Disclameir: Todo lo que se reconozca pertenece a J.K Rowling.


Diciembre había llegado como un rayo de sol en la oscuridad. Todos los estudiantes y también profesores, realizaban el mismo ritual matutino: marcar la fecha del comienzo de vacaciones en el almanaque.

Lily también se encontraba en esa onda de felicidad. Así, como era cierto que habían evaluaciones, asesinatos y desapariciones fuera de Hogwarts y desastres amorosos por doquier, la vida, había que disfrutarla, pensamiento que llegaba como epifanía a todo ser humano en temporada de ocio.

La decisión que Lily Evans había tomado con respecto a los deseos de su corazón, era clara: Lucharía por James Potter, no tan ardientemente como él lo había hecho a lo largo de los años (su orgullo no le permitía perseguirlo hasta los lugares mas recónditos de Hogwarts) aunque así deseaba hacerlo y tampoco se interpondría en la relación de él con Jane, simplemente, buscaría el momento y lugar para que las cosas se dieran naturalmente. Sabía que había un gran hueco en su plan, pero nunca hubo un plan perfecto.

¡Pero es que nunca peleaban! Siempre parecía que todo era miel sobre hojuelas. Incluso hasta el aspecto físico de Remus había mejorado después de la luna llena, y aunque eso producía un sentimiento completamente opuesto a la tristeza, el que hayan pasado semanas sin conversar consistía en un sacrilegio para Lily. Por ello, al primer momento en que lo vio solo en la biblioteca, lo secuestro para tener tiempo de calidad con su amigo.

—¡Te extrañe tanto Remus! ¿Cómo es posible que hayamos pasado tanto tiempo sin charlar? — La emoción que se cocía en las entrañas de la pelirroja era despampanante.

—Mucho, Lily. Yo también te extrañe ¿Cómo estas? ¿Cómo van las cosas con tu hermana?

—Terribles, invito a su novio a pasar la navidad. Pero además, he decidido quedarme aquí por la fiesta de navidad de Slughorn, es la última que tendremos. Creo que pasare todo este año nostálgica de que ya nos vamos ¿Tú vas?

—Por supuesto que si. Además, Sirius no me perdonaría si me pierdo como planea cambiarle el color del bigote a Slughorn. — Lily soltó una risa floja… Tenía que admitir que últimamente todo le parecía gracioso, incluso las bromas pesadas de los Merodeadores.

—Me alegro que por fin hayan decidido ir. No podían privar su compañía otra vez a Slug o se volvería loco.

—Que ridícula eres, ni yo me doy tanta importancia.

—No tú. Pero los otros si… ¡Oh diablos!

—¿Qué paso?— Remus había dado un pequeño brinco.

—¡Tampoco exageres!.. ¡No, espera, exagera!— Él chico repitió su pregunta, pero ya el susto había pasado.

—¡No tengo pareja! ¿Tú tienes?— Por un momento la felicidad había llegado a Lily Evans, ella no había escuchado a nadie hablar nadie de ser la pareja de Remus, podían ir como amigos perfectamente. Pero esa perspectiva se arruino, cuando vio a Remus sonreír por todo lo alto… para después quedarse mudo.

—No, no tengo.

—¿Podemos ir juntos, no? ¡La pasaríamos bien!—Exclamo Lily.

Remos lo medito profundamente, para después asentir con sus hombros y pronunciar un "seria genial". Lily hizo un baile de la alegría y su conversación continuo por largo rato.

—Por cierto Remus, quería hablar contigo de algo.

—Dime, Lily. ¿Qué necesitas? —Remus siempre eran tan buena persona, siempre dando su ayuda sin esperar nada a cambio.

—Nada. Solo quería disculparme por ser tan desconsiderada contigo. Ni te ayude ni estuve pendiente de ti después de saber tu pequeño problema peludo, pero es que he estado metida en mi universo personal. — Ni siquiera había terminado de hablar cuando ya una sonrisa inundaba la cara del chico. — ¿Qué tengo? ¿Por qué te ríes?

