Mientras escribía esto tenía puesto un AMV de UmiEli de fondo, pero no me culpen, son lindas también (?)
Sin más tonterías, que disfruten del capítulo, nos vemos al final.
No podía dejar de mirarme en el espejo por todos los ángulos posibles. Al principio me había negado a la idea de vestir unas ropas especiales para el evento que vendría a continuación, llegando al punto de tener una fuerte discusión con Nico, pero ahora que me veía no me parecía tan mala idea. Llevaba un traje negro con una camisa blanca, la cual se veía completamente gracias a que la chaqueta estaba abierta, dándome un aire un poco varonil pero al mismo tiempo informal.
Es posible que no esté bien que lo diga de mi misma, pero me veo bastante bien.
-¿Quizás también le guste?- pensé en voz alta mientras volvía a dar una vuelta frente al espejo y una sonrisa bobalicona adornaba mis labios.
De repente me habían entrado unas ganas tremendas de encontrarme con Nozomi, quería ver si reaccionaría al verme de esta forma o no causaría nada en ella.
Por este último pensamiento me deprimí un poco, pero procuré quitármelo de la cabeza, no era el momento para esto. Con un zarandeo de cabeza un poco infantil, intenté quitarme la imagen de Nozomi de mis pensamientos.
-¿D-De verdad tenemos que salir así?- escuché decir a mi querida amiga peliazul mientras cerraba la puerta del aula continua que había usado como vestidor. -Esto es demasiado vergonzoso...- lloriqueó un poco.
Llevaba una vestimenta parecida a la mía, solo que más formal, en su caso, la chaqueta sí que estaba cerrada, su camisa era de un azul un poco más claro que el de su cabello, mientras que este estaba sujetado con una coleta alta.
-Ya es demasiado tarde para echarse atrás.- contestó a la pregunta de la tesorera la última víctima de todo esto. -Además, en teoría esto lo ha organizado el consejo estudiantil.- nos señaló acusadoramente. -Es decir, vosotras.- parecía clavar dagas con la mirada.
Maki tenía una vestimenta más parecida a la mía, con la chaqueta abierta y una camisa roja, su cabello estaba suelto, jugando con uno de sus mechones. Le daba un aspecto algo salvaje, tanto por sus rasgos como por su pose desinteresada, como si todo esto no tuviera nada que ver con ella.
-En realidad, por una vez en mi vida, tengo que darle todo el mérito a Nico, ella ha sido quien más ha hecho en esta actividad.- me resigné. -Parece que cuando quiere, puede tomarse su cargo en serio.- me acaricié la sien frustrada.
Un suspiro de agotamiento de parte de la arquera inundó la habitación.
-Aun así debemos admitir que ha sido todo un éxito.- me alejé del espejo para sentarme en una de las sillas que habían. -Hemos tenido que cerrar las plazas del evento y ponerle un límite, si no, sería la única actividad que se haría en el festival cultural.- cuando terminó de hablar Umi, acerqué una de mis manos a el pequeño montón de folios que había en una de las mesas.
En él se encontraban todas las actividades, los puntos que darían cada una y las participantes. Poco a poco me puse a inspeccionarlo, sorprendiéndome de cierto detalle.
-¿Nozomi-san participará?- pregunté un poco impactada.
-Nico la convenció, al parecer al principio no iba a inscribirse, pero Nico le prometió que se iba a divertir.- me explicaba la peliazul mientras se cruzaba de brazos. -Eso me da aún menos confianza respecto a todo esto.-
-¿A quién se le ocurre poner a esa enana como presentadora?- masculló irritada la pelirroja. -O mejor dicho ¿Quién diablos puso a ese pequeño demonio como vicepresidenta?- Como si de un golpe crítico se tratase, noté como una flecha se me clavaba en mitad del pecho.
Sí, no había duda, esa decisión sería una falta en mi expediente, debí de escoger mejor.
-Como sea, ya es muy tarde para cancelar todo esto, debemos presentarnos en el lugar acordado.- intenté cambiar de tema mientras les señalaba en una de las hojas, donde debíamos ir.
-Démonos prisa y terminemos con todo esto, por favor.- con un porte bastante galante, Umi salió de allí.
-¿Qué es todo esto? ¡No lo entiendo!- la seguía Maki.
Nos dirigimos a un escenario que habían puesto en el patio, cerca de la pista de atletismo, por motivo del día. Nico se encontraba encima de este, con un micrófono en forma de megáfono rosa y unos grandes altavoces a los lados, en el medio del escenario había una mesa con tres sillas, encima de esta habían unos expositores con nuestros nombre y un gran cartel arriba del todo, en el cual se podía leer claramente "Ten una cita perfecta con el Trio Soldier Game".
-No deberían avivar tanto ese nombre.- bufó la pelirroja mientras subíamos las escaleras.
En el proceso, una gran cantidad de chillidos, aplausos y silbidos inundaron la zona, cuando me fijé de donde provenían, pude notar una inmensa cantidad de gente debajo del escenario. Las personas que no participarían vinieron igual, incluso profesoras se nos quedaban mirando desde lejos.
-Esto es demasiado...- susurraba aterrada la arquera. -No creo que aguante todo el evento.- mientras hablaba, se abrazaba a si misma, como intentando huir de una gran cantidad de depredadoras.
-No te preocupes, tu cita seguramente ya haya sido planeada.- la intentaba tranquilizar mientras le señalaba a Kotori, quién se encontraba entre la multitud y no despegaba su mirada ni un segundo de la peliazul.
Parece que la esté devorando con la mirada.
Sonreí por el pensamiento, miré a mi compañera, quién al juntar mirada con su novia, pareció calmarse, volviendo a su porte elegante hacia el público.
Mientras tanto, yo seguía buscando una mirada turquesa, pero era inútil, habían demasiadas personas, no tendría la misma suerte que con Kotori. Rendida, proseguí a unirme al show.
