T R O P I E Z O
Desclaimer: los personajes que aparecen aquí no me pertenecen sino que son obra de Masashi Kishimoto, yo solo los utilizo para entretenerme.
-diálogos-
"Pensamiento"
Notas de la Autora al final. . .
Tres
.
-en otras noticias, por medio de una rueda de prensa transmitida el día de ayer a tempranas horas de la noche el Presidente de los Estados Unidos muestra su descontento con respecto a la eliminación de las elecciones en Japón, describiéndolas como un golpe contra la democracia. . .-
-no puedo seguir viendo esto- dijo un hombre de mediana edad mientras cambiaba los canales de la pequeña televisión –cada día las cosas se ponen más feas-
Se encontraba sentado frente a una mesa de madera pulida sobre la cual se encontraba un plato a medio terminar junto a un vaso lleno de jugo de naranja. A su mano derecha se encontraban un par de lentes de pasta marrón y un juego de llaves.
Aclarándose la garganta dejo el control remoto a un lado y dándose suaves palmadas sobre su camisa y pantalón, chequeó que en sus bolsillos estuvieran todas sus cosas.
-mi amor, ¿has visto dónde me dejé la chequera?- le preguntó curioso a su esposa quién se encontraba en la habitación continua lavando la ropa sucia.
-revisa en tu maletín- le contestó con voz cansada –siempre la guardas en el bolsillo de enfrente-
El hombre observó a su alrededor, buscando su maletín de cuero pero no lo encontraba.
-y ¿dónde se encuentra mi maletín?- preguntó tratando de hacer memoria mientras se terminaba de beber el jugo de naranja.
-En el recibidor papá, como siempre- contestó entonces una joven de diecinueve años que entraba a la cocina presurosa y cogía un par de tostadas que habían en un plato de la mesa.
La joven iba vestida con unos jeans claros, una camisa de tirantes blanca y un par tenis verdes que hacían juego con sus ojos color jade. Su larga cabellera era de un tono rosa pastel y estaba recogido en una cola baja.
-muchas gracias hija, es que la edad me pega a veces- comentó el hombre mientras se levantaba y chequeaba su reloj de muñeca -¿no se te hace tarde?-
-¡Oh! Cierto- comentó la chica y dejando una tostada a medio comer en la mesa se colgó su bolso azul marino que había en una de las sillas –adiós mamá, adiós papá-
-Adiós cariño- dijeron ambos padres al unísono a la vez que escuchaban como se cerraba la puerta de la casa con un estruendo.
La joven corrió rápidamente hasta que llegó a la parada de autobús a varias cuadras lejos de su casa. Respirando agitadamente revisó la hora en su celular e inmediatamente puso una mueca de preocupación.
"¡Rayos! Voy demasiado retrasada" pensó mientras las puertas del autobús se abrían y ella entraba dentro apegando su bolso más hacia sí, pues durante los últimos meses el nivel de asaltos dentro del país había incrementado.
Se hizo paso entre el volumen de gente que se encontraba dentro del autobús y sin éxito de encontrar un asiento se aferró a un tubo metálico, a la vez que deseaba intensamente que la clase de anatomía no hubiese comenzado aún o que la profesora tuviese algún percance.
El autobús realizó cada una de sus paradas y del número de personas que salían se veía duplicado con el número de personas que entraban, todas de distintas clases, cada una concentrada en sus propios pensamientos.
Cuando el autobús anunció que habían llegado a la Ciudad Universitaria soltó un suspiro de alivio y bajó presurosa a la parada, para luego atravesar el campus universitario corriendo en dirección de la facultad de medicina.
Un gran alivio la inundó completamente cuando al llegar observó que todos sus compañeros de clase se encontraban fuera del salón y la profesora no se veía por ninguna parte.
Al verla una joven de la misma edad y de mirada achocolatada se le acercó corriendo.
