Disclaimer: Debo decir que los personajes no me pertencen y que todo esto es sin fines de lucro, pero saben qué? No me importa decirlo, porque yo he creado una de las historias más bizarras de todo el mundo, con la cual me he llenado de plata y lo único que hice fue ponerme a mi misma como una MarySue de la cual un Vampiro, que tiene de todo menos lo que se necesita para ser un vampiro (lo admito, un GaryStue), se enamora de ella... no sé sabe por qué, creo que porque en ese momento cuando la estaba escribiendo yo tenía mucho hambre, y me pareció tierno que se enamorara de ella por el olor, es decir... yo me enamoraría ahora mismo de un buen filete, si lo oliera.. mmm... tengo hambre. Si me disculpan, soy Stephenie creo que así se escribe mi nombre, Meyer... sí, nada nada me peretenece, pero ¡hey! que cree una historia de mierda, y aún así, la gente me sigue. Soy genial.
Gracias, gracias, gracias... a mi beta Nande-chan, que betea genial y aprendo un montón con ella.
Lamento el GRAN retraso, pero yo avisé que no actualizo rápido. Así que no traicioné a nadie, sé que es odioso tener que esperar TANTO entre cap y cap... pero la historia es prometedora. u.u Ahora sí, no los hago esperar más. :)
IV, 5 de enero del 2008.
Sakura salió de la sala de cirugías a darle las buenas noticias a la familia Kurosawe. Se iba a salvar su hijo de quince años, iba a salvarse gracias al gran trabajo de su equipo. Rodeó las habitaciones y llegó a la sala de espera del tercer piso del hospital, donde sus padres estaban allí esperando alguna noticia. La madre se levantó en seguida al verla llegar y la miró con los ojos llorosos. Sakura sonrió y asintió. Al instante más lagrimas —pero de felicidad— brotaron de los ojos de la señora quien abrazó fuerte a su marido. La hermana, apenas unos años menor, también se puso a llorar y abrazó a sus padres. Les pasó a explicar el tratamiento que recibiría a partir de ahora, el tiempo aproximado que pasaría en rehabilitación en el hospital, luego la vuelta a casa y a su vida normal. Los medicamentos y ese estilo de cosas. Eso le tomó bastante tiempo y para cuando terminó se sentía tan cansada como si hubiera tenido dos operaciones de igual dificultad.
Ese día había sido bastante movido, había tenido dos pacientes de urgencia que sufrieron un accidente automovilístico a la mañana temprano y a la tarde tenía una cirugía programada, demasiado riesgosa. Y además de todo eso tenía que hacer tres horas de guardia, estaba literalmente exhausta.
Se dirigía a la parte de guardias bajando en el ascensor, cuando rebuscó en su bolsillo de aquel ambo blanco y sacó el celular, lo miró y para su desconsuelo no tenía ninguna llamada perdida solo un mísero mensaje de Sasuke, el cuál decía: 'Aún no lo he visto, pero no te aflijas, ya aparecerá'. Y con ese mensaje de texto su preocupación tan solo aumento. Hacía un día que no tenía noticias de Itachi.
El día anterior a la mañana la había llamado para decirle que llegaría a Tokio por la noche y que la llamaría para saber que harían al otro día. Todavía estaba esperando su llamado.
Sasuke le dijo —cuando lo llamó por cuarta vez— que se tranquilizara que Itachi solía atrasarse siempre y que era posible que se hubiera encontrado con demasiado tráfico en el camino de vuelta. Pero Sakura sabía que si hubiese sido por algo así la hubiera llamado. Algo malo había pasado, estaba total y completamente segura. Lo peor de todo era que Sasuke no creía en su intuición, y ésta nunca le fallaba. Pero pudiera haber recibido aunque sea un llamado, ¿verdad?
Entró a la sala de guardias y pasó por el mostrador para buscar unos papeles y ver la ficha del primer paciente, firmó dos formas que tenían preparada para ella y se llevó los expedientes médicos hasta el consultorio. Cuando entró vio a una mujer sentada en la camilla y a un lindo niño mirando todos los utensilios que se encontraban sobre la repisa.
—Kyousuke, ven aquí y no toques nada —escuchó decir a su madre cuando estaba abriendo la puerta, ésta se giró y la miró—. Lo siento no puedo mantenerlo quieto y mucho menos si no me siento bien —se disculpó la madre, quién parecía ser una madre primeriza y bastante joven. El niño miró hacia Sakura y luego se escondió detrás de las piernas de su madre, debajo de la camilla. Sakura rió y se acercó.
