Hola! Y lo siento por la demora pero no había podido actualizar ninguno de mis FF porque mi Notebook después de días en la UCI murió, y no en cualquier fecha sino en medio de mis exámenes finales en la Universidad así que además del poco tiempo he estado algo estresada, ahora ya estoy con vacaciones así que espero actualizar una vez por semana como antes.
Centrándonos en el capitulo, les puedo decir que esta intenso,hay de todo, celos, pasión, drama, quieres leen mis otros FF saben que amo el drama así que ahora comienza para esta historia...disfruten y no me odien!
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Santana cerró la puerta de su auto con más violencia de la requerida. Necesitaba canalizar su ira de alguna manera o sino su próximo paso sería tomar a Quinn y hacerla hablar por la fuerza. Era tan frustrante, esa rubia tenía la increíble capacidad de volverla loca, de sacar sus sentimientos en forma extrema, amor u odio, golpes o caricias, besos o silencio, con Quinn Fabray no habían términos medios, era todo o nada, y ciertamente en ese momento no tenía claro que es lo que quería, si todo o nada.
Quinn captó de inmediato que el estado de ánimo de Santana había cambiado en forma radical, la conocía y sabía que Santana quería u odiaba y en ese momento probablemente lo que sentía por ella era más parecido a lo segundo. No se podía sentir más cobarde, pero como le explicaba lo que sentía, cómo le decía que venía suspirando por ella durante más de un año, y que mientras ella perdía su tiempo con otra rubia, no se dio cuenta. Tenía miedo, miedo a que Santana la rechazara y ni siquiera como amiga quisiera tenerla cerca. No podía perderla.
Intentó apurar el paso pero cuando vino a alcanzar a la latina, ya estaba en la puerta de entrada y Brittany colgaba de su cuello. "Va a ser una noche my larga", se repetía nuevamente en su mente, al ver el efusivo saludo de la bailarina.
-¡Las estábamos esperando sólo faltaban ustedes!-. Exclamó dando saltitos infantiles-.
-Buenas noches, Britt-. Saludó Quinn y pasó con indiferencia, dirigiéndose directamente hacia el salón-.
Santana se daba cuenta lo que le afectaba a la rubia ver sus muestras de cariño con Brittany, recordó como la trato por haberla visto en el estacionamiento abrazando a la bailarina y una sonrisa maquiavélica adorno su rostro. Tenía un plan, si quería que Quinn le dijera todo lo que sentía debía provocarla, llevarla al extremo, en donde no tuviera otra opción más que desahogarse.
-¿Y que tal estuvo su cita?-. Preguntó inocente la bailarina-.
-¿Cita?-. Repitió extrañada Rachel-.
-No fue una cita, simplemente fuimos a cenar a Breadstix, era nuestro premio por patear todos sus traseros-. Aclaró Santana bebiendo un Vodka recién servido-.
Quinn no le quitaba la mirada de encima, pero parecía que Santana había olvidado que existía. Estaba tan enojada consigo misma porque por su negativa a hablar de lo que había pasado es porque ahora no recibía más que indiferencia, se lo merecía. Tomó la botella más cercana sin siquiera mirar la etiqueta y se sirvió la mitad del vaso, bastaron dos tragos para que estuviera vació nuevamente y la rubia repitiera la acción de llenarlo.
Santana no se despegaba del lado de Brittany, o la bailarina no se despegaba de ella, podía darse cuenta que tenía algunas copas demás en el cuerpo desde que llego y se le abalanzó en forma extremadamente cariñosa. La conocía perfectamente y sabía que con alcohol en su sangre, la temperatura le subía. Y lo podría llegar a disfrutar si no sintiera la mirada de otra rubia clavada en ella en todo momento, la latina no quería mirarla, y luchaba por enfocarse solamente en Britt, pero se le hacía difícil. Desde hace días que la única rubia que tenía en la cabeza era Quinn, con su extraño cambio hacía ella, con todos sus atenciones y sus cuidados, con esos ojos verdes fijos en sus labios mientras cantaban, con la intención de besarla.
Y podía imaginarlo, podía sentir sus labios sobre los de Quinn, sus manos recorriéndola, sus cuerpos conociéndose. Un calor intenso se apropio de todo su cuerpo, incluso sus mejillas se sonrojaron y no podía culpar al alcohol porque iba su primera copa, eran esos pensamientos los le producían eso, esos pensamientos poco santos acerca de su amiga.
