Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozcan son mios.

Todo es de Jeff Davis y su respectivo equipo.

La historia es producto de mi loca y mentalmente desorientada (sobretodo desorientada) cabeza.

Nik-Drak95: ¿Sterek o kirek? jajaja. Y si es genial aunque trae muchos problemas. Killa aun no sabe si le gusta o no y, bueno, lamento no habe cuplifdo su deseo a la perrito mojandose bajo la lluvia, pero aqui está, con esas que probablemente te gusten. Ok, sólo una. xD P.D ¡espero cap! y que más niños queriendo robarte tu cel no lo impidan.

Aglae Smoak: Hasta yo quiero que eso suceda. Sólo esperemos que no sea tan mala y haga que la pierda en el caputlo 30 xD jaja okno. Espero que no :P Y lo del one shot bellamy/clarke, bueno. Creo que debo de esperar un poco. Primero veo la segunda temporada, mejoro el lemon y capaz si me anime :)

Este cap se escribió entre el 12 de enero y 19 de enero, y se hubiera subido antes de no ser por la madre que queria que que ayudara a hacer sus trabajos y acaparara mi lap. ¬¬

¡Disfrutenlo!


3

Volteó cuando escuchó la puerta cerrarse y la vio con una gran caja en sus manos. La misma casa que Thomas aventó a la mesita de la sala con más brusquedad de la necesaria y ceño fruncido.

— ¿Qué haces con ésa caja?-le preguntó. En su voz se oía un poco de culpa por lo que ocurrió hace rato en la sala.

Hizo que se alejara de todos por hacer las cosas mal meses atrás, y aceptaba que so salvo su relación. Y ahora ponía su relación en peligro por regresar al viejo hábito, como un alcohólico regresando a la cerveza.

— Voy a ir atrás a hacer un funeral vikingo a mis cosas-le respondió moviendo un poco la caja para que no se callera de sus manos.

Estaba pesada para solo tener dibujos y unos cuantos cuadernos. Por suerte la maleta con su ropa se quedó alado de la puerta de entrada.

Killa la vio mientras trataba de que no se le cayera la caja o se salieran las cosas por abajo y no pudo evitar negar por la conducta tan poco madura de Thomas.

Sí, lo regañaron por la forma en la que supuestamente la saco. A nadie le gustaba ser regañado, pero Thomas lo llevaba mucho más lejos. Ni que fuera una persona mentalmente inestable.

— ¿Qué? ¿Funeral vikingo?-repitió asombrado y confundido

— Un intento de él, más bien.-musitó. Darles una clase de funeral vikingo - No estamos cerca del mar ni tengo un bote para meter la caja y quemarla o madera para hacer un pira improvisada, pero… el asador servirá.

La expresión de Marvin expreso mucha más confusión que antes. ¿Funeral vikingo? ¿Pira? ¿Barco? —Sigo sin entenderte.

Killa asintió mientras sobaba sus labios. Su ojos se había achicado uy parecía que tenía ganas de reír.

— Vamos.-le dijo haciendo una intento de cena con la cabeza-Te explico mientras vamos al asador.

Marvin, con el ceño fruncido y aún más confundido (si era posible), asintió.

Killa camino con cuido con las escaleras y rodeo la casa yéndose por el lado derecho de la casa. Marvin la acompaño, estando a su lado.

Pronto vieron el jardín; era grande y una barda de unos 6 metros rodeaba toda la parte trasera, separándoles de los ojos curiosos de sus vecinos. La barda fue muy conveniente cuando comenzó a entrenar a Clay y Thomas. Aunque prefería llevárselos a una parte alejada del bosque (al lote que el padre de Dean compró años antes de que Dean naciera), un par de veces tuvieron que hacerlo en el jardín. Aparte, ahí también eran donde Clayton y Linus llegaban a pelearse.

Aunque su última pelea fue hace como 6 meses. Era una racha, esperaba que continuara.

El asador estaba a unos 2 metros de la barda y miraba a la puerta corrediza de la cocina. Ahora la cortina estaba corrida, por lo que tenían privacidad.

— Falta unos cuantos días empiezan las clases y no tengo la menor idea de lo que voy a hacer cuando esté ahí. –le confesó Killa mientras caminaban al asador-Trato de convencerme de que debo de tomármelo como si fuese una estudiante que cambio de escuela por tener que mudarse, pero… es tan difícil cuando sé que no solo me estoy mudando, sino también intento de acercarme a personas que perdí.

De una forma bastante extraña, a decir verdad. Marvin siempre sospecho que Laqha o los cazadores de brujas tuvieron que ver con eso, pero considerando que Tana era un repelente de cazadores de brujas (algunos temían solo nombrarla, por lo que le había dicho Bryce), le parecía mucho más viable culpar a Laqha. Explicaría porque los poderes de Killa están atados y no recuerda nada.

Y no le importaba lo que Bryce dijera, debieron de ser ellos.

— ¿No has pensado en decirles simplemente quién eres?-le preguntó. Esperaba que le contara lo que quiso decir con "funeral vikingo", pero suponía que esto era más importante.

Y le gustaba que le tuviera la confianza de hablarle de la inseguridad que tiene. Cuando la iba a visitar a la clínica, sólo comentaron muy pocas veces lo que paso antes de accidente de auto, y sus planes sobre Beacon Hills y estaba muy curioso sobre lo que pensaba hacer.

— Sí lo he pensado-admitió Killa- Muchas veces. Y rápidamente desechó la idea.

— ¿Por qué?-preguntó Marvin- No me digas… crees que es más fácil que te acepten siendo otra persona.

— No, para nada. –negó dejando la caja aun lado del asador. Dio vuelta y apoyo su espalda baja en un lado del asador.- ¿Cómo crees que reaccionaria Scott o Melissa si llegó un día y les digo «Soy Killa, no estoy muerta. Regrese»?

— Humm. Bueno-arqueó sus cejas- Te dirían loca.

— Exacto.-dijo Killa-Aparte, sus vidas han cambiado tanto… sobre todo en los últimos dos años. Scott es hombre lobo y eso ha desencadenado muchas cosas en su vida. No sólo en la suya, en la de todas las personas que me importan en Beacon Hills. Lo admito, me da igual que me diga loca, sólo… no quiero llegar de golpe con mi noticia. Quiero tantear el camino y ver.

«¿Ver?-pensó Marvin- ¿Qué es lo que quiere ver?»

Estaba por preguntarle cuando Killa volvió a hablar.

— ¿Crees que soy egoísta?

— ¿Cómo?-parpadeo confundido.

— Por ir y no decirles quien soy desde el inicio o por antes a ver tomado la decisión de no ir, y sigo pensando que no debería ir.-Marvin la miro sin entender- Seré un terremoto en sus vidas, los meteré en mis problemas. Van a parecer, lo sé. Y lo que menos quiero es que aparezca en su vida y al siguiente día Joséphine o Laqha o Trevas a joderlos.-aunque sabía que ninguno aparecería. Bryce se lo dijo. Por una regla en la brujería y lo que hicieron para salvarlos, ellos estaria fuera de la jugada un buen rato. Sus poderes se debieron de gastar mucho y las consecuencias ser muy grandes. No intentaran nada hasta que tengan suficiente poder para atacar y ellos no se arriesgarían que un idiota como Trevas atacara si no podían aparecer y corregir su cochinero.- ¿Soy egoísta por ir y hacer que no me importa o soy egoísta por querer hacerle caso a la pequeña parte de mí que quiere ser cobarde, quedarse aquí y evitar que ellos salgan lastimados?

Killa seguía pensando en las visiones donde ellos morían.

— Las mejores cosas se hacen por egoísmo. –dijo Marvin, parafraseando algo que Shappa le dijo cuando trataban de ayudarlos; y se acercó un poco a ella. Estaba en frente y solo un par de pasos los separaban. Le toco el hombro, viendo que en la posición en que estaban sería muy incómoda para abrazarla. Lo apretó suavemente.- Quieres protegerlos. Pero piensa en algo: si ellos se ponen en peligro por ti, es su decisión.

— Obligados, quizás. No tendrán tiempo para procesar lo que pasa.

— ¿Ellos han procesado bien lo que ha pasado en los últimos años en su vida sin que tú metas las narices?

— Oh..., no. Buen argumento.

— Tienes miedo, quieres protegerlos y es comprensible. Pero, no puedes protegerlos siempre de las consecuencias de sus decisiones. Por ejemplo, Thomas, Clayton, Dean y yo decidimos protegerte aquí y tú no puedes hacer nada con las consecuencias y lo aceptas muy bien, ¿por qué no aceptarlo con ellos?

— ¡¿Quién dice que lo acepto?!-replicó Killa muy efusiva- ¡Detesto que por mí se metan a la boca del lobo! -puso mala cara-No me dieron de otra más que resignarme de su manía de querer protegerme y pelear una guerra que lleva siglos sin ser resuelta y seguirá aun cuando y no esté en el mundo.

— También es por mí, Killa, tengo mis asuntos con Trevas y Laqha. –gruñó. Killa se mojó los labios. Más que esperar el próximo movimiento de ellos o el miedo de que la ataquen estando lejos de ellos, Marvin detestaba no poder vengarse-Y resígnate, niña. Como te resignaste aquí que una manada de protegerá, resígnate en Beacon Hills que otra te protegerá, quieras o no. Y sí lo sabes y aun así decides quedarte, serás egoísta. Egoísmo del malo.

Killa suspiró. Marvin tenía razón.

— No pienso decírselos hasta tantear el camino, ver y… hacer que me conozcan-refunfuñó- No deseo llegar y que me "acepten". Quiero darles razones para que me acepten y me quieran. He cambiado, ya no soy la misma niña que se fue.

— Muy válido.-aceptó Marvin.

Killa lo miró como si fuese la primera vez que lo veía (mirada que se repetía mucho). Se sentía mal por estarlo comparando con el Marvin de la ilusión, pero no podía evitarlo. El de la ilusión se mostraba algo sabio, infantil y enojado cuando hacia cosas a sus espaldas, ahora se daba cuenta que lo infantilizo un poco en la ilusión; Marvin estaba mucho más maduro.

— Y… hacer que vuelvan a recordarme.-se encogió de hombros.- No lo sé. Creo que me han olvidado.

— Las personas tenemos formas distintas de como sobrellevar el dolor de una pérdida, Killa. Algunos… insisten en dejar las cosas de la persona como las dejo la última vez que los vieron. Otros deciden empacar las cosas en cajas, como si en ellas pudiera desaparecer toda la historia y los buenos recuerdos. No sé mucho sobre cómo están ahora Scott y Melissa. Lo que sí sé que te amaban. Lo comprobé muchas veces.

Killa asintió. — ¿Y mi tío?

Marvin puso mala cara y bufó. — No me hables de él.

— ¿De verdad lo odias tanto?-Killa parecía algo divertida preguntando eso.

— Nunca hizo nada para que me cayera bien. Era un maldito imbécil que siempre creyó era tu madre le fue infiel a tu padre conmigo y que quería adjudicarle una niña que no era suya. ¿Por qué crees que tú padre y él se dejaron de hablar antes de que muriera? ¿O arreglo todo para que Melissa pudiera adoptarte? Estaba decepcionado de él por negarte y por ser tan mal padre y esposo. Cuando recién Melissa y él se separaron, tu padre hablo con él como muchas otras veces hizo. Terminaron peleándose. Tú padre dijo que no volvería a hablar con él hasta que le pidiera disculpas, se rehabilitara y arreglara las cosas con Melissa. Nunca ocurrió. Murió y ahora pesa en la consciencia de Rafael que lo último que le dijo a su hermano fue que su hija no era suya (que me encantaría que viera ahora y se atreviera a decir que no eres su sobrina), que su esposa era un zorra y que era un fracasado viviendo a cuestas de una anciano y que no se metiera en su vida.-la miro y Killa supo ver lo enojado que estaba-De verdad, cuando te vea creerá que ve a un fantasma. Eres Noah en mujer.

— Excepto por los ojos y lunares.-susurró Killa.

El día en que decidió ir al Otro mundo, vio una foto de su padre con su madre. Marvin se la había dejado en su escritorio el día antes, cuando lo mando a la mierda y le dejo en claro que no tenía derechos sobre ella. Recuerda que la contemplo con tanto detenimiento, que parecía querer meterse en la foto. Le parecía muy difícil creer que se pareciera a una persona que no conocía. Pero se parecía. Más a su padre que a su madre.

Después de la ilusión se dio cuenta que le era mucho más difícil creer que se parecía aunque sea un poco a su madre. Creyó que era ella tratando de encontrarse parecidos con ella, pero un día en la clínica le preguntó a Marvin sí era verdad que gestos, los lunares y una pequeña forma de su ser eran como los de su madre, y él lo afirmó.

Igual el hoyuelo. Marvin se sorprendió mucho que supiera del hoyuelo. Él nunca se lo comento y dio gracias a sus latidos irregulares. Le mintió diciendo que se lo dijo Bryce, cuando realmente fue Derek.

(Ahí estaba lo irónico del asunto. Le dijo a Linus que deseaba dejar a Derek en el pasado y no estar cerca de él hasta que sintiera que lo olvido completamente, y no podía dejar de pensar en él y en las cosas que le dijo. Para estar en un punto donde le gusta y quería dejar ese punto atrás, hacía muy poco para lograrlo. Pensar en él y los momentos que pasaron, en estos momentos, no le ayudara en nada para que dejara de gustarle dela forma que le gusta.)

— Que Rafael no te importe-le dijo Marvin- Sólo piensa en recuperar a Scott y Melissa.

— ¿Sólo eso?-le preguntó-¿No me vas a pedir al igual que Clayton que regrese en cuanto los recupere?

— Tú lugar está en Beacon Hills. Siempre lo ha sido-le dijo y había algo de pena en su voz.-Podrías ir a la universidad, pero siempre regresaras al pueblo. Lo sé, porque esos eran los planes de tú madre.

— Suyos, no míos.

— Te conozco y la conocía a ella-replicó-Sientes que deberías estar ahí. Protegerlo, quizás.

Killa no respondió. Algo así sentía. No sabía cómo explicarlo. Debía estar ahí y punto.

— ¿Qué más?-le preguntó Marvin.

— ¿Qué más de qué?-preguntó, confundida.

— ¿Por qué más no quieres decirles quién eres?

— Oh… Procesas lento, Marvin. Lo dije: quiero que me conozca desde cero-respondió moviéndose y poniéndose enfrente del asador. Le daba la espalda mientras continuaba hablándole-: Han pasado casi 7 años. Ya no soy la misma niña que desobedeció a su madre un día y fue a caminar al bosque. Me han pasado cosas, es sobrellevado cosas y les llevo años de ventaja si hablamos de lo sobrenatural. Y también… me preguntaran cosas que no estoy lista para responder o no sé cómo hacerlo. ¿Cómo desapareciste? ¿Quién te tenía? ¿Dónde has estado todos estos años? ¿Qué ha sido de tú vida?-se encogió de hombros y un segundo después Marvin oyó un chillido. Killa estaba quitando algo del asador. –No estoy lista para responder ésas preguntas. Menos cuando no tiene ni idea de quién soy ahora. Debo de darles la oportunidad de hacerse una opinión de mi antes de que sepan que soy Killa, ¿no crees?-le preguntó volteándose. En sus manos estaba la rejilla del asador y la dejo alado de la caja, sacudiéndose las manos después de dejarlo. De nuevo: ¿Soy egoísta por pensar así?

Marvin miro en sus ojos rastros de culpa y no pudo evitar regalarle una sonrisa conciliadora. La misma me pregunta se hizo él sólo unos cuantos años atrás.

— Me hice la misma pregunta cuando te vi toda confundida y cohibida en un asiento incómodo de asistencia social.

Killa apenas tenía 14 años y recordaba a la perfección aquel día. Mientras su mente maquinaba una nueva forma para huir de su próxima casa de acogida, llego Marvin, sonriéndole y mirándole con esos ojos color lodo que le parecían tan familiares.

Zoey era la trabajadora social de su caso, y fue quien le dijo que se iría con Marvin a vivir por un tiempo y si todo salía bien, hasta que ella fuese mayor de edad. Su plan era huir lo más pronto posible, pero rápido Marvin supo cómo ganársela. (Prueba: ahora era mayor de edad, estaba a menos de 6 meses de los 19 y aún vivía con Marvin)

Y como ganarse a Zoey. ¿Cómo pudo convencerla para que le mintiera? (antes de día de la discusión entre Marvin y Tana, creía que fue por hacerle un favor a Zoey) ¿Cómo pudo haberlo y ella creerle?

¡Conocía la historia de cómo se conocieron!

Los dos se conocían sólo porque el hermano de Zoey, Bobby, trabajaba con Marvin (ambos se habían ido de sus casas para dejar un poco el yugo paterno. Sus padres vivían en San Francisco y ellos lo más lejos posible) y un día Marvin le dio aventón a Bobby hacia donde trabajaba Zoey y luego iba a llevárselos a ambos a su casa, fue ahí cuando la vio sentada en las sillas de la oficina, ahí según Zoey le suplicó que la tuviera un tiempo. Así lo contaba Marvin, más lo que ya sabía: ella caminando como loca en la oficina, viendo como escapar.

Realmente paso así: Caminaba de un lado a otro de la oficina y veía si podía escapar; en una de esas se le cayó el relicario y Marvin lo recogió. Cientos de veces lo había visto, sabia de quien era y cuando ella fue a quitárselo, Killa se sintió incómoda por la forma en que le miraba.

El collar y verla fue suficiente para él. Lo siguiente fue suplicarle a Zoey, y ya que ella estaba teniendo problemas para encontrarle un lugar, accedió.

Aún le parecía increíble que por el relicario y un aventón Marvin la encontrara. Pero sabía que fue así… el destino era raro.

Marvin la encontró por una visita a una oficina de asistencia social; la encontró y tuvo otra excusa para ver más a la chica que lo volvía loco.

Desde que la vio yendo un día por su hermano al trabajo, enfundada en un traje de oficina que se apretaban correctamente a sus curvas, sin llegar a ser muy atrevido, Marvin babeaba por ella. Y después de primer encuentro y aun ahora, no dejaba de caérsele la baba cada vez que veía a la rubia 12 años menor, de ojos grises, linda sonrisa y hasta que comenzó la relación, no hacia muchas frases coherentes en su presencia.

La posibilidad de una relación nació por ella, un poco por Bobby y Zoey que le dijo que cualquier cosa que ocuparan podrían llamarle (más que nada porque no le tenía mucha confianza a un hombre que de la nada le suplicaba cuidar a una niña). Y primero fue para comprar su primer brasier, luego para que le explicara cosas de chicas (las cuales no habían necesidad de explicar y que cuando él trato, la traumaron) y luego simplemente comenzó a ir a cenar por invitación de Clay.

Siempre creyó que Clay estaba interesada en ella en un inicio y luego decidió dejarla pasar porque vio que Zoey era mujer para asentar cabeza y él no estaba listo para dejar de ser un casanova.