-¿es que acaso enloqueciste? ¿Cómo se te ocurre venir a estas horas?- le riño la chica sumamente molesta mientras se cruzaba de brazos.
-dis… disculpa… Aki… es que…- trató de explicarse la recién llegada con la respiración agitada
-¡es que nada!- le interrumpió de forma tajante -de no ser porque una de las lámparas del salón tuvo un corto circuito y se cayó, en estos instantes estarías aquí sentada sin poder presentar el examen-
-tuve suerte- respondió la joven con una sonrisa mientras se soltaba sus largos cabellos rosa pálido y se los acomodaba un poco.
-demasiada- dijo Aki y soltó un suspiro de cansancio -¿te lo sabes todo?-
-perfectamente- dijo muy orgullosa la pelirosada –he estudiado desde que la profesora lo mencionó-
-bueno eso está bien, Nagasaki se puso a estudiar anoche y ahorita es todo un manojo de nervios con mega ojeras-
-eso le pasa por irresponsable, yo le dije para estudiar juntos y siempre se negó, decía que aún faltaba mucho- dijo con una sonrisa y una mirada divertida en sus ojos jade.
-jóvenes, me temo que hoy no se podrá realizar la prueba, debido a que existe una falla en todo el cableado- dijo en voz alta una mujer de mirada fiera que portaba una taza de café en la mano y que logró captar la atención de todos los presentes –la aplazaremos sin falta para la próxima semana, pueden retirarse-
Todos permanecieron en sus puestos hasta que la profesora se hubo marchado por uno de los pasillos, al hacerlo un grito de plena felicidad se alzó por entre las voces de los demás estudiantes.
-bueno, parece que Nagasaki no es el único con suerte el día de hoy- comentó Aki a su amiga -¿te gustaría ir al cafetín de Arquitectura? Escuché que hoy están sirviendo panecillos dulces, además nos falta mucho para la siguiente clase-
-me parece bien- dijo la pelirosa y ambas se pusieron en marcha -¿no te parece un poco injusto que Arquitectura siempre tenga lo mejor en su cafetín?-
-demasiado, aunque no me puedo quejar por lo menos en el nuestro hay mesas, a diferencia del cafetín de Ingeniería- dijo Aki mientras revisaba un mensaje dentro de su celular.
El día transcurrió de una forma tranquila sin muchos percances, y la joven pelirosa se sentía bastante entusiasmada pues así podría pasar por algunas tiendas camino a su casa y sin que se le hiciese tarde pero todos sus planes se vieron arruinados por una simple palabra.
Protesta.
En la Gran Plaza ubicada en el centro mismo de la universidad había millones de estudiantes congregados con carteles, pancartas, quemando cauchos por el paso automovilístico y bloqueando cualquier salida de la universidad.
-¡El que sean los gobernantes de nuestra nación no les da el poder de quitarnos nuestros derechos!- gritaba un joven por medio de un parlante, estaba parado junto a otras personas sobre una tarima improvisada -¿Quiénes somos?-
-¡Estudiantes!- contestaron todos los reunidos de forma ensordecedora.
-¿Qué queremos?- volvió a gritar el joven animando aun más a la muchedumbre.
-¡Libertad!- contestó el público aun más eufórico mientras sumaban palmadas y agitaban sus carteles.
En ese momento llegaron varios reporteros y más personas se congregaban alrededor, sumándose a la protesta con sus gritos y aplausos, imposibilitando en mayor grado el paso.
La joven pelirosa ubicada desde un punto alto trataba de vislumbrar algún camino que pudiese tomar para poder irse a su casa pero era realmente difícil con tantas personas moviéndose por todas partes.
-¿Quiénes somos?-
Resonaron dentro del aire el sonido de sirenas acercándose y unos segundos después varios carros de la policía se encontraban allí formando un perímetro alrededor del disturbio.
-¡Estudiantes!-
"no me queda de otra, tendré que atravesarlo" pensó la chica y tomando con fuerza su bolso comenzó a meterse por dentro de la multitud, deseando que aquella protesta no empeorase.
