La Muggledriguera
Después de saciar su apetito y llenar su estómago, los habitantes de la Madriguera se dedicaron cada uno a sus tareas. Los cuatro más jóvenes se fueron a estudiar a la habitación de Ron, George se fue a casa de Lee Jordan a proponerle el trabajo y los cuatro mayores se quedaron en el salón charlando. Molly, como siempre, pegada al reloj Weasley, en esta ocasión no se fiaba de que los chicos no fueran a estudiar precisamente.
La conversación en el salón estaba muy interesante, pues los señores Weasley habían decidido contarles a los señores Granger que sus respectivos hijos estaban saliendo.
- Arthur y yo tenemos una noticia que daros que posiblemente no os guste.
- Después de enterarnos de que nuestra hija nos había desmemoriado, que habíamos perdido un año de nuestras vidas y que hemos perdido nuestra casa, no sé qué puede ser peor.
- No seas tan pesimista, Paul, a lo mejor esta noticia no sea tan mala. Yo creo que intuyo lo que es.
- Sí, es que las mujeres somos más observadoras y conocemos más a nuestros hijos. Porque la noticia está relacionada con nuestros hijos. Bueno con vuestra hija y con nuestro hijo Ron. – Dijo Molly.
- ¿Qué ha hecho ahora Hermione? De verdad creo que ese hijo vuestro y ese Harry Potter no son buena influencia para nuestra hija.
- Paul, mal empezamos, si ya dices que Ron es una mala influencia sin saber todavía la noticia. Deja que Arthur y Molly nos cuenten y después opinas.
- Molly, creo que Jane ya sabe perfectamente la noticia y déjame que se la de yo a Paul.
- Adelante cariño.
- Pues verás Paul, la noticia es que Ron y Hermione están saliendo juntos.
- ¿Qué? No me lo puedo creer. ¿Desde cuando? Siempre pensé que a Hermione le gustaba ese Potter.
- Qué poco conoces a nuestra hija. Yo supe desde hace tiempo que quien le gustaba era Ron. Pero creía que nunca se iban a decidir, ¡los dos tan cabezotas!
- Siempre se pasaba hablando de Harry, hasta de vuestra hija Ginny, pero de Ron hablaba muy poco y lo mencionaba muy de pasada.
- Pero cariño, por eso mismo, porque era del que menos hablaba, había que leer entre líneas.
- Una duda que tengo Paul, ¿habrías preferido que hubiera sido Harry? – preguntó Molly.
- No, creo que Harry tiene una casa de su propiedad, no, no hubiera preferido que fuera él. Por lo menos están más vigilados aquí con vosotros.
- Y no sabes cuánto. – dijo Arthur. – Por cierto, Molly la casa de Harry es algo en lo que no hemos pensado. Ah, es que no sabéis, Harry está saliendo con Ginny y ahora que dices lo de su casa, me preocupa. ¿Y si no fueron a ver a Teddy, y si fueron a Grimmauld Place?
- No, confío en Harry, no nos mentiría así de descarado, además, nos estuvieron contando lo que hacía Teddy con su boquita y todo.
- Seguid contándome de Hermione. ¿Desde cuando está con Ron? ¿Desde cuando lo sabéis? ¿Cómo os habéis enterado? ¿Os lo han dicho ellos?
- Muy buenas preguntas todas esas, Paul, de hecho, yo todavía no sé la respuesta de algunas. – Agregó Arthur.
- Desde cuándo, no lo sé seguro, pero creo que fue al final de la guerra. Con seguridad lo sabemos desde hace muy poco, no hace ni un día todavía. Pero yo lo sospechaba desde los funerales. Sabía que se gustaban desde que tenían unos 14 años y desde el funeral de Dumbledore y la boda de mi hijo Bill, supe que estaban enamorados. Pero creo que no se decidieron hasta que vieron que podían perder la vida en la guerra. Arthur y yo confirmamos mis sospechas gracias a un hechizo que mi marido le hizo a este reloj, en el que vemos en qué habitación de la casa está cada uno de mis hijos, Harry, y Hermione. Ellos no nos han dicho nada.
- ¿Es esa una de esas cosas que los muggles, como vosotros nos llamáis, no podemos ver?
- No Paul, esto sólo lo podemos ver Molly y yo. Ya que estás – dijo Arthur dirigiéndose a su mujer - también me podrías decir desde cuando están saliendo Harry y Ginny y cómo te diste cuenta tú.
