N/A: Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo hago ésta historia por amor a su obra.
Gracias por sus reviews, no saben cuanto me hacen feliz :) espero hayan pasado unas felices fiestas y les deseo Alegría y prosperidad para éste 2015.
pareja principal: CamusxJune / MiloxShaina
cursiva recuerdos y, por esta vez sueños
Dicho ésto a leer :)
Milo había reservado un almuerzo en el restaurante más caro de Tokyo. Dedujo que a nadie conocido se le ocurriría ir a almorzar ahí en un abochornado día miércoles, por lo que creyó que sería un buen lugar para llevar a su amazona. Ya habían ordenado su comida, solo faltaba que ésta llegara, así que él se dispuso a iniciar una conversación con uno de sus trucos de conquistas más eficaces. Pero antes de que pudiese pronunciar una sílaba, la italiana gritó sorprendida –"¡Mierda! ¡Ahí está Saori!"- Milo volteó para ver a su ex diosa sentarse al otro extremo del recinto, parecía que esperaba a alguien, tal vez a Seiya. Giró con desgano para ver a su acompañante, pero su sorpresa aumentó cuando vio que en unas mesas más próximas estaba Seika coqueteándole a Aioros.
-"¡Hijos de…"- se quejó con fastidio el peliazul, pero al ver a la Santa de Ofiuco levantarse, la imitó -"¡Yo me voy!- dijo la chica, y ambos se retiraron sigilosamente.
Caminaron sin hablar, el plan de Milo se frustró y no tenía un plan b, nunca los necesitó, y ahora solo quedaba improvisar. –"Lo siento Shaina, nunca pensé que aparecerían…"- se disculpó con seriedad el escorpio mientras caminaba sin quitar la vista de enfrente. –"Da igual, no fue tu culpa. De todos modos, gracias."- respondió secamente la amazona. Lo cierto era que le molestó haberse encontrado con conocidos, pero más le molestó ver frustrado a Milo, sabiendo lo costoso que fue conseguir una reservación ahí. Pero el Milo que conocía no se rendía tan fácil.
Y lo conocía bien, ya que el griego la tomó bruscamente del brazo y la arrastró hasta un parque cercano donde estaban vendiendo "comida". Había algodón de azúcar, jugos supuestamente naturales, fruta bañada en chocolate, entre otras cosas. No era precisamente el almuerzo más adecuado, pero era comestible y en una cita todo vale.
Ambos se sentaron debajo de un árbol, a pesar de ser un día abochornado, la sombra de un árbol siempre era agradable y podía esconderlos de la gente mientras comían algo. Antes de que el griego fuese a comprar, la amazona no pudo evitar preguntar con seriedad –"¿Aquí traes a todas tus citas?"- El caballero la miró con recelo, podía que tuviese fama de Don Juan, pero no le gustaba que se lo digieran de esa manera.
Él se recostó sobre el frío pasto, se quedó en silencio admirando el cielo. Shaina creyó que no debió hacer esa pregunta, salió por sí sola. –"Yo y mi boca… ahora me quedaré sin comida"- Pensó la chica. Creyó que debía disculparse, pero él habló primero –"Te reto a algo…"- propuso con tranquilidad –"cuéntame algo que nunca se le hayas dicho a nadie y yo haré lo mismo, pero con la condición de que quede entre nosotros"-
-"Mmmh… está bien"- dijo la peliverde mientras apoyaba su espalda en el tronco del árbol. Parecía un buen juego y decidió empezar ella –"¿Recuerdas del hombre que te hablé? ¿El que trabajaba conmigo y luego me aburrí de él? Bueno, ese hombre…"- dio una pausa, era un secreto demasiado confidencial, pero ya que accedió al juego, tenía que terminar con la intriga –"…era Saga"- finalizó rápidamente, dejando boquiabierto a su cita.
-"¡¿Saga?! ¡¿Enserio?!"- el peliazul no lo creía, esa sí que era una pareja muy extraña, jamás se la hubiese imaginado. –"¡Ya! Déjame. Fue hace mucho… Además es tu turno"- respondió con enojo una sonrojada Shaina, a lo que Milo sólo rió a carcajadas.
