-¡Shampoo quítateme de encima! –expresó con molestia Ranma a la empalagosa amazona. Estaba tan cerca de llegar, estaba justamente en el portón de la casa Tendo cuando la joven de cabellos purpura había salido de quien sabe dónde ni como le había hecho para alcanzarlo ya que cuando llegaron del viaje se había escabullido corriendo a toda velocidad para librarse de esa plaga de locos, al menos por un momento. Pero como siempre nada salía como planeaba y ahora tenía a la fastidiosa chica pegada a su brazo, como si no hubiese sido suficiente todos los acosos que recibió todo ese tiempo. Luego como si fuese hecho adrede Ukyo se apareció en ese justo momento y aquí estaba él lidiando con lo que vendría.

-Hazte a un lado Shampoo –le empujo Ukyo y la joven le dedicó una mirada no muy agradable, sin embargo no hizo nada, ya se lo cobraría ahora -¡Tú ya lo tuviste todo este tiempo! –expresó furiosa la castaña.

-Medio año de dulce romance –dijo con aire soñador la china.

-¡Qué! -exclamó con rabia Ukyo -¿Es eso verdad? –demando colérica a Ranma antes de estrellarle su espátula en la cabeza.

-Por supuesto que es verdad –respondió encantada la joven china -Mi corazón todavía late demasiado fuerte de sólo pensar en todos esos momentos –continuó en su estado de ensoñación.

-¡Eso no es cierto! –gritó desesperado Ranma al recuperarse del golpe de Ukyo.

-¡Más te vale que siga de esa forma! –lo tomó fuertemente del cuello de la camisa, con poca delicadeza lo soltó y lo tomó de la trenza, azotándolo contra el suelo.

-¡Auch! –se quejó el joven cuando su rostro se estrelló contra el piso.

-¡Y tú eres una mentirosa! –reclamó energúmena a Shampoo -¿Cómo pude dudar de mi Ranma? ¡Él nunca se rebajaría a estar al lado de alguien como tú! –miró despectivamente a Shampoo.

-¡Al menos yo sí tengo una oportunidad! –contestó al arrebatarle al chico, tomándolo de la misma forma que ella lo había hecho.

-¡Au! –lamentó el maltrato Ranma.

-¿A qué te refieres? –interrogó Ukyo.

- A que yo sí parezco mujer –dijo con malicia a la castaña.

-¡Qué dijiste! –amenazó Ukyo con su arma.

-¡Oigan, podrían dej-

-¡CÁLLATE! –gritaron con cólera las dos al chico golpeándolo con sus respectivas armas, ¿Quién se creía ese tarado para interrumpir? Se preguntaron las dos indignadas e inmediatamente se volvieron a mirar con desdén.

-Más te vale que te alejes de Ranma –amenazó Ukyo.

-¿Para dejártelo a t-

-Chicas, chicas –interrumpió la voz de Nabiki que había salido de la propiedad y se colocaba en medio de las dos –Calma –puso ambas manos sobre uno de los hombros de las jóvenes -¿Por qué no lo comparten media tarde una y media tarde la otra el resto de la semana? Así no habrá ningún problema –sugirió -¿Qué tal veinte mil yens por el día de hoy?-

-¡Óyeme! –reclamó furioso Ranma a Nabiki.

-¡Bienvenido Ranma! –saludó con una sonrisa –La verdad pensé que no regresarías-

-Es bueno verte Nabiki –dijo con ironía –Ahora serías tan amable de no seguir con esta tontería –advirtió -No soy un objeto que está a tu disposición, ¿sabes? –dijo con molestia

-Yo creo que en teoría sí lo eres –dijo al joven.

-¿Eh?-

-Me debes una cuantiosa cantidad de dinero con la que completaste tu viajecito –contestó astuta. En realidad no era una cuantiosa cantidad, pero siendo Ranma para él era una fortuna.

-Nabiki –dijo entre dientes.