-San…has escuchado algo de lo que dije-.
-¿Qué?...lo siento…yo… ¿Qué me estabas diciendo?-. Dijo intentando sacar todo eso de su cabeza-.
-Te extraño San, no puedo estar lejos de ti y me duele que ya no pasemos tiempo juntas-. Expresó la bailarina quien estaba sentada en un sofá un poco más alejada de las demás junto a su mejor amiga-.
-Britt, ya hablamos de sobre esto y esta todo claro, nuestra relación no puede ser la misma-. Respondió aceptando que le tomara la mano-.
-¿Por qué no?, hemos tenido novios antes y ninguno nos ha separado, siempre hemos sido tu y yo San-. Dijo acariciando su mano y mirándola fijamente-.
-Porque yo te dije que te amaba, que estuviéramos juntas, sólo tú y yo, y tú preferiste a Artie, me dolió Britt, partió en pedazos mi maldito corazón-. Confesó-.
-Yo nunca quise hacerte daño, te quiero más que nadie en el mundo-.
-Y yo te quiero a ti, pero al parecer eso no fue suficiente-. Expresó bajando la mirada-.
-No quiero perderte, no lo soportaría, tú eres todo para mi Santana-. Pidió la rubia suplicante-.
-No me vas a perder, lo prometo, sólo que ahora debemos aprender a mantener nuestra relación en amistad solamente, para que ninguna salga herida-. Dijo la latina-.
-Lo intentare-. Contestó y cortó la brecha fundiéndose en un amoroso abrazo que casi le quitó la respiración a Santana-
Quinn estaba en la esquina opuesta de la sala y en su rostro se podía evidenciar toda la impotencia y los celos que sentía en ese momento. Mantenía la copa firme en la mano, aprisionándola con tal fuerza que la podría destrozar en cualquier momento.
Odiaba las muestras de cariño entre las dos porristas, odiaba como Brittany la miraba, la tocaba, la abrazaba, la odiaba porque sabía que ella había disfrutado en más de una ocasión de las caricias de su latina, de sus besos, de su cuerpo. Como la envidiaba, como soñaba poder estar algún día en su lugar. Pero así como iba, se hacía cada vez más lejano.
-Quinn… ¿Te sucede algo?-. Rachel, quien había notado la mirada asesina de la rubia, y aunque la aterrorizaba había decidido acercarse-.
-Nada que pueda importarte, Berry-. Respondió descortés-.
-No puedes por una vez en tu vida actuar como un ser humano con sentimientos y ser amable-. Increpó la pequeña diva, lo que descoloco a Quinn-.
-Y tú no puedes por una vez en tu vida no meterte en lo que no te importa-. Respondió agresiva-.
-Veo que pierdo mi tiempo intentando ser tú amiga-. Expresó, había bebido y eso en primer lugar le dio el valor para acercarse a la rubia-.
-¿Ser mi amiga?, por favor, tú lo único que quieres es quitarme a mi novio-. Dijo sarcástica-.
-Eso no es cierto, yo acepte que te eligiera a ti, simplemente me acerque porque no hay que ser muy observadora para darse cuenta que algo te pasa, casi estás estrangulando a ese pobre vaso-. Explicó la castaña-.
Quinn, no entendía la insistencia de Rachel por acercarse a ella, era algo ilógico. Ella se había encargado de hacerle la vida imposible durante toda la secundaria, además de quedarse finalmente con Finn, que sabía era el gran amor de la pequeña diva.
-Ok, lamento haber sido grosera contigo, pero no me siento totalmente bien en este momento, aún así agradezco tu preocupación-. Dijo fijando su vista por primera vez en ella y siendo lo más amable que podía ser en ese momento-.
-No tienes que agradecer, sólo quiero que sepas que si quieras hablar sobre sea lo que sea que te pase, puedes contármelo, puedes confiar en mi Quinn-. Expresó sincera-.
-Gracias Rachel, lo tendré en cuenta-.
Mientras esa conversación se llevaba a cabo, las demás chicas bailaban en la improvisada pista de baile que habían creado. Todas tenían más de alguna copa en el cuerpo, y al estar entre puras chicas el desenfado era mayor, ninguna tenía algún tipo de pudor o la necesidad de comportarse correctamente.