-¡Bienvenidas alumnas de Otonokizaka!- empezó Nico cuando ya nos encontrábamos las tres al lado suya. -¡Y profesoras!- saludó a las nombradas, quienes al darse cuenta de que fueron descubiertas, siguieron su camino. -¡Hace una semana estuvimos eligiendo las actividades que aceptaríamos y haríamos en este festival cultura, como muchas ya sabrán, esta fue la más aclamada!- cuando terminó de hablar, el cartel que se encontraba encima de nuestras cabezas, se iluminó por unos focos que habían a los costados.
-Es increíble lo que puede montar Nico en una semana...- mascullé.
-¡No se olviden de darle las gracias por todo esto también a la directora, una gran ayuda en toda esta actividad!- mi rostro seguramente sería de espanto, pero el de Umi sin duda era un poema por la noticia.
-Ahora todo tiene más sentido...- volví a susurrar mientras un pequeño tic se apoderaba de mi ojo derecho.
-¡Habrán un total de 3 actividades, las iremos explicando y nombrando a lo largo del evento!- sacó un papel con todo el programa. -¡Obviamente ellas participaran en todas, de forma directa o indirecta, así que no pierdan su oportunidad chicas!- el bullicio se intensificó, sin duda Nico se estaba divirtiendo totalmente a nuestra costa. -¡Las tres ganadoras, podrán tener una cita con una de estas chica!- ahora los focos estaban dirigidos a nosotras. -¡Pero se irán eligiendo por orden de puntuación, así que si no quieren arriesgarse a que se la quiten, tienen que ir a por el primer lugar!- de nuevo los gritos y los silbidos aumentaron.
-¡Sonoda-san!-
-¡Ayase-senpai!-
-¡Nishikino-san!-
Nuestras fans aclamaban nuestros nombres.
-¡Ahora, por favor, premios, pasad para que os vean mejor!- nos guió con la mano donde debíamos posicionarnos para exhibirnos.
-Tenemos nombres, idiota.- la insultó con bastante enojo la pelirroja.
-Muchas la conocen por su inteligencia y sus momentos solitarios en el aula de música, una tsundere de primera clase, la niña rica, maleducada pero atractiva… ¡Nishikino Maki!- los gritos resonaron por todo el patio mientras la nombrada solo miraba a otro lado, un poco avergonzada, jugando con uno de sus cabellos.
-Eres una idiota.- sin decir nada más se fue a otro lado, ahora era el turno de Umi.
-Nico, creo que esto es totalmente innecesario, ya nos conocen.- caminó despacio pero con un buen porte a donde anteriormente estaba Maki.
-El príncipe de Otonokizaka, una mujer con un fuerte sentido de la justicia y el deber, la destreza que porta tanto en los estudios como en los deportes y su belleza son dignas de admirar… ¡Sonoda Umi!- de nuevo las fans volvieron a salirse de control, avergonzando aún más a la pobre arquera.
-Cuando todo esto termine, vamos a tener una larga charla, Nico.- la amenacé con la mirada mientras avanzaba al lugar donde habían estado mis otras dos compañeras.
-Y ahora con vosotras, una de las personas más aclamadas de este centro, la chica con más popularidad de Otonokizaka desde su llegada, la diligente presidenta del consejo estudiantil, una belleza mitad rusa mitad japonesa, su cabello rubio y sus ojos azules son el sueño de muchas de vosotras… ¡Ayase Eli!- sorprendentemente, las alumnas parecieron hacer más alboroto con mi presentación, a lo que simplemente saludé con una sonrisa en mi rostro por el gran recibimiento que estaba teniendo.
-Parece que en el fondo te gusta...- me habló Nico mientras se quitaba el micrófono de los labios, para que solo yo la escuchara.
-Cállate.- le contesté sin ser muy obvia.
Mientras veía a las alumnas, encontré lo que desde el principio había estado buscando.
-Verde...- susurré embobada por los ojos que me miraban.
Cuando se dio cuenta de que nuestras miradas estaban conectadas, me devolvió el saludo, consiguiendo que parase mis movimientos de lleno, subiéndose por mi rostro un gran sonrojo, a lo que ella sonrió.
¿Cómo puede ser tan hermosa?
Pensaba mientras intentaba volver a conectar mis neuronas, las cuales habían sido cortocircuitadas.
-¡Bien chicas, espero que con esto os hayáis motivado a conseguir a vuestra favorita, a continuación, por favor, estad atentos a la explicación de la prueba!-
Cuando Nico comenzó a hablar, me dirigí a donde estaban mis compañeras, rompiendo el contacto del que tanto había disfrutado con la pelimorada.
-Nico, ten piedad.- pidió Umi, sacando una sonrisa socarrona a la pelinegra.
-¡Como esto es un festival cultural, vamos a tener algunas actividades relacionadas a este día!- en el fondo del escenario, un gran cartel comenzó a deslizarse como si fuera un pergamino, enseñando el nombre de la primera actividad. -¡La carrera por la soldado!- gritó mientras leía y señalaba el cartel.
-Esto no suena bien...- habló Maki.
-¡En esta actividad pondremos a prueba vuestra suerte!- nos volvió a señalar. -¿¡Quizás el hilo rojo del destino os guie a alguna de ellas!?- haciendo una pose coqueta, mostró su dedo meñique, consiguiendo elogios del público.
-Nico está muy metida en todo esto...- comenté.
-¡La prueba consistirá en lo siguiente!- de nuevo otro cartel comenzó a desenredarse delante del anterior. -¡Tendrán que salir corriendo desde esta zona hasta esta otra!- comenzó a señalar el recorrido. -¡Cuando lleguen ahí, habrán 10 puertas, según vayan avanzando, irán encontrando otras, las cuales deberán ir abriendo hasta que lleguen a la última!- con un palo de plástico señaló la zona más alta del cartel, a la cual no llegaba por su estatura. -¡Una vez allí, encontrarán una persona al otro lado, bien puede ser una de sus príncipes!- silbidos y gritos emocionados salieron a flote. -¡O simplemente una alumna de un curso superior!- el bullicio menguó. -¡En cualquier caso, tendréis que ir caminando con la persona que se encuentren hasta la meta, obviamente…!- hizo una pausa dramática. -¡Tendrán que ir cogidas de la mano, como si fueran una bonita pareja!-
-¡Co-Cogidas de la mano!- el rostro de Umi se tiñó de rojo. -¡Eso es indecente!- gritó mientras temblaba.