- Pues desde cuando no lo sé. Sé que Ginny ha estado loca por él desde los 11 años, pero él no le hacía ni caso. Creo que fue desde el día siguiente al final de la guerra. ¿No te diste cuenta que cuando Harry dijo que sería un gran padrino para Teddy, también dijo que necesitaría ayuda y le guiñó un ojo a Ginny?
- ¿De verdad? Yo no vi nada.
- Aunque creo que Ginny se le declaró a Harry el año anterior y él le dio calabazas por protegerla de su famosa misión, ¿te diste cuenta que el verano pasado nuestra hija vino de Hogwarts muy triste y preocupada por él?
- No noté nada. No sé cómo vosotras sí os dais cuenta de esas cosas.
- Pues Ginny lo llevaba escrito en la cara, y ahora, qué feliz se ve. Igual que Ronald. Yo nunca le había visto esa expresión en la cara. Y eso que lo de Fred nos está afectando mucho a todos.
Paul Granger, que llevaba un rato callado asimilando lo de su hijita, reaccionó entonces:
- Es cierto, con todo lo que debéis estar pasando y yo preocupándome por estas cosas, que además, deberían hacerme feliz, ya que hacen feliz a mi hija. Es cierto que he notado a Hermione mucho más feliz y tranquila, pero pensé que era por el final de la guerra y por vernos a nosotros.
- Bueno, todo ha influido. Y no te preocupes, a nosotros nos hace falta hablar de estas cosas que nos hacen no pensar en otras más tristes. – Le agradeció Molly, pero le echó un vistazo al reloj y se puso en guardia – shsssss, ¿Hermione, estás aquí?
- Molly, aquí no hay nadie.
- Ya veo Arthur, pero entonces debe haber un fallo en el hechizo, porque en el reloj indica que está en el salón.
- Deja que lo vea. – y Molly se lo dio, pero su marido no la vio en el salón, la vio en la habitación de Ron con todos los demás. – Debes habértelo imaginado, Hermione está en el dormitorio con los demás.
¿Realmente se lo imaginó Molly? ¿Tenía un fallo el hechizo del reloj? Veamos qué ocurría en la habitación de Ron:
- ¿De verdad tenemos que empezar a estudiar hoy mismo? Pero si justo hemos comprado los libros hoy, nos merecemos una tarde más de vacaciones.
- Sí Ron, cuanto antes empieces, mejor, ya sabías que esto iba a ser duro, pero si prefieres seguir otro año más en Hogwarts, así nos haces compañía a tu hermana y a mí.
- No, no es que no quiera hacerte compañía, pero después de la oferta de George, sería un tonto si no hiciera todo lo posible por sacarme los Éxtasis necesarios para Auror.
- Estudiaos el primer tema de transformaciones y cuando terminéis os lo pregunto. Yo mientras también me leeré el de séptimo para saber qué preguntaros a vosotros dos y así ya lo llevo leído para cuando empiecen las clases. El de sexto me acuerdo, así que no me lo tengo que volver a leer. Además se me ha ocurrido una cosa para que retengáis mejor los conceptos.
- ¿Qué se te ha ocurrido? Miedo me das. – preguntó Ron temeroso.
- Cuando te estudies el tema te enterarás, pero no te preocupes, es bueno, está basado en la teoría del aprendizaje de Paulop.
- ¿La teoría de qué?
- Que ya te enterarás. De todas formas, si leyeras un poco más, ya sabrías por donde van los tiros.
Y así, resistiéndose un poco, se pusieron los tres a estudiar. Y Hermione mientras tanto a leer. Cuando se estudiaron el tema, Hermione comenzó preguntándole a Ron. La pregunta venía con un poco de sorna:
- Veamos, Ron, ¿Cuál de las siguientes frases es correcta?
Es posible crear alimentos de la nada.
Cualquier objeto puede transformarse en comida.
Es posible aumentar, transformar, hacer llegar desde lejos y cocinar alimentos mediante la magia.
Es imposible transformar lo incomestible en comestible.
Los encantamientos relacionados con la comida son una de las formas de magia más sencillas.
- ¿Es una broma Hermione?
- No, es una pregunta del tema, no es una broma.
