Capítulo 3
Primer Día Parte 1
Disclaimer: Labyrinth no me pertenece y hasta que lo haga me tendré que conformar con escribir los fics. T-T Lo que daría yo porque algo como eso fuera real.
El despertador sonó mucho antes de lo que debería, pensaba Sarah. ¿Por qué pasaba tan rápido el tiempo cuando estaba disfrutando de un buen sueño? Sabía que ese día no podía quedarse en la cama y decidida se levantó.
Eran las siete de la mañana y tenía media hora para estar lista. Decidió darse una ducha y bajar a preparar todas las cosas. A las siete y veinte estaba completamente preparada. Fue hasta la cocina, donde, impresionantemente se encontraba David desayunando.
-Buenos días, señor Jones. –le dijo ella.
-Buenos días, Sarah. Déjate de formalismos somos amigos. –le contestó el tratando de que se distendiera después de haber pasado todo el domingo juntos haciendo cosas tenía ganas de relajarse con ella aunque fueran un par de minutos.
-Me temo, señor Jones, que mientras este en mi horario laboral usted es mi jefe y como tal le trataré. No hago tratos especiales con nadie.
-¿Tampoco lo harás con los niños? ¿Es así como piensas enseñarles? ¿Siendo igual de fría que un iceberg? –le preguntó molesto.
-Claro que no, ellos son niños. Los trataré con el debido respeto pero con cariño, como cualquier niño merece. Ahora, si me disculpa, iré a despertar a los niños o llegarán tarde.
-Adelante ves, yo tengo que irme ya. Que sea leve tu mañana. Si quieres pásate por la empresa en tus horas libres.
-Hoy hablare con los maestros de los chicos y con los directores de ambos centros. Es posible que me lleve algún tiempo, creo que voy a tener la mañana muy ocupada, de todas formas, gracias por la invitación. Un día de estos me pasaré por allí para saludar a mi padre. Que tenga un buen día, señor Jones.
Después de decir esas palabras se fue hacia la parte de arriba a despertar a los niños. Hizo todo lo que David le había especificado y los niños estuvieron en el colegio a su hora. En primer lugar fue a hablar con los profesores de Toby. Cuando llegó a la sala donde la había citado la profesora ella ya se encontraba allí.
-¿Señorita Cross? –preguntó insegura.
-Sí, soy yo. ¿Tenía cita conmigo? –preguntó ella observando detenidamente a Sarah.
-Sí, soy Sarah Williams. Soy la nueva niñera de Tobías Jones.
-Cierto, la nueva niñera de Toby. Perdóneme por ser tan brusca. Bien, no es muy normal que alguien venga a estas horas de la mañana, las madres normalmente vienen sobre las diez.
-No pasa nada. Solo quería solicitarle una información. ¿Ha sido usted profesora de Toby desde hace mucho?
-Sí, lo cierto es que desde que entró en el colegio he sido su tutora. –respondió extrañada.
-Bien, eso facilita las cosas. Dígame, señora Cross, ¿Cuál ha sido el carácter del niño durante estos años? ¿Ha notado algo extraño en él?
-Bueno, Toby es un niño muy tranquilo, piensa las cosas mucho, no suele meterse con nadie, pero tampoco tiene amigos. Ha tenido alguna pelea porque otros niños se meten con él, pero son casos muy esporádicos.
-¿Sabe usted que le decían esos niños? Siendo un niño tan tranquilo como usted lo describe, lo que le dijeron debía ser muy doloroso para ponerle en tal estado para que se dejara llevar por un arranque de violencia.
-Decían cosas sobre su madre y su padre. Como usted ya sabe el hecho de tener padres separados no ha ayudado en la crianza de ningún niño. Los niños de esta escuela son todos de grandes y poderosas familias. No se ve muy bien los divorcios y los niños suelen tomarla con los hijos de padres divorciados.
-Ya veo. Puedo imaginarme que el que estén cambiando de niñera tan a menudo también es un trastorno para él en el colegio. Y, ¿Qué me puede decir de sus calificaciones? ¿Es Toby un buen estudiante?
-Uno de los mejores, señorita Williams. Sus notas son excelentes, es más hoy tengo que darle la nota de un examen parcial en el cual ha sacado un nueve y medio. Es un niño excelente, señorita Williams, pero demasiado cerrado al resto del mundo, estaría bien si alguien consiguiera hacer que se abriera más.
-Muchas gracias por la información y por haberme dedicado su tiempo, señorita Cross. Discúlpeme pero tengo cita con la directora. Que tenga un buen día, señorita Cross.
-Igualmente, señorita Williams.
