Hello everybody, welcome to your little fic and this word of fantasy and bla bla blaaaa... ¿Me extrañaron? ¡Para qué fingen! Yo sé que no y sólo están aquí por el capítulo, oh mi corazón está roto, iré a torturar gatitos… Ja! Ok no, poniéndome seria…
Confieso con pesar que cada vez que abría un review tenía que respirar porque tenía miedo y casi juraba que recibiría algún mensaje diciendo que no estuviera jugando, que si me iba a tardar no les diera excusas, que FF prohíbe dejar ese tipo de notas de autor sin capítulo y me iban a denunciar, cualquier cosa. Y con agrado vi que en ningún momento fue así, cada mensaje era un respiro de apoyo y seguridad que agradezco infinitamente y me mostró mucho más de lo que esperaba. Palabras entre seriedad, cariño, bromas y demás… No se me da ser linda y dulce, cuando algo es demasiado hermoso me sobrepasa y quedo sin palabras y por ello no puedo agradecerles como merecen, bien dicen que el hombre que siente mucho habla poco; así que en su lugar les mando un súper beso de chocolate con chispitas de colores y espolvoreado con polvos mágicos blancos y… ah no, eso es ilegal.
¿Quieren capítulo? ¡Muacks!
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En el suelo, Shikateru jugaba con una de las marionetas de su tío, que aunque éste la controlaba con una mano, al estar platicando con Shikamaru el movimiento era mínimo. De vez en vez le miraba de reojo, asegurándose que no la rompiera como había estado a punto de pasar en dos ocasiones.
-Donde este mocoso tuyo saque una sola astillita….
-Si este "mocoso mío" llega a encajarse una astilla de tu horrible marioneta en su pequeño dedito, me encargaré de quemarla.
Kankuro estuvo a punto de contestarle al ver la sonrisa de lado del shinobi de la hoja, esa relación de pullas que tenían era resultado de una amistad fuerte entre hombres y le encantaba cómo funcionaba. Kankuro podía corromperlo y Shikamaru sentarle cabeza.; eran dos lados de la misma y retorcida moneda. Pero Shikateru estaba de pie aplastándole las mejillas con sus manos y con ello formándole gestos graciosos en los labios.
-No te peocupes tío, papi no va a quemar tus juguetes, tengo cuidado.- Shikamaru se llevo la mano a la boca para cubrir su sonrisa y no enfadar al otro chico. Kankuro puso a su vez las manos sobre el rostro del niño de la misma manera y comenzó a moverlo.
-Ya te dije que no son juguetes.- Pronunció con dificultad y el niño le estiro las mejillas para ver sus dientes.
-Son como los ti…titeeee.- Kankuro le había estirado también las mejillas y el niño fruncía el seño.- Tijj..teres que me diste en mi cumpleeeeaños.
-Jeplicas… jeplicas en miniatuuura.
-Ju..jeee..tes.
A ese punto, Shikamaru no podía controlar ya su risa al verlos estirarse y aplastarse la cara, con las cejas fruncidas y los labios rojos. Kankuro era un desgraciado de carácter fuerte, maduro y serio para muchos, burlón y un toca huevos para los amigos pero también era tan jodidamente cursi.
-Oe Nada.. ¿de gee te dies?.- Los chicos habían parado de estirarse pero mantenían la misma posición con el otro, no dispuestos a ceder territorio. Shikamaru tuvo que sujetarse el estómago al verlos.
-De que eres tan lindo como un pequeño gatito… con un gran moño rosa en la cabeza y cubierto de brillitos.- volvió a reír y pausó.- Oh como un gran oso de felpa apachurrable de esos que las chicas colocan en sus camas y suspiran al verlos. Oh "Kankuro, el lindo osito con tutu".
Shikamaru estaba riendo otra vez, pocas cosas lograban ponerlo feliz sin su hijo, pero ver a su dulce niño discutiendo y al adulto haciendo caras lo hacía. Kankuro volteó a ver a su sobrino y se acercó para decirle en su oído, al instante el niño asentía muy serio y se giraba ya suelto.