-¡Yo lo quiero primero! –exclamó Ukyo con unos billetes en mano.

-¡No yo! –gritó Shampoo –Si me lo das a mi primero te daré treinta mil –ofreció a la mediana de las Tendo que de inmediato vio estrellas.

-¡Cuarenta mil! –ofreció la castaña.

-¡Aléjense de mí de una buena vez! –gritó furioso, harto de sus actitudes ¡Acababa de llegar a casa! ¡Tenía que hacer cosas muchísimo más importantes que estar lidiando con esto! Las niñas eran tan malcriadas, siempre lo había pensado, pero en este tiempo de convivencia más cercana con ellas lo había comprobado mejor ¿Pelear por él como si fuera una competencia? Bufó. Siempre lo diría y lo seguiría diciendo las niñas era unas bobas, se decía auto convenciéndose de ello, aunque… De acuerdo, estaba exagerando con eso, había una que no lo era, aunque a veces sí lo era. Se corrigió resignado. Esa niña era muy boba también ¡Argh! ¿Para qué se engañaba? De hecho lo primero que quería hacer era ver a… El corazón se le aceleró de sólo pensarlo, ¿Qué momento para pensar en eso? Suspiró sacando la tensión. Regresó de sus pensamientos y miró a las dos chicas. Estaban muy calmadas ¿Había dado resultado? Se preguntaba viendo a las pasmadas muchachas. Tal vez se había pasado con la forma en que les habló.

-Ranma yo sólo quiero hacerte feliz –dijo Shampoo entristecida antes de darle la espalda para que no la viera.

-Shampoo…-dijo su nombre al tratar de acercarse a ella.

-Eres tan débil Ranma –musitó Nabiki moviendo la cabeza de forma negativa.

-Ranma…-dijo en voz poco audible Ukyo -¿Es que no me quieres cerca? –preguntó sentimentalista la chica -Yo sólo quería estar contigo después de tanto tiempo-

-Ukyo, yo…-

-Creí que… -la chica ya no dijo más y bajo la mirada.

-¡No, no, no! -exclamó con desesperación buscando simultáneamente los rostros de las afligidas chicas -¡No es eso! –exclamó con desesperación -¡No es que no me agraden! -Es qu-

-En ese caso no hay ningún problema con el querer estar a tu lado –dijo gustosa Shampoo, totalmente recompuesta de la supuesta tristeza que sufría al colgarse en uno de sus brazos.

-¡Ay Ranma! ¡Nos vamos a divertir mucho! –expresó contenta Ukyo haciendo lo mismo que Shampoo.

-¡Oigan! –exclamó con el ceño fruncido. Como un bobo había caído otra vez en la misma trampa -Pensé que estab-

-¡Vaya! ¡Creo que no sufres nada Ranma! –escuchó la voz de una persona que no había visto en mucho tiempo detrás de él. Se dio la vuelta y la vio.

-Akane –sonrió de forma nerviosa al mirarla –Hola, ¿Cómo est -no dijo más ya que Akane no correspondía para nada el gesto. Por supuesto, se dijo con resignación mirando a las dos chicas pegadas como lapas en cada uno de sus brazos.

-¡Esto no es lo que pare –pronunció desesperado -¡Escuch-

-¡Me alegra tanto verte! –dijo con una amplia sonrisa antes de ingresar de nuevo en el portón de la casa. Eso fue lo que pasó según palabras de un espectador debido a que dudaba que esa joven de delicada figura hubiese lanzado el buzón de la correspondencia que estaba incrustado en el rostro del desmayado muchacho.

-Se te extrañó –completó al sacudirse el polvo de las manos y tomara el camino para ingresar a la casa.

-Ranma, ¿te encuentras bien? –preguntó alarmada Ukyo.

-¡Yo lo cuido! –se ofreció Shampoo.

-¡No, yo! –exclamó la castaña.