El griego dio un fuerte suspiro terminando la risa. Era su turno de contar un secreto -"De pequeño yo era muy tímido y muy travieso jajaja… Tenía mi propio mundo, jugaba solo y no me acercaba a hablarle a nadie. Pero una noche que intentaba dormir, empecé a imaginar cómo me gustaría que fuese mi vida…"- el griego hablaba con serenidad, no daba pausas, mas que para dar un respiro
–"Me imaginaba a mí; un Milo seguro de sí mismo y de su armadura de Escorpio. Un orgulloso Milo que tenía amigos a su lado en las batallas, alumnos que entrenar y a una Diosa por quien luchar… Podría decirse que esa noche "crecí"; no cambié mucho mi actitud ante la vida jajaja. Tuve amigos con quienes jugar y también entrenar. Y al tiempo después gané la armadura de Escorpio. Fueron buenos tiempos, ¿sabes? Pero… ahora que lo pienso…"- en ese momento su rostro se tornó triste, una expresión que Shaina nunca había visto. –"…lastimé a algunas personas en el camino, sobretodo a Aioria. Éramos amigos y lo lastimé hasta hundirlo… Lo dejamos solo, aunque ahora todo es como antes, eso no quita lo desgraciado que fui con él… Me gusta bromear y reírme de la gente, pero jamás lo había reflexionado de ésta forma… y ni siquiera le he pedido perdón"- ahora la voz del griego cambió y se tornó levemente melancólica
–"Y también fue así con las mujeres. Me gustan las chicas, ¿qué hay de malo en querer estar con alguna? Aunque no recuerdo en qué momento me gane la reputación que tengo… pero también me lastimaron…"- Milo guardó silencio y se quedó pensando un momento. Al fin habló lo más profundo de su ser. Se arrepentía de algunas cosas, pero de no haber actuado como lo hizo, tal vez no estaría donde está ahora.
Por su parte, Shaina entendió muchas cosas del dorado, no sabía que decir ante tanta sinceridad, nunca se imaginó que le diría algo así. Tal vez le contaría alguna experiencia amorosa, pero defectivamente, más que confesarse ante ella, se confesó a sí mismo.
La mente del escorpio volvió al presente, para mirar a la amazona recostarse a su lado. Ella lo miraba a los ojos con mucha calma, tomó su mano y le sonrió. Ninguno pronunció una sola palabra, ambos se miraban con placidez, no querían interrumpir ese perfecto momento, jamás se habían mirado de esa manera. Fue la única muestra de afecto que la ariana le demostró, pero él se levantó un poco para poder acercarse a su rostro lentamente y al notar que ella no lo esquivó, acarició su mejilla con el dorso de su mano y acortó más la distancia entre sus labios. Ambos cerraron sus ojos, ella quería besarlo, quería sentirlo de nuevo y perderse en sus besos. No lo admitía, pero le encantó la forma tan fugaz en que él la besó aquella noche en su auto.
Sintieron sus labios rozarse, apenas pudieron tocarse. No alcanzaron a juntar sus labios en un beso, cuando de repente, la fría agua de los riegos automáticos los separó. Salieron corriendo de ahí hasta una zona del parque donde no hubiese más interrupciones. Milo reía alegremente, pero ella intentaba ocultar su risa.
Él tomó con suavidad el mentón de la chica y se acercó nuevamente para consolidar el beso, pero la italiana, sutilmente lo esquivó –"Aún tengo hambre…"- dijo a lo bajo, a lo que el dorado la miró con desilusión. Era la primera vez que ella estaba permitiendo alguna caricia, pero quizás era muy pronto para ella, o mejor dicho, era demasiado orgullosa. Sin más que hacer ahí, fue a buscar algo de comer solo para la chica, ya que él había perdido el apetito.