- Pues la respuesta me la enseñó alguien una vez a fuerza de peleas y de mi mal genio. La respuesta es la cuarta opción, la tercera también tiene algo de verdad, pero no es completamente correcta, ya que la comida es la primera de las cinco excepciones principales de la ley de Gamp.
Y después de decir esto, Hermione se le acercó y lo besó.
- ¿A qué ha venido esto?
- Bueno, es lo que he dicho antes que se me ha ocurrido, la teoría de Paulop sobre el aprendizaje, según él, si a una respuesta correcta le sigue una recompensa, entonces se aprende más y se retiene durante más tiempo.
- Entonces, cuando acierten Harry y Ginny, ¿también los besarás a ellos?
- Ronald, ¿estás tonto? A ellos no los pienso besar. Si quieren poner en práctica la teoría, que se las apañen ellos solitos.
- Oíd, que nosotros no necesitamos vuestra ayuda para poner esa teoría en práctica. Nos bastamos solitos.
- Lo sé muy bien hermanita, espero que no acertéis mucho ni Harry ni tú. Que uno tiene un límite de ver a su hermana besarse con su mejor amigo.
- Pues a mí no me importa verte besar a Hermione.
- Porque nosotros no somos tan babosos como vosotros.
- ¡Vale ya! – gritaron a la vez Harry y Hermione. Ella siguió preguntando para que el par de hermanos no siguiera con sus piques.
Les hizo unas preguntas más a los tres:
- ¿Cuál de las siguientes frases es INCORRECTA?
Los animagos realizan una especie de autotransformación.
Los animagos realizan una especie de autoencantamiento.
Los animagos realizan un tipo de magia que no es NI transformación NI encantamiento.
- ¿Cuál(es) de las siguientes frases es/son POSIBLE(S)?
Curar a la víctima de un veneno sin el antídoto adecuado
Curar a la víctima de una maldición sin el contrahechizo adecuado
Deshacer la transformación de una persona u objeto sin saber qué eran originalmente
Transformar animales en humanos
Todas las frases anteriores
Ninguna de las frases anteriores
- ¿Cuál(es) de las siguientes frases es/son IMPOSIBLE(S)?
Transformar objetos inanimados en objetos animados
Transformar objetos animados en objetos inanimados
Hacer desaparecer objetos inanimados
Hacer desaparecer objetos animados
Todas las frases anteriores
Ninguna de las frases anteriores
Magia oscura
Los tres acertaron y Ron se alegró cuando acertó, pero cuando Ginny y Harry iban a besarse otra vez dijo:
- Ya no aguanto más. ¿No podríais apuntaros las que acertéis y luego cuando estéis a solas cumplir la recompensa dichosa?
- Por mí no habría ningún problema amigo, pero sabes que en cuanto nos quedamos Ginny y yo solos o vosotros dos solos, alguno de vuestros padres nos interrumpen con algún pretexto estúpido.
- ¿Sabes Harry? Creo que tienes razón. He estado pensando en eso y creo que ocultan algo, que saben lo nuestro.
- No, no creo, Hermione. Nos lo hubieran dicho. Mi madre me habría matado por ocultárselo. Y mi padre habría matado a Harry.
- Pues entonces no sé, pero creo que traman algo, es mucha casualidad que cada vez que nos quedamos tú y yo a solas o Harry y Ginny, nos interrumpan. Creo que voy a ir a investigar si traman algo. Harry, ¿me dejas tu capa?
- Sí, accio capa. Toma
- Gracias, vuelvo enseguida, no os mováis de aquí.
Cuando Hermione se apareció en el salón pudo escuchar lo siguiente:
- a nosotros nos hace falta hablar de estas cosas que nos hacen no pensar en otras más tristes. shsssss, ¿Hermione, estás aquí?
- Molly, aquí no hay nadie.
- Ya veo Arthur, pero entonces debe haber un fallo en el hechizo, porque en el reloj indica que está en el salón.
- Deja que lo vea. – Y entonces, Hermione se volvió a aparecer en la habitación de Ron. – Debes habértelo imaginado, Hermione está en el dormitorio con los demás.
- Bueno, no sabéis de lo que me he enterado chicos. Es increíble, Arthur y Molly se las traen.
- ¿Qué, qué pasa? ¿Qué han hecho mis padres? – preguntó Ron.
- No os lo vais a creer.