—Hola, no voy a morderte —le dijo ella sonriendo—, sólo venía a decirte que me encanta tu corte de pelo, y tu camiseta. ¿Tú también juegas al fútbol? —le mostró una pequeñísima insignia que tenía del AC Milán. El niño sonrió y lentamente se acercó a ella—. Así me gusta, ven siéntate aquí —señalándole el banquito que tenía a su lado—, que voy a revisar a mami —terminó de alzar al niño y se acercó a su madre con el expediente en la mano—. Akira, ¿verdad? —Ella asintió—. Bien, una enfermedad genética tratable, un embarazo exitoso, y una operación del apéndice a los catorce años, ¿algo más que deba de enterarme? —preguntó mirándola. Ella lo negó y tosió—. Bueno, entonces… —se puso a trabajar y a revisar a su paciente, no era nada grave solo era una angina bastante fuerte, pero con el medicamento indicado estaría bien.
—Muchas gracias doctora —dijo la madre al irse, de la mano iba su pequeño hijo que llevaba una paleta que Sakura le había dado. Sonrió internamente cuando pensó que le encantaría tener un hijo, y más si era con Itachi. Sacudió la cabeza lentamente y esta vez sonrió de verdad, ¿qué estaba pensando? Aún era demasiado pronto, y no creía que su novio se lo tomara bien, aunque de Itachi Uchiha podía esperar cualquier cosa, ¿y si se entusiasmaba con la idea? Tal vez esa noche le comentaría algo.
Siguió con su trabajo durante unas dos horas. Pensar que en media hora podría largarse a su casa para cocinarle a su hombre le hacía sentir mejor y le quitaba el cansancio. Pero el saber que no había recibido ni un mísero mensaje de su novio le hizo entrar en razón y preocuparse, luego pensó que capaz quería darle una sorpresa, por eso no la llamaba, sinceramente, una parte de ella realmente quería que fuera así y que no le haya pasado nada malo.
Y que no le haya pasado nada malo.
Eso se repetía una y otra vez dentro de su cabeza.
Cuando acabó de atender al último paciente de la guardia se dirigió a su pequeño despacho dentro de su consultorio para poder terminar de arreglar todo e irse. Ordenó los expedientes de ese día y algunos los mando para archivar porque ya no eran necesarios, colocó dos en su bolso, los cuales luego leería detenidamente en la cama y por último se quitó la bata poniéndola en el perchero y colocándose su tapado, pues afuera hacía un frío de los mil demonios y seguramente estaría nevando.
Salió de allí cerrando con llave cuando se dio cuenta que se había olvidado su celular dentro del bolsillo de la bata. ¡Qué tonta! Se dio media vuelta y volvió a abrir la puerta, cuando se estaba acercando vio con esperanza y preocupación que su celular comenzaba a hacer luces y vibraba. Metió la mano dentro del bolsillo y lo sacó, a oscuras con la débil luz que brillaba de su teléfono se le iluminó la cara. Era un mensaje de un número desconocido. Un imperceptible temblor se apoderó primero de su mano derecha con la que sujetaba el artefacto, que luego se expandió por todo su cuerpo, tenía la impresión de que algo estaba mal. Apretó el botón que señalaba la función de abrir el cuadro de texto para leer el mensaje. Su corazón se detuvo.
"¿Preocupada? Deberías estarlo, aunque ya todo terminó."
Y desde ese momento, su mente entendió lo que significaba ese mensaje, aunque a ciencia cierta no supiera que había pasado, y su corazón no volvió a latir cómo debería, porque éste comprendió que jamás volvería a ver la sonrisa de Itachi Uchiha, ni sus ojos llenos de amor.
Lentamente el teléfono cayó al suelo, junto con ella que de rodillas en ese piso frío, comenzó a llorar de impotencia y amargura. No podía estar pasando. No a él. No a Itachi.
Lloró desconsolada durante minutos, incluso podían haber sido horas pero no se dio cuenta o no le importó, hasta que su celular cobró vida nuevamente y las brillantes luces azules volvieron a encenderse en la oscuridad, alargó el brazo temblando más que antes, porque ya sabía de quien era esa llamada y estaba segura que no quería escuchar lo que tendrían que decirle. Atendió por instinto más que por voluntad propia.
—Ho-hola —dijo sin voz e hipando. La respiración del otro lado se agitó.
—Sakura-chan —susurró Sasuke con la voz contenida y una gran tristeza en ella. Sakura sollozó más fuerte.
—Dime que no es cierto Sasuke. Dímelo por favor. ¡Él no puede… él… - Sasuke la interrumpió.
