Capítulo 4
La verdadera cara del enemigo
Hikaru, Fuu y Umi permitieron ser llevadas prisioneras para así descubrir lo que estaba ocurriendo en el castillo de Céfiro. Los guardias tenían una apariencia común, aunque era evidente su fuerza.
En el trayecto al castillo las chicas notaron como todo era diferente, la gente vestía de una forma bastante parecida a la de un esclavo; y los que no vestían así, era porque portaban ropas de servidumbre. Sólo los soldados tenían vestimentas finas, las cuales los distinguían de los demás. Observar todo eso en verdad indigno a las guerreras; ver una imagen tan gris y deprimente de este nuevo Céfiro no era algo que desearan mirar.
La insignia que los soldados portaban en sus escudos era la de un demonio con cabeza de carnero, la cual portaba una corona de laurel al estilo de los emperadores romanos; eso fue algo que dejó terriblemente impactadas a las tres chicas. Éstas observaron todo a detalle hasta que por fin llegaron al castillo de Céfiro. Ya dentro de este, los soldados las llevaron frente a su emperador, quien las esperaba sentado en su trono. Gran sorpresa fue la que se llevaron al ver que dicho hombre era nada menos que Clef el antiguo gurú y máximo hechicero de Céfiro.
—Por fin llegan guerreras mágicas del mundo místico —dijo Clef en tono serio—. Supuse que sería imposible evitar que regresaran por más que lo intentase pues ustedes tres siempre se entrometen en lo que no les importa.
Hikaru desesperadamente pregunto por qué Clef había cambiado tanto si desde que lo conocieron era una noble persona. Clef inmediatamente respondió que su único afán de ayudarlas fue para que su ambición se lograra; tal ambición consistía en gobernar Céfiro desde tiempos antiguos, pero a causa de los pilares le era imposible conseguirlo.
—Pero el día que la princesa Emeraude y Zagato se enamoraron, comencé a ver esa luz esperanzadora para lograr mis planes; sabiendo que si estos dos se enamoraban sacrificarían sus vidas por la regla de Céfiro de no permitir que el pilar se enamorase de alguien —dijo Clef—. Y después de que ustedes fueron convocadas vi que el momento estaba cerca; pues ustedes se encargarían de eliminar a Zagato y al pilar para así cumplir más rápido mi cometido. Sin embargo, jamás pensé que después de todo eso una de ustedes fuera el nuevo pilar y, tuve que seguir fingiendo por más tiempo para no levantar las sospechas de nadie, cosa que logre, aunque mi temor era que Hikaru aceptará ser el pilar y quedarse aquí. Eso habría sido el fin de mis planes, pero grata sorpresa me lleve al saber que ella declinó y ordenó autonomía a los habitantes de Céfiro. Fue ahí que por fin comencé a tomar el control a base de engaños y, poco a poco, gracias a que siempre estudie la cultura de un antiguo imperio del mundo místico, el cual domino a la Tierra por un largo tiempo, era llamado: "Imperio Romano", gobernado por emperadores con el título de Cesares, me ayudo a decidirme a obtener el control de Céfiro y, porque no, de la misma Tierra. Pero para ello necesitaba deshacerme de unos estorbos llamados guerreras mágicas y esa fue la razón por la cual los engañe a todos—concluyó Clef.
Las tres jovencitas quedaron asombradas y entristecidas ante el engaño que por tantos años vivieron a manos de Clef; ellas trataron de invocar a sus Mashin pero fue imposible, pues, Clef les dijo que estos estaban encerrados nuevamente por el poder de su magia y ya jamás podrían liberarlos.
— ¡Soldados!, lleven a esas tres a uno de los nuevos sitios de castigo que tenemos —ordenó el emperador.
Los soldados jalonearon a las tres y se las llevaron con rumbo desconocido, dejando a Hikaru pensativa y entristecida. El lugar al que se refería era nada menos que un enorme campo hecho prisión muy al estilo de la antigua Roma, ya que Clef había adoptado todo ese método de castigos para quienes no le obedecieran, y ello incluía evidentemente la crucifixión romana, entre muchas otras torturas.
Las chicas seguían sin poder creer lo que estaban viviendo y en el momento en el cual se adentraron al bosque del silencio, lugar en donde se encontraba uno de esos sitios, algo ocurrió.
— ¡Alto malditos perros del tirano Clef! –Una voz familiar fue escuchada por las chicas—. No permitiré que lleven a esas tres a ninguna parte.