Shaina buscó una banca en la cual sentarse. Estaba confundida, con un nudo en el estomago. No entendía por qué le había tomado la mano al escorpio, ni mucho menos se explicaba por qué estuvo a punto de besarlo. Tal vez sus palabras le ablandaron el corazón, pero si fuese cierto, se negaría a aceptar que estaba sintiendo algo por Milo. Se dijo a sí misma en voz baja –"¿Qué estás haciendo Shaina?"-
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Saori se dirigía a la habitación del novio para avisarles que estaba todo listo. Aioria caminaba nerviosamente por la habitación, mientras que sus fieles compañeros intentaban calmarlo. Por su parte, Camus se encontraba sentado en una silla alejado del resto, ignoraba todo lo que hablaban, ya llevaba más de una hora soportando los nervios del novio y quería que la ceremonia empezara de una vez. De pronto, su atención captó las pícaras risas de sus compañeros, arqueó una ceja de curiosidad y se acercó a ellos. –"¿De qué se ríen?"-
-"Mira Camus, es tu vecina"- dijo con entusiasmo Hyoga, mostrándole un catalogo de ropa interior. El francés abrió sus ojos como plato, no le sorprendía ver a su novia con poca ropa en una revista, eso le daba igual, ella amaba lo que hacía y él no tenía opinión sobre ello. Pero jamás se imaginó la reacción de sus compañeros al verla de esa manera. –"¿Por qué tienen eso ustedes?"- preguntó a la nada, ya que nadie le prestó atención.
-"Es muy bonita, lástima que se fijó en Shun"- decía Aldebarán con tranquilidad.
-"Pero él la rechazó, ¿cierto Ikki?"- preguntó Shura, a lo que el fénix asintió con indiferencia.
-"Díganme que vino a la boda."- preguntaba pícaramente Deathmask –"Camus, te iré a visitar, tu vecina es muy linda y sexy"-
El francés empezó apretar sus puños con fuerza, sentía la necesidad de golpear lo más cercano que tenía, cerró los ojos intentando calmarse y reflexionó que ninguno de los presentes sabía de su relación con la amazona. Por un momento pensó en confesarles que tenía algo con June. No quería oírlos, ni mucho menos verlos babear el piso por su mujer. Pero luego se arrepintió, solo los más cercanos sabían de lo suyo, y era mejor dejarlo así por un tiempo.
-"Ya fue suficiente"- dijo el acuariano, intentando sonar tranquilo mientras les arrebataba la revista –"Es una Santa de Athena, respétenla"- dicho eso, se retiró del cuarto y fue al baño más próximo para botar la revista con furia. No le molestaba lo que hacía June; es más, le gustaba verla feliz haciéndolo y no le hacía daño a nadie. Solo le molestaba ver a sus compañeros tan babosos por la rubia. Por primera vez sentía que los celos lo invadían, pero no lo demostraría.
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Se veía hermosa con ese vestido blanco, su cabello se movía acorde al viento y sus ojos esmeraldas me miraban sin parpadear. Ella caminaba hacia mí y yo le extendí la mano para recibirla. "Qué bella está" pensaba en mí mente, y ella solo me sonreí sin pronunciar una palabra.
De pronto, el padre dice la típica frase que pone a todos con los pelos de punta -"Si hay alguien que se oponga a que estas dos personas se unan en santo matrimonio, que hable ahora o calle para siempre…"-
De repente, ella me toma por los hombros y me sacude con fuerza. Sentía el piso temblar y veía como todo se desmoronaba lentamente –"¡Milo despierta! ¡Despierta!- me repetía con ira, en tanto yo no entendía lo que decía y todo se nublaba ante mis ojos
–"¡YA DESPIERTA!"-
-"¡Ya despierta!"- Milo dio un pequeño saltó y se reincorporó en su asiento. Miró a quién tenía a su lado, era la mujer de sus sueños. –"¡Hasta que despiertas! La boda ya va a empezar"- el dorado miró a su al redor, y notó que ya todos estaban en sus asientos, incluso Aioria estaba listo en el altar acompañado por su hermano y por Touma, su cuñado. Sólo faltaba que la música sonará para que Marín entrara del brazo de Seiya.
-"Shaina, soñé que me casaba contigo"- la chica lo miró de reojo, no sabía si reír o enfadarse. Escuchó las risas del resto de los invitados que estaban cerca de ella, y ante esto, solo arqueó una ceja. –"Mmmh… realmente era un sueño"- respondió irónicamente la peliverde, y giró su cuerpo para tener una mejor vista de la ceremonia.
