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Explicaciones y sedantes
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El chico miró a las dos chicas. La pequeña sonreía con los ojos vendados, y la mayor, ocultaba su rostro tras su flequillo mientras unas lagrimas caían sobre la blanca sabana de su hermana…

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La luna alumbraba la pequeña habitación, dándole un aire tétrico.
Una pequeña lámpara sobre una mesita alumbraba a los pocos presentes a esas horas.
El hospital ya iba a cerrar sus puertas, y los visitantes ya habían salido.

Sakura esperaba a Naruto sentada en su oficina.
Estaba preocupada por la actual situación, savia que si no tenían cuidado, se les podía ir de las manos y habría sangre.
Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos negativos.

-Hime, ¿Vamos?- Unos ojos azules se asomaron por la puerta.

Naruto sonrió al ver a su novia sonrojarse por lo que la havia llamado. Le encantaba verla así.
La pelirosa se levantó de su sillón y se quitó la bata de medico, colgándola en un perchero cerca de una estantería.
El chico se acercó a ella y la cogió de la cintura, la miró a los ojos, savia que estaba preocupada. Después de todo, era para estarlo…

-No te preocupes Sakura, todo saldrá bien.

Ambos se miraron, la chica levantó las manos posándolas en su cuello, lo atrajo hacia ella y le dio un beso.
Se separaron un poco y se miraron a los ojos. Un débil "Gracias" fue lo que susurró antes de volverlo a besar.

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Sasuke estaba esperando a sus antiguos compañeros. Le habían dicho que le explicarían todo lo que havia pasado desde que el se fue, sin embargo, no podía dejar de pensar en lo que Naruto le havia dicho.
Había estado toda la tarde pensando sobre ello y no parecía encontrarle sentido.
Nada lo tenía para el, necesitaba que se lo explicaran…

Miró la habitación, Juugo estaba comiendo una manzana. Parecía contento… era normal, Tsunade había ido esta tarde a verlos. Después de gritar a Sasuke, amenazarle y advertirle de que iba a tener un castigo por irse de la aldea, revisó a Juugo. Parecía saber como curar su doble personalidad, eso lo había alegrado enormemente.
Sonrió, después de todo, estar en casa era mejor de lo que esperaba…

Un golpe en la puerta los sobresaltó.
Naruto y Sakura entraron cogidos de la mano. No le sorprendía, era de esperar que acabaran así, pero luego les preguntaría los detalles.

-¡Ohayo Sasuke-teme! ¡Ohayo Juugo!- el rubio seguía fastidiando como siempre…
-Ohayo Naruto, Ohayo Sakura…-Juugo fue el único que contestó al saludo. Sasuke se limitó a gruñir y a mirarlos de reojo.

Esperaba la explicación de todo.
La pareja cogió unas sillas y se sentaron frente a ellos. Parecía que tenían dudas a la hora de hacerlo, miedo de cómo abordar el tema... Sakura apretó la mano de su pareja, en busca de ánimos o de apoyo. Naruto la miró, estaba asustada, mejor que empezara el…

-Bueno teme…-Naruto se rascó la nuca con su mano libre. -Hemos venido a explicarte porque estas así, es decir…- Sakura apretó mas fuerte la mano del rubio.- Porque Hinata intentó matarte…
-Soy todo oídos…- El pelinegro estaba nervioso, quería que fueran directamente al grano.
-Sasuke, déjalos que se expliquen…- Juugo se incorporó en la cama.
-Arigato.- La pelirosa sonrió y se relajó.- Veras, hace unos meses, Akatsuki entró en la aldea. Su objetivo no era Naruto como creímos en un principio. Sino que era Hinata, o más bien, el Byakugan de la heredera.
-¿Y eso que tiene que ver?- Ahora si que no entendía nada, todo le parecía un lío.
-Tu hermano se coló en la mansión Hyuga y mató a todo el que se puso en su camino…

Inconscientemente, Sasuke activó su Sharingan, su hermano… aquel que tanto deseaba matar… ese bastando…

-Sasuke, relájate.- Juugo captó su atención, miró a la pareja que estaba sentada, ambos lo miraban con miedo.
-Continuad…-Sasuke desactivó su línea sucesoria.
-Itachi intentó propasarse con Hinata y llevársela, pero su hermana pequeña se metió en medio de la pelea…- Sakura entristeció mientras lo contaba.- Itachi la dejó ciega y los Hyugas culparon a Hinata y… fue expulsada de la mansión.
-Después de eso.-Naruto continuó.- Se convirtió en ANBU y su familia le pidió que volviera, desde entonces, lo único que tiene en mente es matar a Uchiha Itachi…

