Capítulo 4

Wonder Woman volaba lo más rápido que podía y al alcanzar la camioneta las puertas traseras se abrieron de par en par y un maleante lanzó un explosivo hacia ella, Diana lo esquivo solo por escasos metros, el hombre sacó un arma que no parecía nada común al disparar aquel extraño aparato salían balas electrificadas, Diana se sorprendió al ver esa arma y más al ver las balas electrificadas, sabía que si alguna llegaba a golpearla podría causarle un gran dolor y tal vez podrían dejarla un momento aturdida.

El maleante disparaba sin cesar y parecía que esperaba con ansias el momento de acertar un tiro, Diana volaba esquivando cada bala, sabía que no podría simplemente desviar las municiones con sus brazaletes ya que la electricidad era un punto débil en ella, simplemente se limitó a esquivar cada una de ellas, cuando estaba cerca de alcanzar la furgoneta una bala rozó su pierna y Wonder Woman cayó al suelo, sentía como la electricidad corría por todo su ser y como el dolor iba invadiéndola.

Batman seguía a la camioneta lo más cerca posible, no debía de perder esa furgoneta, tal vez era la única pista que tenía para encontrar a su hija, cuando logró estar a su altura, la camioneta le dio un empujón, rápidamente recuperó el equilibrio se posicionó justo del lado del piloto y de un solo golpe rompió el cristal, sacó al piloto del auto, Batman salto así a la furgoneta e hizo que esta se detuviera de un solo golpe, cuando la camioneta frenó Batman salió a toda velocidad y abrió las puertas traseras, miró a todos los maleantes dentro, ellos se encontraban aturdidos tomo a un muchacho para interrogarlo, pero al momento de sostenerlo de su chaqueta salió una nota y en ella decía "mala elección"

Batman miró la nota y con ira golpeo al muchacho y le pregunto.

-¿Dónde está Tomás Fabiole? ¿Quién los contrato?

-No lo sé, nos dijeron que habría mucho dinero de por medio, solo teníamos que hacer que Wonder Woman estuviera sola.

Batman lo lanzó por los aires, tomando su motocicleta salió a toda velocidad de ahí para poder prevenir a Diana.

Diana estuvo en el suelo escasos segundos, a pesar de que el dolor por la bala recorría su cuerpo entero, intentó seguir a la furgoneta para sacar a Fabiole toda la información posible, las calles de gótica aún estaban muy desoladas pero a pesar de ello los pocos automóviles que circulaban con sus luces provocaban que se aturdiera más de lo que ya estaba, cuando logró alcanzar a la camioneta de un solo golpe hizo que esta misma se volcara dando múltiples giros en el pavimento, cuando dio el último Diana se acercó y con decisión arrancó las puertas traseras, piso el arma que hace unos segundos le habían provocado un gran dolor y tomó al hombre que le había disparado.

-¿Dónde está Fabiole?

-Donde merece estar. -dijo el maleante riéndose

-No tengo mucha paciencia para tus juegos.

-Lo que tú no sabes Wonder Woman que todo esto es un juego. Y que aceptaste las reglas sin saberlo.

-¿De qué hablas?

-Nada además esto sólo era una distracción.

Lo último que escucho fue el sonido de un arma siendo disparada, y el caer de su cuerpo contra el concreto.

PASADO TRES AÑOS DESPUÉS DE LA INVASIÓN.

La tarde empezaba a morir y con ella un frío acompañaba la noche, su capa ondeaba con un silbante sonido, estaba esperando el momento en que uno de los guardias del criminal que Batman llevaba meses siguiéndole la pista saliera del club donde se encontraba.

-¿Crees que aún sigue ahí? -dijo Wonder Woman detrás de él.

-Lo he vigilado por semanas, sé que están ahí.

En las últimas semanas Batman y Wonder Woman habían salido a diversas misiones juntos, ya que en varias ocasiones los demás miembros de la Liga de la Justicia se encontraban inmersos en otros conflictos que afectaban a diversas partes del mundo.

-No creía que Gótica podría ofrecer este tipo de vistas. -dijo Diana sin prestar mucha atención a lo dicho por Bruce.

Diana miraba la caída del sol desde lo alto del edificio donde se encontraban.