—¿Dijiste pequeño problema peludo?

—Si, ¿Por qué? Te molesta ¡Lo siento! No hallaba como decirlo…— Sin embargo, él se empezó a reír a carcajada limpia, aparentemente, de un chiste privado.

—¡Lupin! ¿Qué diablos te pasa?— Era irritante no saber algo, la curiosidad la estaba matando.

—Nada… Ustedes definitivamente nacieron para estar juntos. No comprendo ni porque hace esto.

—Mmm ¿Qué? No te entiendo. — Era obvio que todavía la luna le afectaba, no tenia sentido nada de lo que él decía.

—¿Lily, segura que no tienes ni idea de porque me da risa esa frase?— Ahora la miraba serio. ¿Qué rayos le pasaba?

—No ¿Por qué?

—¡Porque eso mismo lo dice James, boba! Nos vemos a las 8.

—¿Ah?— No había terminado de captar cuando ya Remus Lupin se había ido.

No obstante, después de analizar su pequeño dialogo con el Merodeador, insultos a la vida, los pájaros y Merlín fue lo único que propicio la pelirroja.

Pero algo bueno tenía aquello. Tenia a Remus de su lado, excepto por un pequeño detalle: ¡¿Por qué diablos trataba tan bien a Jane?


Su cabello, habitualmente con pequeñas ondas, recorría, ahora liso, sus hombros, cayendo en un sencillo vestido que combinaba con sus ojos.

Que ridícula se sentía, Lily tenía la absoluta convicción de que el único traje largo que podía usar era la capa del uniforme. Pero la vanidad le gano a la ridiculez y concreto que se veía bonita.

Cuando llego a la sala común. Remus no la estaba esperando, y eso que ya eran más de las 8. Miro a los lados y lo visualizo acompañado de sus siempre, mejores amigos. Sin embargo, incluso a lo lejos se veía que algo no cuadraba en ese grupo por primera vez, y era el hecho de que Remus Lupin discutía asiduamente con James Potter, y curiosamente Jane Graham servía de mediador.

—Se que no tenia derecho a pedírtelo, pero cuando Sirius se le ocurrió me pareció una gran idea.

—¡El solo hecho que se le haya ocurrido a Sirius es mala idea! ¡Estoy harto!

—¡Yo también!

Aunque a Lily le picaban las orejas por querer seguir escuchando esa conversación, ya Peter la había visto, una tos seca fue suficiente para decirles que se callaran.

—Eh, hola Remus, siento interrumpir.

—No te preocupes, Lily. Esta conversación ya había acabado. — Sin darle tiempo de saludar ni despedirse, Remus la agarro del brazo y cuando Lily se dio cuenta, ya estaban yendo por los pasillos cercanos al despacho de Slughorn.

—Remus ¿Qué paso? ¿Por qué estabas discutiendo con Jam… Potter?

—Porque es un idiota. Creo que has estado en esa situación antes para comprenderme.

—Bueno ya sabía yo que Potter era raro, pero no tanto como para que también te empiece a pedir citas todo el tiempo. — El comentario fue recibido con buen agrado por parte del merodeador. No pudieron seguir hablando puesto que habían llegado a la fiesta.

—¡Lily, que bueno que llegaste! Ya me estaba extrañando tu tardanza. ¡Oh! Hola, Remus. — Conversaron un rato y el profesor les había presentado a lo que Lily y Remus consideraban el mejor inventor en años: Bertie Bott.

Se sentía bien estar distraída, Lily estaba contenta con su compañía y ya hasta tenia unas tres copas de hidromiel encima.

En eso entro James con Jane, los cuales pasaron por el mismo círculo que Slughorn había planeado minuciosamente. Aunque ella tratara de evitarlo llego el punto en el que los cuatro estaban juntos.

—Remus yo… Lo siento. — Era obvio que algo había pasado entre ellos dos, pero no podía prestar toda la atención posible, ya que Jane se la reclamaba.

—¡Es increíble que hayamos conocido a Bertie Bott, desde que tengo uso de razón, me encantan esas grageas! Un día me comí una con sabor a sudor… fue repugnante.