-¿Esto es normal?- me preguntó la pelirroja mientras miraba de reojo a nuestra alterada amiga.
-No te preocupes, se le pasará.- intenté tranquilizarla.
-¡Los puntos se distribuirán tanto por orden de llegada a la meta como por su acompañante!- Nico levantó uno de sus brazos emocionada por la actividad.
Cuando todas se pusieron en sus puestos, nosotras nos dirigimos al final del laberinto, a cada una nos correspondía una puerta, y la persona que saliera de ella, sería nuestra acompañante.
-El hilo rojo del destino… eso no es más que un cuento.- comentó la pelirroja, la cual estaba justo a mi lado, al igual que Umi. -No tiene ninguna demostración científica.- comenzó a jugar con uno de sus mechones rojos mientras miraba a la puerta.
Personalmente, siempre me había gustado esa historia, era algo con lo que jugaban mucho en las novelas que leía, incluso se podría decir que en algunas ocasiones lo explotaban como argumento principal.
¿Habría alguien de verdad ligado a mí?
Miré de forma inconsciente mi dedo meñique.
-Tienes razón, pero es una historia bastante popular entre los jóvenes.- con serenidad, contestó Umi.
Iba a comentar algo, pero un ruido que indicaba el inicio de la actividad al igual que el sonido de gente corriendo me silenció. La prueba había comenzado. Después de un par de minutos, pude escuchar las primeras puertas abriéndose, la gente iba muy acelerada.
Tragué grueso, se lo estaban tomando muy en serio.
La primera puerta se abrió, la cual justamente era la de Umi.
-¿Kotori?- escuché decir a la peliazul.
-Sabía que te encontraría.- una radiante sonrisa acompañada de una bella cabellera castaña, alegró el día de la arquera. -Parece que no estaba equivocada.- ambas se acercaron hasta perderse en los ojos de la otra.
-Parece que el destino no es tan tontería como decías.- sonreí de lado, hablándole a la pelirroja, la cual bufó por la acaramelada escena que tenía lugar a escasos pasos de ella.
-Vamos, Umi-chan, no debemos aplazar más nuestra cita.- con un guiño, Kotori cogió a su novia de la mano, llevándosela hasta la meta.
-Estoy deseando que todo esto termine para poder salir juntas.- respondió la peliazul con su rostro completamente inundado de felicidad, logrando que su acompañante se apegara más a ella.
Parecían un par de tórtolas.
Las puertas de las estudiantes superiores también se fueron abriendo, pero a diferencia de lo que pasó con Umi, sus acompañantes no parecían tan felices por los resultados, algunas incluso nos miraban con tristeza. Finalmente, la puerta de Maki pareció abrirse.
-¿Segura que el destino no es una tontería?- esta vez, Maki parecía reírse de mí.
-¿Qué significa eso?- la miré molesta.
Una cabellera morada atravesó la puerta de Maki mientras una mirada turquesa nos escaneaba con duda, para finalmente posarse en la pelirroja.
-Ara, parece que la suerte está de mi lado.- sonrió tiernamente Nozomi, acercándose a Maki, cogiéndola de la mano.
No estaba segura de que rostro estaba mostrando en ese momento, pero casi pude notar como Maki tembló por unos segundos.
-Nos vemos después, Eli-senpai.- se fue hasta la meta de la mano con Nozomi.
-Pelirroja con suerte...- mascullé mientras me mordía el labio inferior.
Mi puerta fue una de las últimas en abrirse, pero al fin mostró a otra de las alumnas, a la cual se le iluminó la mirada con solo verme, consiguiendo que sonriera por eso. Con una pose galante, le brindé mi mano.
-¿Vamos?- le pregunté, consiguiendo que se sonrojara y con movimientos indecisos, sostuviera mi mano.
-¡Claro, Ayase-senpai!- con un mejor control sobre sus emociones, se aferró a mí, sin perder en ningún momento la felicidad que parecía experimentar en ese momento.
El recorrido que quedaba no era muy largo, pero aun así me vi en la obligación de mantener aunque fuera una escueta conversación con la chica. Para mi sorpresa pareció ser bastante agradable, consiguiendo que sonriera y soltara algunas pequeñas risas por sus gestos nerviosos. Cuando estábamos casi en la meta, aparté mi mirada de la chica para dirigirla al frente, encontrándome con unos ojos esmeraldas que me quitaban el aliento a cada segundo, pero para mi sorpresa, no me estaba mirando a mí, sino a mi acompañante.
Como si estuviese haciendo algo que no debía, rompí el contacto con la alumna nada más llegar a la meta. Pareció desilusionarse un poco por mis acciones, a lo que me entristecí levemente por mis malos modales, pero ella simplemente me agradeció con una pequeña reverencia por mi tiempo y se fue a donde dirían las puntuaciones.
Cuando volví a mirar a Nozomi, ella sólo se encontraba hablando con Maki y Nico, como si lo anterior no hubiera pasado.
¿Qué había sido eso?
Pensé bastante aturdida.
-¡Parece que algunas alumnas no han salido muy contentas de esta actividad!- gritó Nico cuando se separó del grupo y le dieron su extravagante micrófono. -¡Pero no os preocupéis, podréis tener más oportunidades con nuestro querido Trio Soldier Game!- comentaba mientras nos miraba con malicia.
-Parece que Nicocchi se está divirtiendo.- Nozomi se acercó hasta donde me encontraba, pillándome por sorpresa.
-Seguramente haya estado soñando toda la semana con este momento.- mientras lo decía, no podía remediar chirriar los dientes.
-Aun así las alumnas parecen bastante contentas.- ambas posamos la mirada en la gran multitud que le seguía el juego a Nico en sus locuras.
-Por desgracia...- hice una pausa mientras soltaba un cansado suspiro y me acariciaba la sien. -Tienes razón.- sin duda esta actividad era todo un éxito.