Santana estaba bailando con Brittany, quien le hacía movimientos sensuales y la mantenía aferrada a su cuerpo, de manera que cada parte de sus anatomías podía ser sentida por la otra. La latina le seguía el juego, y cada cierto tiempo miraba de reojo a Quinn para observar las reacciones que tenía por su comportamiento. Lo estaba haciendo apropósito era parte de su plan.
-San, aunque he bebido algunas copas, no estoy lo suficientemente borracha como para no darme cuenta, que quieres darle celos a alguien-. Susurró Britt en su oído-.
-No se de lo que estás hablando-. Se excuso pobremente, tenía claro que la bailarina detectaba sus mentiras de inmediato-.
-¿Qué te dije sobre mentirme?, Te conozco desde los 6 años Santana López, así que estás diciéndome la verdad en este momento-. Fijando sus ojos celestes en los cafés de la latina y con la voz firme-.
-No han mucho que decir…yo…algo extraño pasa entre Quinn y yo, y ella se niega a decirme que lo que siente-. Explicó la morena-.
-Te lo dije, sabía que había algo más que amistad con ella-.
-No hay nada Britt, puede que sean sólo ideas mías, ella está con Finn, y es como la señorita católica perfecta, es imposible que sienta algo por mí-. insegura-.
-Yo no estaría tan segura, la forma en que te mira o como te cantaba, no son precisamente "amigables"-.
-Yo también lo creí, pero no estoy segura, no me habla de eso, y es Quinn Fabray, una experta en ocultar lo que realmente siente-. Dijo la latina con un dejo de decepción-.
-¿Quieres averiguarlo?-. Preguntó con esa sonrisa maliciosamente inocente que Santana conocía a la perfección-.
-Sabes que sí-. Respondió mordiéndose el labio inferior, y también formándose esa sonrisa en su rostro-.
-Muy bien-. Dijo la rubia y se distancio-.
Santana fue a donde estaba el equipo de música y le bajo un poco el volumen, cuando todas las chicas la miraron para reclamarle, la latina alzó la voz-.
-¡Es hora de los shot de tequila!-. Anunció y todas gritaron y alzaron los brazos como señal de estar de acuerdo, menos cierta rubia que aún observaba todo con una mirada asesina-.
Formaron un círculo y Brittany no tardó ni dos segundos en quitarse la camiseta que llevaba para queda solamente con un coqueto sujetador, se puso en el centro y se recostó. La latina mientras llevaba los ingredientes, que no eran más que limón en rebanas, sal y por supuesto la botella de tequila.
Se arrodillo, y le entrego a Britt un trozo de limón, que llevo inmediatamente a su boca, mientras su amiga esparcía sal por su perfecto abdomen. Lleno el vaso y se preparó. Después se dispuso a pasar su lengua sensualmente por el abdomen de la bailarina para luego dirigirse directamente a su boca y tomar el trozo de limón, finalmente bebió el trago haciendo un gesto al sentir como el licor quemaba su garganta. El contacto de sus labios fue mínimo mientras jugaban, pero lo hubo y eso no pasó desapercibido para Quinn, quien ya no podía tolerar esa situación.
Las chicas no dejaban de aplaudir por la escena que dieron las porristas. Había sido demasiado sexy. Santana fijo su vista en Quinn, quien se mantenía distante del grupo y pudo observar como sus mejillas estaban rojas, no sabía si por ira, por celos, o por lo que había bebido. Odiaba eso, el no poder leer a la rubia, nunca lograba saber que pasaba por su cabeza o lo que iba a hacer, era inquebrantable, esos ojos verdes se transformaban en murallas cuando la rubia lo deseaba. Ahora entendía el porque muchos la llamaban "La reina del hielo", tenía esa capacidad de ocultar perfectamente sus sentimientos. Y eso desesperaba a la latina. Era tan diferente con Brittany, pensó, la bailarina siempre fue un libro abierto ante sus ojos, siempre decía lo que pensaba o sentía aunque muchos no entendieran sus comentarios fuera de lugar o de lógica, para ella todo lo que decía Britt poseía un sentido. Pero Quinn era un maldito enigma, uno que fuera como fuera, esa noche iba a comenzar a descifrar.
Su oportunidad se dio en el momento que Quinn abandono el salón, casi en el instante justo en que ella había terminado de tomar el segundo shot desde el abdomen de Brittany.
-Esto es suficiente-. Se dijo a si misma Quinn y salió del salón-.
