Cuando tengo líos en la cabeza, mal rollos de pensamientos y cosas similares, busco algún lugar donde poder recrearme y viajar lejos de mi consciencia real. Este es el lugar donde me refugio y sigo a mi corazón. Después de este viaje, mis problemas parecen más pequeños o con solución.

Espero que estéis bien y que vuestros problemas anden lejos,

JeiCi

xo xo


COSAS DE NIÑOS

See the stone set in your eyes, see the thorn twist in your side, I wait for you, Sleight of hand and twist of fate, On a bed of nails she makes me wait And I wait without you

With or without you, With or without you

Estoy sentado en el sofá, mirando al no nada y a juzgar por que pienso podría decirse que estoy dormido. En cierto modo lo estoy.

Estoy en ese trance de después de una sensación desagradable. Después de un momento fallido.

Está casada obviamente y no solo es eso, sino que conozco al tal sujeto.

Es como si todas las esperanzas hubiesen desaparecido y volviese a ser el mismo tipo de hace una semana. Solo que ha cambiado mi perspectiva de ver la vida.

Pero no voy a derrumbarme, me niego ha hacerlo. Aunque noto un nudo en mi corazón, un nudo de falsas esperanzas. Y tengo ganas de llorar. De llorar por lo que me ha pasado, por Marisol, por Ray, por Speed, por Meggan, por Yelina y por todos los desechos de mis recuerdos.

-Se repite la misma escena cada noche. Speed y yo entramos en la tienda de diamantes, vemos al sospechoso que nos empieza a disparar. A Speed se le queda encallada el arma y yo no le doy al tirador. Y este le da, le da.

-La muerte de Speed no fue tu culpa, Horatio- me dice Marisol cogiéndome de la mano.

-Pero podría haberla impedido.

-No hubiesen cambiado las cosas cariño; ven aquí- y me abraza, mientras mis males se vuelven menos reales entre sus brazos.

Necesito dormir un poco.

Abro los ojos y me doy cuenta de que ya es domingo. No se cuanto he dormido. Pero me ruge el estómago.

Voy al baño y me aseo con una refrescante ducha. Me preparo una tostada y la como mientras pienso que tengo que hacer hoy.

Debería ir al cumple de Max. Creo que le compré el regalo hace tiempo, un monopatín si no recuerdo mal. Siempre a querido tener uno.

Debería pasarme. Tampoco tengo nada más interesante que hacer.

Camisa blanca con rayas azul flojo y mi usual traje. Sigo como siempre, pequeñas costumbres.

Voy a coger el paquete cuando suena el teléfono. Es mama. Hablamos un rato sobre muchas cosas. Insiste en que me cuide y que coma verduras que son muy importantes para la salud, como si aún estuviese en edad de crecimiento. Aun así, las madres son encantadoras.

Cuando acabo de hablar me dirijo a casa de Alexx para celebrar el cumpleaños de Max planeando solo estar un rato.

Aparco justo delante. Abro la puerta el coche y escucho un grito:

-¡Mama! Es Horatio. ¡Horatio!¡Horatio! Has venido, que bien.

Es Max que viene corriendo mientras su piel marrón chocolate brilla con el sol. Se me tira encima y me da un abrazo.

-Tienes el regalo dentro del coche.

Sonríe y va a buscarlo.

-Que bien que hayas venido, Hache- dice Alexx- No paraba de preguntarme si lo harías.

Max grita de emoción.

-¡No puede ser! Es un skate y encima de los buenos. ¿Puedo probarlo?-dice Max.

-Pues claro, es tuyo- digo yo.

Y entra corriendo a casa encima de él intentando no perder el equilibrio.

-Horatio- me regaña Alexx- ese regalo es demasiado caro, eres lo que no hay.

-No es nada, Alexx, de verdad.

Alexx me conduce hacia dentro de la casa. Hay por las habitaciones algún que otro globo y papeles de envoltorio en las mesas.

Se oyen gritos de niños jugando y riendo. Chapoteos.

-Estamos en el patio, ha venido la familia de Tom y amigos de Maxx. ¿No conoces a la hermana de Tom, verdad? Bueno, hermana por parte de padre. Es encantadora, los niños están enamorados de ella.

Sonrío. Me imagino a una mujer de piel bronceada y de ojos negros. Un Tom pero en mujer y más femenino.