La reunión con la directora fue más o menos por el mismo estilo que con la profesora. Todos contaban maravillas sobre el niño, después de todo, era un niño la mar de bueno por lo que había podido conocer esos dos días que había pasado con él y con su hermana.
A las 11:30 llegaba al instituto donde estudiaba Diana. El profesor de Diana era un hombre de apenas 28 años estaba claro que no llevaba mucho tiempo fuera de la Universidad por lo que sabría tratarlo pues ella acababa de salir con la carrera de maestra.
El hombre llegó unos minutos después de la hora a la que había quedado con Sarah. A ella no le extrañó nada pues sabía cómo eran los adolescentes de dieciséis años, un auténtico torbellino. El hombre la miró de pies a cabeza y sonrió. Con esa escena Sarah se pudo hacer una idea del tipo de hombre con el que iba a tratar.
-Buenos días, señorita Williams, ¿verdad?
-Sí, señor. Buenos días a usted también. –le contestó ella totalmente fría-. Estoy aquí para hablar con usted sobre la señorita Diana Jones. Quería que supiera que a partir de ahora cualquier cosa con relación a ella que ocurra en este instituto me gustaría que se me informara, es una propuesta que ya he hablado con su padre y está totalmente de acuerdo en que sea así.
-Bien, yo no tengo ningún problema, pero tendrá que mostrar alguna acreditación como que es responsable de la muchacha, sino no podré ayudarla. Con su identificación servirá.
Sarah lo observó. ¿Así que quería hacerse el duro? El hombre no sabía con quién se estaba metiendo pero podía salir muy mal parado. Ella le enseño su acreditación sin dársela conocía a esa clase de hombres. Él sonrió conforme.
-Bien, señorita Williams. ¿Qué desea saber?
-Todo. Que tal son sus notas, quienes son las personas que la rodean, si tiene novio, si ha tenido peleas, si la han pillado haciendo algo que no debería. Ya sabe usted a que me refiero, fumar, beber, cualquier cosa por pequeña que sea.
-Veo que es usted muy exigente. A ella le vendrá bien tener alguien así a su alrededor pues es una muchacha brillante pero que no se esfuerza lo suficiente se conforma con una nota de cinco o seis cuando podría sacar sobresalientes. La gente que la rodea no suele ser la mejor que podría elegir. Suele faltar bastante a clase durante las mañanas, ella dice que es para ir a estudiar pero nunca dice a donde va y nosotros no tenemos potestad para seguirla.
-No se preocupe, a partir de ahora, eso corre de mi cuenta, señor Roberts. Por lo demás, ¿se ha visto involucrada en alguna pelea o algo así?
-No, ella no suele tratarse mucho con sus compañeros de clase todos sus amigos son de fuera y no suele hablar con nadie aquí.
-Ya veo. Bueno, pues eso es todo, por ahora. Me gustaría que me tuviera informada de todo lo que ocurriera con respecto a ella, su padre está muy preocupado por ella. –en ese momento Sarah saca una tarjeta del bolso y se la entrega-. Si necesita decirme algo hágalo al número que aparece apuntado en esta tarjeta. Que tenga un buen día, señor Roberts. –dijo abandonando la habitación.
-Bien, señorita Williams. Ya tengo un nuevo objetivo. –dijo Roberts mirando hacia la puerta y sonriendo muy malamente-. Estoy seguro de que a Samantha no la molestará que la aparte de su camino. Voy a divertirme.
Después de sus entrevistas con los tutores y directores de los chicos, Sarah tenía algo de tiempo para pasarse por su apartamento y así poder coger su coche, después de dejar en casa el que la familia Jones había puesto a su disposición.
El coche que ella poseía no era un coche cualquiera. Era una adquisición que apenas llevaba un año en el mercado se sentía muy orgullosa de su coche y deseaba poder sacarlo ya que no había podido llevárselo el último año por cuestiones de trabajo. Así que, se podía decir, que ese día iba a estrenarlo desde que se lo dieron pues solo lo había usado un par de veces.
Su Porsche era uno de los coches más exclusivos del mundo, apenas se habían hecho unos diez de ese modelo y estaba claro que con un coche así andando por la ciudad todo el mundo sabría que había vuelto.
(Nota de la Autora: El Porsche del que estoy hablando es el modelo 911 Targa 4s de color rojo. Una auténtica maravilla de coche. Lo de la exclusividad y la edición rubí me lo he inventado es para que se vea que en este fic Sarah tiene muchísimo dinero y que si trabaja lo hace por capricho no porque lo necesite. Ya diré de donde le sale el dinero. Solo doy un adelanto Sarah Williams es peligrosa y se la va a ver con armas en este fic.)