- Pero suéltalo ya Hermione. No tenemos ganas de jugar a las adivinanzas – dijo impaciente Harry.
- ¿Os acordáis de que nos dijo Molly que Harry y yo ya salíamos en el reloj Weasley?
- Sí, ¿y qué pasa con eso?
- Que no es el único cambio que han hecho en el reloj.
- Ya, también han quitado a Fred de él. Mis padres no aguantaban verlo todo el tiempo con la flecha apuntando hacia muerto – dijo Ginny y Harry la abrazó.
- No, han hecho algo más. Lo han hechizado para que les muestre en qué habitación de la casa estamos cada uno, cuando estemos aquí en la Madriguera, claro.
Todos estaban atónitos, no se lo podían creer. Ron sólo atinó a decir:
- Pero entonces lo saben. Lo de que estamos saliendo, ¿lo saben?
- No tengo ni idea, pero tiene toda la pinta de que sí lo saben.
- No Hermione, no creo que lo sepan. Ron tenía razón antes. Mi padre habría matado a Harry y mi madre no se habría podido aguantar en silencio.
- Me está dando una tranquilidad eso de que Arthur me habría matado…
- Harry, ¿es que no sabías donde te metías? Yo sólo soy el más pequeño varón de una familia formada por muchos varones y sólo una chica a la que todos intentamos proteger mucho.
- Gracias Ron, ahora sí que me quedo más tranquilo.
- Venga Harry que has vencido a Voldemort, no me puedo creer que esto te ponga nervioso. – Dijo Hermione - Y a lo que estábamos. Si no saben nuestras historias, ¿por qué han hecho lo del reloj?
- Supongo que por miedo a que os vayáis otra vez, o ahora que prontó seré mayor de edad, nos vayamos y estemos planeando nuestra huída.
- Entonces tampoco nos dejarían solos a los cuatro. Eso no puede ser –razonó Hermione.
- Puede ser que estuvieran preocupados por cómo estábamos de ánimos después de la guerra, sobre todo George, Ron y yo, por lo de Fred. Por si nos veían solos, sin ánimos de salir o encerrados en nosotros mismos. Y les debió sorprender que aparecieran Harry en mi habitación y Hermione en la de Ron. Por eso se acercaron a nuestras habitaciones, porque les extrañó ver eso en el reloj. Yo creo que hasta deben pensar que el reloj está en mal estado.
- Si Ginny, creo que puedes llevar razón. Cuando bajé y Molly me vio en el salón le dijo a Arthur que el hechizo no funcionaba. Seguramente no era la primera vez que les pasaba lo de ver cosas "extrañas".
- Pues misterio aclarado entonces. ¿Qué vamos a hacer para que no se enteren? Si tienen el reloj, no nos podemos quedar solos las parejas si no queremos que sepan lo nuestro.
- Ron me parece que no hay nada que hacer. Estamos atrapados. O se enteran y me matan, por lo visto, o no podemos quedarnos a solas.
- Yo no me rindo hasta que Hermione lo haga. Si a alguien se le puede ocurrir algo para solucionarlo y llevarlo a cabo, es a ella.
- Hermanito, qué cursi te has vuelto últimamente, no hay quien te aguante.
- Cállate Ginny, que es precioso todo lo que me dice – dijo Hermione, y lo besó y le dijo – esto por lo que me dijiste esta mañana de que lo hacía todo bien – y lo volvió a besar – y esto por lo que me acabas de decir.
- Sí, todo eso está muy bien, pero no se nos ha ocurrido nada.
- Un momento Harry, se me está ocurriendo que el Finite Incatatem nos puede dar un par de horas de no funcionamiento del hechizo y podemos aprovechar ese par de horas. Lo difícil va a ser alejar a Molly del reloj para conjurar el Finite.
- Hermione, eres fantástica, lo sabía que ibas a dar con la solución. Lo de distraer a mamá, lo podemos hacer con un confundus por ejemplo. No hay problema.
- ¿Ronald estás pensando en hechizar a tu madre?
- ¿Acaso ella no ha hechizado un reloj para tenernos controlados y vigilados? Además, es por una buena razón, como tú hiciste a tus padres.
- Cuando te interesa sí pones todos tus esfuerzos para convencer ¿eh?
- Es que no aguanto más ver a estos dos besándose.