Fue en eso momento que Batman se permitió distraerse un momento, miró asombrado la muerte del atardecer, y vaya que si era algo hermoso, el cielo estaba totalmente despejado, las nubes habían adoptado un color rojizo, con pequeños toques naranjas y amarillos, el sol se empezaba a esconderse y cada vez que descendía los tonos del cielos iban esfumándose, la costa que no se encontraba tan lejos tomaba un color azul oscuro que la hacía verse verdaderamente fascinante.

-Creo que no sueles apreciar esto de tu propia ciudad. -dijo Diana que lo miraba con una sonrisa.

-Ciertamente no, siempre me concentro en mis enemigos y normalmente trabajo después del atardecer, por algo me llaman el caballero de la noche.

Bruce despego los ojos del atardecer y miró a Diana, tenía esa inigualable sonrisa que a él siempre le sorprendía y que miraba lo más discretamente que podía.

Diana advirtió que había movimiento en la entrada del club. Dos hombres corpulentos con elegantes trajes salieron del lugar y se dirigían al estacionamiento del mismo.

Batman y Wonder Woman estaban listos para operar su plan que habían acordado.

Batman bajó primero y los siguió hasta el estacionamiento antes de que pusieran sus manos en la puerta del auto un batarang se incrustó en el metal de la puerta.

Los dos hombre desenfundaron en un rápido movimiento sus armas y empezaron a disparar a las sombras que la noche provocaba, Batman lanzó la batigarra y atrapó a uno de los sujetos, el otro intentó huir pero antes de que escapara Wonder Woman lo atrapó con el lazo de Hestia y lo atrajo hacia ella.

Batman les puso esposas a ambos y los llevo de nuevo al estacionamiento, los arrojó al suelo y miró al que había atrapado.

-¿Donde será la entrega?

-No sé de qué diablos me hablas, ya no puedes salir en esta ciudad a un club sin que un loco te ataque.

Batman le dio un golpe en el rostro lo que hizo que la piel del tipo se tornara de un color rojo.

-Tu jefe hará una compra importante esta noche, dime donde será.

-Que gano yo si te lo digo.

-No ir a prisión. –dijo Wonder Woman desde detrás.

-No me interesa ir a prisión muñeca, saldría en pocas semanas.

Batman iba a golpearlo nuevamente pero el maleante dijo.

-Pero, se una formar en que tú y yo podríamos ganar. Te daré la información que buscas, si me liberas de estas esposas, te vas y…- el maleante miró a Diana de pies a cabeza y en su rostro se dibujó una leve sonrisa. –que la muñeca se porte bien conmigo, bueno tu entiendes.

Por un momento Batman ignoro todo lo que representaba y todo su buen juicio y le dio al sujeto un golpe que rompió su quijada.

-¡Batman! - dijo Diana un poco desconcertada.

Bruce la miró y vio en sus ojos desaprobación.

-No volveré a preguntar ¿dónde será la entrega?.

-En el muelle 7. -dijo el otro que hasta ese momento no mencionó nada.

Batman le arrojó unas pequeñas llaves.

-Libérate, solo llama a emergencias si no la quijada será el menor de tus problemas. -dijo en tono amenazante.

Batman y Wonder Woman salieron del lugar y se dirigían al muelle 7 de Gótica, iban en el batimovil, al llegar esperaron a que la hora de la entrega llegara y se escondieron en un almacén que daba perfecta vista al muelle.

-¿Estás bien? -pregunto Bruce a Diana al ver que su aspecto había cambiado.

-Crees que era necesaria tanta fuerza.

-No controle el golpe, un donador anónimo pagará su recuperación. -dijo él sin darle tanta importancia.

-Bruce, no sueles ser tan impulsivo, eso es lo que admiro de ti, que siempre te controlas ante cualquier situación. Dime que sucedió.

-Simplemente reaccione a lo que dijo, eso es todo.

Hubo un largo silencio, Batman mira el muelle sin quitar los ojos de ahí dijo.

-Flash mencionó que te vas a mudar a Ciudad Gótica.

-Barry no sabe guardar un secreto, ni siquiera su propia identidad.

Batman sonrió un poco.

-Como tomaste la decisión.

-No fue difícil, Superman no necesita ayuda, flash puede recorrer su ciudad en segundos, flecha tiene a canario y Gótica te tiene a ti pero pienso que la ciudad que necesita más héroes.

-Gracias por quedarte.

La noche pasó sin problemas Batman y Wonder Woman detuvieron la entrega de las drogas que iban a entrar a la ciudad sin ningún inconveniente, pero entre las sombras de la noche unos ojos los observaban desde mucho antes de que la pelea iniciara.