-Oh papáaa.- Canturreó el menor justo antes de lanzársele encima a la vez que su tío. Lo aplastaron contra el sillón y se reían pero Shikamaru estaba en desventaja por tartar de defenderse sin que su hijo cayera al suelo.
Kankuro había dejado la marioneta, quería ganarle limpiamente para echárselo en cara luego así que le sujeto las piernas con las suyas, se estiro para sujetarle un brazo y Shikateru se montó sobre el estómago para hacerle cosquillas, bueno, tampoco quería ser tan limpio.
-¿Quién es el gracioso ahora, eh Nara?
Con el brazo libre, o se protegía de las cosquillas y contra-atacaba o lo usaba como barrera contra el suelo. Maldito Kankuro, le dejaba un brazo libre para decir que le dio armas pero sabía que iba a cuidar a Shikateru. Pequeño bastardo, no podía dejar de reír.
-Sigues siendo un enorme gatito abrillantado…los dos son gatitos.
Kankuro se detuvo a la par del niño, maldito, el único brillo que tenía estaba en sus ojos y esa sonrisa de medio lado.
-¿Escuchaste Shikateru? Tu papá piensa que eres un gatito.
-Oe, no pongas al niño en mi contra, no te atrevas a enseñarle tus mañas.
-¿Yo? Pero si lo ha heredado de ti, del gatito mayor. Shikateru ¿qué te parece si le enseñas al gatito asustado que saliste león?- El niño sonrió radiante y ahora era Kankuro quien le hacia cosquillas mientras el niño le daba arañazos con sus manitas y le mordía el cabello dando jaloncitos e imitando rugidos que en realidad sí parecían maullidos.
-¡Me van a dejar calvo!
-¡Mejor! Así vas a lucir tu edad, joven anciano ¿cierto, enano?
Shikateru gruñó más fuerte mientras peleaba con su padre así que Shikamaru lo rodeó con el brazo y le hizo cosquillas a un costado, así que el niño cayó sobre su pecho riendo tanto que su cara su puso roja.
-¡No papi, no! Para…jaj..ya nooo….ya no juego.
-¿Ahora sí pides piedad?
En un momento, se volvió una lucha de desquillas en el sillón, tumbándose o jalándose ya entre los tres sin un bando específico y sonrojados desde la cara hasta el pecho. Escuchando la risa a carcajadas de Shikateru fue que Temari y Ryu entraron.
-¡Mami!- El niño sonrió al verlos y corrió hacia ellos a la vez que los adultos se levantaban. Temari también sonrió y cuando el niño le abrazo las piernas y cerraba sus ojitos ante el contacto de la mano de su madre en la cabeza.
-No te esperaba tan temprano.- Comentó Shikamaru mientras se acomodaba la ropa. Aunque Shikamaru tenía ya más de una semana en la aldea ella no había salido todas las noches con Ryu, pese a que sabía que él cuidaría encantado al niño
-Ryu tiene misión por la mañana.- Fue toda la explicación que le dio y el chico se acercó para darle la mano y un corto saludo.
-Ya sabes quién es la que ordena las misiones.- Se acercó a susurrarle lo bastante alto para que lo escucharan.- Mejor no hacerla enojar.- Se separó y ambos se sonrieron. Kankuro se acercaba por atrás luego de haber levantado los cojines del suelo.- Parece que un gato te arañó la cara, y ni hablar de tu cabello.
-¡Un leoón! Fue un león Dyu- Gritó Shikateru emocionado y corrió para que su padre lo cargara. En cuanto lo hizo comenzó a morderle el cabello otra vez y dar pequeños gruñiditos salvajes que hicieron reír a los demás.
Temari se acercó también ya que estaban todos de pie sólo a centmetros de distancia y Ryu colocó una mano en su hombro. Temari agradeció el espacio y la sutileza de mostrarle afecto sin delatarse ante el niño, respetando su tiempo.
-Vas a deshacerle la coleta a tu papá.- Sonrió. Al lado de Shikamaru, Kankuro soltó una carcajada burlesca.