Cuando recogió el coche era la una del mediodía, tenía cuarenta y cinco minutos libres. Decidió darse una vuelta por la ciudad para así poder familiarizarse con el coche. A la una y media se dirigió hacia al colegio de Toby para recogerlo. Cuando llegó Sarah llevaba una sonrisa de oreja a oreja, le encantaba ver la cara que ponía la gente al ver su coche y aunque sabía que todas las personas que iban a buscar a los niños de esa escuela tenían dinero no se podían permitir el lujo de ese cochazo que tenía ella. Era una de las cosas de las que se podía sentir orgullosa, era una de sus mayores inversiones.
Cuando salió Toby se quedó sin aliento. Ella fue a recibirle y el niño salió corriendo hacia el coche. Al parecer él conocía ese coche y sabía de la exclusividad que tenía no tardó en preguntarle.
-¿Es suyo este coche, señorita Sarah? –le preguntó él impresionado.
-Sí, lo es. Lo compré hace un año y medio y como es muy exclusivo no me lo pude llevar a la universidad. ¿Te gusta?
-Muchísimo. Yo le dije a papá que lo comprara cuando apareció el anuncio pero él no quiso. Al fin podré montar en el coche de mis sueños.
-Pues monta. Es hora de llevarte a casa o ¿prefieres que vayamos a por tu hermana? Así lo inspeccionas también por dentro.
-Vamos a por Diana. Ya verás que cara se le va a quedar, a ella también le encanta este coche. Además como tiene dieciséis años está sacándose el carnet y no para de pedirle a papá que le compre un Porsche si saca buenas notas. Este año sí que se está esforzando.
-Bien, pues en marcha. Ponte el cinturón de seguridad, eso sí. Vamos a correr.
Durante todo el trayecto, Toby no dejó de observar todo lo que Sarah hacía y los botones y palancas que tocaba. Parecía que el niño entendía mucho de coches o, a lo mejor, entendía mucho de ese coche. Tardaron apenas cinco minutos en llegar al instituto donde ya empezaban a salir chicos y chicas. Vio como todos ellos se quedaban viendo el coche, mientras se acercaban a sus limusinas. Algunos de ellos se atrevieron a acercarse a lo cual tanto Sarah como Toby salieron del coche. Uno de los chicos se acercó a preguntarle.
-Perdone, señorita. ¿Este coche es el Porsche 911 Targa 4s Edición Rubí? –preguntó un joven de unos dieciocho años.
-Sí, así es. Además que es el más exclusivo de la edición rubí. Tiene 385 CV y alcanza los 297 km/h. (NdeA: Las cifras son exactas, las encontré en una página web.)
Todos los chicos la miraron con veneración. Nadie podía evitar preguntarse quién era esa mujer. Sarah pudo ver como el señor Roberts se acercaba.
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Daniel Roberts no pudo hacer otra cosa que quedarse boquiabierto cuando se encontró frente a la puerta del instituto uno de los coches más exclusivos del mundo y más impresionado se quedó cuando vio que la dueña no era otra que la niñera de los Jones. ¿Cómo era posible que una simple niñera pudiera tener tanto dinero? Ese coche valía varios millones de dólares y no muchas familias ricas y poderosas podían permitírselo. Además que era una edición totalmente exclusiva del cual solo había diez coches. Tenía que verlo más de cerca.
Cuando sintió la mirada de la Sarah Williams sobre sí mismo volvió a sentir lo que había sentido en la reunión. Esa era una mujer peligrosa, si iba a jugar con ella debía tener cuidado o podría meterse en serios problemas.
En ese momento llegó Diana Jones que al igual que sus compañeros se había quedado con la boca abierta al ver el coche aparcado y a Sarah y Toby apoyados en él.
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-Vaya, Sarah. No sabía que tuvieras un coche así. –le dijo ella amigablemente.
-Lo cierto es que no sabes mucho sobre mí, pero podrás ir aprendiendo durante el tiempo que trabaje en tu casa. Ahora vamos a casa, que me muero de hambre y parece que si no nos vamos ahora no podré sacar el coche de aquí –dijo Sarah con una sonrisa-. Además tengo que hablar contigo y tengo una propuesta que hacerte.
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Notas de la Autora: Hasta aquí el tercer capítulo. El primer Día ocupará unos tres capítulos y hay que estar muy atentos porque ya se pueden ver nuevos enemigos y también conoceremos partes de la vida de Toby y Diana que serán determinantes para el resto del fic.
Un saludo para todos/s.
Shaery.
