Ostagar, ultima esperanza
Capítulo 3: Bievenida a Ostagar
La noche teñía el cielo de oscuridad, la poca luz que se filtraba a través de las nubes que cubrían la luna iluminaba el paisaje con tonalidades blancas, las planta y arbustos tomaban un aspecto fantasmal y la punta de una flecha emitía leves reflejos desde una zona elevada del terreno.
- No serás capaz de acertarle Kallian, no gastes las flechas así, las necesitaremos en la batalla - Duncan observaba la mancha oscura que se apreciaba sobre los matojos de hierba bajo ellos, apenas podía distinguir al ciervo, si es que de verdad lo era, intentar darle caza era una tontería.
Kallian hizo caso omiso del Guarda, llevaban dos días alimentándose únicamente de fruta y esta era una buena presa. Tensó la cuerda del arco con fuerza y soltó los dedos, la flecha rasgó el aire como si este tuviese masa propia y el cuerpo cayó inerte al suelo.
La mirada de Duncan no podía contener su sorpresa - Sé que la vista y puntería de los elfos superan la de los humanos, pero abatir un ciervo desde esta distancia, con esta luz y con una sola flecha no es algo normal ni siquiera para alguien de tu raza - Kallian se encogió de hombros mientras se dirigía a por su presa abatida.
Eligieron una pared rocosa contra la que acampar ya que les cubría las espaldas mientras disfrutaban de la cena y del calor de una hoguera aunque no debían temer ningún ataque, estaban demasiado cerca del bosque de Brecilia como para ser atacados por humanos y demasiado lejos de Ostagar como para encontrar engendros tenebrosos. La chica no había dirigido la palabra a Duncan desde el comienzo del viaje, se había dicho que nunca lo haría, pero el Guarda no parecía estar molesto por su silencio y ella se sentía sola y perdida, Tamlen había muerto, ella se veía arrastrada a una batalla que creía innecesaria, era una batalla para proteger a los humanos, no a los elfos y ella no sentía aprecio alguno por los humanos. Se entretuvo dando vueltas a una pequeña rama entre sus dedos mientras, encogida sobre sí misma, observaba cómo las llamas danzaban incansables.
- Duerme, yo me encargaré de la guardia esta noche, el único peligro posible en estos parajes es el ataque de algún animal hambriento.
La pelirroja se recostó contra la piel de lobo, la cual había extendido en el suelo, se tapó con ella y cerró los ojos sintiendo el calor de la hoguera acariciando la piel de su cara y deseando despertar al lado de Tamlen, sin preocupaciones, humanos, batallas o Guardas Grises.
El sonido producido por el choque entre el metal de las herraduras de los corceles y la grava del camino se había convertido ya en lo único que ocupaba la mente de Kallian. Habían conseguido un par de caballos a buen precio por la simple razón de que se dirigían hacia Ostagar, hacia la Espesura de Korcari y hacia la Ruina mientras que la gente se alejaba por todos sus medios del lugar; la idea le parecía absurda a la chica, ella podía correr durante más tiempo y a igual velocidad que cualquier bestia usada por humanos.
El viaje ya se había alargado durante seis largos días y el frío aliento del viento que anunciaba la llegada del invierno se había llevado con él todos los pensamientos y preocupaciones de Kallian, donde antes estaba el dolor y la tristeza ahora solo sentía un indiferente vacío. Estaba confusa, había perdido todo lo que tenía y se veía arrastrada a una batalla inútil, se había repetido lo mismo cientos de veces, pero eso no iba a cambiar su situación, debía aceptarlo y luchar o acabaría pereciendo en pocos días.
Una nube de polvo en la distancia llamó su atención, por el tamaño de la columna marrón que se elevaba desde el suelo debía de tratarse de un grupo de al menos diez jinetes. Hacía ya dos días que no se encontraban con un solo viajero por lo que solo podía significar una cosa, estaban cerca de Ostagar.
La observación de la elfa no estuvo lejos de acertar, eran doce jinetes, todos vestían con una armadura fereldiana ligera y armados con una espada de longitud media, todos menos el que encabezaba el grupo. Kallian lo observó mientras bajaba del caballo, era joven, cabello rubio, vestía una armadura algo más pesada, reluciente y con un grifo grabado sobre el peto; de su espalda colgaba un enorme mandoble, un arma que no podía manejar cualquier persona. Sin embargo tenía la misma cara de idiota que la chica ya había visto en todos los humanos.
La joven elfa permaneció quieta mientras el líder de la patrulla y Duncan se saludaban amistosamente y este último presentaba sus respetos y agradecimientos a los demás jinetes hasta que el chico se acercó a ella con una sonrisa en la cara y una mirada que parecía contener admiración o respeto.
- Andaran atish'an (1), mi nombre es Alistair, es un honor tener a una hija de los bosques entre nuestras filas - El saludo cogió de improvisto a Kallian, no sabía si tomárselo como una broma o como un milagro, se sentía sola y desconsolada, necesitaba hablar con alguien y ese tal Alistair conocía su idioma, quizás era un regalo del destino, alguien con quien poder hablar.
- Ma serannas (2) Alistair, mi nombre es Kallian. ¿Como sabes que soy Dalishana? y ¿Cómo es qué conoces nuestro idioma? - Estaba desbordada, sabía que era una tontería pero después de todo lo que había pasado y esos seis días sin intercambiar una palabra... escuchar el idioma de su pueblo había despertado en ella una acogedora sensación de tranquilidad.