-Como si fuera posible desordenar más su cabello.- Temari le dio un golpe suave que sólo aumentó su risa.
-Mi mamá me codtó el pelo, yo lo quería ladgo como mi papá.-Shikateru dejó las mordidas para recargar la cabeza en el cuello de Shikamaru y los demás sonrieron.- Dyu ¿me enseñas a peinarme como tú?
Se hizo un silencio pesado en la sala y el más sorprendido era el mismo Ryu que aunque era amigo de la familia por parte de Kankuro hacia años no se esperaba eso. Volteó a ver a Temari quién se mordió el labio y después a Shikamaru quién le sonrió un poco forzado, un poco triste.
-Ehh… claro, pequeño, me encantaría. Cuando regrese lo hacemos ¿sí?
Shikateru sonrió feliz y se aferró al cuello de su padre quién de forma inconciente colocó una mano en su pequeña espaldita y lo acarició de arriba abajo.
-Oye enano, Ryu me debe dinero ¿me ayudas a cobrárselo?- Shikateru sonrió malicioso y su padre lo dejó en el suelo. Los tres salieron al patio y una vez a solas Temari lo miró con pena.
-Lo siento…- Una pausa. Desde el divorcio no hablaban mucho y no eran especialmente unidos, incluso esa amistad había mermado un poco pero simplemente eso era demasiado duro como para dejarlo solo. Shikamaru sonrió y se dio la vuelta para sentarse pesadamente en el sillón.- Es un niño.
-Lo sé, lo sé. Ni quiera es grave, sólo lo admira, es su amigo.- Temari se apresuró a sentarse a su lado y le tomó una mano entre las suyas.
-Ryu jamás…- La interrumpió colocando la otra mano sobre las de ella.
-También lo sé, dile que no estoy molesto, sería ridículo, no ha hecho nada…. Sólo recibí un golpe bajo sin ninguna intención. Y me lo dio ese pequeño monstruo.- Sonrió más sinceramente y Temari lo hizo con él.
-¿Qué esperabas? Salió a su madre.
-Dios nos libre.
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Parados en la puerta todos habían ido a despedir a Ryu, que curiosamente iba solo pero ni él ni Temari habían querido decir nada sobre la misión, lo que no tranquilizaba en nada a Shikamaru, tanto secreto no podía ser bueno ni seguro pero el chico se mantenía diciendo que estaría fuera como mucho dos semanas.
-Me vendrá bien un respiro de esta aldea y de las jefas gritonas.- Sonrió coqueto a la mujer que cargaba al niño, que lejos de entender sonreía.
-¿Estás seguro que dos semanas bastará para eso?- Shikamaru le sonrió. Le conoció en la boda con Temari y se habían tratado con cortesía, viéndose en un par de fiestas y aunque no tenían una amistad porque en su matrimonió vivieron en su aldea podían conversan tranquilamente.
-Vamos Shikamaru, tú sabes lo gruñona que puede ser m hermana, seguro que el hombre necesitará una buena borrachera al volver, para irse preparando, ya sabes.
-Hombres.- Murmuró Temari y rodó los ojos pero los tres vieron su sonrisa de lado.
-Cierto.- Sonrió Ryu colocando un brazo en el hombro de cada chico, sin notar el escalofrío que recorrió a Shikamaru.- Cuando regrese los invito a mi casa, seguro que Kankuro sabrá como montar la diversión aunque sólo seamos tres.
-Y las chicas, no olvides las chicas.- Los dos sonrieron pero Shikamaru se quitó delicadamente.
-Lo siento chicos, van sin mí, me voy en dos días.
Tanto los chicos como Temari lo miraron sorprendidos, con pena, sabían que no iba a durar. Shikateru en cambio escondió la cabeza contra su madre dando a entender que él ya lo sabía y como todo niño podía sonreír sólo hasta que se lo recordaban.
-Eres un aguafiestas, Nara.- Kankuro chasqueó su lengua fingiendo molestia y quitandole seriedad al asunto.
-Bueno, tendrá que ser en otra ocación.- Sonrió Ryu y Shikamaru le devolvió el gesto.