Se alejo más rápido de lo que su orgullo le permitió reconocer, y se encerró en una de las últimas puertas que vio, necesitaba alejarse lo más posible de dónde se realizaba la fiesta. Para su suerte resultó ser el baño de la residencia Pierce. Menos mal, pensó, no hubiera soportado terminar en la habitación de Brittany, lugar que suponía estaba lleno de fotografías de la bailarina y Santana, y probablemente donde habían compartido muchas noches de pasión desenfrenada.
-¡Dios tengo que dejar de pensar en eso!-. Se reclamó a si misma por sus masoquistas pensamientos.
-Pero si actúan así en público que más puedo pensar-. Seguía desvariando e intentando quitar la reciente escena de su mente.
Llevaba agua a su rostro, para intentar lavar todas las imágenes que pasaban en ese momento por su mente. Pero eso claramente no estaba resultando efectivo, y lo que creyó le iba ayudar a sobrellevar mejor la situación, termino haciéndole peor. Siempre el alcohol había producido en ella, sobre exagerar y sacar todo lo malo, era definitivamente una borracha enojada.
Y en ese preciso instante quería golpear a Brittany, aunque pensándolo bien, la bailarina no tenía culpa en lo absoluto. La culpa era de Santana, si, ella era la responsable de lo mal que se sentía en ese momento. Primero por producir todos esos sentimientos en ella, por querer besarla cada vez que esta cerca, segundo, por hacerle creer que sentía algo por ella, si porque cuando cantaron la latina le dio claras señales de querer besarla también, y tercero y lo que realmente le dolía, era porque no se fijaba en ella, porque no conseguía de una maldita vez dejar de girar en torno a Brittany y darse cuenta que ella podría hacerla feliz. Finalmente comprendió que la culpa tampoco era de Santana, la única culpable de todo era ella misma.
Se observaba en el espejo, y contemplaba su patética imagen, patética porque pese a tener toda la escuela a sus pies, y que cualquier alumno de Mckinley daría lo que fuese por estar con ella. No lograba ser quien realmente era. Había preferido su popularidad sobre sus sentimientos, mantener su lugar a intentar ser feliz y aceptarse tal cual era. Unas lágrimas comenzaron a correr por ese hermoso y fascinante rostro. No sólo era cobarde con Santana, sino con ella misma, lo que le dolía más aún. Siempre había intentado ser perfecta ante los ojos de los demás y había fallado estrepitosamente, había caído en un pozo profundo en dónde veía difícil poder salir, había creado un personaje que la estaba absorbiendo por completo.
No sabía cuanto tiempo llevaba encerrada en el baño, por lo que lavó por última vez su rostro, intentado hacer desaparecer cualquier evidencia del llanto anterior, producto de su arranque de sinceridad en solitario. Se volvió a mirar al espejo y ahí estaba, la máscara, la imagen de la fría rubia, la reina de Mckinley, la capitana de las porristas y por sobre todo la novia de Finn Hudson. La que se estaba obligando en ese mismo instante a olvidar cualquier sentimiento por Santana López.
Santana no había reaccionado de inmediato cuando vio a Quinn alejarse casi corriendo de dónde se realizaba la fiesta. Su cuerpo si sintió la necesidad de correr tras la rubia, abrazarla, decirle que no era más que un tonto juego. Pero su mente la detuvo, esa sensación extraña de inseguridad, a la que claramente la persona más temible de Mckinley no estaba acostumbrada, pero que se hacía costumbre cuando se trataba de Quinn. Quería saber que era lo que pasaba por la mente de la rubia, ¿Sería posible que sintiera algo por ella?, había una sola forma de averiguarlo.
Después de unos minutos y al recibir una mirada de Britt indicándole que fuera a donde estaba Quinn, se levantó y la siguió. Comenzó abriendo cada puerta de la casa de su mejor amiga, hasta que sintió un ruido en el baño, la única que no estaba en la sala, era la rubia, así que por lógica era quien se encontraba ahí.
Espero pacientemente apoyada en la muralla, justo frente a la puerta del baño, no había más de un metro y medio de separación. Sin embargo, para la latina era un abismo, se quería arriesgar, golpear y exigir una respuesta, pero sentía que si equivocaba y daba un paso en falso, caería de golpe en ese profundo y oscuro espacio.