-Te queda muy bien el traje, Eli-san.- me dijo al mismo tiempo que me dedicaba una tierna sonrisa.
Le devolví el gesto, pero en mi caso de una forma un poco bobalicona. No pude remediar pulir un poco mi chaqueta, quitándole las arrugas que se le habían creado por el pequeño paseo que hice con la desconocida, estaba sumamente feliz por su alago. Quería seguir disfrutando de su hermosa presencia, pero como si fuera un fantasma, desapareció de mi lado.
-¿Nozomi-san?- pregunté mientras miraba en todas las direcciones, pero sólo me encontré con Umi, quién me indicó que era hora de ir al escenario para dar comienzo a la explicación de la nueva actividad.
-Veo algunas caras largas ahí abajo.- comenzó a hablar Nico al público, haciendo una mueca fingida de tristeza. -El destino puede ser un poco cruel a veces, ¿verdad chicas?- intentó animarlas, haciendo su característico gesto. -¡Pero no os preocupéis, sonreír todas conmigo! ¡Nico Nico Ni~!- con una voz más aniñada y micrófono en mano, trató de que la gente la siguiera, pero un silencio sepulcral fue el resultado.
-¿Qué diablos ha sido eso?- me preguntó Maki por lo bajo.
-No preguntes.- respondí con simpleza.
La presentadora carraspeó mientras le temblaba una de las cejas, se notaba irritada.
-¡C-Como sea, pasemos a la siguiente ronda!- con esas palabras, el público pareció alegrarse, silbando y aplaudiendo como al comienzo. En cambio Nico parecía aún más enfadada. -¡B-Bien, en la siguiente prueba, todas tendrán una oportunidad para conquistar a alguna de ellas!- nos señaló de una forma bastante despectiva.
-Quiero irme a casa...- comentó Umi mientras se cohibía en si misma.
-¡Para que puedan tener una agradable cita, tienen que mostrar su buenas dotes femeninas!- no estaba segura muy bien a que se refería la pelinegra, pero esa frase se podría malinterpretar, y no me gustaba. -¡Pero hay demasiados participantes, por lo que no podréis tener vuestra simulación de cita para mostrarlas!- la desilusión se notaba en el ambiente. -¡Es por eso que os dividiremos en grupos de tres para que podáis servir a nuestros premios en una improvisada cafetería!- con un gesto de la presentadora, otro cartel salió, poniéndose delante del que antes mostraba el recorrido de la anterior actividad. ¡Sé una buena maid y enamórala!-
-Creo que nunca podré entender estos nombres, son demasiado ridículos.- protestó la menor mientras enredaba uno de sus cabellos en sus dedos. -No son para nada originales.- miró hacia otra dirección cuando se dio cuenta de que la estaba observando por sus comentarios.
-Terminemos con esto de una vez.- argumentó la arquera, dándose la vuelta para ir al aula donde anteriormente Nico nos dijo que se llevaría a cabo esta actividad.
Cuando llegamos, escaneamos minuciosamente el lugar, realmente parecía una cafetería. Las paredes eran decoradas por papel con estampados de flores muy suaves, haciendo una secuencia bastante refinada, a los costados se encontraban algunos muebles un poco antiguos, donde se podía encontrar una refinada cubertería en su interior, finalmente, en el centro del aula, una mesa redonda con tres sillas, un mantel de color pastel, un ramo de rosas y la misma cubertería que había en algunos de los muebles anteriores. La sala tenía un aire muy elegante, lo cual conjuntaba con nuestros trajes.
-¿Cómo ha conseguido todo esto esa enana?- preguntaba Maki mientras sujetaba e inspeccionaba un diminuto tenedor.
-Espero que esto no venga de parte del presupuesto del consejo.- casi podría jurar que la voz de Umi era de ultratumba.
-La directora…- susurré, estrellando en el proceso una de mis manos en mi rostro.
Sin más rodeos nos sentamos, poco después entraron tres chicas que estaban participando con un traje de maid, las cuales al vernos, dieron un pequeño gritito de emoción, abrazándose entre ellas mientras no nos perdían de vista.
Se fueron acercando, cada una llevaba un platillo con algún dulce. Cuando nos sirvieron la comida, nosotras no sabíamos como reaccionar, al principio el ambiente era un poco tenso, pero una de las maid, rompió el silencio.
-Espero que le guste, ojou-sama.- se dirigió a Umi, acariciándole el hombro.
-Gracias.- se tensó. –Seguro estará delicioso.- le regaló una mirada que hizo sonrojar a la chica, no podía remediar reírme por lo densa que podía parecer a veces, sin darse cuenta, estaba coqueteando insconcientemente con ella.
-¿Qu-Quiere un poco de té para acompañarlo?- la maid que se encontraba detrás de Maki, le habló, pero solo consiguió recibir un suspiro exasperado.
-Como sea.- se cruzó de brazos, no parecía tener apetito.
De ese modo fueron pasando diferentes chicas por el aula, algunas intentaban conquistarnos de una forma amable y elegante, como toda una sirvienta, algunas otras no conseguían salir de su timidez, mientras que otras pretendían utilizar trucos más sucios, como caer cerca nuestra, abrazarnos por la espalda u ofrecernos un masaje en los hombros, pero ninguna de nosotras estaba interesada en ninguna de estas acciones. Por suerte Umi no se había desmayado aún, aunque sí había conquistado varios corazones sin querer, su club de fans iba a aumentar cuando esto terminara.
-Nico, ¿Cuántas participantes quedan? No creo que pueda comer más dulces.- le pregunté, estaba empezando a sentirme un poco mal.
-Estas son las últimas.- me indicó mientras con un amago, invitaba a entrar a las últimas chicas.
Cualquier malestar que pudiera tener fue completamente sustituido por asfixia, sí, me estaba asfixiado, ni si quiera sentía que pudiera hablar, pero era la reacción más normal después de ver a aquella diosa.