- Sí claro hermanito, seguro que es eso y no es porque tú quieras estar a solas con Hermione.
Mientras tanto en el salón, Jane llevaba un rato pensativa y finalmente dijo:
- Creo que se me ha ocurrido la forma de vengarnos por lo que nos han hecho nuestros hijos y Harry por llevar a cabo su "misión". Hasta puede que sea divertido.
- Miedo me da lo que puede maquinar esa cabeza. ¿Qué se te ha ocurrido, cariño?
- Es sólo una broma, para vengarnos un poco de no saber nada de nuestros hijos durante un año y además creo que nos vamos a reír.
- Cuéntalo de una vez, Jane, que estoy impaciente por saberlo.
- He pensado que podíamos hacerles creer que a Paul y a mí nos cae fatal Ron y que a Arthur y a ti os cae muy mal Harry.
- Eso no va a colar. Harry sabe perfectamente que es como un hijo para Arthur y para mí y que no nos cae mal.
- Pero puede creer que a pesar de ser un hijo para vosotros, no os gustaría nada como novio de vuestra hija.
- Sí, eso se lo puede tragar. Harry a veces es muy inseguro. ¿No nos estaremos pasando? Tanto Harry como Ron son muy inseguros y se subestiman mucho, no creo que gastarles esta broma sea bueno para ellos.
- Pues se lo tienen merecido. Los tres nos han hecho pasar malos momentos.
- Pero Ginny no tuvo nada que ver. Y ella también lo pasará mal.
- Ella tendrá que pagar por los otros también. Además ella no os ha contado nada de lo de Harry, ¿verdad? Pues que aprenda a confiar en los padres.
- Vale, me has convencido. ¿Entonces qué haremos, hablarles mal a Ginny y a Hermione respectivamente de Harry y Ron?
- Sí eso es, Paul y yo hablaremos mal de Ron a Hermione y vosotros hablaréis mal a Ginny de Harry.
- ¡Qué bien, siempre he querido probar mis dotes de actor!
- Pero si a ti nunca se te ha dado bien mentir, Arthur.
- Ya verás como ahora sí. Como es sólo para pasárnoslo bien mientras deciden decirnos la verdad, me va a salir.
- Jane, mucho pensar en venganzas, pero no hemos pensado dónde vamos a vivir. Tenemos que buscar una casa.
- Sí, tienes razón. Tenemos que comprar el periódico y mirar anuncios. O lo podemos hacer a través de una inmobiliaria.
- ¿Qué es una inmobiliaria, algo que no se puede mover, que le han dado con un inmobilus?
- No Arthur, una inmobiliaria es una agencia a la que la gente paga a cambio de que te encuentren una casa.
- Pero qué cosas tan raras hacéis los muggles. El otro día cuando fui a comprar al pueblo, vi una casa en venta muy cerca de aquí. Arthur, esa de los muggles, los Green, que está entre la de los Lovegood y la nuestra.
- ¿Qué te parece Paul? ¿Vamos mañana a verla? – le preguntó Jane.
- No sé. ¿Será seguro estar rodeados de magos? No lo digo por vosotros, es por locos como el vordetom ese.
- De magos sólo estamos nosotros y Xenofilius Lovegood y su hija. En cualquier parte de Londres vais a estar más rodeados de magos que aquí. Además, Voldemort ya no existe. Y piénsalo de esta forma, ahora que Hermione está saliendo con Ron, querrá estar más tiempo cerca de él, que mira que antes ya lo pasaba. – Intentó convencer Arthur a los Granger, le encantaba la idea de tener por vecinos a unos muggles y poder ir a visitarlos a menudo.
- Está bien, mañana a primera hora iremos a verla.
- Me alegro, Paul, seguro que no os vais a arrepentir, el pueblo de al lado es de muggles y seguro que podréis montar vuestra cínica de dientes.
- Je, je. Es clínica Arthur.
- Bueno, son cosas que pasan, tampoco es vordetom, es voldemort.
Las conversaciones terminaron por esa noche después de que los Granger informaran a Hermione de que la siguiente mañana irían a ver una casa cerca. Ella se puso muy contenta e invitó a sus tres amigos a ir con ellos.
A la mañana siguiente, George se fue a abrir la tienda y los demás se fueron a ver la casa de los Green. Fueron andando, ya que estaba muy cerca y en el camino, Hermione iba un poco apartada con su madre, y esta le iba diciendo:
- No sé que le pasa a ese chico. ¿Le faltan unas cuantas luces, verdad?