Perdió la noción del tiempo, hasta cuando Quinn abrió la puerta y mantuvo su vista fija en ella. Le devolvió la mirada con intensidad y lo que vio no era buena señal, esos ojos verde-esmeraldas que a veces la miraban con un brillo especial, eran fríos, indiferentes. No estaba enfrente de Quinn, su Quinn, a la que tenía delante era Quinn "Reina de Mckinley" Fabray.
-¿Si esperabas por el baño ya puedes entrar?-. Rompió el silencio la rubia con su voz neutra no demostrando absolutamente ningún sentimiento-.
-Es a ti a quien esperaba-. Respondió acercándose más acortando la de por si ya pequeña distancia-.
-¿Qué quieres? ¿Ya te cansaste de jugar con tu bailarina?-. Preguntó, le estaba costando ser indiferente, Santana con una mirada lograba romper todas sus defensas-.
-Me quieres decir porque estás actuando así, ¡Maldición que me estás volviendo loca!, Porque si no te conociera pensaría que estás celosa de Britt-. Exclamó alzando en algo la voz-.
-No seas absurda, que podría envidiarle yo a Britt, soy Quinn Fabray, no te olvides nunca de eso, a mi es a quien envidian-. Respondió con prepotencia-.
-Créeme nunca lo olvido, nunca-. Murmuró la latina decepcionada, odiaba esa actitud de Quinn-.
-¿Algo más que quieras decirme?, porque quiero regresar a la fiesta-. Dijo levantado una perfecta ceja y desviando la vista-.
Santana se debatía internamente, tenía dos opciones, la primera era dejarla ir y olvidar todo lo que había pasado, olvidar las miradas, las insinuaciones y todas esas palabras no dichas pero imaginadas y la segunda era ser directa, ir por lo quería, como siempre había sido.
-Quinn…espera tenemos que hablar-. Dijo la morena sujetando con decisión el antebrazo de la rubia-.
-No quiero hablar contigo, no tengo nada que decirte-. Contestó firme-.
-Pero yo sí, yo tengo algunas cosas que decirte-. Expresó armándose de valor bajo la sorprendida mirada de Quinn-.
-Te escuchó-. Contestó y se apoyo en la pared mientras observaba a una nerviosa latina que se posicionaba al frente suyo, estaban a escasos centímetro-.
-Yo…algo me pasa contigo, algo que no me logro explicar pero que tampoco me puedo sacar, es como si algo hubiera cambiado dentro de mi cuando cantábamos, ¿Me entiendes?-. Fijando sus ojos color ámbar en los atentos verdes de la rubia-.
-No realmente-. Contestó bajando la mirada, porque si seguía viendo a Santana a los ojos, no le iba a poder seguir mintiendo-.
-Quinn…mírame, dime mirándome a los ojos que no sentiste lo mismo que yo-. Pidió la latina acortando más la distancia, tanto que sus respiraciones podían ser sentidas por la otra-.
-No, no voy a seguir con esto, ya te lo dije no tengo nada que decirte-. Siguió sin mirarla a los ojos-.
-¡No!...Maldita sea Quinn, ¡Mírame a los ojos y dímelo!-. La tomo de la barbilla con fuerza y la obligo a mirarla a los ojos-. Sólo dímelo-. Suavizo su tono al ver algo de miedo en los ojos de la rubia-.
-¡Porque insistes en torturarme así!-. Exclamó mirándola fijo e intentado alejarse pero Santana tenía prácticamente todo su cuerpo apoyado en ella y con su otra mano en la pared, estaba encerrada por la latina-.
-¡Te estoy haciendo una pregunta nada más!-. Respondió de la misma manera-.
-¡Una que no quiero contestar! Déjame quieres, sólo olvídalo, por favor-. Pidió-.
Era una guerra de miradas, una búsqueda intensa de respuesta sin emitir palaras. Quinn quería correr y esconderse en un lugar seguro, y Santana quería saber que le ocultaba la rubia. Ambas tenían las respiraciones agitadas y no era sólo por la tensión generada, era también por la cercanía, sus cuerpos se negaban a separarse, al contrario deseaban acabar con cualquier exiguo espacio que no permitía que se sintieran del todo.
-No lo puedo olvidar sabes, porque desde que cantamos, no logro sacarte ni un maldito instante de mi cabeza, estás siempre ahí y eso produce que ahora no sólo estés ahí sino que también aquí…-. Expresó llevando su mano a dónde estaba su corazón-.
