Aquí os dejo el capitulo, aunque con algo de retraso. Siento la tardanza pero he tenido un problema la semana pasada y no me veía con fuerzas como para acabar lo que quedaba del capitulo. Espero encontrarme mejor y poder seguir con la normalidad de las actualizaciones.


BPOV.

Nada más cerrarse la puerta, sentí encima de mi cara lo que parecían ser miles de ojos mirándome. Sabía que todos me juzgaban, pero no tenían por qué opinar sobre mi vida privada.

Solo yo sabía cómo había actuado Edward en el último mes y medio, y había algo raro en su actitud. Reconocía que acusarlo de tener una amante, era algo fuerte, pero no encontraba otra respuesta razonable, al menos para mí.

Cuando lo vi entrar por la puerta no supe reaccionar; al verlo fue como si todo fuese más real, como si al verlo cobrara realidad al cien por ciento que no llevaba a mi bebé en mi vientre, y no sé por qué, pero en ese momento para mí, él, era el culpable de todo; seguramente algo irracional, y en mi subconsciente, lo sabía, pero las cosas no son como siempre queremos. No todo en la vida es blanco o negro, también está el gris. Gris, ese color que muchos no quieren aceptar como significativo, pero que marca muchas diferencias en el día a día de cada persona.

Llevaba dos semanas en casa de mis padres. Cuando me dieron el alta, no quise ir a nuestra casa, lo que sorprendido a todos, cosa que no entendía, ya que había dejado muy claro que no quería saber nada de Edward.

Los únicos que me apoyaban y no me juzgaban eran Alice y Jasper. Era con los únicos con los que tenía contacto y con los que salía. Juntos íbamos a mis consultas con Jared, ya que me habían recomendado ir a unas cuantas sesiones para sobrellevar, dentro de lo posible, la pérdida del bebé y todo lo sucedido; desde ese día no había vuelto a coger el coche, ya que había cogido miedo.

En uno de esos días, mientras esperaba que llegara mi madre a buscarme, ya que Alice y Jasper tenían cosas que hacer, me encontré con alguien al que hacía tiempo que no veía. Era Jacob, y lo que más me sorprendió, fue que junto a él iba un niño precioso. Se parecía mucho a él.

Cuando nos encontramos de cara, nos quedamos parados, claramente ninguno esperaba encontrarse con el otro, y fue una gran sorpresa. Creía que cuando lo viera, sentiría rencor hacia él, pero no sentía nada de eso. Hace un año cuando nos encontramos, me invito a un café pero no habíamos quedado en nada, ya que fue cuando comenzó mi relación con Edward y sentía que si me veía con Jacob, aunque fuese para que me explicara lo que sucedió, estaría traicionando mi nueva relación con Edward.

No sé en qué momento pero cuando menos me lo espere, me vi envuelta entre los brazos enormes de Jake. Sin pensarlo correspondí ese gesto de cariño, porque eso es lo que se sentía en el abrazo, cariño, afecto, nada de segundas intenciones. Al separarnos Jacob me miro de arriba-abajo.

-¿Cómo te encuentras? Estas preciosa, Bella.

-Bien, estoy bien, ¿tú?- Al preguntar, mire al niño que nos veía curioso, mientras jugaba con el cordón de la chaqueta que tenía Jacob. No debía de tener ni siquiera un año.

-Muy bien, la verdad. Pero eso no importa ahora, me entere de lo que te paso, ¿de verdad que te encuentras bien?

-Dentro de lo que cabe, si- era duro hablar de lo sucedido, inevitablemente unas lágrimas cayeron de mis ojos.

-Ey, ey, tranquila, ven vamos a tomar algo en la cafetería de la esquina, ¿tienes tiempo? ¿O ya viene Edward a buscarte?.

-No, Edward no vendrá. Ya nos estamos juntos. Después de lo ocurrido nos separamos.

-¿Qué? ¿Cómo? No entiendo, el chico parecía perdidamente enamorado de ti. Tienes que contarme que ocurrió- ver a Jake así de ansioso me hizo gracia, parecía una vieja chismosa que tenía que enterarse de todo.

-Las cosas han cambiado y no todo es lo que parece- suspire- Edward tenía o tiene una amante- al oírme decir eso, sus ojos casi se salen de sus orbitas.