—Si, bueno desde que tengo once años la peor que he probado es una de pus de bubotubérculo.

Ya el ambiente estaba mas relajado, o eso creía Lily, la cual, iba por su sexta copa de hidromiel.

—Lily ¿No te importa que saque a bailar a Jane, verdad?

—¡No, para nada!

Remus y Jane se fueron y Lily se quedo mirando al techo y silbando. James se movía incomodo a su lado. Lily se llevo otro sorbo de hidromiel a la boca y se rio como chiquilla.

—¿Estas bien? ¿No te sientes muy mareada?

—¡Oh, no! En estas vacaciones Mary fue a mi casa y me enseño a controlar la bebida. — Dio un sorbo mas a su copa y James la miro con desconfianza.

—Potter creo que puedo saber hasta que punto puedo beber, no eres mi padre. — James rió.

—Ni quiero serlo, pero Remus me mataría si algo te pasa y yo obligaría a Sirius a ayudarlo.

—Eres imposible. Por cierto ¿Dónde esta Black?

—No quiso venir, dice que prefiere a que las chicas le agarren su cabello en la sala común a estar aguantándonos a Remus y a mi y nuestras discusiones estúpidas.

—No se si darle la razón, o reírme de él y su cabello.

—Por favor, de él. — La risa salió fácil y sin complicaciones de los labios de Lily. Después de pensarlo, Lily se armo de valor y tragó saliva.

—Puedo saber… ¿Por qué Remus y tú andan discutiendo?— Él no aparto la vista a otro lugar. Después de soltar un suspiro cansado, comento con calma:

—Por ti.

¿Qué significaba aquello? ¿Cómo él le podía decir eso, así como así? ¿Es que no veía como sus piernas se volvían de gelatina?

Pero la Lily Evans embobada se había acabado, así lo había decidido Lily a comienzos de diciembre. Junto todas sus fuerzas, miro alrededor, agarro a James de la mano y se lo llevo fuera de la fiesta. Ya a un pasillo de distancia de ella lo soltó.

—¡¿Qué rayos significa eso a Potter?

—Yo…

—¡No! ¡Yo nada! ¡Me tienes harta! ¿Crees que tienes derecho a decirme "por ti" como si fuera una tarea de Transformaciones?— Estaba fúrica. Pronuncio el "por ti" tratando de repetir la voz de James. Pero solo logro un tono agudo nada parecido.

—¡Relájate! Solo fui sincero.

—¿Sincero? ¡Tú tienes de sincero Potter lo que yo tengo de antipática!

—Es decir, soy la persona mas honesta del mundo. — Y estaba sonriendo, con esa estúpida sonrisa ¿Es que hasta en los momentos más serios, su egocentrismo no disminuía? Lily lo miro desquiciada. — Evans relájate, no me pelees por favor. Si lo dije es porque es verdad, estábamos discutiendo a causa tuya.

—¿A si? Entonces como yo soy la causa de su discusión tengo derecho a saber de que va ¿no?

—No creo que eso sea muy conveni…— Era obvio que él no quería decirle nada, pero si algo se sabia de Lily Evans, era que no se daba por vencida.

—¡Dime! O se lo sacare a Peter a golpes. — James suspiro resignado y un poco molesto.

—Esta bien, lo que pasa es que Jane…

—¡No menciones a esa chica en mi presencia, Potter!

—¿Por qué, Evans?

—Porque no es Evans. Es Lily. — Y se acerco, rodeo el cuello de James con sus brazos, y lo besó.

Porque era lo que quería hacer desde que tenía uso de razón aunque lo negara. Porque no sabía cuando había empezado a amarlo tan ardientemente.

Y los labios de James no se movían, él no se movía. Probablemente, si le hubiesen aplicado un hechizo paralizante, hubiera reaccionado así sea un poco. Separo su cara de la de él y deseando no saber lo que pasaba por su cabeza, lo abrazo.

—James, si me amas como siempre lo has dicho, sólo bésame.

James la miro a los ojos y la besó.