Nozomi entraba con un traje de maid, el cual no parecía ajustársele muy bien por la delantera, a lo que me robaba el aliento. Sus ojos turquesas estaban expectantes en nosotras tres, cuando me miró a mí, se rió tímidamente, ¿quizás se dio cuenta de que me la estaba comiendo con la mirada mientras tenía la boca abierta como una idiota? Miré a la derecha.
Por favor, que no se haya dado cuenta.
Casi supliqué a aquella deidad que no paraba de jugarme situaciones incomodas con la pelimorada.
Junto a ella se encontraban Kotori y la chica que ganó la ronda anterior conmigo.
Miré a Umi, observando como tenía una expresión parecida a la que yo portaba antes, después dirigí mis orbes a Kotori. No me extraña que la estuviera viendo así, le quedaba muy bien el traje. Por otro lado, Maki no parecía estar interesada en nada de lo que la rodeaba.
-Umi-chan, espero que te guste el cheesecake.- le entregó el platillo, a la arquera se le estaba haciendo la boca agua, lo que no sabía muy era si la causa era el postre o Kotori. –Cuando tengamos nuestra cita, me gustaría que fuéramos a tomar uno juntas.- le sonrió como sólo ella sabía, a lo que la peliazul pareció derretirse.
-Itadakimasu.- sin más interrupciones, Umi pinchó un trozo que cortó del pastel y se lo metió en la boca, mientras lo iba masticando juraría ver unos brillitos alrededor de ella acompañados de su cara de felicidad. –Me encantaría que fuéramos a tomar uno juntas, Kotori.-
Como resultado de sus palabras, la modista sonrió de una forma tan pura que todos los presentes sentimos una calma interior. Kotori se acercó a su novia, la abrazó por la espalda, a lo que esta se sonrojó para finalmente, susurrarle algo al oído, como respuesta, Umi pareció enrojecer aún más.
-Ay-Ayase-senpai…- se me acercó la chica con la que di el paseo. –Elegí este postre expresamente para usted.- me entregó una pequeña porción de pastel de chocolate. –Espero que le guste.-
Al fin, después de tantas tartas de fresa, bizcochos y pastas, alguien me entregaba un maravilloso pastel de chocolate, no pude remediar estar sumamente feliz por mi postre, de modo que le cogí de las manos, mostrándole con mis orbes azules brillantes que había acertado completamente.
-Muchas gracias, lo estaba esperando.- ella se sonrojó, quizás haya malentendido mis palabras.
-Maki-chan.- la chica que me robaba los suspiros se acercó a la pelirroja. -¿Te gustaría tener un poco?- le acercó un platito con una porción de pastel de manzana.
Es cierto, como la maid que me entregó el chocolate me eligió a mí, Nozomi tenía que ir con Maki, por una parte me desanimó, me hubiera gustado que la pelimorada me sirviera, aunque fuese sólo como parte de una prueba, pero mirando el lado positivo, al menos tendría chocolate.
-Una sirvienta no debería hablar con tanta cercanía.- se quejó, pero aun así le indicó con un dedo que dejase el plato en la mesa. –Es de mala educación.-
-Es usted muy agradable, ojou-sama.- le decía con sarcasmo. –Déjeme remediar mi error, por favor.- con una reverencia digna de una doncella, se disculpó por su comportamiento.
No le mires el escote, no le mires el escote.
Me repetía internamente, desviando la mirada e intentando concentrarme en saborear mi maravilloso pastel. Me sentía como una pervertida.
-¿¡Qué estás haciendo!?- protestó la pelirroja, llamando mi atención.
Nozomi había cortado un trocito del pastel de manzana y se lo ofrecía con el tenedor.
-Ojou-sama, diga aa.- dulcemente, fue acercando el postre.
Una punzada de envidia me atravesó el pecho, de repente me moría de ganas por comerme ese pastel de manzana.
-¡No voy a hacer eso!- el rostro de Maki podía confundirse con su cabello. -¡Deja de molestar y déjame tomarme el pastel tranquila!- como respuesta, Nozomi se rió levemente, dejando el tenedor en su platillo.
-Como usted ordene, ojou-sama.- se estaba burlando.
Maki le gruñó.
-Ayase-senpai, ¿le gustaría un poco de té para acompañar el postre?- la chica que me estaba sirviendo se acercó a mí, preparada para llenarme la taza.
-Claro, muchas gracias.- le sonreí agradecida, dejándole espacio para que cumpliera con su cometido.
Sus mejillas se tiñeron de rojo, al mismo tiempo me miraba embelesada, yo le devolví la mirada y entonces, me percaté de algo.
Turquesa.
Sus orbes tenían un color muy singular, eran sumamente parecidos a los de Nozomi, por lo que consiguieron ganarse toda mi atención, nuestra conexión se hizo bastante fuerte.
-Son hermosos…- susurré, ella pareció escucharme, se estaba poniendo muy nerviosa, casi la podía ver temblar un poco.
La pobre sirvienta no pareció controlar del todo su cúmulo de emociones y en un descuido, derramó parte del té que me iba a servir en mis pantalones. Estaba ardiendo, pero gracias a que el traje era de una buena tela, no dolía mucho, aun así, pegué un pequeño grito por la sorpresa.
-¡P-Perdón, y-yo no quería!- como pudo, dejó la tetera en la mesa, acercándose a mi rápidamente con servilleta en mano. -¡Discúlpame, fui demasiado torpe, no sé cómo pudo pasar!- intentaba limpiar mi pantalón, pero la prenda seguía húmeda y con un fuerte olor a hierbas.
-No te preocupes, sé que sólo fue un accidente.- la tomé de la barbilla para que me mirara y se calmara, se encontraba muy nerviosa.
Entonces lo vi, unos húmedos caminos recorrían desde sus ojos hasta el final de sus mejillas, la chica estaba llorando, y si había algo que no podía aguantar, era contemplar sin hacer nada como esos hipnóticos ojos turquesas mostraban tristeza.
No llores.
Fue mi primer pensamiento, de modo que por acto reflejo, intenté animarla.
Me acerqué hasta el centro de la mesa, cogí una de las rosas que ahí se encontraban y se la entregué mientras con la mano que tenía libre, le limpiaba las lágrimas.