-¡Jo, jo, jo! –una desquiciada risa se hizo presente -¡Ranma mi amor! ¡Ya estoy aquí!-


Así fue el primer día de su regreso. Akane como siempre se negó a escucharlo o a saber toda la historia y terminó golpeándolo como era costumbre… bueno como era costumbre hasta hace dos días. Dos días enteros provocándola en cada oportunidad y nada. Claro que Akane se enfadaba demasiado por sus comentarios o sus burlas. Podía notar que apenas aguantaba los deseos de utilizar la fuerza, pero estaba empecinada en seguir con el propósito que se había fijado. Tenía que reconocer que tenía fuerza de voluntad. Obviamente no se quedaba callada, seguía siendo enérgica al momento de contestar, mucho más de hecho. Con palabras efectuaba lo que no podía hacer con su fuerza. Tenía que darle crédito por su creciente creatividad para incomodarlo. Se puso a recordar el incómodo que había pasado hace rato. Apenas se había librado de la larga y tendida charla que el señor Tendo, sus padres y el cínico del maestro le habían dado.


-Qué bien te salió la cena hijita –pronunció contento Soun al terminar el postre que Kasumi había hecho para después de cenar.

-Gracias papá –contestó encantadora la mayor de las Tendo.

-Eres una excelente cocinera Kasumi –dijo Genma.

-Kasumi te aprecio tanto –comentó Hapossai lleno de felicidad.

-Gracias tío Genma –retribuyó el halago –Maestro –sonrió con dulzura.

-Akane deberías aprenderle algo a Kasumi -comentó Ranma -Al paso que vas con tu cocina no vas a conseguir marido -dijo sin consideración alguna.

-¿Quién te pregunto si se puede saber? –interrogó con enfado Akane.

-Qué carácter -resopló.

-¿Acaso te vas a casar conmigo? –soltó Akane tomando por sorpresa al joven.

-¿Eh? –articuló y se sonrojó.

-¿Cuál es tu preocupación Ranma? –preguntó Akane.

-Sí Ranma, ¿cuál es tu preocupación? Dínosla –dijo con interés el maestro.

-No tengo ninguna –desvió la mirada.

-Te ayudo Kasumi –sugirió Akane a su hermana que le pasara el trapo con el que estaba limpiando la mesa, para mantenerse ocupada de ignorar a Ranma ¿Qué más podía pasar? ¿Qué la volviera a insultar? ¿Qué todo el mundo se metiera? Ya era costumbre y no iba a dejar que le afectara. Al menos no lo demostraría.

-Gracias Akane –pronunció con una sonrisa Kasumi al entregarle la tela con la que estaba limpiando la mesa.

-Ranma debe amar mucho a Akane –dijo Nabiki llamando la atención de todos que enfocaron su mirada en el joven que enseguida se puso rojo -He ahí su insistencia acerca de que mejore en la cocina –sentenció Nabiki.

-Yo n –trató de decir Ranma.

-Hijo no entiendo tu inquietud –dijo con seriedad Nodoka -Akane ha mejorado mucho-

-Es verdad, aprende rápido si no se deja llevar por sus impulsos –dijo Kasumi antes de retirarse para lavar los utensilios y vajilla que se había utilizado.

-Akane es una chica muy lista y tiene mucho corazón –dijo sin quitarle la vista a su hijo -Características suficientes para ser una buena cocinera-

-Gracias tía Nodoka –sonrió Akane a la mujer mientras limpiaba la mesa. Se acercó al lugar de Ranma y le mostró su lengua en señal de victoria. Este le miró con fastidio. La chica sonrió maliciosa y después se levantó para acompañar a su hermana en la cocina.

-¿No lo crees Ranma? –pronunció la mujer sin abandonar el tono serio -¿O me equivoco? –dijo Nodoka con una mirada escrutadora.

-Tienes razón mamá –no le quedó más remedio que aceptar lo que había dicho su madre.

-Ranma, deberías agradecer que mi hijita siempre está haciendo un gran esfuerzo por ti –pronunció en tono de reprensión Soun.

