Misaki

Desde que había vuelto a la casa de Nii-chan todos los días hacía lo mismo. Por las mañanas me quedaba solo en casa, ya que estaba de vacaciones, haciendo los quehaceres de la casa y pasaba las tardes en compañía de Usagi-san que ya no me caía tan mal, aunque se notaba que había sido un niño mimado.

Ese día llamaron a la puerta mientras tendía la ropa en la terraza. Debí suponer que era Yuki, ya que hacía dos semanas que no sabía nada de él, pero no lo hice y fui a abrir la puerta. Nada más abrirla se abalanzó sobre mi dándome un abrazo, sin poder evitarlo nuevas lágrimas salieron de mis ojos.

-Misaki, te necesito, no soy nada sin ti.- Me dijo Yuki sin soltarme.

-Te dije que no iba a volver.- Esto estaba siendo más doloroso que la charla por teléfono.

-Por favor, hablemos, estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo.- Dijo Yuki con paciencia. Me cogió de la mano y con una delicadeza inusual en él me llevó hasta el salón. Nos sentamos en el sofá y quedamos en silencio.- He hecho tantas cosas mal que no sé exactamente por cual te has enfadado.

-¿De verdad que no lo sabes?- Le pregunté enfadado, ni siquiera sabía por qué habíamos peleado.

-Me dijiste que era porque no te hacía caso.- Me dijo Yuki.

-¿No recuerdas que pasó el día que me fui?- Pregunté.

-Discutimos, pero eso lo hacíamos a diario.- Dijo Yuki.- ¿Qué diferencia hay entre esa vez y las otras?

-Ni siquiera lo recuerdas.- Dije comenzando a llorar, Yuki inmediatamente me rodeó con su brazo para que llorara en su pecho pero yo de un manotazo lo aparté.-¿QUIERES QUE TE RECUERDE QUE PASÓ? ¿O NO HACE FALTA?-Dije gritando de repente, me cabreaba que no se acordara.

Flash back

-Yuki, mi vida, ya he vuelto.- Dijo el castaño entrando en la lujosa casa.-Voy a decírselo a nii-chan.

-¿Si?- Dijo Yuki sin levantar la vista del nuevo libro que se acababa de comprar.

-Sí, ya lo he decidido.- Dijo Misaki alegre.- Le voy a contar que eres mi novio.

-¿De verdad?- Dijo Yuki sin dejar de leer.

-Lo nuestro es algo muy bonito, se nota que nos queremos mucho y eso es lo importante. No importa lo que digan, además, estoy seguro de que a Nii-chan no le va a importar mucho.- Dijo Misaki sentándose al lado de su pareja.-Puede que al principio le extrañe nuestra relación, ya que eres mayor que yo y encima eres hombre, pero al final lo entenderá.

-Eso es fantástico.- Dijo Yuki sin cambiar su expresión.

-Lo sé, la verdad es que estoy muy nervioso.- Confesó Misaki sonrojado.

-¿Qué vas a hacer para cenar?- Preguntó Yuki cerrando el libro que se había leído en una tarde.

-¿Lo preguntas porque quieres que se lo diga hoy?- Preguntó Misaki ilusionado.

-¿Él qué?- Dijo Yuki confundido.

-Te lo digo por ir a cenar a casa de mi hermano.- Dijo Misaki.

-¿Para qué?- Preguntó Yuki que no sabía de que iba la conversación.

-¿Cómo que para qué?- Preguntó Misaki empezando a mosquearse.- Para contarle lo que te estoy diciendo.

-No me estás diciendo nada.-Dijo Yuki.

-¡Lo has vuelto a hacer!- Dijo Misaki muy enfadado.

-Niño, no me levantes la voz.- Dijo Yuki mirando seriamente a su amante.

Fin del Flash back.

-Admito que teníamos un problema de comunicación y que era culpa mía.- Dijo Yuki.- Pero eso se puede solucionar, podemos ir a terapia de parejas si quieres. Estoy dispuesto a que una desconocida con bata blanca escuche nuestras intimidades por ti.