Alexx abre la puerta corredera del patio. Hace un día apetecible para bañarse en la gran piscina del jardín con césped verde. Tienen flores rojas, blancas, amarillas, azules, distribuidas por el patio.

-Tienes un jardín precioso.

-La jardinería es uno de mis hobbies, cariño- dice Alexx alegre.

Alexx llama a su marido y yo de mientras contemplo la fiesta.

Max y sus cuatro amigos le están enseñando el monopatín a alguien que está sentada al lado de la piscina, mojándose los pies. El sol la ilumina y no me deja ver con claridad como es.

Pero se asimila a una imagen mágica, todo ese resplandor, todos esos niños alrededor de una mujer, el ruido del agua y su color.

Entonces capto algunas palabras

-Tía Ann, mira que me ha regalado Horatio.

La chica de la piscina debe ser la hermana de Tom, que curioso que se llame Ann.

-¡Oh! Es precioso, cielo, y ¿tu sabes ir aquí arriba sin caerte?

-¿Lo intento?

-Claro, yo te miro.

Y todos los niños corren detrás de Max para probarlo también. Y entonces es cuando saca las piernas del agua y se gira para venir a saludar al nuevo invitado que soy yo, y es cuando la veo realmente. No tiene la piel bronceada, ni los ojos negros, más bien tiene la tez blanca y el pelo liso caoba con unos ojos verdes con notas cafés que hipnotizan al que los mira.

Se queda parada al verme y parece que el tiempo se detiene y todo lo demás va más rápido de lo normal. Me quito las gafas de sol para ver con claridad. Pero como el tiempo ajeno a nosotros dos va más rápido, Tom ha aparecido y me tapa la visión de su dulce hermana.

-Bienvenido, ya pensaba que no vendrías. Ven, te presentaré a mis padres.

Sonrío.

¿Y porqué no a tu hermana?

Me lleva al lado de la piscina donde en una mesa redonda está el padrastro y la madre de Tom y la madre de Alexx bebiendo limonada con hielo y pasando un buen rato.

Me presenta a sus padres y me cuenta por encima que cuando su madre murió, su padre se volvió a casar con una mujer de Inglaterra, Greta.

-Un placer conocerles y un placer volverla a ver, señora Barklin- dijo mientras les doy la mano.

-El placer es nuestro Horatio, por favor siéntate- me dicen amablemente.

-En mis años jóvenes yo tenía el mismo color de pelo que tú- dice Greta con una sonrisa de abuela.

Sonrío. Que encantadora.

-¿Ya conoces a mi hija, la hermana de Tom?

-Aún no he tenido el placer de conocerla, señora Woods.

Greta le da un golpecito a su marido mientras Alexx y Tom, cogidos, sonríen.

-¡Annie!- grita con énfasis su padre.

Una ola de nervios recorre todo mi cuerpo. Mi barriga deja de ser una barriga para convertirse en una pecera llena de peces en movimiento.

Me giro y la veo que viene caminando, con unos shorts cortos y las piernas mojadas, y una camiseta que le va dos tallas mayores pero que le queda perfecta. El viento hace que ondee el pelo, las flores hacen conjunto con sus gestos, el agua hace conjunto con su vida, el sol brilla al igual que ella. Me recorre un escalofrío al contemplar tanta belleza junta. Es como si la contemplara toda a la vez y mi corazón se engrandara. Luego recuerdo que debo relajarme y dejarla fluir. Puede que no sepáis de lo que esté hablando, peor no se preocupen, algún día lo entenderán. Y ahora lo comprendo.

Se para delante de mí y me sonríe.

-Hola, soy Annie- alarga la mano.

-Este es Horatio, cielo. Creo que alguna vez te he hablado de él- dice Alexx.

-Es un placer cocerte al fin- digo yo mientras le estrecho su blanca y suave mano.

-El placer es mío- dice mientras el contacto visual se intensifica.

Me parece que empiezo a dar vuelta con solo mirarla a los ojos, como si los demás estubieran dando vueltas y vueltas o nosotros. La sensación para cuando noto sus dedos deslizándose por los míos para separar las manos.

Pestañeo.

Los otros están es silencio.

-¿Dónde están mis gafas?- dice entonces Greta rompiendo el silencio.

El ruido vuelve y nosotros dejamos de mirarnos para centrarnos en las otras personas de la mesa.


(:

Cinco empezado,

Gracias por leerlo, de verdad.

xo xo