3º La historia de Charlie y Reneé
Reneé abrió los ojos con pesadez, se sentía débil y moribunda, hubiera permanecido quieta intentando recuperar fuerzas de no haberse dado cuenta de que algo faltaba junto a ella, alguien que era su vida entera.
-¡ISABELLA!- Gritó incorporándose de golpe, mirando en todas las direcciones, sin prestar atención a nada que no fuera su pequeña, pero ella no estaba allí, no estaba en aquel lugar.
-Cálmate humana- Respondió una vampira acercándose a ella lentamente- Debes descansar.
-¡No hasta que encuentre a mi hija! ¿¡Donde está mi hija!
-Está a salvo, aquí no corre ningún peligro, ni ella ni tú misma- Le explicó con calma aquella vampira- Mi nombre es Rosalie, me han encargado que cuide de ti hasta que estés recuperada y puedas hablar y explicar porqué estás aquí.
-Déjame ver a mi pequeña, te lo suplico, necesito verla.
-Eso no es posible, tengo órdenes de no dejarte salir de aquí hasta que estés completamente recuperada- Respondió tajantemente la vampira.
-¡ISABELLA! ¡ISABELLA!- Empezó a gritar Reneé intentando levantarse del lugar en el que estaba- ¡ISABELLA!- Rosalie la cogió de las muñecas para impedir que se levantara, Reneé empezó a llorar de frustración al ver que no conseguía soltarse, pero le daba igual, ella se resistía y gritaba sin parar.
-¿Se puede saber que está ocurriendo aquí?
-Esme- Rosalie soltó a Reneé y realizó una reverencia- La humana quería salir de aquí y tengo órdenes de no permitírselo hasta que esté recuperada.
-Lo se, Rosalie, sal fuera y haz llamar a Carlisle, yo hablaré con ella- Rosalie asintió y salió, dejando a Esme y a Reneé a solas- No debes tener miedo, Rosalie solo estaba cumpliendo con su obligación, se toma muy en serio sus deberes- Se sentó junto a ella y acarició sus cabellos con delicadeza- Cálmate, tu hija está bien, pronto la verás, haré que te la traigan para que la veas.
-¡Quiero verla ahora! ¡Devolvedme a mi hija! ¡No pienso dejar que me la arrebatéis!
-Nadie pretende arrebatarte a la niña, te lo aseguro- Sonrió Esme con sinceridad- Solo queremos saber que ha sucedido, no es muy común que una humana venga hasta nosotros en las condiciones en las que lo hiciste tú.
-¡Por favor! ¡Dadme a mi hija!
-Se que no lo entiendes ahora, que lo más importante para ti es la pequeña, yo no soy madre, es muy extraño que un vampiro, ya sea varón o hembra, pueda procrear, pero ansío que llegue el día que eso ocurra- Le explicó- Sin embargo, hay algunos de mi especie que son como mis propios hijos y haría lo que fuera por ellos- Reneé la escuchó con atención, seguía llorando pero parecía más calmada- Te prometo que tendrás a tu hija en brazos lo antes posible, solo debes tener paciencia.
Carlisle entró en la sala donde estaban ellas, vio como Esme consolaba a la humana que no dejaba de llorar. Se acercó a ellas y se agachó, quedando a la altura de sus ojos.
-Bienvenida a nuestro hogar- La saludó- Siento haber apartado a tu hija pero estabas en unas condiciones muy malas, debía ocuparme de ti, ¿lo entiendes?- Reneé asintió- ¿Como te encuentras?
-Estoy muy cansada.
-Es normal, perdiste mucha sangre- Le informó dedicándole una pequeña sonrisa- ¿Que hizo que esos vampiros corrieran tras de ti en tu condición?
-Yo vivía en el reino oscuro, vivía como esclava de una familia de vampiros puros, toda mi familia ha sido esclava de la familia Swan desde hace generaciones- Comenzó a narrar lentamente- Cuando tenía 16 años, Charlie Swan, el último descendiente de esa familia, con más de doscientos años en su haber, me hizo acompañarle a sus aposentos y dijo estar enamorado de mi, dijo querer convertirme en su protegida...