Tanto los soldados como las tres guerreras voltearon y observaron que su rescatador era Ferio, el hermano de Emeraude, quien venía con un grupo de soldados renegados, los cuales estaban en desacuerdo con Clef; y gracias a ellos las chicas quedaron libres.
— ¡Gracias querido Ferio, siempre estás rescatándonos! —Dijo en voz baja la hermosa Fuu.
Ferio se aproximó a ella sin decir nada más, la tomó entre sus brazos, y le dio un beso en sus hermosos labios algo que dejó un poco avergonzada, pero feliz, a la joven de anteojos que realmente deseaba hacer eso desde hace mucho tiempo. Más tarde, Ferio les dijo que no era seguro estar en ese lugar pues no tardarían en llegar más soldados de Clef y ellos no dudarían en matarlos, pues tanto él como Lantís y Presea eran buscados por alta traición al no aceptar el gobierno de Clef.
Umi preguntó si acaso Ascot, Lafarga y Caldina estaban bien, a lo que Feriio respondió muy enfadado que esos tres eran fieles perros del maldito emperador, pues decidieron seguirlo en su ambición. Las tres mujeres estaban demasiado tristes al saber que su amado Céfiro ahora se encontraba dividió.
Siguieron caminando rumbo a una cueva en la cual se encontraban más soldados rebeldes, como les llamaron a los que se negaron a seguir a Clef, y también estaba Presea y Lantís, quienes ya esperaban a Ferio y a las otras tres.
Ya dentro de la cueva, Hikaru no podía evitar observar a Presea y a Lantís de una forma bastante melancólica, sí, pero con un grado alto de comprensión pues al descubrir ésta que Clef era el nuevo enemigo supo que para Presea había sido difícil asimilar la realidad y Lantís en todo momento estuvo con ella. Fue así que se dio la relación hasta llegar al punto de "enamorarse".
Todo eso lo explicó Ferio en el camino a su escondite y por fin ella supo las razones del porque Presea y Lantís terminaron juntos.
Hikaru comprendió y aceptó de forma madura todo lo acontecido.
Presea la miro aún temerosa ante la posible reacción que Hikaru tomaría en su contra, pero se sorprendió al descubrir que la pelirroja no la odio ni le reclamó; al contrario, se aproximo a ella y le dio un fuerte y amistoso abrazo, pues era sabido que tanto Hikaru, Fuu y Umi la estimaban mucho.
—Presea, ¡que gusto me da volverte a ver aunque sea en una situación tan difícil como lo es esta! —dijo Hikaru con absoluta sinceridad.
Después de que se rompiera el hielo en ese sitio, Umi y Fuu se abalanzaron sobre Presea para abrazarla. En ese momento Lantís tomó la palabra y le dijo a Ferio que la única forma de organizar una revuelta y sacar a Clef del poder, se conseguiría con la ayuda de los Mashin de las guerreras mágicas; algo que Hikaru confirmó, pero que era imposible lograrlo ya que según Clef; éste los había encerrado y la magia de antes ya no funcionaria para liberarlos.
—Chicas, ¿desean que les fabrique armas nuevas para la batalla? —Preguntó Presea.
Tanto Umi como Fuu respondieron que sí, pero Hikaru quedó pensativa y recordó algo que alguien le había dicho un día antes, fue ahí que ella tomó la palabra.
—No chicas, las armas que Presea nos desea fabricar ya no servirán de nada en esta batalla, pues nuestro enemigo es más fuerte e inteligente que los anteriores —Presea quedó sin palabras y pensó que Hikaru la rechazaba por venganza, pero la pelirroja rápidamente respondió—. No pienses mal Presea, no es por lo que te imaginas el que rechazo tus armas; es únicamente porque de verdad ya no son efectivas, ahora necesitamos algo más poderoso.
"¡Pero Hikaru!, entonces, ¿cómo haremos para forjar armas nuevas?". Preguntaron Anaís y Marina.
—No se preocupen, una persona me dio este talismán el cual nos ayudo a venir a Céfiro; y me dijo que este mismo talismán serviría de ayuda para forjar armas nuevas y más poderosas que las antiguas, pero que eso sólo lo podría hacer una mujer llamada Sierra, pues Presea no era capaz de lograr una hazaña como esa. También me dijo que esa persona debía sincerarse consigo misma y dejar su doble personalidad pues sólo así podría ayudarnos en la construcción de nuestras nuevas armas.
