Tim salió de la comisaria junto a sus padres. Dick les había tomado en persona la denuncia de robo y agresión física; era aliviante saber que nadie se tomaría en serio esa mentira, después de todo, no había tenido forma de ocultarle a sus padres la cara de sapo inflado que tenía.
La doctora Thopkins había dicho que estaría bien, siempre y cuando fuera al oftalmólogo; sus ojos habían quedado demasiado mal. Aunque si de verdad a Tim le preocupaba algo respecto a todo lo ocurrido, esa era Helena. De verdad tenía ganas de saber como estaba ella. Esperaba que no tan mal como él hace unos meses. Pero probablemente lo estaba.
Tim volvió a la realidad cuando su madre le acarició el rostro, tenía una expresión tan triste. Probablemente se estuviera arrepintiendo de no poder ir a buscarlo a la escuela. Tim le había dicho que lo que pasó había sido una excepción; ya que siempre volvía a casa con un amigo, pero que ese día dicho amigo se había enfermado y había tenido que volver solo. Pero parecía que nada de lo que decía hacia a sus padres sentirse mejor.
Tim subió en el asiento trasero, le molestaba no poder ver el rostro de sus padres en el auto, hacia que le costara predecirlos.
-Si tu protección depende tanto de ellos creo que deberíamos conocerlos...-dijo su padre seriamente.
-¿Cual es la necesidad?-respondió Tim, y nadie respondió.
-Tim...¿te están molestando en la escuela?-preguntó su madre esta vez.
-¡¿Que?! ¡No!-aunque de alguna forma eso era lo más cercano a la realidad-miren... me volví a casa, dos tipos me encararon, me golpearon y me robaron ¡Nadie me está intimitando!-Tim miró la expresión preocupada de su madre por el espejo.
-Te creemos mi amor, es solo que si algo malo te pasa, yo no...
-Mamá, todo está bien, prometo que si algo pasa les dire-mintió con una sonrisa consiliadora, de seguro se vería como un idiota.
La noche llegó, los domingos sus padres siempre se quedaban en casa, y tenía que esperar hasta más tarde para salir. Debería sentirse mal por mentirles, pero definitivamente no lo hacia. No era tan buena persona. Dejó una pila de almohadas bajo las sabanas y salió por la ventana sin su traje, siempre era mejor ponérselo en un lugar donde nadie pudiera verlo. Iría hasta un lugar apartado y se cambiaría.
Tim caminó un par de calles, el callejón detrás del restaurante chino era un lugar perfecto para hacerlo. Dos calles antes de llegar, unos hombres comenzaron a seguirlo. De seguro este era su karma, por mentiroso.
Tim corrió con todas sus fuerzas hasta su destino, podía escuchar suelas de zapatos golpeando el pavimento tras él. Uno, dos, tres, cuatro hombres de pisadas pesadas. No podía ser tan difícil, no podía cometer los errores del día anterior.
Los hombres vieron al chico doblar en lo que sabían que era un callejón sin salida, uno de ellos, el más corpulento, sonrió satisfecho. Pero cuando doblaron para encontrarse con su victima, estaba vacío-¿Dónde está?
-¿Buscaban algo señores?-los hombres miraron para arriba. Frente a ellos, sobre un alto muro, se encontraba una figura encapotada.
Robin dio un salto aterrizando sobre la cara de uno de los maleantes, el hombre se tiro al piso sosteniéndose la cara, seguro le había roto el tabique. Quedaban tres. Uno de ellos se arrojó hacia el insultándolo, Tim pateó su estomago dejándolo en el suelo momentáneamente. Estaba por darle un golpe de gracia, pero al escuchar un clic detrás suyo, solo atinó a saltar detrás del hombre en el suelo. Para su fortuna el arma se había atorado y el criminal la golpeaba para que funcionara, estúpido en muchos sentidos. Tim le dio una patada al hombre que ya se estaba levantando y arrojó un batarang golpeando al del arma en la cara. Tim corrió hacia este último, quitándole el arma (mejor prevenir que curar) y le dio un golpe de gloria en la nuca. No despertaría en un rato.
Tim se sentía satisfecho, había acabado con tres tipos sin recibir un solo golpe. Solo faltaba uno. Robin volteo para ver al hombre que debería haber quedado, pero no había nadie. Cuando se asomó por el callejón para cerciorarse de su escape, sintió una botella romperse en su plexo solar. Robin cayó al piso, el cuarto hombre le dio una patada en el estomago quitándole el aire. Estaba perdido ¿Qué posibilidades había de ser rescatado dos veces en la misma semana? ya bastante suerte había tenido con lo del arma trabada. Era un estupído. Un estúpido soñador que rogaba internamente por ayuda, sosteniendo su vientre, intentando recobrar el aliento.
Tendría que ser un milagro lo que lo salvara.
Un angel con una capucha roja.
Un chico que efectivamente pasaba por el lugar, una figura reducida golpeó al hombre por detrás con un bate de béisbol-Jason...-susurró Tim con la voz rasposa por la falta de aire-¿eres tu?-
-Nope-el niño se acercó a Tim y le tendió una mano. Robin no pudo no recelar el gesto después de haberse encontrado con Carrie, pero de todas maneras lo aceptó. Nada terminar tan mal como la noche anterior, por lo menos eso pensó-Wow, bonito traje!-exclamó el chico con una sonrisa-Robin le echó una mirada un poco descarada a su salvador, era un chico afroamericano, bastante larguirucho y delgado, y entraba en la categoría de lo que se consideraría un chico lindo. De igual manera, no se podría personar haber confundido su figura con la de Jason cuando lo único que tenían en común era esa condenada sudadera roja-¿Donde lo compraste? Necesito uno así-
-Me lo regaló Nightwing- Robin seguía acariciándose el estomago para aminorar el dolor.