En este punto nos encontrábamos en una cafetería que había cerca, pedimos nuestros cafés y nos sentamos a continuar con la conversación.

-Bella, no me creo que Edward tenga una amante. No he tratado mucho al chico, pero las veces que os he visto juntos parecía perdidamente enamorado de ti. Te miraba con adoración.

-Hay gente que es muy buena fingiendo. Nos hacen creer lo que ellos quieren que creas- al decir esto por su rostro paso una mueca de culpa, seguramente acordándose de que me engaño.

-Mira, sé que no soy el más indicado para dar consejos, sobre todo cuando la jodí a lo grande contigo, pero soy hombre, y sé que Edward te miraba como mira un hombre a la mujer de sus sueños- quería creer lo que decia pero no podía, había algo que me impedía creer en sus palabras.

-Jacob, deja el tema, no quiero seguir hablando de ello. Mejor cuéntame que ha sido de ti- mire al niño que parecía completamente ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

Jake comenzó a hablar sin parar, en el último año no había habido muchos cambios en su vida en cuanto a tema laboral, pero en lo personal, se le notaba completamente feliz. Hablaba del pequeño Seth con adoración, adoración que parecía ser mutua, porque el niño al oír su nombre de los labios de su padre, lo miraba con fascinación. Con esa fascinación que había imaginado que tendría mi bebé con Edward.

Me conto que con Rachel habían planeado casarse hace dos meses, pero no habían podido por que el padre de Rachel murió y no querían celebrar la boda tan seguido, algo completamente normal y entendible; pero pensaban hacerlo lo antes posible. Seguramente antes de que acabara el año. Las horas se nos pasaron volando de tanto hablar. Me hizo bien encontrarme con él. Me había distraído y había dejado de auto compadecerme al menos durante unas horas.

-Se ve que en este tiempo has sido muy feliz Jake, me alegro.

-Tu si quisieras también lo serias-lo mire mal para que dejara de insistir. Buena parte de la tarde se la había pasado insistiendo en que debía de hablar con Edward y arreglar las cosas- vale, vale, ya no digo nada más.

No sé porque, pero en un momento dado sentí la necesidad de disculparme con él, por no haberlo hecho feliz durante el tiempo en que estuvimos juntos.

-Lo siento- me miro extrañado, sin saber a qué me refería.

-¿Qué sientes Bella? No entiendo que quieres decir con lo siento.

-Siento no haberte hecho feliz cuando estuvimos juntos. Te veo ahora, y pareces otro Jacob diferente, más alegre, alguien completamente nuevo, pero a la vez sigues siendo el mismo de antes.

-No, no. Bella no digas eso. Contigo fui muy feliz, tú me hacías feliz. Es cierto que a lo mejor no te di esa impresión por ocultarte lo de Rachel y engañarte, pero el tiempo en que estuvimos juntos me hiciste inmensamente feliz. Te amaba, y aun lo sigo haciendo, solo que de diferente manera. Con Rachel sentí una conexión que no había sentido, y no supe cómo hacer las cosas bien. Me comporte como un idiota contigo y con ella. Durante los primeros meses de embarazo casi no me dejaba verla, y me costó mucho que me dejara demostrarla que la quería. El que lo siente soy yo, por todo el daño que te cause.

-Yo también fui feliz contigo Jake, y también te amo, pero como bien dices, de manera diferente. Es ese amor que se siente hacia un hermano o un primo. Creo que los dos sabíamos, desde antes de que todo estallara, que no éramos el uno para el otro.

-Es cierto, pero ¿sabes?, no me arrepiento de haber compartido contigo todo lo que compartimos juntos- se quedó durante unos minutos callado, pensado en algo- Como tampoco me arrepiento de esos orgasmos que te di- finalizo con un guiño. Mis ojos se abrieron de golpe y seguramente tendría en mi cara una expresión muy graciosa, porque el idiota que tenía delante de mí se empezó a reír a carcajadas.

-JACOB, como dices eso, si no fuera porque eres más grande que yo te patearía el trasero.

-jajaja solo quería verte reír. Aunque debo reconocer que aunque ahora soy un hombre comprometido, lo pasábamos bien- como sabía que no tenía la posibilidad de hacerle daño con mis puños, cogí el vaso que había en la mesa y se lo tire a la cabeza. Finalmente acabamos los dos riéndonos a más no poder.