Su relación comenzó después de un año y medio. En una fiesta de cumpleaños de Marvin, donde Zoey también fue junto su hermano y todos los trabajadores, Bobby noto como la miraba y le dijo a su hermana los sentimientos —evidentes hasta para un ciego— de Marvin. No conocía los detalles de su reacción. Sólo que al día siguiente ella despertó, le parecía raro que Marvin no estuviera en la sala viendo la televisión y cuando fue a buscarlo a su cuarto, los encontró a ambos en la cama, desnudos y con la ropa desparramada por todo el piso.

Lo único que le dijo Marvin fue: «Bueno… es lindo saber que no es muy tarde para traumarte» Sí, nunca es muy tarde para traumarte viendo como alguien comenzabas a considerar tu padre, acababa de tener sexo con la sexy rubia que se le hacía una hermana mayor.

— ¿Y cómo llegaste a una respuesta satisfactoria?-le preguntó, curiosa.

— Nunca llegue. Sólo me convencí que era lo mejor. Que mi egoísmo no era tan malo, porque te estaba dando una oportunidad de curar tus heridas y ser feliz. Tenía miedo, no te miento. La última vez que te vi, no medias más de 1 40 y tenías 9 años. Ya no eras la pequeña niña que me apretó con fuerza la mano durante el funeral de su padre. Tenías 14, eras toda una adolescente, y estabas comenzando a creer que la vida era una mierda. Estaba aterrado por cómo hacer que volvieras a quererme y confiar en mí, y como controlar las hormonas de una adolescente. Hubo momentos que creía perder la batalla, pero a fin de cuentas la gane-bromeó y Killa rió un poco.

— Entonces, si te uso a ti de ejemplo, se enojaran al principio y después me perdonaran.

— No creo que se enojen tanto. A diferencia de mí, tú no piezas tardar años o posiblemente nunca, en decirles. Sólo hasta que te conozcan y hayas tanteado lo suficiente el terreno.

— Tienes razón. Gracias-le dijo sonriéndole.

Marvin, así como Linus y Clay, siempre podían hacerla sentir bien aunque no debería de estarlo realmente. En un punto volverá a pensar que está mal lo que hace, que los ponía en peligro y que sus visiones podían hacerse realidad, pero Linus estará ahí a decirle que no.

Quizás solamente debería de comenzar a dejar de pensar en eso y concentrarse en entrar en sus vidas.

Y ver que les dirá. No podía decirles que estuvo como medio año encerrada en una habitación con un tipo que la obligaba a decirle tío y le ponía nodos en la cabeza.

— Ahora-señalo a asador- ¿me puedes decir que piensas hacer y el funeral vikingo?

— Oh, claro-dijo volteándose para quitarle la tapa a la caja.

Marvin miro el asador mientras Killa removía que sabe que de la caja (la oía mover cosas, y en un momento se metió en el bolsillo algo que no pudo ver bien).

El asador lo había armado lo mejor que pudo junto a Clayton el verano en el que Killa llegó. Ninguno de los dos era muy bueno leyendo las instrucciones y la estructura terminó inclinada hacia la derecha y casi no se veía el rojizo del ladrillo. Le habían puesto tanto cemento que ahora toda la superficie estaba forrada con él. Era un pequeña "torre de pisa", pero servía para lo que querían hacer con ella. Por lo menos la chimenea la pusieron bien.

— Voy a quemar los dibujos que hice mientras estaba en la clínica, los post-it y los diarios que escribí hace meses. Los de mi día a día y los que decían lo que iba a pasarme a mí, a Linus y a ustedes.

— ¿Qué? ¿Por qué?-le preguntó confundido.

No había leído los diarios, pero sabía que había muchas cosas ahí. Y que Killa los usaba para comprender lo que les paso.

— Quiero regresar a mi vida-le respondió. Se quitó de enfrente de la caja y puso unas hojas con post-it pegados dentro de asador.

Desde donde estaba podía ver parte de los dibujos.

— ¿Y para eso quieres quemarlos?

— ¿Tiraste los dibujos proféticos que hice?-le preguntó

— Por supuesto, me dijiste que los tirara a la basura-

— Genial, no quería ir a buscarlos.-dijo agachándose.

En la parte de abajo había un pequeño espacio donde a veces guardaban las bolsas de carbón cerillos. Ahorita no había ninguna bolsa de carbón, pero si una caja de cerrillos.

Killa metió la mano ahí y saco la caja de cerillos.

— Killa, con lo de regresar a tú vida no me dices mucho.

Prendió uno de los cerillos y tomo uno de los dibujos de la caja. Lo prendió y luego comenzó a pasar la llama en la punta de la hoja (y que comenzaba a avanzar) por los demás dibujos. Los dibujos se prendían, poniéndose negros y gris según avanzaba la flama.

— Killa…-la llamó un poco enojado por su silencio.

— He estado meses tratando de desmenuzar la ilusión, comprenderla, aferrándome a las cosas que viví y al mismo tiempo sanándome con ellas-le respondió.- La verdad es que extraño aquel mundo y una buena parte de mi desea regresar a vivirlo. A pesar de la leucemia, los intentos de homicidio y cosas inconclusas que no comprendí bien. La vida era buena y estabas en ella, y sabía de mis padres conscientes de quienes eran, no pensando que eran los compañeros de locuras de mi tutor.-Marvin puso una cara de culpa- Y… durante todo este tiempo me he dado cuenta que es ese aferró y deseo de estar ahí lo que me pide avanzar. Los diarios tienen toda la historia y ya la comprendí, desmenuce y los use para sanarme de alguna manera; sé todo lo que necesito saber. Ahora es un buen momento para que ya no existan.

— ¿No sería simplemente mejor guardar todo en el sótano?

— Sabría que aún existen.-replicó Killa-Y las ganas de leerlos una vez más se me harían insoportables, así como la idea de que otro lo hiciera. Lo mejor es que ya no existan.

— ¿También los dibujos y post-it?

— Los dibujos son un recordatorio de algo que no me gusta-dijo con una mueca-No preguntes exactamente qué. Y…quiero dejar de dibujar. Este don no es mío, lo odio y quiero que ya se vaya. Y los post it. La verdad me da flojera separarlas de las hojas.-Marvin la miro raro-¡Los volveré a escribir! no es una gran pérdida.

Tomo más hojas y post-it. Como dijo, lo post-it salían pegados a los dibujos y los echo al asador una vez más.

El fuego se estaba apagando y al aventar todas las hojas juntas, se terminó de apagar, tomo otro cerillo y comenzó a pasarlo por las horillas de las hojas. Le tomo varios cerillos.

— ¿Sabes por qué los vikingos quemaban a sus muertos?-le preguntó Killa pasando un último cerrillo y metiendo una última tanda de dibujos y post it antes de que el fuego se apagara. Prendió otra hoja para ayudarse a propagarlo en los que no llegaba.

— Sabes bien que no.

— ¿No tienes un emisario? Uno debió de decirte algo sobre eso.

— Lo eche a patadas antes de que llegaras-le dijo y Killa lo miro extrañada.

La imagen de Marvin pateando a un hombre presumiblemente mayor, le hacía reír un poco.

— Aparte, nunca he sido un gran admirador de los vikingos.

— Hay muchas leyendas sobre los ritos funerarios de los vikingos-dijo Killa viendo como flamas terminaban de consumir las hojas-Ellos eran personas que creían que la muerte fuese completa. La muerte para ellos era un giro de la vida y el otro mundo otro lugar en el que se debía de continuar viviendo y luchando. La cremación era algo que impuso Odín. Una ley que decía que todo muerto debía de ser incinerado con sus pertenencias y luego las cenizas ser lanzadas al mar o enterradas. Así el muerto iba al Valhalla con todos los medios necesarios para sobrevivir a las pruebas de éste. Sí no se hacía, los muertos regresaban y atormentaban a sus familias.

— Lindo.-dijo Marvin con sarcasmo.- ¿Qué tiene que ver una ley impuesta por un viejo barbón sin un ojo con quemar tus cosas?

— Otras leyendas, no vikingas necesariamente, decían que al quemarse uno volvía a los dioses. Me gusta pensar que al hacer esto, le estoy devolviendo a los dioses algo que me dieron. No sé si es Odín, que con su ojo puede ver todo o su es a la diosa madre o al dios Astado, pero… da igual a que dios se los estoy devolviendo.

— Lindo.

— El sarcasmo sale sobrando, Marvin.

— No es sarcasmo.

— Sí, claro-rió Killa. Las hojas estaban totalmente quemadas y el fuego ya se había extinguido. Ahora solo faltaban los diarios.- Sabes, me gustaría olvidar lo que hemos vivido igual de fácil que es quemar las cosas de esta caja-dijo Killa-Lamentablemente, los recuerdos se quedaran conmigo y saldrán cada vez que piense en ellos.

— A mí también me encantaría olvidar tantas cosas, pero eso es la vida, Killa. Vivir con las cosas que a uno le pasa, aceptarlas y tratar de encontrarle un lado positivo.

— Cierto. La ilusión de mierda terminó dándome un regalo, a final de cuentas

Marvin miro las cenizas. Aun sentía el calor del fuego pegándole en el rostro y el humo salía por la chimenea y seguía el curso del viento.

Killa le estaba dando un cierre a las cosas que vivió hace más de tres meses quemando los diarios que contaban toda la historia y los dibujos que estuvo dibujando durante meses. Los otros le pidió que los tirara y él lo hizo con gusto. Ni siquiera volvió a verlos.

Mientras veía el fuego, pensó en lo que él hizo para darle un cierre a las peores cosas de su vida. Ninguna tenía que ver con fuego o algo de alguna cultura, sea vikinga o no. En unas ocasiones se mudó, en otro trato de hacer como que los problemas no existían y hasta llegó a buscar la ayuda de Thomas… Quizás la próxima vez funcione mejor darle un funeral vikingo a las cosas.

— ¿Cómo pudiste perdonarme tan fácil con lo que hice?-le preguntó.

— Ah…-Killa se movió para para poder mirarlo, Marvin también se movió y ambos quedaron frente a frente-. Con… la misma facilidad con que tú me perdonaste las veces que te grite, insulte y deje muy en claro que no eras mi padre ni tenías derechos para evitar que yo hiciera algo.

— Es fácil de perdonar algo cuando lo que se dice es la verdad. No soy tu padre y los últimos meses no he sido más que un idiota.

— Sí, Marvin.-graznó ella alargando mucho la frase-No eres mi padre. Sólo eres el idiota que desde hace casi 5 años me ha estado alimentando, vistiendo, cuidando, educando y pagando todo lo que he necesitado. –de acuerdo, eso le sorprendió.-No sé exactamente que es un padre. Sólo he tenido uno y no puedo compárate con él porque son dos personas diferentes, pero lo que has hecho tú me suena mucho a lo que haría un padre. Y haces una de las cosas más importantes que hace un padre.

— ¿Y eso es?-le preguntó, algo enternecido con lo que acaba de decirle. Killa sonreía mientras se lo decía y en sus ojos había cariño.

— Evitar que vea lo verdaderamente mal que están las cosas. Un padre siempre quiere hace crees a sus hijos que todo está bien. –Killa le sonrió de nuevo-Siento mucho haberte gritado adentro y lo cabezota que he sido últimamente.

— No tienes por qué disculparte-replicó él

— No, sí tengo. Nunca me he disculpado realmente. Hiciste algo muy malo, no lo niego, pero no pienso arruinar nuestra relación por una decisión que en su momento creías adecuada. Y en parte lo era; cuando me encontraste no era yo, estaba lastimada de muchas maneras y no es la imagen que me hubiese gustado darles. –bajo un poco la mirada al pasto.-Ni siquiera a ti. Muchas veces vi tu mirada… estabas tan triste e impotente por no saber cómo ayudarme.

Muchas veces parecía que Marvin quería arrancarse los pelos, pensó. No lo admitía (Marvin), Thomas fue una medida desesperada para ayudarla

— Si pudiera, borraría de tu memoria esos dos años que viviste en las calles.

— Si pudieras, no te dejaría hacerlo.-él la miro confundida-Esos años me dieron carácter.

Marvin no pudo evitar reír por lo que dijo. Se veía tan tranquila. Nada que ver con la chica enojada de hace rato. Si continuara enojada seria con toda razón. Al principio esperaba que todo fuese tranquilo, pero no pudo evitar hablarle a Bianca. No era normal lo que le paso a Killa y creyó que era mejor resolverlo de una vez. Killa no le pareció. Sintió su vida fuera de control y como un ratón de laboratorio, el cual Bianca y Bryce analizaban cada vez que querían.

Debió de preverlo. Y hacerle caso a Zoey cuando le dijo que no le llamara a Bianca.

En la noche le esperaba regaños de ella también.

Suspiró. — Sí te pido disculpas por lo de hace rato, ¿las aceptarías?

Killa puso una expresión rara.

Se dio vuelta una vez más, mirando al asador y se acercó un poco más a la caja. Pronto escuchó el ruido de los diarios, más no sacaba ninguno.

— Killa…

— No pidas disculpas. Me molestó mucho en su momento, ahora ya no me molesta-dijo y saco uno de los diarios y se lo paso.-Sostenlo, por favor.

Marvin lo agarró y antes de que pudiera preguntarle, otros 3 diarios llegaron a sus manos.

— ¿Me diste sólo 5 diarios de mi madre, verdad?-le preguntó

— Sí.

— Este es el último-dijo sacando otro y dándoselo.-No quiero quemarlos por error-le explicó.-Yo escribí 4 diarios contando todo lo que pasaría durante la ilusión. Otros 3 escribiendo mis pensamientos durante mi aislamiento en la clínica. Son 7 los que debo de quemar. –saco los otros diarios y los puso sobre las cenizas de las hojas-¿cómo puedo quemar los diarios, de forma rápida?

— Abajo hay líquido para el carbón

— No… me gustaría correr el riesgo de que se descontrole el fuego. No es carbón, son hojas y se consumen más rápido.

— ¿Y si dices un hechizo?-le propuso y Killa lo miro extrañada- Una vez lanzaste uno a Trevas.

— Sí, pero no compares a Trevas con unos diarios. Con Trevas tenía miedo y seguí una voz en mi cabeza que me decía que hacer.

— ¿Eh?

— ¡Olvídalo!

— De acuerdo-dijo Marvin lentamente.- No pierdes nada con intentarlo.

— No sé cómo se dice fuego en latín.-replicó Killa con una mueca

— Es "Ignis".

Killa lo miro un poco sorprendida. — ¿Cómo es que lo sabes?

— Oí a Bianca decirlo, no importa. ¡Vamos, di la palabra!-le suplicó un poco inquieto.

Miraba al asador y a ella una y otra vez, ansioso. Killa no pudo evitar pensar en lo mucho que se parecía a un niño inquieto por comer sus dulces favoritos.

— ah… Ignis-dijo casi en un susurró.

De repente escucho una pequeña explosión y gritó, junto con Marvin, haciéndose a un lado.

— Guau. Por todos los…-comenzó a decir Marvin.

Se alejó unos pasos también, dejando los diarios de Ingrid en el suelo (se le cayeron por la sorpresa de la explosión). Los diarios ahora estaban dentro de una pequeña montaña de fuego, consumiéndose.

— Pensé que no funcionaría-masculló Killa mirando como la mitad de los diarios se habían consumido.

— Tampoco yo.-confesó Marvin

Y asintió. Se quedó aun mirando la pequeña montaña de fuego dentro de asador. El fuego era amarillo, naranja y un poco rojo; en conclusión raro y hechizante.

Marvin no le hablaba, ya que miraba también el fuego medio hechizado, pero si dijo alguna palabra mientras se sentía hechizada por el fuego no se dio cuenta.

Otro diario desapareció y sus ojos comenzaron a arderle por la falta de lubricación.


No busques hablarme, por favor-su propia voz vibró en sus oídos.

Podrías mirarme, por favor-le pidió una voz más grave de hombre. Un silencio-No puedes ignorar lo que pasó entre nosotros.

¡Tú lo hiciste, maldito bastardo!

Yo no he…


— ¡Killa!-le gritó Marvin haciéndola reaccionar.

— Qué, Qué-susurró moviendo un poco su cabeza. Comenzó a pestañear con fuerza, lubricando sus ojos.

Llevo su mano a su cabeza. Un pequeño dolor comenzó a nacerle de forma pulsante.

— ¿Estás bien, Killa?-le preguntó Marvin y Killa se movió su cabeza para quedar de lado y poder verlo. Ahora estaba alado de ella y lo miraba preocupado.

— Sí, ¡sí!-aseguró-Sólo…-suspiró-Me perdí un momento en el fuego.

— Sí, a mí paso lo mismo-admitió Marvin dándole un apretón a su mano y después soltándola-Te hipnotiza, ¿no?

— Sí-dijo Killa bajando un poco la mirada.

El dolor ya estaba parando, pero eso era lo de menos. Al parecer Marvin se hipnotizo por un momento también, pero… ¿oyó esas voces también?

No, se dijo Killa. Era su voz y…

— La voz de Derek-susurró lo más bajo que pudo. A pesar de eso, sabía que Marvin podía oírla, sin embargo, lo miro y parecía haberse hipnotizado de nuevo por el fuego.

Tomo una gran respiración. ¿Cómo era posible que oyera su voz y la de Derek teniendo una conversación?

Es imposible. Y nunca en la ilusión tuvo ninguna conversación que dijera exactamente esas palabras o que su voz se oyera tan triste y la de él tan culpable.

¿Qué pasaba? ¿Habrá sido su imaginación o…? No, ni pensar en la segunda opción.

— ¿Es normal que se hayan consumiendo tan rápido?-le preguntó Marvin interrumpiendo sus pensamientos.

— Es un fuego sobrenatural. –respondió Killa-Hum… No está atado a las leyes de la física… supongo.

Estaban tan concentrados mirando como el fuego terminaba de consumir los diarios sacando mucho humo por la chimenea, que no se dieron cuenta que la puerta corrediza de la cocina se abrió.

— ¿Qué rayos están haciendo?¿qué fue ese ruido?-gritó Abby

Ambos se voltearon muy rápido, y con caras inocentes y al mismo tiempo dijeron:

— ¡Nada!

Abby venia sola y no se veía realmente enojada, más bien preocupada.

— ¡¿Nada?!-repitió Abby-Una explosión no pude ser por nada. ¿Qué estaban haciendo?-miro sobre sus hombros- ¿Qué están quemando en el asador?

— Diarios-respondió Killa con una mueca- No me mires así; no eres mi madre Abby. Viene aquí porque quería matar dos pájaros de un tiro: hablar con Marvin y quemar los diarios que tanto han estado enmarañando mi mente. Lo hice, pero…-miro sobre su hombro-Use un hechizo para prenderles fuego y… hizo un fuerte ruido al prenderse.

— Usaste un…-Abby suspiró y negó suavemente con la cabeza-No importa. Ustedes saben que estaban haciendo. Mejor traigan sus traseros a la casa. Casi se acaba la pizza y ustedes no han comido nada.

— Pedimos más y ya.-dijo Marvin como si fuese obvio.