—Encontraron su cuerpo, junto con el auto carbonizado en…
—¡NO! ¡MENTIRA! Él está bien, yo sé que está bien. No le pasó na-nada. Solo se atrasó es to-todo. ¡El no se iría de esa forma! ¡ÉL NO ME ABANDONARÍA! —Sakura lloraba y gritaba sin poder controlarse, los nervios, la angustia y la tristeza la consumían.
—Sakura —dijo Sasuke con un suspiró y luego comenzó a llorar también. Estuvieron así alrededor de unos quince minutos hasta que la jefa de Sakura la encontró en ese estado y se la llevó a un lugar mejor, la pelirrosada seguía con el teléfono en la mano, y Sasuke estaba del otro lado—. Sakura… voy para allá a buscarte —fue lo último que dijo al cortar la comunicación.
Itachi muerto. Muerto. Sin vida y con los ojos cerrados, sin capacidad de volver abrirlos, jamás. Ella con la necesidad de tocarlo, de acariciarlo y de besarlo, pero él ya no estaba entre ellos. Él se había ido para siempre.
Sakura sentada en un sillón de una sala de espera con un vaso de agua en las manos, recordó a su amigo de la infancia, Naruto Uzumaki. Él también se había ido y nunca había vuelto, pero era diferente, porque ella sabía y tenía la seguridad de que él estaba bien, que a Naruto no le había pasado nada grave y cualquier día de estos se lo podría encontrar en cualquier lugar, poco probable pero no imposible.
Sasuke llegó corriendo, tenía los ojos hinchados y unas ojeras tremendas. Ella se paró, y él la abrazó en seguida, el vaso que llevaba cayó al piso, y rodeó al morocho con sus brazos y se quebró. La diferencia con Naruto era que Itachi no volvería, no lo encontraría nunca más por las calles, ni la pasaría a buscar al trabajo, ni escucharía sus constantes amistosas peleas con Sasuke, o sus bromas sin sentido. No sentiría sus besos, sus abrazos, sus manos en su cadera al dormir juntos en invierno. Las noches de amor. Las tardes sentados frente a una chimenea mientras él le contaba sus anécdotas de las empresas Uchiha y sus pequeños viajes. No habría nada. Nada, eso es lo que le esperaba. El destino le había jugado una muy mala pasada y ahora su futuro era algo peor que la nada misma. Su futuro era incierto, y más aún sin Itachi.
Horas pasaron hasta que Sasuke y Sakura dejaron de llorar en esa posición y darse contención el uno al otro, no sabían que hora era pero pronto amanecería. Un doctor compañero de Sakura entró al recinto y la vio desalmada a ella y a su compañero, les hizo un té y les encendió la tele para que se distrajeran un rato, estaba cambiando los canales cuando alguien entró pidiendo su ayuda, el hombre se disculpó y se fue, sin darse cuenta que había dejado el canal de las noticias.
"…las autoridades aún están tratando de averiguar si fue un asesinato o un accidente. Según los peritos que investigan el lugar del crimen, a simple vista parece ser que el motor se incendió y no le dio tiempo al conductor de escapar, pero también pudo ser que fuera un asesinato premeditado. Aún se esperan los detalles del medico forense, pero difícilmente esto será de ayuda ya que el cuerpo se encuentra carbonizado de tal manera que su cara es irreconocible. Sin embargo, por la placa del auto se logró saber que el nombre del joven de aproximadamente unos treinta años sería Itachi Uchiha, dueño y propietario de las famosas empresas Uchiha Corp.…"
Sasuke se paró rápidamente y apagó el televisor.
Sakura se quedó mirando la pantalla negra, no había duda. Itachi se había ido para siempre. Su felicidad de niña se había ido con Naruto, la de mujer se fue con su amado novio. Y jamás volverían.
TBC.
Sí encuentran a algún personaje OOC, por favor diganme, me encantaría corregirlo. Aunque creo que los personajes están muy bien para el tipo de historia que estoy haciendo. Aún no se entiende mucho, pero prometo que se va a ir entendiendo. ^^
Odio el estúpido nuevo formato de para subir archivos, me pierdo T.T y yo soy muy inútil con estas cosas. xD
Me encantaría que me dejen revies, por favor, así sé si voy bien encaminada con la historia o abandono todo y me decido sólo a escribir Drarrys. xD (Aunque esos están ahí, sin querer escribirse ¬¬)
¡OMG! Brian Kinney es Dios, osea que yo mantengo una amorío con Dios... wtf? Quiero decir, Brian Kinney es MI dios, y Draquito, James, Arthur y Naruto son sus apostoles o lo que sea, así que... tampoco debes meterte con ellos. Solo adorarlos de lejos, yo sola puedo acercarme. Pero porque soy divina. (?)
Carli-chan