Sasuke asimiló la información recibida. Itachi… todo por su culpa…talvez destruir vidas era su mayor diversión…
Echó la cabeza hacia atrás y respiró pesadamente. Ahora podía entender ese cambio… ahora podía entender esa frialdad y ese odio para con el… ahora lo entendía todo…

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Hinata arropó a su hermana. Todas las noches se quedaba con ella en el hospital velando su sueño. Sonrió al verla dormir, tan dulce, tan tierna, tan pequeña…
Una lágrima resbaló por su mejilla, dejando un rastro cristalino y brillante a su paso.

-¿Te pasa algo?- Suigetsu la miro.- Estas llorando…
-No es nada.- La chica sonrió.- Me entró algo en el ojo…

Hinata se limpió la mejilla con el dorso de la mano, borrando cualquier evidencia del camino que había trazado esa entupida lagrima.
El peliazul sentía curiosidad, pero no sabia si la molestaría o la ofendería. Quería saber más de ella, de la persona más poderosa que Sasuke… sonrió.
Le causaba gracia... Su orgulloso compañero vencido por una mujer… Realmente, seria divertido burlarse de el…aunque puede que acabara en el hospital por ello.

-Suigetsu, voy a por un café, ¿Te traigo algo?- Hinata ladeó su cabeza mientras sonreía.
-No gracias.- El chico sonrió, dejando ver sus dientes puntiagudos.

La chica tomó el pomo de la puerta y salió, el pasillo estaba algo oscuro. Caminó hacia una maquina que había en una esquina del pasillo. Metió una moneda por la ranura y esperó a que su café apareciera. Se apoyó en la pared, respirando pausadamente. Se sentía triste y enfadada… triste por su hermana y enfadada por no haber sido capaz de matar a ese Uchiha.
Un pitido le hizo saber que su café ya estaba listo, lo cogió y volvió a la habitación apresuradamente. No le agradaba dejar a Hanabi sola de noche…
Se tranquilizó al ver que tanto Suigetsu como la niña dormían, suspiró, se sentía relajada. Cogió una silla y se sentó junto a la niña, respirando el aroma de café caliente que tanto la tranquilizaba.
Dio un pequeño sorbo, sintió el caliente liquido bajar por su garganta, le agradaba sentir el calor. Dejó el café en una mesita cercana y se levantó, miró la luna desde la ventana. Echaba de menos mirarla con su hermana… Otra lágrima resbalo por su mejilla.
Puede que nunca más pueda volver a hacerlo…

Se dejó caer al suelo, acurrucándose en un rincón, se tapó la cara con ambas manos y dejó que lagrimas silenciosas la mojaran… resignándose a ellas…
Todo fue su culpa, si ella no hubiese sido débil… si hubiese impedido que su hermana se interpusiera… si se hubiese defendido en vez de gritar…

Un grito hizo que se levantara rápidamente y corriera hacia su hermana, estaba teniendo otra pesadilla. Pesadillas agresivas… así las llamaba Tsunade…
Intentó sujetarla mientras la pequeña arqueaba y doblaba su pequeño cuerpo dando patadas y puñetazos al aire, intentando defenderse de un peligro invisible.
Suigetsu abrió los ojos, parecía espantado por la escena.

-¡No! ¡No la toques! ¡No te acerques a mi onesan!-Hinata empezó a llorar.
-¡Hanabi despierta!
-¡No! ¡Para! ¡No me mates!

Una enfermera entró en la habitación, al ver la escena salió corriendo en busca de la doctora de guardia. La doctora Haruno…
Savia en la habitación que estaba, corrió hasta el final del pasillo y abrió la puerta sin llamar. Vio a la pelirrosa sentada en una silla junto con Naruto. Juugo estaba acostada y Sasuke de pie, junto a la ventana.

-Doctora, ¡se trata de la señorita Hyuga!

Sakura se levantó y salió corriendo de la habitación seguida de la enfermera.
Corrieron por todo el pasillo hasta pararse en la habitación de la niña.
Vieron como gritaba y lloraba en sueños mientras Hinata intentaba despertarla sin éxito.
Suigetsu estaba sentado en la cama, paralizad por la escena.
La ojijade corrió a un cajón y sacó una jeringuilla.