— Ahí vamos-le aseguró Killa-Sólo quiero ver que el fuego no salga de control. La estructura no es muy segura.

— ¡Oye!-replicó Marvin ofendido-Lleva casi de 4 años usándose para carnes asadas y sigue en pie.

— Lo que digas, Marvin.-farfulló Abby sin darle mucha importancia-El fuego ya se apagó. Traigan sus traseros-dijo dando vuelta para entrar a la casa.

— ¿Ya se apagó?-repitió Killa confundida y al darse cuenta vio que era verdad.

Se acercó al asador y vio la pequeña montaña de cenizas. Aún era capaz de sentir el calor que la llamas en su rostro.

— Guau. Sí el fuego mágico estuviera en lata, lo fácil que sería hacer fogatas, barbacoas y esas cosas.

— Deja de pensar en eso y ven.-dijo Marvin, levantando los diarios-No nos gustará sí Abby viene de nuevo.

— ¿Y si nos escapamos y vamos a comer nosotros a otro lugar?-le preguntó con una mueca, acercándosele.

— ¿Y perderte la despedida?-farfulló Marvin levantándose-Es tentador… No. Vamos. Hicieron esto para despedirte y despedir a Linus. No les hagas el feo.

Killa suspiró. Su expresión no era muy motivadora. — Me harán sentirme triste. Ustedes son muy especiales para mí e irme después de verlos a todos se me hará más difícil.

— Sé que esperabas irte mañana y que sólo Clayton, Zoey y yo los despidiéramos. Pero si te vas así los demás se sentirán tristes y sentirán que los abandonaron. Hagamos las cosas bien, ¿sí?-le preguntó pasando su brazo libre por los hombros

Killa asintió y caminaron hacia la casa.

Todos estaban en la sala y se veían un poco extrañados. En sus rostros se veían que también les sorprendió la explosión.

— ¿Abby les explicó lo de la pequeña explosión?

— Jamás he oído a un "Ignis" explotar así.-musitó Bianca sorprendida.

— Sí, es súper raro.-farfulló Killa-Quieten esas caras. ¿No es esto una fiesta? Pues pongan música y acérquenme esa caja de pizza. Quiero disfrutar mis últimos momentos con ustedes y hacerte una pregunta Bianca.

Todos se fueron casi a la media noche y sin contar una media hora en la que se pasaron discutiendo un poco sobre la manía de ser científica loca de Bianca, pasaron el día riendo, bromeando, recordando ciertas cosas y discutiendo sus planes en cuanto llegaran a Beacon Hills.

Nadie creía que no tenían muchos planes completamente trazados. Aparte del hecho que sólo pasarían un día en Monterey, al siguiente se irían a Beacon Hills por órdenes de Tana para hacer que sabe qué y el resto, ya todos lo sabían.

Zoey llegó como una hora después de que Killa y Marvin regresaran de su discusión, con Bobby alado de ella, y Clayton dos horas antes de que se fueran todos. Éste se quejó al ver que ella y Linus seguían como siempre, hablando y bromeando y tuvieron que pedir más pizza como 3 veces.

El vuelo a Monterey salía a las 8 de la mañana y se fueron casi dos horas antes por lo lejos que estaba el aeropuerto.

Sólo Clayton, Zoey y Marvin los acompañaron y antes de pasar al control de seguridad (ya habían facturado el equipaje y ahora lo único que no iba a ir bajo el avión era la mochila de Killa), no duraron en decirles que los llamaran en cuanto aterrizaran.

— Es absurdo.-dijo Linus. Se veía cansado. No tenía ojeras, pero sus ojos apenas podían mantenerse abiertos y no hacía gestos -Váyanse a dormir. Estaremos con Rubí y de ahí nos iremos a Beacon Hills.

— Sólo les estoy pidiendo que se tomen un minuto para mandar un mensaje de texto y decir que llegaron vivos y el avión no se estrelló.-replicó Marvin-Y manden otros cuando lleguen a Beacon Hills. Si decides irte en tu auto, quiero saber que no tuvieron un accidente en la carretera.

— No seas absurdo, Marvin-bufó Linus. Igual, sin un gesto que indicara su molestia-Soy el mejor al volante.

— Eres un peligros al volante-replicó Clayton y si no hubiese estado tan cansado le hubiera mandado un mirada fulminante –Cuando consigas donde vivir, háblame Killa. Encantado iré unos días a Beacon Hills a ayudar a instalarte.

Killa tardó un momento en reaccionar y responder. Difícilmente se mantenía en pie y mientras facturaban el equipaje e iban al control, se la paso colgada del brazo de Zoey y apoyando su cabeza en su hombro cada vez que se detenían.

Tanto para ella como para Linus había sido una mala noche, por distintas razones. En el caso de Linus, la marca del dios Astado (ahora un trazo descolorido) en su pecho ayer ardió furiosamente un par de horas después de acostarse y se despertó conteniendo un grito y todo sudado.

El sudor y despertarse un par de horas después también le paso a Killa, sólo que en su caso fueron sus sueños la que no la dejaron dormir. Al principio soñó con Lydia enterrándole la daga en el corazón, su cara de culpa y lágrimas. Después las imágenes irregulares aparecieron con poca nitidez; un borrón de varios colores que la dejaron confundida. Se despertó sin gritar, con calor y sudando.

Ambos trataron de dormirse una vez más, ninguno pudo. Linus se pasó las horas siguientes tratando de ignorar el dolor y Killa pensando una vez más en el sueño, lo que la respuesta de Bianca sobre la herida de Derek y su cacho de conversación con Derek que escuchó al ver el fuego y miro su muñeca derecha melancólica por no ver el laberinto celta en ella y se lo pintaba con un plumón permanente, como muchas otras veces lo había hecho. Ahora era una vaga sombra de plumón en su muñeca.

— Soy pobre-comenzó a decir Killa con voz cansada- y hay una gran probabilidad que termine viviendo bajo un puente o en el bosque.

— Ya te dije que yo podría pagarte la renta de un lugar-dijo Marvin

— No-dijo Killa muy firme y separándose de Zoey para ponerse alado de Linus.-Y no tengo tiempo para hablar del mismo tema que ya hablamos. Conseguiré un trabajo y veré como le hago para que me alcance para la renta. O… estaré el mayor tiempo posible fuera de la casa de Tana, no sé.

— No importa que vivas en una tienda en el bosque.-repitió Clay- Puedo ir a ayudarte a armarla. Eres un asco armando tiendas.

— No digas estupideces, Clay-dijo Zoey-No va a vivir en el bosque…-la miro, algo insegura.- ¿No lo harás, verdad?

— Clay, no puedes pedir vacaciones en tu trabajo e ir a buscarme cada vez que ocupes un escape de la chica con la que tienes una relación intermitente desde hace por lo menos 1 año.

— Mentira.

— Cuando empezó me sacabas de la escuela para pasar un rato contigo.

— No recuerdas todo un año, ¿cómo puedes saber eso?

— ¿Crees que estos 3 meses solamente soñé, dibuje, grite y me la pase obsesionada con los diarios?-le preguntó-No, también tuve mucho guiños de recuerdos y la chica con la que siempre tienes sexo según la temporada del año, fue de lo primero que recordé.

Clay puso una cara rara, haciéndola reír. No recordaba mucho el año que olvido. Los guiños fueron menos de lo que esperaba, pero los pocos que tuvo fueron muy gráficos.

Detestaba no recordarlo, pero Bryce le había dicho que a medida que su don de dibujar desapareciera sus recuerdos regresarían. Quien diría que gracias a su tío se salvó de morir y que sabía algo de él además del físico, edad y nombre: dibujaba.

Definitivamente, saber más de su familia materna, encontrar a su tío Marcus, saber algo de su abuelo materno, porque Laqha ni ella le prestaron atención, continuar con su vida y volver sus viejos lazos, eran sus prioridades.

No como en la ilusión que los dejo en último plano.

Lamentablemente, averiguar sobre sus raíces y su tío Marcus tendría que hacerlo sola (a quien engañaba, con ayuda de sus amigos) porque tanto Bryce como Tana se habían puesto en el plan de: «no diremos nada hasta que estemos las dos juntas» y Tana no había pisado Portland en dos meses. Algo le decía que lo hacían apropósito; alargar las cosas lo más posible para ver qué podían decirle y qué no.

Lo único que Bryce le dijo fue que no sabía cómo era Marcus o donde estaba. Cuando lo llamo para decirle lo que él y Gloriana iban a hacer y pedirle unas cuantos consejos fue la primera comunicación que habían tenido en casi 20 años.

El llamado para el vuelo volvió a repetirse.

— Nos vemos-dijeron y se despidieron de ellos una vez más.

— Oye, espera-detuvo Marvin a Killa cuando estaban avanzando al control de seguridad. Había una larga fila.

— ¿Qué pasa?-sólo ella se detuvo, Linus continuó y ya estaba formado.

— Se te olvida esto-le dijo Marvin sacando de su chamarra el relicario.-Lo dejaste sobre tu escritorio está mañana y no creo que te quieras ir sin él.

Killa tomó el relicario y lo guardó en su mochila. Un día se lo llevo Shappa, le explicó que se rompió cuando lo arranco de su cuello (al parecer el relicario evitaba que la diosa madre la poseyera) y que sólo esperaba el momento para dárselo. Lo reparó y se quedó viendo el collar mucho tiempo después de que se fuera. No sé lo puso. Ver el collar le recordaba que le había prometido a Derek no quitárselo (una vez más se reprendió. Hacia estupendo no pensar en él) y lo que menos deseaba era tenerlo y recordar una promesa que le hizo alguien que no la conoce, siendo que una parte de ella añoraba la vida que creyó tener. Sin embargo, se lo llevó a la clínica y lo tuvo debajo de su colchón toda su estancia.

Thomas sabía que estaba ahí, lo sacó y lo dejo en la caja con sus cosas. Ayer lo guardó en su pantalón cuando abrió la caja, buscándolo y luego lo dejo en su escritorio. Estaba tan cansada que olvido tomarlo en la mañana.

— Realmente no-le dijo.-Gracias, Marvin.

— Cuando aterricen, manda el mensaje-le repitió y Killa asintió sonriéndole.

Le dio un abrazo por última vez y sopeso la idea de nuevo de quedarse. Éste abrazo y los anteriores cuando se despidió de ellos por primera vez, le daban ganas de quedarse.

— ¿También tuviste una mala noche?-le preguntó Linus cuando ella llegó junto a él en la fila. Le había apartado un lugar aunque el de atrás lanzó un pequeño grito de protesta, lo ignoraron.

— Es muy evidente, ¿no?-le respondió Killa en un suspiró. No habían podido hablar mucho desde que se levantaron de la cama para prepararse.

Se bañaron, se quedaron un rato en la sala con Clayton viendo las noticias y después se fueron. Como un acuerdo silencioso echo con miradas, no hablaron de lo evidente hasta que estuvieran solos. O sea, ahora.

— ¿Por qué no pudiste dormir?

— La marca comenzó a arder y sigue ardiendo un poco-le respondió con una mueca- No tanto como en la madrugada… si fuese así no podría ni respirar. ¿No tengo que preguntar porque no dormiste mucho tú, verdad?

— Mi marca no duele, sólo desaparece.-por lo mismo era muy fácil para ella hacer de cuenta que en su vientre no había nada más que una cicatriz. No la marca de la diosa Madre pintada en su piel como si fuera plumón plateado, para Linus era diferente considerando que parecía estar cauterizada y ardía. Luego negó un poco-No fue una pesadilla propiamente dicha. Sólo… recordé cuando Lydia me apuñalo y luego las imágenes borrosas que tuve cuando toque las raíces del nemeton.

— ¿Cuál de todas las veces?

— Sólo una vez toque las raíces, las demás estuve sobre ellas- replicó Killa.-La visión de las raíces cuando Chris Argent me abrazaba, Linus.-dejo su mochila en la banda del escáner mientras Linus pasaba el detector de metales. Poco después lo hizo ella y tomo su mochila del otro lado de la banda. –No fue tan mal sueño, sólo ya no pude dormir y me quede pensando otras cosas.

— Sí, me imagino las cosas que pensaste.-dijo Linus-No puedo creer lo loca que está Bianca. ¿Hechizar las garras de Dean?

Recordaba muy la respuesta de Bianca cuando Killa le comentó sobre un raro sueño que había estado teniendo. Le contó que veía a Derek con una chica que le curaba una herida en la parte baja del cuello y decía que no sanaba desde hace más de tres meses (gracias a cielo por los latidos irregulares, o todos se habrían dado cuenta que Killa mentía). Bianca casi se atraganta con la pizza y Dean —quien aprendió a confiar en los sueños de Killa— puso una cara seria y parecía interesado en el sueño de Killa. Bianca al final no tuvo de otra que decirle a Dean que sus garras estaban hechizadas desde hace medio año, haciendo que las heridas que infringiera con ellas jamás sanaran.

Dean se enojó, Thomas se enojó (él nunca se sintió contento de la herida que Dean le infringió al defenderlo) y hasta Itzayana se quejó varios minutos; hubo unos cuantos gritos. Bryce se sorprendió de que Bianca fuese capaz de hacer eso y por poco no podía ocultar el gusto de las habilidades de su más nueva alumna.

Por suerte arreglaron las cosas pronto, no quería arruinar su último día todos juntos y la cosa quedo en que Bianca le quitaba el hechizo a sus garras y que dijera como podía cerrar la herida.

Respuesta: No la conocía y debía de investigar un poco más. Hizo el hechizo sin saber las consecuencias y para que no volvieran los gritos, Bryce se comprometió a ayudar.

— Y lo peor es que ni siquiera Dean sabía que hechizo sus garras.-bufó- De verdad, Bianca es una rara combinación de belleza, dulzura y científica loca. A la mierda se fue mi promesa de alejarme de Derek lo más posible.

— Aún puedes hacerlo-replicó Linus mientras iba a la puerta de embarque.

— No lo dejare morir por una infección y si no soy yo quien lo cure, ¿quién lo hará? Tana primero muerta antes de ayudar a un hombre lobo y Bianca no va a venir a Beacon Hills sólo por eso. Tendré que hacerlo yo.

— O puedes recurrir al veterinario.

— ¿Eh?

— Sí, cuando Bianca sepa la forma de curarlo, vas con ése veterinario amigo de Scott y que él lo cure.

— Es… es una buena idea.

— Por supuesto que lo es.

Killa lo miro negando con la cabeza por esa respuesta arrogante.

— ¿Soy yo o es muy raro que sepamos tanto de sus vidas sin si quiera conocerlos?

— Es raro, pero… ¿qué cosa en nuestras vidas es normal? ¡Lo normal es aburrido!

Rieron un poco. Definitivamente necesitaban dormir un poco.

— ¡Allá está nuestra puerta!

El vuelo era de dos horas y no hablaron mucho durante el vuelo. Apenas se habían sentado y Linus decidió dormir un poco y Killa se la paso jugando Mario Kart en su PSP. Cuando Linus despertó estaban a un par de minutos de aterrizar y les dolía la espalda, cuello y trasero por la incómoda posición en que estaban y lo incómodo de los asientos.

Bajaron del avión y un par de veces se tropezaron con los demás pasajeros. Fueron por su equipaje y estaban caminando cerca de la recepción del aeropuerto cuando Linus refunfuñó que no veía a Rubí.

— Tienes una genial vista, Linus, pero entre tanta gente no podrías verla bien.

— Hay demasiados olores aquí-refunfuñó-Diablos, odio no tener carro.

— Por cierto, el Bee…-Killa se interrumpió. Miro sobre el hombro de Linus y ahí vio a Rubí corriendo.

Sonrió.

— ¿Por qué sonríes?-le preguntó Linus confundido y cansado.

La respuesta a la pregunta llegó en cuanto Rubí se le colgó al cuello a Linus, sorprendiéndolo.

— ¡Carajo, Rubí!-se quejó Linus cuando logró que ella se dejara de colgársele del cuello-No pesas lo mismo que un pluma

— ¿Me estás diciendo gorda, baboso?-le preguntó frunciendo el ceño y mirándolo mal.

— No, te estoy diciendo que tuve una mala noche, apenas pude dormir y estuve más de dos horas en el asiento más incómodo del mundo.

— Que te den-le dijo aun enojada- Mejor hablare con Killa.-la miro-¿También dormiste poco, estás roñosa y no me dejaras abrazarte?

— Conque no te me cuelgues del cuello estoy bien.-respondió y rápido Rubí fue abrazarla-Es un gusto verte, también.

— Ni lo digas. Llevo dos meses sin verte y siento como si hubieran pasado mil años.

— ¿Y con migo?-le preguntó Linus.

— Puedo pasar diez mil años sin verte-le dijo dejando de abrazar a Killa y mirándolo mal.

Linus sólo bufó y tomo sus maletas. ¿Y para esas respuestas le suplico que vinieran antes a Monterey a verla?

Killa también tomo las suyas y comenzaron a caminar a la salida del aeropuerto.

— ¿Puedo preguntar de qué iba el raro mensaje que me enviaste?

— ¿Qué mensaje?-preguntó Linus

— Me mandó un mensaje diciendo que me llevaría a un lugar y no importaba si me negaba; iría.

— Iremos, más bien-aseguró Rubí-A menos, claro, qué quieras quedarte 5 horas solo en el departamento, Linus.

— ¡¿Qué rayos estaremos haciendo por 5 horas?!-preguntó Killa, asustada y alarmada.

— Cosas divertidas-aseguró de nuevo.-Pero primero vayamos al departamento a dejar las maletas, desayunan y descansan un par de minutos. Después salimos.

— Hum…

— Sólo dime que no haremos nada que nos fastidie. –pidió Linus.

— Ni que los fuera a llevar a una tortura china.-bufó Rubí- Dejen de hablar y vayamos al estacionamiento. Declyn me prestó su auto.

— Esto me da mala espina.

— ¡¿A ti?!-exclamó Killa con la mayor energía que había puesto en toda la mañana- ¡Es a mí a la que le mando el mensaje y le importa que vaya! ¡A mí debe de darme mala espina!

— ¿Les digo donde se metan su mala espina?-les preguntó Rubí cuando llegaron al auto.

Tenía una expresión peligrosa mientras abría la puerta del piloto.

Ambos negaron.

Rubí sonrió. — Eso creí.

Llegaron antes muy rápido al departamento de David y continuaba igual como lo recordaban. La única diferencia era la tele, que ahora era una pantalla plana de 32 pulgadas y muchos dvds desordenados aun lado de la misma.

Parecía que anoche Rubí y David tuvieron una noche divertida y relajada, cosa que le extraño sólo a Linus. ¿No David tenía una cita a ciegas?

Aparte de eso, Linus no pudo evitar pensar que estar viviendo con David hizo que Rubí se relajara bastante. Y no era que antes fuese una chica que le gustara mucho hacer relajo, pero tampoco era mucho de pasar una noche encerrada. Si podía salir, lo hacía. Y David ahora la convencía de pasar una noche relajado con él.