La música empezó a sonar, todos guardaron silencio y voltearon a ver a la novia dirigirse al altar, mas Milo se quedó mirando el suelo unos segundos y pensó en voz alta –"¿y si fue un sueño premonitor?"-
-"¡Shh!"- chitó el pequeño Kiki que yacía a su lado, mientras sacaba unas pocas fotos con su Polaroid Instant Camera.
La ceremonia ya había empezado, todos estaban muy atentos, menos el Caballero de Escorpio. No prestaba atención a los tiernos votos matrimoniales de los novios, no le importaban, solo fue a hacer acto de presencia a la boda de su amigo. Más le importaba repasar el sueño que tuvo hace poco, y el beso que la amazona le había dado hace unos minutos. Pero en fin, después de que terminara la ceremonia, la alejaría de la multitud y hablaría con ella, o le coquetearía un rato para molestarla.
De pronto, escuchó que lo llamaba una suave voz que se escondía en el viento -"Milo…"- el menor que tenía a su lado lo llamaba en voz baja. El griego miró de reojo y vio que le entregaba cautelosamente un papel. Arqueó una ceja al notar que se trataba de una fotografía doblada a la mitad, ¿y por qué se la estaba entregado? ¿y justo en ese momento?.
-"Si hay alguien que se oponga a éste matrimonio, que hable ahora o calle para siempre"- dijo el padre ante todos los presentes.
-"¡¿QUÉ?!"- gritó Milo al ver que en la foto estaba Shaina besándolo contra la pared. Asimismo, todos tenían su atención puesta en él, pero la mirada de ira de Aioria y la de confusión de Marín lo obligaron a responder. –"Eeh… no no… yo eeh… Olvídenlo…"- Shaina lo jaló bruscamente de la corbata y lo atrajo hacia sí –"¿Se puede saber qué mierda te está pasando?"- Milo arrugó la fotografía y la escondió sigilosamente en su bolsillo. No sabía qué responder ante la furiosa mirada de la ariana, pues los nervios no se lo permitían.
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Todos estaban en el gran patio disfrutando de la recepción, era tan grande que cualquiera podía perderse, y Milo no dejó pasar esa posibilidad y se perdió entre unos arbustos.
Ahí estaba; lejos de la fiesta, sentado en el suelo mirando sin censar aquella foto que Kiki le dio. No le importaba la foto, solo le importaba lo que Shaina pudiese decir cuando la viera, ella dejó en claro que después de los tres meses decidiría si harían formal su relación o no. Recargó sus brazos sobre sus rodillas y dio un fuerte suspiro de cansancio. Inesperadamente, sintió el cosmos de un despreciable ser, por lo que rápidamente ocultó la foto.
-"Hola Milo"- saludó alegremente Kiki con su cámara colgando del cuello. Pero su alegría se esfumó cuando el peliazul lo tomó con ambas manos por la camisa y lo acercó a su cuerpo –"Maldito niño ¿quién más vio la foto?"-
-"Nadie… nadie más la vio, solo tú…"- respondió nerviosamente el menor, mientras que el griego lo soltaba lentamente. –"…pero Kanon también sabe ¡Ya por favor déjame!"- el pequeño cerró fuertemente sus ojos esperando un golpe, pero el griego lo soltó con cierto desanimo en su rostro. De todos modos su única travesura fue tomar la foto y entregársela en plena ceremonia, no tenía idea acerca de su acuerdo con la amazona. –"¿Qué tiene de malo que sepan?"- preguntó con mucha confusión el menor de ambos. Le explicó un leve resumen de su historia con la peliverde y Kiki asintió con inseguridad.
–"…y si ella se entera de que alguien más sabe de lo "nuestro", el acuerdo se termina"- el dorado imitó las comillas y finalizó.
Hubo un incomodo silencio entre ambos. El menor tenía ganas de reír, no entendía las locas ideas que tenían los adultos, pero como tenía 11 años aún, y le queda mucha juventud que disfrutar, así que lo ignoró.