-Hinata, sal de aquí…
-¡No! ¡No la dejare sola!- Hinata se abrazó a su hermana.
-¡Enfermera échela de aquí!

La enfermera empujó a la ojiblanca fuera de la habitación y cerró la puerta, impidiendo que pudiera entrar. Aun fuera de la habitación se escuchaban los gritos de la menor.

-¡No! ¡Esos ojos rojos! ¡Los ojos!

Hinata se dejó caer al suelo y empezó a llorar. Se abrazó a si misma mientras oía los gritos. Su hermana… todo era su culpa… ella estaba así por su culpa…por ser débil… por no protegerla... por ser un estorbo…
Unos pasos cerca de ella le hicieron voltear la cara para ver de quien se trataba.
Naruto se sentó y la cogió en brazos. Le pasó la mano por la cabeza, acariciando su cabello.
Los gritos aumentaron, resonaban en todo el pasillo haciendo que el eco martilleara sus oídos y torturaran a la ojiblanca dolorosamente, haciendo que la chica se abrazara al rubio llorando.

-Hinata, tranquila…
-¡Fue mi culpa! ¡Todos tenían razón! ¡Tuve que protegerla! ¡No debí gritar!- Hinata escondió su cara en el pecho del rubio.- ¡Matare al Uchiha! ¡Lo matare por lo que ha hecho!

Naruto no sabia como reaccionar, los gritos de la niña le estaban destrozando el alma y los lamentos de Hinata le provocaban el mas profundo dolor que jamás hubiese imaginado.
Giró la cabeza y vio a Sasuke apoyado en el marco de la puerta de su habitación.
Tenía los puños apretados. Se sentía furioso por la escena… furioso por no poder acercarse…

FLASBACK

Sakura se levantó y salió corriendo de la habitación seguida de la enfermera.
El ojinegro se separó de la ventana y se acercó al rubio.

-¿Qué pasa?
-Es Hanabi...- Naruto bajó la cabeza.

Los dos se acercaron a la puerta y vieron como Hinata era echada de la habitación, pero aun así, se oían los gritos.

-¡No! ¡Esos ojos rojos! ¡Los ojos!

Ojos rojos… seguro que eran los de su hermano.
Seguramente la niña estaba teniendo las mismas pesadillas que él tenia de pequeño. En las que su hermano lo torturaba con el Sharingan y mataba a sus padres… a sus vecinos… a toda su familia…
Vio como Hinata se dejó caer al suelo y se abrazó a si misma, parecía que estaba llorando. Sasuke intentó acercarse pero un brazo se lo impidió. Miró como el rubio le detenía el paso.

-Será mejor que no lo hagas, no por el momento…- El chico bajó su brazo y se acercó a la Hyuga.

Vio como se sentaba en el suelo y la cojia en brazos, le acariciaba el cabello mientras ella lloraba. Su amigo le susurró algo mientras le acariciaba el pelo, tal vez para intentar tranquilizarla, pero no lo conseguía.

-¡Fue mi culpa! ¡Todos tenían razón! ¡Tuve que protegerla! ¡No debí gritar!- Vio como Hinata escondía su cara en el pecho del rubio.- ¡Matare al Uchiha! ¡Lo matare por lo que ha hecho!

Sintió furia, le dolía ver la escena… No savia porque, pero le dolía…
Esa chica sentía los mismos deseos que el para con su hermano. En parte le molestaba… Itachi era de e…, el lo mataría… nadie mas que el…
Pero una profunda parte de el, se alegraba… tenia algo en común con otra persona…
Más que nunca deseaba ver a Itachi muerto…
Apretó los puños intentando contener los instintos asesinos que sentía y volvió a mirar al pasillo…

FIN FLASBACK

Los gritos de la menor habían cesado. Ahora solo llamaba a su hermana entre sollozos, intentando hacerse oír por encima de ellos…
La chica que tenia Naruto en brazos se levantó del suelo se secó las lagrimas e intentó entrar a la habitación, pero al tocar el pomo, se desplomó, comenzando a tener pequeñas convulsiones.
El rubio volvió a cogerla en el suelo mientras intentaba sujetarla.

-¡Sakura!- La pelirrosa tardó unos segundos en asomar la cabeza.

Al ver a Hinata desmallada y como temblaba, se tono de piel palideció.
Empezó a murmurar insultos mientras corría a su despacho en busca de sedantes.

-¡Sasuke! ¡No te quedes ahí y ayuda!- Naruto intentaba inmovilizar a Hinata en el suelo.