Se relajaron sólo un rato y desayunaron, esta vez con hambre no como cuando estaban en Portland y se negaron a desayunar argumentando los kilos de pizza que había comido el día anterior.

Una hora después se habían vuelto a subir al auto de Declyn, con Rubí al volante de nuevo, desconociendo su destino y con sonrisas enigmáticas de Rubí cada vez preguntaban.

Y cuando por fin Killa reconoció la calle, se confundió.

— Rubí, ¿esta es la calle donde está el bar de Declyn?

— Sip.-respondió

— ¿Por qué vamos al bar de Declyn?

Rubí no respondió y Linus y Killa se le quedaron mirando mucho rato. Los seguros de las puertas bajaron con un fuerte estruendo y ellos se sobresaltaron.

Rubí no dejo de reír hasta que se estaciono frente al bar, les dijo que sólo quería darle un poco de drama al asunto y bajaron del auto, entrando al bar.

La última vez que Linus estuvo ahí, era la fiesta de fin de año, habían muchos seres sobrenaturales y habían bebido algo que les jodio sus sentidos e hizo que cometieran muchas estupideces, entre ellas la boda no legal, sin consumación y con un día de conocerse de Killa/David.

Por otro lado, la última vez que Killa estuvo ahí estaba haciendo un reporte sobre una película de neandertales ("La Guerra del fuego"), los "abejorros" le decían machorra, Rubí despotricaba sobre su primer novio y su año de celibato, y se enterraba que destruyó un ala de la escuela, Braulio Dzul (el tío de Rubí y Linus) la beso, Declyn le pago para hacerle un cambio de look, Rubí fue casi asesinada por una bruja, discutió con ella antes y tuvo un pequeño descontrol con sus poderes, provocado por muchos factores: enterarse que Bryce se hizo pasar por ella, su discusión con Rubí, casi perderla… y luego una linda noche bailando entre luces, olor a piña, con el personal vestidos con falda hawaiana y cocos (esta última mujeres) y mucha paja.

Claro, nada de eso paso realmente, aparte de que si Braulio se propaso con ella una vez, los "abejorros" si le decían machorra cada vez que ayudaba a Rubí en el bar, sí llegó a destruir un ala de su escuela y Declyn si le daba dinero para dejar su look a lo "Zooey Deschanel".

— No, no, no, ¡no!-gritó Killa cuando llegaron al piso de arriba, a uno de los pseudo camerinos (eran 3, y en el que estaban es el más grande).

El mismo de la ilusión. El sillón verde limón muy cerca de la ventana, el mini refrigerador cerca de la puerta, el tocador con espejo color blanco en la pared que quedaba a la derecha entrando y la que quedaba la izquierda, percheros con ropa.)

— Vamos, Killa-suplicó Rubí-Falta horas para que abran el bar y… hay que matar tiempo.

— Mañana estaré con tu abuela haciendo no sé qué, en lugar de relajarme antes de que empiecen las clases o relajarme de tonto estúpido viaje en tan pocas horas-y por eso pensaba que debió de quedarse en la clínica-, y en lugar de dejarme descansar un día sin la loca de tu abuela, ¿quieres que me siente en una silla, me mire al espejo y deje a Declyn me haga no sé qué en el cabello?

— ¡Ocupas un cambio!-exclamó Rubí-Nuevo lugar, nuevo rumbo, nueva tú. –la miro de arriba abajo.- Y realmente necesitas un cambio.

Killa se miró. ¿Necesitaba un cambio? Los jeans, tenis y camisas de botones no pasaban de moda.

— ¿Qué…? ¡Dije no!-exclamó cruzándose de brazos. Rubí bufó, rodando los ojos- Mientras subíamos dijiste que sólo querías una noche de música, baile y beber con nosotros, sí, no lo niegues, también quieres con Linus-señaló y Rubí no dijo nada. Sí, hace rato fue mala con él, pero porque le dolió la molestia en la voz de Linus en el aeropuerto. Llevaba meses sin verlo ¿y se molestaba? Un pepino que no haya dormido bien, ella no duerme bien y no estaba como "mírame, pero no me toques"- ahora te dejaste manipular por Declyn-lo señaló-para perder tiempo con mi cabello y maquillaje.

— Será divertido ¡y te pagare 50 dólares!-musitó Declyn.

— ¡No! Sin importar la tentadora oferta. Sólo quiero sentarme y esperar a que empiece la fiesta.

— Oh, pastelito-rió Rubí- Lo vamos a hacer. En un rato, sólo con alcohol podrás olvidar que vas a ir a vivir con mi abuela.- y la empujo.

Cayó hacia atrás, estrellándose contra la silla, que se inclinó y por poco cae de no ser por Declyn que estaba atrás y la sostuvo.

— ¡Rubí!

— Mira, pastelito. Eres una de las chicas más guapas que conozco y con suerte usas algo que te favorece –y eso le molestaba. ¿Qué tan difícil le era a Killa entender que era una chica guapa que ocupaba sacarse provecho de vez en cuando? -Y realmente ahorita ocupas un cambio.

— ¡No quiero un cambio! ¡Me gusta mi ropa, amo mi tenis, me gusta mi cabello! Sí alguien me va a amar, será con esa ropa.

— Y levantas miradas así, no lo niego. Pero aun así ocupas usar los kilos de bonita ropa que…

— ¿De dónde rayos sacaste que por mudarme ocupo darle una vuelta a mi vida?-graznó tratando de levantarse, más no pudo. Declyn la agarró por lo hombros, pegándola a la silla. –Cabello, ropa. tatuaje… ok, lo último si me lo voy a hacer, ¡pero lo primero es de película!

— A: también el tatuaje es de película y tu cabello es un asco. Tienes las puntas abiertas y secas. Y…-toco su cabello- ¿Te chupas las puntas?-Killa miro hacia otro lado. Hacia Linus que estaba acostado en el sillón, con la gorra inclinada hacia abajo tapando parte de su rostro.

Linus levantó un poco su gorra y la miro. Él sabía de dónde provenía aquel tic nervioso.

— No importa-dijo soltando su cabello-B; preciosa, no te pido que cambies toda tu ropa o quien eres. Te amo así, es tú sello y cada quien usa lo que imagina que puedo usar, pero aun así debes de usar de vez en cuando lo que te he regalado, te ha regalado Zoey y Itza. Tienes un montón de ropa y casi no la usas. De hecho, la has ido dejando conmigo ¡y a mí no me queda! ¡Tengo el doble de pecho que tú!-dijo como si fuese obvio- Y ahí la tengo para que te la lleves.

— Rubí, no crees que estás siendo algo… -comenzó a decir Linus yendo al auxilio de Killa.

— ¿Algo qué, Linus?-le preguntó Rubí. Linus no respondió de inmediato.

Rubí arqueó una ceja y se cruzó de brazos, esperando la respuesta.

— ¿Vas a responder o ya te acobardaste?

— No me acobarde-le espetó Linus mirándola mal- Sólo trataba de buscar otra palabra, pero aquí está: mandona.

— Yo no soy mandona.

— No, no lo eres. Sólo casi siempre cuando estás con Killa haces tu voluntad, la convences y no oyes lo que quiere. ¡Ella no quiere un cambio! ¡Déjala así como está y no te enojes solo porque no puedes hacer tu voluntad con ella en una cosa!

— ¡No lo hago! ¿No lo hago verdad?-farfulló a Killa.

— Bueno…-canturreó

— ¡Killa!

— ¡No lo haces!-se apresuró a decir Killa- Cuando uno obliga a alguien, no sé puede disfrutar y casi todo lo que hacemos lo disfruto. Porque estás tú, estoy yo y pasamos todo el tiempo posible juntas.

— Ves Linus, no soy mandona.

— Lo sé.-sonrió- Sólo quería hacerte enojar. Eres molesta, no mandona.

Rubí lo miro mal, tomo de la mesa un cepillo y se lo lanzó a Linus al estómago.

Linus lanzó un gemido de protesta. — ¿Qué rayos le pasan a las mujeres que quiero con los cepillos? ¡Primero Killa, picándome ayer con un cepillo, ahora tú lanzándome uno al estómago!

— ¡Te lo merecías!-corearon Killa y Rubí.

Linus las fulmino las dos con la mirada y luego volvió a bajarse la gorra. Tenía mejores cosas que hacer antes de que abrieran el bar; dormir, por ejemplo.

— Rubí, sé que quieres ayudarme a darle un nuevo rumbo a mí vida, pero… ¿de verdad crees que con un corte y usar la ropa que nunca uso se lo dare?

— No, pero realmente ocupas un corte-dijo Rubí sonriendo- Y si quieres evitar quejas, sí usa la ropa que te compran.

Killa negó, divertida. — Rubí…

— Vamos, chica.-le dijo Declyn. Por el espejo vio que sonreía-A nadie le hace daño un cambio.

Declyn (no conocía su apellido y nunca se lo quiso decir, al igual que su edad) debía de estar a los finales de los 20, su piel era bronceada, sus ojos cafés oscuros, estaba en forma, media como 1 80 y su voz tenía un suave acento del sur que le gustaba. Realmente se veía muy varonil, de no ser que se sacaba las cejas mejor que ella, sabía maquillar, de ropa, cortar el pelo y se depilaba cada parte de su cuerpo, muy difícilmente creería que es gay.

A decir verdad, Declyn era la persona que menos recordaba en la ilusión. Apareció casi al final y no recordaba exactamente cuál era su físico.

Ella se lo adjudicaba al hecho de que siempre se le olvida quien era. Lo confundía mucho con Barry, el acosador número uno de David. Y ninguno de los dos se parecía.

— A nadie que lo quiera-replicó Killa- Y… me gusta mi cabello largo-dijo con pena.

— Mira, velo como X-Men.

— ¿Eh?-dijeron Killa y Rubí

— Sí, chica. En la primera película Wolverine apenas tenía cuerpo y el pecho peludo…-puso una mueca de asco-El peor vello en pecho que he visto. En las demás su pecho ya no estaba tan peludo, comenzó a ejercitarse más hasta ser una masa de músculos, se depilo. A todos les gusto el cambio y Hugh Jackman se volvió el nuevo moja bragas de la televisión.

— Ya no sé…

— O cuando quisieron hacer una nueva entrega de X-Men y decidieron hacer una precuela. Pusieron a Michael Fassbender y James McAvoy como el Magneto y Profesor X, y ellos también se volvieron moja bragas. ¡El cambio es bueno!

— ¿De verdad crees que tus ejemplos con X-Men funcionaran, Declyn?-preguntó Linus, sin quitarse la gorra (con el SF bordado) de la cara.

— Está funcionando-farfulló Killa con los ojos muy abiertos-Y me sorprende.

— ¿Te convenció con un argumento de X-Men?- preguntó Rubí sorprendida.

Cuando Declyn comenzó a hablar, primero Rubí lo miro con una ceja arqueada. Pensaba: ¿qué trataba de hacer sacando una película que no había visto? Luego se dio cuenta de que si las conocía y estaba sorprendida. Declyn no era de películas de acción, más bien de drama.

— Aunque no sé si hacerte caso. Sabes de las películas, pero… ¿quién no sabe de las películas?

Rubí levantó la mano. La miraron — Ni porque tú y David me han suplicado por verlas, las he visto.

— Dispara.

— ¿hum?

— Pregunta lo que quieras de comics, X-men o Wolverine. Si lo respondo bien, me dejaras hacerte lo que quiera.

— ¡Hecho!

— ¡Pues dispara, chica!

— ¿Qué piensas de la representación de Wolverine en las películas?

— Que lo andan sobreexplotando demasiado.-respondió sin si quiera pensarlo- Por Dios, hay más X-Men e igual de interesantes de Wolverine. Jean y Scott pudieron explotarse mucho mejor, la tercer la película, puff, nada que ver con la verdadero fuerza fénix. ¡Hola, Fénix no es una segunda personalidad de Jean es un ser omnipotente que tomo su forma! El triángulo amoroso necesitaba manejarse más y mejor. Jamás les perdonare la forma en que cambiaron el origen de Rogue, ni que quitaran su relación con Gambito. Les perdono lo que hicieron con el Profesor y Magneto, ni negar los buenos actores que eligieron para sus dos encarnaciones y… bueno, si lo van a explotar tanto que sea el Wolverine tosco, peludo, bajo y maldito hijo de puta. ¡Ése héroe que no teme asesinar, está en todos los equipos y amenaza al presidente de los estados unidos sin miedo!

— Guau-dijo Killa, sorprendida.

— Guau-dijo también Rubí, mucho más sorprendida.

— Constantine… dime algo de Constatine.

— Es un hijo de puta con letras mayúsculas. Entreno a Zatanna en Kama Sutra y es bisexual.

— ¿Es bisexual?-preguntó. Ella apenas estaba comenzando a leer los comics, pero sabía mucho de él porque Marvin era una gran fan suyo.

— Sí… una vez se lo dije al mejor amigo de mi hermano y casi me rompe la nariz.

— De acuerdo, me convenciste. Sabes de comics, hazme lo que quieras. Pero aun quiero los 50 dólares.

Declyn sonrió. — Encantado te las doy.-le dio vuelta a la silla. Ahora los dos miraban al espejo- Pásame las tijeras y el rociador.

— Guau.-repitió Rubí más asombrada- ¿Con esas estúpidas palabras te convenció?-protesto

— Sabe de comics-dijo Killa mientras oía como las tijeras pasaban por un mechón de su cabello.

— Y no me lo esperaba. ¿Quién rayos es Zatanna?

— Sí supieras quien es ella-musitó Linus con voz adormilada-Envidiarías a Constantine por enseñarle el Kama Sutra.

Rubí levantó las manos al cielo. — ¡Acaso todos mis amigos son frikis! Killa, David ¡y ahora resulta que Declyn! ¡¿Qué rayos pasa conmigo?!

De pronto la puerta se abrió y una voz ronca femenina y algo sugestiva hablo:

— ¿Por qué tanto gritó?

Linus se movió de golpe y se cayó a un lado cuando escucho esa voz.

¿Qué rayos hacia ella ahí?

— ¿Qué carajos…? ¡Linus!-gritó Rubí viendo a la mujer que acababa de entrar.-¿Qué haces en el suelo?

— Saludándolo-gritó Linus con sarcasmo, levantándose.

Mientras se sobaba la nariz (se la golpeo al caer), Rubí volvió a mirar a la mujer.

Morena clara, unos cuantos centímetros más baja que ella (y ella sólo era unos 3 cm más alta que Killa), cabello chino y castaño, ojos como dos grandes almendras doradas…

— Tú eres la chica de ésa rara tienda que nos ayudó meses atrás. Nezza-comenzó a tronar los dedos buscando su apellido. Moldoveanu. Nezza Moldoveanu.

— Se pronuncia Molduvianu, no como se escribe-corrigió Nezza-Déjalo en Nezza, nadie sabe pronunciar mi apellido.

— ¿Eres francesa?-le preguntó Declyn

— Rumana, pero la pronunciación de mi apellido sí es francesa.

— ¿Qué haces aquí?-le preguntó Linus.

No sé esperaba verla ahí.

La miro de arriba abajo.

Rectificó. No esperaba verla ahí… vestida así.

Vestido blanco hasta la rodilla, sin maquillaje, con risos (presumiblemente naturales). ¡Esa no era la Nezza que lo castraba y amenazaba con cortarle las bolas!

Está Nezza se veía… linda, sí, pero dulce. Y, ¿sus ojos estaban enrojecidos? ¿Estuvo llorando?

— No me hables, bastardo.-le siseó fulminándolo con la mirada. Eso hizo que Rubí viera a su hermano y a Nezza, extrañada.

— ¿Qué haces aquí?-preguntó ahora Rubí

— Estaba en la ciudad y me entere que Killa estaba aquí y decidí venir a verla.

— ¿Cómo sabes la dirección?

— Killa me la dio en un mensaje. –la señaló

Y por primera vez todos la miraron, por el espejo.

Killa tenía una expresión inocente y sorbía por medio de un popote una botella root beer, que no sabían de donde obtuvo. Estaban tan concentrados en Nezza que no se dieron cuenta cuando Declyn fue al mini refrigerador cerca de la puerta por un soda para ella y él.

— Killa, ¿a ella fue a la que le mandaste la dirección mientras subíamos las escaleras?-le preguntó Rubí.

Mientras subían las escaleras a Killa le llego un mensaje. Rubí no sabía de quien era n preguntó aun después de que Killa le pidió que escribiera la dirección de donde estaban. Al parecer era de Nezza, quien por alguna razón sabía que Killa estaba en Monterey y decidió venir a verla.

— Killa…

— Hum…-se quejó Killa-¿No puedo tomar mi refresco en paz? Sí, Rubí, a ella fue a quien le mande la dirección. –miro a Nezza por el espejo-Nezza, te abrazaría, pero, como vez, me están cortando el pelo.

— Demasiado…-afirmó Declyn- te lo tendré que dejar por encima de los hombros. Lo tienes tan maltratado. En lugar de cabello parece… ¡Oye!

Declyn gritó porque Linus rápidamente le dio vuelta a la silla donde estaba Killa (era de ruedas), la tomo de la mano y la saco de la habitación.

— ¡Linus!-le gritó Rubí-Perdona a mi estúpido hermano, es un…-fue lo único que alcanzaron a oír ya que se alejaron bastante a gran velocidad.

— Linus, ¡¿qué jodidos te pasa?!-quiso saber Killa, pero Linus no le respondió hasta que bajaron las escaleras y estaban en la parte de abajo donde Barry comenzaba a proveer de botellas la barra.

— ¡¿Qué rayos hace Nezza aquí?!

Killa miro a Linus incrédula, después enojada. — Me sacas del cuarto, me traes al piso de abajo con el cabello medio cortado y tirando cabello en el piso como si fuese migas de pan y no me hablas hasta que llegamos aquí, ¡sólo porque quieres saber qué hace aquí Nezza! ¡¿Cuál es tú maldito problema?!-le preguntó dándole unos cuantos manotazo con las manos- ¡¿Cuál es tú maldito problema?!

— ¡Killa!-replicó Linus apartando sus manos

— ¡Killa, nada!-le volvió a gritar sin importarle que Barry los viera raro. ¿Qué puede ser más raro que ella sin delantal, con cabello sobre su blusa sin mangas amarilla (se quitó la camisa de botones en lo que Declyn iba por la soda, para no llenarla de cabello) y un tajo de cabello corto?- Estuviste todo el verano sintiendo culpa por dejar a Nezza sin darle una explicación cuando tuvieron sexo, y ahora te estás comportando como un idiota. ¿Qué te dije en una de las visitas que me hiciste? ¿Qué me dijiste? –le dio otro manotazo en el pecho-¡Ibas a dejar de ser idiota con ella!

— ¡Sí iba a dejar de hacerlo! –tomo la mano de Killa cuando trato de golpearlo de nuevo- ¡Deja de golpearme!

— ¡Deja de ser tan idiota!-replicó jalando su mano para que la soltara- ¡Y te quejas cuando te lanzamos cepillos!

— Killa-gruñó y se detuvo.

Apretó los puños para que no se le vieran las garras y se las terminó enterrando en las palmas.

