su mamá, frunció el ceño y puso atención a la conversación.

—Lo siento Luna, pero rompí nuestra promesa.

—¿Le dijiste la verdad a Serena? —se levantó exaltada y preguntó al borde de un ataque —Seiya negó con la cabeza.

—No… no es eso… anoche le hice el amor a Serena —se sonrojó un poco y bajó la mirada —Luna se sintió más calmada y sonrió.

—Perdóname Seiya… aunque su intimidad no es de mi incumbencia… hace años que le haces el amor a Serena si mal no recuerdo —el hombre se sonrojó aún más y negó con la cabeza nuevamente.

—No me refiero a eso Luna —suspiró— le hice el amor… tratando de concebir un bebé —Luna abrió los ojos como plato.

—Pero… eso lo habíamos conversado —hizo una pausa para inhalar profundamente— no podías casarte con ella ni mucho menos tener hijos —reprochó recordándole su pacto.

—Lo sé Luna… pero es que anoche me dijo que quería otro bebé… y no me pude negar.

—Te imaginas que ocurrirá si recupera la memoria —cerró los ojos— y se entera que todo este tiempo ha vivido engañada… que Serenity no es tu hija, yo no soy su madre…

—Lo sé… va a odiarme… va a odiarme cuando descubra que vive una mentira… creada por mí —sus ojos se cristalizaron.

Afuera Serena había oído toda la conversación y sintió su corazón latir a mil, la vista nublarse por las lágrimas que se acumularon en sus bello ojos. Los cerró por un instante y suspiró —presionó con fuerza la revista que llevaba en sus manos.

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Famoso cirujano retorna al país.

El reconocido cirujano Darien Chiba, arribará por estos días a la ciudad de Tokyo, para radicarse definitivamente. Después de consagrar su éxito y vivir entre Norteamérica y Europa ha decidido volver a su país natal. Guapo, exitoso y millonario, este hombre es el sueño de muchas admiradoras que lo acosan diariamente… pero él asegura que el amor no está en sus planes…

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—Jamás podría odiarte Seiya… jamás te odiaré —dijo en un susurró— como lo harás tú… cuando te enteres que jamás perdí la memoria. Pero necesitaba hacerlo… necesitaba creer que nada sucedió… necesitaba olvidar… —miró la revista con odio— al fin te encontré desgraciado y me las vas a pagar todas juntas cuando te tenga en mis manos Darien Chiba.

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Chicas mil gracias por sus palabras, de verdad que me hacen muy feliz. Me alegra saber que les gusta como escribo. Lucy-Luna gracias por tus palabras… aunque a mi propia opinión creo que me falta mucho para escribir como me gustaría… soy novata aún… pero ya mejoraré =). Gracias nuevamente por sus comentarios. Y recuerden que siempre estoy abierta a críticas, peticiones, ayudas, lo que caiga. El hijo de Serena pensaba hacerlo hombre, pero dos cometarios Luna-P27 y AnisMoon pedían niña… así que lo cambié. Como se darán cuenta voy a usar sus peticiones y Seeeee Darien va a pagar y sufrir muuuuuchoooooo (que mala soy). Pero ya dije el final lo deciden ustedes… aunque aún falta muuuucho jijiji ;)

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Muchas gracias a: usako tsukino de chiba – ethel – sweet whisper in the shadows – Tu conejita chiba – VICO – yesqui2000 – mayilu – princesa jesibel – Pathya – Lucy-Luna – Luna-P27 – Salma Vidal – LetyCK – Marie Mademoiselle Chiba – luna-wen – Dayanna – serena-chiba – aRiizaii – AMBAR – AnisMoon – princesa luna – jenedith princess… a todas las que me agregaron en alertas… y a todas las que me leen. Mil gracias. Saludos =)

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