-No llores, no ha sido tu culpa, yo tampoco estaba atenta.- ella me miró maravillada, como si estuviera viviendo un sueño, mostrándome un brillo en esos orbes que tanto me gustaban.
-Gracias… Ayase-senpai.- con delicadeza, sujeto el obsequio y lo llevó con ambas manos hasta su pecho, como si estuviera abrazando la rosa.
Cuando la conexión de nuestro ojos se rompió y me percaté de la situación, me sentí un poco culpable, quizás el regalarle una rosa no fue la mejor elección, miré de reojo a Nozomi, quién no parecía hacer mucho caso a nuestras acciones.
Me hubiera gustado regalársela a ella.
El juego de Nico continuó un poco más, Umi y Kotori seguían en su mundo, Maki se molestaba por los comentarios de Nozomi, por otro lado, la chica de la cual no sabía aún su nombre, no soltaba en ningún momento la flor.
Cuando la prueba finalizó, nos reunimos las tres para votar por las chicas que pensábamos que mejor lo habían hecho. Umi votó a Kotori, decía que no había mejor maid, argumentando que su elegancia y amabilidad eran perfectas para ese papel. Maki votó a Nozomi y a otra chica, según nos explicaba, habían sido las menos molestosas, aun cuando la primera no dejó de meterse con ella en toda la sesión. Por mi parte, no estaba segura de a quien darle más puntos, así que me dejé guiar por lo que me habían ofrecido, de ese modo, la última chica, que me dio el pastel de chocolate, fue la que mayor cantidad de votos se llevó por mi parte.
Le dimos nuestros resultados a Nico, quien miró de muy mala manera a Umi por votar sólo a Kotori.
Cuando Nico anunció el reparto de votos, de nuevo hubieron malas caras, pero eran eclipsadas por la felicidad que transmitían otras.
-Espero que les hayan gustado estas dos actividades, pero tengo una mala noticia para algunas.- simuló una mueca triste. –En la próxima actividad, sólo participarán las cinco chicas con más votos.- muchas de ellas protestaron, incluso podía percibir algún sollozo entre el público. -¡Demos comienzo a la siguiente prueba!- de nuevo se descolgó otro cartel. -¿¡Cuánto conoces de tu soldado!?- leyó.
Los tres "premios" pusimos diferentes muecas no muy agradables por el nombre de la actividad.
-¡Iremos por turnos, haciendo preguntas individuales de los diferentes trofeos, por cada una que adivinéis, conseguiréis un punto!-
-Ahora somos trofeos.- habló Umi.
-No te quejes, es mejor que ser "premios".- contestó Maki.
-¡Es vuestra última oportunidad para conseguir la cita con la que tanto habéis soñado!-
Fuimos caminando hasta el auditorio, la última prueba que daría por finalizado este evento se llevaría allí. En el escenario habían dos mesas, cada una con los nombres de las personas que participarían, una de ellas tenía tres sillas, la otra más grande eran cinco. Esperamos a que todos los espectadores llegasen y tomasen asiento, mientras tanto nos acercamos a las cinco concursantes.
Kotori y Nozomi estaban presentes, se miraban divertidas por haber llegado tan lejos, también se encontraba la chica de turquesa mirada que me había acompañado en todas las pruebas, leí el cartelito que tenía delante, al parecer se llamaba Kunisawa Hana, finalmente las otras dos concursantes, Haruko Hitomi y Fujiwara Natsume, ambas habían llegado hasta aquí por los votos que consiguieron de Maki y de mí.
Después de compartir algunas palabras con ellas, no sentamos en nuestros puestos, esperando a que Nico iniciara y al mismo tiempo finalizara con este juego.
-¡Vaya, parece que todos los asientos se han llenado!- con la mano en la frente, escaneó toda la sala como si contemplara un paisaje. -¡Siempre es agradable ver como tus esfuerzos son compensados!- hizo un sollozo fingido, arrugando sus ropas, como si estuviera conmovida.
Casi se podía palpar la molestia que nos causaba a las tres "soldados" la actitud que tenía Nico cuando se ponía así.
-¡Bueno, chicas, que comience el juego, espero que estén preparadas!- las cinco concursantes respondieron, ya fuese con una sonrisa o un enérgico grito. –¡Las primeras preguntas van a ser a la soldado menor!-
Todas miraron a la pelirroja, a lo que ella se incomodó.
-Deja de llamarnos así, no somos soldados.- intentó mostrar indiferencia por la excesiva atención que tenía, pero su sonrojo la delataba.
-Muy bien, chicas, primera pregunta.- hizo una pausa dramática hasta que sacó lo que parecían unas tarjetas. -¿Cuándo es el cumpleaños de Nishikino Maki?- la sala se tornó en un silencio sepulcral, pero duró poco, Hana fue la primera en contestar.
-19 de abril.- respondió
-¡Correcto!- aplausos del público. –Siguiente pregunta, ¿cuál es su color favorito?- esta vez habló Natsume.
-¡El rojo!-
-¡Correcto!- carraspeó para continuar. –Tercera pregunta, ¿cuál es su comida favorita?- esta parece que les costó más responder, no fueron tan rápidas, pero acabó contestando Hitomi.
-El chocolate.-
-¡Error!- cuchicheos del público.
-¡El tomate!- habló convencida Hana.
-¡Correcto!-
-Maki, el tomate, ¿en serio?- le pregunté graciosa.
-Cállate, es un alimento muy nutritivo.- se excusó molesta, pero solo consiguió que me riera más, no me lo esperaba.
-Cuarta pregunta, ¿cuál es el instrumento que mejor sabe tocar?- esta pregunta no parecía muy difícil.
-El piano, lo toca espléndidamente.- contestó Natsume.
-¡Muy bien!-
-¿Cómo es posible que sepan tantas cosas de mí?- cuestionó Maki un poco incomoda.
-Tienes un club de fans, acostúmbrate.- me resentí, las tres estábamos en la misma situación.