— Ay no-dijo Killa al notar su rostro tan apretado. Se sintió culpable-Lo siento, no me di cuenta que al gritarte yo…

— No…-respiro con dificultad-He estado así desde hace rato.

— Lamento haberte gritado, no me acordaba que si perdías los estribos tú…

Linus levantó la mano. No tenía las garras, sólo las marcas media lunas rojas en su palma.

— Me arde la marca del dios-murmuró- Es fácil de ignorar, pero… duele. –se pasó la mano por el cabello- Me sorprendió mucho verla. ¿Por qué está aquí?

— Antes de que el avión despegara y a aeromoza me pidiera apagar mi celular, le mande un mensaje. –contó

— ¿Por? ¿por joderme?

Killa lo miro mal. — ¿Por qué rayos quisiera joderte? Sentí que estaba mal, Linus y bueno, cuando bajamos del avión prendí el celular y tenía varios mensaje de ella. Escribió que venía a Monterey a visitar a su tía, la que le dejo la tienda y le dije que estamos aquí también. Es todo. Después, hace una hora me preguntó sí podía venir y no le vi nada malo.

— ¡Nada malo!-repitió Linus, exaltado-¡Me odia!

— No te ha lanzado nada, no te ha insultado ni cortado el pene para obligarte a comértelo. –enunció Killa.- ¡No te va a hacer nada!

— Me insulto.

— No-negó Killa con la cabeza-, te dijo bastardo y vamos, ni consideras bastardo como un insulto.

— De acuerdo-farfulló-Pero ¿cuánto tiempo podemos ser dos personas cordiales? ella me insulta, yo lo insulto, digo algo que no debo, pone una rara mirada que me hace sentir culpable y un idiota y ¡la cadena empieza de nuevo!

— Linus.-su nombre entre sus labios sonó tenso- Todo el verano estuviste llamándola para pedirle disculpas, sin importarte los insultos y amenazas de una castración muy dolorosa y por fin la tienes enfrente ¿y te pones histérico? Joder, ¡¿cuál es tú problema?

Linus se cohibió un poco. — Quiero hablar con ella, pedir disculpas y explicarle porque me fui así…

— Lo sabe.-interrumpió Killa-Sé lo dije hace meses, le dije de la ilusión y las cosas que ustedes dos vivieron… De nuevo.

Linus puso una cara rara. Estaba sorprendido — ¿Ella… lo sabe?-frunció el ceño y luego le espeto-: Dijiste que no habían hablado de mí.

— Sólo la primera vez. Ella debía de saber todo y pues ibas a salir a colación.

— ¿Exactamente eso?

— De hecho-canturreó con ojos entre cerrados y una mueca-, ella comenzó a insultarte y yo quise defenderte, así que le conté que te acostaste con ella por el veneno. Que sentías mucho enojo y adrenalina, las endorfinas lo contuvieron… y bueno, lo tomo mejor de lo que creí.

— ¿Tomo bien que me haya acostado con ella sólo porque quería quitarme todo el enojo e instinto animal que tenía encima?-preguntó, lentamente e incrédulo.

— Sí.

— Sí yo se lo decía, seguro me rompía la nuca con un ladrillo-dijo cruzándose de brazos.

Killa le dio una palmada en el hombro. Rió —: No lo dudes muchacho.

— Killa, Linus-los llamó Barry y ellos voltearon a verlo. Tenía el celular contra la oreja-Rubí dice que suban de una puta vez a menos que quieran que ella los suba desde las orejas.

— ¡¿Y yo qué hice?!-replicó Killa como niña que inculpan de algo que no hizo-A mí me trajeron a rastras.

— ¿La oíste?-le preguntó Barry a Rubí.-Te oyó y dijo que lo haría porque no has hecho que suban.

Killa rodo los ojos. — Vamos, Panthro.

— Bueno, por lo menos ya me quite un peso de encima-musitó Linus mientras daban la vuelta e iban a las escaleras.

— No es verdad- farfulló Killa.

Linus ya no dijo nada y subieron al piso de arriba en silencio.

Llegaron al pseudo camerino y para su sorpresa no estaba Nezza.

— ¡Por fin llegan, creí que se los había comido un cocodrilo!-exclamó Declyn levantándose de la silla.-Vamos, chica.

— ¿Dónde está, Nezza?-preguntó Killa sentándose y dando vuelta de nuevo en la silla.

— La llamaron por teléfono. Creo que su padre o algo así-respondió Rubí. Estaba con su celular y audífonos, con las piernas cruzadas sobre él, seguramente viendo alguna caricatura (y se quejaba de que ella, Declyn y David eran frikis, pensó Killa)-Fue a buscar privacidad. ¿No la vieron en el pasillo?

— No-respondió Linus, intrigado. Aunque creía saber dónde estaba. Creyó percibir su olor en el primer pseudo camerino, subiendo las escaleras.

— Se veía… rara.-continuó Rubí-Casi triste.

— Imaginaciones tuyas-dijo Linus quitándole importancia con un ademán con la mano.

— Hum…- seguramente tiene que ver con su tía.-murmuró Killa no muy segura, mirándose en el espejo y oyendo a Declyn tararear alguna canción.

— ¿Qué pasa con su tía?-preguntó Declyn deteniendo su tarareo-No quiso decirlo cuando le pregunte que hacia aquí.

— No me corresponde decirlo-respondió Killa

— No lo sabes, ¿verdad?-preguntó Linus yendo a la ventana, sentándose en la jamba.

— Lo sé-aseguró Killa-Pero no me corresponde decirlo ni a ti preguntarlo. –dijo con un tono muy significativo para Linus.

Linus rodó los ojos, como toda respuesta.

— Ahora que lo comentas- dijo Rubí quitándose los audífonos y moviéndolos con su mano, como su fueran un péndulo. Miro a Linus-¿te follaste a Nezza?

— ¡Auch!-gimió Killa cuando las tijeras le agarraron un poco de su oreja.- ¡Declyn!

— Lo siento-se disculpó y puso una expresión de disculpa, también.

— Díselo a mi oreja casi cercenada.-dijo Killa mientras se la cortaba.

— Lo siento, es que… -volvió su rostro a Linus, sorprendido-No puedo creer que te hayas acostado con ella. No es que seas feo, eres lindo. Lindo trasero, lindos brazos y estás más musculoso que la última vez que te vi. Tus facciones no son tan bruscas y tu color algo claro para ser afroamericano…

— También soy/ somos latino/latinos, idiota/baboso-mascullaron Linus y Rubí, ésta última en plural y con un tono de voz mecánico.

— … y tu mirada de condescendencia natural no es tan molesta como se debería de pensar. Pero… Ésa chica, Nezza… tiene todo en su lugar; el segundo mejor trasero en Monterey, buenos pechos, linda cara y sabe sacarse provecho. ¿Por qué se metió contigo? Podría conseguirse algo mejor. Bueno…-se encogió el hombros-No sé necesita ser el hombre más atractivo de Estados Unidos para ser bueno en la cama.

— ¡Iuuuuugh!-exclamó Rubí con una mueca-¡No, no! qué asco. Declyn, es mi hermano de quien hablas.

Señaló a Linus. — Tienes ojos. No puedes negar lo que hay enfrente-señaló a Linus con las tijeras de nuevo y Killa bufó, en protesta. Cada vez que lo hacía le jalaba el pelo-, haya ADN o no en medio.-

— ¡Es mi hermano!-casi gritó Rubí- ¡Mi MELLIZO! Mis ojos tienen la necesidad biológica de hacérmelo ver siempre como un monstruo verde, lleno de baba.

— Gracias, Rubí-dijo Linus con sarcasmo.

Declyn rodó los ojos. Ahora se hacia la santa. — Has visto su pene.

— ¡Declyn!-gritaron Linus y Rubí al mismo tiempo.

— ¡Te golpeare, Declyn!-amenazó Linus

— Y yo no haré nada para evitarlo.-secundó Rubí

— ¡Bah! Qué exagerados son. –masculló volviendo a cortarle el cabello a Killa.

— Y a todo esto, ¿por qué hablan como si admitiera que me acosté con ella?-preguntó Linus- No he dicho que sí.

— No hay necesidad-canturreó Declyn-Con su voz cuando te mando a callar y la forma que te fulminó dice todo.

— ¿Eh?

— Su voz y su mirada fulminante era del tipo; "folle contigo y no me llamaste, ahora muérete" –explicó Rubí poniéndose un audífono- Qué lo afirmes o lo niegues es lo de menos, el lenguaje no verbal de Nezza lo dijo todo.

Linus miro a su hermana y después a Declyn. Rodó los ojos; negarlo era inútil y le desesperaba. — No les dare detalles.

— No los quería. –canturreó Rubí moviendo algo en su celular.

— Habla por ti, nena. Yo…

— ¡No los queremos!-insistió Rubí mirando mal a Declyn.

Éste continuó con su trabajo con una mala cara.

— Linus, ¿por qué no vas a disculpaste con Nezza?-propuso Killa, auxiliándolo.

Hasta ahora, fue sólo una espectadora en toda la plática entre sus mejores amigos y el gay friki metrosexual, mejor amigo de Rubí. En parte porque no se le ocurría que decir, en parte porque pensaba en lo que le ocurría a Nezza y en parte porque quiso ver si Linus podía salir de ésta sin ella.

— ¿Disculparme de qué?-bufó cruzándose de brazos y mirando a otro lado-No tengo nada que disculparme. Sabe la verdad y es una perra.

— ¿Qué verdad?-preguntó Declyn mojando el cabello de Killa con el rociador y comenzando a moverlo con su mano.

Aun le faltaba una cuarta parte por cortar, pero estaba muy pendiente del chisme como para hacerlo.

Y Killa lo destetaba. Desde que regreso, no había dejado de jalarle el cabello o casi cortarle la oreja.

— Sabe la mía, no la tuya y puede que se me escaparan varios detalles. Vamos, Linus. Sé que quieres ir.

Linus no replicó ni hizo ningún gesto. Se levantó y salió por la puerta dando un gran portazo.

— ¿Qué verdad le dijiste a Nezza?-preguntó Declyn. Las tijeras pasaron peligrosamente por la piel de su cuello.

— Una que no te incumbe, Declyn.

— Sí no me lo dices no te pagare nada.

— Quédate con tú dinero, si quieres.

— Le subo otros 50.

— No.

— Te regalo un comic autografiado por Stan Lee.

— No.

— Te hago un striptease en tanga de hilo dental y si tienes suerte, te hago el favor.

— ¡No!

— Te…

— ¡Deja de ser tan chismoso Declyn!-gritó Rubí, molesta-Ella no quiere decirlo, déjalo así o juro que te pateare tu pequeño trasero prieto.

— Son malas.-Declyn hizo un puchero.

— Gracias Rubí-dijo Killa mirándola desde el espejo.

— Me estaba aburriendo el tema.-Rubí hizo una ademán, quitándole importancia-Cambiemos de tema. Tengo una pregunta.

— Sí es de Nezza y Linus. Olvídalo, nada sale de mis labios.

— Es de ti …

— ¿De mí?

— …y de Derek.

Killa puso una cara de horror, levantó el rostro a Declyn y le suplicó—: Te hago un baile con tanga de hilo dental y convenzo a Linus de usar una tanga de leopardo, se meta a una jaula e imite a Shakira en su video de "Loba" si evitas que me pregunte eso.

— Lo haría si no me interesara saber tanto quien es Derek. Cara al espejo.-ordenó empujando su cabeza.-Ahora, ¿quién es Derek?

— Declyn, no eres un verdadero estilista, no hay necesidad de que preguntes la vida de personas que apenas conoces y dejar que estás se desahoguen. Es una mentira dada por las películas.

— Quiero saber. ¿Quién es Derek?

— ¡No lo diré!

— No te preguntaba a ti, ojos de gato.

— Ent….-tardó un segundo en comprender-¡Te prohíbo que le digas algo, Rubí!

Rubí levantó las cejas (lo vio en el espejo); su mirada era retadora.

— Es ex novio de Killa. Se conocieron cuando el paso el verano en Portland y pues… fue relación de verano. Por ironías del destino, vive en Beacon Hills, donde viviera ella, y, bueno. Ella se niega a irlo a buscar y tratar de conquistarlo de nuevo.

Casi a velocidad luz Declyn la volteó, para que ambos vieran a Rubí. Killa estaba sorprendida. ¿Tan rápido y fácil pudo mentir? Y sonaba real, que era lo peor de todo.

Sí dijo verano, significa que a Declyn nunca le dijo que estaba en una clínica psiquiátrica.

— ¿Era sexy?

— ¿Qué?-preguntó Killa sin procesar todo.-Joder… ¡Tiene novia!

— Sí, era muy lindo.-afirmó Rubí.

— ¿Físico?

— Es una tortura.-susurró Killa negando y apretando los labios en una fina línea tensa.

— Cabello negro, alto, probablemente un poco más de 1 80, un poco de barba, veintitantos. Lindo trasero. Músculos, tiene six pack. Del 1 al 10, es un 10. Sus ojos son verde, pero como el esmeralda o el gatuno de Killa…

— Como el verde muy, muy claro de un vitral.-completó Killa mirando el suelo.

Oía las tijeras raspar su cabello y era capaz de sentir la mirada de Rubí y Declyn.

Levantó la mirada y vio la forma en que la miraba Rubí. La miraba con tristeza. De ésa tristeza que un amigo demuestra al ver a un amigo mal.

— Exacto.-musitó Rubí. Si antes su voz sonaba como si estuviera contando algo divertido, ahora era suave; conciliadora.

— Estás enamorada de él, ¿ah?-sentenció Declyn con la misma voz conciliadora de Rubí.

— ¿Qué te hace pensar que aún lo estoy?

— Por tú voz. Por la forma en que comparaste sus ojos con el color de un vitral. Si no lo estuvieras, ni hubieras perdido saliva en compararlo con algo. Dirías verde y ya.

— Declyn tiene razón.-concordó Rubí

— Lo sé.

Suspiró y miro a Rubí una vez más.

La diosa Madre dijo que Tana estaba en lo cierto al creer que Linus, Rubí y ella sabían todo lo que paso en el Otro Mundo, pero la verdad: no.

Rubí si vio muchas cosas, sin embargo, tenía puntos ciegos y las partes donde ella estaba con Derek sola o Linus con Nezza, por ejemplo, eran uno de esos muchos puntos ciegos.

La verdad, tanto ella como Rubí (y Linus que no estaba cien por ciento seguro que no vio todo. Dependía del día para decir sí o no) lo preferían así. La razón por la que Rubí podía sobrellevar el hecho de estar días en una ilusión, aparte de que tenía un poderoso don para ignorar cosas, era que no vio ni sintió todo de una forma tan fuerte como ella y Linus. Le era fácil dejar su aventura en un rincón de su mente y solo sacarlo cuando se comentaba y luego volverlo a meter al mismo rincón sin secuelas.

— Por eso no lo iré a reconquistar.-continuó. Y aunque aceptara hacerlo, una vez que Derek se enterara lo que le hicieron a las garras de su madre —siendo lo único que quedaba de ella— la detestaría. -Sí tiene novia o no, es lo de menos. No deseo ir y revivir una relación que puede lastimarnos. Sé lo que debo de hacer, Rubí y enamorarme es lo de menos.

— Enamorarse nunca es lo de menos-replicó Declyn pasando el peine por su cabello.

Cortó un poco más y después se puso enfrente de ella. Paso el peine por su fleco, agarro la punta entre dos de sus dedos y paso las tijeras. Ella no sé movió o casi respiro. — Te dejare el flequillo sólo porque Rubí dice que es lo único que no aceptas quitarte y me gustan.

— En éste caso sí. Y una pequeña parte de mí sigue enamorada de él, no lo niego. Sólo… él no me ama y si voy, hago mi lucha para recuperar lo que teníamos me enamorare al 100 % una vez más.

— ¿Y eso es malo?-preguntó Declyn quitándose y volviendo a su espalda.

— Sí no se enamora de mí. Terminare con el corazón roto.

— Killa-comenzó a decir Rubí, pero la nombrada la interrumpió, con la mano en alto en señal de "alto".

— Y hablamos de esto, Rubí. Sólo me concentrare en una cosa en Beacon Hills. Y sólo en eso me centrare.

— No sirve hacer planes, Killa. Tomaste una decisión, algo que quieres hacer y conseguir. Sin embargo, lo que pasa en lo que consigues lo que quieres, no puedes planearlo. Nunca salen las cosas como uno quiere. Por eso nos sorprendemos cuando conseguimos algo que queremos.

— ¿De qué película sacaste eso?-le preguntó prendiendo la secadora de pelo-

— Una que se llama "vida"

— Hum… no sé cuál es. Luego la vemos juntos o me pasas el link.

— Eres un baboso. –negó Rubí.

— Dime algo, Killa. ¿Mínimo tuviste sexo con él antes?

— ¡Declyn!-se quejó Killa

— ¡Ni una virgen perdería la oportunidad de acostarse con un 10!

— ¡Pues está virgen sí!

— Oh, Dios, ¿eres virgen? –dijo Declyn sorprendido, comenzando a secarle el cabello con la secadora.

— Lo acabo de decir.

— Tienes 18 años. Caso todos pierden su virginidad entre los 15 y 17.

— Ésa escala no cuenta para mí.

— Guau.-y comenzó a mover su cabello con los dedos al mismo tiempo que ponía sobre él la secadora de pelo.

— No uses ese tono de sorpresa, por favor. Está bien que las vírgenes sean una raza en extinción, pero el tono me ofende.

— El tono no es por ti, chica. Es por Rubí.

— ¿Qué?-dijo la nombrada.

— ¿Qué, qué? Repeles a las vírgenes. Es un sorpresa que tu mejor amiga sea una.

— Cállate, perra. –le gruñó Rubí-Tengo amigas que son vírgenes.

— Nombra una aparte de Killa.

Rubí abrió la boca, luego la volvió a cerrar. No sé le ocurrió ninguno.

— ¿Quién necesita amigas vírgenes? O son mojigatas o unas calenturientas con dudas sobre el sexo; y no les para las bocas con las dudas sexuales de antes y después. Con Killa me basta y sobra.

Declyn sólo rió.

— ¿Debo ofenderme por eso?-preguntó Killa mirándola con ojos entrecerrados.

— Tómatelo como un alago, amor.- musitó Rubí, guiñándole un ojo.

— Vete a la mierda.-dijo Killa. Primero negando, luego riendo un poco. - ¡Tú eres quien me dice cosas! Rara vez te preguntó y me das detalles innecesarios sobre tú vida sexual.

— Necesarios-remarcó Rubí-Si no, ¿cómo sabrás que hacer cuando lo hagas?

— ¡Veré porno! Son muy gráficos.

— Y tienen los penes más inflados por bombita, pechos y gemidos más falsos que puedes encontrar. Cómo los de ésa china. –musitó Declyn dejando la secadora en el tocador y volviendo a ponerse frente a ella, analizándola con la mirada- Te sacare las cejas.