–"¿Sabes Milo? Yo más bien venía a disculparme. Tuve que haberte entregado la foto en otro momento, pero te veías tan aburrido"- Kiki se rascaba la cabeza intentado ocultar su risa. –"No creí que reaccionarías así. Lo siento… Y puedes confiar en mí, no le diré a nadie lo que vi"- Milo sonrió levemente, definitivamente ese niño lo dejó en vergüenza, pero al menos no diría nada. Aunque no podía decir lo mismo del Marina.
-"Bueno entonces yo hablaré con Kanon. No es tan malo como crees"- se ofreció el alegre niño, pero el griego sólo arqueó una ceja y lo miró con ironía. –"¿Enserio?"- De su mente, surgió una corta epifanía de Kanon chantajeándolo y molestándolo, y luego golpearlo hasta callarlo. –"Creo que mejor yo me encargó de él"- dijo el peliazul para luego cambiar el tema y sentarse a conversar con el travieso niño.
-"¿De dónde sacaste esa cámara?"-
–"Me la regaló Saori hace poco. Con esto planeo conquistar a June"- Milo rió a carcajadas, no pudo contener la risa al saber que ese pequeño estaba enamorado de una mujer mucho más grande que él. –"Jajajaja ¿y tú crees que June va a dejar a Camus por ti?"- dijo entre risas el mayor de ambos.
-"¿June está saliendo con Camus?"- preguntó con mucha curiosidad el niño. Se suponía que era un secreto todavía, Milo era uno de los pocos que sabía, pero ahora Kiki se había unido al club, y estaba seguro que podía confiar en él. Sin embargo, el ariano ya estaba alimentado por la incertidumbre, y debía saber más afondo de la historia del Caballero de Acuario con su bella dama. Le insistió al dorado a que hablara y soltará toda la información que tenía, pero éste se negó.
-"Anda, dime Milo… Dime o le diré a todos sobre tu absurdo acuerdo con Shaina"- amenazó el menor, pero el escorpio sólo guardo silencio y entrecerró los ojos con el ceño fruncido. –"Traidor, creí que eras mi amigo"- refutó el mayor con recelo.
En un segundo, ambos se levantaron del suelo al sentir una presencia acercarse. -"¿Dónde estabas?"- apareció una preocupada y frustrada Shaina frente a ellos. –"¿Qué haces aquí? Te he buscado desde hace rato"- decía la peliverde sin percatarse que el menor estaba ahí.
–"Nos vemos luego Milo"- se despidió Kiki y se teletransportó rápidamente a la fiesta.
-"El karma por interrumpir la boda me guío hasta aquí y me trajo a Kiki"- bromeó el griego a la vez que veía la cara de preocupación de la italiana. –"¿Y desde cuándo tanta preocupación por mí, preciosa?"- preguntó con tono de coqueteo, mientras rodeaba la cintura de la amazona con sus brazos.
-"¿Quizás porque desapareciste desde que terminó la ceremonia?"- respondió la joven con una irónica pregunta. Si había algo que a Milo le molestaba, era que le respondieran con una pregunta, pero al tratarse de Shaina, lo dejó pasar. Aunque ella no podía negar que le gustaba estar cerca del dorado, lo malo era que la ponía nerviosa a tan corta distancia. Lo invitó a que regresaran a la fiesta, pero antes de que ella pudiese dar un paso, el peliazul la tomó del brazo y la atrajo hacia su cuerpo
-"Shaina ¿por qué me besaste?... Y lo peor ¿por qué me golpeaste?"- la susodicha no sabía qué responder, no esperó a que se lo preguntara, es más; quería ella misma decirle el porqué. Después de reflexionarlo una y otra vez mientras buscaba a Milo, estaba segura de lo que realmente sentía y lo que quería, pero no sabía cómo expresarlo. Corrió la mirada con algo de inseguridad buscando las palabras adecuadas, pero no supo responder. Él la tomó del otro brazo y acortó completamente la distancia entre sus cuerpos, dejándolos a ambos frente a frente. Comenzó a estudiar las finas facciones de la chica, veía sus hermosos ojos, sus sonrojadas mejillas, y sobretodo aquellos labios que le encantaba sentir. Acercó su rostro para poder besar sus labios, pero al sentir la acelerada respiración de la chica, supo que estaba nerviosa y solo se limitó a mirarla fijamente a los ojos.