- Bueno en cuanto a lo de tu origen, las marcas de tu frente y manos te delatan - La chica no pudo evitar lanzar una rápida mirada a sus manos, una tinta de color oscuro las decoraba formando una forma abstracta en el centro que se extendía en líneas finas por sus dedos, igual que en su frente, era la marca que demostraba su rango de cazadora - Y sobre lo de tu idioma... simplemente me parece justo, e interesante, saber algo de vuestro idioma tal como vosotros sabéis el nuestro.
Kallian no pudo evitar esbozar una sonrisa, era raro, se sentía confusa, un cúmulo de ideas, sensaciones y sentimientos se agolpaban en su cabeza pero se sentía a gusto por primera vez en días. Sin embargo algo en su cabeza se hacía notar por encima de todo lo demás y se lo repetía a sí misma una y otra vez: Solo es un estúpido humano más.
La vista era impresionante. Las enormes murallas se alzaban entre dos montañas, en el centro se extendía una enorme puerta de metal, debían hacer falta al menos diez o once hombres para poder moverla, más allá de dicha puerta se extendía un puente de piedra gigantesco que conectaba las montañas entre sí. Bajo el puente, siguiendo las gigantescas columnas que lo sostenían se apreciaba otra gran puerta, más grande que la anterior, que cerraba el paso construido entre las dos edificaciones rocosas. Siguiendo la longitud del puente hacia delante se observaba la gloriosa fortaleza de Ostagar, habitada por los antiguos habitantes del imperio de Tevinter cuatro siglos atrás, antes de la primera ruina.
- Aunque es vieja se conservaba bastante bien - Comentó Duncan mientras avanzaban por el vertiginoso puente de piedra que hacía a la vez de muralla, abajo, en el paso.
Aunque algunos bloques de piedra se habían precipitado al vacío el puente (como todo Ostagar) guardaba con majestuosidad la importancia que las leyendas y los años habían dado a su nombre. Pese a la velocidad de los corceles tardaron unos largos minutos en atravesarlo, no hacía falta dudar que estaba construido para evitar cualquier invasión enemiga; las torres que se alzaban sobre el puente podían defender el puente fácilmente, eso si el enemigo conseguía atravesar las puertas de metal.
Pasaron bajo el arco de entrada a la fortaleza tan solo Duncan, Alistair y Kallian, desmontaron y entraron en el bastión. Estar bajo la estructura la hacía parecer aún más esplendorosa, estaba formada por numerosos patios enormes decorados con inmensas columnas y gloriosas estatuas blancas que ya ni conservaban su antiguo color ni su antigua gloria. La torre de Ishal se elevaba sobre el lugar, coronandolo, era la edificación más alta que la joven pelirroja había visto nunca, tampoco ningún árbol del Bosque de Brecilia podía compararse en tamaño. Toda la torre estaba plagada de enredaderas que la cubrían casi por completo, algunas ocultas bajo la enorme bandera con el símbolo fereldiano que colgaba de lo alto de la torre recordando a quién pertenecía dicho bastión. Parecía un lugar mágico, un lugar como aquellos que describían los cuentos que había escuchado de los ancianos de su clan en su más tierna infancia.
Sin embargo, pese a que en aquellos cuentos se respiraba la felicidad en el lugar donde se encontraban no era así. Innumerables personas (en su mayoría soldados) y tiendas plagaban la zona, era el aspecto del campamento principal, lo que solo podía significar una cosa: guerra y la guerra no trae felicidad a nadie, o al menos no a Kallian.
- Bienvenida a Ostagar Kallian - Alistair puso una mano sobre su hombro, como si supiese las preocupaciones que ocupaban la mente de la chica y quisiera calmarlas.
- Vamos, te enseñaré nuestro pabellón, puedes descansar allí hasta la noche, cuando celebraremos la ceremonia de iniciación, no podemos dejar que la infección se extienda más por tu cuerpo - Duncan arrastró las palabras con cierto dolor, Kallian supo que aquél hombre no quería que ella siguiese ese camino pero no quedaba otra solución. Por unos segundos se sintió mal por no haberle dirigido la palabra en todos estos días pero no medió palabra, tan solo asintió con la cabeza y siguió a los dos Guardas por el camino empedrado.
Nota del autor (1): Un saludo formal en idioma élfico.
Nota del autor (2): Agradecimiento.
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Tercer capítulo arreglado, ya casi he alcanzado mi meta, solo queda uno mas ewe. Sin darme casi cuenta se me han hecho las 6 de la mañana, por suerte estudio de tarde y podré dormir toda la mañana. Si alguien ha llegado hasta aquí que sepa que tiene mi más grande agradecimiento, la sensación de que alguien lea y le agrade (espero vaya) lo que escribes es brutal...
En este capítulo también quiero conservar algún comentario del 2012, me ha sacado una sonrisa leerlos.
" Quiero agradecer con todo mi corazón a todo aquél o aquella que lea esto y en especial a Veranchan que me ha dejado unos estupendos reviews que me ayudarán mucho a mejorar y, seamos sinceros, siempre se agradece mucho entrar y ver que hay reviews nuevos y aún mas cuando son de tal extensión y tienen consejos así de buenos :3 "