— Antes de hacerlo, ¿puedo hacer una llamada?-preguntó Killa-Acabo de acordarme que debía de llamar a mi padrino y no lo hice.

Declyn enarcó una ceja. — ¿Problemas para cortar el cordón umbilical?

— Algo así.-dijo Killa moviéndose un poco para sacar su celular de su bolsillo.

— Sólo dime algo-dijo Declyn yendo por el saca cejas- Está bien que no hayan tenido sexo, pero… ¿mínimo viste su pene?

— ¡Cierra la boca, Declyn!

Rubí se echó a reír, dejándose caer de lado en el sillón.

Ella sólo puedo pensar en que, definitivamente Linus no podía estársela pasando mejor que ellos. En estos momentos ya debería de estar muerto o inconciente.

Linus continuaba mirando la puerta roja de la habitación, indeciso.

¿Llevaba cuánto? ¿Media hora o cuarenta minutos mirando la puerta sin decidirse a entrar o no?

Diablos, de verdad era un cobarde.

Killa tenía razón. Tanto tiempo queriendo darle una explicación y soportando sus amenazas, para al final tenerla enfrente con posibilidades de disculparse y darle una explicación y no hacer más enojarse y comenzar a gritar cuando por fin estaba frente a ella.

Era un estúpido. Un cretino.

¿Y qué era eso de que parecía triste cuando se fue a recibir la llamada? Rubí debió de ver mal. Si no, ¿por qué estar triste?

Bufó. Basta. Estaba siendo un ridículo quedándose recargado en la pared, viendo la puerta sin entrar. Muchos pasaron, lo miraron y ni le dirigieron la palabra. Nezza no había salido o hecho algún ruido y eso ya era raro.

Preocupante.

No lo buscaban, debían de creerlo muerto o que estaba suplicando para que lo escuchará.

Sí, Nezza conocía una verdad, más no su verdad.

Dejo de apoyarse en la pared, camino hasta estar frente a la puerta y toco cuando otro de los "abejorros" pasó, perdiéndose de su vista.

Nada. Ni un sonido. Ni un insulto.

Volvió a tocar. — Nezza, sé que estás ahí-dijo sin esperar respuesta, sin volver a tocar-Y abriere la puerta o la romperé si no hablas y me dices que puedo pasar.

Espero. Nada. Silencio.

Antes de tratar de romper la puerta, puso la mano en el pomo y checo si estaba con seguro.

El pomo cedió rápido a su movimiento y empujo la puerta.

Lo primero que vio, aparte de un clon de la habitación en donde antes estaba, fue a Nezza dándole la espalda, mirando por la ventana y al parecer, abrazándose a sí misma.

Su expresión se volvió extrañada. Entró y cerró la puerta, poniéndole el seguro por si acaso.

— Nezza, ¿qué sucede?-le preguntó, curioso.

— No lo percibes en mi olor-le dijo con voz rasposa.

— ¿En tú…?

Linus tomo una profunda respiración; olfateó.

Se confundió. Sí; lo percibía.

¿Era tristeza o melancolía lo que percibía? Y algo más.

¿Alcohol?

Miro por toda la habitación hasta que lo vio. Sobre el sillón estaba una botella vacía de vodka.

— De acuerdo. Mírame y dime qué te pasa. –ordenó con voz firme y fuerte.

Nezza se volteó. Sus ojos estaban rojos. Un rastro de lágrimas aún estaba en sus mejillas.

— ¿Qué te pasa?-volvió a preguntas, preocupado. Su expresión también lo decía.

— Como sí te importara.-espetó ella acercándose unos pasos.

— ¿De verdad?-bufó. Su rostro decía: "increíble" con sarcasmo-Me estoy preocupando por ti, y lo mejor que consigo es eso. No tienes por qué ser tan perra.

— No tienes que ser tan cínico. No estás preocupado por una chica que apenas conoces y follaste una vez.

— Esto es lo que consigo por venir-exclamó exasperado. – Que seas una perra conmigo. ¡¿Y así Killa espera que deje de ser tan i…?!

No puedo continuar. Linus se vio interrumpido por Nezza, que antes de que se diera cuenta terminó de avanzar la distancia que los separaba, lo empujo hasta que su espalda choco con la puerta, besándolo con fuerza; exigente.

Al principio no llegó a procesar lo que estaba pasando, y después comenzó a responder su beso poniendo sus manos en sus hombros, apretando suavemente, con la decisión de alejarla, sin poder hacerlo.

Ella besaba tan bien y el sabor a vodka de sus labios no le incomodaba.

Las manos de Nezza bajaron hacia su pantalón, comenzando a desabrocharlo. Hasta ése momento reaccionó.

— ¡Hey, hey!-la detuvo, rompiendo el beso y poniendo sus manos entre las suyas-¿Qué rayos estás haciendo?

— ¿Qué crees que estoy haciendo?-preguntó Nezza frunciendo el ceño-Es evidente.

— Quiero decir: ¿por qué lo estás haciendo? Me odias. Apenas me diriges la mirada, quieres romperme las bolas y dijiste que preferías hacer gárgaras con ácido a volver a acostarte conmigo.

— Yeah.-asintió Nezza jalando sus manos para que la soltara.-No niego nada de lo que dijiste, pero… ocupo una distracción.

— Una dis… -tomo aire. De repente se sintió sin él-¿Crees que teniendo sexo y beber arreglaras algo?

— ¡No, pero me distraerá un rato!-lo miro exasperada- Mira, Linus, la cosa es fácil. Puedes tener sexo conmigo o no, es tú decisión, pero a fin de cuentas tendré sexo. Ahora contigo o en unas horas, cuando habrán el bar. Puede a ver un heterosexual entre mariposas o una mujer, no importa. Soy flexible cuando bebo.

Linus hubiese querido decir que no le sorprendía lo último, pero era mentira. Le sorprendía lo fácil que admitía ser capaz de tener sexo con mujeres cuando estaba muy tomada. Le sorprendía como se le echo encima en cuando lo vio exasperado, le sorprendía aun a pesar de la tristeza evidente de ella, su proposición lo tentaba y excitaba. Le sorprendía mucho más los celos que sintió cuando dijo que se acostaría con otro u otra.

Nezza ahora se exasperó. Sé alejo de él diciendo:

— Supongo que tú silencio lo dice todo. Puedes irte-comenzó a darse vuelta, pero antes de lograrlo Linus la tomo del brazo, jalándola y obligándola a regresar a la posición que antes estaban.

Nezza choco contra su pecho y antes de poder si quiera decir una palabra Linus reanudo los besos y la presiono más así poniendo sus brazos alrededor de su cuerpo, buscando el cierre del vestido.

Pronto lo encontró al costado. Tomo la paleta y lo bajo tan rápido que apenas pasaron escasos segundos entre bajar el cierre hasta casi su totalidad, pasar las manga entre los brazos de Nezza, bajando el vestido hasta quedar atorado en su cadera y llevar sus manos al broce del brasier para quitárselo.

El broche cedió entre sus dedos, paso el brasier entre sus brazos y lo lanzo al suelo. Antes de que pudiera hacer otro movimiento Nezza lo jalo de la camiseta, le ayudo a quitarse la chamarra y la camiseta.

Comenzaron a avanzar hacia el sillón y al mismo tiempo Nezza terminaba de desabrochar el pantalón y jalaba, rompiendo la bragueta y comenzar a bajar el pantalón.

El pantalón llegó a las rodillas de Linus, dificultando la movilidad de ellas y terminó dando un traspié.

Los dos casi caen al suelo, aun con los labios unidos, de no sé qué Linus reacciono mucho más rápido.

Alejo una de sus manos de Nezza, para extenderla y apoyar el peso de los dos en ella como si estuviera haciendo lagartijas con una sola mano.

Lentamente los fue bajando, hasta que pudo internarse entre sus piernas, presionando sus centros y poder sentir su pecho desnudo tocando el de ella. Fue capaz de sentir como un escalofrió pasaba por el cuerpo de ella al sentir el piso frio contra su espalda.

Linus rompió el beso, bajándolos ahora hacia su cuello, oyendo la respiración entre cortada de Nezza, al mismo tiempo que su mano derecha subía por la pierna derecha de ella, internándose dentro de su vestido.

Rápidamente llegó a su ropa interior y la jalo de un tirón. El siguiente ruido distinto a la respiración entrecortada fue el sonar de la tela desgarrándose y un gemido de sorpresa cuando sus dedos se internaron dentro de la humedad entre sus piernas a la vez que las piernas de ella apretaba con más fuerza su cuerpo.

— Joder, estás tan húmeda.-su voz retumbó entre los dos y cada lugar de la habitación como si fuese eco.

— Sí, olvida los estúpidos preliminares-sus dedos se enredaron en la parte posterior de su bóxer, tratando de bajarlo- y entra de una vez en mí.

— Lo hare…-aseguró Linus y su mirada bajo un momento-Pero antes debo de probarte.

Nezza trato de decirle que se olvidara de eso, pero lo único que salió de sus labios fue un gemido que seguramente los de afuera pudieron oír.

En un segundo Linus había bajado por su cuerpo, poniendo su cara entre sus piernas y pasado su lengua por su necesitad e hinchado clítoris.

Diablos. Sabía que los Balams eran rápidos, pero ¿tanto?

Sólo un segundo había pasado desde que hablo y ahora estaba entre sus piernas, lambiéndola como si fuese una paleta de su sabor favorito.

Movió su cadera siguiendo el movimiento de su lengua y algunos diferentes para indicarle que olvidara otras partes y se concentrara sólo en una.

Linus entendió, al parecer. Tomo su clítoris entre sus labios y succiono haciéndola gemir.

Alternaba entre lambetazos y succiones. Luego alternaba esos dos metiendo un dedo en su interior, embistiéndola con él.

— Joder. ó mordiéndose el labio para no gritar.

Trataba de recordar que estaban en un lugar donde podían oírlos.

Su cuerpo se comenzó a tensar y Linus podía sentir en su dedo como estaba a punto de venirse.

Pero no lo hizo. Él se apartó, chupándose los labios, antes de que ella pudiera terminar.

La forma en que la miro sólo representaba lo que en su interior sentía. Deseo matarlo.

— No me mires así-le dijo volviendo a ponerse sobre ella. Con una mano comenzó a bajarse el bóxer lo suficiente para liberar su virilidad-Recuerdo que no hace mucho me hiciste lo mismo.

— No…-se cortó. Respiró tratando de recuperar el aire que perdió al estar gimiendo.- ¡No compares imbécil!

— No lo hago.-dirigió su mimbro a su centro, más no entró aun- Huiste al baño y no me vine.-y entró en ella como una fuerte y certera embestida cuando ella iba a hablar, provocando que los dos gimieran.

Linus juraba que podía sentir como cada parte del interior de Nezza se iba amoldando a su tamaño, rodeándolo y apretándolo.

Considerando que ella no se vino y que el sentía que estaba a punto por tan sólo probarla y oír unos cuantos gemidos contenidos, no iba a durar mucho, ambos lo sabían.

Comenzó a embestirla rápido, duro y Linus trato de callar los gemidos de Nezza poniendo una de sus manos sobre su boca y el manteniendo distraída la suya torturando los pezones de Nezza; chupándolos, mordiéndolos y volviendo a chupar por largo tiempo como si esperara que algo saliera de ellos.

Sus mentes estaban extasiadas por el momento y las embestidas pronto se volvieron más rápidas y más erráticas.

Linus dejo sus pechos, quito su mano (por un momento creyó oír a alguien hablar afuera) y la beso haciendo una lucha entre sus lenguas, emulando los movimientos que hacia dentro de ella.

De pronto, ella lo empujo cambiando de posición (y él se lo facilito al entenderlo lo que quería hacer cuando comenzó a empujar sus hombros) y ahora ella dirigía los movimientos; lo cabalgaba igual de rápido que él, buscando la liberación de ambos, enterrando sus uñas en su pecho, donde se apoyaba para no perder el equilibrio.

— Mierda.-gimió Linus comenzando a moverse bajo en ella haciendo más profundas las embestidas y sin dejar de ver como se movía sobre él. El espectáculo de sus pechos moviéndose según las embestidas era genial. Necesitaba acabar ya; que los dos lo hicieran.-no te de tengas.

Nezza no dijo nada, sólo se inclinó hacia él, sin detener sus movimientos y lo beso. Los brazos de Linus rápido la rodearon y les dio vuelta en un segundo, embistiendo sin detenerse buscando la liberación de los dos.

Nezza se mordido el labio hasta hacerse sangrar para que no la oyeran gemir y su interior comenzó a contraerse, apretándolo.

Su cuerpo se arqueó al de él, se tensó en esa posición u estuvo a punto de gritar de no ser por Linus que la beso, acallando el grito de su liberación.

Una par de embestidas más y él terminó en su interior.

Unas horas después de la tortura que fue estar tanto tiempo siendo interrogada por Declyn y Rubí (más por el primero), todos se encontraban abajo, en una esquina solitaria de la barra —mucho más larga de lo que Killa recordaba- con la música resonando en las paredes y las bebidas corriendo a una velocidad luz por la barra.

La gente iba y venía de la barra sin reparar en ellos. Sólo pedían su bebida y se iban a bailar a las mesas con sus amigos, y después regresaban y así.

Como Rubí dijo, la barra era un punto invisible para cualquier cosa que no fuese tragos y sin embargo, muy incómodo como para quedarse sentado ahí.

— Es la primera vez que estoy aquí sin bailar-dijo Rubí moviendo parte de su cuerpo sobre el banquito con la música.

— Yo te veo bailar-replicó Linus la cerveza que Barry hace poco le había dejado en la barra.

— Mi cuerpo se mueve al son de la música, ¿qué puedo decir?-se encogió de hombros-No lo contare como baile. No estoy moviéndome en la pista entre los demás cuerpos sudorosos.

— Ugh.-dijo Killa con una mueca de asco.- No haces más que darme razón en mi decisión de no bailar con el chico que me lo propuso hace unos 5 minutos.

— No, debiste ir-aseguró Rubí-Estás aquí para divertirte, no ser una amargada.

— No. Estoy aquí para beber, emborracharme y tener un jodido dolor de cabeza que me haga olvidar que estaré mañana en la tarde en la casa de Tana Wyatt haciendo no sé qué y sin nadie con quien tirarle mierda a Tana, porque alguien-miro a Linus con enojo-no ira a Beacon Hills por quedarse unos días en San Francisco ayudando a ponerle los últimos detalles a su estúpido auto.

— No es un estúpido auto-replicó Linus-Es un Camaro amarillo del 77. ¡Es Bumblebee!

Killa bufó mientras le daba un trago a su té Long Island, terminándose casi la mitad y Rubí solo dije: ¿acaso me rodean puros frikis?

La verdad seria que no. Lo único que Linus amaba a morir y que hasta se atrevió a leer los comics (y rara vez leía) era Transformers. Desde pequeño lo amaba y siempre su favorito fue Bumblebee. Desde que lo vio como un auto enamoradizo en las caricaturas hasta que lo vio con un papel un poco más importante en la película del 2007, que de la trilogía, era la única que le gustaba.

Hace como dos años, cuando se mudó a San Francisco, lo vio el Camaro afuera de la casa de un anciano a la venta cuando estaba saliendo con Rene (quien continuaba enamorado de Killa, a pesar de sola verla cuando lo iba a visitar en las vacaciones) y se lo compro al anciano por 500 dólares.

Al auto le falta la mayor parte del motor, no tenía llantas, el escape estaba caído, partes de él estaban oxidadas (tanto como para dar tétanos con tan solo mirarlo), una puerta casi se le caía y la pintura estaba tan descuidada que no se podía decir si en antaño su color era azul o verde, pero aun así Linus lo compro empecinado con repararlo, pintarlo y hacerlo su propio Bumblebee.

Todos, absolutamente todos le dijeron que era una pérdida de tiempo y que el anciano le robo 500 dólares por un auto que estaba a punto de ser remolcado para hacerlo chatarra, pero Linus no uso caso. Gracias a que uno de sus primos vivía en San Francisco y trabaja en un taller, consiguió trabajo y lugar para guardar su auto y ahora, después de dos años, estaba por terminarlo y como un padre esperando el nacimiento de su hijo, Linus se negaba a no estar ayudando en la última parte del proceso y ser el primero en oír ronronear el motor.

A Linus ni siquiera le gustaba el trabajo de mecánico, lo detestaba con toda al fuerza de su ser porque creía que no existía peor cliché que un hombre de tez morena o negra cubierto de grasa y reparando autos, pero en cuanto vio el auto… dejo el trabajo que había conseguido en un supermercado y fue al taller sólo para ayudar y supervisar el proceso del auto.

— Bumb… Bunble… Carajo. Bee-se corrigió Killa al sentir la mirada fulminante de Linus. Siempre se enojaba si no pronunciaban bien el nombre del autobot.-no es un Camaro del 77, Linus, es una Beetle; un pequeño escarabajo de color amarillo.

— Sí, pero ése modelo de auto no me gusta. Prefiero el pequeño Camaro de dos puertas.

— Mierda-musitó Rubí-Estoy así-hizo un pequeño espacio entre su pulgar y su dedo índice- de ver las películas que a ustedes les gusta para saber que de diablos hablan.

— Debes de saber de qué hablo yo, hermana-murmuró Linus. No tenían problemas en hablar en el lugar donde estaban. No llegaba la música muy fuerte y apenas subían la voz-Todo el mundo ha visto las caricaturas de Transformers.

— Lo bloquee de mi memoria-le dijo con voz seca- ¡Otro té, Barry!

— Que sean dos-dijo Killa terminándose el suyo.

— ¡Dos!

— ¡A la orden, jefa!-dijo Barry acercándose.

Barry era un treintañero de ojos cafés, con cabello azul (se lo pintaba de un color diferente cada mes y era imposible saber su color original). No media mucho (1 55), pero su complexión era ancha y estaba un poco pasado de peso, atractivo y una barba de candado algo rojiza.

Él y Declyn eran totalmente diferentes en el físico y aun así los confundía sin saber porque.

A diferencia de Declyn, él fácilmente parecía gay. Caminaba contoneándose mucho, sus uñas a veces estaban pintadas y con pequeños dibujos y gustaba de ponerse brillo labial transparente y delineador. Y, por supuesto, acosaba cuando tenía oportunidad a David.

Su altura, su cabello y ojos probablemente eran de los más comunes del mundo, pero por alguna razón estaba encaprichado con él.

— Sólo te voy a decir algo Linus-le advirtió Killa con un tono que denotaba su enojo y un fuerte olor al té en su aliento, pero apenas sí estaba borracha-Algo me hace tú abuela antes de que vengas, y despídete de tú auto.

— No te atreverías a hacerla nada a Bee-replicó Linus, medio asustado (fingía).

— No me tientes. –le espetó dándose cuenta de que no le creía-Algo me hace la loca de tú abuela y te devolveré a Bee pieza por pieza. Ni sabrás en que momento te lo robe.

— Eres mala. ¿Por qué no eres de ésas chicas que están felices en un bar y por un cambio de look?

— No seriamos amigos, sí lo fuera.