Todos se quedaron impactados al oír las palabras de Hikaru, y más aún al ver el talismán con forma de león llameante que ella portaba.
En ese momento Presea se inquieto.
— ¿Qué te ocurre Presea? —Pregunto Lantís desconcertado.
— ¿De dónde sacó ese talismán? — Pensó Presea.
El semblante de la bella mujer era bastante extraño, y no sólo ella; todos en general tenían el mismo semblante, pues no se explicaban de donde había sacado Hikaru dicho talismán. Lantís observó que Presea estaba pálida y a punto de desmayarse, él se aproximó a ella abrazándola mientras Hikaru observaba todo de forma serena. Presea no pudo más con la duda y le pregunto a la guerrera mágica cómo es que había obtenido ese talismán. Hikaru respondió que una persona, muy apreciada por ella, se lo había entregado, pero que era imposible decir su nombre.
Después de esas palabras, dentro de la cabeza de Presea retumbaban las palabras de Hikaru y no pudo más con su consciencia, por lo que se sintió obligada a decir toda la verdad. En ese momento comenzó a relatarles a todos los presentes que en realidad ella no era Presea, sino Sierra, su hermana gemela, la cual había decidió tomar la identidad de su hermana para no lastimar a las tres guerreras mágicas al descubrir que Presea realmente había muerto.
Tanto Fuu, Umi, Ferio y el mismo Lantís, quedaron sorprendidos con la noticia pues era algo que ellos desconocían. Sin embargo, Hikaru se mantuvo tranquila ya que ella lo sabía por voz de esa otra persona. Fue así que Sierra dijo la verdad para después ofrecer disculpas a todos, y, principalmente a Lantis, quien se mostró inquieto, pero comprensivo ante la revelación, pues las razones de Sierra le parecieron un acto de bondad y todos concordaron en que nada malo había ocurrido con su mentira.
Más tarde, Presea, pues así decidieron llamarla todos sin dudarlo, tomó entre sus manos el talismán del león y comenzó con su ritual para conseguir darle armas nuevas a las guerreras mágicas.
En ese instante el león comenzó a flotar y a destruirse poco a poco ante el asombro de todos los presentes, exceptuando a Hikaru y a la misma Presea.
Tiempo después el polvo del talismán comenzó a reconstruirse y su forma cambio por completo convirtiéndose en una hermosa lanza. Esa era la forma que había tomado dicho talismán. Las tres pusieron rostro de asombro al ver esa lanza que les trajo algunos recuerdos de la historia antigua de su planeta.
El rostro de Presea trataba de decir algo más al ver dicha lanza. Todos quedaron atónitos al mirar que la rubia se inclinó ante esa arma e hizo una especie de movimiento extraño con su mano al verla, dejando impactados a todos los presentes, incluido Lantís.
—Presea, ¿qué significa todo eso que hiciste? —Pregunto Ferio bastante desconcertado.
—Debo hacer una confesión acerca de mi hermana y de mí misma —expresó Presea—. Todo comenzó hace veintiséis años. Cuando mi hermana y yo nacimos. Nosotras teníamos un hermano un año mayor y debo confesarles algo más; mi hermana y yo somos del mismo planeta del cual provienen las guerreras mágicas —tomó un respiro profundo y continuó—. En efecto, nosotras venimos de la Tierra, exactamente de un país llamado Rusia, en el cual vivíamos felizmente mis hermanos y yo. Pero un día fuimos de visita a un poblado dentro de un lugar llamado Siberia, en un pueblo cuyo nombre es Oymyakon. En ese entonces mi hermano tenía doce años y nosotras once respectivamente. Yo era la menor de los tres pues fui la ultima en nacer. Ese día, recuerdo muy bien, llegamos a un manantial muy alejado del poblado que habíamos visitado. Fue entonces que mi hermana y yo tocamos dicho manantial y al hacerlo una voz cálida y bondadosa nos dijo que nuestro destino era preparar el camino de otras guerreras, quienes algún día protegerían la Tierra y a un mundo mágico el cual llevaba por nombre: "Céfiro", pero que para esto nosotras tendríamos que ser llevadas a dicho mundo y ser adiestradas correctamente para así cumplir con dicho fin. Nosotras, como todo infante, tuvimos miedo de lo que ocurría, pero mi hermana siempre mostró más valentía y sagacidad que yo e inmediatamente aceptó no importando lo que nuestros