-Cesen con esta protesta y todo saldrá bien- dijo el jefe de policía con un megáfono a toda la muchedumbre que seguidamente comenzaron a negarse a gritos.
-¿por qué habríamos de hacerlo? Somos libres de quejarnos de lo que queramos y ustedes no pueden impedirlo- gritó el joven y todos le respaldaron.
La ojijade cada vez más nerviosa y preocupada trató de aumentar el paso pero era muy peliagudo pasar por entre tantas personas, sentía que el camino crecía por cada paso que daba y le obligaba a creer que jamás saldría de aquella masa de sudor, quejas y empujones.
-Por favor les pedimos que paren con esto o si no…- trató de convencer el jefe de policía mientras sus oficiales se cubrían con enormes escudos transparentes y se colocaban sus cascos, cerrando el perímetro.
-¿O si no qué?- desafió el jefe de protesta con pedantería y todos los demás le imitaron.
"tengo que salir de aquí" pensó la chica y sintió como su cuerpo se ponía en completa tensión ante el curso que llevaban las cosas.
El jefe de policía soltó un suspiro de cansancio, apagó el parlante y dio un asentimiento con la cabeza.
Todos permanecían expectantes, aun gritando, insultando.
-¡ustedes no pueden hacernos nada!- gritó el estudiante completamente eufórico sintiéndose el vencedor de aquella contienda.
-no pueden- dijo una voz grave y profunda que se elevó por encima de todos los presentes, haciéndolos estremecer sin ninguna razón.
El corazón de la chica se paralizó cuando al levantar su mirada junto con todos los demás protestantes, observaron a cuatro figuras montadas en el techo del edificio ubicado detrás de la tarima, con una pose fiera.
-pero nosotros sí- dijo la figura del centro y entonces un ensordecedor rugido medio animal, medio sobrenatural hizo temblar la tierra.
Desde distintos ángulos enormes Syatan aparecieron con sus miradas vacías enseñando colmillos, garras y destruyendo todo lo que estaba a su paso.
Toda la muchedumbre cayó en el pánico e intentaban huir pero era imposible los policías les cerraban el paso con sus escudos.
La gente corría, se empujaba, gritaba, todos completamente atemorizados mientras las cuatro figuras transmutaban y se volvían unos monstruos iguales a los demás y comenzaban a matarlos, uno por uno.
La chica asustada y con los latidos desbocados de su corazón en su garganta trataba de hacerse paso entre la carnicería que aquella protesta se estaba volviendo. Tenía ganas de gritar, nauseas y las lágrimas amenazaban con salir.
La gente se golpeaba, se pisaba, corrían despavoridos mientras el suelo de cemento se llenaba de la sangre de todos aquellos que iban siendo asesinados, la plaza universitaria se llenaba de cuerpos y nadie podía hacer nada para evitarlo, todos sólo pensaban en salvar sus vidas.
Entonces sintió como alguien le golpeaba en el rostro y caía hacia atrás quedando atrapada entre las pisadas de las personas, que la pateaba inconscientes de que ella se encontrara en el piso sangrando de la nariz.
Un espantoso dolor la hizo gritar cuando le pisaron los dedos de su mano derecha. Su respiración era agitada, todas sus cosas las había perdido regadas por aquel suelo, sus oídos le pitaban por cada uno de los gritos desgarradores y su cabeza comenzaba a dar vueltas, pero con todo trató de ponerse en pie.
Necesitaba salir de allí. Tenía que volver a casa.
Al levantarse sus piernas llenas de magulladuras le fallaron y cayó de rodillas contra el suelo, sumándole más dolor a su cuerpo.
-¿a dónde crees que vas?- preguntó amenazante la misma voz grave y profunda que había escuchado tiempo antes, haciendo que su piel se erizara.