-Claro, cuando quieran visitarme haremos una fiesta, sólo hombres.- Se acercó a Shikateru y le acarició el cabello pero éste se negó a moverse de su escondite.- Tal vez podamos comprar pastel ¿Qué opinas tú, Shikateru?- El niño gimió lastimosamente a punto de llorar y Shikamaru se sintió enfermizamente contento. Sabía que no era motivo de alegría pero saber que a su hijo le dolía tanto su separación como a él le dio un poco de paz a su roto corazón.- ¿Con algunos siervos en el jardín, tal vez comiéndose la tarta de la abuela?- Trató de nuevo con un recuerdo pasado y Shikateru le extendió los brazos así que él lo tomó y se recargó en su pecho y cuello.
-Me gustan las fiestas.- Los adultos rieron y Ryu tomó su mochila del suelo.
-Bueno chicos, yo me voy o me haré viejo, regresaré pronto.- Se acercó a Temari y aunque el niño no miraba prefirió discreción dándole un beso en la mejilla como siempre.- Van a extrañarme mucho ¿verdad?- Preguntó a Shikateru que sonreía nuevamente y cuando el niño le sonrió y dijo que sí le dio también un beso en su cabello.- Recuerda que cuando vuelva vamos a jugar con tu cabello.- Le guió un ojo y miró a Shikamaru.- Y que tú nos debes una fiesta.- Shikamaru sonrió y le dio la mano con que no cargaba al niño, Ryu la tomó y con la otra le palmeó la espalda. Se giró hacia Kankuro.- Y tú….
-¿Yo qué?- Kankuro se acerco y quiso hacerle una llave pero también lo intentó Ryu así que ambos se enfrascaron en una corta y amigable pelea. Más allá Shikamaru y Shikateru sonreían y Temari lo hacia con una mano en la cintura.
-Parecen niños.- Comentó Temari al tiempo que se acercaba dos pasos hacia Shikamaru hasta quedar juntos.
-Tienes razón.- En ese momento, Ryu tenía la cabeza de Kankuro bajo el antebrazo y le rascaba fuertemente el cabello.- ¿Y si los adoptamos?- Sonrió girando a verla al tiempo que continuaba.- Podríamos agrandar la familia.- Apenas decirlo se arrepintió, ver el asombro de ella sólo confirmó que eso no había sido apropiado.- Era…
-Broma.- Completó ella sonriendo.- Relájate.
Shikamaru la contempló sonriendo, sin duda Temari era una gran mujer y daba gracias por el tiempo que la vida le permitió pasar a su lado porque si bien hubo gritos y peleas, discusiones interminables hasta llegar al divorcio, el inicio no había sido nada malo y ambos disfrutaron la noticia, embarazo y llegada de su hijo aún enamorados.
-Oye idiota.- Ryu, varios metros lejos de ellos, golpeó a su amigo en el estómago.- No vayas a traicionarme en mi ausencia, recuerda que soy mayor que tú y puedo hacerte sufrir.
-Yo soy perro fiel, no me insultes así.
-Perro sarnoso de medio tiempo, zorra el resto; por eso te lo digo.- Ryu le sonrió despreocupado y Kankuro tuvo que aceptar que tenía razón. Así que se comportó con madurez e hizo lo que debía: Le regresó el golpe.
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Esa noche Temari le había pedido quedarse a cenar y cuando terminaron, luego de acostar a Shikateru se habían sentado en la sala con té caliente en las manos porque Shikamaru seguía odiando el frío del desierto por la noche.
-Quiero que te lleves a Shikateru contigo.- Soltó apenas estar cómodos y a Shikamaru le temblaron las manos pero hizo acopio de fuerzas para no dejar caer la taza. A él no le gustaba andar con rodeos, siempre directo, y a ella igual, aunque lo hacia por más porque endulzar las cosas no era lo suyo- No es fácil y tampoco es que lo esté deseando fervientemente.- Le sonrío relajando su postura y Shikamaru la sintió bajar las barreras para él.- Pero Shikateru necesita pasar más tiempo con la familia de su padre, con su padre mismo.- Él sonrió, que ella usara el nombre de su hijo para ocular la necesidad de él y no avergonzarlo era dulce.