Sasuke dudó, pero finalmente se acercó rápidamente y se arrodilló en el suelo.
La chica arqueaba el cuerpo mientras lloraba. Murmuraba cosas sin sentido, como si estuviese teniendo una pesadilla horrible.
El rubio vio como Sakura venia hacia ellos corriendo con una jeringuilla en sus manos.

-¡Llevadla a la camilla!- Los chicos vieron en dirección a donde la pelirrosa señalaba.

La cojieron en brazos y la tumbaron. Vieron como Sakura le ataba las manos y las piernas a la pequeña cama con unas correas. Le bajó el cierre de la chaqueta y le rompió la camisa de rejilla que llevaba puesta, dejando todo su pecho y parte de los brazos al descubierto y colocó unos pequeños parches unidos a una maquina que empezó a emitir unos pitidos estridentes y acelerados.
Dio unos golpecitos a la jeringuilla con el dedo y de administró el sedante en un brazo.
Miró la maquina, los pitidos fueron disminuyendo de velocidad.
Sakura acarició el pelo de su amiga, se sentía dolida y triste por ella.

-Vigiladla, yo me encargo de la pequeña…- Su voz era triste.

Dejó a los dos chicos y metió dentro de la habitación de la hermana de Hinata, donde la pequeña aun lloraba y llamaba a su hermana.
Sasuke miró a la ojiblanca, su piel era más pálida de lo normal. Su boca estaba entreabierta, intentando respirar mejor.
Su pecho subía y bajaba con dificultad, creando un movimiento hipnótico para el…
ahora que se fijaba, se daba cuenta del cuerpo de la chica, estaba delgada, demasiado…
con signos de cansancio, su pecho era grande y redondeado, perfecto…

-¿Que as dicho?- Naruto lo sacó de sus pensamientos. Lo miraba intrigado.
-… ¿he?
-Sasuke-teme… ¿Qué mirabas?- El rubio se había dado cuenta de que el Uchiha no apartaba la mirada de Hinata, y no es que le mirara precisamente la cara...

Se escuchó un gemido de dolor por parte de la ojiblanca. Empezaba a abrir los ojos, parecía desorientada.
Sasuke gruñó. Savia que el ojiazul se estaba haciendo el tonto a propósito, pero no seria bueno contestarle en esta situación...

-Adiós Usuratoncachi…- El ojinegro volteó y se dirigió a su habitación.
-¡No me llames así Teme!

El Uchiha sonrió al escuchar la reacción de su amigo. Cruzó el pasillo y entró a su habitación. Vio que Juugo estaba sentado en la cama, esperando a que alguien entrara.

-¿Qué a pasado? Se oían gritos…
-Era un paciente…

Sasuke se tumbó en la cama y se tapó, dándole la espalda a su compañero. No quería hablar del tema ni darle explicaciones por ahora.
Cerró los ojos, intentando dormirse, pero a su mente vino la imagen de Hinata en la camilla… atada y semidesnuda, con sus pechos subiendo y bajando por la respiración…
su pálida piel tersa y apetecible… le hubiera gustado tocarla, comprobar la suavidad de su piel al tacto…
Abrió los ojos y sacudió su cabeza. No era momento de pensar estupideces…
Por un momento, asimiló la situación que había visto. Tal vez… había posibilidad de que…Tendría que comprobarlo, pero… podría ser…
Soy un genio…
Sonrió ante ese pensamiento. Se le acababa de ocurrir una idea, bien es cierto que puede que no funcionara, pero si lo hiciera…
Se sintió feliz… Volvió a cerrar los ojos, intentando conciliar el sueño, pero volvió a imaginarse a Hinata, esta vez, el encima de ella, pasando su lengua por la pálida piel de su cuello mientras ella gemía su nombre…
Se sentó en la cama y se golpeó la cabeza con una mano.

-Sasuke, ¿estas bien?- Juugo parecía preocupado por la reacción de su amigo.

El ojinegro gruñó, se dejó caer en la cama y cerró los ojos, resignándose a la perversión de su mente. Tal vez tendría que pedirle un sedante a Sakura…

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Se agradecen todos los reviews ^^
El capitulo me costo un poco debido a los exámenes y el trabajo…
Gracias por las correcciones y las ideas, se aceptan peticiones de parejas
Me sirven de mucho ^^

Espero que este capitulo también les guste ^^
¡Mil gracias por leer!