Sin saber cómo, hacía ya casi un mes que había vuelto a retomar mi amistad con Jacob, y con ella venia incluida la amistad de Rachel. Habíamos hablado las dos solas incontables veces y me había pedido perdón muchas más, por todo lo que ocurrió con Jacob.

Los chicos al igual que mis padres no entendían el que ahora hubiese forjado esa amistad, pero cuando estaba con ellos y con el pequeño Seth, me sentía yo misma, me sentía con vida. Había vuelto a reír y a disfrutar de la vida. Podía ser yo sin que tuvieran que estar todo el tiempo encima de mí preguntándome cada cinco minutos como me encontraba.

El tener a Seth en mi vida, era un recordatorio constante de que Ina había salido de ella. Tanya no quería dejar que la viera, y en varias ocasiones Christian había discutido con ella alejando que no se metiera en mi vida privada y en mis decisiones. Finalmente había decidido alegarme de todos ellos, incluso de Alice que al enterarse que había vuelto a frecuentar a Jacob había decidido dejar de hablarme. Parecía que el único que de verdad respetaba mis decisiones era Jasper. Con él, era con el único que me hablaba. Pero no era de sorprender, los dos nos respetábamos y aceptábamos las decisiones del otro. Por eso nuestra amistad había sido siempre tan buena. Nos aconsejábamos pero sin extralimitarnos en exceso. Se podía decir que éramos el pañuelo de lágrimas del otro.

Había comenzado la universidad y había hecho ya mis primeros trabajos.

Antes de que empezaran las primeras clases había decidido buscarme un pequeño apartamento cerca de la facultad. No quería hacer todos los días el largo camino que había desde mi casa hasta la universidad. Ahora ya era capaz de coger el coche sin que nadie me acompañara. Jacob se había encargado de buscarme uno pequeño que fuera asequible y él me había dado clases. Empezamos con recorridos cortos hasta finalmente hacerlos más largos.

Tenía algo de dinero ahorrado de lo que me habían dado de la beca y de trabajos que había hecho en el verano. Eso me permitió poder alquilar algo después de la compra del coche.

Uno de los días cuando llegaba a casa después de clases, vi aparcado el coche de Christian. Me pareció algo raro, ya que hacía tiempo que no lo veía.

-Hola Bella, ¿cómo estás?- nos saludamos con un abrazo y un beso.

-Bien, ¿tú? ¿Qué te trae por aquí?.

-Venía a invitarte al cumpleaños de Ina. No necesitas invitación por supuesto, pero según están las cosas con los chicos quería venir personalmente a invitarte.

Cierto. Se me había pasado completamente que en dos semanas era el cumpleaños de Ina. Quería ir, pero no sabía si sería lo mejor. Como bien decía Christian no estaban bien las cosas entre los muchachos y yo, y lo que menos quería era arruinar el cumpleaños de la niña. A parte que no sabía si Edward estaría, suponía que si pero no lo sabía con certeza.

-Christian, me encantaría ir, pero no quiero que por mi culpa el cumpleaños se pueda arruinar. Ya no solo porque no me hable con los chicos, sino porque sabes que con Tanya tampoco están bien las cosas.

-Mira Bella, les guste a los chicos o no, eres parte de la vida de Ina y tienes que estar en su fiesta. He hablado con Tanya y está de acuerdo, sabe que se ha comportado de mala manera contigo y espera solucionar las cosas lo antes posible. Ninguno de nosotros entiende la nueva relación que tienes con Jacob, pero eso es cosa tuya, cuando quieras nos lo contaras.

Todo lo que estaba diciendo Christian era verdad, mi amistad con Jacob no la entendían porque no me habían dado la oportunidad de explicarme. Ellos no sabían que con él y su pequeña familia yo me sentía bien y viva. Me olvidaba de los problemas y me olvidaba de Edward, algo que estando con ellos no podría, ya que me lo recodarían constantemente.

-Está bien, voy a ir. Y dila a Tanya que cuando quiera me llame y hablamos. Sabes que la quiero y la echo de menos. Al igual que a todos. Lo único que quiero es que me comprendan y no me juzguen.