Linus hizo una mueca, pensativo y después asintió. Probablemente no sería amigos, quien sabe.

O quien sabe. Después de lo ocurrido con Nezza hace algunas horas atrás, ya no estaba seguro ni de sí mismo. Menos sí una chica que disfruta algo tan normal como un corte de pelo, beber y la fiesta.

Antes hubiera dicho: «Eres ridícula, Killa» ahora: «Déjame pensarlo»

Se terminó la cerveza. Levantó un dedo pidiendo otra y deseo mucho poder embriagarse y quitarse de los labios el sabor a vodka y el de Nezza.

Terminaron. Sé quedaron en aquel pseudo camerino como una hora mirando al techo en silencio y después ella se fue sin decirle nada. Bueno, se cambió y lo beso, pero se fue y él… Si hubiera sido otra chica se sentiría utilizado, pero con ella no.

¿Cómo sentirse utilizado si sabía que había algo más, algo realmente importante que la hizo actuar así?

Al contrario, él sintió que la utilizaba y eso lo molestaba. Lo hacía pensar y desear poder ser completamente humano para embriagarse t tener una resaca mañana con la suficiente fuerza para evitar pensar en otra cosa que no fuese el dolor.

Estaban los tres solos en aquella esquina. Hace como 15 minutos Declyn estaba con ellos, pero se fue con un chico de tez bronceada a hacer algo y ahora estaba junto a Dj, moviendo su cabeza al son de la música.

Linus ya sabía de lo que le hicieron vivir a Killa y no sé rio sólo porque sabía que ella lo golpearía.

La parte baja de su ceja estaba toda roja e hinchada porque se la sacaron, aunque fue muy poco (suficiente para que se vieran femeninas; no como cejas de azotador), se veía bastante feo y el fleco junto con el juego de luces lo tapaba bien. Su cabello por encima de sus hombros, ahora estaba agarrado en un chongo con una pequeña trenza que lo rodeaba. Ni idea como pudieron hacer eso.

Killa no dejo que la maquillaran. Ella decidió irse por lo simple y lo único que le parecía evidente eran sus pestañas enchinadas. Y cuando le propusieron cambiarse de ropa, se negó quedándose con la ropa con que vino (más él sí traía puesto un pantalón negro, casi clon del que traía puesto, que encontró en una caja porque el otro estaba con la bragueta rota.

Antes de regresar con ellas, se quedó casi dos horas en el techo —pensando un millón de cosas— donde Killa fue a buscarlo creyendo que Nezza lo pudo a ver matado o algo así.

Lo encontró recargado en una orilla, la piel calentándosele por la fuerza del sol y viendo hasta donde sus ojos le permitían (un accidente de auto a varias cuadras más allá de donde Killa podía ver) y Killa no había dicho nada cuando se puso alado de él.

Él tuvo que romper el silencio, preguntándole como le fue. Ella le platico la tortura que fue estar en una habitación con el hombre más chismoso del mundo y le preguntó por Nezza. No porque se fue, ella ya lo sabía porque Nezza le mando un mensaje diciéndole que le surgió algo importante y debía de irse. Le preguntó si puedo hablar con ella y él sólo respondió que no; lo mando a la mierda, lo cual no fue de todo una mentira.

Killa no le creyó, lo sabía. Mentía muy bien, sin embargo, lo conocía. Abby e Itza le podrían creer y enojar cuando se enterraran de la mentira; Rubí y Killa podían diferenciar cualquier cambio en su postura o voz, analizarlo y saber que pasaba. Se daban cuenta que metía.

Ahí era la diferencia entre su hermana y su mejor amiga. Mientras Rubí se queda callada, poniendo muecas y después exigía que le dijera la verdad hasta que él se negaba y terminaban yéndose o haciéndola entender; Killa simplemente se quedaba callada y no decía nada. Asentía, cambiaba de tema o proponía algo. Muy rara vez le exigía que le dijera la verdad y eso era algo que tanto él como Rubí amaban de ella. No exigía, sólo guardaba silencio hasta que se sintieran seguros de hablar.

Y no importa que pasara, Linus siempre creería que Rubí y Killa eran dos caras muy diferentes de una misma moneda.

— ¿Cuántos de estos debo de tomarme para sentirme "feliz"?-preguntó Killa dándole un trago por el popote al té

— Es el tercero, llévatelo con calma, Killa. No esperes que sea muy rápido si te los tomas despacio y comes mucha botana.

Killa la miro sin una expresión definida. Tomo un puñado de cacahuates, se los echo a la boca y después tragarlos, dijo —: Le dijiste a Barry que no le pusiera mucho alcohol, verdad.

Rubí le sonrió. — Quiero que me dures toda la noche, cariño. Y de la forma que aguantas el alcohol, al primero te sentirías mareada.

Killa sólo rodó los ojos. Bueno, eso explicaba porque el mundo no le daba vueltas.

— Linus, aun no me has dicho como te fue con Nezza-le masculló Rubí

— Como tú no me has dicho si te acostaste con David o no.

— No te responderé algo que es obvio; no lo hice.

— Dímelo sin esa mirada de "eres un imbécil"

Rubí rió.

— No puedo hacerlo, lo eres.

Linus le iba a replicar, cuando Killa lo interrumpió.

— Déjenlo en empate, niños. Ahí viene David y a menos que quieran continuar su plática y entrar a un tema incómodo, dense los cinco y digan empate.

— ¡Empate!-exclamaron los mellizos dándose los cinco y David llegó a ellos un minuto después.

— ¡Hola!-lo saludo Rubí atrayéndolo a ella poniendo su brazo a su hombro y abrazándolo con un beso en la mejilla.- Por tú cara deduzco que no te fue tan mal.

— Define mal.-le pidió separándose para ir a saludar a Killa. Un beso en la mejilla a ella, una palmada en la espalda para Linus.

— Ningún homicidio, persecución o ganas de golpear a inculpados.

— Rubí, eso sólo pasa en las películas o series-arrastro un banquillo para poder sentarse y terminar aun lado de Rubí y Linus. –Lo único que hice hoy fue hacer papeleo viejo.

— Y ya eres detective. ¿No deberías de hacer otra cosa?-le preguntó Linus.

— No cuando te dejan en un escritorio después de que te dispararan 3 veces y continuaras vivo.-explicó.

Hace más o menos un mes a David le habían disparado tres veces cuando fue a arrestar a un sospechoso del homicidio del dueño de una licorería. Se suponía que iba a ir normal y que su compañero, varios años más grande y con experiencia, le cuidaría la espalda, pero sin saber cómo, salió un tipo de una habitación comenzando a disparar y el al tratar de proteger a su compañero recibió los disparos.

Sobrevivió, le quitaron las balas y debía de estar en el hospital un par de días para revisar que la bala que atravesó su pulmón y salió de su cuerpo no hubiese dañado nada, pero el mismo se dio el alta para poder transformarse y así terminar de sanar.

Los were-tiger no sólo eran guerreros por excelencia, sino que guardaban su identidad muy bien. Su naturaleza era simple: de humanos sus heridas sanaban de forma normal y si querían sanar debían de transformarse. Ahí era donde la transformación aceptaba a la señal de dolor y sanaba el cuerpo lo más rápido que podía.

David regreso a trabajar una semana después a pesar de que le dieron días de baja y como se negaba, decidieron dejarle trabajos de campo hasta que pasara un tiempo prudente para la recuperación. Quizás por eso se transformaba tan poco tiempo, pensó Rubí.

Necesitaba que lo creyeran herido y cuando regreso al trabajo se agarraba las costillas y se le veía la dificultad para respirar. Una semana después sólo se le iba el aliento porque volvió a transformarse y ahora estaba totalmente sanado y fingía que le incomodaban las heridas.

— Toma, compañero-Linus le tendió una cerveza y David la tomo, a pesar de que en ella tenía pegada una nota con cinta. bufó, quitándola. -¿El número de Barry?-preguntó Linus, divertido.

— A veces creo que debe de verme tener sexo con una mujer para que me deje en paz, pero luego me doy cuenta que eso quizás sólo le dé más ganas de verme desnudo y hacerme cosas que me traumaran de por vida.

— ¡No lo dudes!-aseguró Rubí con una sonrisa, aunque casi nadie lo noto, tensa.

Killa enarcó una ceja y la miro de forma significativa. Rubí sólo le pidió que se callara con la mirada.

Tendrían mucho tiempo para hablar después.

— Me gusta tú nuevo look-le dijo David a Killa- Cabello corto, maquillaje y ganas de recuperar la vida que se te robo. Es una buena combinación para salir de agujero.

— ¿Sabes eso sólo con verme?-le preguntó Killa confundida.

— No, lo sé porque a Rubí me pidió que te lo dijera.-le tomo un trago a la cerveza.

— ¿Eh?-Killa miro a Rubí

— De acuerdo, lo llame cuando fuiste a buscar al baboso.

— Con todo el respeto, hermana, ¡vete al demonio!-exclamó Linus.

— Irá mañana-musitó David

— ¿cómo?-preguntó Linus confundido

— ¿No se los has dicho?-le preguntó David a Rubí

— Quería que fuera sorpresa.

— Mentira.

— De acuerdo-sonrió con inocencia-, se me olvido. Tuve un buen rato viendo como Killa sufría por Declyn y se me olvido.-rió

— Ah, así de simple-murmuró Killa con una expresión sarcástica- ¡Vete al demonio!

— Mañana iré, lo dijo David-repuso Rubí

— Qué te vaya bien. –bufó tomado el té y tratando de acabárselo rápido, pero se detuvo. Se olvidó del factor del frio y tuvo que parar por el dolor de cabeza que le dio.

— Pues eso lo dirás tú. Estaremos juntas

— ¿Cómo?-preguntaron Killa y Linus. La primera con la mano sobre la sien, esperando a que el dolorcito se fuera, el segundo sólo sorprendido.

— Iré a Beacon Hills contigo unos días.-explicó- Evitare que mi abuela te vuelva loca y quisiera aprender más sobre nuestra unión, la verdad.

— Dilo; ella te pidió que fueras para analizarnos-exclamó Killa mucho más molesta.

Detestaba que fueran eso para Tana; algo que analizar.

Tana se mostró enojada cuando hablo con las dos sobre la unión, y también se mostró interesada. Ella y Bryce lo dijeron; nunca había observado tanto tiempo la unión de un nahual. Y las que había observado eran las de un nahual con otro nahual o un humano, jamás con una wicca. Las implicaciones y consecuencias que tendría para ambas era un completo misterio y quería ver que se desarrollaría, pero mientras que para Bianca seria para aumentar su curiosidad y sabiduría (estaba interesada, pero considerando como le fue con Dean cuando descubrió que hacía "experimentos" con él, se iba a llevar las cosas con calma), para Bryce y Tana era para saber qué tan seguras están.

No podían olvidar que una era su nieta (Tana) y la otra era el último miembro de una estirpe a la cual quería mucho y que la quería a ella porque la conoció cuando era pequeña (Bryce).

Y aunque era por una buena razón, detestaba estar en su mira como un ratón de laboratorio.

Con la mirada que le dio Rubí, supo que ella pensaba igual.

¿Por qué no podían estar felices con lo que les dijo y con lo que aquel nahual que contactaron hace mucho tiempo atrás?

— Me preguntó porque no tú abuela puede estar feliz con lo que el nahual que conocimos hace tiempo les explicó-expuso David-Nos dijo mucho. El tatuaje, el ancla, la conexión empática y los poderes.

— David, lo que ése nahual nos dijo no es ni el 10 por ciento que le han estado pasando. Lo que dijiste si, les pasa, pero hay otras cosas que aún no lo han hecho-contestó Linus-Rubí no debería de ser capaz de hacerlo hasta que su transformación terminara de definirse y pudo. Ellas no pueden leerse los pensamientos como decía que se podía hacer… ah ¿no pueden verdad?-les preguntó mirándolas dudoso-¿Tampoco sienten la naturaleza de la otra?

— Si con naturaleza te refieres a que sienta su estado de ánimo, su dolor físico o insatisfecha, es un sí; si te refieres a que cuando ella se trata de transformar o algo así yo me siento salvaje o que puedo ser capaz de matar a alguien con mis dientes y uñas, la respuesta es no. Y no, no podemos leernos el pensamiento.

Rubí bufó. — Como si lo necesitáramos. ¡Nos sentimos! ¡Nos conocemos! ¡Nos comunicamos por miradas! Con eso es suficiente.

— En otras palabras, el tipo que contactaste se equivocó-le dijo Linus a David.

— No sé equivoco-defendió Killa- El nahual creyó que yo era completamente humana, no una wicca. Es diferente según la naturaleza, creo. Aparte, con lo que hemos vivido, algún cambio debe de a ver.

— Hablando de eso, la…

— Lo importante es que no sabemos que carajos nos pasara más adelante y que no perdemos nada con dejar que ellas vean-concluyó Rubí, interrumpiendo a David.

— La mandaremos al demonio si comienza a regañarnos y a vernos como si fueras un animal a cual disecar, ¿verdad?-farfulló Killa

— La golpeare con un palo de golf.-y eso significa sí. – ¿Cuál era tú pregunta David?

— Sobre la poción.-musitó-Sólo quería saber si sigues teniendo las pesadillas sobre demonios y ésas cosas.

Rubí las sufrió por mucho tiempo después de que Killa despertó. Cuando le preguntó por eso un día que la fue a ver al departamento de Linus (el mismo el cual el cazador los atacó. Sí, como en la ilusión eso paso, si termino asesinando a alguien y a quien conoció no fue a Derek, sino a Clayton) aparte de proponerle una cita con su mejor amiga y hablar sobre Declyn, le preguntó sobre las secuelas que la poción dejo en ella. Tardó por lo menos dos semanas en que se lo contara, y viviendo juntos era difícil de ocultarlo considerando que gritaba y le rompió la nariz tres veces.

Le contó lo de los sueños y luego la obligo a que se lo dijera a Linus y Killa. No podían resolverlo sin decírselo a Bianca, y la verdad no quería decírselo a nadie más así que buscaron otros medios alternativos.

Y con medios alternativos, significaba Shappa. Killa le preguntó a Shappa si conocía una manera de terminar las pesadillas, y creyendo que sería para ella le hablo de una hierba que le serviría. Un té por las noches y listo. Rubí se lo tomo a pesar del sabor amargo y todo pareció a volver a la normalidad. Pero últimamente trabajaba mucho de noche y después de lo que Laqha hizo… dudaba si Rubí continuaba tomándose el té o si servía.

— Ya no las tengo-aseguró Rubí y supo que no mentía.

No con Killa enfrente, mirándola preocupada.

— Bueno…-dijo Killa con suavidad. Dios gracias que en la esquina donde estaban la música no se oyera tanto. Realmente deseaba no aumentar la voz.-te tendré conmigo unos días y eso me hará soportable el infierno de tener a la mujer que siempre que me veía me cortaba con cuchillos.

Se sobo los brazos con una mueca. Ahora sabían que Tana lo hacía porque siempre creyó que era una wicca o alguna ser sobrenatural, pero sus hechizos salían mal. No se rendía y seguía hasta que ocurrió lo del techo de la tienda de Nezza y la poción.

— Y yo te consolare y tendré todos los detalles de tú primer día de escuela y estar cerca de Scott y Stiles.

Killa suspiró. — Posiblemente ocupare tus abrazos y comentarios divertidos.

Rubí le guiñó un ojo. —Para eso estoy.

— ¿Por qué tan callado, Linus?-le preguntó Killa mirándolo.

Linus llevaba varios minutos callado, mirando a la pared y hasta que le hablo reaccionó.

Movió un poco la cabeza, como ademán de nada y al ver (y sentir) las miradas escépticas dijo:

— Pensaba en la feria de hace un tiempo.-contó.-Fue el año pasado; en las vacaciones de primavera cuando me obligaste a ir a Portland y fuimos a la feria. ¿Lo recuerdan?

— Sí, Rubí me obligo a subirme a la montaña rusa y vomite.

— ¡Te gustó!-Rubí le apuntó con un dedo-Estabas gritando de gusto todo el tiempo y después de vomitar dijiste que la próxima vez subirías sin el estómago lleno de banderillas.

— Sí, sí lo dije.-rió Killa.- ¿Qué de ése día?

— Me acorde de la adivina. –respondió y todo rastro de la risa desapareció de su rostro.- ¿Recuerdas lo que dijo?

— Que una vida pasada fuimos hermanos-respondió Killa-Que aquello que buscaba regresaría a mí, al igual del pasado del cual huía. Me enamoraría de una persona que siempre ha estado en mis pensamientos y en mi interior hay un poder por el cual muchos matarían y debía de cuidar.

— ¿Fue ésa adivina quién te dio la receta del perfume que tapa el olor?-preguntó Rubí. No estaba muy segura si lo era. Sus recuerdos estaban un poco borrosos. Culpaba a Bryce y a su veneno de gas de prostitutas. Le revolvió algunos recuerdos y le regreso otros.

Killa afirmó con la cabeza.

— Pues de las que nos ha salvado.

— Dijo que morirías a manos de una pelirroja-farfulló Linus con fuerza-¡Y pasó! ¡Lydia te mató!

— ¡Lydia no es pelirroja!-replicó-Su cabello es un raro color entre rubio y rojo. Y no morí, sólo…

— Te apuñalo en el corazón y sangraste sobre unas raíces por días.

Killa bufó, más cansada que molesta. —Linus, deja ése tema por la paz. Lo que hizo la diosa Madre fue darme los medios para comprender cosas que no comprendo. Tú esperabas que despertara y supiera todo, y cuando no paso despotricaste contra ella. Hasta mucho después comprendiste que los diarios eran un botón para activar el regalo.

— Sí pero… no sé. –se encogió de hombros-Yo creía que la mujer era una charlata. Aun después de lo del perfume. Perdió mucha credibilidad cuando dijo que tú y Rubí fueron amantes lesbianas.

— ¡Oye!-replicó Rubí. Lo apuntó con un dedo—Eso puede pasar… en 10 años.

— No puedo creer que sigas con ésa estupidez. Ustedes dos casadas a los 30, es algo que no va a pasar. Son muy heterosexuales y aunque Killa tome suficiente alcohol como para tener un coma etílico, no tendrían sexo.

— Nadie dijo que habría sexo, aunque estoy abierta a ésa posibilidad-le guiñó un ojo a Killa y ésta puso un expresión chistosa. Se aguantaba las ganas de reír-Pero nos casaremos y cada tendremos un hijo de David.

David tosió, casi ahogándose con la cerveza. Todos lo miraron.

— ¡Nunca dije que lo haría!-su voz era una rara combinación de horror, incomodidad y queja.

— Lo harás. No es tan difícil masturbarte y meter todos tus amiguillos en un vaso.

Rubí le sonrió, como si su argumentó fuese de lo más valido cuando realmente no lo era. Ella no comprendía la difícil situación que pondría a David hacer tal cosa. No porque no quisiera hacerlo, sino porque simplemente tener un hijo con la chica por la que está colado era algo realmente… horrible. Vivir sabiendo que el chico o chica que le dice tío, realmente es su hijo y que la madre era la mujer que amaba (o la mujer a la cual considera una buena amiga; Killa) sería algo demasiado. Horrible.