-Santana…no sigas, te lo suplico, déjalo, las cosas están bien como están-. Suplicó la rubia que tenía sus ojos cristalinos a causa de las palabras de la latina-.
-No lo haré, porque estoy segura que tú sientes lo mismo y que en este instante sólo quieres que te bese-. Decía acercándose peligrosamente-.
-San…-.
-Si no quieres vas a tener que detenerme porque yo no lo haré-. Advirtió casi cerrando la brecha que las separaba-.
Quinn no la detuvo, no tenía las fuerzas suficientes, y porque por más que se haya prometido hace unos minutos atrás olvidar a Santana, tenerla así rozando sus labios con una delicadeza única, y haberla escuchado admitir que sentía algo por ella, boto todos y cada uno de sus muros, la hiso vulnerable y entregada por primera vez en forma completa a alguien.
Alzó sus brazos sujetando por el cuello a la morena para atráela más si eso era posible y aquel tímido roce que Santana comenzó, se había transformado en un beso pasional y necesitado. La latina había colocado sus manos firmemente en la cadera de la rubia, y no tenía ninguna intensión de moverlas de ahí, se sentía cómoda. Sus lenguas jugaban una danza, se complementaban, no había lucha por el control, simplemente se estaban dejando llevar. Quinn quería que alguien la golpeara porque no estaba segura de estar viviendo la realidad o si se encontraba en un mundo paralelo dónde su Santana, a quien había querido durante más de un año en silencio, la estaba besando, y como la estaba besando.
El ambiente se estaba volviendo caluroso, y ellas se negaban a separarse, la morena recorría con delicadeza las curvas de Quinn, intentado no sobrepasarse, aunque su cuerpo le pedía mucho más. La rubia se sentía libre, y las caricias de Santana no hacían más que provocarla, por primera vez en su vida, estaba sintiendo eso que algunos definían como ver fuegos artificiales cuando besas y estás con la persona correcta, tanto que algunos gemidos se le escaparon.
Santana no quería soltarla, una sensación en su estómago se había alojado en forma permanente, era algo que nunca había sentido y le agrada, hacía que ese momento fuera más único, y que no se arrepintiera de haber dado el primer paso.
El oxigeno se les acabó, y juntaron sus frentes sin dejarse de mirarse a los ojos, aprovecharon de respirar aunque realmente esa necesidad básica para cualquier ser humano, se había transformado en algo segundario para ellas.
-Yo tenía razón… Quinn rompiendo el silencio-.
-¿Sobre qué?-. Preguntó la morena con una sonrisa-.
-¿Sabes porque mi sabor favorito de helado es frambuesa? -. Expresó con una sonrisa inocente y sus ojos brillantes-.
por la pregunta de la rubia dado el momento-.
-Porque cuando pensaba en ti e imaginaba tus labios, siempre pensé que tenían sabor a frambuesa, y tenía razón, tú sabes y eres tan deliciosa como la frambuesa-. Explicó Quinn-.
-Creo que es mejor que estés segura, de si estás en lo correcto o no…-. Dijo y otra vez besó a la rubia.
Ahora tomó su labio inferior e inmediatamente con su lengua pidió permiso para entrar lo que fue concedido de inmediato. En está ocasión la latina estaba con más confianza y dejándose llevar por sus instintos, la aprisiono entre la pared y su cuerpo, recorriendo con sus manos el cuerpo perfecto de la rubia, mientras que posicionaba uno de sus muslos en su entrepierna ejerciendo presión. Quinn respondía con suaves gemidos que se iban haciendo cada vez más audibles. Estaban tan insertas la una en la otra, que no notaron que alguien estaba siendo testigo de tan fogosa escena.
Rachel no había llegado ahí por mera casualidad, aunque la mayoría no lo creyera, ella era muy observadora, prefería estar atenta a cada cosa que pasaba a su alrededor más que hablar u opinar sobre todo.
Durante toda la semana anterior había observado la cercanía que tenían Santana y Quinn. Al principio no le había dado mayor importancia, ya que ambas porristas eran parte de la que creyó desaparecida "The Unholy Trinity", y nadie mejor que ella había sido testigo de ese trío en acción, ya que la habían torturado durante los últimos tres años.
Ese pensamiento de no darle importancia cambio cuando las escucho cantar. Para todos había sido una sorpresa, ver la forma en que se complementaban pero a ella le produjo algo más, le produjo dudas, sumado a eso la discusión que "casualmente" había escuchado entre la capitana de las porristas y su novio, ¿por quien?, por Santana.
