Bloody Kiss

"Deseé tenerte entre mis brazos por siempre…"


Es ridículamente asombroso como, en una situación gobernada por la desesperación, nos dejamos conducir por la inercia. No hay rabia, ni resentimientos que valgan, y lo único que prevalece, es esa abrumadora necesidad de ceñirte a aquello que amas con todas tus fuerzas, mientras el tiempo final se burla de tu infortunio en las sombras.

Si clavara los colmillos en la vena de ella justo ahora, y bebiera de su dulce flujo hasta el punto en que se adueñara de los límites de su vida, ¿lograría retenerla con él para la eternidad? Aun si no la mereciera, aun si era un monstruo morboso y despreciable por añorar su sacrificio con una lujuria intolerable…

No…ella tenía que irse, irse lejos, al mundo al que verdaderamente pertenecía, irse con aquel que podía estar con ella por el resto de su inmortal existencia, aquel que no era él.

Zero se inclina con sumo cuidado, apartando el largo cabello castaño que roza sus dedos como fina seda, su nariz da una corta caricia en la base del cuello de Yuuki y sus encías se alistan con un leve dolor. Sus caninos rompen la carne de un pinchazo y el elixir de gloria se derrama en su lengua con avidez. No está ni la mitad de saciado, pero ha tomado lo suficiente como para mitigar la sed de la bestia un par de días, lo suficiente como para rememorar el sabor cuando la locura acuda a torturarlo en la oscuridad.

Déjala marchar, déjala que viva…

Yuuki vislumbra su propia sangre chorreando la boca de él, la resolución en su expresión es un recordatorio mudo de la despedida inminente, se les acaba el tiempo, probablemente pase mucho antes de que vuelva a verla, quizás esto sea lo mejor. Zero la atrae hacia él, inclinándose para reclamar la gracia de sus labios.

Márchate Yuuki, márchate a un lugar donde yo no pueda alcanzarte, y vive…vive aunque yo pase el resto de mis días desquiciado por encontrarte…

Zero concluye el beso, dándole la espalda, la escucha murmurar el preludio de una promesa. Él estará bien, lo sabe, en tanto ella siga con vida, en algún lugar remoto, su existencia continuara teniendo sentido.

Fin historia 4.