Estaba conmocionado, aquella confesión respondía muchas cosas sobre Hinata, pero creaba mas dudas aún, ella se encontraba aun llorando a su lado, apretaba con fuerza su brazo, le escocía, sus uñas se clavaban y rompían su piel, ella estaba en un trance llorando desconsoladamente como si de su propio funeral se trataba.

-Odio la soledad ¿Por qué me ha tenido que pasar esto a mi? – Las palabras eran poco entendibles – Lo odio, por hacerme tanto daño – Aquello fue pronunciado en ingles, lo entendió – Quiero casarme, tener hijos, una familia – Su voz era demasiado nasal.

Y así estuvo casi una hora, llorando y lamentándose en los tres idiomas que sabia, al parecer lo primero que le veía a la mente era lo que decía, no reparaba de su presencia, su brazo ardía, cuando quedo dormida se fue a dormir en el sofá y lloró por que ella sufría, sufría tanto como su madre en sus peores momentos, estaba rota.


Despertó con una jaqueca descomunal y cuando se vio en el cuarto de Naruto aumento el doble. Fue a la cocina por una bolsitas de té, para su ojos que estaban tan hinchados como los de un sapo ¿Hace cuanto que no se derrumbaba así? Se sentó en la silla del comedor en una pose muy relajada, se sentía exhausta, puso las dos bolsas de té en sus ojos ¿Qué pensaría ahora Naruto de ella? ¿Qué era una fracasada en la vida? ¿Qué era una estupida? Lloraria de nuevo si seguía con esos pensamiento, no quería que nadie tuviera lastima de ella

-Doctora, me duele el brazo, cúrelo – Inquirio Naruto sentándose junto a ella en la silla continua, propinándole un susto.

No quería que viera sus ojos.

-¿Es muy grave? – Pregunto

-Creo que se están infectando – Dijo inseguro.

¡Dios mio! Que le había hecho, su impulso medico le hizo quitarse las bolsitas de té y mirar a Naruto, específicamente su brazo, pero lamentablemente sus miradas se encontraron.

-¡Tienes ojos de sapo! – Exclamo Naurto riendo como loco. Quería matarlo

-Cállate estúpido, déjame ver tu brazo – Espeto jaloneando su brazo para poder observarlo.

-Esta bien, princesa sapo. – Dijo con una sonrisa.

¡Eran heridas profundas! ¿Ella le había hecho eso?

-Lo siento – Dijo apenada. Algunas dejarían marca en su bronceada piel. Se sintió mal por ello.

-No te preocupes, por que para compensar tú falta de toque tendrás que aceptar mi ayuda. – Sus palabras eran serias.

-¿Ayuda? – ¿De que iba todo esto?

-Te ayudare a superar todos tus miedos. No acepto un no por respuesta- Parecía decidido, muy decidido.

¿Qué podía perder?

-Esta bien.

-Entonces Hinata Hyüga ¿Quieres ser mi novia? – Profeso como todo un seguidor.

-…. - ¿uh?

-Lo tomare como un si. Prepárate en unas horas iremos al parque de diversiones.

Estupido rubio, era la confesión que mas le había gustado en toda su vida.

Habia olvidado en cuantas atracciones se habían subido, era una tarde para parecer jóvenes, la gente se quedaba mirándoles, claro mirando al rubio que se encontraba a su lado, que le hacia mimos a cada rato, se enojaba por ello pero le gustaba.

-Ahora vamos a mi favorito – Exclamo Naruto mientras corría a hacia el lugar – La Noria.

-Paro en seco, La Noria era lo mas romántico que podía existir en el mundo. No queria.

-Vamos, aceptarías todo lo que yo dijera – Inquirió Naruto al ver su escepticismo

Dios..

Solo escuchaba su risa burlona.


Estando en la Noria…

-Vamos ¡Tienes que darme un beso! – Pedia Naruto enojado como un niño.

-Pero ¡Por que! – Desde que entraron a la dichosa atracción andaba con eso.

-¿No soy atracctivo? – Pregunto lloron. Idiota.

-¡No es eso! - ¿Entonces?.

Se cruzo de brazos y volteo su mirada de el.

-Hace mucho que no doy un beso - ¿Cuanto? – Diez años.

¡Que vergüenza!

Destino o no destino, justo en lo más alto de la Noria, Naruto jalo de ella y le planto un beso inocente, solo un contacto, nada de movimiento, se sintió embargada por un sentimiento, sus manos subieron y llegaron a las orejas de Naruto las cuales acaricio tiernamente.

No debió hacer aquello.

Naruto abrió su boca, como queriendo más, se asustó y en un acto idiota puso su mano interfiriendo entre el contacto.

-Lo siento, me asuste – ¿Qué si se sentía avergonzada?

No lo espero pero Naruto la abrazo, técnicamente se tiro a ella

-Eres tan tierna, que no lo he podido evitar – Susurro el contra su oreja.

Enrojeció.

-Idiota no digas eso, pero gracias.

Así salieron de la Noria tomados de la mano, con un sentimiento oculto entre ellas.


Dolor, un dolor punzante en la espalda, se enderezo, no pudo, abrió los ojos, jaqueca, miro donde estaba, en el sofá y Hinata encima de el, durmiendo como bebé.

El dia anterior había sido toda una serie de eventos de calidad, en la mañana los ojos de sapo de Hinata, luego el parque de diversiones y aquel inocente beso, ¡Como se atrevía a acariciarle asi! Solo le provoco querer comérsela, nunca había tenido un deseo tan grande de hacerlo en la Noria.

Los recuerdos del centro nocturno volvieron a su cabeza como un flash back

Hinata moviéndose contra sus cadera, el alcohol, Hinata de nuevo contorneándose y enrollando sus manos entorno a su cuello, un acercamiento peligroso y… nada.

¡No recordaba si Hinata lo había besado!

Otra cosa

¡Tenia un erección por culpa de los recuerdos! ¡Hinata estaba encima de él!

Como si tuviera un pincho en el trasero se paro rápidamente tumbando a Hinata que dormía plácidamente, se fue al baño, se encerró y no salió por unos veinte minutos.

Y Como comenzó la mañana, Hinata con moretón en la rodilla y brazo, Naruto con unos "cólicos estomacales". La tarde transcurrió en una tarde de compras y la noche en una cena en un restaurante de ramen a petición de Naruto.

A pasar de que los dos se la estaban pasando de maravilla, no se daban cuenta que el viaje algún dia terminaría.

Se dieron cuenta de aquello, dos semanas luego de comenzado su supuesto noviazgo.