-¿Estás segura? Sabes que puedo tardar hasta tres meses en volver.- Shikamaru la vio tensarse dos segundos. Claro que lo sabía, y Temari no se alejaba tanto tiempo de su hijo.
Cuando aldeanos de diferentes países se casaban era un verdadero espectáculo legal porque cada punto, letra por letra y con comas cuidadosamente colocadas eran necesarias para evitar enfrentamientos futuros. Había, sin exagerar, cientos de cláusulas para cubrir toda la vida, desde muertes y divorcios como las cosas más ridículas en enfermedades y gustos.
Al divorciarse, Shikamaru había recordado con pesar que la custodia quedaría a manos de Temari (cláusula condicionada por 41razones. Indidelidad, negligencia, abandono, hasta una resfriado mal atendido podían hacer que la custodia se compartiera o negociara, pero Temari jamás cometió ningún agravio) pero sabiendo que de ella dependían las visitas lo que menos quería era empezar un enfrentamiento con esa mujer. Además, y como mayor motivo, no podía ni odiarla ni despreciarla.
-Dije que quiero que vaya contigo, lo he pensado desde ayer- Sentenció para recobrar su postura firme. "Desde el incidente del cabello" Ambos lo sabían - Justo ahora no puedo dejar la aldea, pero espero que en un par de semanas pueda ir, sería justo y así si tú no puedes volver no habrá problema. Ya he hablado en la escuela, no habrá problema en tanto Shikateru asista a clases el tiempo que esté allá y al regresar entregue las tareas así como informes de los maestros. Se llevará de aquí además un par de lecciones que tú deberás atender en casa para adelantarlo y a su regreso pueda integrarse.
-Menuda aldea exigente ¿no les han dicho que los niños son sólo eso?- Pero sonreía, embargado de felicidad.- De verdad lo pensaste e incluso fuiste a arreglar, esto es más de lo que yo podría desear.
-¡Es más de lo que te voy a regalar, en cuanto vaya a la aldea me invitarás a cenar!.- Shikamaru y perdió la cuenta de las veces que había sonreído ya. Esa era, o fue, su mujer.
-Te voy a llevar a cenar a la luna si lo deseas.
-La luna me parece bien, aunque podrá conformarme con un sitio tranquilo.- Su sonrisa altanera se suavizó de aquella forma que sólo la había visto hacerlo para él.- No me des las gracias, es lo que mereces y tu derecho. Y haces feliz a Shikateru, eso ya es el mejor regalo que podrías darme.
Aunque Temari tuvo que trabajar deprisa porque dos días era muy poco para arreglar que un niño tan importante como lo era el sobrino del Kazekage se fuera solo con un hombre a su aldea, aunque este fuera su padre, Shikamaru estuvo con ella todo el tiempo tratando de ayudar en lo que pudiera, Temari con su alto cargo y Gaara con el poder de construir y destruir al tronar los dedos todo salio bien.
Dos días después era a padre e hijo Nara quienes despedían los tres hermanos; el pelirrojo en silencio respetuoso aunque Shikateru había ido a llenarle la cara de besos más que a su tío Kankuro o a su propia madre, despertando los celos de ella si fuera alguien más, pero con Gaara, eso era de reír. Kankuro le recordó que les debía una fiesta y Shikamaru hizo recuento que su deuda con esos hermanos iba en aumento.
De los tres era el más cálido pues del menor no podía esperar mucho y de Temari eran una pareja divorciada, con respeto y afecto pero no recibiría un abrazo o beso como el de Ryu. No le dio importancia y se concentró en el niño junto a él, quien estaba emocionado por salir de viaje y probar su resistencia ninja.
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He sobrepuesto el capítulo sobre la nota para ahorrar capítulos así que quizá no puedan dejarme un review quienes ya lo hicieron…¡Pero se aceptan anónimos y MP! Jajajaja Me despido sin rodeos y que pasen un bonito día.
NaraVillbs