Instintivamente, trató de huir a gatas mientras negaba silenciosamente pero entonces alguien la haló por sus cabellos, generando un agudo dolor de cabeza.
-hmn, humana patética- soltó mientras la levantaba del suelo con fuerza sobrehumana y la volteaba dejándole ver su rostro.
Dos mechones largos de un oscuro negro azabache hacían resaltar su blanquecina piel, sus labios eran una línea firme en su rostro varonil, y sus ojos tan negros como la oscuridad absoluta se mantenían fijos, altaneros y con una visible mueca de desprecio puro.
No podía apartar su vista de los ojos de él. Su corazón latía desbocado, su cuerpo entero le gritaba que se encontraba en un inminente peligro, su mente le pedía desesperada que escapase pero el miedo le había paralizado cada músculo de su cuerpo.
Entonces los labios de su captor se curvaron en una retorcida y malévola sonrisa, que le generó espasmos por todo su cuerpo.
Sin decir nada, la dejó caer al piso y antes de que pudiese pensar en escapar le propinó una patada en las costillas, logrando inmovilizarla, mientras desenvainaba la espada que llevaba atada tras su espalda.
Ella sólo pudo llevarse las manos a su pecho como si con eso pudiese aliviar aquel dolor punzante.
-patético- dijo él colocando un pie sobre su cabeza a la vez que le aplicaba fuerza generando una presión contra el suelo.
Sentía como su cabeza estallaría en cualquier momento y no podía evitar gemir del dolor.
Elevó la espada por encima de su cabeza haciendo que el filo refulgiera bajo los rayos del sol.
-ahora sabré como chillas- soltó impregnando cada palabra con el más profundo odio y clavó la espada con todas sus fuerzas en el costado de su víctima.
Un grito agudo y desgarrador se escapó de sus agrietados labios, y la sangre brotó de la herida, roja y cálida. Sus costillas y cabeza palpitaban sintiendo un dolor extremo.
La sonrisa se ensombreció aun más y sacando la espada del cuerpo, volvió a repetir la misma acción pero ahora en sus piernas, sus pies, sus manos, sus brazos, su pecho, su estómago.
Su sufrimiento aumentaba de nivel al igual que sus gritos con cada cuchillada que le daba y las lágrimas no tardaron en brotar por sus ojos mezclándose con la sangre que lentamente se acumulaba bajo su cuerpo.
-Jefe, hemos terminado- dijo una voz rasposa y burlona –ya todos están muertos-
-el trabajo está terminado- dijo la voz de una mujer.
La chica sintió como extraían la espada de sus muslos y pudo escuchar el chasquido que realizó cuando fue envainada.
Su captor retiró su pie y le pateó la cara con fuerza, antes de retroceder.
-vámonos- ordenó con voz grave y él junto con las demás figuras que la rodeaban desaparecieron.
Su vista se volvió borrosa, sus latidos cada vez eran más lentos, su respiración era rasposa y torturadora. Las lágrimas parecían no tener fin, seguían saliendo al igual que la sangre abandonaba su cuerpo.
No había ruido alguno, sólo silencio, un silencio tan absoluto que la lastimaba.
Poco a poco, ya no hubo dolor, ni lágrimas sólo la negra y profunda oscuridad cerniéndose sobre su persona.
La muerte había venido a buscarla.
Abrí mis ojos de golpe, me encontraba con la respiración agitada, el pulso acelerado y cada parte de mi cuerpo en extrema tensión. Nuevamente los recuerdos de mi pasado me habían asaltado, como una cruel pesadilla.
"calma, ya ha pasado todo" me dije a mi misma con el único motivo de relajar mis sentidos, no podía permitir que los recuerdos se apoderaran de mí. Entonces sentí como alguien me daba un suave apretón en la mano.
-Sakura, ¿te encuentras bien?- me preguntó una voz ronca y varonil que reconocí enseguida.
Giré mi rostro hacia el dueño de aquella voz y la más absoluta de las paces llegó a cada parte de mi cuerpo.