padres dijesen. Por mi parte, como siempre fui muy unida a mi dulce hermana, sin pensarlo la seguí para no dejarla sola y aquella voz nos dijo que mi hermano era un ser con un potencial mucho mayor al de cualquiera pero en esos años no le dimos mucha importancia a esas palabras. En ese momento fuimos trasportadas a Céfiro por el antiguo pilar de este mundo, la persona que estuvo antes que Emeraude; ese antiguo pilar se llamaba Neva. Ella era una mujer tan inteligente y piadosa que gobernó Céfiro con gran sabiduría. Pero tiempo después murió pues el ciclo de la vida es imparable y fue cuando se nombró a la princesa Emeraude como nuevo pilar. Todo lo demás ustedes ya lo saben y esa fue la razón por la cual mi hermana y yo llegamos a Céfiro, pero jamás supimos que ocurrió ese día con nuestro hermano Demian, pues desde ese entonces ya no supimos de nuestros familiares. Lo único que recordamos de él era ese viejo talismán de león que nuestro hermano había encontrado en un monte en la gran estepa siberiana; dicho talismán tenía ese extraño poder de desintegrarse y convertirse en lo que ven ahora, una lanza extraña, la cual tiene muchas leyendas. Fue por ello que me pareció increíble que Hikaru la tuviese en sus manos pues eso quiere decir que ella conoció a mi hermano.
Tanto el ejército rebelde, así como Lantís, Ferio, Fuu y Umi estaban pasmados y ante la confesión de Presea. Ella les dijo que sus nombres originales fueron cambiados al llegar a Céfiro, llamando a su hermana mayor, Presea y a ella Sierra. Las sorpresas no paraban para los presentes, y era comprensible, pues jamás imaginaron que todo eso hubiese ocurrido.
—Tu hermano está muy bien Sierra. ¿O acaso debo llamarte Nadezhda?, siendo ese tu nombre terrestre –cuestiono Hikaru.
—No, desde que llegué a este mundo mi nombre se convirtió en Sierra y con la muerte de mi amada e inseparable hermana, adopté su nombre por honrar su memoria, así que soy Presea y nada mas —concluyo la rubia.
—Comprendo Presea y respeto tu valor, más aún porque no inventaste nada ya que tu hermano, al cual yo conocí con el nombre de Johan Höwedes, me contó exactamente lo mismo que tú, entre muchas otras cosas de gran importancia. Pero lo principal en este momento era encontrarte y entregarte la lanza para que nos dieras armas nuevas. Sólo debes saber que tu hermano te ama y sufre enormemente por la muerte de Presea. Él te desea lo mejor en tu nueva vida —dijo Hikaru con voz fuerte y segura—. No te sorprendas porque él lo sepa, ya que fui yo quien se lo contó por razones necesarias. Sólo puedo decirte que tienes un hermano único, bueno y que te ama —con esas palabras Hikaru terminó su mensaje.
Después de lo que le dijo a Presea, ésta última se soltó en llanto al saber que su hermano mayor aun vivía y que la amaba a pesar de tantos años de separación. Lantís la tomó entre sus brazos y la consoló para así tranquilizarla.
Presea comenzó con la elaboración de las nuevas armas, situación que duro alrededor de cuatro horas, pues era una labor más complicada. En ese tiempo, Hikaru, salió para observar el panorama y plantearse bien que sería lo más adecuado para salvar Céfiro de un tirano como Clef.
—Hikaru, debo hablar contigo —profirió Lantís en tono serio—. Sólo quiero decirte que...
—No es necesario que digas nada—respondió Hikaru—. Las cosas son como deben, y nada más. En este momento no hay tiempo para perderlo con esas banalidades.
Después de escuchar esas palabras, Lantís, comprendió que aquella mujer estaba en un nivel distinto al de los demás; incluido él mismo. En ese instante Umi llamó a los dos para que se dirigieran al interior de la guarida ya que Presea estaba por terminar de fabricar sus nuevas armas.
— ¡Es increíble el poder que irradia esa lanza! —Dijo Fuu.
— ¡Es verdad! ¡Al parecer esa arma tiene una fuerza interna muy poderosa! —Exclamó Umi.
Hikaru y Lantís ingresaron a ese lugar en donde se resguardaban de los hombres del tiránico Clef. En ese momento Presea se desvaneció, pero al fin consiguió otorgarle tres nuevas espadas a las guerreras mágicas; espadas que eran distintas a las anteriores y evidentemente más poderosas e irradiaban una luz especial.