-Nunca he oído que un sometido se haya enamorado de una humana- La cortó Esme algo sorprendida por lo que contaba- ¿Seguro que no intentaba morderte o matarte?
-Eso pensé yo al principio, pero él era mi amo, podía hacer lo que quisiera conmigo así que no me quejé y esperé a que llegara mi final, pero nunca llegó, los años fueron pasando y él cada vez me aislaba más del mundo en el que vivía, así llegó a convencerme de que decía la verdad y accedí a entregarme a él- Relató con absoluta devoción- Poco después descubrí que esperaba a Isabella, a su hija- Carlisle y Esme se quedaron estáticos, eso era algo único- Él me escondió, me ocultó todo el tiempo que pudo, pero se acercaba el momento del alumbramiento y en ese momento se descubriría la procedencia de ese bebé. Cuando comenzaron los dolores del parto, Charlie me cogió en brazos y corrió conmigo hasta los límites del reino oscuro, hasta donde vivían los humanos libres, me entregó a ellos para salvarnos a mi y a la niña a cambio de la purificación de su alma.
-¿Se purificó?- Esme estaba totalmente sorprendida- ¿Realmente lo hizo?
-Así fue, yo vi como lo hacía, lo vi con mis propios ojos antes de verle desaparecer hacia el que iba a ser su final- Los ojos se le inundaron en lágrimas- Al poco de irse traje a mi hija al mundo y tuve un sueño en el que vi como lo mataban, como decidían ir a por los humanos libres y a por nosotras. Esos humanos me hicieron huir con mi hija, dijeron que era la elegida y que debía correr hacia aquí- Las lágrimas empezaron a correr sin control por sus mejillas- Solo quería salvar a mi hija así que obedecí sin mirar atrás, sin importarme mi dolor ni los gritos de angustia que dejaba a mi espalda cuando fueron atacados, después todo se hizo borroso...
-Ya no debes temer nada- Le aseguró Carlisle abrazándola como un padre- Ellos piensan que habéis muerto y aquí nadie os hará daño a ninguna de las dos. Viviréis con nosotros y entre todos criaremos a tu hija, ella es medio vampira así que tendrá necesidades de nuestra naturaleza.
-¿De verdad vais a dejar que nos quedemos? No tengo nada que ofrecer a cambio.
-No tienes que ofrecernos nada, tu hija y tú sois bienvenidas aquí- Se incorporó y tomó el brazo de Esme- Descansa y recupera fuerzas, cuando vuelvas a despertar haré que te lleven junto a la niña.
-Gracias.
Reneé volvió a tumbarse y Carlisle condujo a Esme fuera de la habitación, Rosalie volvió a entrar y se quedó con Reneé hasta que estuviera recuperada. Ellos fueron a ver a Edward, desde que Alice lo había nombrado su guardián no se había separado de ella en ningún momento, estaba dispuesto a morir por ella si era necesario.
Edward estaba ante un saliente, observando el paisaje nocturno con la pequeña en brazos, la sostenía con un brazo mientras con el otro iba señalando distintos sitios.
-¿Y ves ese saliente que hay a lo lejos? Cuando seas algo más mayor te llevaré a conocer aquel paisaje...
-Edward, ¿qué haces?- Preguntó Esme colocándose a su lado.
-¿Yo?... Nada...
-Pues a mi me parecía que estabas haciendo planes de exploración con Isabella- Sonrió Carlisle colocándose junto a ellos.
-¿Isabella?
-Así dice su madre que se llama- Le respondió- No te encariñes tanto con ella Edward, aun no sabemos que va a suceder, eres su guardián pero no su padre, no lo olvides.
-No lo olvido Carlisle, pero la protegeré cueste lo que cueste.
Hola!
Me alegro de que os esté gustando, se que los capítulos no son muy largos, pero es complicado encontrar conexión entre todo, de todas formas, prometo intentar hacerlos un poco más largos.
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿No es Edward encantador?
Espero vuestros reviews con muchas ganas.
Nos leemos en el próximo