-Cariñ…Yuki, es definitivo.- Dije en un susurro.

-No lo voy a permitir.- Me dijo mientras se ponía de rodillas.- No me hagas esto, te lo pido de rodillas, yo, el famoso y orgulloso Eiri Yuki te lo pide de rodillas…no me dejes, por favor.- Me sorprendió mucho que se pusiera de rodillas, pero lo que más me sorprendió es que se le escapara una lágrima que rápidamente se limpió.

-Era muy importante para mí la opinión de mi nii-chan y tú me ignoraste.- Dije llorando, me dolía ver a la persona que amaba en ese estado.

-Sé que te he hecho mucho daño y no quiero volver a hacerte daño, por eso no he venido antes.- Me dijo Yuki todavía de rodillas.- He esperado estas dos semanas para no cagarla, sabía que si venía antes volvería a hacerte daño…pero ahora que estoy aquí no se como solucionar esto, necesito volver a ser feliz.

-Yuki…- Susurré su nombre, estaba volviendo a caer.

-Antes de que aparecieras en mi vida estaba amargado, no tenía a nadie y me sentía muy solo. Mi vida era triste y gris, para lo único que servía era para escribir. De pronto un día mientras iba a comprar tabaco me choqué con el amor de mi vida.- Yuki rompió a llorar, todavía no me creía que estuviera llorando, él no era así.- Si te soy sincero me pareciste un mocoso bastante guapo cuando te vi. "Este niño debe ser mío" es lo primero que pensé al ver tus ojitos verdes.

-Por favor, no sigas.- Le pedí al borde del llanto.

-Hacía mucho que no amaba a alguien y no recordaba como funcionaba esto de vivir en pareja. Por eso es muy posible que te haya hecho mucho daño, pero te juró que lo he intentado hacer lo mejor posible.- Me dijo sin parar de llorar, esa imagen me partía el alma.- Antes de conocerte cada noche me acostaba con una persona, cuando apareciste todo eso se acabó, tu eras el único. Te juro por lo que más quieras que, con lo promiscuo que he sido, nunca te he sido infiel…ni siquiera se me a pasado por la cabeza.

-Yo también te he sido fiel y no me han dado un premio por ello.- Le dije, aunque no me gustaba decir esas cosas quería acabar con esto cuanto antes.

-N-no es lo mismo.- Dijo con la voz entrecortada.

-¿Cómo que no lo es? ¿Acaso tu eres mejor que yo?- Le dije enfadado, aunque me hubiera gustado colgarme de su cuello y besarle.

-Sabes que no quería decir eso.- Se puso de pie.

-¿A no? Pues me lo habrá parecido.- Le dije y me miró apenado.

-Misaki, mi amor.- Nunca me había llamado así, "mi amor", esas palabras resonaban en mi cabeza.- Tu no eres así, si quieres que me vaya y te deje para siempre solo dímelo.

-Vete y no vuelvas.- Le dije con el corazón roto, en ese momento me odié.

-Aunque me duela eso haré, si crees que así serás feliz respetaré tu decisión.- Me dijo.- Pero antes de que me vaya quiero que me des el último.

-¿Qué?- Pregunté confundido.

-Quiero que el amor de mi vida me de el último beso.- Me dijo y yo obedecí. Junté mis labios con los suyos por unos segundos, no lo intensificamos, solo había sido un roce pero supo como todos los besos que nos habíamos dado.- Espero que seas feliz.

Me quedé solo, llorando y odiándome. Ya era definitivo, lo había perdido, no había marcha atrás y esperaba haber hecho lo correcto. Pensé que con eso se acabaría el sufrimiento, pero dolía más que todas las veces que Yuki me había ignorado. En ese momento llamaron a la puerta, ahora no era momento de rendirme, tenía que seguir adelante con esto.

-¡TE HE DICHO QUE TE VAYAS Y NO VUELVAS!- Grité llorando pero para mi sorpresa no era Yuki.-Oh…Usagi-san…perdón te que confundido con otra persona.