- ¿Qué chico, de qué hablas?
- De ese Weasley amigo tuyo, ¿Ronald, no es cierto?
- Sí, se llama Ron, ¿pero qué pasa con él?
- ¿No lo ves?, siempre con la cabeza hacia abajo, tan inseguro. Se va a quedar chepado y todo. Lo único que hace es comer. Todavía no le he escuchado la voz. ¿Es mudo?
- Sabes que no mamá. ¿Pero qué te ha dado hoy con Ron?
- A mí, nada. Es que no sé como puedes ser amiga suya, tú tan curiosa por todo, tan inquieta y él tan aburrido.
- No es aburrido mamá. Es sólo un poco tímido.
- Tu otro amigo también es tímido, pero al menos lo he escuchado hablar. Te has echado unos amigos un poco raritos. ¿Son pareja, verdad?
- ¿Quienes? – preguntó Hermione asustada.
- Pues quiénes van a ser, Harry y Ron.
- ¡No mamá! ¿De donde te has sacado eso?
- Yo qué sé. Lo parecen. Van siempre juntos a todas partes y van a estudiar lo mismo. Como si no quisieran separarse.
- No mamá, no son pareja. Sólo son amigos. Ellos no son gays.
- ¿Y tú como lo sabes? A lo mejor no se lo quieren decir todavía a nadie.
- Porque lo sé mamá. Esas cosas se notan.
- No siempre.
- No son gays y punto. No le des más vueltas.
- Pues lo que tú digas, pero a mí sí me lo parecen.
- Mamá eres imposible, cuando se te mete alguien entre ceja y ceja, no paras de hablar mal de él.
- No estoy hablando mal de nadie. Ser gay no es malo.
- Pero que si es un jorobado, que no habla,… Me voy a hablar con papá, que me has cabreado.
- Hija, pero si no he hecho nada. A las adolescentes no hay quien os entienda.
Y Jane se quedó riendo y viendo como su hija se iba cabreada a hablar con su padre:
- Hola papá. ¿Qué ha desayunado mamá hoy? Está muy rara.
- Lo normal hija. ¿Qué ha pasado?
- No sé, no paraba de insultar a Ron.
- ¿A ese amigo tuyo? No me extraña.
- ¿Pero, por qué?
- ¿Es que no lo ves? Es un chulo. Pobre la chica que acabe con él.
- ¿Ron chulo? ¿Por qué dices eso?
- Pues por su actitud, como si no le importara nada. Nos mira por encima de los hombros.
- No sé en qué quedamos. ¿Mira hacia abajo o por encima de los hombros?
- ¿Qué?
- Nada, déjalo.
- Además, ¿a quién se le ocurre consentir que una chica ande sola durante 9 meses con dos chicos y en una misión que os podía costar la vida?
- Papá, ya hemos hablado de eso. Lo hice porque quise.
- Sí, pero no hemos hablado de tus amigos. Esos no son amigos tuyos. Si lo fueran, no lo habrían permitido.
- Habría ido dijeran lo que dijeran. Además, los dos trataron de impedirlo. Ron incluso me pidió que abandonáramos y nos volviéramos a casa en mitad de la misión.
- ¿Qué? ¿Y dejar a Potter solo? ¿Y lo llamas amigo?
- No papá – y pensó Hermione que en buena se había metido – quería que nos volviéramos todos. Además era por un medallón que afectaba a los pensamientos y sentimientos.
- Para eso no hay excusas. Deberías elegir mejor a tus amigos. Menos mal que su hermana y sus padres sí son buena gente.
- Está visto que hoy con vosotros no se puede hablar. – Y ella se fue con Harry y Ron. Ginny se encontraba hablando con Molly:
- ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué miras con esa cara de pena a Harry?
- Porque me da pena. Siempre ha estado solo desde que tenía un año y seguirá solo el resto de su vida.
- ¿Por qué dices eso? Nos tendrá a nosotros.
- Sí, pero no es lo mismo. Me refiero a una familia suya. Él no la tendrá. Y Ron y tú y todos los demás os casaréis y tendréis hijos y él se volverá a quedar solo.
- ¿Y por qué no se puede casar él? También formará una familia.