Si ya era horrible estar viviendo con la mujer que ama —y al parecer no se da cuenta a pesar que para todos es evidente— sería más horrible tener un bebé.

— Me niego. Por algo las donaciones son anónimas, para evitar momentos incómodos. Sí tengo un hijo, no quiero que me vea como el amigo de su mamá o mamás en el caso de ustedes. Y yo no podría ignorar que sería mi hijo. No, no, me niego.

— Blah, blah, blah. Vamos, David, sabes que te convenceré…

David se preparaba para volver a replicar cuando Killa se levantó de un salto.

— Mucha platica que no llega a ningún lado-dijo todo rápido. Fue a él le tomo la mano y jalo, levantándolo.- Quiero bailar y entre tú y un buitre, te prefiero a ti. –y lo jalo hasta la pista.

— Linda forma de hacer que dejemos de molestar-silbó Rubí negando suavemente.-Es estúpido. Killa sabe que vamos a seguir hablando en Beacon Hills y responderá todo lo que queremos.

— Lo hizo por David, no por ella.-masculló Linus comenzando a golpear la botella con sus uñas.

— Lo sé.-y dejo el té en la barra, gritándole a Barry que deseaba algo más fuerte.

Ambos eran conscientes de lo que acababa de pasar. David tenía el defecto de no poder dejar un tema que le incomodaba o preocupaba hasta que llegara a un punto donde sentiría hasta que sintiera que se asfixiaba con él y aceptara cualquier cosa para sacarse la sensación. Normalmente eso las personas que lo conocían lo cortaban rápido, pero lo que acababa de empezar… Rubí no iba a parar hasta que David bufara, dejando todo como un: «ya qué, lo hare.». Killa decidió llevárselo a bailar para auxiliarlo y parar la estúpida conversación. Aunque existía una buena posibilidad de terminar soltera a los 30, nunca dejaría que David fuese el donador. Rubí lo sabía y aun así saco el tema para molestarlo, porque a ella le encantaba molestar a las personas cuando llegaban temas que la incomodaban también. Era su mecanismo de defensa. Sacarle chiste, vueltas o bromas a una situación difícil o hacer algo que molesta a muchos cuando se toca un tema que le incomodaba. La adivina le molesto. A ella también le hizo una lectura y hasta ahora no había querido decir que le dijo.

Pero había algo que acababa de decir Rubí que era verdad. En Beacon Hills, sacarían muchos temas que debían de hablar. Eran mínimos esos temas. A pesar de que Killa se metió de una clínica psiquiátrica a terminar de poner su vida, mente en orden así como sanar de lo que acababan de vivir, sus pláticas sobre lo que ocurrió nunca se detuvieron. Con Rubí los hablo la mayoría por celular, los días que estuvo con ellos cuando fue a Portland (y se fue hasta después de que Killa se internara. Sin embargo, en esos días salió mucho y muy pocos se las paso oyendo sus conversaciones encerrados. No por su culpa, por supuesto. Sus padres y demás familia la sacaban porque era raras las veces que se quedaban mucho tiempo e insistían en estar con ella. Con él no tanto porque sabían lo delicada de su situación y esperaba que el fuera. Rubí nunca fue con buena cara, pero debía de hacerlo para que su familia no sospechara lo que acababa de pasar; sabían que tuvo un problema muy grande, pero nunca supieron cual. Creyeron que tenía que ver con Marvin y su manada. Su madre dio el grito al cielo, pero al final lo aceptó. Ambos siguen ignorantes de que Tana era un wicca, más no de que Bryce, Bianca y Killa lo eran. Más razones por la cual su madre cree que debería de alejarse de una chica con un millar de problemas más adelante, también se lo expuso a Rubí y los dos en distintos tiempos dijeron que no y que si ella no se separó de ellos cuando la metían en sus problemas, ellos tampoco lo harían y Linus agrego que no debía de ser desconsiderada considerando que Killa lucho para que los perdonara) y tocaron todos los temas, menos uno que otro que dejo al aire por negarse a comentarlos. Con él sí pudo tocar todos, pero había unos mínimos que no concluyeron o que probablemente excluyeron sin saberlo. Con lo de la herida de Derek comenzó a pensar en algo loco y aunque aún no se lo comentaba a Killa, parecía ser verdad. La herida de Derek y ahora la adivina… se convenció de que lo que pensó en el techo del bar era verdad y se dijo que se lo diría a Killa en cuanto fuera a Beacon Hills.

— Creo que me les voy a unir-comentó Rubí dejando el banquillo.

— Deja de hacerlo.-dijo Linus saliendo de sus divagaciones.

— ¿Qué? ¿quieres que deje de bailar?

— Sabes de lo que hablo, pendeja.-Rubí lo miro mal-Deja de hacer sentir incómodo a David. Lo conoces. Sabes que es del chico con el que no se puede jugar o esperar tener una relación de una noche. Tuvieran una fantástica noche hace años y ahora son sólo amigos. Y sí quieres que continúen así, deja de hacer cosas que lo obliguen algún día a romper los lazos contigo.

— Él no romperá los lazos conmigo sólo por un estúpido comentario. Sabes muy bien que jamás le propondría hacer…

— Hablo de las citas que le has arruinado en los últimos meses.

— ¿Qué? ¿cómo rayos…?

— Él me llama. Me platica las cosas que hace y por ahora no sospecha que arruinas sus citas o de alguna forma lo manipulas para que no continúe con sus citas. Pero no es tonto. Pronto llegara a la misma conclusión que yo. Así que, deja de hacerlo a menos que lo quieras perder. O de una vez decide si les vas a dar una oportunidad. Ése tonto está que muere por ti. Así que…

— Así que cierra la boca-le espetó enojada y se fue.

No fue con David y Killa, sino que se perdió entre la gente y fue a otro lugar.

Algunos días después, Killa ya se encontraba en Beacon Hills, en el primer día de clases para ser más específicos y era muy difícil definir como se sentía.

— Rubí, por milésima vez, estoy bien-musitó en el celular, tratando de ignorar las emociones que ahora se acumulaban en su estómago.

Como Tana no dejo que Rubí tomara su auto para llevarla y mucho menos prestárselo a ella, que apenas sabía conducir, optó por usar la vieja bicicleta de Rubí y que no se había subido desde los 17, que fue la última vez que vino a Beacon Hills. La cadena chirriaba un poco por la falta de mantenimiento, pero después de ponerle algo de aceite todo se resolvió y ahora estaba en el estacionamiento, estando a punto de ponerle la cadena a la bicicleta, rodeando así uno de los tubos inoxidables del bastidor de bicicleta, sin embargo Rubí le llamo, evitándolo.

Ella no estaba tan contenta de que su abuela se negara a 1: prestarle su auto, 2: que prefiriera usar un bicicleta al autobús escolar. Conocía lo distraída que era y lo que le podía pasar si no tenía suficiente cuidado.

No te creeré hasta que te vea.-replicó Rubí-Mi abuela es una loca. Conociendo lo torpe y descuidada que eres, ¿de verdad piensa que llegarías segura a tú primer día de escuela yendo en bicicleta?

— ¡Sólo es por hoy!-replicó Killa rodando los ojos. Con ayuda de su hombro se dejó el celular contra la oreja y puso la cadena. El clic del candado fue un alivio para ella. Se enderezo y tomo el celular con su mano-Mañana Linus regresa, y él será quien me traiga. ¿Olvidas que el también está cursando su último año?

Cómo no recordarlo si se quejó por días de tener que repetir un año que ya hizo. Según él, porque sólo entraba a los exámenes. Y por ello paso, con muy bajo puntaje. Él muy idiota, ¿por qué no regreso hoy? su estúpido auto ya está. Estaba desde el día que nos vimos y sólo se quedó más días para no soportar a la tonta lunática de mi abuela.

— Quiere estar unas cuantas horas más lejos de su abuela y lo entiendo-Killa puso una mueca mientras subía las escaleras de la escuela.-Es una loca.

Una que no le había hecho nada que ameritara que destruyera el Bee, se dijo Killa.

Se fueron del bar muy de madrugada, con ella casi cayéndose y riéndose de lo divertido que será estar con Tana y sufrir por las cosas que le va a tratar de enseñar, considerando que detestaba el hecho de que sus únicos poderes no atados eran pasivos. Y a unos segundos de obligarla a acostarse, se durmió. Al siguiente día se fueron como al medio día al tomar los autobuses. Cómo consiguieron uno que las llevara directo a Beacon Hills en Monterey era un misterio, hasta donde sabían los que los llevaban estaban en San Francisco, pero no se quejaron ni cómo hacerlo, realmente. Ella se despertó al siguiente día con un dolor de cabeza que ni la dejaba respirar y las pocas palabras que dijo fueron para despedirse de David por una llamada (aún estaba dormida cuando se fue a trabajar), para quejarse de soportar tan poco el alcohol, para decir que iban al infierno y despedirse de Linus —reanudando su amenaza contra el Camaro— en la estación. Linus y Rubí sólo intercambiaron pocas palabras el día en que se fueron (él no quería hablar de Nezza, su conversación ni nada de lo que ocurrió las horas que se les perdió, ella no quería hablar de David y sus intentos de arruinarle las citas. Los dos prefirieron ignorarse lo más posible. Y cuando se fueron intercambiaron sólo unas cuantas palabras).

Cuando llegaron a Beacon Hills, Tana fue por ellas y quizás por eso no pudo pensar lo que era pisar un pueblo donde pasaron muchas cosas significativas para ella, algunas reales, otras no. Y que aquí era el pueblo donde estaban las personas que quería y engañaría por un tiempo.

Ni ese día ni los que faltaron para que se reanudarán las clases Tana la dejo pensar en las sensaciones que estaban en su estómago por estar en Beacon Hills sabiendo lo que sabe.

Tana sólo le dio una aspirina y un vaso de agua y después le dio libros para que comenzara a estudiar las cosas que toda wicca debía de saber. Muchos de esos libros eran escritos a mano y con dos tipos diferente de letras, a Killa no le fue muy difícil adivinar que los escribieron Tana y Bryce.

Y después de entregarle los libros, sólo le hablaba para quejarse, para decirle que se los aprendiera y que en unas horas regresaría con Rubí porque quería hacer un pequeño experimento sobre su unión.

El experimento fue cortarles la mano (ahorita su mano izquierda tenía una pequeña venda porque se negó a que la curara por miedo a ver cosas. Sólo paso en la ilusión, pero quien sabe si pasaría de nuevo), haciéndolas sangrar sobre unos pedazos de carbón calientes. Lo siguiente que supieron fue que el humo que salió adoptaron unas figuras de color naranja y verde (como sus ojos al brillar) casi imperceptibles para sus ojos, pero que por alguna razón hicieron que Killa comenzara a ver cosas a una velocidad que le hizo dolores la cabeza, sangrar la nariz y caer de rodillas segundos antes de desmayarse. Recordaba que Rubí gritó mucho por no saber lo que pasaba y lo siguiente que supo fue que se despertó al medio día del siguiente día y Tana se negó a explicarles algo de lo que ocurrió.

Y los demás días… Tana la siguió obligando a leer libros, no volvió a probar nada con su unión y se la paso llevándola a lugares claves: el terreno bardeado de la casa demolida de los Hale, la destilería, un claro en la que según la ilusión se la pasaba con Linus perdiendo tiempo y el nemeton. Hasta ayer en la noche supo que era porque Tana creía que esos lugares debían de significar algo para ella y debían de tener una pista de donde estaba el grimorio de su familia que por la estupidez de un anciano senil, lo perdió una niña amnésica.

(Niña amnésica que no sabía casi un carajo de su familia y detestaba la posición de Tana y Bryce de no decirle nada de su historia familiar hasta que las dos estén juntas)

Ella sólo le gritó por la forma en la que insulto y se salió de la casa de Tana azotando la puerta. Rubí la alcanzó menos d un minuto después y las dos fueron a camina por la ciudad, hablando, insultando a su abuela y volviendo a rememorar algo del pasado.

Sus ojeras el día de hoy eran producto de que las noches que no pudieron hablar, las apretujaron la noche anterior y ahora si se podría decir que no quedaban temas entre ellas. Por lo menos sobre la ilusión y sobre lo que Linus le dijo poco después de que se llevara a bailar a David.

Y no me puedo ir porque la loca de mi abuela quiere seguir investigando de nuestra unión-masculló Rubí y ahora mismo se imaginaba la cara de fastidio que traía su amiga en el rostro. Entró a la escuela- ¡¿Qué puede investigar?! después de los estúpidos carbones no ha hecho nada mágico y si lo hiciera nos negaríamos. Me asusto mucho lo que te paso. Y si la próxima…

— ¿Y si la próxima eres tú?-preguntó Killa balanceando el casco por su mano y tratando de concentrarse en el peso de la mochila sobre sus hombros y no en sus emociones.

Bueno, tratar de definirlas. Se sentía ansiosa por estar en el pueblo en el que prácticamente creció, pero estuvo ahí antes. En las primeras vacaciones de primavera que Linus paso lejos de Portland. Le suplicó para que viniera con él, aun a pesar de estar enojada con él por la forma en la que se fue, y ésas vacaciones fueron cuando pudo conocer realmente a Tana Wyatt (conocer entre comillas. Ésa mujer era el misterio más grande de todo el universo). Antes la veía de vez en cuando en su casa, pero nunca hubo comunicación; dudaba que supiera su nombre antes de pasar esas vacaciones en su casa con Linus (Rubí se salvó porque fue a las Vegas con Declyn). Sólo le dio la mano una vez, le dijo su nombre (el verdadero, aunque legalmente no lo era) y cuando fueron a la cocina a que les diera algo de comer porque "debían de estar muy cansados y hambrientos por el viaje", la corto con un cuchillo por primera vez y de forma fingida le dijo que lo sentía.

Todos los días de las vacaciones lo hizo y ella supo porque Linus la detestaba. ¡Tenía muchas razones!

Ninguno de los días de la semana que pasó en su casa salió ilesa de cortes en los brazos y cuando regreso a Portland, Marvin dijo que parecía una de esas chicas en la onda del "cutting". Tampoco ninguno de esos días se encontró con Scott y Stiles, considerando que salía mucho con Linus en las tardes y noches; sin embargo, si sentía que algunas cosas eran raras, el último día se sintió triste por irse (el primero con la sensación de que había estado antes en el pueblo) y sus sueños sobre ellos se volvieron más claros, periódicos y horrorosos. Antes los tenía, pero eran tan poco nítidos o no los recordaba o no les ponía atención.

Aparte de la ansiedad, desesperación, añoranza, nervios, ganas de irse corriendo, culpa… y más emociones que no sabía cómo definir y no valía la pena tratar de hacerlo. Ser una bomba de emociones es lo más normal considerando su situación. Hablar con Rubí la tranquilizaba mucho y pensar que pronto debía de colgar le aterraba. La bomba se haría mucho más grande y no sabría cómo controlar las emociones sin tener una mascarara de melancolía todo el tiempo que estuviera en la escuela.

Soy inmortal.-replicó Rubí, para tranquilizarla-Nada malo puede pasarme.

— Regla de retorno.-masculló Killa, camino lo más lento que podía. Había muchos estudiantes y ella veía a todos lados para ver si veía a Scott, Stiles o Lydia o alguna de las dos nuevas chicas que últimamente había soñado en lo que iba a la dirección con el director.- Toda acción provoca una reacción, que devuelve triplicada la energía liberada. ¿Tienes una menor idea de lo que significa ese principio wiccano?

No cites estúpidas reglas wiccanas que leíste en los libros que te dio mi abuela-pidió Rubí con tono brusco. Como Killa guardó silencio varios segundos, bufó y respondió.-: Que cualquier hechizo que se haga puede tiene una consecuencia y regresar tres veces más fuerte de lo que se lanzó en primer lugar.

— Exacto. –deteniéndose y mirando por todas partes para ver si veía la dirección, pero sólo veía salones abiertos con mesabancos y unos cuantos alumnos dentro de ellos - Lo que me ocurrió fue una consecuencia del lo que hizo Tana. Y puede pasarte a ti. –un alumno paso y ella lo detuvo- Disculpa, ¿sabes dónde está la dirección?-el chico sólo señaló al frente y dijo que continuara derecho-Gracias.

No eres una nahual.-dijo Rubí antes de que comenzara a caminar. No comentó sobre sus pobres habilidades de dirección y lo agradeció- No sanas ni tienes un ancla a la vida. Yo estaré bien a menos que de mueras con un loco hechizo que lance mi lunática abuela, tú no.

— Cuidado-rió Killa-No vaya a hacer que Tana escuche como la llamas.

Seguro ya lo escuche. Estoy en la sala, con las piernas extendidas en su precioso sillón y hablando a todo volumen.

Killa rió una vez más y luego dijo:

— Sabes debe de ser por ti que Tana no ha intentado nada. Le importa un pepinillo lo que a mí me pase, tú eres otro cuento. Eres su nieta, después de todo-dijo. Y sonó la campana

Ser su nieta es lo de menos, Killa…

— Lo sé-la interrumpió-Debo de irme, Rubí. La campana ya sonó y el director debe de estar desesperado por darme mi horario y llevarme a mi primera clase.

¡Disfruta tú primer día!-le pidió Rubí con mucha efusividad en su voz. Casi como si estuviera dando saltitos- Trata, por el amor de Dios, conocer a un chico lindo, estudia y cuando vuelvas me dices todo lo que fue. Si los viste y así…

— Y lo hare mientras me ayudas con mi tarea.-bromeó Killa

¡Olvídalo! Por algo deje la escuela y termine la preparatoria hace…

— ¡Adiós!-y Killa cortó la llamada, sonriendo y negando divertida.

Rubí sí que sabía cómo hacerla sonreír.

Guardó su celular en el bolsillo de su pantalón (para eso tuvo que subir un poco la blusa holgada de colores otoñales que Rubí la convenció de usar) y mientras lo guardaba —se estaba peleando con su bolsillo. Éste se resistía a meter el celular. «Estúpido pantalón con sus bolsillos ajustados», pensó Killa. — no dejaba de caminar, gustándole la sensacion fría del relicario contra la piel de entre sus pechos (se decidió por ponérselo en la mañana y por la mirada en el rostro de Tana cuando se lo vio, le daba gusto). Y dado a lo que ocurrió sólo un momento después de que pudiera meterlo, hubiese sido lo mejor caminar con el celular en la mano hasta estar sentada en uno de los pupitres.

Killa se encontraba tan distraída que no se dio cuenta que alguien estaba corriendo por el pasillo, varios metros alejado de ella, llamando a alguien y al parecer, no la notaba.

Lo siguiente que escuchó fue que alguien gritaba: «Scotty, espera»

Y antes de que pudiera procesar el nombre, volvieron a gritar: «¡Stiles, cuidado!» y lo siguiente que supo era que estaba en el suelo, gimiendo de dolor y con alguien que también gimió sobre ella.