–"No sé… creo que quería hacerlo…"- respondió al fin la joven, sin quitar la mirada de los penetrantes ojos que la oían. Quería expresar todo lo que sentía, sabía expresar su enojo, pero no muy bien sus gustos ni lo que la alegraba. Ya era hora de aprender a hacerlo.
Milo no quedó muy satisfecho con la respuesta. Nunca le había costado tanto impresionar a una chica, siempre era un reto, y Shaina era un reto muy difícil. Pero en fin, le gustaban los retos, y por sobretodo, le encantaba poner nerviosa a éste difícil reto. Acercó sus labios a los de ella, aunque la respuesta no fue del todo satisfactoria, quería sentir sus labios. Pero la joven italiana puso su mano sobre la boca del escorpio interrumpiendo el beso con el ceño fruncido –"…Y te golpeé porque me tocaste, pervertido"- ahora el nerviosismo y la acelerada respiración se habían borrado de su cuerpo.
-"¿Entonces seguimos con el acuerdo o…?"- él no alcanzó a terminar ya que la amazona lo calló con un dulce beso. –"Pero aún no se lo digamos a nadie. Es mucho mejor hacerlo a escondidas"- respondió la peliverde con una coqueta sonrisa. Se podría decir que por primera vez Milo iniciaba una "relación" con una mujer que no le atraía, sino que le gustaba, y le gustaba enserio.
Ambos volvieron a la fiesta, pero por caminos opuestos. Shaina fue la primera en sentarse, antes de que Milo llegara. En aquella mesa estaban Mu, Aldebarán, Camus, Afrodita, Saga y Kanon, mas éste último no pudo evitar mirar con picarda a la pareja que recién se integraba. Milo lo miró desafiante, pero el Marina seguía con la pícara mirada. Ambos lucharon con sus miradas un buen rato, mientras que la Santa de Ofiuco observaba con curiosidad la molesta cara de Camus.
-"¿Camus te pasa algo?"- preguntó la amazona, a lo que el acuariano no prestó atención. Solo se dedicaba a mirar a un lascivo Deathmask bailando con June. Sabía perfectamente las intenciones que tenía el guardián de la cuarta casa con su amazona. Shaina miró lo que el peliverde veía, y al instante volvió a girar para verlo a la cara y afirmarle –"Estás celoso"- pero el francés no prestaba atención a nada.
La música había cesado, todos se dirigían a sus designadas mesas para dar el brindis. Deathmask se dirigió a la mesa de Camus, mientras que June se sentó junto con Saori y el resto de los Santos de Bronce. La primera en hablar sería Saori, para luego cederle la palabra a Aioros, pero antes de que la heredera hiciera sonar su copa, Kiki corrió una silla y la puso al lado de la joven modelo. Acción que no pasó desapercibida por nadie, pero al ser solo un niño, nadie le tomó importancia hasta que el pequeño le mandara una asesina mirada al Caballero de Acuario.
Saori se levantó de su asiento mientras golpeaba suavemente su copa con una cuchara, para llamar la atención de todos y poder empezar el brindis. Todos le prestaban interés a su ex diosa, todos excepto Milo, quién se distrajo al sentir el pie de Shaina acariciar su pierna por debajo de la mesa. Ella lo miró de reojo y le guiñó coquetamente. El griego se extrañó, esa mujer lo seguía sorprendiendo, y le gustaba. Se dejó llevar por el momento y con su mano acarició disimuladamente la pierna de la amazona. Hecho que Camus no pudo evitar mirar, ya que se encontraba al lado de la italiana. Ahora tres personas sabían lo de Milo y Shaina: Kiki, Kanon y Camus.
Continuará…
N/A: Éste sí quedó largo, pero bueno, mi inspiración vuela. Jajajaja
Espero lo hayan disfrutado, muchas gracias por leer lo que sale de mi alocada mente. Dejen reviews porque me alegran el día...
En los proximos capitulos habrá drama y lemon y más lemon, lo prometo... Que disfruten la semana :) y si no actualizo, lo siento :( es que estoy juntando capital para comprarme figuritas u.u' solo quería comentarlo :'(
Muchos cariños :DD!
Aquila no Asuka.