-Qué insensible eres–dijo con desaprobación Genma -Eres un malagradecido –

-Ranma este comportamiento que has presentado en estos días ya no me gusta –reprendió Nodoka -No es varonil hablar de esa manera a la mujer que un día será tu esposa-

-Eres un sinvergüenza Ranma –regañó Happosai -Deberías aprender de tus mayores –sentenció el viejo.

-Saotome creo que deberíamos darle una charla sobre el aprecio y la estima a su hijo –mencionó a su amigo.

-Eso mismo pienso yo –lo miró con desaprobación -Es un niño tan malcriado. Yo no sé de quien aprendió eso –dijo al cruzarse de brazos.

-¿En serio no lo sabes tío Genma? –mencionó con ironía Nabiki.


¡Ya qué! Ya estaba acostumbrado a esa familia de locos. Ahora su inquietud era que pasaba con la boba de Akane ¡Pff! No sólo Akane lo dejaba pensando mil incógnitas con su comportamiento, ahora también con sus actitudes de niña, por ejemplo el maquillarse -¿Para qué necesita usar maquillaje?-se preguntó con molestia. No lo necesita. A mí me gusta como se ve normalmente –dijo aprensivo. Akane era de las pocas chicas que conocía y que se veía sin ningún tipo de cosmético, aunque –No se ve mal –reconoció. Se veía linda, pero… por alguna razón no le gustaba esa decisión. Así como estaban presentándose esos cambios en ella ya no podía descartar la posibilidad de que un día de estos diría que abandonaría las artes marciales para no estropearse las uñas ¡Qué desperdicio! Una chica tan apasionada y llena de energía preocupándose por cosas tan estúpidas. Espera un momento –No, eso no –pronunció ¡No! -exclamó ¡No! ¡Akane no haría eso nunca! Podrían ocurrírsele miles de cosas, pero eso no. No. Exhaló. Si Akane dejara las artes marciales dejaría de ser Akane definitivamente. Podía estar tranquilo de que eso nunca sucedería. De eso estaba seguro -No entiendo que te ocurredijo con cansancio recostándose en el piso del dojo -No entiendo ¿Por qué me ignoras?-


¿Por qué tenía que ser así con ella? Se preguntaba furiosa Akane haciendo añicos un pisapapeles que estaba en su escritorio. Aventó con fuerza hacia un lado la silla donde siempre se sentaba a hacer sus labores escolares ¿Acaso la detestaba o algo? Lo había dejado de golpear, ¿No ese era uno de sus problemas? ¿De sus quejas? Ranma era tan raro. Se recostó en su cama, acostándose de lado. A veces él parecía que le agradaba, que le gustaba estar con ella, que quería conservar su amistad o… lo que fuera que tuvieran, pero ahora ni siquiera cruzaba palabra con ella si no era para molestarla, ¿Por qué? Si podían tener una conversación normal, ¿cierto? Se preguntó. Por supuesto que sí. Podían llevarse bien y conversar de forma tranquila y racional sobre cualquier cosa… eso, antes de que claro él abriera su bocota o… tenía que aceptarlo ella se enfadaba con él porque malentendía las cosas. No podía creer que a veces se enfadaran por las cosas más bobas e insignificantes del mundo -Si tan sólo…-suspiró.


Al otro día…

-¡Señorita Hashimoto! –llamó a lo lejos Akane a su maestra y la misma detuvo su paso para encontrarse con su alumna.

-Hola Akane –saludó con amabilidad la profesora -¿Cómo estás?-

-Muy bien –saludó sonriente y con entusiasmo.

-Sí que estás de buen humor –dijo con complacencia la mujer. Estaba mucho mejor que los días pasados. Akane parecía haber estabilizado ese espíritu tan vivaz y fiero que la caracterizaba.

-¿Señorita Hashimoto tiene tiempo? –preguntó la joven.

-Claro, de hecho voy en camino a mi oficina –contestó amable.