Sus negros ojos me miraban preocupados, bajo ellos dos líneas representaban las cicatrices de su pasado, su largo cabello estaba recogido en una coleta baja, sus finos labios se mostraban serenos.
En mis labios se formó una dulce sonrisa, sentado tras el volante de su convertible rojo, mi novio Itachi me tomaba la mano suavemente.
Él era el barco que me mantenía a flote sobre el mar salvaje y destructivo de mi doloroso pasado. Desde aquel día en que lo conocí, mi mundo se había iluminado de su presencia y se había convertido en la persona más importante en mi delicada vida.
-sólo tuve un mal sueño, descuida- le dije con motivo de tranquilizarlo y a pesar de que en su mirada me decía que no estaba muy convencido, lo aceptó.
En ese momento, el semáforo cambió a verde y sin soltarme la mano puso el carro en marcha, yo simplemente me dedique a ver fuera de la ventanilla.
La mañana siguiente a la protesta, Itachi junto con Madara me habían encontrado enterrada debajo de todos los cadáveres de los estudiantes que murieron en aquella plaza, yo había sido la única superviviente.
Ellos se encargaron de cuidarme y una vez estuve consciente me contaron que ambos formaban parte de una organización que ayudaría a Japón a restaurar su paz y que si yo deseaba unirme, pero advirtiéndome de las consecuencias y normas que eso conllevaba.
Tardé dos días en aceptar su propuesta y desde entonces no he vuelto a ver a mis padres, por el peligro al que podría llegar a exponerlos, pero aquello a pesar de que me entristecía no me detenía.
Esa misma noche en que había aceptado quedarme, me había jurado a mi misma que me vengaría de aquel que me había llevado al borde de la muerte y como prueba de ello corte mi cabello, dejando a la joven estudiante de medicina enterrada en el pasado.
Inconscientemente mis manos fueron a parar a mi cabello y el reflejo de mis determinados ojos sobre la ventanilla me devolvió la mirada.
Sí, yo estoy bien, yo estaría bien, me volveré más fuerte, protegeré a los que amo y me vengaré.
Era una promesa.
Me encontraba nuevamente en la terraza de la Torre, mis manos escondidas dentro de las mangas de mi suéter blanco de lana, mi cabello suelto siendo mecido por la suave brisa nocturna que le daba frías caricias a mi rostro, el silencio era mi compañero fiel y a lo lejos las millones de luces coloridas de la ciudad resplandecían dando destellos fugaces.
. . .I'm a satellite heart, lost in the dark. . .
Entonces no pude evitar recordar un par de ojos tan azules como el mismo océano, que no había vuelto a ver y que los cálidos y profundos latidos de mi corazón deseaban reconocer.
. . .I'm spun out so far, you stop, I start. . .
Su nombre vino a mis labios junto con un pequeño rubor en mis mejillas. La imagen de su sonrisa me llenaba de forma plena y lo más sorprendente de todo es que apenas sabía quién era, apenas sabía su nombre.
. . .But I'll be true to you. . .
Pero no podía evitar los rubores, ni las sonrisas, ni dejar de pensar en él. Era como una fuerza involuntaria la que me empujaba a aquel camino desconocido que se abría hacía él.
. . .No matter what you do. . .
Entonces cada vez que trataba de hacerme recapacitar, de ver las cosas con lógica, mi corazón deseaba ver aquellos ojos nuevamente para así perderse en ellos y olvidarse de todo.
. . .Yeah, I'll be true to you. . .
"Ojalá estuvieses aquí conmigo, Naruto-kun" pensé teniendo la firme esperanza de que él pudiese escucharme y ver la sonrisa que se formaba en mis labios.