Al tomar las armas, instantáneamente les salieron nuevos guantes en los cuales se resguardaban sus espadas y sus armaduras eran más brillantes que antes. Fuu y Umi no querían esperar más tiempo y estaban decididas para ir directamente al castillo de Clef, pero tanto Presea como Hikaru les dijeron que era mejor liberar a los Mashin de su cautiverio.
La hermosa armera le entrego la lanza a Hikaru, diciéndole que ésta la había escogido a ella y nadie más debía poseerla; sólo la guerrera del fuego. Al tomarla en sus manos, dicha arma se introdujo dentro del amuleto que Lantís le había regalado, y sin más demora se dirigieron en busca del lugar en donde estaban cautivos los espíritus de los Mashin.
—Pero Hikaru, ¿cómo sabremos en donde están Ceres, Windam, y Rayearth? —Preguntó Umi.
—No te preocupes amiga, nuestros corazones y esta lanza nos guiaran a nuestro destino. Ten confianza en ti misma pues si la pierdes todo saldrá mal.
Umi comprendió que con Hikaru serían bien dirigidas y no cuestionó nada más, sólo se dispuso a seguir a su amiga sin dudarlo ni un momento, lo mismo que Fuu, la cual no dijo una sola palabra y se limitó a seguir y acatar todo lo que Hikaru dijese.
Lantís, Presea y Ferio se quedaron en su refugio planeando un contraataque para defender su posición hasta que las chicas regresasen con los Mashin.
Mientras tanto en el castillo de Clef
—Maestro Clef, permítame destruir a todos los traidores por favor —habló Ascot.
—No mi querido Ascot, tú eres mi carta más poderosa puesto que con tu gran poder este imperio es prácticamente invencible; ya que gracias a tu enorme crecimiento como hechicero y al gran poderío de tus monstruos logramos someter al pueblo, y no quiero que por ningún motivo te ocurra algo.
Ascot sonrió y se arrodillo ante su soberano. En ese momento Lafarga ingresó al salón principal trayendo consigo a una decena de desertores quienes estaban conspirando en contra de Clef. Entre ellos venia un adolecente de aproximadamente trece años.
— ¿Quiénes son estos sujetos, Lafarga? —Preguntó Clef.
—Son renegados seguidores de Lantís y su ejército de rebeldes —respondió Lafarga.
Clef cambio el semblante por uno más duro. En ese instante le ordeno a Ascot matar a todos los adultos ahí mismo pues dijo que no quería rebeldes y más si estos eran de una raza inferior a la clase privilegiada de Céfiro. Ascot obedeció y con una de sus bestias comenzó a asesinar a cada uno de los hombres; pues dicha bestia se los tragaba lenta y dolorosamente. Ascot sonreía y disfrutaba la escena lo mismo que Clef.
Después de eso el joven hechicero preguntó al emperador que debía hacer con el rebelde de trece años. Clef le respondió que lo enviara a una de sus prisiones para someterlo y que muriera poco a poco, pues con eso los demás aprenderían la lección y sabrían que en su imperio no habría compasión para ningún traidor. Y así aconteció, el muchacho fue llevado a una de las tantas prisiones del imperio y castigado por alta traición.
Más tarde, Hikaru, Fuu y Umi, caminaban con dirección al bosque del silencio en donde ya eran esperadas por un grupo de guardias que estaban dispuestos a matarlas sin dudarlo.
N/A: Saludos a todos y todas las lectoras del fandom de Guerreras Mágicas. Ya estoy de regreso con un capítulo más de este fic. Poco a poco las guerreras empiezan a retomar sus orígenes con nuevas armas y símbolos, ¿verdad? Espero sea de su agrado, pues lo hago con mucho gusto y cariño a este fandom.
Sé que no es la mejor historia, pero trato de darles algo entretenido. El detalle de Presea y sus hermanos fue algo que me vino a la mente dados sus rasgos étnicos además de ser un admirador de la cultura rusa, y lo más importante, que gracias a ese movimiento la historia comenzará a enlazarse de lleno con mi otro fic., de Sailor Moon Universe. Recuerden que ambos van de la mano y los que ya hayan leído parte de Sailor Moon Universe, conectaran más fácil a los personajes y el porqué de su origen ruso en algunos casos.
Bien sin más que agregar dejo este capítulo esperando les guste.