-¡Ranma! –gritó Daisuke por tercera vez.

-¿Qué? –dijo distraído Ranma cuando volteó a verlo.

-Déjalo, estaba viendo a Akane –sonrió malicioso Hiroshi quien había notado que Ranma seguía con la mirada a Akane que caminaba al lado de la maestra Hashimoto en el patio de Furinkan.

-Oh –sonrió -Ya entiendo el motivo de tu distracción –dijo burlón Daisuke.

-Cállense –bufó y se recargó sobre el tronco del árbol que les brindaba sombra donde estaban sentados.

-Yo también estaría distraído si tuviera una novia tan bonita como ella –pronunció en un sueño Hiroshi.

-¡No es mi novia! –exclamó acalorado.

-Lo siento, tu prometida –corrigió.

-Si fuera mi prometida no la dejaría ni un momento a solas –mencionó Daisuke.

-Siempre lo he dicho qué suerte tienes Ranma –comentó el otro.

-Sí, claro –dijo sarcástico el chico de los ojos azules.

-¡Cuéntanos algo, campeón! –dijo algo desesperado Hiroshi.

-¡Nunca nos dices nada! –acusó su otro amigo -De hecho todavía estamos esperando que nos cuentes sobre tu bienvenida, pero no quieres soltar prenda-

-Akane debió haberlo cubierto de besos, es lo más seguro –supuso Hiroshi.

-¡Ya se los dije cierren la boca! –exclamó exasperado Ranma.

-Será mejor que no le insistamos más, recordemos que nuestro amigo es todo un caballero y no dirá nada al respecto –sentenció resignado Daisuke.

-¿Y estos son mis amigos? –pensó mirando a los bobos de Hiroshi y Daisuke. Siempre pensando las cosas más alejadas de lo que eran en realidad -Semejante bienvenida que tuve –se dijo para sí rememorando la segunda parte de ese día.


Esa Akane no tenía que golpearlo tan duro. Se sobó la cabeza. Después de meses sin verla y ¿así lo recibía? ¿Qué culpa tenía él que Shampoo, Ukyo y Kodachi fueran tan tercas? Ni que a él le interesaran ellas ¿Cuándo lo iba a entender esa boba? Suspiró. Se puso de pie y al hacerlo se encogió de dolor. Esas niñas bobas, pensó mientras fruncía el ceño recordando a las aferradas chicas que peleaban por él horas atrás. Se miró los brazos y los cortes que tenía en los mismos, en el derecho tenía un gran rasguño que le había causado Kodachi con su listón y en el izquierdo unos cuantos moretones que de verdad no sabía si los habían causado Ukyo o Shampoo. Lo último que recordaba fue que en un momento que se distrajo Kodachi le hizo olfatear algo ¿Qué hora era? Miró por la ventana, ya casi anochecía. Toda la tarde desmayado. Perfecto. Se moría de hambre. Ojalá hubiera algo de comer, todavía faltaba para la cena. Miró su aspecto en el espejo. Además de las heridas, su rostro y ropa estaban sucios. Sin mencionar que sus prendas estaban algo rotas. Tendría que darse un baño, pero antes tenía que poner algo en su estómago ¿Dónde estaba su…? Se preguntó enseguida alarmado pero se calmó al ver que su mochila tal como lo había traído de su viaje en la habitación. Parecía que su madre no había desempacado nada aún, se dijo con alivio. Se acercó al equipaje y comenzó a sacar su ropa y… ni siquiera le pudo dar… Miró una pequeña bolsa de tela que sostenía su mano, la abrió y extrajo de la misma una cadena con un dije de una pequeña esmeralda. No era gran cosa en realidad, pensaba él, pero era lindo y estaba seguro que se vería bien en… Agitó negativamente ¡Bah! Si como no, ¡Qué cursilerías estaba pensando! Se dijo y guardó el objeto en la bolsita.


-Me voy de aquí -se levantó del suelo el joven de cabello negro.