-Vamos a la última pregunta.- de nuevo pausa dramática. -¿Cuál es la cualidad que más resaltarías de Maki-chan?- se rió por lo bajo, seguro que esta pregunta la hizo sólo para molestarla.
-Que pregunta más estúpida.- Maki se encogió en su asiento.
-El lado tsundere.- respondió Nozomi, complaciendo el plan de Nico, ya que consiguieron avergonzar a la menor.
-¡Muy bien, y con esto terminamos la primera ronda, el siguiente turno es el de la aclamada presidenta del consejo estudiantil, Ayase Eli!- el público enloqueció, escuchando mi nombre entre algunos de los aplausos.
Esto no me daba mucha buena espina, pero ya no había vuelta atrás.
-Atentas chicas, primera pregunta, ¿cuándo es el cumpleaños de Eli?-
-¡El 21 de Octubre!- respondió Hana con rapidez.
-¡Correcto!-
Miré por un momento a Nozomi y a Kotori, podía comprender que la primera no supiera esas cosas, pero la modista me conocía desde hacía un tiempo, suponía que sabría algo tan básico como eso, pero al parecer simplemente no estaba metida en el juego, le iba mandando agradables y coquetos gestos a la arquera, como si la prueba no fuera con ella.
-Segunda pregunta, ¿cuál es su color favorito?-
-El celeste.- contestó Nozomi con calma, lo cual me sorprendió.
No podía remediar estar contenta de que respondiera algo sobre mí, sonreí involuntariamente.
-¡Correcto! Tercera pregunta, ¿cuál es su comida favorita?- vi como Nozomi iba a volver a contestar, pero Hana se le adelantó.
-¡El chocolate! Realmente le gusta.- el segundo comentario lo dijo con una voz más tímida.
-¡Perfecto!-
-¿Chocolate, en serio?- intentó imitarme Maki con aires arrogantes.
-Está delicioso.- me encogí de hombros.
-Pasamos a la cuarta pregunta, ¿cuál es su otra nacionalidad? Como muchas sabrán, antes de venir a vivir a Japón, vivía en otro país.-
-Rusa.- esta vez sí contesto Nozomi, creando de nuevo una gran cantidad de sensaciones positivas dentro de mí.
Llevé una de las manos a mi pecho.
Quizás no fue tan mala idea todo esto de la actividad.
-¡Muy bien! Ahora que sabemos que tiene sangre rusa, pasamos a la última pregunta, ¿cuál es la palabra que suele emplear para decir "bien" o "bueno"?- un pequeño silencio se hizo presente, parecía que nadie sabía contestar.
Kotori miró hacia todas las direcciones, esperando a que alguien respondiera, pero como nadie lo hacía, acabó hablando ella.
-"Harasho"- respondió mientras extendía los brazos.
¿Estaba intentando imitarme? Yo no hacía eso.
-¡Y Kotori se estrena en esta competencia!- el público comenzó a aplaudir, al parecer este dato no era algo que conociera mucha gente.
-Ahora es el turno del caballero de la academia, Sonoda Umi.- ahora el bullicio pasó a ser uno de adoración.
-¡Vamos con la primera pregunta!- comenzó cuando todas guardaron silencio. -¿Cuándo es el cumpleaños de Umi?-
-El 15 de marzo.- respondió Kotori con total simpleza y calma.
-¡Correcto! Ahora, siguiente pregunta, ¿cuál es su color favorito?-
-El azul.- se nuevo, contestó Kotori.
-¡Estupendo! Pasamos a la tercera pregunta, ¿cuál es la comida favorita de Umi?- Natsume iba a responder, pero fue interrumpida rápidamente por la modista.
-Los manjus, pero en realidad lo que más le gusta es todo lo que sea cocina tradicional.- Umi parecía feliz por la atención recibida.
-B-Bien…- a Nico se le hacía un poco incómodo y molesto que la única que contestara fuera la novia de la arquera. –Cuarta pregunta…- miró retadoramente a Kotori, indicándole que dejara de contestarlas todas, pero sólo recibió una cálida expresión. -¿En qué destaca Umi extraescolarmente?- esta parecía difícil.
-Destaca en kendo, nagauta, arquería, caligrafía y danza tradicional.- pero como era de esperarse, a Kotori no se le escapaba ningún detalle.
-¡Última pregunta!- miró a las demás concursantes, intentando que alguna dijera algo, pero parecían intimidadas por la presencia de la peligris. -¿Cuál es el punto débil de Umi?- nada más terminar la pregunta, buscó ayuda de las chicas para que contestaran, pero Kotori fue más rápida.
-Todo lo que para ella sea vergonzoso o desvergonzado, como las películas de romance, pueden hacer incluso que se desmaye.- con una mano en la mejilla y una brillante sonrisa, dio por finalizada la ronda de Umi, siendo ella la única que consiguió contestarlas todas.
-Y con esto…- Nico parecía derrotada. –Se da por finalizada la última ronda.- cuchicheos inundaban el auditorio, estaban sorprendidas por la aplastante victoria de Kotori. –A continuación, diremos los resultados finales.- con un gesto, indicó a algunas personas que estaban escondidas tras las telas del escenario para que sacaran las mesas y las sillas, poniendo en su lugar, una especie de podio con los puestos.
-Al fin ha terminado.- la peliazul intentó mostrar que estaba aliviada por el final de la actividad, pero su sonrisa de enamorada por las acciones de Kotori no la dejaban darse mucha credibilidad.
-Esto ha sido muy molesto.- Maki comenzó a jugar con uno de sus mechones, como ya era costumbre.
-Admite que te has divertido.- le di un pequeño codazo.
-Nunca.- sentenció.
Después de que la pelinegra hiciera algunos cálculos en unas hojas, volvió a sujetar su micrófono rosa.
-¡Y estos son los resultados, según os vaya llamando, iréis subiendo a vuestro puesto!- las chicas parecían nerviosas.