-Espera! eres el Robin que derrotó a la banda del pingüino la semana pasada?-Tim suspiró y asintió con pesar. Ese día parecía lejano.
-En serio?-el muchacho analizó a Robin de la misma manera en la que a él lo habían mirado anteriormente.
El tal "Robin" tenía un traje fantástico, eso no lo negaba nadie, pero podía notar claramente los moretones en su cara y en sus antebrazos. Se notaba que le habían dado una paliza antes de que el tipo lo golpeara en la cabeza. Al muchacho se le dio por asomarse y mirar el callejón por el que había salido Robin iigualmente, se sorprendió al ver a los tipos tirados en el piso, pero fue lo que le dio el pie a creerse lo que le habían dicho.
Era normal que lo golpearan siendo que eran sus primeros días ¿no? De seguro a su Robin también lo habían golpeado fuerte al comienzo. Aun asi, no podía hacerse a esa idea.
-Disculpa...-Robin interrumpio la serie de pensamientos, no porque tuviera algo que decir, sino porque no quería que el otro chico lo analizara demasiado-no me has dicho tu nombre.
-Oh... ¡Soy Robin!-por supuesto pensó Tim rodando los ojos bajo las lentillas blancas del antifaz-pero puedes llamarme Duke.
-¿No se supone que Robin es una identidad secreta?-Tim ya se estaba irritando de nuevo, no porque Duke fuera descortes como Helena ni mucho menos, pero había algo en ese niño que a Tim no le cerraba.
-No, yo soy Robin ¡como tú! pero no necesito una identidad secreta.
-Ya veo...-dijo Tim un poco inseguro.
Parecía que Duke estaba por preguntar otra cosa pero fue interrumpido por su celular-Hola... ¡Si!...¡Te dije que me esperaras!-Tim intentaba descifrar las palabras de la persona al otro lado del teléfono pero solo escuchaba susurros agudos-Bien, ya voy ¡Pero no hagas nada sin mi!-cortó la llamada y miró a Tim con una sonrisa cansada-Me tengo que ir Robin, fue gusto conocerte amigo-antes de que pudiera decir nada Duke tomó la mano de Robin y le dio una fuerte sacudida-Nos vemos-se despidió y se fue corriendo.
Tim no sabía que pensar de todo eso, o quizás, tenía tantas cosas en la mente que tardó en percatarse de ese frío que le acariciaba la nunca.
-Oh, ese es Duke Thomas-dijo Nightwing mientras atendía la herida que se había abierto en la nuca de Tim a causa del golpe de la botella, lo habían llevado a la torre del reloj de Oracle porque no querían que Leslie los regañara dos noches seguidas por su imprudencia-hay archivos de el en la Batcomputadora.
-¿De verdad?-preguntó Tim incrédulo-Oracle ¿podrías...
En una de las tantas pantallas apareció la ficha de Duke, era parte de un caso. Aparentemente, sus padres habían desaparecido desde la época en que se había declarado a Gotham como Tierra de nadie. El chico se había dispuesto a encontrarlos vivos o muertos, con o sin la ayuda del muercielago.
Los ojos de Tim se iluminaron, como si la más maravillosa de las revelaciones hubiera sido puesto frente a él.
-Es bastante inteligente, el fue el consiguió el premio por resolver el acertijo de Riddler...¿Robin?-No, Robin seguía anodadado, susurrando cosas inentendibles-¿que dices?
-¡Es perfecto! ¿No lo ves Nightwing? ¡Yo puedo resolverlo!-exclamó Robin con una gran sonrisa.
-Robin...
-Si, sé lo que vas a decir Dick, que Batman es el mejor detective del mundo y él lo logrará ¿pero sabes? Quizás el mejor detective del mundo está demasiado ocupado siendo Batman como para hacer esto ¡Por eso debería hacerlo yo! Digo, queda claro que soy malísimo peleando ¡Pero puedo ser un buen detective si me lo propongo!
-Robin...
-Digo, también es un gran luchador y aun así necesita tu ayuda, y también a Oracle... Además ¡El una vez dijo que yo era un gran detective...
-¡Tim!-gritó Dick interrumpiendo a Robin que respiraba agitado-Te daremos los datos del caso ¿bien? Solo, cálmate-Tim inhaló profundamente y exhaló de forma ruidosa.
Nightwing le reía por la dulzura de su pupilo. Ese brillo en sus ojos era realmente encantador, y fue gracias una de las principales razones por las cuales había decidido entrenar a Tim (más allá que lo aprobaba como sucesor). Dick estaba convencido lo mejor para la psique Tim (y para si mismo) era convertirse en Robin. Quizás no había sido la mejor respuesta al pedido de ayuda del muchacho, pero no podía pensar en otra cosa que hiciera sonreír a Tim de esa forma tan sincera e infantil. Nightwing quería que Tim fuera feliz, y si no lo golpeaban en el proceso; mejor.
Tim salió por la ventana guiándose con la pistola gancho. Aun sonreía por la emoción.
Le demostraría a Batman que podía ser un bien Robin.
Se demostraría a si mismo que podía ser un buen Robin.