-¡Ranma, no aguantas nada! -expresó Hiroshi a su amigo que ni siquiera volteó.


-Ranma necesito hablar contigo –pronunció con seriedad Nodoka al ver a Ranma en el pasillo de la casa –No. Espera –hizo una pausa- Más bien tú necesitas hablar conmigo –se corrigió.

-¿Qué? –dijo confundido.

-Ven –le instó a que entrara en la sala con ella.

-Está bien –pronunció resignado. Su madre tomó asiento.

-Siéntate –ordenó solemne y su hijo obedeció.

-Ranma ya estoy cansada de tu comportamiento -reprendió -Dime qué te pasa –demandó.

-No ocurre nada –contestó mirando hacia otra dirección.

-Has estado de lo más insoportable incomodando a toda la familia a cada momento que ves la oportunidad de molestar a Akane –pronunció molesta Nodoka.

-Yo no he hecho tal cosa –negó orgulloso.

-Ranma –dijo amenazante.

-¡Está bien! -aceptó -Tal vez si lo he hecho –dijo sin mirarla a los ojos.

-¿Por qué? –interrogó.

-…-

-Déjame adivinar -llamó su atención -¿Creíste que si la molestabas se cansaría del propósito que se había impuesto y volverían a pelear como lo hacían antes?

-¡No! –exclamó

-¿No? -la mujer enarcó una ceja

-¡Es un plan tan estúpido! –expresó -Sólo a un bobo se le ocurriría eso –dijo entre dientes, algo sonrojado evitando mirarla.

-Sabía que te afectaría –dijo la mujer.

-…-

-Hijo –lo tomó de los hombros -Es tan normal que te sientas de esta forma –aseguró -Estás tan enamorado q-

-Yo no estoy en -no pudo completar ya que su madre lo miró de una forma en que le dijo "no sabes mentir" -…-

-Sé qué quieres seguir jugando con Akane como lo hacían antes, pero-

-Mamá ya basta –interrumpió ¿Por qué tenían que hablar de esto? Los asuntos entre Akane y él eran suyos pensó celosamente. Además era tan incómodo hablar de estas cosas con ella.

-Está bien –dijo con serenidad poniendo las manos en su regazo -Si no quieres que hablé yo, hazlo tú-

-No tengo nada que hablar –respondió serio.

-Ranma –mencionó su nombre entre dientes ¡Ese niño era tan terco!

-De acuerdo –suspiró y abrió la boca un par de veces antes que saliera palabra alguna -¡Es que –se calló -No entiendo qué le pasa… no sé qué hice para molestarla –pronunció confundido -Sé que la molesto, pero estoy casi seguro que no soy la razón por la que ha estado tan extraña -expresó -No sé cómo tratarla ahora… casi no me habla -no pudo ocultar su tristeza -Sin mencionar que sus cambios son tan raros –frunció el ceño recordando sus nuevos hábitos como el maquillaje -Esa no es Akane -dijo con disgusto.

-Claro que lo es –contrarió.

-No es cierto –negó frunciendo el ceño.

-Sí lo es –insistió.

-Entonces, ¿por qué es diferente? –preguntó.

-¿No se te ocurre que eso que tú crees extraño en Akane es debido a que está madurando? –pronunció con seriedad.

-¿Qué? –dijo sin comprender.

-Ranma, ¿sabes lo que es eso? ¿Verdad? –preguntó algo preocupada.

-¡Por supuesto que lo sé mamá! –contestó indignado, no tenía muy buenas calificaciones, sin embargo tenía sentido común -Pero, ¿qué tiene que ver? –preguntó apresurado -Akane y yo no somos inmaduros –dijo con seguridad -Somos adultos –dijo al cruzarse de brazos, según él imitando una pose adulta que en realidad lo hacía lucir más infantil.

-¿Eso crees? -preguntó enarcando una ceja.

-Mamá no somos niños, creo que es más que obvio –dijo mirándose a sí mismo.