-¡Y en el maravilloso primer lugar…!- su rostro ilusionado pasó a uno de inconformidad, notándose en su voz. –Minami Kotori…- el público enloqueció, algunas parecían celosas mientras que otras sólo aplaudían en silencio. -¡En el segundo lugar nos encontramos con Kunisawa Hana!- el mismo recibimiento que tuvo la modista, ahora lo tenía la chica que ocupaba el segundo lugar en el podio, se veía muy feliz, casi parecía que iba a ponerse a llorar ahí mismo. -¡Y para finalizar, el tercer y último lugar de esta competición es para… Toujou Nozomi!- con calma fue a su lugar, saludando a la gente que aplaudía.
-Nozomi quedó tercera.- pensé en voz alta, una pequeña esperanza nacía dentro de mí.
Sería maravilloso si pudiera tener una cita con ella, aunque fuese algo cotidiano, como ir a una cafetería a tomar un postre o dar una vuelta por el parque, cualquier cosa me valdría, después de todo nunca había tenido un momento a solas con ella... sin contar el de las taquillas.
No pienses en eso, maldita sea.
Esta sería la ocasión perfecta.
-¿Dónde quedó el –san?- se rió de mí Umi, a lo que la escruté con la mirada, me gusta más cuando es menos burlona.
-¡Ahora, premios, es vuestro turno de servir de algo!- una de las personas que quitaron las mesas se acercó a nosotras con tres rosas, una roja para Maki, una azul para Umi y una celeste para mí, la verdad es que eran muy bonitas.
-¿¡A que te refieres con servir de algo, maldita enana!?- parecía que el que esas dos discutieran se había vuelto una costumbre, por suerte, en este evento, Nico estaba más metida en su papel como presentadora y no seguía los comentarios de la pelirroja.
-Cuando seáis elegidas, debéis darle esa rosa a la chica con la que tendréis la cita.- ahora se dirigió a las tres ganadoras. -¡Espero que disfrutéis de vuestra salida!- les guiñó un ojo. -¡Comencemos con la ganadora del primer puesto! Kotori, por favor, elige tu trofeo.-
La peligris no necesitó más palabras para acercarse a Umi, la cual la esperaba con un porte galante, como el que tenía al principio del torneo. Cuando ambas estuvieron cerca, Umi se agachó, apoyada de una rodilla y le tendió la rosa para a continuación, besarle caballerosamente la mano, Kotori parecía no salir de una gran felicidad, mientras tanto, el auditorio se llenaba de grititos.
-Tengamos una linda cita, Kotori.- susurró cerca de su mano.
Era sorprendente como la tímida arquera se olvidaba del mundo que tenía alrededor cuando estaba cerca de Kotori.
Pero no duró mucho tiempo, ya que cuando Umi se dio cuenta de lo que había hecho, una gran pena la consumió, aun así ya era demasiado tarde, ahora tenía una cita pendiente, la cual ya parecía estar planificada con su amada pajarita.
-¡Es el turno de la segunda ganadora, Hana!- la chica de orbes turquesa tampoco pareció pensárselo mucho, fue directamente hacia mí con una radiante sonrisa.
Cuando la tuve cerca sentí como las esperanzas y fantasías que había creado minutos antes, se iban rompiendo, sin darme cuenta lo reflejé en mis facciones, consiguiendo que la chica que tenía delante se entristeciera, cuando me percaté de esto, intenté cambiar mi expresión.
-Me alegra que me hayas elegido.- mentí, pero me sentía muy culpable, su radiante sonrisa volvió.
-Gracias, Ayase-senpai.- le tendí la rosa, la cual juntó con la roja que le entregué cuando iba de maid.
Acercó ambas flores a su rostro para olerlas, parecía estar muy feliz, finalmente se abalanzó a mis brazos, parecía que me pidiera refugio, pero no estaba segura de concedérselo, hasta que me miró con esos orbes turquesa que eran mi perdición, aún si no eran de la persona que se colaba en mis sueños por la noche, tenían un parecido increíble. Acabé rodeándola con mis brazos, volviendo loco el auditorio.
-¿¡Acaso no es conmovedor!?- simuló un sollozo. -¡Ahora es el turno de nuestra tercera ganadora, Nozomi!-
Al escuchar su nombre, me olvidé completamente de la chica que sujetaba en mis brazos para enfocarme en aquella portadora de tan maravillosa cabellera morada. Nozomi se acercó a Maki, esta no pareció muy interesada y simplemente le tendió la rosa roja, a lo que la pelimorada le agradeció, aun así me percaté de que algo no estaba bien, no sabía muy bien si era el que Nozomi no se estuviera metiendo con la pelirroja en un momento tan provechoso o la tristeza que parecía mostrar y al mismo tiempo, esconder.
No llegué a ninguna explicación, tampoco tuve mucha oportunidad, cuando el evento terminó, nos sacaron algunas fotos, las participantes que no habían conseguido ningún premio tenían la opción de sacarse una foto con nosotras, de modo que no nos dejaron tranquilas hasta varias horas después.
No crucé palabra con mis compañeras, casi no había nadie más en el centro, así que simplemente me fui al consejo estudiantil a intentar descansar un poco de tanta cantidad de gente, cuando me encontrase con más fuerzas me encargaría de Nico personalmente.
También tengo una cita pendiente.
Cerré los ojos, no quería pensar en eso, pero era inútil.
Ojalá hubiera sido con Nozomi… hubiera sido un buen paso para ser más cercana a ella.
Estoy muy cansada de escribir, no sé cuantas horas le he echado a este capítulo, pero bueno, quería que las pruebas quedaran bien, en el próximo capítulo serán las citas, lo que no tengo muy claro es si hacer un capítulo separado con la salida KotoUmi, porque no creo que la incluya en el siguiente, bueno... esto imagino que se verá según si se pide o si me da por escribirla.
Dato que no importa pero me hace ilu ponerlo. (ya lo comenté en mi colección de One-Shot's de Love Live)
¡DESPUÉS DE TANTOS AÑOS EN ESTA PLATAFORMA, AL FIN PUSE MI TWITTER EN MI PERFIL!
Sí, es una tontería, pero no es algo que suela hacer, así que personalmente me parece un gran paso.
Gracias por leerlo, si les gustó, comenten que les pareció.
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