- ¿Harry? No, pobre. ¿Qué chica iba a consentir estar con él después de todo lo que ha pasado? Tiene el alma rota. Además, a mí no me gustaría ser la madre de una chica que se enamorara de él. No me gustaría ver a mi hija pasar por eso.
- No todas las chicas son iguales mamá. A lo mejor hay alguna que es fuerte y que puede estar con él. Tal vez alguien que ya haya pasado por momentos parecidos y sepa lo que él siente.
- No qué va. No hay chicas así. Has descrito un imposible. Además, cualquier chica que haya pasado algo de dolor parecido al que ha pasado él, no se merece pasar por una relación así.
- ¡Qué exagerada eres mamá! Harry tampoco está tan roto.
- A lo mejor tienes razón, pero yo si fuera mi hija, no consentiría que Harry fuera su novio. Y papá tampoco. Pero bueno, es que papá no consentiría a nadie para su hijita. Nunca le caerá bien uno de tus novios, ¿lo sabes, verdad?
- ¡¿Pero por qué habré caído en esta familia de sobre protectores sin sentido?!
Y mientras Molly sonreía por haber empezado con la broma, Ginny se fue a hablar con el trío. Pensando en cómo le iba a contar esta conversación a Harry, si él ya estaba preocupado por la reacción de su padre y el resto de sus hermanos. Hermione también estaba preocupada, pero no quiso contar lo que la tenía así. Les dijo que después en la Madriguera lo contaría.
Los Granger vieron la casa y les encantó. De precio no estaba nada mal. El único problema era que tenían que hacer reformas y estas iban a durar un tiempo. Arthur adivinó entonces la preocupación de los Granger y les dijo que podían quedarse en la Madriguera sin ningún problema mientras duraban las obras:
- Además, será genial, seremos vecinos. Y me encantará venir a ver las obras, siempre tuve curiosidad por ver cómo instaláis la electifidad y cómo os las apañáis para que las casas se mantengan en pie.
- Bueno, Arthur, lo que me faltaba para que me pusieras la cabeza loca con las cosas de los muggles. Paul, Jane, Hermione, bienvenidos a Ottery Saint Catchpole . Ya sólo falta que le pongáis nombre a vuestra futura casa.
- ¿Qué os parece la "Muggledriguera"? – Preguntó Arthur.
- A mí me encanta, dijo Hermione, mi patronus es una nutria, y necesitará una madriguera para vivir.
- A nosotros también nos gusta, ¿verdad Paul?
- Sí, bueno, nos da un poco igual. Nosotros no solemos bautizar las casas.
- Pues adjudicado, se llamará Muggledriguera. ¡Qué bien, voy a vivir en la Muggledriguera con mis mugglepadres!
- ¿Qué nos has llamado?
Y todos rieron, pero en las caras de Ginny y Hermione se podía ver un poco de preocupación.
OooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO
Hola, espero que os haya gustado. Creo que tengo que hacer algunas aclaraciones.
En primer lugar, no sabía los nombres de los padres de Hermione y me los he inventado. El de su madre he cogido simplemente el segundo nombre de Hermione y el de su padre pensé que lo llamaría como el padre de Rowling, ya que ella siempre se ha identificado con Hermione. Pero lo busqué y vi que era Peter, y me acordé de Petegrew y no quise llamarlo como esa rata. Así que pensé que si no era Pedro (Peter), debía ser Pablo (Paul). La explicación de esto último está en los Picapiedra, que me gustaban de pequeña y tengo un poco de complejo de niña del País de Nunca Jamás.
En segundo lugar, no me acuerdo bien si la teoría del aprendizaje por motivación-recompensa era la de Paulop. Que me perdonen los filósofos y los psicólogos. Pero las teorías del aprendizaje las estudié cuando tenía 16 años y ya no me acuerdo muy bien.
Finalmente, quiero agradecer a los que me han dejado Review en el capítulo anterior: Michelle Weasley Fenton, darkangel26-15, Astrid Radcliffe, Laurus Cullen Weasley, Haley Grint, y Sophia, me pensaré lo de los hijos. Espero que me sigáis dando vuestra opinión. Muchas gracias.
Y también a los que han añadido la historia a alertas o favoritos o a mí en autores favoritos.
Hasta vuestros Reviews o hasta el próximo capítulo.