-La edad a veces no es sinónimo de madurez –mencionó la mujer.

-Estás tratando de decir que -se calló. No. Imposible. No podía ser… -¿Inmaduro?-pronunció aprensivo -¿Soy inmaduro? –dijo con algo de incredulidad. Eso no podía ser verdad. Había abandonado los pensamientos de niño hace algunos años, ¿A qué se refería con eso?

-Creo que te cuesta adaptarte a los cambios –esclareció.

-Toda la vida me he adaptado a ellos –contrarió.

-Es cierto –dijo seria.

-No quise decir-

-Está bien –interrumpió a su preocupado hijo -Sé que te has adaptado a los cambios porque estuviste obligado a hacerlo –hizo una pausa -Pero ahora… ahora que te has adaptado a constante este ritmo, te está costando dar el salto a la siguiente etapa-

-No… no lo había pensado de esa forma –reconoció.

-Akane está creciendo y se está dando cuenta que ciertas cosas necesitan cambiar -miró a su despistado hijo. Sí que se parecía a su esposo en esos aspectos -Aunque te parezcan extraños -hizo una pausa -Y no digo que para ella aún no le sea ajeno ese sentir -hizo otra pausa -Pero ahora esos cambios comienzan cada vez a ser más normales, tal como lo son para el resto de nosotros -tomó de su mano -También te ocurrirá a ti, pero claro que a su tiempo-

-Puede ser… -pronunció pensativo.

-Piénsalo –se levantó y lo dejo solo.


Ranma se conducía por el pasillo para tomar las escaleras hacia la planta alta -¿Será eso? –pronunció aun pensando en lo que madre le había dicho -¿De verdad? ¿Me estoy quedando atrás porque no quiero que nada cambie? –pensó para sí sólo un momento ya que vio que Akane bajaba el último escalón.

-Akane –pronunció su nombre al ver a la chica que estaba frente a él.

-Ranma –se quedó sin habla al verlo de forma tan inesperada -¿Qué quieres? –preguntó con el ceño fruncido al recordar la forma que se había portado con ella desde hace días -¿Vas a molestarme? –dijo a la defensiva -Porque si es así, no estoy dispuesta a aguantarte. Ya estoy harta –sentenció enfadada y decidió seguir su camino.

-Akane -impidió que siguiera el paso al tomarla ligeramente de la cintura.

-Ranma…- dijo su nombre en un suspiro.

-Akane… yo…-suspiró -Lo lamento –se disculpó arrepentido y la joven vio la sinceridad en sus ojos, así que no le quedó más que ceder.

-Yo también lo lamento Ranma –se disculpó con pesadumbre la chica.


Notas: ¿Tenían que arreglarse no? ;) y ¡Hasta que Ranma entendió qué ocurre! Jajaja ¿Qué opinan de este capítulo? Háganmelo saber con sus reviews.

Respecto a este nuevo cap: Ya vimos el regreso de Ranma, ¡Pobre! ¡Cómo lo traían! Jajaja.

Y también la conversación de Ranma y Nodoka, espero no haber caído en el out of character. Traté de hacerlo lo más apegado que pude a sus personalidades. Por ejemplo la actitud de Ranma con su madre al no querer hablar del tema ni aceptar abiertamente sus sentimientos por Akane aunque Nodoka sabe lo que siente por la chica. También tengo en cuenta que Nodoka es algo loca, pero creo que puede tener una conversación de este tipo con Ranma, no sé, no quería hacer ni muy seria ni cursi la conversación. Asimismo creo que se observa la confusión de Ranma al pensar que al tener un cuerpo adulto, automáticamente se es maduro, he ahí su error. Díganme que opinan :)

Gracias a Isakura Tendo, ka-chan, Akai27, CHIQUI09, Akane Tsukino de Kou, Anngel, susyakane, Elena 79 e ilakane por sus reviews :)

¡Nos leemos pronto!