Pero no habían sido más que piezas sueltas de una extraña historia, no tenía nada, sólo sospechas, hasta esa noche claramente. Desde que amabas llegaron de su "no-cita", se veían distantes, y el comportamiento de Quinn, era como el de un amante engañado, la rubia no se había esforzado mucho en ocultar todos los celos que tenía al ver a Brittany y Santana juntas, eso ya había sido lo que confirmo hasta cierto punto las sospechas de la diva.
Sin embargo, lo que estaba viendo no lo tenía contemplado, siguió a Santana y espero paciente, por lo que escuchó toda la conversación, y fue testigo por consecuencia del apasionado beso que hiso real, todo lo que presumió los últimos días.
La verdad no tenía claro que hacer con esa información. Podía sacar su teléfono y con un simple click arruinar la reputación de sus dos grandes torturadoras, podía ser la causante de la caída de la gran Quinn Fabray, quien no sólo se había encargado de sumergirla en el fondo de la pirámide social, sino que le había quitado a quien consideraba el amor de su vida, le había robado a Finn.
Todas esas ideas pasaron por su cabeza, en cuestión de segundos y se detuvieron igual de rápido al escuchar a Quinn hablarle a Santana, su voz era diferente, sonaba ¿feliz?, ¿entregada? ¿Vulnerable?, tres adjetivos que nunca pensó iba a adjudicarle a la rubia. Se arrepintió de sus pensamientos, porque mucho que ellas fueran las responsables de que muchas tarde se encerrara en su pieza a llorar después de la escuela, no iba a sacarlas del closet con toda la escuela, ella había sido criada por dos padre homosexuales y sabía lo difícil que era ser diferente en una ciudad como Lima.
Comenzó a retroceder, con cuidado, para que no se dieran cuenta de su presencia, no quería dar explicaciones del porque estaba ahí, quería simplemente olvidarlo. Pero al parecer la suerte no estaba de su lado, y chocó accidentalmente con una mesa que producto del golpe se movió, dejando caer escandalosamente un jarrón, partiéndose en varios pedazos al llegar al suelo. Pero eso ya no era importante, lo que le preocupada a Rachel eran las dos chicas que la miraban, no podía distinguir si con odio y queriendo asesinarla, o con miedo por la situación en la que habían sido sorprendidas.
-Berry…tú… ¿Qué haces ahí?-. Dijo Quinn distanciándose inmediatamente de Santana, y absolutamente nerviosa-.
-He…yo…nada, quería utilizar el baño, pero puedo volver más tarde-. Contestó intentado retirarse de ahí-.
-¡Berry!-. Exclamó Santana y se acercó amenazante-. ¿Qué es lo que viste?-.
-Yo… verdad no quería ser acosada por las chicas más populares y temibles de Mckinley-. Nada, venía caminando y tropecé, creo que he bebido demasiado-. Mintió-.
Santana se relajo ante esa respuesta.
-Puedes entrar, nosotras ya volvíamos a la fiesta-. Expresó la latina con más confianza-.
-Eso haré-. Y con cuidado pasó entre ellas sintiéndose aliviada de haberse librado de eso-.
Quinn había aprendido a conocer a Rachel, es cierto, nunca fueron amigas, pero ella siempre había sido de la idea de que a los enemigos había que conocerlos con mayor profundidad, para así encontrar el punto dónde atacar. Por lo que se dio cuenta de inmediato que la pequeña diva mentía.
-Nos está mintiendo-. Susurró Quinn alejándose unos metros de dónde estaban-.
-¿Por qué lo dices?-. Preguntó Santana tomándole la mano cariñosamente, pero la rubia se tenso ante su caricia-.
-La conozco, ella nos vio San y estoy segura que va a usar eso para que Finn termine conmigo, para arruinar mi reputación -. Expresó la rubia nerviosa-.
-¿Y eso es realmente malo?-. Preguntó intentado ser paciente-. ¿Quieres seguir con él?, Porqué yo pensé que…bueno…tu y yo podríamos intentarlo-. Dijo bajando la mirada-.
-San…yo no se si este lista para eso, te quiero, y besarte ha sido la sensación más increíble que he tenido en mi vida, pero no puedo arriesgarme a perderlo todo por segunda vez-. Explicó la rubia apretando la mano de a morena para captar su atención-.