-Entonces te espero el día de la fiesta y no te preocupes que yo me encargo de que Tanya te llame- nos despedimos y cuando iba a entrar en casa me acorde de algo que no le había preguntado.

-Christian-al escuchar que lo llamaba se dio la vuelta y retrocedió los pasos que había dado- Edward va a ir a la fiesta ¿verdad?.

-La verdad Bella, me encantaría contestarte pero no lo sé con certeza. No sabemos nada de él, ni siquiera se encuentra en Forks- eso sí que había sido una gran sorpresa, lo último que sabía de él es que estaba en nuestra antigua casa viviendo, y que había pedido una excedencia en el trabajo.

-¿Cómo que no está aquí?.

-Así es, después de todo lo vuestro se fue sin decirnos a donde. Solo sabemos de él por mensajes. Nos escribe algunos días diciendo que está bien y que no sabe cuándo volverá. La verdad..- cayo meditando sus palabras- espero que el día de la fiesta él esté presente. Sé que tú no quieres verlo pero no creo que tenga que alegarse así como se ha alejado de todo la familia- sabía que las palabras de Christian eran sinceras y que no eran para dañarme, pero inevitablemente lo habían hecho. No solo ya no había un nosotros sino que también lo aleje de toda su familia.

-Todo esto es mi culpa. Si hablas con él dile que no quería que todo esto pasara y que siento mucho que todo haya acabado así, pero que por mí no se tiene que alegar de vosotros. Si viene para la fiesta de Ina, iré cuando él no este o antes de que comience, así no habrá incomodidades.

-Como bien te he dicho, no me voy a meter en vuestros asuntos, pero creo que debéis de hablar con calma y solos. Las cosas no son como parece Bella, y Edward no te ha engañado.

Sus palabras sonaban con una certeza que hacia mucho que no escuchaba en nadie. Todos me decían que lo de la amante era mentira, que Edward me quería y demás cosas similares, pero algo había en mí que no quería creerlos. No sabía si era por la actitud que había tenido Edward antes de que todo pasara pero había algo que no me dejaba creerle, ni a él ni a nadie. Pero con Christian esta vez había sido diferente. Había algo en sus palabras que transmitía más de lo que decía.

-¿Por qué suenas tan seguro? Tú sabes algo que los demás no sabían ¿verdad?

-A mí no me corresponde decirte eso, Bella, pero sí, yo sabía algo que los demás no sabían. En realidad Emmett y yo lo sabíamos.

-Dímelo Christian, por favor, ya nada va a cambiar las cosas pero por favor dime la verdad. Necesito saberlo. Si es verdad lo que dices, y que Edward no tenía una amante, necesito saber que pasaba.

-Bella.., yo no tendría que decírtelo-en su rostro había claras señales de duda. Se estaba debatiendo consigo mismo.

-Por favor, Christian- roge.

-Iba a pedirte que os casarais. Estaba raro porque te estaba preparando una sorpresa, no quería que tú sospecharas nada. Iba a llevarte a Nueva York, y te iba pedir matrimonio.

No, eso no podía ser.

Las palabras de Christian tenían que ser mentira. Eran mentira, si eso es, él me estaba jugando una broma.

-Eso no es verdad, yo lo habría sospechado si fuese cierto.

-No Bella, él lo estaba organizando todo con gran misterio. Solo lo sabíamos Emmett y yo. Por eso llegaba tarde a casa. Estaba organizando todo para que pasarais unas vacaciones y pedírtelo en Nueva York.

¿Casarnos? Eso sí que había sido una gran sorpresa. No habíamos hablado mucho sobre el tema, pero claramente le hubiera dicho que sí, siempre supe que él era para mí, como yo era para él.

El solo quería sorprenderme y yo lo había arruinado todo; le había acusado de mentiroso, de infiel, y si eso fuera poco, también le había echado la culpa de que perdiéramos a nuestro bebé.

Claramente no me merecía su perdón, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera para recuperarlo.

El tiempo que había perdido lamentándome y culpándolo no lo recuperaría, pero estaba dispuesta a recuperar algo mayor que eso, y eso mayor era Edward y la vida que teníamos juntos.


Bueno pues hasta aquí el capitulo de hoy. Contadme, ¿era lo que esperabais? ¿ que os parece la reacción de Bella? y sobre todo ¿ creéis que Christian a echo bien en decir la verdad a Bella?