N/A: LO SIENTO! no puedo creer que me tomé todo un año para poder realizar este capítulo, aunque lo mismo me pasó con el primero de mis fics. De verdad que soy mu lenta en esto de las actualizaciones y estoy muy arrepentida! Lo que pasa es que entre la tésis de grado, los exámenes, el ingreso a la universidad y un monton de cosas más me están volviendo locaaa! Pero bueno, comprenderé si dejan de leer el fic o si me odian, porque sinceramente yo lo haría u.u
Pero dejando la tristeza y la pena a un lado, espero que les haya gustado este capítulo que aun cuando nuestro apuesto rubio Naruto no ha hecho aparición hubo mención de él con un toque romántico! (o eso intenté) :D este es el primero de cuatro caps que son para explicar un poco de personajes influyentes dentro del trama de este fic! Se sorprenderán!
Ahora las contestaciones a algunos reviews que me dejaron:
shinofan: holis! Muchas gracias, siempre me dejas un review en cada capítulo y eso me anima a continuar! Bueno contestando a tus preguntas, Akatsuki y la Sede osea Konoha si son enemigos pronto sabrás por qué. Segundo, las creaciones de Orochimaru son los Syatan y bueno están hechos de pura radioactividad, esto también se explicará mejor más adelante. Espero esto te haya ayudado! ;D
AgHnA: jajajajaja! xD Bueno, ojalá este capítulo te haya ayudado a enloquecer aun más y me halaga que mi fic lo haga, en serio! muchas gracias por tus reviews los aprecio mucho!
Aoi-Hyuga: wow! Muchísimas gracias! me alegro de que te haya gustado tanto mi fic! *w* oh y espero no haberme sobrepasado con la sangre en este cap, la verdad es que nunca había escribido en tan ciencia ficción! Mis otros fics son oscuros, de drama y misterio entonces soy medio nuevita! Jejeje espero y te haya gustado el cap! :3
Sayuki-Uchiha: holis inuuu! Ha pasado tiempo desde que hablamos por facebook xD jejejeje y deja a Sakura tranquila no ves que necesita de Itachi! xP y obviamente no podía quitarle a Madara en lado Tobi que lo hizo tan famoso en la serie! Jajajaja un beso! Ya programamos cuando vernos! ;D
Uchiha-Dani-Uzumaki: porfis, porfis, porfis, porfis no me mates! . ya subí el cap que es lo que cuenta! :D jajajaja lo que pasa es que estaba cansada de que en muchos fics Akatsuki fueran siempre los malos y Konoha buena, entonces no sé decidí cambiarlo! Pero admitamoslo Suigetsu, Jiraiya y Naruto son muuuuy sexies de malos y de buenos! Y a Sasuke no podía verlo como chico bueno, era muy difícil! Jejeje :D espero te haya gustado el cap!
ikare: *W* no hay palabras suficientes para expresar la felicidad que me invadió cuando leí tu fic! Fue un momento en el que andaba muy depre y me sentía muy abatida entonces pensé a revisar si alguna de mis historias favoritas actualizó y entonces vi que el numerito de Tropiezo había aumentado y cuando le di click fue como una luz! Te lo agradesco muxoooo! Me siento increíblemente halagada de que te halla gustado tanto esta historia tan locaa! Y ojalá me sigas leyendo a pesar de mi enorme retrasoo! Honto Arigato!
Bien, y ahora quiero agradecer a todos los que me han agregado en sus favoritos y alertas, muchísimas gracias y espero no haberlos decepcionado!
Me despido hacia el próximo cap y les invito a presionar ese hermosos botoncito que hay debajo de la pantalla, para que así me dejen su opinión y alimenten mi corazoncito de escritora loca!
PD: con el único fin de que no tenía nada mejor que hacer, escogí como Opening de este fic la canción de Falling Down de Oasis, la cual es el Opening del anime Higashi no Eden (muy bueno) en la vida real y como Ending la canción Shut Up and Explode de Boom Boom Satellites, que es el Opening de un anime que aun no he visto llamado Xam'd. Esto se los comento para que le den un vistazo y no sé para hacer más ameno el fic!
Bye bye
Kirumi