-Entiendo-. Contestó decepcionada-. Esto que pasó se queda aquí, porque para ti no fue más que un beso de una noche para sacarte el gusto, mañana todo sigue igual y vuelves con tu novio a seguir siendo la niñita perfecta-. Expresó herida soltando a Quinn para irse de ahí-.
-San, no quise decir eso, tú sabes que no ha sido un beso insignificante, ha sido un beso que he deseado por mucho tiempo, nunca pensé que mis sentimientos por ti podían llegar a ser correspondidos, te quiero tanto que me da miedo, estoy aterrorizada Santana-. Dijo mirándola fijo-.
-Yo también tengo miedo Q, ¡Dios que nunca imagine sentir esto por ti!, pero lo siento y no quiero negarlo más, quiero que nos demos la oportunidad de comenzar algo, de irnos conociendo no sólo como amigas…-. Fue acercándose para sentir más cerca el cuerpo de la rubia-.
-Santana…-. Contestó y con su mano distancio a la latina-. Si tú quieres podemos intentarlo, créeme no hay nada que desearía más que tener una oportunidad de estar a tu lado, pero debes darme tiempo, no puedo dejar todo, no estoy lista para eso-.
-¿Qué quieres decir con eso?, que seguirás con Finn, mientras me a mi me escondes como tu sucio secreto, no Quinn, no puedo, porque yo también tengo miedo y aún así estoy cada día aceptándome tal cuál soy un poco más, soy diferente y era tiempo que me diera cuenta de ello, tal vez no estoy lista para salir del closet con toda la escuela, pero si para dar pequeños pasos como lo hice contigo, y necesito a alguien que este dispuesta a dar esos pasos conmigo, a mi lado, no que me esconda porque esta avergonzada de lo que siente-. Expresó la latina con su voz algo quebrada y sus ojos brillantes-.
-Yo jamás me podría avergonzar de lo que siento por ti, eres la única persona que me ha hecho sentir de verdad, quien ha logrado meterse tan dentro de mi que aunque lo intente mil veces fue imposible sacarte, eres mi luz, mi pensamientos constante, y mientras me besabas una parte de mi se negaba a creer que era real, por lo perfecto que fue, porque aunque en mi mente lo imagine incontables veces, la realidad fue extremadamente superior, te quiero S, y no quiero que te alejes de mi-. Confesó la rubia con toda la sinceridad que poseía, por primera vez en toda su vida se estaba mostrando sin ningún tipo de protección-.
-No tiene que ser así…quédate conmigo, yo nunca te dejare sola… ambas manos de la rubia cerca de sus rostros entre ellas debajo de las propias-.
-Tú no sabes lo que es perderlo todo, lo que es que nadie te mire, que te humillen, después de haber sido quien gobernaba la escuela, me costo recuperar mi lugar y no puedo perderlo de nuevo…yo…no lo soportaría-. Explicó-.
Santana no podía creer lo que escuchaba, sabía que para Quinn era importante su popularidad, ser quien recibiera todas las miradas, pero por un momento pensó que ella podía ser más importante que eso en la vida de la rubia.
-Quédate con tu popularidad Quinn, espero que te haga feliz y que tú novio te de una perfecta, aceptada y tradicional familia cristiana-. Expresó sarcástica intentado tapar con palabras hirientes, todo su dolor-.
-San…-. La rubia con lágrimas rodando por sus mejillas-.
Santana no escuchó, no quería hacerlo, para ella simplemente era otro rechazo pero con distinta protagonista, otra rubia, otro sentimiento, otra vez esa punzada en el corazón que dolía como el infierno. Está vez un poco más profundo que la anterior.
Y? Cuanto me odian?...La verdad es que una de las cosas que me gusta del personaje de Quinn es lo complicada de entender que es por esa dualidad que posee, intente describir lo mejor posible para que se entienda el porque no puede simplemente dejar todo por Santana, aunque la quiera. Sobre todo en la parte que se mira al espejo, ahí están todos sus miedos.
Espero que haya valido la pena la espera, me esfuerzo por escribir una buena historia para ustedes, gracias a todas por sus Review, sobre todo a las que se dan el tiempo de comentar cada capitulo que lleva este FF, GRACIAS! Y a quienes comentan solamente cuando me atraso para presionarme tambien (cof cof ELA cof cof) jajaja. Nos estamos leyendo pronto, lo prometo...Saludos Dany!
